Lección 1: El ateismo hasta el siglo XIX






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títuloLección 1: El ateismo hasta el siglo XIX
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Cuarta vía







Gradación de las perfecciones





Toda percepción graduada es participada y por tanto causada




El mas y el menos se atribuyen según la diversa proximidad al máximo





Existe un primer y máximo ente

















Quinta vía







Ordenación a un fin






La ordenación a un fin es causada






-----------





Existe un supremo ordenador del universo














Según Andrés A. Luetich en su análisis sobre las vías de Tomas de Aquino, podemos seguir el pensamiento de este autor de la manera siguiente:

1er paso: Todas las vías tienen un punto de partida empírico, algo que se descubre observando la Naturaleza. En un sentido material, este punto de partida es siempre el mismo: el ente sensible, compuesto de potencia y acto, objeto propio del entendimiento humano. Desde el punto de vista formal, el punto de partida de cada una de las vía es distinto: cada una toma al ser finito bajo una modalidad específicamente diversa (así, por ejemplo, la primera vía no toma al ente en cuanto ente sino al ente en cuanto móvil). Tomás parte de un dato conocido empíricamente porque considera que sólo de una existencia real dada puede deducirse una existencia no dada empíricamente. Éste es el motivo por el cual rechaza el argumento ontológico anselmiano, que "salta" de la idea de Dios a la afirmación de su existencia.

2do paso: Aplicación del Principio de Causalidad con el fin de buscar la causa que dé razón de la existencia del efecto observado empíricamente. La causalidad le permite a Tomás, partiendo de la experiencia, remontarse más allá de la experiencia. Sin la aplicación de este principio las cinco vías se tornarían intransitables. Este segundo paso es, por lo tanto, el paso del efecto a la causa.

3er paso: Si la causa a la que se ha accedido en el segundo paso no tiene en sí la razón de su existencia, deberemos remontarnos entonces a su causa. Este tercer paso es, por tanto, el paso de la causa a la serie de causas. Tomás no considera imposible una serie infinita de causas subordinadas accidentalmente en el pasado (como las piezas de dominó que caen al ser golpeada cada una por la inmediata anterior), pero sí considera imposible un proceso al infinito en la serie de causas esencial y actualmente subordinadas en el ser y en el obrar. El plano en el que se mueve la reflexión, y por tanto el plano en el que se aplica aquí el Principio de Causalidad, es el metafísico y no el físico (Tomás afirma, como filósofo, que no hay modo de dirimir la discusión respecto de si el universo tuvo o no un comienzo, bien podría ser eterno ― en cuanto teólogo, y basado en los relatos de las Sagradas Escrituras, sostiene que es mejor afirmar lo primero―).

-: La quinta vía pasa directamente del segundo al cuarto paso. Tal vez lo hace “en gracia a la brevedad, y más probablemente porque, puesto que el punto de partida de la demostración es la presencia de regularidad, orden e intencionalidad en los seres irracionales en general, la necesidad de poner últimamente una providencia para todo el mundo es una evidencia inmediata”.

4to paso: Cada una de las vías concluye afirmando la existencia de la Causa Primera del efecto tomado como punto de partida. Esta afirmación constituye la premisa mayor de un silogismo cuya conclusión es que "Dios existe". La premisa menor es el significado del nombre "Dios" (y no su esencia). Por ejemplo, tomando como premisa mayor el punto de llegada de la primera vía, se puede construir el siguiente silogismo:

1. Existe un Primer Motor premisa mayor

2. El Primer Motor es lo que llamamos Dios premisa menor

3. Dios existe conclusión. (43)

Primera vía: el argumento a partir del movimiento
Aquino, después de estudiar los escritos de Aristóteles, concluyo que un objeto que se encuentra en movimiento, es movido por otro objeto u otra fuerza. De allí se deduce que debe haber existido un algo inmóvil (Dios), que proporcionara el movimiento inicial de todo lo que existe. Es evidente la imposibilidad de trasladarse al infinito en una sucesión de movimientos, ya que, al ser una sucesión infinita, sería imposible llegar a una primera fuerza, y sin ese primer motor inicial no podría haber segundos, terceros, cuartos etc. y en consecuencia, no existiría nada. Es necesario reconocer la realidad de una primera fuerza por lo tanto inmóvil.

El argumento sigue el siguiente esquema:
1) nada se mueve por si mismo.

2) si cada objeto en movimiento tiene otro que le de un impulso inicial, entonces el primer objeto necesita otra fuerza impulsora que a su vez lo mueva a el.

3) la primera fuerza impulsora carece de movimiento y es Dios.

