La práctica docente en el Programa de Formación






descargar 0.97 Mb.
títuloLa práctica docente en el Programa de Formación
página1/15
fecha de publicación07.03.2016
tamaño0.97 Mb.
tipoLa práctica docente
med.se-todo.com > Documentos > La práctica docente
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   15

“Mañana me voy…” Documento de Trabajo – Construcción Colectiva

ESCUELA NORMAL SUPERIOR LA HACIENDA

PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL - Informe Ejecutivo Ampliado

CURRÍCULO Y PLAN DE ESTUDIOS - Programa de Formación Complementaria

AUTOEVALUACIÓN Y PLAN DE MEJORAMIENTO

Barranquilla, Colombia, 2010


CONTENIDO

1. Identificación

2. Filosofía institucional

3. Símbolos institucionales

4. Historia de la institución

5. Contexto ecológico-institucional

6. Convenios interinstitucionales

7. Sustento pedagógico

8. Justificación del Programa de Formación

Complementaria

9. Aspectos curriculares del Programa de Formación

Complementaria

10. Formación investigativa

11. La práctica docente en el Programa de Formación

Complementaria

12. Bienestar estudiantil y proyección social

13. Selección y evaluación de estudiantes del Programa

de Formación Complementaria

15. Dotación de medios educativos

16. Egresados del Programa de Formación

Complementaria

17. Recursos financieros del Programa

AUTOEVALUACIÓN

PLAN DE MEJORAMIENTO



NOTA INTRODUCTORIA
El presente documento se elabora y remite en primera instancia al Consejo Académico, en el marco del proceso que se ha dado en llamar Resignificación del Proyecto Educativo Institucional de la Escuela Normal Superior La Hacienda. Corresponde en esencia al trabajo que bajo el título de “Informe Ejecutivo” fuera recientemente enviado al Ministerio de Educación, Sistema de Aseguramiento de la Calidad de las Normales (Enero 28-09). La intencionalidad, al remitirlo al Consejo, no puede ser otra diferente a la de obtener de sus miembros y consultores los aportes concretos que amerita este documento-madre; aportes escritos que sirvan para ampliar, completar o incorporar temáticas o subtemáticas faltantes, conforme a las respectivas visiones. En lo posible, y puesto que éste sigue siendo un documento de trabajo, dejaremos las observaciones de forma o de estilo para la dependencia técnica encargada; por ello rogamos concentrarse en los aspectos de fondo. Aspiramos a que esta revisión interna del PEI mantenga el espíritu de la participación colectiva que tradicionalmente nos ha caracterizado. (Algunos de los nuevos textos incorporados luego de la remisión aludida, los mostramos aquí en su totalidad para una mejor comprensión del lector. Asimismo, hemos dejado los créditos pertinentes para una mejor interpretación conforme a las procedencias. De otra parte, agradeceremos en particular, al referenciar autores, suministrar los correspondientes datos completos de las fuentes en el respectivo pie de página. En este trabajo se emplean, por lo pronto y para brindar mayores facilidades, dos modelos de referencias: APA e Icontec. Y no huelga comentar que al enrumbarnos por esta vía hacia una nueva reconstrucción del PEI, el rótulo Informe Ejecutivo perderá su vigencia por obvias razones; se le ha mantenido aquí por el antecedente formal inmediato ya mencionado).

PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL - Informe Ejecutivo Ampliado (Versión 2)
1. IDENTIFICACIÓN

Nombre de la institución

Escuela Normal Superior La Hacienda.

Lugares donde se oferta el Programa de Formación Complementaria

Distrito Industrial y Portuario de Barranquilla- Atlántico.

Dirección

Carrera 35 No. 72-35 Distrito De Barranquilla. Departamento del Atlántico.

Rector

Luis Germán Rivera López.

Coordinador del Programa

de Formación Complementaria

Mario De Jesús Rodas Duque.

