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Química


ÍNDICE

1. El Bachillerato

1.1. Consideraciones generales



1.2. El proyecto curricular

2. La materia de Química

2.1. Introducción

2.2. Objetivos generales de la materia



2.3. Metodología de la materia
2.4. Distribución de los objetivos, contenidos y criterios de evaluación

3. Materiales curriculares


1. EL BACHILLERATO

1.1. CONSIDERACIONES GENERALES


El Bachillerato constituye una etapa educativa con unas características específicas y unos fines propios en el conjunto de la Educación Secundaria no Obligatoria.

Al situarse entre la Educación Obligatoria y la Enseñanza Superior se convierte en un punto en el que convergen tendencias contrapuestas. Ello exige abordar la etapa desde una perspectiva integradora y dinámica para captar sus peculiaridades y caracteres específicos. Es en el equilibrio entre las etapas anteriores y las posteriores donde radica la originalidad del Bachillerato.
Finalidades del Bachillerato. Carácter de la etapa
«El Bachillerato pretende favorecer la madurez intelectual y humana de los alumnos, dotarles de los conocimientos y habilidades necesarios para desarrollar sus funciones sociales con responsabilidad y competencia, y prepararles para proseguir estudios superiores o incorporarse a la vida activa.»
De estas finalidades deriva el carácter propedéutico y terminal de esta etapa.
-- El Bachillerato tiene un carácter de preparación para estudios posteriores; pero ello no significa convertirlo en un simple prólogo de los estudios universitarios, ni trasladar a la Educación Secundaria postobligatoria esquemas científicos y didácticos específicos de niveles superiores. Se trata, más bien, de adoptar unos planteamientos que, siendo coherentes con los de la etapa educativa anterior, contribuyan a profundizar y ampliar los conocimientos desarrollados, y a incorporar la perspectiva analítica propia de las disciplinas científicas, así como un mayor rigor en la formulación del conocimiento.
-- El Bachillerato tiene, además, una función terminal, con un valor educativo en sí mismo. Ofrece el nivel superior de cualificación general que la sociedad actual exige a sus ciudadanos. La formación que proporciona tiene interés tanto por las posibilidades de promoción laboral como por ampliar el propio bagaje cultural.
Otro aspecto que define al Bachillerato es el equilibrio entre comprensividad y diversidad:
-- La comprensividad supone la garantía de que todos los alumnos van a tener acceso a un tronco cultural básico y común. Se expresa en los objetivos generales de etapa, que son comunes a todas las modalidades y a las materias que las configuran, y confieren la unidad necesaria al currículo de la etapa.
-- La diversidad apunta a la posibilidad de ofrecer una respuesta educativa ajustada a la progresiva diferenciación de intereses, aptitudes y posibilidades del alumnado. La atención a la diversidad se concreta, por una parte, en las distintas modalidades del Bachillerato y en los itinerarios dentro de cada una de ellas. Por otra parte, el currículo abierto y flexible permite unas programaciones de aula diversas que respondan a las características y necesidades de los alumnos. Finalmente, la optatividad posibilita profundizar en una determinada opción o bien abordar temáticas más generales y menos especializadas.
El actual Bachillerato trata de corregir la orientación excesivamente academicista que había caracterizado esta etapa en épocas anteriores, para dar entrada a elementos formativos relativos a la actividad técnico-profesional. El ritmo de cambios tecnológicos que se producen en nuestra sociedad y el hecho de que el Bachillerato sea la vía que conecta los dos niveles de la Educación Técnico-Profesional justifican esta nueva orientación.