Segunda vía: la causa de la existencia

Esta vía trata acerca del hecho de la existencia. Aquí concluye que el sentido común nos dice que nada se crea a si mismo. O sea que alguien más debe haberlo creado. Por lo que debe haber una última causa incausada (Dios) quien comenzó la cadena de la existencia de las cosas.

No es posible algo sea causa de sí misma porque para eso debería ser anterior a su propia existencia. A continuación, se señala la imposibilidad de trasladarse al infinito en la sucesión de causas eficientes, por lo que ha de llegarse a la causa incausada primera que, lógicamente, tiene que ser incausada, y a la que todos llaman Dios.

Se puede seguir este argumento así:

1) hay cosas que han sido causadas o creadas por otras cosas

2) nada puede crearse a si mismo.

3) es imposible pensar en una cadena infinita de objetos que causen la existencia de otros.

4) por lo tanto debe haber una primera causa incausada llamada Dios.

Tercera vía: objetos contingentes y necesarios



Esta vía define dos tipos de objetos en el universo: los objetos contingentes y los necesarios. Un objeto contingente es aquel que no puede existir sin que otro objeto, necesario, cause su existencia. Aquí plantea que la existencia de objetos contingentes hace necesaria la existencia de algo que deba existir por todos ellos. Este algo, a quien llama objeto necesario es lo que llamamos Dios.

Evidentemente es falso el hecho de que no exista nada ya que estamos aquí, por lo tanto es imposible que todos los seres sean contingentes, o sea, que es absolutamente imprescindible la existencia de un ser necesario que haya existido siempre y que nunca deje de existir, y a ese ser, base o principio de los contingentes, es al que llamamos Dios.

El argumento sigue la siguiente forma:
1) las cosas contingentes son causadas.

2) no todo puede ser contingente.

3) debe existir un ser necesario que sea la causa de las cosas contingentes.

4) este ser necesario es Dios.
Cuarta vía: el argumento de los grados de perfección


Se basa en la observación acerca de las cualidades de las cosas. Uno puede decir que un objeto es más bello que otro. Así que parta estos dos objetos uno tiene un mayor grado de belleza que el otro. De acuerdo al grado en que poseen una cualidad. De allí concluye que para cada cualidad debe haber un estándar de perfección a partir del cual todas las cualidades son medidas. Estas perfecciones están contenidas en Dios.

La cuarta vía analiza los diversos grados de perfección que hay en los seres, y para ello se hace referencia a las perfecciones puras como: la bondad, la verdad, la nobleza, etc., ya que todas estas perfecciones son factibles de tener muy distintos grados de virtud.

Por lo tanto, si sabemos que existen distintos grados en las perfecciones puras trascendentales, hay que llegar a la conclusión de que ha de existir la causa de dichas perfecciones y cuya causa será la máxima perfección.

Quinta vía: el argumento del diseño inteligente
Este argumento tiene que ver con el universo observable y el orden de la naturaleza. El sentido común nos muestra que el universo funciona de una manera tal que uno puede concluir que fue diseñado por un diseñador inteligente, Dios. Todas las cosas en nuestro universo físico fueron diseñadas y ordenadas por Dios, el diseñador inteligente.

En la quinta vía, o la de la finalidad de los cuerpos naturales, Tomás llega a la conclusión de que los cuerpos naturales que carecen de conocimiento suelen llegar siempre al fin que más les conviene porque algo superior hace que tiendan a ese fin.
Según este argumento es evidente que los seres no llegan a ese fin por casualidad, sino obrando intencionadamente, pero como también es cierto que carecen de conocimiento, hay que admitir la existencia de una inteligencia superior que dirija de modo tan perfecto esas formas de actuar, y a esa inteligencia superior, sobre la cual no hay ninguna otra inteligencia, es a lo que se llama Dios. (44)
C. Conclusión
Tomás de Aquino, quiso probar La existencia del Dios Creador en su Summa Theológiae y más concretamente con las famosas "cinco vías". Tomaba como punto de partida en cada una de sus vías, un hecho de la realidad común, y aplicando diferentes principios lógicos filosóficos llegaba a una conclusión clara de la existencia de Dios. Cada una de las vías es independiente de las demás, de modo que bastaría con que una sola fuese correcta para que la tesis quedara demostrada. El número de las vías no es de carácter absoluto.

