Lección 1: El ateismo hasta el siglo XIX






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ARGUMENTOS ACERCA DE LA EXISTENCIA DE DIOS


POR: ROBERTO CRUZ MURCIA


Dedico este libro a mi madre Consuelo Murcia, a mis hijos Gabriel Fernado y Luis Enrique

Índice


Primera parte: El ateismo
Lección 1: El ateismo hasta el siglo XIX
A. Introducción

B. Historia del ateismo

C. Principales exponentes del ateismo


1. George Wilhelm Friedeich Hegel: la cumbre del idealismo alemán

2. Karl Marx: el materialismo dialéctico

3. Friedrich Nietzche: el profeta del anticristo

D. Conclusión
Lección 2: El ateismo en el siglo XX
A. Introducción

B. El ateísmo contemporáneo

C. Exponentes contemporáneos del ateismo

1. Jean Paul Sartre: el existencialismo ateo

2. Sigmund Freud: el complejo de Zeus

D. Crítica del ateismo

E. Conclusión

Bibliografía
Segunda parte: Argumentos a favor de la existencia de Dios
Lección 3: Pruebas de la existencia de Dios

A. Introducción

B. Pruebas de la existencia de Dios

1. Argumento cosmológico

2. Argumento teleológico

3. Argumento axiológico

4. Argumento ontológico

5. El argumento lógico-trascendental

C. Conclusión

Lección 4: Las cinco vías de Tomas de Aquino

A. Introducción
B. Las cinco vías de Tomás de Aquino para la demostración de la existencia de Dios

C. Conclusión

Bibliografía

Apéndice
Tercera parte: Esencia y Atributos de Dios
Lección 5: La naturaleza de Dios
A. Introducción

B. La incomprehensibilidad de Dios

C. La Cognoscibilidad de Dios

D. Recursos para conocer los atributos de Dios

    1. La negación

    2. La afirmación

    3. La analogía

    4. La eminencia o excelencia

E. Resumen
Lección 6: Constitutivo formal y atributos entitativos
A. Introducción

B. Constitutivo formal: Dios existe por sí mismo

C. Los atributos entitativos

1. Simplicidad

2. Perfección

    1. Bondad

3. Infinitud

a. Inmensidad

    1. Omnipresencia

4. Inmutabilidad

a. Eternidad

5. Unidad

D. Conclusión
Lección 7: Los atributos operativos
A. Introducción

B. Los atributos operativos

1. Los atributos operativos inmanentes

a. Dios entiende y conoce

i. Omnisciencia de Dios

b. Dios posee voluntad y libertad

i. Los afectos de la voluntad divina son el amor y el gozo o la delectación

ii. Las virtudes de la voluntad divina

    • La justicia

    • La misericordia

    • La liberalidad

2. Las operaciones divinas transitivas


a. Creación, conservación y providencia

b. Dios Gobierna

i. Omnipotencia

B. Conclusión

C. Bibliografía
MANUAL DEL ESTUDIANTE

MANUAL DEL MAESTRO

PREFACIO
La contribución académica del profesor hondureño, Roberto Cruz Murcia, va a ser reconocida por mucho tiempo por los estudiantes que valoran la investigación y pensamientos filosóficos-religiosos.
Al iniciar la obra con una crítica al ateísmo, Murcia muestra una comprensión amplia del contexto moderno y secular del mundo universitario hondureño donde él enseña psicología. Cuando el profesor de psicología, cuya profesión religiosa es cristiana evangélica, usa los argumentos de Tomás Aquino para la existencia de Dios, se ve que hay una amplitud teológica que no tiene temor de aprender de todos los teólogos clásicos. Al concluir la presentación con las consideraciones sobre la esencia y los atributos de Dios, el autor, también como buen teólogo, llega al propósito de todo el conocimiento verdadero, la gloria de Dios.
Por expresar sus ideas por escrito, el profesor Murcia va estar en diálogo con pensadores serios por todo el mundo hispanohablante. Creo que hay una gran necesidad de escuchar a la voz hispana en el mundo teológico. Una regla para el diálogo internacional es conocer los pensamientos ajenos y poder responder en categorías conocidas. El lector recibirá amplia oportunidad de conocer los pensamientos históricos y tradicionales, especialmente los del occidente.
El texto fue preparado como parte del programa doctoral de Miami International Seminary (MINTS). Parte de los requisitos del programa es escribir 5 cursos teológicos. El profesor Murcia ha cumplido con la mayor parte del programa doctoral, de lo cual este tomo es una muestra excelente. El lector observará que al final del libro hay un manual para el estudiante y un manual para el maestro. El texto fue escrito para ser estudiado a nivel universitario.
Es nuestro deseo que este texto de estudio sea el primero de muchos escritos por el psicólogo y teólogo Murcia. De parte de la facultad de Teología de MINTS que ha enseñado en Tegucigalpa: el Dr. Roger Smalling, el Dr. Cornelio Hegeman, el Rvdo. José Arias, Rvdo. y el Rvdo. Ernesto Langedoen, felicidades, Roberto, por realizar el sueño de publicar este texto universitario.
Dr. Cornelio Hegeman