Los alumnos del Bachillerato
Entre los 16 y 18 años, los chicos y chicas continúan con el proceso de acentuación y afianzamiento de los cambios fisiológicos, psicológicos y sociales que marcan su transición hacia la vida adulta.
— En el ámbito cognitivo, el desarrollo del pensamiento formal les permite asumir nuevas habilidades y otros papeles sociales, así como adquirir valores morales superiores. El razonamiento formal les permitirá operar sobre proposiciones y no sólo sobre objetos reales y concretos; les posibilitará enfocar la resolución de un problema atendiendo a todas las situaciones y relaciones posibles, formular hipótesis explicativas y verificarlas sistemáticamente mediante procesos deductivos y experimentales, así como someter los resultados a las pruebas de un análisis deductivo.
— Los ámbitos de desarrollo de la autonomía personal y la inserción social aparecen muy ligados en esta etapa. Los chicos y chicas de estas edades suelen estar muy preocupados por agradar a los demás y por conformar sus actitudes y acciones según las normas sociales, sobre todo las que rigen el grupo de iguales. Paralelamente, muestran un marcado interés por diferenciarse, por construir su propia imagen y personalidad, y su propio proyecto de vida. Es el período de consolidación de la identidad personal, que se concreta en la adquisición de una conciencia moral autónoma, de reciprocidad; en la adopción de valores significativos; y en la elaboración de un concepto de sí mismo acompañado de una autoestima básica.
Este proceso de afirmación personal tiene lugar mediante la inserción en una «cultura de edad», que se caracteriza por un estilo de vida peculiar y unos hábitos y valores propios. Las nuevas potencialidades cognitivas les permiten reflexionar sobre sí mismos, sobre su entorno; así como una posible apertura al diálogo con los demás si se propicia un clima de participación democrática, tanto en el entorno escolar como en el familiar.
— La etapa se presenta como el momento de la elección vocacional, de la adopción de creencias y actitudes, del compromiso con valores, del proyecto de vida y, sobre todo, de la formación de la identidad personal y el afianzamiento de una personalidad capaz de autoevaluarse y rectificar, según el proyecto de vida trazado.

La metodología en el Bachillerato
La forma de organizar la acción didáctica en el aula y el carácter que se otorga a cada uno de los elementos del currículo configuran un singular estilo educativo y un clima escolar que tienen una repercusión directa en el desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Si bien existen metodologías diversas que permiten desarrollar intenciones educativas similares, puede resultar conveniente considerar algunas orientaciones que guíen la toma de decisiones metodológicas en esta etapa.
Si consideramos el aprendizaje como un proceso social y personal que el alumno construye al relacionarse de forma activa con las personas y con la cultura, es fácil comprender la importancia que la interacción social y el lenguaje tienen en el aprendizaje. Por ello, será conveniente que el diálogo, el debate y la confrontación de ideas e hipótesis constituyan un elemento importante en la práctica en el aula.
La progresiva consolidación del pensamiento abstracto permite que la investigación como método de trabajo adopte procedimientos y formulaciones conceptuales más próximos a los modelos científicos. Por ello, la aplicación del método científico debería cobrar especial relevancia en esta etapa, y de este modo, potenciarse las técnicas de indagación e investigación. Por otra parte, será conveniente que el profesorado contemple su labor docente como un trabajo fundamentado, sometido a revisión y contraste.
Aprender supone modificar y enriquecer los esquemas de conocimiento de que disponemos para comprender mejor la realidad y actuar sobre ella. Convendrá, por lo tanto:
— Partir de lo que los alumnos conocen y piensan sobre un tema concreto.

— Conectar con sus intereses y necesidades.

— Proponerles, de forma atractiva, una finalidad y utilidad claras para los nuevos aprendizajes, que justifiquen el esfuerzo y la dedicación personal que se les va a exigir.

— Mantener una coherencia entre las intenciones educativas y las actividades que se realizan en el aula.

— Favorecer la aplicación y transferencia de los aprendizajes a la vida real.
El progreso científico y tecnológico de la sociedad en que vivimos reclama una diversificación de los medios didácticos que se utilizan en el aula. La acción docente debería aprovechar las variadas y sugerentes posibilidades que ofrecen los medios didácticos para favorecer, enriquecer y motivar el aprendizaje. La actividad en el aula también es un espacio adecuado para realizar un análisis crítico de estos medios. Conviene señalar que estos medios están al servicio del proyecto educativo que se quiere llevar a cabo, y no al revés; por lo tanto, deben adaptarse a las finalidades educativas que se persigan.
La distribución de espacios y tiempos en el aula, la modalidad de agrupamientos de los alumnos, el tipo de actividades... deben entenderse de una forma dinámica, adaptándose en cada momento a las necesidades e intenciones educativas que se persigan, con el fin de crear un entorno que posibilite el aprendizaje.
El desarrollo del currículo del Bachillerato reclama al profesor un papel de guía y facilitador del aprendizaje, y hará realidad el conjunto de normas y decisiones que regularán la acción en el aula. Dada la complejidad de las variables que entran en juego, es imprescindible el trabajo en equipo de todos los implicados.