BIBLIOGRAFIA para las lecciones 3 y 4



1. Berkhof, L. Teología Sistemática. Libros Desafío: Grand Rapids, Michigan,

2002. p-21.
2. Historia de la filosofía medieval. “San Agustín de Hipona”. Filosofía

http://www.webdianoia.com/medieval/agustin/agustin_filo.htm
3. “Agustín de Hipona”.

http://www.luventicus.org/articulos/03A002/agustin.html
4. TEMA 3: HOMBRE Y DIOS EN EL PENSAMIENTO MEDIEVAL. 2.4.-

Dios y la creación.

http://www.terra.es/personal/ofernandezg/3a.htm
5. Smallings. “DOCTRINA DE DIOS” curso de teologia sistematica

http://www.smallings.com/LitSpan/Manuales/sistematica/teologia.html
6. Ibíd.
7. Hegeman, Cornelio. “Introducción a la Apologética” capitulo 1.

http://www.paralideres.org/uploads/pic_3612.doc
8. Smallings op. cit.
9. Hegeman, Cornelio. op. cit.
10. Conesa, Francisco. Facultad de Teología Universidad de Navarra.

PAMPLONA. “El acceso a Dios desde la filosofía analítica”

http://www.arvo.net/includes/documento.php?IdDoc=8137&IdSec=998
11. Kant, Manuel. “Critica de la razon pura”. México: editorial Porrua, 2000.

p. 268.
12. Jaspers, Karl. “la filosofía”. México: Breviarios de Cultura Económica,

2003.
13. Kant, Manuel. op. cit.
14. Conesa. op. cit.
15. Geisler, Norman y Brooks, Ron. “Apologética: Herramientas valiosas

para La defensa de la fe”. Miami, FL: Editorial Unilit, 1995.
16. Ministerio de educación cultura y deportes.

http://iris.cnice.mecd.es/filosofia/II/alumnos/ruta3/kant/kant- glosario.php
17. H. Verweyen. “Pruebas de la existencia de Dios”

http://www.mercaba.org/DicT/TF_dios_2.htm
18. Conesa. op. cit.
19. “St. Thomas Aquinas' Five Ways”

http://www.faithnet.org.uk/AS%20Subjects/Philosophyofreligion/fiveways.htm
20. H. Verweyen. op. cit.
21. Martínez Villamil, José R. “Los argumentos ontológicos y cosmológicos

de La existencia de Dios”. Barcelona, 1999.

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_existedios.htm
22. H. Verweyen, op. cit.
23. Mackie, J.L. “El Milagro del Teísmo”

http://www.cibernous.com/autores/taquino/curioso/argumentos.html
24. Conesa, op. cit.
25. Aquino, Tomas. “Summa Theologica”. Edición del P. Ismael Quiles,

Espasa-Calpe, Madrid, 1957.

http://www.webdianoia.com/medieval/aquinate/textos/aquino_vias.htm
26. Mackie, J.L. “El Milagro del Teísmo”

http://www.cibernous.com/autores/taquino/curioso/argumentos.html
27. Angelberto. “La gran pregunta... ¿Dios existe?”996

http://www.interbook.net/personal/angelberto/1DIOS.htm
28. Conesa. op. cit.
29. Ibíd.
30. Ibíd.
31. Ibíd.
32. Ibíd.
33. Ibíd.
34. Ibíd.
35. Ibíd.
36. Enciclopedia catolica. “Santo Tomas de Aquino”.

http://www.enciclopediacatolica.com/t/tomasaquino.htm
37. Conesa. op. cit.
38. Ibíd.
39. Luetich, Andrés A. “Las cinco vías de Tomás de Aquino para la demostración de la existencia de Dios”. 14 de diciembre de 2003.

http://www.luventicus.org/articulos/03U023/
40. Ibíd.
41. Aquino, Tomas. “Summa Theologica”. edición del P. Ismael Quiles,

Escasa-Calpe, Madrid, 1957.

http://www.webdianoia.com/medieval/aquinate/textos/aquino_vias.htm
42. Luetich, Andrés A.. op. cit.
43. Luetich, Andrés A. op. cit.
44. “St. Thomas Aquinas' Five Ways”

