Traducción de Pilar del Río






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ningún crimen, pero va a ser castigado sin motivo alguno con la pérdida de sus

bienes, tal vez, como tanta gente dice, el señor es justo, pero a mí no me lo

parece, esto me hace recordar lo que le sucedió a abraham, al que dios, para

ponerlo a prueba, ordenó que matara a su hijo isaac, en mi opinión, si el señor

no se fía de las personas que creen en él, no veo por qué esas personas tienen

que fiarse del señor, Los designios de dios son inescrutables, ni nosotros,

ángeles, podemos penetrar en su pensamiento, Estoy cansado de esa cháchara de

que los designios del señor con inescrutables, respondió caín, dios debería ser

transparente y límpido como cristal en lugar de este continuo pavor, de este

continuo miedo, en fin, dios no nos ama, El fue quien te dio la vida, La vida me

la dieron mi padre y mi madre, juntaron carne con carne y yo nací, no consta que

dios estuviese presente en el acto, Dios está en todas partes, Sobre todo cuando

manda matar, un solo niño de los que murieron abrasados en sodoma bastaría para

condenarlo sin re misión, pero la justicia, para dios, es un palabra vana, ahora

hará sufrir a job por una apuesta y nadie le pedirá cuentas, Cuidado, caín,

hablas demasiado, el señor está oyéndote y tarde o temprano te castigará, El

señor no oye, el señor es sordo, por todas partes se le alzan súplicas, son los

pobres, los infelices, los desgraciados, todos implorándole el remedio que el

mundo les niega, y el señor les da la espalda, comenzó haciendo una alianza con

los hebreos y ahora hace un pacto con el diablo, para esto no merece la pena que

haya dios. Los ángeles protestaron indignados, amenazaron con dejarlo allí, sin

empleo, con lo que el debate teológico terminó y las paces fueron más o menos

restablecidas. Uno de los ángeles llegó incluso a decir, Creo que el señor

apreciaría discutir contigo sobre estos asuntos, Tal vez algún día, respondió

caín. Estaban ante la puerta de la gran casa de job, uno de los ángeles solicitó

hablar con el intendente, que no vino en persona, pero mandó a un representante

para saber qué pretendían, Trabajo, dijo el ángel, no para nosotros, que somos

de otros lugares, sino para este amigo nuestro que acaba de llegar y quiere

fundar una nueva vida en la tierra de uz, Tú qué sabes hacer, preguntó el

delegado del intendente, Entiendo un poco de burros, he sido ayudante de

albéitar en el ejército de josué, Muy bien, es una buena recomendación, voy a

mandar a un esclavo para que te acompañe y te incorporarás ahora mismo, sólo

necesito que me digas tu nombre, Soy caín, Y de dónde vienes, De las tierras de

nod, Nunca las he oído nombrar, No eres el primero que no lo sabe, quien dice

tierras de nod, dice tierras de nada. Entonces uno de los ángeles le dijo a

caín, Estás en buenas manos, ya tienes trabajo, Mientras dure, respondió caín

con una sonrisa apagada, No te pongas en lo peor, intervino el delegado del

intendente, quien tiene la suerte de entrar un día en esta casa encuentra

trabajo para toda la vida, no hay un hombre mejor que job. Los ángeles se

despidieron de caín con un abrazo y regresaron a su tarea de fiscales del

cumplimiento de las órdenes del señor, quién sabe si todo esto, al final, no

acabará teniendo un desenlace mejor que aquel que parece prometido.

Desgraciadamente, fue peor que todo lo que podría imaginarse. Pertrechado con la

carta de plenos poderes que le había sido concedida, satán atacó al mismo tiempo

en todos los frentes. Un día en que los hijos e hijas de job, siete ellos, tres

ellas, estaban a la mesa bebiendo vino en casa del hermano mayor, un mensajero,

precisamente nuestro conocido caín, que, como sabemos, trabajaba con los asnos,

llegó a casa de job y le dijo, Los bueyes labraban y las jumentas pastaban cerca

cuando, de repente, aparecieron los sabeos y lo robaron todo y pasaron a

cuchillo a los criados, sólo escapé yo para traerte la noticia. Todavía estaba

hablando caín cuando llegó otro mensajero y dijo, El fuego de dios cayó del

cielo, quemó y redujo a cenizas a las ovejas y a los esclavos, sólo escapé yo

para traerte la noticia. Éste aún no se había callado y llegó otro, Los caldeos,

dijo, divididos en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos y se los

llevaron después de haber pasado a los criados por el filo de la espada, sólo he

escapado yo para traerte la noticia. Seguía éste hablando cuando he aquí que

entró otro y dijo, Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en

casa del hermano mayor cuando de repente un huracán se levantó del otro lado del

desierto y sacudió los cuatro pilares de la casa, que se derrumbó sobre ellos y

los mató a todos, sólo conseguí escapar yo para traerte la noticia. Entonces job

se levantó, se rasgó el manto y se afeitó la cabeza, hecho lo cual, postrado en

tierra, dijo, Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo he de volver al