Comunicaciones

Teléfonos: 3683312-3525123. Fax: 095-3600237. Celular: 3158709670. E-mail: normal@metrotel.net.co

Reconocimiento oficial

Resolución No. 2770 emanada del Ministerio de Educación Nacional 4 de Diciembre de 2002, y Resolución de ampliación de la vigencia No. 6106 de 18 Septiembre de 2008.

Registro Dane

108001001821 Calendario A Jornada Única.




2. FILOSOFÍA INSTITUCIONAL
MISIÓN
La Escuela Normal Superior La Hacienda busca ser líder en la formación de formadores mediante una filosofía de esperanza en las posibilidades de todo aquel que se forme en nuestra institución; siendo para ello facilitadores y potencializadores de procesos que, descubiertos desde el interior del sujeto, se orienten hacia la transformación de la comunidad educativa y del entorno regional y nacional; siendo testigos, también, de que nuestra Normal Superior La Hacienda avanza por el camino de la Calidad Humana y la Excelencia Educativa y entendiendo lo que implican la autorresponsabilidad, la autodisciplina y la autoformación en el desarrollo de las capacidades, las actitudes, los intereses y los sueños.

En la reconceptualización de los valores sociales y educativos vemos algo inherente a todo proceso programático, pues sin ello quedaríamos manejando conocimientos fríos y mecánicos sin dimensión humana. Por tanto, como seres sociales, mantendremos la fidelidad a la importancia de la persona y a su individualidad, pero siempre en relación con el servicio y el respeto a la colectividad.
VISIÓN
La Escuela Normal Superior La Hacienda, en procura de la Calidad Humana y la Excelencia Educativa que la mantienen viva y dinámica, se proyecta como una Escuela Normal caracterizada por la sensibilidad humana y por la apertura hacia una pedagogía de capacidades, actitudes, intereses y pensamiento; una pedagogía que la induzca con seguridad y firmeza hacia la aceptación de la diversidad y la pluralidad que sustentan la existencia social.
POR QUÉ EL NOMBRE LA HACIENDA
Cuando por exigencia de Ley se estableciera para todas las Normales una reestructuración tendiente a convertirlas en Escuelas Normales Superiores, pretendiendo así garantizar que continuaran formando maestros de verdadera y auténtica calidad; y cuando a nivel distrital el Ministerio de Educación autorizó a las tres Normales de Barranquilla a presentar el correspondiente proyecto de reestructuración, se hizo necesario, también, que cada una optase por una razón social que la identificara y la distinguiera.

Para dos de ellas la opción fue sencilla. La Normal Departamental para Señoritas, dejó de ser únicamente para señoritas y se transformó en distrital, convirtiéndose así en la Normal Superior Distrital. Por su parte, la Normal Mixta de la Costa Norte se ratificó como mixta y siguió siendo de la Costa Norte.

El verdadero problema en esta obligada metamorfosis se presentó con la Normal Nacional de Varones; primero, porque hacía más de 20 años era mixta y ya estaba en mora de suprimir el distintivo de varones; y en segundo lugar, porque con la nueva reorganización territorial dejó de ser nacional.

Descartando entonces que pudiera ser distrital -porque a otra ya le correspondía-, o mixta -por la misma razón y porque además sonaba a pleonasmo-, no quedó recurso diferente que buscar nuevo nombre.

En vista de la cantidad de propuestas e inquietudes que generó tal necesidad, su actual rector, Germán Rivera, debió tomar una decisión rápida y contundente. La denominó Escuela Normal Superior La Hacienda.

En un principio pareció muy distinta a todas las anteriores razones sociales, pero poco a poco se fue entendiendo su lógica. Se trataba de una entidad educativa asentada sobre 17 hectáreas, es decir, en suficiente terreno para constituir una hacienda. Pero más lógico, quizás, al entenderse tal nombre en el marco del nuevo concepto de Normal: un lugar en donde constantemente se habría de producir nuevo pensamiento pedagógico, en el cual los maestros pudieran aprovisionarse de recursos primarios para seguir generando cultura.