Ph.D. en Pensamiento Cristiano; Doctorado en Ministerios

Decano Académico de MINTS

Enero, 2006

Primera parte: el ateismo

Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas hechas; de modo que son inexcusables: Pues habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni le dieron gracias; sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fué entenebrecido.

Profesando ser sabios, se hicieron necios”.

Rom 1:20-22


Lección 1: El ateismo hasta el siglo XIX

A. Introducción
El ateísmo es la no-creencia en un ser superior. Proviene del griego Αθεος ('a': partícula negativa; “teos” o “zeos”: “dios”), “sin dios”. Se puede establecer una distinción entre el ateísmo fuerte, o la negación explícita de la existencia de un ser superior, y el ateísmo débil, que es la falta de fe en dioses, pero sin llegar a la negación explícita.

El concepto agnosticismo es diferente: un agnóstico cree que es imposible determinar si existe un dios o no. En cualquier caso, un agnóstico no se pronuncia sobre si Dios existe o no.

El ateísmo no prescribe ningún código ético concreto: se limita a ser la no-creencia en dioses. Muchos ateos, sin embargo, están involucrados en escuelas de pensamiento, como el humanismo secular, el universalismo, el racionalismo y la filosofía objetivista. (1)
El agnóstico, palabra que proviene del griego “a” (no) y “gnosis” (conocimiento), entiende la fe sólo como una opción personal de cada individuo que él no comparte. El agnosticismo es la creencia de que la existencia o no de Dios es un asunto superfluo en tanto que no forma parte esencial de la condición humana, aunque sí lo sea de la cultura y de la historia humana.
Ambas palabras fueron acuñadas por el biólogo Thomas Henry Huxley en una reunión de la Sociedad Metafísica llevada a cabo en 1869. Huxley definió a los agnósticos como a aquellos que niegan el ateísmo así como el teísmo y que creen que no es posible encontrar una respuesta concluyente acerca de la existencia de Dios.

El término “agnóstico” también es usado para designar aquellas personas que, sin negar la posibilidad de cognoscibilidad de Dios, se encuentran indecisas, ya que consideran que las evidencias existentes en favor y en contra de la existencia de este, no son concluyentes.

