De esas cosas que uno dice ¿por qué me ha de pasar?, Si bien es mas propensa en épocas estivales, la deshidratación puede suceder en cualquier mes del añO




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títuloDe esas cosas que uno dice ¿por qué me ha de pasar?, Si bien es mas propensa en épocas estivales, la deshidratación puede suceder en cualquier mes del añO
fecha de publicación10.02.2016
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DESHIDRATACIÓN

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DE ESAS COSAS QUE UNO DICE ¿POR QUÉ ME HA DE PASAR?, SI BIEN ES MAS PROPENSA EN ÉPOCAS ESTIVALES, LA DESHIDRATACIÓN PUEDE SUCEDER EN CUALQUIER MES DEL AÑO. EMBARAZO Y LACTANCIA, DESHIDRATACIÓN EN ANCIANOS Y NIÑOS. LA DIABETES Y EL FANTASMA DE LA DESHIDRATACIÓN. DADO A SER EL AGUA UN AGENTE REGULADOR DE LA TEMPERATURA CORPORAL, VEREMOS ALGO SOBRE, FIEBRE Y COMO LA REFLEXOLOGÍA LA TRATA.

COMENCEMOS POR ALGO BÁSICO ¿PUEDO YO DESHIDRATARME, POR QUÉ?

El agua es un componente esencial de todos los tejidos corporales. Cumple una función vital, ya que es el medio necesario para todas las reacciones y es el componente estructural de todas las células. Además, actúa como medio de transporte de los nutrientes y sustancias del cuerpo. Una de sus funciones más importantes es el mantenimiento de la temperatura corporal, ya que mediante la evaporación del sudor el cuerpo logra disipar el calor.

La deshidratación consiste en una excesiva pérdida de agua. La pérdida de un 1% del agua corporal provoca la sensación de sed. A partir del 5% aparecen desórdenes graves, como desaceleración del ritmo cardíaco, náuseas, vómitos, apatía, delirio, espasmo muscular o deficiencia de la función renal. La pérdida de un 20% del agua corporal puede causar la muerte.

En condiciones normales, la cantidad de agua que se bebe al día es aproximadamente igual a la cantidad que se pierde: hay un equilibrio o balance hídrico. La pérdida de agua puede ocurrir a través de los riñones en la orina, a través de las heces, del aire espirado por los pulmones y a través de la piel, por el sudor.
Hay ciertos grupos vulnerables, a los que se debe prestar mayor atención a su estado de hidratación:

• Ancianos: El deterioro de los mecanismos de termorregulación produce una disminución de la sensación de sed y son más reacios a beber. Además, los problemas de movilidad pueden limitar el acceso al agua.
• Niños: Su sentido de la sed no se ha desarrollado completamente, por lo que suelen beber menos agua de la que necesitan.
• Enfermos: Tienen pérdidas anormales de agua (por fiebre, sudor, vómitos, diarrea, etcétera), por lo que son susceptibles a la deshidratación.
• Deportistas: Presentan una excesiva pérdida de agua por el sudor y una disminución de la sensación de sed.
• Mujeres embarazadas y en período de lactancia: Los requerimientos de agua durante esta etapa aumentan para poder producir leche.
• El calor extremo también favorece la deshidratación, al aumentar considerablemente las pérdidas de agua por sudor.
La ingesta adecuada de líquidos es fundamental para mantener un estado adecuado de hidratación. El requerimiento normal de agua en el adulto sano es de 1,5 a 2 litros al día. En caso de actividad física o excesivo calor se puede necesitar más de 3 litros.

Deshidratación

Deshidratación significa que el cuerpo no tiene tanta agua y líquidos como debiera.
La deshidratación puede ser leve, moderada o grave dependiendo de la cantidad de líquido corporal que se haya perdido o que no se haya repuesto. Cuando es grave, la deshidratación es una emergencia potencialmente mortal.