http://members.aol.com/plweiss1/aquinas.htm

Apéndice

ULTRUM DEUS SIT
AD TERTIUM SIC PROCEDITUR. Videtur quod Deus non sit.
1.- Quia si unum contrariorum fuerit infinitum, totaliter destruetur aliud. Sed hoc intelligitur in hoc nomine Deus, scilicet quod sit quiddam bonum infinitum. Si ergo Deus esset, nullum malum inveniretur. Invenitur autem malum in mundo. Ergo Deus non est.
2.- PRAETEREA, quod potest compleri per pauciora principia, non fit per plura. Sed videtur quod omnia quae apparent in mundo, possunt compleri per alia principia, supposito quod Deus non sit: quia ea quae sunt naturalia, reducuntur in principium quod est natura; ea vero quare sunt a proposito, reducuntur in principium quod est ratio humana vel voluntas. Nulla igitur necessitas est ponere Deum esse.
SED CONTRA est quod dicitur Exodi 3, 14, ex persona Dei: "Ego sum qui sum".
RESPONDEO dicendum quod Deum esse quinque viis probari potest. Prima autem et manifestior via est, quae sumitur ex parte motus. Certum est enim, et sensu constat, aliqua moveri in hoc mundo. Omne autem quod movetur, ab alio movetur. Nihil enim movetur, nisi secundum quod est in potentia ad illud ad quod movetur: movet autem aliquid secundum quod est actu. Movere enim nihil aliud est quam educere aliquid de potentia in actum: de potentia autem non potest aliquid reduci in actum, nisi per aliquod ens in actu: sicut calidum in actu, ut ignis, facit lignum, quod est calidum in potentia, esse actu calidum, et per hoc movet et alterat ipsum. Non autem est possibile ut idem sit simul in actu et potentia secundum idem, sed solum secundum diversa: quod enim est calidum in actu, non potest simul esse calidum in potentia, sed est simul frigidum in potentia. Impossibile est ergo quod, secundum idem et eodem modo, aliquid sit movens et motum, vel quod moveat seipsum. Omne ergo quod movetur, oportet ab alio moveri. Si ergo id a quo movetur, moveatur, oportet et ipsum ab alio moveri; et illud ab alio. Hic autem non est procedere in infinitum: quia sic non esset aliquod primum movens; et per consequens nec aliquod aliud movens, quia moventia secunda non movent nisi per hoc quod sunt mota a primo movente, sicut baculus non movet nisi per hoc quod est motus a manu. Ergo necesse est devenire ad aliquod primum movens, quod a nullo movetur: et hoc omnes intelligunt Deum.
Secunda via est ex ratione causae efficientis. Invenimus enim in istis sensibilibus esse ordinem causarum efficientium: nec tamen invenitur, nec est possibile, quod aliquid sit causa efficiens sui ipsius; quia sic esset prius seipso, quod est impossibile. Non autem est possibile quod in causis efficientibus procedatur in infinitum. Quia in omnibus causis efficientibus ordinatis, primun est causa medii, et medium est causa ultimi, sive media sint plura sive unum tantum: remota autem causa, removetur effectus: ergo, si non fuerit primum in causis efficientibus, non erit ultimum nec medium. Sed si prcedatur in infinitum in causis efficientibus, non erit prima causa efficiens: et sic non erit nec effectus ultimus, nec causae efficientes mediae: quod patet esse falsum. Ergo est necesse ponere aliquam causam efficientem primam: quam omnes Deum nominant.
Tertia via est sumpta ex possibili et necessario: quae talis est. Invenimus enim in rebus quaedam quae sunt possibilia esse et non esse: cum quaedam inveniantur generari et corrumpi, et per consequens possibilia esse et non esse. Impossibile est autem omnia quae sunt talia, semper esse: quia quod possibile est non esse, quandoque non est. Si igitur omnia sunt possibilia non esse, aliquando nihil fuit in rebus. Sed si hoc est verum, etiam nunc nihil esset: quia quod non est, non incipit esse nisi per aliquid quod est; si igitur nihil fuit ens, impossibile fuit quod aliquid inciperet esse, et sic modo nihil esset: quod patet esse falsum. Non ergo omnia entia sunt possibilia: sed oportet aliquid esse necessarium in rebus. Omne autem necessarium vel habet causam suae necessitatis aliunde, vel non habet. Non est autem possibile quod procedatur in infinitum in necessariis quae habent causam suae necessitatis, sicut nec in causis efficientibus, ut probatum est. Ergo necesse est ponere aliquid quod sit per se necessarium, non habens causam necessitatis aliunde, sed quod est causa necessitatis aliis: quod omnes dicunt Deum.
Quarta via sumitur ex gradibus qui en rebus inveniuntur. Invenitur enim in rebus aliquid magis et minus bonum, et verum, et nobile: et sic de aliis huiusmodi. Sed magis et minus dicuntur de diversis secundum quod appropinquant diversimode ad aliquid quod maxime est: sicut magis calidum est, quod magis appropinquat maxime calido. Est igitur aliquid quod est verissimum, et optimum, et nobilissimum, et per consequens maxime ens: nam quae sunt maxime vera, sunt maxime entia, ut dicitur II Metaphys. Quod autem dicitur maxime tale in aliquo genere, est causa omnium quae sunt illius generis: sicut ignis, qui est maxime calidus, est causa omnium calidorum, ut in eodem libro dicitur. Ergo est aliquid quod omnibus entibus est causa esse, et bonitatis, et cuiuslibet perfectionis; et hoc dicimus Deum.
Quinta via sumitur ex gubernatione rerum. Videmus enim quod aliqua quae cognitione carent, scilicet corpora naturalia, operantur propter finem: quod apparet ex hoc quod semper aut frequentibus eodem modo operantur, ut consequantur id quod est optimum; unde patet quod non a casu, sed ex intentione perveniunt ad finem. Ea autem quae non habent cognitionem, non tendunt in finem nisi directa ab aliquo cognoscente et intelligente, sicut sagitta a sagittante. Ergo est aliquid intelligens, a quo omnes res naturales ordinantur ad finem: et hoc dicimus Deum.
AD PRIMUM ERGO dicendum quod, sicut dicit Augustinus in Enchiridio: "Deus, cum sit summe bonnus, nullo modo sineret aliquid mali esse in operibus suis, nisi esset adeo omnipotens et bonus ut bene faceret etiam de malo". Hoc ergo ad infinitam Dei bonitatem pertinet, ut esse permittat mala, et ex eis eliciat bona.
AD SECUNDUM dicendum quod, cum natura propter determinatum finem operetur ex directione alicuius superiores agentis, necesse est ea quae a natura fiunt, etiam in Deum reducere, sicut in primam causam. Similiter etiam quae ex proposito fiunt, oportet reducere in aliquam altiorem causm, quae non sit ratio et voluntas humana: quia haec mutabilia sunt et defectibilia; oportet autem omnia mobilia et deficere possibilia reduci in aliquod primum principiom immobile et per se necessarium, sicut ostensum est.

