La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en






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UROLITIASIS POR CISTINA

La cistina es un aminoácido azufrado no esencial formado por dos moléculas del aminoácido cisteína. La cistinuria es una anomalía congénita del metabolismo que da lugar a una alteración en el transporte de cisteína y otros aminoácidos en los túbulos renales. Se desconoce el mecanismo exacto de la formación de urolitos de cistina ya que muchos perros con cistinuria no forman urolitos. La prevalencia es más elevada en algunas razas como Teckel y Bulldog inglés. La cistina apenas es soluble a pH urinario normal.  

Signos clínicos

Puesto que este proceso está ligado al cromosoma Y, se presenta en machos. Los cálculos suelen ser rugosos y nudosos y se presentan frecuentemente obstruyendo la uretra. Los urolitos de cistina no son frecuentes. Los cristales tienen una forma hexagonal característica.  

Tratamiento dietético

Hill's* Prescription Diet* Canine u/d* es la dieta de elección para la disolución (con fármacos conteniendo tiol) y la prevención de cistina. Su perfil nutricional es adecuado ya que es baja en proteína y, por lo tanto, en el aminoácido cisteína, y también es baja en metionina, el precursor de la cisteína. Produce una orina alcalina para disminuir la probabilidad de que se deposite la cistina. En algunos animales puede ser necesaria la administración de agentes alcalinizantes como citrato potásico para mantener un pH alcalino.  

Fármacos que contienen tiol

La D-penicilamina (dimetil cisteína) es un producto de degradación no metabolizable de la penicilina que se puede combinar con la cisteína para formar bisulfuro de D-penicilamina-cisteína. Esta reacción es mayor a pH alcalino. El fármaco se utiliza a una dosis de 30 mg/kg/día dividida en varias tomas. En ocasiones pueden apreciarse efectos secundarios como vómitos y náuseas. El fármaco n-(2-mercaptopropionil)-glicina (MPG), conocido como tiopronina, disminuye la concentración de cistina por medio de una reacción de intercambio tiol-bisulfuro similar a la de la D-penicilamina.  

Protocolo para el tratamiento de los urolitos de cistina

1. Realizar un estudio diagnóstico adecuado incluyendo un urianálisis completo, un cultivo cuantitativo de orina y una radiografía diagnóstica. Determinar la localización, tamaño y número exactos de urolitos. El número y tamaño de los urolitos no es un indicador fiable de la eficacia probable del tratamiento.
2. Si se pueden obtener los urolitos, hay que determinar su composición. Si no se pueden obtener hay que hacer conjeturas sobre su composición evaluando los datos clínicos.
3. Si los urolitos están obstruyendo el flujo urinario o si la radiografía u otros medios permiten identificar alteraciones que predisponen al paciente a una ITU, hay que considerar la cirugía.
4. Iniciar el tratamiento con la dieta calculolítica Hill's* Prescription Diet* Canine u/d*. No debe administrarse ninguna otra dieta o suplemento mineral al paciente. El cumplimiento con las recomendaciones dietéticas provocará una disminución de la concentración plasmática de nitrógeno ureico (normalmente hasta 1.7 mmol/l).
5. Iniciar el tratamiento con tiopronina a una dosis diaria aproximada de 30 mg/kg peso (dividido en dos tomas iguales).
6. Si es necesario, administrar citrato potásico por vía oral para eliminar la aciduria. El objetivo es lograr un pH alrededor de 7.5.
7. Si es necesario, eliminar o controlar la ITU secundaria con los antibióticos adecuados.
8. Diseñar un protocolo para el seguimiento
9. Tratar de no realizar estudios de seguimiento que requieran el sondaje urinario. Si es necesario, administrar la antibioterapia adecuada  via pericateterización para prevenir una ITU yatrogénica.
b. Realizar urianálisis seriados. Es especialmente importante determinar el pH y la densidad urinarias y examinar microscópicamente el sedimento por si existen cristales. Hay que recordar que los cristales formados en orina almacenada a temperatura ambiente pueden contener artefactos in vitro.
c. Realizar radiografías mensualmente para determinar la localización, número, tamaño, densidad y forma de los urolitos. Es necesario realizar una urografía intravenosa para evaluar los urolitos radiolúcidos en riñones, uréteres y vejiga urinaria. La urecistografía con contraste puede ser necesaria para localizar los urolitos en la vejiga o en la uretra.
9. Administrar la dieta calculolítica, tiopronina y tratamiento alcalinizante durante aproximadamente un mes después de la desaparición de los urolitos, detectado por radiografía.