El aprender a aprender en el Bachillerato. Las estrategias de aprendizaje
La consolidación de la autonomía de los alumnos, que está presente en el horizonte educativo del Bachillerato, supone que éstos adquieran unas estrategias personales para hacer frente a las distintas situaciones de la vida, tanto en el terreno cognitivo como en el social y moral.
En el ámbito intelectual, el alumno autónomo delimita unos objetivos para cada aprendizaje que inicia y unos mecanismos e indicadores que le permitirán valorar al final si ha conseguido los fines previstos. Asimismo, traza un plan, un recorrido de aprendizaje, y selecciona las técnicas más adecuadas para conseguir el objetivo fijado y las que mejor se adaptan a las características de la materia y a su propia manera de aprender, a sus habilidades y limitaciones.
A medida que avanza en su aprendizaje va controlando el proceso que sigue y comprueba si cumple las metas previstas, rectificando cuando es necesario y ajustando su actuación al logro de los fines establecidos.
Por último, evalúa los resultados obtenidos, el grado de consecución de los objetivos, la validez de las técnicas utilizadas, de la estrategia seguida y del recorrido trazado, y extrae conclusiones para futuras actuaciones.
Este perfil de alumno autónomo, que sabe estudiar, que sabe aprender, encaja con total fidelidad con el del alumno estratégico. El siguiente cuadro presenta de forma esquemática el proceso de toma de decisiones del estudiante estratégico.
Antes:

Proyecto (¿Qué haré?): ¿Qué pretendo con este material? ¿Qué sé y qué no sé de este asunto? ¿Cómo funciono en el aprendizaje?

Planifico (¿Cómo lo haré?): ¿Qué pasos tengo que dar? ¿Por qué? ¿A qué recurriré?
Durante:

Regulo (¿Cómo controlo si voy bien?): ¿Cómo sabré si voy bien, si estoy siguiendo el plan y si va dando resultado?
Después:

Evalúo (Compruebo si he conseguido lo que pretendía): ¿Cómo sabré que he conseguido lo que pretendía?

Reviso el recorrido (Obtengo experiencia para otros casos y estudios): ¿Cómo ha ido todo el proceso?
Como cualquier otro aprendizaje, la adquisición de estrategias responde a un proceso donde el profesor desempeña un papel determinante. Éste puede contribuir de una forma muy activa a que sus alumnos sean estratégicos. Con el empleo de diversos procedimientos (modelado, representaciones gráficas, explicaciones...) les muestra las estrategias que él utiliza para desarrollar una unidad didáctica: qué pretende, qué recorrido va a seguir, por qué selecciona unas actividades u otras, por qué utiliza unos recursos u otros, cómo sabe si se han conseguido los objetivos, etc.
Esta manera de proceder, cuando es puesta en práctica por todo el equipo de profesores, ofrece a los alumnos una amplia muestra de posibles estrategias ante distintas situaciones de aprendizaje. Poco a poco éstos las irán incorporando de una manera consciente a su forma de proceder, sabrán cuáles utilizar, cuándo, cómo y por qué, y estarán en condiciones de escoger las que mejor se adapten a sus características personales, estilos de aprendizaje e intenciones que persiguen.

Modalidades y materias en el Bachillerato
El Bachillerato contempla la posibilidad de que el alumno pueda elegir entre diferentes modalidades:
a) Artes

b) Ciencias de la Naturaleza y de la Salud

c) Humanidades y Ciencias Sociales

d) Tecnología
Con esto se pretende dar respuesta a la diversidad de intereses, motivaciones y aptitudes de los alumnos de estas edades.
Las enseñanzas del Bachillerato se organizan en materias comunes, materias propias de cada modalidad y materias optativas.
• Las materias comunes del Bachillerato son las siguientes:
a) En primer curso:

- Educación Física

- Filosofía I

- Lengua Castellana y Literatura I

- Lengua Extranjera I

- Religión o Sociedad, Cultura y Religión
b) En segundo curso

- Filosofía II

- Historia

- Lengua Castellana y Literatura II

- Lengua Extranjera II
• Las materias propias de la modalidad de Artes son las siguientes:
a) En el primer curso:

- Dibujo Artístico I

- Dibujo Técnico I

- Volumen
b) En el segundo curso:

- Dibujo Artístico II

- Dibujo Técnico II

- Fundamentos de Diseño

- Historia del Arte

- Imagen

- Técnicas de Expresión Gráfico-Plásticas
• Las materias propias de la modalidad de Ciencias de la Naturaleza y de la Salud son las siguientes:
a) En el primer curso

