Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003)




descargar 75.01 Kb.
títuloIntroducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003)
página1/3
fecha de publicación09.02.2016
tamaño75.01 Kb.
tipoDocumentos
med.se-todo.com > Biología > Documentos
  1   2   3
INTRODUCCIÓN AL LENGUAJE de Jesús Tusón Valls (Editorial UOC. Aragón, España. 2003)

Capítulo I

Los orígenes del lenguaje

La discusión sobre los orígenes del lenguaje es muy antigua y revela una constante preocupación por descubrir los propios fundamentos de la humanidad. El hecho del lenguaje es una característica exclusivamente humana, sorprendente en todo el reino animal, y la búsqueda de sus fuentes es también la investigación más pertinente sobre nosotros mismos y sobre nuestra condición de seres racionales. De hecho, todas las indagaciones sobre el lenguaje son, a la vez, una investigación sobre la estructura de la mente humana.

Pero en tiempos antiguos el discurso sobre los orígenes del lenguaje se caracterizaba por su subjetivismo y por la ausencia de pruebas empíricas. Sobre todo, con mucha frecuencia se introdujeron en él ideas basadas en mitos o en teorías de índole religiosa que provocaron polémicas absurdas entre los filósofos, por ejemplo, sobre la donación divina del lenguaje.

Actualmente, el problema de los orígenes se sitúa en el marco de las investigaciones sobre la evolución de los homínidos y en suposiciones razonables sobre las ventajas del sonido como vía óptima de comunicación: el sistema oral-auditivo permite un tipo de intercambio que, en general, es superior a otros sistemas, como el gestual o visual.

El estudio de la comunicación humana, en contraste con la comunicación de otras especies animales, permite considerar las características específicas o peculiares de nuestro instrumento expresivo. Un instrumento que nos permite hablar del yo y de los otros; referirnos al presente, al pasado y al futuro; crear estructuras condicionales, concesivas y finales; construir definiciones científicas e, incluso, concebir mundos ficticios con los procedimientos propios de la literatura.

  1. La evolución y el lenguaje



    1. De los mitos al empirismo

En tiempos antiguos, gran cantidad de pueblos y culturas consideraban que el lenguaje había sido un don o un regalo otorgado a los humanos por alguna divinidad. Así, los romanos creían que el dios Jano había inventado el lenguaje y se lo había entregado a los mortales. En la Biblia aparece Yahvé dando nombre a las realidades superiores (el cielo, el día, la noche y la tierra), mientras que Adán es el encargado de designar a los animales. Esta lengua única y originaria (durante bastantes siglos fue el hebreo en la mentalidad de muchos) se fragmentó después de Babel, con lo cual se produjo la dispersión de la humanidad.

Esa concepción divinista sobre los orígenes del lenguaje entró en crisis en el Romanticismo, momento en que ciertos filósofos (especialmente Herder y Rousseau) empezaron a introducir la idea de un origen estrictamente humano, lo cual enfrentó duras polémicas a los partidarios de ambas tesis. La dureza de los enfrentamientos entre los defensores del origen divino del lenguaje y los partidarios de un origen humano hizo que la Societé Linguitique de París prohibiese expresamente en sus estatutos de 1866 cualquier discusión sobre la cuestión de los orígenes del lenguaje.

Por su parte, los lingüistas contemporáneos siempre han mostrado gran reticencia a la hora de referirse a este tema y, o bien lo mencionan de pasada diciendo que se trata de una cuestión oscura, o lo ignoran por completo. En general dejan constancia en sus obras de algunas propuestas que hacen surgir el lenguaje de los gestos y gritos de los humanos primitivos, haciendo referencia a la teoría de la imitación (onomatopeyas) y a la adquisición de una lengua por parte de los niños, aunque no muestran gran convicción en relación con estas teorías.

De hecho, las imitaciones onomatopéyicas del tipo tic-tac, bub-bub, ding-ding, etc., son escasísimas en las lenguas, y no constituyen, ni de lejos, el capítulo central del léxico, que es absolutamente convencional y no imitativo. Además, las onomatopeyas solamente pueden funcionar s la realidad designada hace algún tipo de ruido, y por esta vía jamás habrían recibido un nombre la inmensa mayoría de los objetos que permanecen en el más absoluto silencio.

En cuanto a la teoría del desarrollo del lenguaje infantil, tampoco puede ser una propuesta válida aplicable a los orígenes por la sencilla razón de que los niños crecen en un mundo de hablantes, situación que no podría darse en el momento inicial del lenguaje, en el que hay que suponer que no había ningún modelo adulto para imitar.