No se debe confundir agnóstico (que niega la demostración racional de la existencia de Dios, puesto que es un acto de fe o una opción personal) con deísta, que opina que la existencia de Dios es demostrable desde la razón, sin creer en doctrinas rebeladas. (2)
La cuestión de la existencia de Dios, es sin embargo, una pregunta demasiado fundamental para dejarla sin respuesta. Como nos dice Karl Jaspers:
“Los filósofos de nuestro tiempo parecen dejar un lado con gusto la cuestión de si Dios existe. No afirman su existencia, ni la niegan. Pero quien filosofa tiene que hablar. Si se duda de la existencia de Dios, tiene el filosofo que dar una respuesta, o bien no abandona la filosofía escéptica, en la que nada se sostiene, nada se afirma ni nada se niega. O bien limitándose al saber objetivamente determinado, esto es al conocimiento científico, deja de filosofar diciendo: sobre lo que no se puede saber, mejor callar.” (3)
Nosotros no queremos callar. Sobre las interrogantes mas importantes que preocupan al hombre, aquellas que pueden darle sentido a la existencia misma del ser humano, es necesario buscar una respuesta.
B. Historia del ateismo
En la antigüedad griega el ateismo fue sustentado por varios filósofos: Critias creía que loa dioses eran una invención del espíritu humano, estableciendo una objeción psicológica de que los dioses tienen su origen en la necesidad humana de poderes sobrenaturales que hagan prevalecer la justicia en contra de la injusticia. Este tipo de argumentos fue defendido en tiempos modernos por Freud según veremos posteriormente. Diagoras y Teodoro crearon un ateismo basado en objeciones lógicas contra la religión. Este se basa en la incongruencia entre los atributos divinos como la omnisciencia y justicia; y por otro lado el comportamiento arbitrario que los griegos atribuían a sus dioses. (4)
El ateismo fue perseguido por parte del estado, que lo consideraba violatorio de los deberes ciudadanos. Los primeros cristianos y antes que ellos los judíos sufrieron persecución y muerte de parte de las autoridades griegas y posteriormente de las romanas por negarse a adorar los dioses paganos. A los cristianos se les acusaba debido a rumores populares infundados y por parte de las gentes cultas, quienes los consideraban personas ignorantes cuyas doctrinas eran necias y estaban llenas de contradicciones. (5)
En los siglos XVI y XVII algunos pensadores ilustrados negaron la existencia de Dios. Surgió un grupo llamados los libertinos como Pomponazzi quien negó la inmortalidad del alma. (6)
Durante el siglo XIX los movimientos centrales de pensamiento en Europa no incluían el problema de Dios, sino que fue tratado de manera aislada o por pensadores representantes de antiguas tradiciones como la tradición escolástica o por algunos autores marginales como los ontologistas italianos, Rosmini y Gioberti, P. Gratry, o Brentano.

Hacia fines del siglo XIX o comienzos del XX, se intensifico una vuelta a plantear el problema de Dios.
Las apariciones del tema de Dios antes de los últimos decenios han sido muy limitadas. A pesar de su interés por los temas religiosos, la filosofía aparece excesivamente orientada hacia los valores, y el tema de Dios aparece estudiado en una constelación definida por la idea de valor y, en definitiva, con un papel relativamente secundario dentro de su pensamiento. (7)
El ateísmo ha sido la posición religiosa oficial de la mayoría de los países comunistas como la República Popular de China y la ex-Unión Soviética. Karl Marx, cuyos escritos sirvieron de fundamento al comunismo, era ateo. Él escribió que la religión es el "opio del pueblo", es decir como una droga que oculta al pueblo la realidad social y que lo hace más fácil de controlar y explotar.

En la URSS y la República Popular de China se toleró la existencia de algunas iglesias que aceptaron ser estrictamente controladas por el estado. Pero el objetivo de los comunistas era y sigue siendo el erradicar la religión. En estos regímenes dictatoriales las iglesias fueron consideradas entre los enemigos más fuertes del comunismo, estando sujetos sus miembros a persecución y aun la muerte en muchos casos. Aparte de la doctrina comunista, muchas dictaduras han regulado o prohibido grupos religiosos considerados posibles centros de oposición a sus gobiernos totalitarios. (8)
El ateísmo en sus formas actuales es el resultado de un largo proceso de disolución de la creencia religiosa. Su punto de apoyo es una visión antropocéntrica de la realidad. La antropologización del ser, es el fundamento remoto de la actitud atea de nuestra cultura.
Algunos distinguen dos formas de ateismo: Ateísmo Práctico y Ateísmo Teórico.

El Ateísmo Práctico es el que, sin pronunciarse sobre la existencia de Dios, no le otorga ningún papel a la vida real; mientras que el Ateísmo Teórico, por otro lado. No admite a un ser que transcienda el mundo.

