Resumen Ejecutivo general




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CUADRO Nº 2.9

APORTES HÍDRICOS AL 75% DE PERSISTENCIA EN LAS

CUENCAS TAMBO Y MOQUEGUA

CUENCA


SUBCUENCA

AREA

Km2

DESCARGAS m3/s al 75 %

TAMBO

Carumas (vert. Huamalso)

618

0,446

Chilota

310

0,533

Vizcachas – Chincune

236

0,327

Pasto Grande AFLUENTES

576

1,820




Sub-Total




3,126

MOQUEGUA

Tumilaca

639

0,641

Torata

401

0,483

Huaracane

512

0,125




Sub-Total




1,249




Total




4,375

Fuente: Proyecto Especial Pasto Grande

2.13 HIDROGEOLOGÍA




2.13.1 Reservorios acuíferos
Este Capítulo ha sido evaluado en el Informe Especial denominado “Aspectos Hidrológicos del proyecto Pasto Grande” el cual se adjunta en el en el anexo correspondiente.


  1. Reservorios acuíferos de la cuenca del río Moquegua


En la cuenca de Moquegua se han identificado cuatro reservorios acuíferos:


  • Reservorio acuífero del valle de Moquegua

  • Reservorio acuífero del valle de Ilo

  • Reservorio acuífero de Titijones

  • Reservorio acuífero de Alto Asana (sub cuenca Tumilaca)


Reservorio acuífero del valle Moquegua
Es el más importante de los reservorios acuíferos, su extensión coincide con el valle Moquegua, el cual alcanza a 2 761 ha. Su espesor, según la carta de isopacas alcanza como máximo a 40 m; más allá del cual se encuentra la formación Moquegua, considerada como impermeable y que viene a ser el substrato impermeable del reservorio acuífero.
El material que rellena este reservorio es de naturaleza fluvio – aluvial (cantos rodados, gravas, arenas, limos y arcillas)
Reservorio Acuífero del valle de Ilo
Este reservorio acuífero corresponde al valle de Ilo; por consiguiente alcanza una extensión de 476 ha. El espesor de este acuífero puede alcanzar frecuentemente entre 40 y 50 m. Sin embargo en el sector cercano a la desembocadura el espesor puede alcanzar los 70 m. El material que rellena a este reservorio es de naturaleza fluvio – aluvial (cantos rodados, arenas, linos y arcillas).
Reservorio Acuífero de Titijones
Se trata de un reservorio acuífero, descubierto por Southern Perú CC. en las nacientes del río Torata, afluente principal del río Moquegua, específicamente se localiza en la pampa de Titijones entre los 4 000 y los 5 000 m s.n.m. El reservorio acuífero está constituido por un estrato superior (Cuaternario reciente) compuesto de arenas, arcillas, conglomerados de origen fluvio glaciar, su espesor es variable (10 a 100 m probablemente).
Luego se tiene a la formación Barroso que es acuífera y está compuesta por derrames, conglomerados y piroclásticos, forman estrato-volcanes y lavas de planicie, la potencia de esta formación es superior a 1 500 m.
A continuación se localiza la formación Capillune, acuífera de origen volcánico, donde predomina las arenas tobáceas, arcillas, conglomerados finos, etc; también flujos densos de andesita y arenas finas intercaladas con arenas tufáceas.
A mayor profundidad, se encuentran las formaciones Sencca y Maure, ambas volcánicas, la Sencca está constituida por una toba riolítica blanquecina, no es acuífera. La formación Maure, la más antigua de las mencionadas, consiste en una secuencia de conglomerados basales con matriz arenosa – tobácea, esta formación es acuífera.
En síntesis, el reservorio acuífero de Titijones es potente y como consecuencia tiene importantes reservas de aguas subterráneas, las mismas que son explotadas con fines mineros.


  1. Reservorios acuíferos de la cuenca del río Tambo


En la cuenca del río Tambo se han identificado dos reservorios acuíferos:


  • Reservorio acuífero del valle Tambo

  • Reservorio acuífero de las microcuencas Chilota – Huachunta (cuenca alta).


Reservorio Acuífero del valle Tambo
Es el más importante de los reservorios acuíferos de la cuenca; su extensión coincide aproximadamente con la del valle del Tambo (90 km2), su potencia se estima entre 100 y 150 m; el material que rellena este reservorio es de naturaleza fluvio – aluvial.

