Lección 1: El ateismo hasta el siglo XIX






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títuloLección 1: El ateismo hasta el siglo XIX
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Eternidad



Dios, por ser inmutable, es también eterno. La eternidad es la duración del ser inmutable, y se caracteriza por ser interminable (no tiene principio ni fin), simultánea (toda al mismo tiempo) y uniforme (sin variación alguna). La eternidad sigue a la inmutabilidad como la temporalidad a la mutabilidad. Por eso, si Dios es inmutable, ha de ser eterno.

Dios es el creador y como tal no ha sido creado, es imposible que algo se cree a sí mismo. El auto creación es una contradicción. Todo efecto debe tener una causa, Dios no es un efecto. No tiene un principio y por consiguiente no tiene una causa precedente. Él es preexistente. (27)

El tiempo se define por el movimiento, es su medida. Sólo hay tiempo donde hay principio, cambio y final. La eternidad es la duración del Ser inmutable. Dios es inmutable pues no sufre mudanza, no tiene principio, sino que es el Principio, ni cambia puesto que no es en potencia, ni puede tener final. Se dice de Dios con la máxima propiedad; su duración es la eternidad: Él es interminable y sin sucesión, existe todo a la vez. Por eso, debe apartarse la idea de una duración infinitamente prolongada. Se suele inmiscuir en nuestra mente la imagen de un tiempo infinitamente largo, como si en eso consistiera la eternidad; mas es todo lo contrario, la existencia sin tiempo. Dios no existe con sucesión, sino todo a la vez.

Ante la eternidad divina todo está presente. En Dios no hay antes ni después, sino tan sólo ahora.
“Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué les responderé?

Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros.

Además dijo Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, con el se me recordara por todos los siglos” (Ex. 3:13-15).
“Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Ap. 1:8).
“Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Sal. 90:2).
“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén” (1 Tim. 1:17).

  1. Unidad


Dios es único, ya que no pueden haber dos o mas seres absolutamente perfectos. La unicidad es la propiedad de ser in multiplicable, de no ser compatible con otro ser del mismo rango. Se opone, por tanto, a la multiplicidad, ya esencial, ya entitativa (y al politeísmo). Se llama multiplicidad esencial a la existencia real de varios individuos dentro de la misma especie, y multiplicidad entitativa, a la existencia de varios seres, distintos esencialmente, dentro de la perfección del ser. Pero Dios, que es el “Ser subsistente”, no es compatible con la multiplicidad esencial (ésta sólo es posible cuando hay composición de materia y forma en la misma esencia) ni entitativa (el ser subsistente ha de ser necesariamente único, pues no puede haber dos plenitudes de ser). Luego Dios es único.

Dios es trascendente al mundo. Trascendencia significa alteridad, pero connotando cierta superioridad. Pues bien, Dios es otro que el mundo, completamente distinto de todos los seres creados, y superior a todos ellos. La infinita distancia que media entre el Ser por esencia (infinito) y el ser por participación (finito) da suficiente razón de la trascendencia divina.
“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4).
“Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isa. 44:6).
“Yo Jehová, y ninguno más hay: no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste” (Isa. 45:5).
“Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican á los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más de un Dios”

(1 Co. 8:4).
“Un Señor, una fe, un bautismo,

Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Ef. 4:5-6).


  1. Conclusión




    • El conocimiento que el hombre tiene de Dios es comunicado a este por Dios mismo. El hombre puede conocer a Dios únicamente hasta donde Dios se lo permite. Sin revelación el hombre no podría tener ningún conocimiento del ser supremo.




    • La esencia de Dios: Dios es incomprensible, en cuanto que su esencia trasciende o excede la limitación del entendimiento humano.




    • La revelación general, es aquella que esta dada en la naturaleza, en la conciencia humana y el gobierno providencial del mundo.




    • La revelación especial esta incorporada en la Biblia como Palabra de Dios.


Lección 7: Los atributos operativos
A. Introducción
B. Los atributos operativos
Se refieren al obrar de Dios y se pueden dividirse en dos: 1. en aquellos que se refieren a operaciones inmanentes o internas (Dios tiene entendimiento y conocimiento) y Dios tiene voluntad y libertad, y 2. Las operaciones transitivas o externas, estas se refieren al poder de Dios: Dios crea, conserva y gobierna todas las cosas. Por medio de estos atributos se puede concluir que Dios vive. (28)


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