(Angelberto. La gran pregunta... ¿Dios existe?

http://clientes.vianetworks.es/personal/angelberto/1DIOS.htm)


  1. Tercera parte: Esencia y Atributos de Dios


"Casi toda la suma de nuestra sabiduría, que de veras se debe tener por verdadera y sólida sabiduría, consiste en dos puntos: a saber, en el conocimiento que el hombre debe tener de Dios, y en el conocimiento que debe tener de sí mismo."

Juan Calvino

Lección 5: La naturaleza de Dios
A. Introducción
David Hume, quien es considerado el padre del agnosticismo moderno, creía que todo conocimiento provenía de la experiencia. No negó la existencia de Dios, pero si que pudiéramos conocer sus atributos. Consideraba que las ideas que el hombre pudiera tener de Dios eran de naturaleza antropomórficas. Kant por su parte estimulo el agnosticismo al analizar las limitaciones de la razón. Para el la razón pura solo puede conocer los fenómenos, pero es ignorante sobre lo que hay detrás de ellos – la cosa en si – por lo que deduce que no podemos tener un conocimiento teórico de Dios. (1)

Comte, fue también agnóstico, para el, solo podemos conocer los fenómenos físicos y sus leyes. Los sentidos son la única fuente de conocimiento. Según el no es posible hacer ninguna declaración positiva acerca de Dios, de manera que tanto el teísmo como el ateísmo son dejados de lado por el. (2)
Revelación general y revelación especial
Es importante reconocer que el conocimiento que el hombre tiene de Dios es comunicado a este por Dios mismo. El hombre puede conocer a Dios únicamente hasta donde Dios se lo permite. Sin revelación el hombre no podría tener ningún conocimiento del ser supremo. A pesar de que Dios se ha revelado a la humanidad de manera objetiva, no es la razón humana la que lo descubre, sino que es el mismo Dios quien se descubre a los ojos de la fe. No es a través de el uso de su discernimiento que el hombre llega a conocer a Dios, sino por medio de un acto sobrenatural positivo, que el se da a conocer al hombre. Es bajo la dirección del Espíritu Santo que la razón puede llegar a conocer la naturaleza de Dios. Dios es siempre el sujeto y no el objeto de estudio, el camino del conocimiento de Dios es univoco no de dos vías. (3)
El hombre en general ha podido intuir la existencia de un Dios. De este esfuerzo, son testigo las múltiples religiones que hay y han habido en la historia de la humanidad.