Causas

La deshidratación puede ser causada por la pérdida excesiva de líquidos, por no ingerir suficiente agua o líquidos o por ambas:

Su cuerpo puede perder demasiados líquidos a causa de:
• Sudoración excesiva (por ejemplo, a causa del ejercicio)
• Gasto urinario excesivo, como en la diabetes no controlada o con el uso de diuréticos
• Fiebre
• Vómitos o diarrea

Es posible que usted no ingiera suficientes líquidos debido a:
• Pérdida del apetito debido a una enfermedad
• Náuseas
• Irritación de la garganta o úlceras bucales

La deshidratación en niños enfermos es a menudo una combinación tanto de la renuencia a comer o beber cualquier cosa como de la pérdida de líquidos a causa de vómitos, diarrea o fiebre.
Los bebés y los niños tienen más probabilidades de deshidratarse que los adultos ya que su peso es menor y sus cuerpos asimilan el agua y los electrolitos con más rapidez. Los ancianos y los enfermos también están en un alto riesgo.

Síntomas

• Boca pegajosa o reseca
• Letargo o coma (con deshidratación severa)
• Ausencia o disminución del gasto urinario; la orina aparece de color amarillo oscuro
• Ausencia de lágrimas
• Ojos hundidos
• Fontanelas hundidas (el punto blando en la parte superior de la cabeza) en el bebé
Usted puede igualmente presentar vómitos, diarrea o sentir que no puede "retener nada". Todo lo anterior podría estar causando la deshidratación.

Pruebas y exámenes

El examen físico puede mostrar también signos de:
• Presión arterial que baja cuando usted está acostado y luego se para.
• Demora en el llenado capilar.
• Presión arterial baja.
• Turgencia deficiente de la piel: la piel puede no mostrar la elasticidad normal y regresar lentamente a su posición al ser pinzada en un pliegue por el médico (normalmente la piel regresa rápidamente a su posición).
• Frecuencia cardíaca rápida.
• Shock.

Los exámenes pueden ser:
• Análisis bioquímico de la sangre (para verificar los electrolitos, especialmente los niveles de sodio, potasio y bicarbonato)
• Nitrógeno ureico en la sangre (BUN)
• Conteo sanguíneo completo (CSC)
• Creatinina
• Gravedad específica de la orina
Se pueden realizar otros exámenes para determinar la causa específica de la deshidratación, (como por ejemplo el nivel de azúcar en la sangre para verificar la presencia de diabetes.

Tratamiento

Tomar líquidos generalmente es suficiente en casos de una deshidratación leve. Es mejor tomar pequeñas cantidades de líquido frecuentemente (utilizando una cuchara o una jeringa en los bebés y en los niños), en vez de tratar de forzar una gran cantidad de líquido de una sola vez. La ingesta de grandes cantidades de líquido de una sola vez puede producir más vómitos.
Las soluciones de electrolitos o las paletas de helados son muy efectivas y están disponibles en las farmacias. Las bebidas para deportistas contienen mucho azúcar y pueden causar o empeorar la diarrea. Igualmente, evite el uso del agua como primer recurso de reemplazo de líquidos en bebés y niños.
En los casos de deshidratación moderada a grave, puede ser necesaria la hospitalización del paciente y la administración de líquidos intravenosos. El médico intentará determinar y luego tratar la causa de la deshidratación.
La mayoría de casos de virus estomacales (también llamada gastroenteritis viral) tiende a resolverse espontáneamente después de unos cuantos días.

Expectativas (pronóstico)

Cuando la deshidratación se identifica y se trata a tiempo, el desenlace clínico es usualmente muy bueno.

Posibles complicaciones

La deshidratación grave sin tratamiento puede ocasionar:
• Muerte
• Daño cerebral permanente
• Convulsiones