Por otra parte, la dificultad de esa investigación (su práctica imposibilidad) venía determinada por el hecho de que las muestras más antiguas de actividad lingüística eran las conservadas por la escritura. Pero los primeros registros escritos datan de poco más de cinco mil años (las escrituras pictográficas y cuneiformes mesopotámicas), mientras que razonablemente cabe suponer que el homo sapiens ya era un hablante de pleno derecho, lo cual sitúa los orígenes del lenguaje unos cien mil años atrás. Así pues, hubo un hueco de noventa y cinco mil años en el que la actividad del habla no podía ser investigada porque no había dejado restos fósiles ni había sido fijada por la escritura.

Así pues, las investigaciones dominantes sobre el lenguaje (especialmente a partir del siglo XIX) se orientaron en dos direcciones mucho más concretas: por una parte, en el estudio comparativo e histórico sobre la base de los testimonios escritos más antiguos para reconstruir protolenguas (por ejemplo, la que dio origen a los idiomas indoeuropeos), y por otra, en el estudio de las lenguas vivas consideradas sistemas muy estructurados. Pero como escribió el lingüista británico Robert H. Robins, “El origen del lenguaje, a pesar de que siempre ha estado fuera del alcance de una concepción lingüística, no ha dejado de fascinar a las personas con inquietudes lingüísticas y, de un modo u otro, este problema ha sido un centro de interés, según nos consta por la historia” Estas palabras, escritas hace treinta años, pueden recibir una luz nueva si tenemos presentes los descubrimientos actuales sobre la evolución del género Homo.

    1. La aparición del lenguaje oral

La cuestión de los orígenes del lenguaje se sitúa, de un modo natural y verosímil, en el marco de la teoría evolutiva de las especies, especialmente en el esquema del desarrollo de los primates más avanzados.

Este esquema (muy simplificado, porque no hemos incluido en él las especies homo ergaster, heidelbergenisis, neanderthaliensis, etc.) presenta la forma siguiente:


Homo erectus



Homo sapiens

0’10

chimpancés

Homo habilis



1’6

Australopitecus



2’50



4

6 millones de años


Este esquema evolutivo indica que la divergencia entre los primates no humanos más avanzados (los chimpancés, separados a su vez de los gorilas y de los orangutanes) y la línea que lleva al homo sapiens se produjo hace unos seis millones de años. Indica también que la línea de la derecha marca la aparición en el tiempo de especies sucesivas de homínidos (todos extinguidas, salvo la última) que, progresivamente, presentan una morfología cada vez más parecida a la del homo sapiens.

Si, por ejemplo, en esa línea evolutiva que lleva a la aparición del homo sapiens solamente nos fijamos en el volumen del cerebro (fig. l), observamos que su valor aumenta desde los 400-600 cm3 de las diferentes especies de australopithecus hasta los 1.400 cm3 de media de homo sapiens; el género australopithecus oscila entre los 400cm3 (en la especie afarensis) hasta los 600cm3 (en la especie bilsei); homo habilis llega hasta los 800 y homo erectus, hasta los 1.000, mientras que homo sapiens, desde su aparición hasta nuestros días, tiene un volumen cerebral de una media de 1.400 cm3.

Figura 1. Volumen cerebral de los homínidos del cuaternario inferior.


d:\resguardo\comunicación escrita en quiroza\imágenes\brainevolution[1].jpg


Fuente: Joseph H. Reichholf (1994). La aparición del hombre (pág. 82-83. Barcelona: Crítica).

Paralelamente a estas magnitudes cerebrales, los hallazgos arqueológicos también muestran una creciente complejidad en las técnicas y en lo que respecta al control del medio. Homo habilis realizaba herramientas de piedra y refugios de habitación; homo erectus construía hachas y llegó a controlar el fuego; homo sapiens está detrás de las primeras culturas humanas (auriñaciense, solutrense y magdaleniense) y de todos los avances espectaculares que llegan hasta nuestros días. Así pues, es preciso situar en este marco la emergencia del lenguaje entendido como herramienta indispensable de socialización, como instrumento de la autoconciencia y como mecanismo para el control del mundo.

Los planteamientos iniciales han de tener presente una cuestión básica: los chimpancés tienen a su disposición un centenar de señales vocales para designar cosas diversas como, por ejemplo, diferentes tipos de peligro, deseos, dominio del territorio, etc. En el otro extremo del esquema anterior, los humanos (hay que suponer que ya desde sus orígenes, unos cien mil años atrás) tenemos un sistema lingüístico extraordinariamente complejo que es correlativo con nuestra interacción social, con el refinamiento de nuestras actividades y producciones y con nuestro control del entorno. La adquisición de unas estructuras verbales tan versátiles probablemente se ha tenido que producir de forma escalonada en el transcurso de la evolución hacia homo sapiens.