El Ateísmo Teórico alega la existencia de ciertas evidencias que permiten negar la existencia de Dios:
El primer argumento insiste en la oposición entre naturaleza y Dios, y es típico del Ateísmo Científico; según este, la naturaleza sigue sus propias leyes, y su explicación científica no necesita invocar la hipótesis de Dios. El ateísmo naturalista es el ateísmo científico en general que, basado en el método de la ciencia positiva, no admite otra realidad que la constituida por elementos físico-químicos y biológicos. El área de estudio de la ciencia es, por tanto, la unidad mundo-naturaleza, cuya realidad se reduce a estructuras y leyes. El ser no es más que la expresión conceptual de estas estructuras y leyes. De este razonamiento, se pasa a una negación dogmática. De la inutilidad de Dios en la práctica científica se concluye su inexistencia. En esta concepción no hay lugar para Dios, ni como realidad en sí misma ni como hipótesis explicativa de los hechos de la naturaleza. Más allá de ella no existe nada, siendo el mismo ser humano una pieza más carente de todo sentido trascendente.
Un segundo tipo de argumentación se apoya en el problema del mal, la contradicción entre un Dios bueno y la existencia innegable el mal. Ante el mal, sobre todo el que golpea al inocente, la conciencia moderna no ha hallado otra salida que la protesta y la rebelión; la imposibilidad última de integrar el mal en un orden moral compatible con la bondad divina, genera por sí misma ese hondo sentimiento de frustración y decepción. La representación intelectual más desarrollada de este punto de vista la podemos encontrar en el existencialismo con autores como: Sartre o Camus entre otros.
El tercer argumento, es el del Ateísmo humanista, parte de la incompatibilidad entre Dios y la libertad humana. Si Dios existiera, sería el espectador absoluto del destino del hombre, este sólo gozaría de una libertad ilusoria, Dios reduce al hombre a la simple condición de objeto, manteniéndolo bajo su mirada y su poder absolutos.

Este argumento, habría que atribuirlo a un Ateísmo Ontológico, que opone lo infinito a Dios. Nietzsche reprocha al cristianismo, el haber reducido y limitado el campo vital del hombre, el haber anulado el infinito, el infinito humano, “nuestro infinito”, y sustituye al Cristo de la Biblia por Dionisio, dios griego símbolo de la profundidad divina. Heidegger propone también abrirse a la profundidad abismal del Ser, sin intentar transformarlo en figuras del ente o concebirlo como fundamento de los entes. Trata de mantenerse abierto a la profundidad de lo real. Para Heidegger, el ocaso de la ontoteología no cancela la cuestión de Dios, sino que anuncia otra perspectiva de la esencia divina, no conceptual.
Para las concepciones humanistas, como el marxismo, los males de la sociedad radican en el medio ambiente, en las circunstancias políticas y sociales de determinado momento histórico. El marxista cree que sólo el Estado tiene el poder para cambiar ese medio ambiente. Este tiene que reconstruir el ambiente físico del hombre a fin de cambiar y salvar al hombre. Este ambiente malo incluye personas e instituciones, como la burguesía, los capitalistas, los cristianos, las iglesias, las organizaciones y empresas privadas, etc. Todas ellas tienen que ser eliminadas. Al resto hay que reeducarlos, suplantándola religión con el nuevo credo.
El problema con esta filosofía es que parte de un error llamado determinismo ambiental, que consiste en que los hombres culpan a su medio ambiente por su pecado. El marxista cree que el cambio positivo en la sociedad sólo puede venir como resultado de la revolución. Ellos quieren crear una sociedad nueva a través del poder del Estado para cambiar el ambiente económico, político y social y creen que a través del cambio impuesto desde lo externo, por la acción del Estado, pueden cambiar la naturaleza interna del hombre, para corregir así los males de la sociedad. (9)

Uno de los primeros filósofos ateos fue: Feuerbach, este fue discípulo de Hegel, y a los 24 años, lector en la Universidad de Erlangen, después se retiró a Bruckberg. Posteriormente abandonó el idealismo hegeliano por un materialismo naturalista. Con sus ideas fue el precursor de Karl Marx. (10)

“En una carta a Hegel, presentándole su tesis doctoral, se declaró dispuesto a destronar la personalidad y ‘mismidad’ del Dios cristiano y a derrocar el dualismo de religión sobrenatural y el mundo sensible, Iglesia y Estado”. (11)