Reservorios acuíferos de las microcuencas Chilota y Huachunta



Las microcuencas Chilota y Huachunta forman parte de la subcuenca del río Vizcachas, afluente del río Coralaque, tributario principal del río Tambo.
Las referidas microcuencas se ubican a 4400 m s.n.m. y tienen las siguientes superficies: Chilota 295 km2, Huachunta 110 km2.
Los reservorios acuíferos de estas microcuencas han sido investigados por la firma Consultora Errol L. Montgomery & Asociados Inc., para Minera Quellaveco S.A. con fines de satisfacer los requerimientos de agua para el desarrollo del Proyecto minero “Quellaveco”, que requiere una masa anual de 22,05 MMC (700 l/s).
Los correspondientes reservorios acuíferos han sido investigados mediante pozos exploratorios de largo alcance; las profundidades investigadas varían entre 100 y 300 m.
Las perforaciones exploratorias y la cartografía geológica, han permitido la identificación de siete (07) unidades hidrogeológicas, que en orden estratigráfico descendente incluyen lo siguiente:
1) Depósitos Aluviales, 2) Depósitos Volcánicos Recientes, 3) Depósitos Glaciales, 4) Formación Barroso, 5) Formación Capillune, 6) Formación Sencca y 7) Formación Maure.

De las siete (07) unidades identificadas, sólo cuatro (04) son las que ofrecen condiciones acuíferas favorables a la producción de agua: depósitos aluviales, depósitos volcánicos recientes, depósitos glaciales y Formación Barroso. Las otras tres (03) unidades: Capillune, Sencca y Maure, presentan una pobre capacidad acuífera; aunque la Formación Capillune en otras partes del sur del Perú es considerada un importante acuífero.
De acuerdo con los resultados de las perforaciones exploratorias, los Depósitos Glaciales y la Formación Barroso, constituyen el mayor potencial acuífero en la microcuenca Chilota, cuyo espesor en conjunto varía entre 200 m y 700 m. La Formación Barroso cubre una gran extensión de la superficie de la microcuenca Chilota.

2.13.2 La napa freática
Se identifica como napa freática al acuífero que está en contacto con la atmósfera, denominándosele como acuífero libre. En el presente estudio son considerados como acuíferos libres a los reservorios subterráneos de los valles Moquegua, Ilo y Tambo; en cambio los acuíferos de Titijones (cuenca alta de Moquegua) y Chilota – Huachunta (cuenca alta del río Tambo), presentan confinamiento, es decir existen capas acuíferas que están confinadas por estratos impermeables. Sin embargo, en Chilota-Huanchuta existe un acuífero libre que corresponde al estrato superficial organizado por depósitos fluvioglaciales, los cuales permiten que el nivel estático entre en contacto con la atmósfera.


  1. Morfología de la napa freática


En los acuíferos de los valles Moquegua, Ilo y Tambo, la napa freática, tiene aproximadamente la morfología de los valles, es decir las curvas de contorno del nivel freático, son paralelas a las curvas de nivel del terreno; esta situación ocurre debido a que la explotación de las aguas subterráneas a partir de estos acuíferos es mínima y no altera la morfología general de la napa freática.
En el acuífero de Titijones, la explotación de aguas subterráneas es intensa, por consiguiente la morfología del nivel freático es irregular y el flujo se orienta en dirección de los pozos de explotación.
En Chilota – Huachunta, la napa freática es irregular en las fuentes de alimentación, específicamente en las quebradas; luego en la planicie, la morfología sigue aproximadamente la superficie del terreno.


  1. Profundidad del nivel freático


Valle Moquegua; el nivel freático se encuentra entre 0 y 1 m en los sectores Los Espejos y Sacatilla (parte baja del valle); entre 1 y 2 m en el sector Puente Panamericana y entre 2 y 5 m en el sector El Shimbe, aguas arriba de Puente Panamericana.
Valle de Ilo; el nivel freático en el valle de Ilo se encuentra entre 0 y 2 m; los sectores con nivel freático superficial se ubican en la parte baja del valle, específicamente los sectores Loreto – El Hueso, Saavedra, Curibaya, Mazuelo de Santo Domingo y finalmente el sector de desembocadura, los sectores con nivel freático muy superficial (0 – 1m) tienen problemas de drenaje y salinización de suelos.
Valle Tambo; el nivel freático en este valle es superficial debido a la elevada recarga proveniente de los campos de cultivo, específicamente desde las parcelas de arroz y caña de azúcar; es frecuente observar el nivel freático entre 1 y 2 m de profundidad en la parte media del valle y entre 0 y 1 en la parte baja; como consecuencia, los fenómenos de drenaje y salinidad de suelos en el valle de Tambo son considerables.
Acuífero de Titijones; debido a la intensa explotación de este acuífero ya no se habla de nivel freático sino sólo de nivel dinámico, en términos medios, la profundidad del nivel dinámico en este acuífero se ubica alrededor de los 100 m.
Acuífero de Chilota – Huachunta; el nivel estático en este acuífero es variable; en la planicie de Chilota (área de los bofedales) el nivel estático se ubica entre 2 y 15 m; en los pozos ubicados a mayor cota el nivel estático se ubica entre 15 y 72 m de profundidad; además existen pozos que son surgentes, lo cual indica la presencia de acuíferos confinados.