seno de la tierra, el señor me lo dio, el señor me lo quitó, bendito sea el

nombre del señor. El desastre de esta infeliz familia no se va a quedar aquí,

pero, antes de proseguir, permítasenos unas cuantas observaciones. La primera,

para manifestar extrañeza ante el hecho de que satán pueda disponer a su antojo,

y para servicio de sus intereses particulares, de los sabeos y de los caldeos,

la segunda, para expresar una extrañeza todavía mayor ante el hecho de que satán

haya sido autorizado a usar un fenómeno natural, como es el caso del huracán, y,

lo que todavía es peor, y además inexplicable, a utilizar el propio fuego de

dios para quemar las ovejas y a los esclavos que las guardaban. Por tanto, o

satán puede mucho más de lo que pensábamos, o estamos ante una gravísima

situación de complicidad tácita, por lo menos tácita, entre el lado maligno y el

lado benigno del mundo. El luto cayó como una losa funeraria sobre las tierras

de uz, pues los muertos habían nacido todos en la ciudad, ahora condenada, no

sabemos hasta cuándo, a una miseria general en la que el menos pobre no era

ciertamente job. Pocos días después de estos infaustos acontecimientos se

celebró en el cielo una nueva asamblea de seres celestes y satán estaba otra vez

entre ellos. Entonces el señor le dijo, De dónde vienes tú, y satán respondió,

Vengo de dar otra vuelta por el mundo y recorrerlo todo, Reparaste en mi siervo

job, preguntó el señor, no hay nadie como él en la tierra, hombre íntegro,

recto, temeroso de dios y apartado del mal, y que persevera siempre en su

virtud, pese a que me incitaste contra él para que yo lo atribulase sin que lo

mereciera, y satán respondió, Lo hice con tu acuerdo, si job lo merecía o no lo

merecía no era asunto mío, ni la idea de atormentarlo fue mía, y prosiguió, Un

hombre es capaz de dar todo lo que tiene y hasta su propia piel para salvar la

vida, pero prueba a levantar tu mano contra él, haz que sufra enfermedades en

sus huesos y en su cuerpo y verás si él no te maldice cara a cara. Dijo el

señor, Ahí lo tienes a tu disposición, pero con la condición de que no le quites

la vida, Eso me basta, respondió satán, y se fue de allí hasta donde estaba job,

al que, en menos tiempo de lo que se tarda en contarlo, cubrió de horribles

llagas desde la planta de los pies hasta la cabeza. Había que ver al infeliz

sentado en el polvo del camino mientras se iba raspando el pus de las piernas

con un cascote de teja, como el último de los últimos. La mujer de job, de la

que hasta ahora no habíamos oído una sola palabra, ni siquiera para llorar la

muerte de sus diez hijos, pensó que ya era hora de desahogarse y le preguntó al

marido, Todavía te mantienes firme en tu rectitud, yo, en tu caso, si estuviera

en tu lugar, maldeciría a dios aunque por ahí me llegara la muerte, a lo que job

respondió, Estás hablando como una ignorante, si recibimos el bien de manos de

dios, por qué no recibiríamos también el mal, ésta fue la pregunta, pero la

mujer respondió airada, Para el mal ya está satán, que el señor aparezca ahora

como su competidor es algo que nunca se me había pasado por la cabeza, No puede

haber sido dios el que me ha puesto en este estado, sino satán, Con él acuerdo

del señor, dijo ella, y añadió, Siempre he oído decir a los antiguos que las

mañas del diablo nada pueden contra la voluntad de dios, pero ahora dudo de que

las cosas sean tan simples, lo más seguro es que satán no sea nada más que un

instrumento del señor, el encargado de llevar a cabo los trabajos sucios que

dios no puede firmar con su nombre. Entonces job, en el culmen del sufrimiento,

tal vez, sin confesarlo, animado por la mujer, rompió el dique del temor de dios

que le sellaba los labios y exclamó, Perezca el día en que nací y la noche en

que fue dicho, Ha sido concebido un varón, conviértase ese día en tinieblas, que

dios desde lo alto no le preste atención ni la luz resplandezca sobre él, que de

él se apoderen las tinieblas y la oscuridad, que las nubes lo envuelvan y los

eclipses lo aterren, que no se mencione ese día entre los días del año, ni se

cuente entre los meses, que sea estéril tal noche y no se haga oír en ella

ningún grito de alegría, oscurézcanse las estrellas de su crepúsculo, en vano se

espere la luz y no se abran los párpados de la aurora por no haberme cerrado la

salida del vientre de mi madre, impidiendo que llegara a ver tanta miseria, y

así se fue quejando job de su suerte, páginas y páginas de imprecaciones y

lamentos, mientras tres amigos suyos, elifaz de temán, bildad de súaj y sofar de

naamat, le iban haciendo discursos sobre la resignación en general y el deber de

todo creyente de acatar con la cabeza baja la voluntad del señor, sea ella la

que sea. Caín había conseguido un trabajo, poca cosa, cuidador de los burros de