Una Normal ya no podía ni debía seguir enseñando normas y graduando maestros con el legendario encargo de Id y Enseñad. Ahora se hacía imprescindible cultivar de forma diferente; experimentando continuamente nuevas alternativas pedagógicas y siguiéndoles el rastro en la evolución individual y colectiva en el estudiante, en el maestro, en la sociedad.

Por tanto, la Escuela Normal Superior La Hacienda debía ser un lugar para recrear conceptos de forma continua; una inmensa granja de experimentación pedagógica en la que se localizasen, con seguridad y confianza, las raíces bien establecidas de una pedagogía dinámica y transformadora.
MANDAMIENTOS1


  • Potenciar las aptitudes de nuestros estudiantes.

  • Optar siempre por la Calidad Humana y la Excelencia Educativa.

  • Valorar el aporte individual al crecimiento colectivo.

  • Brindar oportunidades creando constantemente espacios pedagógicos.

  • Conceder primacía al desarrollo humano.

  • Lograr la autorresponsabilidad, la autodisciplina y la autoformación.

  • Mantener una buena imagen por la eficiencia.

  • Sentir la satisfacción y la alegría que produce el bien servir.

  • Defender a nuestra institución en todo momento y lugar.


PERFIL DEL ESTUDIANTE NORMALISTA
Una persona que dé muestras de esa autonomía que se logra al crear la propia conciencia; capaz de transmitir seguridad, de apersonarse de las diferentes situaciones, de liderar formas tendientes a superar cada momento y proponer soluciones a los problemas inherentes a la existencia.

Una persona responsable, con gran sentido de pertenencia y solidaridad, que sepa relacionarse, y que además de una memoria analítica y selectiva, evidencie un claro entendimiento de las distintas situaciones, para poder captar los significados ocultos en la cotidianidad, para comprender y manejar conceptos derivados de la continua lectura de los acontecimientos; con voluntad y convicción para participar oportuna y eficazmente en la transformación bienintencionada de su entorno.

Una persona dueña de habilidades y destrezas que le faciliten un adecuado manejo de métodos, técnicas e instrumentos; que sepa expresarse con propiedad y comunicar satisfactoriamente sus inquietudes e intereses.

Una persona amplia en sus puntos de vista; capaz de discutir con lógica, coherencia y fundamentación, respaldando argumentativamente sus opiniones, en el marco de un diálogo cordial y tolerante, siempre orientado a construir nuevos procesos sociales.

Una persona que ame la vida, respete su cuerpo, identifique y construya su sexualidad; que favorezca la armonía familiar y la convivencia ciudadana; que proteja la naturaleza y el equilibrio ecológico; que crea en sí misma y en los otros; que esté animada de una esperanza que le dé sentido a la valoración del bien y del mal, de la belleza y la fealdad, de la verdad y la mentira.

Nuestra preocupación, como educadores, no puede ser diferente a la de brindar espacios en los que cada uno de nuestros estudiantes pueda acercarse a estos valores.
3. SIMBOLOS INSTITUCIONALES
ESCUDO y BANDERA. El Escudo de nuestra Normal consiste básicamente en un emblema asimétrico e irregular, símbolo de la diferencia individual característica del ser humano, que difícilmente se deja encasillar en normas definitivas y mucho menos perfectas, de las cuales siempre tendrá que dudar. Todo ese conjunto simbólico está expresado en los colores rojo, azul y blanco. El rojo es la alegría, la vitalidad y el dinamismo que deben acompañar todo proceso de formación. El azul refleja los posibles conocimientos que poco a poco se le van arrancando a la naturaleza, y que, como el cielo y el mar, son inmensos y profundos. El blanco simboliza la transparencia, la rectitud y la honestidad sobre las cuales debemos todos construir y mantener a la Normal, siempre en la búsqueda de nuevos y mejores tiempos. La bandera está conformada por un rectángulo de dos bandas, también rectangulares y horizontales, con los colores insignes de la institución que aparecen descritos en el escudo.2
4. HISTORIA DE LA INSTITUCIÓN
La Escuela Normal Superior La Hacienda, antes Escuela Normal Nacional para Varones del Litoral Atlántico, inició labores en 1914 en un local que se levantaba donde hoy está construida la sede del Almacén Ley del centro de la ciudad de Barranquilla, más exactamente en la carrera 41 entre las calles 35 y 36.

