Lección 1: El ateismo hasta el siglo XIX






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Lección 6: Constitutivo formal y atributos entitativos
A. Introducción

B. Constitutivo formal: Dios existe por sí mismo



De todos los atributos divinos destaca Santo Tomás el que denomina “constitutivo formal” o atributo fundamental, el ser subsistente: el existir por sí mismo, existir como consecuencia de su propia esencia y no de algo exterior. Este rasgo separa a Dios del resto de seres pues en éstos la existencia es un añadido a su esencia, por lo que no tienen una existencia necesaria sino dependiente de la voluntad divina. Dios en cambio existe por sí mismo.

La esencia o constitutivo formal de una cosa es aquel atributo concebido como primero, y que es el origen de todos los demás atributos. También se conoce como primer atributo fundamental o principio constitutivo metafísico. La Deidad como tal esta fuera del alcance de nuestro conocimiento racional. El objeto del conocimiento racional de Dios no es la Deidad como tal, sino la razón de ser. Es necesario aclarar sin embargo que la razón es incapaz de alcanzar a Dios, solo por medio de la fe, puede el hombre llegar a Dios. (20)

El constitutivo formal de Dios no explica todo lo que es Dios. No explica por ejemplo la trinunidad de Dios, la existencia de tres personas en la sustancia divina. Lo único que el constitutivo formal explica acerca de Dios, es aquello que Dios es como causa primera del ser finito, y explica además los atributos que ha de tener por ser la causa primera del ser finito. (21)
Para Balvey, El constitutivo formal de Dios ha de cumplir los siguientes requisitos:
1. El «Ser subsistente» es un atributo exclusivo de Dios. Todos los demás seres que no son Dios —cuarta vía— tienen el ser recibido o participado (por eso lo tienen limitado), pero Dios no tiene el ser recibido, sino por esencia. Luego sólo a Dios le compete el «Ser subsistente».

2. El «Ser subsistente» es expresivo de la misma esencia de Dios en cuanto El es causa primera del ser finito. Es claro —ya lo hemos hecho notar anteriormente— que el «Ser subsistente» no es la expresión de la esencia de Dios en cuanto es Dios. Pero tampoco es eso lo que pretende designar el constitutivo formal metafísico que aquí hemos fijado. En cambio, si a Dios se le considera como causa primera del ser finito, no hay ningún concepto que exprese con más precisión, con mayor profundidad, la esencia de Dios que el «Ser subsistente».

3. El «Ser subsistente» es el primer atributo de Dios en el orden del ser. Y repitamos que aquí, al hablar de Dios, lo consideramos en cuanto causa primera del ser finito. Efectivamente nada hay anterior en el orden del ser (no en el orden de nuestro conocimiento), en Dios, que el «Ser subsistente», porque a éste no lo podemos deducir de ningún otro atributo, y sí todos los demás atributos de él.

4. El «Ser subsistente» es la fuente de donde se originan, en el orden del conocimiento, todos los demás atributos divinos que pueden ser alcanzados por la sola luz natural. Como vamos a ver dentro de un momento, no hay ni uno solo de los atributos divinos que inmediata o mediatamente no pueda deducirse del «Ser subsistente».
Si Dios es absolutamente simple, y universalmente perfecto y bueno por esencia, e infinito, e inmenso, e inmutable y eterno, y máximamente uno, etc., etc., es sencillamente porque es el «Ser subsistente».
5. El «Ser subsistente» es también el fundamento último de toda distinción entre Dios y el resto de los seres.

Notas distintivas entre Dios y la criatura:
Composición - simplicidad,

Imperfección - perfección,

Limitación - infinitud,

Mutabilidad-inmutabilidad,

Multiplicidad-unicidad.

Pues bien, todas ellas se fundan en esta distinción más profunda: «Ser subsistente» - ser inherente o recibido.
Si Dios es simple, y perfecto e infinito, etc., es porque es el «Ser subsistente», y si la criatura es compuesta, imperfecta, limitada, etc., es porque tiene el ser participado, recibido en una potencia o en un sujeto.
6. Finalmente, el «Ser subsistente» es un único atributo y se refiere al orden del ser. No se puede de determinar la esencia metafísica de Dios, en cuanto causa primera del ser finito. diciendo que hay dos o tres o más atributos fundamentales, cada uno en una línea; el atributo fundamental ha de ser único, y por eso debe estar situado en la línea del ser. que es la más profunda. Y este requisito lo cumple el «Ser subsistente».

He aquí, pues, la más alta verdad del orden natural, el ápice más elevado de las conquistas cognoscitivas naturales del hombre: Dios es el «Ser mismo subsistente». Sobre ella no hay ninguna otra verdad natural, y a partir de ella comenzará el descenso en el movimiento racional constructivo de la sabiduría natural de Dios.

(22)
Lo que concebimos como el constitutivo formal de la esencia divina el “ipsum esse subsistens”, la esencia misma de Dios, como tal, no puede comunicarse, al efecto exterior a Dios, debido a su misma omnipotencia. Por lo que, si Dios existe, es absolutamente perfecto, necesariamente simple, único y creador; de allí se puede deducir que su esencia es absolutamente incomunicable, en cuanto tal. Es posible afirmar que la potencia creadora de Dios presupone la incomunicabilidad misma de su naturaleza, ante su operación creadora. (23)

“Y si eso es cierto, a ningún efecto inmediato de la potencia creadora convendrá idéntica perfección de la naturaleza divina, porque esta no se comunica tal como es a sus efectos. Y si eso es efectivamente verdadero, de la unicidad de la esencia divina se afirma que sólo hay un único Dios, es decir, una única esencia divina comunicable a las Tres Personas, pero incomunicable, en cuanto tal, a sus efectos producidos exteriormente a la Deidad misma.” (24)
Del constitutivo formal se derivan el resto de atributos, los cuales se dividen en entitativos y operativos.

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