Propuso a los sentidos como fuentes iniciales del conocimiento, ya que consideraba que el espíritu informaba y determinaba el cuerpo, pudiendo influir en su vida, pero anteriormente el espíritu había sido determinado por el cuerpo. Su materialismo se expresa cabalmente en su conocida frase "el hombre es lo que come". Para Feuerbach el ser superior es el hombre: “homo homini deus”; el hombre es Dios del hombre, la oración, debía ser sustituida por la comunidad del trabajo. Su filosofía precognizaba un Estado en contra de Dios. Entre sus obras se encuentran: Esencia del cristianismo (1841) y Bases de una filosofía del porvenir (1832). (12)

C. Principales exponentes del ateismo moderno




1. George Wilhelm Friedeich Hegel: la cumbre del idealismo alemán



Nació en la ciudad de Stuttgart, Alemania, el 24 de agosto de 1770. Hijo de un funcionario de la hacienda pública. Creció en un ambiente de pietismo protestante y estudió a los clásicos griegos y latinos mientras estuvo en el gymnasium de su ciudad natal. Animado por su padre para que se hiciera pastor protestante, ingresó en el Seminario teológico de Tubinga en 1788, permaneciendo en el hasta 1793: en este periodo elaboro su pensamiento, en el estudio comparado de la civilización greco-romana y de la religión revelada (judaísmo y cristianismo), e hizo amistad con Hölderlin y Schelling, autores que militaban en las filas del movimiento romántico, cuya influencia experimentó profundamente. Sintiose entusiasmado junto con ellos por la Revolución Francesa y los clásicos grecolatinos. De 1793 a 1796 se encontraba en Berna como profesor particular, y con la misma ocupación marcho a Francfort (1797-1800). Dos años después su padre murió, dejándole una herencia que le permitió abandonar su trabajo como tutor. (13)

“Su primera actividad académica tiene lugar en Jena de 1801 a 1807, periodo de maduración de su filosofía y de un progresivo distanciamiento del naturalismo de Schelling: en este tiempo funda, juntamente con Schelling, el ‘Kritisches Journal der Philosophie’, en el que publica sus primeros ensayos de crítica filosófica. Allí finalizo “la Fenomenología del espíritu” (1807), una de sus obras cumbres. Tras un breve paréntesis en Bamberg (1807-08) como redactor de Bamberger Zeitung, en 1809 es nombrado director del Nürenberger Gymnasium;“ (14) Allí conoció y contrajo matrimonio con Marie von Tucher, con quien procreo tres hijos: Una niña que murió pronto y dos varones (Karl e Immanuel). (15) en Nuremberg publicó otro de sus más importantes escritos, cuya redacción le tomo 7 años: Ciencia de la Lógica (1812-1816). En 1816 logra la cátedra de filosofía de la Universidad De Heidelberg, y, poco tiempo después, publicó su obra “Enciclopedia de las ciencias filosóficas” (1817). Finalmente en 1818 consiguió la cátedra de filosofía de la Universidad De Berlín, de la que fue rector en 1829-30. Su rápida muerte fue causada por epidemia de cólera. Murió en Berlín el 14 de noviembre de 1831. (16)
La última obra importante publicada por Hegel fue “La filosofía del Derecho” (1821). Posteriormente algunas notas de sus conferencias y clases fueron publicadas en forma póstuma. Estos trabajos son conocidos como Lecciones o Lecciones de Berlín, entre estos se encuentran: “Estética” (1832), “Lecciones sobre filosofía de la religión” (1832), “Lecciones de historia de la filosofía” (1833-1836) y “Lecciones de filosofía de la historia” (1837). (17)
Fue muy influido por las ideas de los filósofos griegos, por el holandés Baruch Spinoza, del escritor francés Jean-Jacques Rousseau y los pensadores alemanes Immanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte y Schelling.
La filosofía de Hegel nace del contacto con la situación sociocultural de la época en que vivió como una respuesta a dichos problemas. (18)
Hegel (1770-1831) es el punto culminante del idealismo alemán. Hegel emprende la empresa de mostrar el ser en su totalidad. La filosofía de Hegel es, pues, un idealismo absoluto.

Después de Hegel, se producirá un brusco viraje del idealismo al materialismo. La izquierda hegeliana transformará la grandeza del espíritu por la realidad concreta de la materia.