Desde el primero de Mayo de 1919 hasta 1932, funcionó en unas instalaciones ubicadas en lo que actualmente corresponde a predios del colegio Barranquilla para Señoritas; hasta esa fecha se conoció como la Normal Vieja. En este primer período se destacaron rectores muy influyentes en la proyección institucional, entre los cuales recordamos a Javier Sánchez, Sigilfredo Rincón, Luis Chaparroso y Santander Bolívar.

Por la reforma educativa de 1932, se determinó el funcionamiento de cuatro Normales en el país: la de Bogotá, la de Tunja, la de Popayán, y la Normal del Litoral Atlántico, con sede en Barranquilla.

En Agosto de 1935 inició su vida como tal esta última, encomendada administrativamente al educador Julio Siever, de ascendencia alemana. Funcionó en la calle 68 entre carreras 50 y 51, donde actualmente funciona el colegio Barranquilla para Varones. Los estudiantes eran internos y becados por el Ministerio de Educación Nacional. El plan de estudios normalista comprendía cuatro años de primaria, un año de preparatoria (hoy quinto grado), cinco años de estudios secundarios, y al concluirlos satisfactoriamente, el estudiante recibía el titulo de Instructor.

Un 6 de Mayo de 1940, la Normal fue trasladada a las actuales instalaciones, que fueron construidos para los juegos Centroamericanos y del Caribe de 1936, sobre un extenso lote donado por Napoleón Salcedo y Rafael Heilbron, con destino exclusivo para la Escuela Normal.

Precisamente el día clásico de la institución es el 6 de Mayo, como homenaje también al hombre de las leyes, Francisco de Paula Santander De Omaña, en conmemoración de su muerte y por haber sido el gobernante que primero legisló en Colombia sobre la fundación de las Escuelas Normales para formar maestros.

El himno a la Normal fue escrito por el educador normalista Juan Ventura Casalín, y la música compuesta por el profesor Aurelio Vásquez Pedrero.

Fueron rectores que continuaron forjando la calidad docente y administrativa: Juan V. Tache, Francisco Fonseca Salgar, Eduardo Aguirre, Luis Sarmiento, Ramiro Álvarez, Manuel Meza, Jorge Báez Cortés y Jacinto Coba Vargas.

A partir de 1957 y hasta 1979 inclusive, la Escuela Normal le fue encargada por el Ministerio de Educación, mediante contrato, a la Comunidad de los Hermanos Cristianos de la Salle, reconocida universalmente por su especialidad en la formación de educadores. Dispuso la Comunidad inicialmente de un grupo de religiosos de origen español, encabezados por los Hnos. José Feliciano y Galo Ladislao, quienes dirigieron con particular estilo disciplinario y de exigencia académica, la formación de una nueva generación de maestros. En esta etapa de dirección religiosa se sucedieron como rectores: Hnos. José Feliciano, Alberto Rivera, Octavio Sánchez, Ignacio Henao, Jairo López Correa, Emilio Gómez, Bernardo Cardona y Mario Rodas Duque.

La presencia durante 23 años de la Comunidad Lasallista al frente de los destinos de la Escuela Normal, marcó un hito de trascendencia para la institución, porque con tino y desprendimiento supo dar renovados aires pedagógicos a la generación de estudiantes de la provincia en general, quienes tuvieron la oportunidad de pasar por sus aulas. Se actualizó el perfil estudiante-maestro, dentro de concepciones exigentes para la formación docente con relación a la disciplina formativa, a la consagración académica, al espíritu de colaboración y a la capacidad de liderazgo social. Ellos introdujeron en 1972 la coeducación y abrieron la modalidad del bachillerato clásico o académico, para no desprenderse de los estudiantes que no aspiraban al ejercicio docente; con ellos también se reestructuró la moderna concepción del nivel preescolar. Aquí cabe recordar a su principal gestor, Hno. Héctor Alberto Rivera, y a su impulsor, Hno. Octavio Sánchez, quienes, con el esfuerzo de un grupo de maestras y el apoyo de los padres de familia, incorporaron a la institución ese laboratorio pedagógico en donde debía comenzar la formación del docente; desde aquí se inició la novedad del Grado Cero, mucho antes de salir las respectivas exigencias oficiales.