- Matemáticas I

- Física y Química

- Biología y Geología

- Dibujo Técnico I
b) En el segundo curso

- Matemáticas II

- Física

- Dibujo Técnico II

- Biología

- Ciencias de la Tierra y Medioambientales

- Química
• Las materias propias de la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales son las siguientes:
a) En el primer curso:

- Historia del Mundo Contemporáneo

- Latín I

- Griego I

- Economía

- Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales
b) En el segundo curso:

- Economía y Organización de Empresas

- Geografía

- Griego II

- Historia del Arte

- Historia de la Música

- Latín II

- Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales II
• Las materias propias de la modalidad de Tecnología son las siguientes:
a) En el primer curso:

- Matemáticas I

- Física y Química

- Tecnología Industrial I

- Dibujo Técnico I
b) En el segundo curso:

- Matemáticas II

- Física

- Tecnología Industrial II

- Dibujo Técnico II

- Electrotecnia

- Mecánica
Los alumnos deberán cursar seis materias propias de la modalidad elegida (tres en cada curso) y, además, dos materias optativas (una en cada curso).
1.2. EL PROYECTO CURRICULAR

Los centros docentes concretarán y completarán el currículo del Bachillerato elaborando proyectos curriculares que respondan a las necesidades de los alumnos. Con ello se dota a los centros de la autonomía pedagógica necesaria para desarrollar el currículo y adaptarlo a las características del entorno social y cultural.

Algunos de los elementos que pueden formar parte de estos proyectos son los siguientes:

a) Organización de las materias propias de las modalidades impartidas en el centro y de las materias optativas ofrecidas.

b) Criterios sobre la evaluación de los alumnos, en particular, sobre el modo de llevar a efecto su evaluación colegiada.

c) Criterios sobre la evaluación del desarrollo del currículo en las enseñanzas del Bachillerato.

d) Plan de orientación educativa y profesional.

e) Las programaciones elaboradas por los distintos departamentos o seminarios.

Adecuación de los objetivos generales de etapa
Los profesores adecuarán los objetivos generales de etapa al contexto socioeconómico y cultural del centro y a las características de los alumnos, teniendo en cuenta lo establecido en el proyecto educativo, y realizarán una interpretación de las capacidades implícitas en ellos y su repercusión en las distintas materias. De esta manera, los objetivos generales podrán convertirse en un útil referente para la evaluación, para decidir la opción metodológica, para determinar el enfoque de los contenidos... A título orientativo, Edebé ofrece un ejemplo de interpretación de los objetivos del Bachillerato que pueda servir como material de partida para el trabajo en los centros.
Objetivo
a) Dominar la lengua castellana y, en su caso, la lengua propia de la comunidad autónoma.
Interpretación
Dominar la lengua implica:

— Comprender y valorar críticamente el sustrato que subyace en el idioma.

— Entender y elaborar mensajes ajustados a diferentes intenciones y contextos comunicativos, utilizando los recursos y posibilidades expresivas del lenguaje de forma autónoma y creativa.

— Obtener, seleccionar y analizar críticamente la información que procede de fuentes diversas, contrastándola y valorando su utilidad en función de las finalidades previstas.

— Mostrar inquietud por mejorar y progresar en las propias capacidades expresivas.

— Desarrollar estrategias para elaborar y transmitir informaciones de forma estructurada y ajustada al método de las distintas materias.

b) Expresarse con fluidez y corrección en una lengua extranjera.
Expresarse con fluidez y corrección supone:

— Obtener la información global y específica de producciones orales y escritas, captando el sustrato cultural propio de la sociedad en que se produce.

— Dominar los recursos expresivos básicos y emplearlos con precisión y autonomía en diferentes contextos e intenciones comunicativos.

— Mostrar interés por progresar en el dominio de la lengua, manifestando inquietud por actualizar los conocimientos y utilizarlos reflexivamente para controlar y corregir las propias producciones.

c) Analizar y valorar críticamente las realidades del mundo contemporáneo y los antecedentes y factores que influyen en él.
Con este objetivo se pretende:

— Caracterizar las sociedades humanas como realidades complejas, mediante la identificación de la pluralidad de modelos organizativos, el análisis de la diversidad de factores implicados y la valoración de la riqueza de los distintos sistemas culturales.