Ha tenido gran influencia en el camino que va desde la inmanencia hasta el ateísmo explícito.

Hegel rechazaba la acusación de ateísmo que le atribuyen. Pero en el no se trata del Dios trascendente del cristianismo, sino de la elevación del yo a Dios. (19)
Habla siempre del Absoluto, que el llama Dios. Pero no es el Dios trascendente, sino el inmanente en lo finito. Es un "Dios que sin el mundo no es Dios”.

Hegel no admitió el teísmo cristiano acerca de un Dios trascendente y personal que creo libremente el mundo. Dios no parece que tenga otra conciencia de sí mismo que la que el hombre tiene de Dios. Los dogmas cristianos se reducen a mitos y representaciones provisionales en relación con el pensamiento filosófico.

Para el, la religión no aparece como simple error sino como alienación. Debe ser comprendida como la desdicha y el desarraigo del hombre, anonadado por una historia que no puede asumir ni rechazar. Trata de reivindicar para el hombre los tesoros que considera le han sido arrebatados en provecho del cielo. Para él los griegos no han sufrido esta alineación por el mas halla del cristianismo y por lo tanto son una sociedad que sirve de referencia histórica para juzgar el grado de alineación de las demás sociedades. Grecia es el punto luminoso de la historia. Si el paraíso bíblico es el paraíso de la naturaleza humana, Grecia es el paraíso del espíritu humano. El cristianismo es una religión y moral de esclavos, el paganismo era una religión de hombres libres y satisfechos. El cristianismo es una religión de esclavos condenados a soñar en una vida ilusoria en un mundo diferente del real. El cristianismo por la concepción del Dios-objeto despojo a la naturaleza de su carácter subjetivo y divino, reduciéndola a algo que solo podía ser objeto de dominación. El Dios del antiguo testamento representa la más absoluta división y no autoriza más relación que la dominación y la servidumbre. Concibe a Dios como una fuerza extraña que oprime a la naturaleza y del cual el hombre es un esclavo desgraciado. (20)
La única esfera que escapa a la oposición de sujeto y objeto es la del amor. Solo en el amor se realiza la unión del sujeto con el objeto. La verdadera religión según él, es aquella que se consagra a esta experiencia erótica.

Jesucristo es la más pura encarnación del amor, Jesús tuvo que huir del mundo porque no pudo transformarlo. Tenia que fracasar porque el amor no puede transformar el mundo, ya que el amor no puede superar la esfera de la individualidad para englobar la colectividad, como pretendían los discípulos de Cristo. Por el contrario la tentativa antinatural de extender el amor a toda la humanidad no hace más que engendra el más espantoso fanatismo. (21)
Es evidente que el Dios de Hegel no es el Dios del cristianismo. Si bien Hegel no saco las consecuencias ateas que lleva implícitas sus ideas, si lo hicieron sus seguidores. La izquierda hegeliana se encargo de hacerlo. Esta estaba representada por Strauss, Bauer y Feuerbach. Hegel sembró la semilla de lo que mas tarde seria las corrientes de pensamiento ateo del mundo contemporáneo.
Después de la muerte de Hegel, un grupo de filósofos interpretó su pensamiento en términos conservadores (la “derecha hegeliana”). Por otro lado la “izquierda hegeliana” comenzó con el debate sobre la religión planteado por Strauss con la publicación de su obra “La vida de Jesús” (1835) donde consideraba que el cristianismo posee una naturaleza mitológica y su éxito se ha debido a factores mas históricos y sociales que ha aquellos sobrenaturales se debe a factores históricos y sociales, no sobrenaturales; para Strauss el cristianismo será superado conforme se de el desarrollo de la humanidad. Los hegelianos de izquierda apoyan ese punto de vista crítico. Por su parte Feuerbach con su obra "Esencia del Cristianismo" (1841) sostiene varias tesis en contra de la religión:
“rechaza la inmortalidad del alma y valora positivamente la percepción y el cuerpo, frente al pensamiento abstracto y al espiritualismo de la filosofía hegeliana;
la religión y la teología son antropología enmascarada: los predicados que se atribuyen a Dios se refieren propiamente al hombre, aunque la religión los traslada a un ser abstracto, imaginario; el hombre toma lo mejor de sí mismo (su inteligencia, sus sentimientos, su voluntad) y los traslada al ámbito de lo infinito, inventándose el mundo religioso; Dios no crea al hombre, el hombre crea a Dios;
la religión es una forma de alienación del hombre; Feuerbach anticipa las ideas marxistas de la religión como alienación y como “opio del pueblo: el hombre se aliena en la religión porque, en primer lugar, el mundo trascendente, Dios, es una invención humana creada con los materiales que toma de sí mismo (particularmente de sus sentimientos), pero más aún porque ese mundo inventado se vuelve contra el hombre mismo, pues su preocupación por lo sobrenatural le resta capacidad para ocuparse del único ámbito en donde le es posible el perfeccionamiento, el mundo de la finitud, el mundo real. Feuerbach reclama un cambio radical en la consideración y valoración de la humanidad y de la religión: antes Dios era el ser ideal que reunía en sí todas las perfecciones imaginables, ahora el depositario de la esencia y los atributos divinos es el hombre, no el individuo concreto, limitado y finito, sino la humanidad en su conjunto. Feuerbach rechaza la religión entendida al modo tradicional, pero reclama lo que algunos autores llaman “antropoteísmo”, una nueva forma de religiosidad basada en la divinización de la humanidad: el hombre es Dios para el hombre.” (22)

