Lección 1: El ateismo hasta el siglo XIX






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C. Los atributos entitativos



Los atributos divinos son de dos tipos: entitativos y operativos. Los primeros describen la esencia divina, tal como es en sí; los segundos tal como se manifiesta en su obrar. Los atributos entitativos se derivan inmediata o directamente del constitutivo formal y son: La simplicidad, la perfección, la infinidad, la inmutabilidad y la unidad, y le definen como el ser absolutamente distinto y trascendente al mundo (que consta de seres compuestos, imperfectos, limitados, mudables y múltiples). Los atributos entitativos son:
1. Simplicidad

El primer atributo divino consiste en la negación de composición; ni Él consta de partes, ni entra en la constitución de compuesto alguno, como si fuera una parte. Dios carece de composición física pues no es un ser corporal, pero también carece de composición metafísica “(no se compone de materia y forma, ni de potencia-acto, ni de accidentes-sustancia, ni de esencia y existencia), pues es pura sustancia, acto puro y pura forma.” (25)

En efecto, la materia es potencia pasiva, pero Dios es acto puro, esto es, sin mezcla de potencialidad alguna. Además, como el obrar sigue al ser, si Dios fuera material estaría en potencia y sería finito y limitadamente poderoso; luego no es compuesto de materia y forma.

Tampoco es compuesto de sustancia y accidentes. Si tuviera accidentes estaría en potencia para perfecciones sobrevenidas. Luego en Dios nada es accidental; los predicados que se le atribuyen no los “tiene”, sino que los “es”.

Tampoco es compuesto de esencia y existencia; ya que no consta de sujeto que tiene y perfección tenida. No decimos que Dios “tiene” bondad, belleza, etc., sino que es la bondad, la belleza, el ser. No “tiene” el ser, sino que “es” el ser; si el ser divino no fuera idéntico a su esencia, sería causado por otro. En suma, toda composición indica un ser compuesto de potencia y acto y, en consecuencia, causado y finito. Dios es el creador, el incausado, luego su Ser es absolutamente simple. Esta simplicidad no es simpleza, ni vaciedad, sino todo lo contrario: expresa que en Dios es el ser es sin limitación, carencia ni defecto.

La simplicidad y trascendencia divinas son incompatibles con la inmanencia de Dios al mundo; por lo tanto, el panteísmo es erróneo. (26)
2. Perfección

Dios es el ser absolutamente perfecto nada le falta y es la causa de todo lo perfecto que podemos observar.

Se llama perfecto aquello a lo que no falta nada, según su especie. Etimológicamente es lo hecho del todo (Lat. Per fectus, acabado), logrado y completo. Por extensión, se designa como perfección al ser en acto; tanto si ha sido hecho como si no. Perfecto es sinónimo de acto, por oposición al ser en potencia. Por el contrario, “ser en potencia” designa limitación. Luego Dios es perfecto porque es acto sin potencia; es el Ser perfectísimo.

Las perfecciones de las criaturas existen en Él de forma eminente, esto es, como el efecto está en la causa. La perfección mayor de cada cosa es su ser; y Dios es el ser por esencia, de Quien todo ser deriva; luego toda perfección creada deriva de Él y se encuentra en Él eminentemente.

De la perfección se deriva la bondad
a. Bondad. Algo es bueno en la medida en que es; pero Dios es el ser por esencia; luego es el Bien por esencia, la bondad absoluta.

Por otra parte, si es el fin último, se sigue de ahí que sea el bien supremo, pues el bien tiene razón de fin; Dios es el bien al que se ordenan el universo y el hombre. Los bienes creados son buenos por participación, ya que son entes por participación. Dios es el bien supremo y el fin universal; las criaturas son bienes particulares, y ninguna criatura puede ser el fin último, ni siquiera la suma universal de todas.

3. Infinitud
Infinito es lo que carece de límites, y Dios, por tener la existencia a partir de su esencia y no por haberla recibido de otro, la tiene sin ningún límite.

El infinito no tiene límites. No se debe confundir lo infinito con lo indefinido (que tiene límites pero no son conocidos).
Desde el neoplatonismo renacentista, se plantea una pregunta: dado que Dios es infinito, ¿no deberá ser también infinito el mundo, ya que el efecto revela el ser de la causa? Debe responderse negativamente, de lo contrario se confundiría a Dios con el mundo (como sostiene el panteísmo). El Creador es trascendente al universo creado; luego no cabe deducir de Él la infinitud física. Algunos panteístas, en cambio, supusieron que el mundo era una exteriorización de Dios, luego tenía que ser infinito cuantitativamente.
El ser infinito puede ser infinito actual o formal (el que no tiene límites en su perfección) o infinito potencial o material (el cual no tiene límites en su imperfección). El ser infinito actual puede ser absoluto o relativo. El primero no tiene límites en ninguna línea (es infinito en el ser); el segundo no tiene límites en una línea determinada (es infinito sólo en la esencia, por ejemplo). Dios es infinito con infinitud actual absoluta, lo cual se deduce necesariamente de que es el “Ser subsistente”. Si Dios, no fuera ser subsistente, seria limitado; pero como lo es por esencia, lo ha de tener en toda su plenitud y, por tanto, ilimitado e infinito. Y si Dios es infinito en su ser. Lo es también en toda perfección.

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