Cuándo contactar a un profesional médico

Llame al número local de emergencias, si un adulto o un niño presentan los siguientes síntomas:
• Confusión
• Mareo
• Letargo
• Vértigo
Llame al médico de inmediato si usted o un niño presenta cualquiera de los siguientes síntomas:
• Sangre en las heces o en el vómito.
• Diarrea o vómitos (en bebés menores de dos meses).
• Resequedad en la boca y en los ojos.
• Piel reseca que regresa a su posición lentamente al pinzarla en un pliegue.
• Latidos cardíacos rápidos.
• Desgano o inactividad.
• Ausencia o poco gasto urinario durante 8 horas.
• Ausencia de lágrimas.
• Ojos hundidos.
• Fontanelas hundidas en la cabeza de su bebé.
Igualmente, consulte con el médico si no está seguro de estar suministrando la cantidad adecuada de líquidos al bebé.
Asimismo, busque asistencia médica si:
• Usted o su hijo no puede retener líquidos durante una enfermedad.
• El vómito se ha presentado en forma continua durante más de 24 horas en un adulto o más de 12 horas en un niño.
• La diarrea ha durado más de 5 días en un adulto o en un niño.
• Su bebé o su niño está mucho menos activo de lo usual o está irritable.
• Usted o su hijo presenta micción excesiva, especialmente si hay antecedentes familiares de diabetes o si usted está tomando diuréticos.

Prevención

Incluso cuando usted esté bien de salud, tome mucho líquido todos los días y más cuando el clima esté cálido o si está haciendo ejercicio.
Vigile cuidadosamente a alguien que esté enfermo, especialmente un bebé, un niño o una persona de edad avanzada. Si cree que alguien se está deshidratando, busque asistencia médica antes de que la persona se deshidrate, inicie reposición de líquidos tan pronto como comiencen a presentarse los vómitos y la diarrea y NO espere a que aparezcan los signos de deshidratación.
Siempre anime al enfermo a consumir líquidos y no olvide que las necesidades de líquidos son mayores cuando la persona tiene fiebre, vómitos o diarrea. Los signos más fáciles de vigilar son el gasto urinario (debe haber pañales húmedos o idas al baño frecuentes), saliva en la boca y lágrimas al llorar

DESHIDRATACIÓN POR CALOR

Las enfermedades a causa del calor son fáciles de prevenir tomando precauciones en climas cálidos.

Los niños, los ancianos y las personas obesas son más susceptibles a desarrollar este tipo de enfermedad. Las personas que toman ciertos medicamentos o consumen alcohol también tienen un riesgo mayor. Sin embargo, aún un atleta de alto rendimiento en excelentes condiciones también puede sucumbir a la enfermedad por el calor si ignora los signos de advertencia.

Si no se aborda este problema, los calambres por el calor (ocasionados por la pérdida de sal debido a la transpiración excesiva) pueden provocar agotamiento por calor (a causa de la deshidratación), que puede progresar a insolación. La insolación, el problema más grave de los tres, puede ocasionar shock, daño cerebral, insuficiencia orgánica e incluso la muerte.

Los síntomas preliminares de la enfermedad por el calor abarcan:
• Sudoración profusa
• Fatiga
• Sed
• Calambres musculares
Los síntomas tardíos del agotamiento por el calor abarcan:
• Dolor de cabeza
• Desmayos y mareos
• Debilidad
• Náuseas y vómitos
• Piel húmeda y fría
• Orina turbia
Los síntomas de insolación abarcan:
• Fiebre: temperatura corporal por encima de 104° F (40° C)
• Comportamiento irracional
• Confusión extrema
• Piel seca, caliente y roja
• Respiración rápida y superficial
• Pulso rápido y débil
• Convulsiones
• Pérdida del conocimiento

Primeros auxilios

1. Procure que la persona se acueste en un lugar fresco y levántele los pies unas 12 pulgadas (30 cm).
2. Aplique compresas húmedas o frías (o agua fresca directamente) sobre la piel de la persona y utilice un ventilador para bajarle la temperatura corporal. Colóquele compresas frías en el cuello, la ingle y las axilas.
3. Si la persona está despierta, dele bebidas, como Gatorade, para tomar en sorbos o prepare una bebida salada agregando una cucharadita de sal en un cuarto de galón de agua y ofrézcale media taza cada 15 minutos. El agua fresca será suficiente si no hay disponibilidad de bebidas saladas.
4. Para los calambres musculares, suministre bebidas como se acaba de mencionar y masajee suavemente los músculos afectados, pero con firmeza, hasta que se relajen.
5. Si la persona muestra signos de shock (como labios y uñas azulados y disminución de la lucidez mental), comienza a tener convulsiones o pierde el conocimiento, llame al número local de emergencias y administre los primeros auxilios si es necesario.