un pequeño propietario al que tuvo que repetir mil veces, a él y a sus

parientes, cómo fue el ataque de los sabeos y el robo de las burras. Suponía que

los ángeles todavía estarían por allí recogiendo informaciones de la desgracia

de job para llevárselas al señor, que estaría impaciente, pero, contra sus

expectativas, fueron ellos quienes se le aparecieron para felicitarlo por haber

escapado de la crueldad de los nómadas sábeos, Un milagro, dijeron. Caín lo

agradeció como era su deber, pero el privilegio no podía hacerle olvidar los

agravios de dios, que iban en aumento, Supongo que el señor estará contento, les

dijo a los ángeles, ha ganado la apuesta contra satán porque, a pesar de todo lo

que está sufriendo, job no ha renegado de él, Todos sabíamos que no lo haría,

También el señor, imagino, El señor el primero de todos, Quiere decir eso que él

apostó porque tenía la certeza de que iba a ganar, En cierto modo, sí, Por

tanto, todo está como estaba, en este momento no sabe más de job de lo que sabía

ya antes, Así es, Entonces, si es así, explicadme por qué job está cubierto de

lepra, cubierto de llagas purulentas, sin hijos, arruinado, El señor encontrará

la manera de compensarlo, Resucitará a sus diez hijos, levantará las paredes,

hará regresar a los animales que no mataron, preguntó caín, Eso no lo sabemos, Y

qué le hará el señor a satán, que tan mal uso, por lo visto, parece haber hecho

de la autorización que le fue dada, Probablemente nada, Cómo nada, preguntó caín

en tono escandalizado, incluso aunque los esclavos no cuenten para las

estadísticas, hay mucha más gente muerta, y oigo que probablemente el señor no

va a hacer nada, En el cielo las cosas siempre han sido así, no es culpa

nuestra, Sí, cuando en una asamblea de seres celestes está presente satán hay

algo que el simple mortal no entiende. La conversación se quedó en ese punto,

los ángeles se fueron y caín comenzó a pensar que tendría que encontrar un

camino más respetable para su vida, No me voy a quedar aquí el resto del tiempo

cuidando burros, pensó. El propósito era digno de consideración y alabanza, pero

las alternativas eran nulas, salvo si regresaba a las tierras de nod y ocupaba

su lugar en el palacio y en la cama de lilith. Engordaría, le haría dos o tres

hijos más,o también, ahora se le ocurría la idea, podría ir a ver cómo estaban

sus padres, si seguían vivos, si estaban bien. Se disfrazaría para que no lo

reconociesen, pero esa alegría nadie se la podría quitar, Alegría, se preguntó a

sí mismo, para caín nunca habrá alegría, caín es el que mató a su hermano, caín

es el que nació para ver lo inenarrable, caín es el que odia a dios.

Le faltaba un burro que lo llevase. En un primer momento todavía pensó en

dejarse de burros e ir a pie, pero, si el paso de un presente a otro tardaba, no

le quedaría otro remedio que andar errante por esos desiertos guiándose por las

estrellas cuando fuera noche y esperando que volvieran a aparecer cuando fuese

día. Además, no tendría con quién hablar. Al contrario de lo que generalmente se

piensa, el burro es un gran conversador, basta reparar en las diversas maneras

que tiene de roznar y de rebuznar y en la variedad de movimientos de las orejas,

no todas las personas que montan burros conocen su lenguaje, de ahí que se

repitan situaciones aparentemente inexplicables como la de clavarse el animal en

medio del camino, inmóvil, y no salir de ahí ni aunque lo muelan a palos. Se

dice entonces que el asno es tan cabezota como un burro, cuando al fin y al cabo

de lo que se trata es de un problema de comunicación, como tantas veces sucede

entre los humanos. La idea de ir a pie no duró mucho en la cabeza de caín.

Necesitaba un burro, aunque tuviese que robarlo, pero nosotros, que lo vamos

conociendo cada vez mejor, sabemos que no lo hará. Aunque asesino, caín es un

hombre intrínsecamente honesto, los disolutos días vividos en contubernio con

lilith, censurables desde el punto de vista de los prejuicios burgueses, no

fueron suficientes para pervertir un innato sentido moral de la existencia,

véase la valiente confrontación que viene manteniendo con dios, aunque, es

obligatorio decirlo, de tal cosa el señor no se haya percatado aún, salvo si se

recuerda la discusión que ambos mantuvieron ante el cadáver todavía caliente de

abel. En este ir y venir de pensamientos se le ocurrió a caín la salvadora idea

de comprar uno de los burros que estaban a su cuidado, recibiendo en dinero

contante sólo la mitad del sueldo y dejando la otra mitad en manos del

propietario como pago anticipado. Un inconveniente iba a ser la lentitud del

proceso de liquidación, pero caín no tiene prisas, no hay en el mundo nadie que

lo espere, ni siquiera lilith, por más vueltas que su cuerpo, nervioso e
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