2. Karl Marx: el materialismo dialéctico



Nació en Tréveris el 15 de mayo de 1818. En el seno de una familia judía. Su padre era un abogado que se había convertido al protestantismo. Estudio en la Universidad de Derecho y Filosofía. Se graduó presentando una tesis sobre: "Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Democrito y la de Epicuro." (23)

Marx formo parte del club de los “Jóvenes hegelianos”, entre los que se halla Feuerbach, Strauss y Bauer. De ellos introyecta la crítica de la religión. Pero la obra de Feuerbach, La esencia del cristianismo, es aplaudida por Marx con alborozo porque es una crítica del cristianismo. Feuerbach influyo en Marx en la alienación religiosa de tipo psicológico, especialmente en la lucha contra la “alienación” del hombre y en favor del ateísmo humanista. De él recibió la visión solidaria de la humanidad.

Posteriormente otros personajes influyeron poderosamente en él, Aparte de Hegel, Bauer de Bonn y Engels.
Por su carácter revolucionario se vio obligado a emigrar de nación con frecuencia. En París Francia, conoció a Federico Engels, con él que continuo trabajando toda su vida. Además Vivió en Bélgica, Inglaterra y Prusia.
Desde 1850 permaneció en Londres, en donde murió en 1883, después de haber publicado varias obras, de las cuales la más famosa es “El Capital”.

Marx estaba preocupado por liberar al hombre de múltiples opresiones exteriores. Fue un hombre revolucionario y crítico de una situación social injusta imperante.

En toda su vida fue un humanista, pero al buscarle una felicidad mundana exclusivamente, le cierra la esperanza y el sentido de una trascendencia.
El marxismo lleva a cabo una crítica negativa del hecho religioso que culmina en la negación de Dios. Su ateísmo es una consecuencia lógica del materialismo que profesa, de modo que es un sistema intrínsecamente ateo. Su tesis fundamental es la de la praxis humana o acción del hombre sobre la naturaleza, por la que éste se crea a sí mismo y reafirma su completa autonomía.

Marx, Por toda su obra y su influencia es fundador de un pensamiento y de una cultura que obliga a tomarlo en serio, por las terribles consecuencias que se deducen de su filosofía antihumana y atea.