Vencido el ciclo histórico por parte de la Comunidad Lasallista, inició la Escuela Normal otra etapa a partir de 1980, nuevamente bajo responsabilidad directa del Ministerio de Educación, el cual nombró oficialmente como rector a Gustavo Roa Castillo; como coordinador de disciplina, a Francisco Vargas Hernández, y como coordinador académico, a Ariel Arteta Charris; director de primaria: Néstor Arteta Macías.

La nueva administración realizó las mejoras más urgentes que los distintos frentes exigían -dada la crisis económica que agobiaba a la institución al finalizar la década de los 90-. Pero la Normal no escapaba del malestar socio-político que asfixiaba a la educación pública local y nacional; al punto que hubo necesidad de una rotación de rectores, siendo así como llegaron en su orden, a ocupar el primer cargo administrativo de la Escuela: Manuel Narváez, Atenógenes Blanco, Sixta Vizcaíno y Luis Germán Rivera López, todos ellos en la década de los 90. En 1995 recibió por encargo la rectoría Luis G. Rivera López.

Consciente de las necesidades apremiantes de la institución, y de las posibilidades dentro de los criterios de descentralización educativa señalados por la Ley, desde entonces, después de lograr algunas mejoras locativas, renovación del material de apoyo educativo según disponibilidades presupuestales, Rivera López ha estado empeñado en lograr la recuperación de todos los frentes administrativos y docentes, y en sacar adelante los ordenamientos de la Ley 115 de 1994, así como la Reestructuración Educativa de La Escuela Normal Superior.

Y en efecto, a partir de la Acreditación Previa se abordaron procesos intensivos de reorganización interna, pretendiendo en especial concretar el ideal de una Escuela decididamente encaminada hacia una educación que trabaje en la diversidad, en las diferencias, en las potencialidades, en la exploración y desarrollo de talentos, en la generación de escuelas inteligentes y de inteligencias exitosas.

Pasos muy sólidos se han dado desde finales del siglo anterior en tal sentido; ya sea a través de alianzas estratégicas realizadas con entidades privadas que buscaron a la Escuela para tal efecto, o mediante la consolidación de proyectos pedagógicos que en el marco de la motivación institucional por la innovación y la transformación bien entendidas, emergieron paulatinamente y de diversas formas, hasta crearse frentes muy fuertes en áreas tales como matemática lúdica, educación especial, educación preescolar, danza, deporte recreativo y competitivo, grupos musicales, química, bonsáis y ciencias naturales contempladas bajo prismas artísticos inclusive; talentos, centros de interés, profundizaciones, práctica docente diversificada; con resultados visibles que hoy día no pueden desconocerse, como es el caso reciente de las cuatro medallas -dos de oro- obtenidas en el concurso que a nivel de toda Colombia realizó la Universidad Nacional en el 2008; los títulos continuos logrados por el voleibol en todas las categorías –Campeón Nacional en Pereira 2004-; los Congos de Oro obtenidos por el Rumbón Normalista y el grupo de Letanías Los Turpiales y Los Turpialitos; el éxito de los egresados de Ciclo Complementario en el concurso docente del 2005 -publicitado a ocho columnas por el diario El Heraldo y con un impacto nacional por la discusión de ese momento en torno a tales pruebas-; la medalla de plata Camilo Torres del año 2000, merecidamente otorgada al profesor Carlos Hernández García, precursor de la matemática lúdica en Barranquilla y Colombia con su proyecto Yupana Dinámica; la participación con tres integrantes en la Expedición Pedagógica de ese mismo año; la Cruz de Boyacá concedida por el Congreso de la República en Abril de 2009 al rector Luis G. Rivera López3.