— Desarrollar la sensibilidad ante las desigualdades que afectan en la actualidad a las personas y a los pueblos, y rechazar cualquier violencia o discriminación, valorando la libertad, la justicia y la vida de los seres humanos.

d) Comprender los elementos fundamentales de la investigación y del método científico.
Este objetivo significa:

— Adquirir unas estrategias de razonamiento y trabajo que favorezcan una autonomía intelectual y permitan a los alumnos controlar y regular sus propios procesos de aprendizaje.

— Ser riguroso, preciso y sistemático en el trabajo de los contenidos específicos de las diferentes materias y en el análisis y valoración de situaciones de su entorno o de la sociedad en general.

— Familiarizarse con la manera habitual del trabajo científico y de elaboración del conocimiento, sin caer en la improvisación y en la superficialidad, mediante el desarrollo de actitudes de reflexión que busquen la verdad.

e) Consolidar una madurez personal, social y moral que les permita actuar de forma responsable y autónoma.
Tal madurez representa:

— Ser capaz de adquirir compromisos en el estudio, en la relación social, consigo mismo; poner los medios para llevarlos a cabo, y asumir las responsabilidades que conlleven.

— Adoptar una actitud positiva y tenaz hacia la superación de las dificultades, desarrollar estrategias para la resolución de conflictos y abrirse a las aportaciones y sugerencias de otros, así como a la ayuda y solidaridad hacia los demás.

— Afianzar la identidad y autoestima personal, mostrando inquietud por indagar en el sentido último de las cosas y de la propia existencia, y adoptar un sistema ético de valores que permitan el crecimiento personal y social.

f) Participar de forma solidaria en el desarrollo y mejora de su entorno social.
La participación solidaria supone:

— Asumir actitudes responsables y comprometidas en la conservación y mejora del entorno social, y un conocimiento fundamentado de su problemática.

— Adoptar hábitos de consumo racional y mostrar actitudes solidarias hacia los colectivos más desprotegidos, valorando la importancia de participar en iniciativas solidarias.

— Consolidar una conciencia clara sobre la importancia de la conservación del patrimonio social y cultural, y mostrarse crítico hacia modelos de desarrollo basados en la explotación abusiva de los recursos.

g) Dominar los conocimientos científicos y tecnológicos fundamentales y las habilidades básicas propias de la modalidad escogida.
Dominar los conocimientos y las habilidades significa:

— Captar la organización y estructura de los contenidos de las distintas materias, estableciendo relaciones entre ellos y con otros conocimientos, y utilizarlos de forma eficaz en las situaciones pertinentes, así como para realizar nuevos aprendizajes.

— Conocer las técnicas y los procedimientos de trabajo intelectual propios de las distintas materias, seleccionarlos conscientemente en función del objetivo previsto y aplicarlos de manera idónea, autorregulando el proceso seguido.

— Desarrollar el sentido crítico respecto al progreso científico y técnico, con una valoración ponderada de su contribución a la mejora de la calidad de vida y un rechazo a posibles aplicaciones que atenten contra las personas o el entorno.
h) Desarrollar la sensibilidad artística y literaria como fuente de formación y enriquecimiento cultural.
Desarrollar la sensibilidad requiere:

— Conocer los diferentes códigos y técnicas propios de la expresión artística y literaria, y saberlos identificar y valorar en una obra.

— Mostrar inquietud por enriquecer la formación que se posee y actualizarla, interesándose por las innovaciones y las modernas tendencias que surgen en la sociedad.

— Disfrutar de la obra artística o con la lectura, y desarrollar el sentido crítico para captar los valores que encierran o para dar argumentos contra el fraude, la mediocridad u otras carencias.
i) Utilizar la educación física y el deporte para favorecer el desarrollo personal.
La práctica deportiva implica:

— Conocer y valorar críticamente las repercusiones que sobre la salud y la calidad de vida tienen determinados hábitos (vida sedentaria, dieta desequilibrada, consumo de drogas...), y adquirir otros relacionados con el ocio constructivo y con la práctica regular del ejercicio físico y deportivo.

Las enseñanzas transversales en el Bachillerato



En una concepción integral de la educación, la educación social y la educación moral son fundamentales para que los alumnos adquieran comportamientos responsables en la sociedad, siempre respetando las ideas y creencias de los demás.