La revelación general, es aquella que esta dada en la naturaleza, en la conciencia humana y el gobierno providencial del mundo. La revelación general es universal. Como nos dice Pablo:
“Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas […]” (Rom 1:19-20)

Por medio de la revelación general podemos conocer que hay un Dios, pero seguimos ignorando quien es. Se puede tener conocimiento e que existe un Dios, pero este Dios sigue siendo un reconocido para el hombre. La razón por la que el hombre pervierte este conocimiento es por la presencia del pecado, que le impide tener un claro conocimiento de Dios. Esta revelación no sirve para salvación sino más bien para condenación del hombre:
“Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad é injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:

Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables: Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fué entenebrecido. Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos” (Rom 1:18-22)
La revelación general es mas bien un testimonio que acusa al hombre, pues habiendo conocido de Dios no le da gloria como se merece, sino más bien se revela en impiedad en contra de Dios. La revelación general solo sirve para hacer inexcusable al hombre. Como dice una frase conocida de Calvino, el corazón del hombre es una fábrica de ídolos. El conocimiento de que hay un Dios, ha servido para crear infinidad de ídolos, dioses falsos, a los cuales la humanidad ha rendido culto. Las religiones falsas, los ídolos y el sincretismo son testimonio fiel de esta verdad. De manera que el conocimiento del hombre solo ha servido para crear falsos dioses. El hombre en su estado pecaminoso no puede más que pervertir el verdadero significado de la revelación general. No comprende el verdadero significado oculto en la revelación general y finalmente lo corrompe o lo niega.

Ante este problema surge la necesidad de tener una revelación completa y correcta de Dios. De otra manera seria imposible para el hombre encontrar el camino de su redención. Esta la encontramos en la revelación especial. La revelación especial esta incorporada en la Biblia como Palabra de Dios. La revelación especial a diferencia de la general que nace en el hombre, viene de afuera. Se trasmite por medio de libros divinamente inspirados.
“Jehová protestaba entonces contra Israel y contra Judá, por mano de todos los profetas, y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí á vuestros padres, y que os he enviado por mano de mis siervos los profetas.” (II Reyes 17:13)
“ A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.” (Jn 1:18)
“Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas, En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo:” (Heb 1:1-2)
La revelación general se dirige al hombre, en particular a su intelecto, a fin de satisfacer la necesidad humana de conocer de Dios. La revelación especial se dirige a un grupo particular de hombres, mostrándoles su estado de pecado, a fin de que procedan a arrepentirse y alcanzar de esta manera la salvación.

Según los pensadores escolásticos como Tomas de Aquino, el hombre por medio de la revelación general, podía construir una teología científica. Los pensadores reformados por el contrario, consideraron que la radicalidad de la caída del hombre, había imposibilitado su capacidad de desarrollar dicha teología, solamente basándose en el razonamiento natural. Por lo anterior el hombre requiere de una revelación especial, si pretende conocer a Dios. Ya que aunque Dios ha hecho visibles en la naturaleza misma, muchas verdades divinas, el pecado y la ceguera espiritual del hombre lo imposibilitan de poder reconocerlas.