No se debe

• NO subestime la gravedad de una enfermedad a causa del calor, sobre todo si se trata de un niño, un anciano o una persona lesionada.
• NO le suministre a la persona medicamentos para tratar la fiebre, como ácido acetilsalicílico (aspirin) o paracetamol porque, en lugar de ayudar, pueden ser dañinos.
• NO le suministre tabletas de sal.
• NO le brinde a la persona líquidos que contengan alcohol o cafeína, ya que pueden interferir con la capacidad del cuerpo de controlar su temperatura interna
• NO aplique alcohol para frotar en la piel de la persona.
• NO le administre nada a la persona por vía oral, ni siquiera bebidas saladas, si está vomitando o está inconsciente.

Prevención
• Use ropas sueltas y ligeras en climas cálidos
• Descanse con frecuencia y busque espacios sombreados
• Evite el ejercicio o la actividad física vigorosa en clima cálido o húmedo
• Tome muchos líquidos todos los días y más antes, durante y después de la actividad física
• Tenga especial cuidado para evitar el sobrecalentamiento si está tomando medicamentos que alteran la regulación del calor o si es obeso o de edad avanzada
• Tenga cuidado con el calentamiento dentro de los automóviles en el verano. Deje que el auto se enfríe antes de subirse

DESHIDRATACIÓN EN DIABÉTICOS
Fuente Vivir con Diabetes

Alguno de los problemas a los que se enfrentan los pacientes con diabetes durante la época de primavera es un mayor riesgo de sufrir deshidratación y agotamiento, por eso es importante extremar los cuidados para evitar descompensaciones a causa del calor y la humedad.

“La falta de líquidos en las personas, no sólo en los pacientes con diabetes, provoca principalmente que los riñones trabajen más”, explicó el doctor Marco Antonio Villalvazo Molho, presidente electo del Colegio Nacional de Educadores en Diabetes.

Destacó que la deshidratación en una persona con diabetes, además de dañar el riñón, provoca una mayor concentración en su organismo de electrolitos por lo cual también puede subir la presión arterial.

El especialista en diabetes recomendó a los pacientes tomar muchos líquidos, sobre todo agua natural y evitar las bebidas rehidratantes, la cuales no son recomendables porque tienen una alta concentración de electrolitos (cloro-potasio) que causan retención de agua y provocan aumento de la presión arterial.

Otro punto muy importante que destacó Villalvazo Molho es utilizar en tiempos de calor una crema corporal hidratante y un bloqueador solar cuando la persona piense exponer mucho tiempo al Sol, en los brazos, piernas o pies descubiertos para evitar mayor resequedad, quemaduras e incluso insolación.

“Por las altas temperaturas es común utilizar calzado abierto; sin embargo, en el caso de personas con diabetes es preferible evitar sandalias o de encontrarse en la playa no caminar descalzo, pues esto puede provocar que se sufran de alguna herida más fácilmente”.

Respecto a los medicamentos, explicó que el calor puede provocar que la insulina se adsorba más rápido; por eso no es recomendable aplicarse en zonas como en brazos o a nivel de abdomen, si la persona quiere asolearse.
Destacó que el calor no sólo puede alterar al organismo, sino también dañar los instrumentos de control, empezando por los medicamentos y la insulina que tienen que estar en un rango de temperatura establecido, por eso es importante mantenerlos en lugar fresco y no exponerlos directamente al Sol.

El doctor Villalvazo Molho recomendó a las personas en general protegerse del Sol y del calor. “Si es diabético debe evitar salir a la calle en las hora de mayor calor, pero si tiene que hacerlo hay que buscar la sombra, usar gorra o sombrero, vestir ropa ligera y evadir los trayectos largos en vehículos sin aire acondicionado”.