Como argumento fundamental de esta tesis evolucionista cabe presentar también las denominadas “marcas endocraneales” de los centros del lenguaje (figura 2). Las circunvoluciones del cerebro y todos los pliegues del córtex dejan su impronta, en negativo, en la parte interior del cráneo. Por otro lado, en el cerebro hay dos áreas principalmente responsables del control del lenguaje: el área de Broca y la de Wernicke, ambas en el hemisferio izquierdo del cerebro. Pues bien, las marcas que estos dos centros han dejado en la parte interior del cráneo se manifiestan cada vez más complejas a medida que las especies de homínidos evolucionan. Existe pues, una correlación entre el aumento del volumen del cerebro y la configuración de las marcas endocraneales responsables del control del habla.

Además, hay que tener presente que según parece, a lo largo de la evolución, se ha producido una posición diferenciada de la glotis y de las cuerdas vocales: éstas se encuentran en una posición más alta en los primates no humanos. En cambio, nosotros las tenemos en una posición baja: a la altura de la nuez (cartílago tiroides), lo cual permite disponer de un espacio resonador fundamental para la producción de los sonidos del habla. Más adelante veremos cómo este factor determinó un cambio de estrategia en las investigaciones sobre las posibilidades de que los chimpancés desarrollasen habilidades comunicativas humanas.


d:\resguardo\comunicación escrita en quiroza\imágenes\cerebro-hemisferios-lenguaje-corteza-motora.jpg
Figura 2. Centros cerebrales del lenguaje

El cuándo y el cómo de la emergencia del lenguaje son cuestiones difíciles de responder hoy por hoy. Pero existe un acuerdo prácticamente unánime entre los investigadores (tanto lingüistas como peloantropólogos y neurólogos) en el sentido de que la aparición de la especie homo sapiens es rigurosamente correlativa con la aparición del lenguaje. Los hallazgos arqueológicos que datan de hace cien mil años nos muestran fósiles con una morfología humana idéntica a la actual, incluyendo la capacidad craneana. Esos forzosamente significa que hace aproximadamente cien mil años las formas de comunicación verbal eran esencialmente como las nuestras.

Esta forma de comunicación a la que denominamos lenguaje ha sido definida con precisión por uno de los lingüistas más importantes de todos los tiempos, Edward Sapir, de la siguiente manera:

“El lenguaje es un método puramente humano y no instintivo de comunicar ideas, emociones y deseos mediante un sistema de símbolos producidos voluntariamente. Estos símbolos, son, en primer lugar, auditivos, y son elaborados por los denominados “órganos del habla”. No existe ninguna base instintiva apreciable del habla humana como tal, por mucho que las expresiones instintivas y el entorno natural puedan servir como estímulo para el desarrollo de determinados elementos del habla (…). La comunicación humana o animal, si se puede llamar “comunicación”, que resulta de los gritos involuntarios e instintivos no es de ninguna de las maneras lenguaje en el sentido que conocemos.”

Así pues, con la aparición del homo sapiens también hizo acto de presencia un sistema de comunicación simbólico totalmente desarrollado, que estaba formado por los elementos esenciales del lenguaje: es decir, un léxico y un sistema de concatenación de los símbolos que denominamos sintaxis; un instrumento único en el reino animal. Un sistema tan excelente que siempre ha maravillado a los especialistas en paleoantropología. Como muestra, he aquí las palabras del famoso investigador Richard Leakey en su obra Origis Reconsidered. In Search of what Makes us Human (1992):

“Cuando pensamos en nuestros orígenes, siempre nos situamos de manera automática en el lenguaje. Los cánones objetivos de nuestra unicidad como especie, por ejemplo el bipedismo y la gran capacidad cerebral, se pueden llegar a medir con facilidad. Pero en muchos sentidos, lo que nos hace sentir realmente humanos es el lenguaje. Nuestro mundo es un mundo de palabras. Nuestros pensamientos, nuestra imaginación, nuestra comunicación, nuestra riquísima cultura, todo, se configura gracias al lenguaje. Con el lenguaje podemos desvelar imágenes mentales, canalizar los sentimientos como la tristeza, la alegría, el amor, el odio. A través del lenguaje podemos expresar la individualidad o pedir lealtad colectiva. El lenguaje es nuestro caldo de cultivo: ni más, ni menos.”