Un proceso de crecimiento y mejoramiento continuos en el cual nos sorprendieron las otras fases de la Acreditación. La segunda, de Calidad y Desarrollo, en el año 2002, privilegió éstos y otros éxitos que tal vez por ingenuidad no publicitábamos; algunos de ellos muy visibles, en tanto otros, genuinos traductores de esfuerzos comunitarios o sectoriales, que además han servido para reafirmar la concepción tradicional de persistencia y sacrificio del docente sano; ése que no necesariamente labora en el aula o por fuera de ella buscando el triunfo personal, sino la formación y la superación de sus estudiantes; como es el caso, por ejemplo, de la evolución editorial ENSH, que si bien fraccionada y con diversos actores y frentes interviniendo irregularmente, arrastra y atesora un cúmulo de producciones escritoras e intelectuales de estudiantes y docentes nuestros en tribunas institucionales, que desde los años noventa sucesivamente nacieron, murieron y dieron a la vida otras nuevas -boletines, revistas, periódicos-; desembocándose así, desde el año 2000, en una aparición más frecuente y voluminosa en Internet, aunque no tan organizada como hoy el Ministerio de Educación lo ha propuesto a través del programa Aulas Móviles (2009); proceso en el cual, sin embargo, ya estamos ubicados y se han diseñado y socializado proyecciones de corto y mediano plazo.

Y esa producción editorial fraccionada pero insistente, que, empero, no traducía todo cuanto se hacía en los distintos sectores de La Hacienda -como tampoco otros documentos institucionales-, nos mereció una observación cordial pero significativa de uno de los pares académicos en Octubre 18 de 2002, previo al recibo de la Acreditación de Calidad y Desarrollo: “¡Ustedes son más de lo que dice su PEI!”. Observación que por supuesto nos indujo a reorganizar mejor lo producido durante tantos años de vida, y a ponerlo a disposición de la sociedad conforme a nuestros recursos.

Hacia el año 2007, cuando nos preparábamos para recibir formalmente la última fase de la Acreditación, la de Alta Calidad, ciertos criterios esenciales en la política nacional con respecto a las Normales comenzaron a cambiar drásticamente; cambios que aceptamos previo cuestionamiento4, llegando finalmente a determinados acuerdos luego de la correspondiente explicación y discusión de motivos en distintas instancias formales y no formales; es decir, en un contexto crítico discursivo amplio y buscado ex profeso, en cuanto a la defensa de los principios pedagógicos que por convicción nos han animado al menos desde la reorganización en 1994.

Igualmente hemos habilitado mejoras en la infraestructura y en la dotación -previa gestión y hasta donde lo permite la costumbre política en materia de recursos para la educación pública en el país-: un preescolar de hermoso diseño arquitectónico y especialmente adecuado para la formación lúdica y de innovación permanente con niños pequeños (2003), que en cierto sentido puede considerarse un sueño hecho realidad desde que en 1966, como se dijo arriba, La Hacienda dio a la vida el primer preescolar de la educación pública en Colombia; asimismo, una zona ecológica a la vista de los visitantes, de vegetación natural y dispuesta en torno a un lago artificial, con aves de corral nativas y ornamentales y con otras especies reptiles y anfibias que conviven pacíficamente y recrean la vista del observador eventual o intencionado; espacio éste que a su turno es uno de los resultados de la gestión adelantada en procura de la Declaratoria de Reserva Ecológica Educativa, conseguida en 1999 por decisión del Consejo Distrital. También, un comedor escolar y un teatro, y una piscina restaurados y un coliseo en procesos de reconstrucción; varias salas de Informática, Internet y, en general, unos edificios que intentamos mantener en la medida de las posibilidades y limitaciones; con períodos muy difíciles para el mantenimiento a plenitud, como los actuales (2009-2010), en atención a la acostumbrada falta de apoyo estatal que repercute en deterioro evidente a primera vista, evitándose así que los visitantes capten de inmediato el verdadero potencial pedagógico y humano de esta Escuela.