Agregó que es muy importante la ingesta de agua, aunque no tenga sed, a menos que tenga alguna restricción de su médico, evitar bebidas alcohólicas y limitar las que contengan cafeína porque hacen perder más liquido al organismo.

DESHIDRATACIÓN EN ANCIANOS

Los ancianos tienen, durante la época estival, propensión a deshidratarse. En el verano se observa un incremento de las internaciones hospitalarias de pacientes ancianos con diagnóstico de deshidratación. El anciano se encuentra con un elevado riesgo de deshidratación debido a diversos factores biológicos o intrínsecos, algunos de los cuales son:

* Disminución del agua corporal total (por mayor proporción de tejido graso en relación al tejido muscular magro).

* Alteración de los mecanismos cerebrales de la sed.

* Disminución en la producción de hormonas que retienen agua y sal, lo que lleva a una mayor pérdida de líquidos por orina.

Este riesgo se encuentra magnificado si el paciente presenta alguna alteración mental (como la demencia) o está postrado o con serias dificultades para la movilización, porque a los factores biológicos antedichos se agrega la necesidad de un tercero para la provisión del agua. El uso de diuréticos, frecuente en la tercera edad, también genera un mayor riesgo de deshidratación.

La deshidratación en el anciano se puede presentar de varias maneras, mucha de las cuales son inespecíficas y algunas pueden ser atípicas. Lo más frecuente es que la deshidratación se manifieste con una alteración del estado mental habitual del anciano, pudiendo observarse confusión, somnolencia o apatía. Del mismo modo, las caídas pueden ser un signo de deshidratación en esta edad. A diferencia del niño o el adulto joven, la sequedad de la piel y las mucosas no son un signo confiable de deshidratación en el anciano.

Las estrategias para prevenir la deshidratación en los mayores

* Ofrecer líquidos frescos repetidas veces al día.
* Mantener una dieta liviana y frugal. La alimentación debería ser rica en frutas, jugos de fruta, verduras, gelatinas y helados de agua.
* Evitar la exposición solar. De ser inevitable, hacerlo sólo en los horarios extremos (a primera hora del día o última hora de la tarde) y protegido del contacto directo (con sombreros, paraguas o sombrillas).
* Mantener ventilados y refrigerados los ambientes.
* Vestir a los ancianos con ropas livianas y claras.
* No tomar diuréticos sin la estricta indicación médica.

Finalmente, es importante tener en cuenta que ante cualquier cambio o alteración en el estado mental del anciano se debe hacer precozmente la consulta con el profesional médico porque una intervención rápida en un paciente deshidratado puede prevenir un cuadro de mayor severidad.
Asesoró: doctor Silvio Payaslian (MN 89.165)

DESHIDRATACIÓN EN BEBÉS
Por la Dra. Alizia Lifshitz

El pobre bebé no se siente bien: algo le ha caído mal, tiene un virus o se ha visto afectado por un cambio en su dieta (o la dieta de la mamá que lo amamanta). Sus deposiciones son más frecuentes y acuosas. ¡Cuidado! Mientras menos tiempo de vida tenga el bebé, con más rapidez puede deshidratarse y debes actuar sin demora. ¿Sabes reconocer las señales? Apréndelas aquí.

Si de adultos la diarrea es molesta e incómoda, de bebés además es peligrosa porque puede conducir muy rápidamente a la deshidratación del pequeño cuerpecito. Pero si eres una mamá primeriza, al principio puede que te cueste un poco más identificar si esa deposición suave se trata de diarrea o no. Si tu bebé es muy pequeñito, sus heces son por lo general suaves y de poca consistencia y hasta los dos meses las hará con bastante frecuencia. Poco a poco, aprenderás qué es normal en tu hijo y a notar las diferencias tanto en sus hábitos de dormir y comer, como los de evacuar.