Dios se ha revelado al hombre. Sin esta revelación no habría manera de que el hombre pudiera llegar a un claro y correcto conocimiento de Dios.
Hay diferentes fases en las verdades divinas vienen a nosotros:
1. Las verdades divinas comienzan en la mente de Dios, el hace saber las verdades al hombre de manera comprensible para el. Este proceso es conocido como REVELACION.
2. Una vez que Dios ha dado a conocer a su pueblo algo que desea que sea conocido y estudiado, este conocimiento debe ser escrito para que sea de ayuda más allá de su momento de revelación inmediata. De esta manera queda un registro fidedigno par alas siguientes generaciones. Este proceso es llamado INSPIRACION.
3. Una vez que la verdad ha sido escrita en libros, Dios ha mantenido la integridad de los textos a través de las generaciones. Llamamos a este proceso PRESERVACION.
4. Hoy en día las lenguas en que la Biblia fue escrita (Hebreo, Arameo y Griego coiné) son muy poco conocidas. La palabra de Dios ha tenido que ser traducida a diversos idiomas para que pueda ser comprendida por la gente. De otra manera la Biblia solamente seria comprendida por especialistas en lingüística. Este proceso es conocido como TRADUCCION.
5. El paso final es el intento de comprender la verdad divina al leerlas en las escrituras. En ellas Dios ha revelado las reglas por medio de las cuales debe ser estudiada e interpretada. Debemos conocer estas reglas si deseamos ser consistentes en nuestra comprensión de lo que Dios nos quiere decir. Llámanos a este proceso INTERPRETACION. (4)
Mediante La revelación especial, la revelación de Dios encontrada en la Biblia, este reveló algo de Sí mismo de varias maneras:
(a) Las teofanías o apariciones de Dios mismo. Él apareció en medio de llamas de fuego, nubes, y en humo (Gn 15:17; Éx 3:2; 19:9, 16 Ex 33:9).
“Y apareciósele el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ­Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.” (Ex 3:2-4)
“Y cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y poníase á la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.” (Ex 33:9)
Apareció también en un torbellino (Job 38:1; 40:6; Salmos 18:10-16). “Y Respondio Jehová á Job desde un torbellino, y dijo:” (Job 38:1)
(b) Comunicación directa. Dios ha hablado con voz audible (Génesis 2:16; 3:18,19; 4:6-15; Éxodo 19:9; 1 Samuel 3:4).
“Y Jehová dijo á Moisés: He aquí, yo vengo á ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés denunció las palabras del pueblo á Jehová.”(Ex 19:9)
Se ha comunicado por medio de visiones (Isaías 6:1-4, 21:6; Ezequiel 1-3; Daniel 1:17).
“En el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el templo. Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.” (Isa 6:1-3)
Él también se ha comunicado por medio del Espíritu Santo (Marcos 13:11; Lucas 12:12; Juan 14:17; 15:26; Hechos 6:10).
“Y cuando os trajeren para entregaros, no premeditéis qué habéis de decir, ni lo penséis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.” (Mr 13:11)
(c) Los milagros. Dios, ha revelado su poder y su presencia por medio de los milagros. (5)
La forma principal en la que Dios se ha revelado ha sido en su hijo unigénito, Jesucristo:
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece; y las tinieblas no la prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra á todo hombre, venia á este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; y el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas á todos los que le recibieron, á los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después mí, es antes de mí: porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada: pero la gracia y la verdad vinieron por medio Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.” (Jn 1:1-18)
Jesucristo es Dios manifestado en la carne. El verbo eterno se hizo carne y habito entre nosotros, la humanidad. El existía desde el principio, antes de su encarnación, junto con el padre, con el cual compartía su esencia. Todas las cosas fueron hechas por el. Dios hizo el cosmos por medio de su palabra y Jesucristo es esa palabra, que coordinadamente con el padre hizo la creación. Sin el nada de lo creado fue hecho. Juan, que significa “pleno de la gracia de Dios”, fue enviado por Dios, para predicar acerca de su venida. El fue a los hombres predicando acerca de la venida de aquel que habría de iluminar las tinieblas de este mundo. Dios había mostrado por medio de sus profetas los signos y maravillas que precederían a su venida, aun así los suyos, en su mayoría, no le recibieron. Pero hubo un remanente que si le recibió: los cristianos, a quienes les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios. Estos tienen el privilegio de la adopción y el de la regeneración en su nombre.
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas, En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo: El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó á la diestra de la Majestad en las alturas, Hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredo más excelente nombre que ellos.” (Heb 1:1-4)
Los profetas fueron hombres escogidos por Dios para mostrar su revelación a los hombres. El hablo a estos muchas veces y de muchas maneras. El se revelo por medio de la naturaleza primero, después por medio de los patriarcas, seguidamente se revelo a través de Moisés quien escribió su ley; después por los profetas; esto por medio de sueños visiones y voces. Al final Dios se revela por medio de Jesucristo. Su hijo, La revelación de Dios tiene su punto culminante en Jesucristo. El es la culminación de la revelación de Dios dada en el antiguo testamento y en el nuevo. Todo lo que hablaron los profetas antes de el, señalaba hacia Cristo. Las profecías del antiguo testamento se cumplieron con su venida y su ministerio glorioso.
¿Cómo es Dios?
Una vez que aceptamos la existencia de Dios, surge un problema a considerar ¿cómo es ese Dios? ¿Cuál es su esencia y atributos? Este problema ha mantenido ocupados a muchos filósofos desde la antigüedad. Aristóteles por ejemplo define a Dios como la "suprema causa" y el "motor fundamental del Universo". Para Aristóteles Dios es un ser necesario, que existe por sí mismo, causa primera del movimiento y del mundo, eterno, inmaterial, superior a todo lo sensible, inextenso, indivisible, inmutable, dotado de poder infinito, inteligencia perfecta y acto puro, sin mezcla alguna de potencialidad ni de composición, Dios es la intelección de la intelección:
“Un ser que mueve sin ser movido, ser eterno, esencia pura y actualidad pura […] lo simple es una propiedad del mismo ser […] el ser inmóvil mueve con objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás […] pero desde el momento que hay un ser que mueve permaneciendo el inmóvil, aun cuando exista en acto, este ser no es susceptible de ningún cambio […] el ser que imprime este movimiento es el motor inmóvil. El motor inmóvil es, pues, un ser necesario; y en tanto que necesario, es el bien […] solo por poco tiempo podemos gozar la felicidad perfecta. Él la posee eternamente […] la vida reside en él, porque la acción de la inteligencia es una vida, y Dios es la actualidad misma de la inteligencia; esta actualidad tomada en si, tal es su vida perfecta y eterna […] es evidente, conforme a lo que acabamos de decir, que hay una esencia eterna inmóvil y distinta de los objetos sensibles. Queda demostrado igualmente que esta esencia no puede tener extensión, que no tiene partes y que es indivisible. Ella mueve, en efecto durante un tiempo infinito. Y nada que sea finito puede tener una potencia infinita.” (6)
Las concepciones griegas de la antigüedad, fueron eminentemente racionalistas aun en su descripción del ser supremo. Muy lejos del Dios personal lleno de amor de la tradición judeo-cristiana. No podemos negar, sin embargo, que este conocimiento de la existencia de Dios por parte de muchos pensadores, confirma la existencia de la revelación general: Aquella que nos es dada mediante la contemplación de los fenómenos de la naturaleza, y el estudio de las leyes que la rigen, en el conocimiento que nos proporciona la mente y el cuerpo humano, los hechos de la historia y la experiencia personal. Esta es universal, y como tal accesible a todos los seres humanos por igual.
Si aceptamos que el universo es producto de un acto creador de Dios, debemos enfrentarnos a la necesidad de conocerle, de conocer cuales son sus características.