  1. Fluctuaciones de nivel freático


En los acuíferos correspondientes a los valles de Moquegua, Ilo y Tambo, las fluctuaciones están relacionadas con las variaciones del régimen de escorrentía de los ríos; observándose la máxima fluctuación concuerda con el periodo de avenidas y la mínima con el período de estiaje, las fluctuaciones del nivel freático oscilan entre 1 y 4 m.
En el acuífero de Titijones, las fluctuaciones son mínimas debido al efecto del bombeo.
En el acuífero de Chilota–Huachunta, las fluctuaciones oscilan frecuentemente entre 0 y 2 m.

2.13.3 Inventario de fuentes de aguas subterráneas
Valle Moquegua; en el año 1995 se inventarió un conjunto de 83 pozos, de los cuales 11 eran tubulares y 72 tajos abiertos.
Los pozos tubulares tenían profundidades de 30 m, diámetros de perforación de 21´; los caudales específicos variaban alrededor de 1 l/s/m; los caudales de este tipo de pozos, según el inventario, variaban entre 20 y 30 l/s; según los caudales específicos, para pozos de 40 m de profundidad, se puede esperar un caudal mínimo de 30 l/s.
Valle de Ilo; en el año 1995 se inventarió 96 pozos de captación de aguas subterráneas, de los cuales 5 eran pozos tubulares y 91 tajos abiertos.
Los pozos tubulares tienen las mismas características que los pozos del valle Moquegua.
En cuanto a los pozos a tajo abierto, tanto en el valle Moquegua como en Ilo, tenían profundidades entre 8 y 10 m; los diámetros de los anillos variaban entre 1 y 2 m; siendo el diámetro más frecuente 1,60m. Los caudales específicos de estos pozos en algunos casos alcanzaban 1,5 l/s/m; pero frecuentemente se ubican alrededor de 1 l/s/m. Según el inventario, el caudal más frecuente es 6 l/s, alcanzando en algunos casos 10 l/s.
En el valle de Tambo; no existe conocimiento sobre características de los pozos de captación de aguas subterráneas; sin embargo se estima que existe sólo algunos pozos de tipo tajo abierto a nivel de las poblaciones de Chucarapi y Punta de Bombón; este tipo de pozos son del tipo tajo abierto y se usan para fines domésticos; sus características son similares a los del valle Moquegua.
Acuífero de Titijones; no se dispone de información precisa sobre el número de pozos tubulares construidos por Southern Perú C.C; sin embargo, teniendo en cuenta que la explotación conjunta de los pozos alcanzaría a 1 m3/s, se estima entre 10 y 20 los pozos tubulares en operación, con caudales entre 100 y 50 l/s; las profundidades de los pozos superan los 150 m.
Inventario de pozos en los acuíferos de las microcuencas Chilota – Huachunta; en conjunto se han perforado 16 pozos tubulares de exploración, trece (13) en la microcuenca Chilota y tres (03) en la microcuenca Huanchuta. Asimismo, se han perforado cinco (05) pozos diamantinos, tres (03) en Chilota y dos (02) en Huanchanta.

2.13.4 Explotación de aguas subterráneas
Valle Moquegua; Antes de la llegada de las aguas del embalse Pasto Grande (1955), en el valle de Moquegua se explotaba alrededor de 500 l/s, con lo cual se cubría la demanda de agua del referido valle. Con la llegada de las aguas de Pasto Grande, la explotación se ha reducido al mínimo. Sin embargo, existe un potencial explotable, el mismo que ha sido estimado en 600 l/s (19 MMC/año), cuya explotación ha sido proyectado dentro de los alcances del Proyecto Pasto Grande.
Valle de Ilo; la explotación actual de las aguas subterráneas se ha reducido desde la llegada de las aguas del embalse Pasto Grande, sin embargo se estima que existe un potencial de 200 l/s (6,30 MMC/año) susceptible de ser explotado.
Acuífero de Titijones; la explotación del reservorio de Titijones alcanza actualmente a más de 1 m3/s (31,536 MMC/año), el recurso es utilizado para el sector minero.
Acuífero Chilota – Vizcachas; actualmente no existe explotación de este acuífero, sin embargo a mediano plazo se explotará 700 l/s (22 MMC/año) para satisfacer los requerimientos del sector minero (Proyecto Quellaveco).
Acuífero del valle de Tambo; a excepción de algunos pozos utilizados para satisfacer el uso doméstico de Chucarapi y Punta de Bombón, la explotación de las aguas subterráneas a nivel del valle Tambo es mínima. Sin embargo se proyecta una explotación a futuro de 2 m3/s, que participaría dentro del esquema uso conjunto aguas subterráneas, aguas superficiales siempre que entre en funcionamiento la presa Tolalpalca (proyectada).