¿Cómo puedes saber si se trata de diarrea? Identificarás que algo ya se sale de lo normal si las deposiciones son más frecuentes y abundantes y son más líquidas que sólidas. Si dura más de un día, los pequeñines corren peligro de deshidratarse y perder líquido que contiene sales y minerales esenciales para que el organismo funcione bien. A los niños ya mayorcitos los remedios contra la diarrea les pueden ayudar, pero NO se recomiendan en el caso de los bebés o los niños de uno a dos años, como recomiendan los expertos de la Oficina Terapéutica Pediátrica de la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos). Ellos advierten que lo más importante que puedes hacer es vigilar los síntomas de una posible deshidratación y tomar los pasos necesarios para rehidratar al bebé.

Identificando las señales de deshidratación

Cuando el bebé comienza a deshidratarse puede mostrar los siguientes síntomas:
• El corazón late más rápidamente que de costumbre
• La boca, la lengua y los labios se sienten secos
• Cuando llora, no le brotan lágrimas
• Menos pañales mojados que lo habitual (pasa 3 horas o más sin orinar)
• Se muestra menos activo que de costumbre

Estos son los síntomas de una deshidratación ligera. Si las diarreas (y/o vómitos) continúan puede pasar a moderada y severa. Entonces empezarás a notar estas señales:
• La piel pierde elasticidad (si la hundes con el dedo no regresa rápidamente a su forma original)
• El bebé se muestra aletargado e irritable
• Se le hunden los ojos y la fontanela (que es el punto blando en la parte superior de la cabecita del bebé), también se ve hundida
• Pasa más de 8 horas sin orinar

Cuando se llega a este punto, la deshidratación es muy severa y puede tener efectos graves como la pérdida del conocimiento, convulsiones y varios órganos pueden dejar de funcionar bien. Por eso debes saber cómo actuar:

• Desde que empiezan las diarreas, debes tratar de mantener al bebé hidratado. Consulta con el pediatra lo antes posible para que le expliques qué tipo de alimentación está recibiendo el bebé y él te indicará qué cambios incorporar y los pasos a seguir
• Si estás amamantando al bebé, síguelo alimentando ya que la leche materna acelera la recuperación
• Quizá el pediatra te indique también que continúes dándole su fórmula (si toma fórmula) y que le ofrezcas al bebé soluciones con electrolitos (como la Pedialyte o la Infalyte) que ayudan a reemplazar el agua y las sales minerales perdidas en la diarrea. Utiliza solamente lo que el médico te indique. No le des ningún otro tipo de bebidas ni remedios caseros como el agua de arroz.
• Ofrécele las soluciones de rehidratación (con electrolitos) con frecuencia. Aunque tome unas cuantas onzas cada hora, irá recuperando el líquido perdido. Se venden sin receta en las farmacias, pero consulta con el pediatra para que te recomiende la que debes usar.

Si la diarrea no se detiene, dura más de 24 horas o tiene más de 8 deposiciones en 8 horas, llama con urgencia al pediatra ya que se trata de una emergencia médica y el bebé necesita cuidado de inmediato.
También es importante que llames al pediatra o que lo lleves a emergencias si tiene fiebre de 102°F (38.8°C) o más alta, si las defecaciones tienen sangre o pus o si las defecaciones se ven negras, como granos de café.

Ten presente que la diarrea es molesta, pero no resulta peligrosa si el bebé continúa consumiendo líquidos y sigue su dieta regular (ya sea la leche materna, la fórmula o los alimentos de bebé según su etapa de crecimiento). Si la diarrea no se detiene, y se presentan además vómitos que aceleran la deshidratación, lleva al bebé a la sala de emergencia más cercana. Si aprendes a reconocer a tiempo las señales de la deshidratación, podrás tomar medidas para evitar que se convierta en un caso grave y tu bebé pueda sentirse cómodo, satisfecho y feliz lo antes posible.

HIDRATACIÓN, EMBARAZO Y LACTANCIA
Por Eva París

Durante el embarazo se producen numerosos cambios en el cuerpo de la mujer y se modifican sus necesidades nutricionales, aumentando las necesidades de líquido. Por tanto, es fundamental vigilar la correcta hidratación de las mujeres que esperan un bebé.
Durante la gestación se necesita beber más de lo habitual. Para hacernos una idea, dos terceras partes del peso ganado al final del embarazo son agua. Su cuerpo está afectado por cambios hormonales que desequilibran la regulación térmica, por lo que es fundamental una buena hidratación.
Dentro de las recomendaciones nutricionales para este periodo, una de ellas es una adecuada ingesta de líquidos, a través de las bebidas y alimentos que componen la dieta. Esto facilita la eliminación de toxinas, la digestión de los alimentos y la depuración del organismo.