    1. Las ventajas de la opción sonora

Si examinamos cada una de las lenguas del mundo, veremos que todas, sin excepción, se realizan gracias al sonido; son sistemas que basan la transmisión de información en la emisión vocal y en la recepción auditiva. En ningún caso se ha encontrado un grupo humano que hablase mediante gestos. La dimensión sonora de las lenguas ha de significar que en los orígenes de la humanidad la vía vocal-auditiva se vio favorecida selectivamente como forma central de comunicación lingüística. Caso aparte son los sistemas de signos de los sordos, que suplen la carencia auditiva con un lenguaje gestual plenamente desarrollado y equivalente al oral. Así pues, hay que discutir racionalmente por qué se impuso la vía vocal-auditiva frente a otros mecanismos con los que también habría podido transmitirse la información. La enumeración de las ventajas del sonido será contrastada a continuación con la otra forma posible de comunicación lingüística: la comunicación gestual.

En primer lugar, el sonido puede oírse tanto de día como de noche, mientras que los gestos requieren unas condiciones de luz determinadas para ser percibidos. Pensemos en las largas noches de nuestros antepasados remotos y no en las condiciones actuales, que nos permiten iluminar una habitación sin ningún esfuerzo. En esas circunstancias, un sistema de comunicación gestual habría representado un grave inconveniente durante una parte importante del día. Así pues, la voz era rentable en cualquier momento, independientemente de la luz.

En segundo lugar, los gestos solamente pueden transmitir información si el receptor mira directamente a la persona que los hace. En cambio, el habla oral es perceptible sin la inmovilización de la mirada: podemos dirigir la vista en cualquier dirección, movernos e incluso tener cerrados los ojos, y la voz nos llega sin ninguna dificultad. Ello es posible porque el sonido se esparce en todas las direcciones del espacio tridimensional. Así pues, la voz, además de ser percibida en la oscuridad, también podía llegar a los receptores independientemente de su posición en el espacio.

En tercer lugar, la voz puede ser percibida a distancia: por ejemplo, a cien o doscientos metros. En cambio, las gesticulaciones se empequeñecen a medida que los interlocutores se separan: unos gestos hechos con los dedos resultan inútiles a partir de una determinada distancia. La potencia de la voz constituyó, pues, una tercera ventaja, sumada a las dos anteriores.

En cuarto lugar, tenemos ocupadas las manos durante buena parte del día en todo tipo de tareas, en cambio la boca sólo lo está cuando comemos y bebemos. En consecuencia, la vía vocal permitía ocupar una parte de nuestro cuerpo (la boca) más disponible que otros órganos.

Es vía vocal representa, eso sí, una pequeña sobrecarga, ya que los denominados “órganos del habla” han de duplicar sus funciones: los pulmones, además de producir los movimientos regulares de la respiración, tienen que funcionar de manera forzada (inspiraciones rápidas y breves, y espiraciones largas) durante las emisiones lingüísticas. Por otro lado, la boca es la vía de entrada de los alimentos y la lengua interviene en el proceso digestivo; su doble función como “órgano del habla” nos obliga a realizar una serie de movimientos muy rápidos que posibilitan las articulaciones del sonido.

A pesar de estos pequeños inconvenientes derivados del habla como segunda función de algunos órganos, el conjunto de las cuatro ventajas descritas anteriormente parece que contribuyó al triunfo del sonido como base de la comunicación linguística. En términos evolutivos, esta opción sonora puede ser considerada óptima, ya que permitió mejores adaptaciones, sobre todo de tipo social, pues favorecía la interacción entre los miembros del grupo y suponía una reducción de los costes, y también una mayor efectividad comunicativa.
  1   2   3

similar:

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconLabor editorial cultural 2003

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconNota editorial de las organizaciones que han publicado la revista en españA

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconTaller com/manual-java/introduccion-java php >Introducción a Java...

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconIntroduccion al lenguaje quimico

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconEl jurado presidido por Jesús Rasines elige las mejores campañas...

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconTratado Contra el Método Paul Feyerabend Editorial Tecnos, 1975 (Fragmento) introduccion

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconLenguaje técnico: Es también llamado tecnicismo o voces técnicas...

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) icon[3]. En 2007 ya se encuentran ligados los términos "docencia" y 0"...

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconIntroducción. El concepto de mol es uno de los más importantes en...

Introducción al lenguaje de Jesús Tusón Valls (Editorial uoc. Aragón, España. 2003) iconEl agua envasada de tres de cada cien botellas vendidas en España procede del grifo
«desconocer» que en España empresas capten agua de la red pública para embotellarla


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com