La filosofía marxista, llevada al campo político en los países comunistas desde l917 hasta el presente, ha demostrado su capacidad destructiva de toda libertad humana básica incluyendo la libertad de culto.
Marx estudio cuidadosamente el sistema hegeliano y participo de las ideas de la izquierda hegeliana y del activismo político de algunos de sus miembros. Marx acepto algunas de las ideas principales de Feuerbach (la crítica a Hegel, su reivindicación de la corporeidad y de la percepción, su idea de Dios como invención humana, su tesis de la alienación religiosa), pero rechazo aspectos importantes de su filosofía:
Marx creyó que la crítica de Feuerbach a la religión no era adecuada porque este no comprendió la razón última de la aparición de la religión, que para Marx era la existencia de la explotación económica, que constituía una alienación al producirse la explotación del hombre por el hombre.
Para Feuerbach la superación de la religión solamente requería el desarrollo de una nueva filosofía que mostrara cuan absurdas eran las creencias religiosas; Marx creyó, que la superación en el mundo intelectual no era suficiente, era necesario cambiar la realidad, el sistema productivo que había originado dicha alienación. El pensaba que en la sociedad por el prefigurada no habría de existir la religión, pues no existiría explotación económica.
Para Feuerbach los atributos divinos deberían atribuírsele al hombre no a Dios; Marx, en cambio no acepto esta sustitución de Dios por el hombre y la consecuente fundación de esta nueva religión. Sin embargo, el marxismo muestra muchas similitudes con la religión: culto a los líderes, el tratamiento de los escritos de Marx, como textos sagrados incuestionables, una escatología o precognición de un mundo futuro inevitable de considerable perfección, el uso ritos, música, imágenes. Preocupación por mantener la ortodoxia y persecución de cualquier interpretación considerada herética (el revisionismo), fe en la veracidad doctrinal y en la inminente e inevitable revolución etc. (24)
El materialismo tropieza con un problema: por un lado afirma que no existe ninguna realidad que no dependa en forma absoluta de la materia, y por otro lado que la materia y la conciencia son dos realidades diferentes. Esta última afirmación sobrepasa las posibilidades del materialismo. Pues implica que la materia puede originar cualidades no materiales, por lo que lo no-material viene a ser algo distinto de la materia. No se puede afirmar que las cualidades de la materia no son ellas mismas materia, pues esto mismo se puede decir del espacio, tiempo y movimiento. Lo que nos lleva a la necesidad de admitir que existen cualidades independientes de la materia, lo que hecha por tierra los postulados básicos del materialismo. Si existen cualidades diferentes de la materia, lo que abre la posibilidad de la espiritualidad, podemos concluir que el materialismo dialéctico de Marx es reduccionista, es decir pretende presentar una realidad reducida, expresándola como una totalidad. Una visión reduccionista de la realidad no puede ser una representación adecuada de la misma. Al afirmar de manera categórica que no pueden existir realidades más que las que se originan en la materia en movimiento, se ve ante la imposibilidad y la necesidad de probarlo. El materialismo requiere de manera absolutamente necesaria de la eternidad del universo: El estado permanente. Un universo con origen hace imposible el materialismo, pues nada puede originarse de la nada. Los descubrimientos de las ciencias físicas apoyan completamente la teoría de que el universo tuvo un origen. De manera que el materialismo a pesar de sus pretensiones de ser científico, en realidad no se apoya en datos científicos, sino en nociones apriorísticas que se basan más en el prejuicio conceptual que en el razonamiento objetivo.

El núcleo del materialismo dialéctico es la “ley” de la unión y lucha de contrarios, según esta la contradicción es la fuerza que desencadena toda la evolución de la naturaleza, la historia y la evolución superior. La contradicción se entiende aquí no como una oposición contradictoria, como el ser y el no-ser, sino como una oposición contraria, que es la oposición entre dos afirmaciones positivas que se excluyen parcialmente en un campo determinado. Este tipo de contradicción es lo mismo que la oposición entre dos causas, por lo que se puede hablar del principio de causalidad. Cuya validez defiende el materialismo dialéctico. Este principio postula una causa adecuada que posea al menos un mismo grado de ser que el efecto. Aunque es posible que una combinación de causas pueda genera un efecto cuantitativamente superior a las causas. Es imposible que un efecto presente una dimensión de ser superior a la de las causas. Como por ejemplo el surgimiento de la conciencia no material o el alma a partir de la materia.

Además la supuesta universalidad del principio de contradicción como origen de del movimiento y la evolución tendría que demostrar que no puede surgir algo nuevo de la cooperación entre diferentes causas lo que hasta la fecha no ha podido hacer.

La dialéctica del materialismo dialéctico fue tomada prestada del idealismo de Hegel y pierde su sentido en el campo material al que pretende aplicarse y no puede realizar lo que se le exige.
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