Aún así, los amplios espacios verdes y las zonas recreativas y deportivas, siguen atrayendo personal interno y externo que se da cita los sábados, domingos y días de fiesta, configurando de paso la noción de un espacio turístico ecológico dispuesto positivamente para beneplácito de la ciudad y el país.

Obviamente, también se han dado momentos aciagos durante este trayecto del nuevo siglo; los más recordados por su impacto devastador: el tornado que azotó a Barranquilla en Septiembre 15 de 2006, que en La Hacienda tendría su punto más alto de incidencia y por ello quedaría registrado fotográfica y narrativamente para la posteridad en Ecos de La Hacienda No. 2, si bien sus efectos en la infraestructura y en la psicología de nuestras gentes motivarían la sensibilidad de la administración distrital y gubernamental del momento, procediéndose a una asistencia inmediata, gracias a la cual, afortunadamente, ya no quedan vestigios de ese fenómeno natural en la Escuela.

Respecto al otro tornado, el originado por el inconsulto traslado de profesores en el 2008, internamente generaría heridas profundas al alma de la comunidad normalista, sin dejarse de lado su lamentable trascendencia a nivel social y jurídico.

Por último, en el marco de esta historia contada a grandes rasgos -cuya revisión de detalles siempre merecerá continua atención-, la sociedad decide rendirle tributo a esta entidad de 95 años de existencia. El Congreso le concede, en cabeza de su actual Rector, la máxima distinción de este cuerpo colegiado: la Cruz de Boyacá (Abril 17 de 2009). No sólo por la sostenida recuperación que se logró desde mediados de los noventa, de paso evitándose con ésta que todo lo edificado desde 1914 también muriera, sino, igualmente, por el impactante trabajo social y educativo desarrollado en los años ochenta, cuando en asocio con el Plan Padrino Internacional, la Escuela Normal Superior La Hacienda dio a la vida, con la mayor responsabilidad y calidad posibles, 20 escuelas construidas en barrios necesitados de la ciudad; complementadas con bibliotecas, comedores, puestos de salud, microempresas y, lo más importante: con la formación en sus instalaciones de los maestros que empíricamente trabajaban en dichos barrios, no pocos de cuyos estudiantes -aproximadamente 3.500-, hoy día ya han adquirido prestancia social y profesional. Un proceso que por la misma ingenuidad que nos ha caracterizado en cuanto a nuestra producción educativa, ha permanecido oculto para la gran masa de la población, incluso para no pocos sectores dirigenciales y de comunicación.

Y en general, el aporte de los egresados de La Hacienda ha sido y sigue siendo inconmensurable, tal como ya lo hemos estado registrando formalmente.

La denominada formación de formadores, por tanto, se ha venido realizando sostenidamente durante este tiempo de vida; con aciertos y errores; pero, por siempre, con la convicción plena de haber estado desarrollando la que quizá algún día sea reconocida por todos como la más sagrada de todas las profesiones: la formación docente.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   15

similar:

La práctica docente en el Programa de Formación iconDirección general de formación docente

La práctica docente en el Programa de Formación iconDirección general de formación docente

La práctica docente en el Programa de Formación iconInstituto de Formación Docente y Técnica N° 24, Pcia de Bs As

La práctica docente en el Programa de Formación iconPlan territorial de formación docente 2010 2011

La práctica docente en el Programa de Formación iconInstituto superior de formacion docente nro. 808 – tw

La práctica docente en el Programa de Formación iconEstándares Tic Para Formación Docente Chileno

La práctica docente en el Programa de Formación iconPráctica Docente

La práctica docente en el Programa de Formación iconDocente catedratico práctica integral

La práctica docente en el Programa de Formación iconLa práctica docente Cómo y cuándo evaluamos

La práctica docente en el Programa de Formación iconConselleria de Educación, Formación y Empleo, por la que se dictan...


Medicina





Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com