2.13.5 Parámetros hidrodinámicos
No existen estudios específicos sobre los parámetros hidrodinámicos de los reservorios acuíferos de Moquegua, Ilo y Tambo; sin embargo considerando valores medios atribuibles a los acuíferos del sur del Perú, se estima que el coeficiente de almacenamiento representativo de estos acuíferos sería 5%. No se conocen valores de permeabilidad; pero se puede calificar que la permeabilidad de los materiales de estos reservorios acuíferos va desde un valor medio a un valor elevado.
En el acuífero de Titjones existen pruebas de acuífero pero no se conocen los valores encontrados, la información pertenece a Southern Perú Limitada.
En el acuífero de Chilota – Huachunta, las pruebas de bombeo efectuadas en pozos exploratorios de gran profundidad (300 m), se alcanzó valores de transmisividad entre 150 m2/día a 400 m2/día y valores de conductividad hidráulica que varía en el rango de 0,6 m/d a 17,4 m/d; los valores presentados se atribuyen a la Formación Barroso, considerada como la formación acuífera predominante.
En cuanto al coeficiente de almacenamiento, se asume un valor representativo de 5%.

2.13.6 Calidad de las aguas subterráneas
En el valle Moquegua; la calidad del agua subterránea está afectada por la contaminación orgánica ocasionada por el vertimiento de las aguas residuales provenientes del uso doméstico e industrial.
El valle de Ilo; posee un acuífero con aguas subterráneas de calidad aceptable para satisfacer el uso doméstico; así lo demuestra el análisis físico – químico de una muestra de agua tomada en un pozo a tajo abierto en el sector Algarrobal del valle de Ilo (Ver cuadro 4.9 Muestra Nº 2)
Los acuíferos de Titijones y Chilota – Huachunta (Parte Alta), poseen aguas frescas, con conductividades entre 100 y 300 microsiemens, es decir aguas apropiadas para todo uso. En el cuadro siguientes se presenta el análisis físico – químico del pozo CHX-7 (acuífero de Chilota), obtenido del correspondiente estudio hidrogeológico ejecutado por Minera Quellaveco S.A.
El acuífero del valle de Tambo, posee aguas subterráneas con cierta mineralización; lo cual se evidencia a través de la conductividad eléctrica que frecuentemente alcanza entre 1 y 1,5 milisiemens. Sin embargo este nivel de salinización puede descender significativamente si se impulsa la explotación de las aguas subterráneas, lo cual permitirá la renovación de las reservas actuales con aguas de mejor calidad.

2.13.7 Evaluación de reservas explotables
Para establecer el nivel de explotación de un reservorio acuífero tienen que determinarse su nivel de recarga, ya que puede explotarse lo que se recarga e inclusive superar dicho nivel a la espera de que se recargue durante un año húmedo; pero tampoco es recomendable explotar continuamente por encima de la recarga por que el nivel de las aguas subterráneas comenzaría a descender.
Bajo este criterio se ha establecido los siguientes niveles de explotación:


  1. Acuíferos de los valles Moquegua e Ilo


Recarga estimada 33,30 MMC/a (1,056 m3/s)
Explotación proyectada 25,22 MMC (800 l/s)


  1. Acuífero del valle Tambo


Recarga estimada 228 MMC/a (7,229 m3/s)
Explotación proyectada 90 MMC/a (2 853 m3/s)


  1. Acuífero Titijones


Explotación actual 31,5 MMC/a (1 m3/s)
Explotación proyectada se mantiene la misma (1 m3/s)


  1. Acuífero Chilota – Huachunta


Recarga estimada 46,8 MMC/a (1,484 m3/s)
Explotación proyectada 22,05 MMC/a (0,7 m3/s).


CAPITULO III
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