Hidratación de la madre durante la lactancia

Durante la lactancia, probablemente habréis notado más sed de lo habitual. Es normal que la madre requiera beber más agua, ya que la leche materna está compuesta fundamentalmente por este elemento.
No tenemos que hacer nada especial, sencillamente incrementando los líquidos ingeridos, calmando nuestra sed, estaremos dándole a nuestro organismo lo que necesita en esta etapa para producir la leche suficiente que toma el bebé.
Ello, junto a una alimentación adecuada: durante la lactancia la alimentación de la madre ha de ser sana, variada y equilibrada, sin olvidar beber los líquidos suficientes. Según Unicef,

“La madre en período de lactancia, necesita tomar líquidos para mantenerse hidratada de modo que pueda mantener la cantidad suficiente de leche; el mejor indicador de la cantidad de líquidos que la mujer requiere es la sed; por esto es importante que consuma agua, leche o jugos cada vez que sienta sed y es importante que la calme tomando agua, jugos o leche, pero sin olvidar que la producción de la leche se garantiza por la succión del bebé.”

En definitiva, tanto durante el embarazo como durante la lactancia la mujer ha de estar correctamente hidratada para mantenerse saludable y evitar los riesgos que la falta de líquidos en el organismo puede ocasionar, especialmente en estos periodos.

LA FIEBRE COMO TEMA RECURRENTE EN RELACIÓN A LA DESHIDRATACIÓN

La temperatura corporal normal puede cambiar durante cualquier día dado. Por lo general es más alta por la noche. Otros factores que pueden afectar la temperatura corporal son:
• En la segunda parte del ciclo menstrual de una mujer, su temperatura se puede elevar en un grado o más.
• La actividad física, emociones fuertes, comer, ropas gruesas, medicamentos, temperatura ambiente alta y humedad alta pueden incrementar la temperatura corporal.
La fiebre es una parte importante de las defensas del cuerpo contra la infección. La mayoría de las bacterias y virus que causan las infecciones en las personas prosperan mejor a 37° C (98.6° F). Muchos bebés y niños presentan fiebre alta con enfermedades virales menores. Aunque la fiebre sea para nosotros un signo de que se podría estar presentando una batalla en el cuerpo, dicha fiebre está luchando a favor de la persona y no en su contra.
Generalmente no ocurrirá daño cerebral a raíz de la fiebre, a menos que sea de más de 42º C (107.6° F). La fiebre sin tratamiento causada por infección rara vez sobrepasa los 40.5º C (105° F), a menos que el niño tenga demasiada ropa o esté atrapado en un lugar caluroso.
Las convulsiones febriles sí ocurren en algunos niños. Sin embargo, la mayoría de ellas terminan rápidamente, no significan que el niño tenga epilepsia y no causan ningún daño permanente.
La fiebre inexplicables que continúa por días o semanas se denomina fiebre de origen desconocido (FOD).

QUE PUEDE HACER EL REFLEXÓLOGO ANTE UN CUADRO DE FIEBRE

Siempre hablando de estados febriles comunes, sin desmedro a las recomendaciones médicas, el reflexólogo tratará la fiebre alta con la siguiente secuencia

1. GLANDULA PITUITARIA O HIPOFISIS
2. CABEZA/CEREBRO
3. SIEN/NERVIO TRIGEMINO
4. CEREBELO/TALLO CEREBRAL
5. CUELLO
6. BAZO
7. AMIGDALAS
8. GLANDULA LINFATICA A (CABEZA Y CUELLO)
9. GLANDULA LINFATICA DEL PECHO
10. GLANDULA LINFATICA INFERIOR
11. GLANDULA LINFATICA SUPERIOR
12. CISTERNA LINFATICA

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