Para explicitar las respuestas a estas preguntas adoptaremos un esquema descriptivo de la teología de Tomas de Aquino, quien baso su análisis en el pensamiento de Aristóteles, pero adaptándolo a la teología cristiana y desechando aquello que juzgaba incompatible con la doctrina cristiana. Lo adoptamos no por que sea el único posible sino en virtud de su coherencia y carácter sistemático.

B. La incomprehensibilidad de Dios
La esencia de Dios: Dios es incomprensible, en cuanto que su esencia trasciende o excede la limitación del entendimiento humano. El libro de Job nos dice: “¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú á la perfección del Todopoderoso? Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?” (Job 11:7). Para el hombre es imposible comprender la profundidad del ser de Dios, su esencia escapa a la capacidad de comprensión del ser humano.

No puede abarcarse a Dios en ningún concepto humano, pues todo conocimiento humano es finito e imperfecto. Lo que no quiere decir que sea falso sino limitado. Aun el conocimiento científico, que en una época determinada se considera inmutable, es superado por un nuevo conocimiento posteriormente. Por ejemplo la teoría de la gravitación universal de Newton, considerada inmutable e infalible durante varios siglos, ha tenido que ser modificada por la teoría de la relatividad de Einstein en casos especiales; ya que no puede explicar muchos fenómenos astronómicos; y así pasa con las demás ciencias desde las más exactas hasta las menos exactas. Un conocimiento imperfecto no es sinónimo de falso. Si así fuera ningún conocimiento posible seria confiable. Lo que podemos decir es que nuestro conocimiento finito no puede comprender de manera absoluta al infinito: Dios. Lo cual no significa que no le podamos conocer sino más bien que nuestro conocimiento de Dios no es ni puede ser total, o perfecto por mucho que así lo deseemos. (7)
Para Tomas de Aquino Dios es incomprehensible por las siguiente razones:
“El conocimiento comprehensivo de Dios debe ser infinito en razón misma del conocimiento (en lo que se refiere, p. ej., a la claridad, certeza, inconfundibilidad y penetración); es así que ninguna criatura puede tener un conocimiento infinito, luego ninguna criatura puede comprehender a Dios.
La mayor: Dios se conoce a sí mismo con conocimiento comprehensivo, que es infinito en la línea del conocimiento (en cuanto a la certeza, claridad, evidencia, inconfundibilidad y penetración); es así que tal conocimiento no rebasa la cognoscibilidad del objeto (pues de lo contrario resultaría mayor el conocimiento de Dios que el ser divino conocido), luego ello es señal de que se requiere un conocimiento infinito en la misma línea del conocimiento para poder conocer la esencia divina de modo comprehensivo.
La menor: de lo contrario, la simple criatura igualaría el conocimiento divino' en la razón misma del conocimiento; lo cual repugna, debido a la analogía del ser.“ (8)
Cierto es que también la visión intuitiva de Dios es infinita en el mismo Dios. Pero ello no exige que sea infinita en razón de la visión  de lo contrario no se le podría comunicar al hombre  sino en razón de la comprehensión. Y bajo esta razón de comprehensión no se le puede comunicar a la criatura la visión, ni siquiera por vía sobrenatural.

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