Evitar la recurrencia

Puesto que la cistinuria es un desorden metabólico heredado, la recurrencia es frecuente al cabo de un año de la extracción quirúrgica, por lo que debe tenerse en cuenta la administración de un tratamiento preventivo. Puede utilizarse una combinación de terapia dietética a largo plazo con Hill's* Prescription Diet* Canine u/d*, alcalinizantes urinarios y tiopronina.  

UROLITIASIS POR SÍLICE

Este proceso es extremadamente raro en perros. Se ha descrito en perros Pastor alemán y está asociado con la ingestión de suelos arenosos. Los cálculos deben extraerse mediante cirugía y el perro debe recibir una dieta baja en sílice como Hill's* Prescription Diet* Canine u/d*.

Prostatitis

La próstata es la única glándula sexual accesoria presente en el macho canino . Es relativamente grande de color amarillento,con una estructura densa bilobulada y con untabique mediano sobre la superficie dorsal .Se localiza con mayor predominio en el espacio retroperitoneal, dentro de la cavidad pélvica, en el área del cuello y uretra vesical caudal a la vejiga. Sólo el lado craneodorsal está cubierto con peritoneo. La próstata circunda la uretra proximal en el cuello de la vejiga y sus conductos penetran la uretra a lo largo de toda su circunferencia., con el paso del tiempo la glándula puede mostrar una localización abdominal . Histológicamente, está compuesta por acinos glandulares sostenidos por un estroma de tejido conectivo y músculo liso encerrados por una cápsula fibromuscular gruesa .
Las prostatitis son lesiones inflamatorias

de origen infeccioso del tejido prostático. Pueden ser agudas (incluyendo el absceso prostático) o crónicas. Microscópicamente, las lesiones supurativas se caracterizan por una infiltración de polinucleares, linfocitos e histiocitos localizados en la luz de los acinos y en el estroma . La vía de infección generalmente es uretral por ascenso de las bacterias, aunque también la vía hematógena, las infecciones de la vejiga urinaria o del semen, son probables . Los factores que predisponen a la infección incluyen: enfermedad uretral (urolitiasis trauma, neoplasias), infecciones del tracto urinario, alteraciones en el flujo de orina, inmunodepresión, y los quistes, neoplasias,metaplasia escamosa o hiperplasia de la glándula . Dentro de estas alteraciones la hiperplasia prostática benigna es la causa predisponente mas frecuente. La hiperplasia prostática benigna ocurre en el 80% de los perros de mas de 10 años de edad, pero solo un pequeño número de pacientes presenta síntomas en relación al aumento de volumen que esta provoca . Esta entidad se caracteriza por un desarrollo anormal del tejido glandular y una irregularidad en el tamaño y forma de los acinos prostáticos. Se acompaña, a veces, de alteraciones quísticas mas o menos importantes. Los organismos que comúnmente se involucran en la infección prostática son los mismos que causan las infecciones del tracto urinario. Las bacterias Escherichia coli son las que se aislan con mayor frecuencia, pero también pueden encontrarse otros organismos Gram positivos y negativos como Staphylococcus sp, Proteus sp, Klebsiella, Pseudomonas, Brucella canis y Streptococcus sp. La infección por bacterias anaerobias, hongos o micoplasmas es rara, pero se han encontrado casos en que la prostatitis crónica granulomatosa se presenta también en la blastomicosis y la criptococosis Se desconoce la incidencia de las infecciones agudas, y las crónicas pueden ser secuelas de una infección aguda, o pueden desarrollarse insidiosamente sin que haya enfermedad aguda previa. Se cree que la abscedación resulta de una infección crónica deltejido prostático, conduciendo a la acumulación de bolsas de material purulento de tamaño variable, o como resultado de infección de quistes prostáticos intra o extraparenquimatosos.

Hallazgos clínicos

En la prostatitis aguda, suelen observarse signos de afectación sistémica, como anorexia, letargia y fiebre (14). Puede haber vómitos, dolor abdominal caudal (el perro camina rígidamente) constante o intermitente que impide la eyaculación. A la palpación prostá- tica la simetría y contorno glandular es normal o algo agrandada. Hay hematuria que se debe al reflujo de sangre de la uretra prostática hacia la vejiga, asociada también a cistitis bacteriana concurrente . Puede haber descarga uretral tal como sangre, pus, líquido prostático, o una combinación de ellos. A consecuencia de la prostatomegalia, frecuentemente hay tenesmo fecal y puede ocurrir estreñimiento secundario al dolor asociado con la defecación . En casos de abscedación prostática, si el absceso o los abscesos aumentan mucho de tamaño, puede haber tenesmo y disuria. Si el absceso invade la uretra puede llevar a obstrucción uretral parcial con una vejiga distendida crónicamente, con disfunción del detrusor e incontinencia urinaria paradójica (por rebalsamiento). Si el absceso se rompe, se produce una peritonitis localizada o generalizada con letargia, fiebre, dolor y a veces vómito . Otro síntoma general visto en la prostatitis supurativa o en la abscedación prostática es la evidencia de hepatopatía, (ictericia, aumento de las enzimas hepáticas) y la disfunción hepática la cual puede estar causada por la endotoxemia resultante de la infección prostática con la E. coli .

Diagnóstico

El diagnostico presuntivo se basa en la historia, el examen físico, hematología, urianálisis y cultivo de orina . En el hemograma, suele existir una leucocitosis neutrofílica con o sin desviación a la izquierda. Los resultados del examen de orina pueden mostrar hematuria, piuria y bacteriuria, aunque en ocasiones son normales. En casos de abscedación, la química sérica es anormal: pueden estar aumentadas las concentraciones de bilirrubina, fosfatasa alcalina, prueba de retención de bromosulfoftaleína o los ácidos biliares. El líquido prostático no suele evaluarse en perros con prostatitis aguda porque la eyaculación es muy dolorosa y porque se dificulta la interpretación de las muestras del masaje prostático cuando hay presencia de infección del tracto urinario .

Si existen alteraciones radiológicas, incluyen aumento de tamaño, mineralización y márgenes no delimitados. En ocasiones se observa reflujo del material de contraste hacia el estroma de la próstata y alteraciones en el diámetro de la uretra cuando se utiliza uretrografía de contraste positivo, pero éstas son características inespecíficas de enfermedad prostática .

La ultrasonografía constituye la prueba de detección más segura e informativa de la próstata. La ecogenicidad del parénquima prostático está de normal a disminuida, con presencia de algunas áreas hipoecoicas irregulares localizadas que pueden estar acompañadas de cavidades llenas de líquido (abscesos o quistes) .

Tratamiento

La elección del antibiótico se determina en base a los resultados del cultivo, tipificación y antibiograma del lavado uretral, de la orina o preferiblemente de la tercera fracción del eyaculado. Si la toma de estas muestras resulta dificultosa por la agudeza del proceso se puede iniciar la antibióticoterapia en forma empírica. El trimetropin sulfonamida, la eritromicina y las fluoroquinolonas (enrofloxacinas), son las drogas que se utilizan con mayor frecuencia. No conviene usar penicilinas, cefalosporinas, oxitetraciclinas y aminoglucó-

sidos porque no penetran fácilmente el líquido prostático. La vía de administración del antibiótico depende de la gravedad de la enfermedad sistémica. Si los signos clínicos son severos, se inicia usando la vía endovenosa, continuando con la vía oral hasta completar 4 semanas . Acompañando la antibióticoterapia con tratamientos de apoyo hasta que el perro seencuentre estable y tenga capacidad de comer y beber . Debido a que las infeccione agudas pueden volverse crónicas, debe hacerse una nueva evaluación, con el cultivo correspondiente 3 días después de finalizada la antibióticoterapia . En caso que la infección persista la se realiza una nueva antibióticoterapia específica por otras 4 semanas y se vuelve a controlar al enfermo 1 semana más tarde, mediante el cultivo. Cuando el cultivo es entonces negativo, se interrumpen los antibióticos y se repite el cultivo a los 6 meses para asegurar la resolución de la infección. Si ésta reincide, el perro debe recibir terapia de prostatitis crónica. En todos los casos se debe diagnosticar y tratar en forma conjunta los posibles factores predisponentes Cuando existen abscesos prostáticos, además de la antibióticoterapia y estabilización del paciente, se considera la exploración quirúrgica con drenaje y omentalización . La castración es un tratamiento adjunto mas eficaz y permanente para la prostatitis bacteriana ya que provoca atrofia prostática y previene futuros episodios .
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