El carácter integral del currículo implica también la necesidad de incluir elementos educativos básicos (enseñanzas transversales) en las diferentes áreas, tales como la Educación moral y cívica, la Educación para la paz, para la salud, para la igualdad entre los sexos; Educación ambiental; Educación sexual; Educación del consumidor y Educación vial; que no están limitados a ninguna área concreta, sino que afectan a los diferentes ámbitos de la vida.

Tratamiento de las enseñanzas transversales
La incorporación de estas enseñanzas en las áreas supone que se les va a dar un tratamiento sistemático, planificado y pedagógicamente graduado como a todos los demás contenidos. En consecuencia, habrá que comenzar por su inclusión en el proyecto curricular, delimitando su alcance y tomando decisiones respecto a su tratamiento, orientación y sentido. Para ello pueden seguirse estos pasos:
1. Clarificación del alcance y significado de cada enseñanza transversal.
Supone definir desde la propia línea educativa del centro la concepción que se tiene de las distintas enseñanzas transversales. Ello conducirá a la formulación de unos objetivos, contenidos y criterios de evaluación para cada una de ellas.
2. Distribución por áreas de los contenidos de cada enseñanza transversal.
Implica asignar a las diversas áreas la parte que cada una de ellas puede realizar (sin forzarse ni deformarse) en el trabajo sobre la enseñanza transversal, sea en los aspectos de concepto, procedimiento o actitud. Se constatará que algunos de estos contenidos ya estaban inicialmente incluidos en el currículo del área.

A partir de este momento, el desarrollo y concreción de los contenidos de la enseñanza transversal sigue paralelo al de los contenidos propios de cada área:

— Distribución por cursos, determinando la extensión y profundidad con que se trabajará cada enseñanza transversal en cada curso en concreto, atendiendo al momento evolutivo de los alumnos y al proceso de aprendizaje.

— Concreción y programación de las unidades didácticas. El trabajo específico y concreto se realiza con la elaboración de unidades didácticas en las que se delimitan con el resto de contenidos del área en cuestión, y se favorece un trabajo integrado y progresivo de los distintos procesos de aprendizaje.
Metodología
En el trabajo de las enseñanzas transversales, y de los valores en general, es especialmente importante respetar la libertad del alumno/a y su ritmo de progreso, buscando siempre una respuesta libre y personal.

Como en todo aprendizaje, también en el trabajo de las enseñanzas transversales han de combinarse de forma armónica conceptos, procedimientos y actitudes.

Las enseñanzas transversales tienen carácter de valor. La asunción de un valor como norma habitual de conducta requiere un proceso apropiado:

a) Acercamiento al valor, para conocerlo, descubrirlo como tal y apreciarlo.

b) El segundo paso comporta escoger las creencias y conductas entre varias alternativas, después de una consideración de las consecuencias, y adherirse a ellas; es decir, una elección y adhesión realizada libremente.

c) Incorporación del valor en la conducta, hasta obrar habitualmente de acuerdo con él. La asunción de un valor es completa cuando se hace norma de actuación que la persona comprende y acepta razonadamente, cuando se convierte en conducta consistente, constante y mantenida, que llega a caracterizar a la persona.
A continuación, exponemos la interpretación que cabe hacer de cada una de las enseñanzas transversales y detallamos sus objetivos generales y los de la etapa:


EDUCACIÓN MORAL

1. Sentido y alcance
La Educación moral no tiene por qué ser una imposición externa de valores y normas de conducta, pero tampoco se reduce a la adquisición de habilidades personales para adoptar decisiones puramente subjetivas.
La Educación moral pretende la formación de personas autónomas y dialogantes, capaces de elaborar sus propios juicios morales. Debe ser un ámbito de reflexión individual y colectiva que permita elaborar racional y autónomamente principios generales de valor y normas de conducta contextualizadas; asimismo, debe capacitar a los educandos para adoptar conductas personales coherentes con los principios y normas que hayan construido.


2. Objetivos generales
Los principales objetivos que se le asignan son:
- Desarrollar las estructuras universales de juicio moral que permitan la adopción de principios generales de valor tales como la justicia o la solidaridad.
- Adquirir las competencias dialógicas que predisponen al acuerdo justo y a la participación democrática.
- Construir una imagen de sí mismo y del estilo de la vida que se desea llevar acorde con los valores personales deseados.
- Formar las capacidades y adquirir los conocimientos necesarios para comprometerse en un diálogo crítico y creativo con la realidad que permita elaborar normas y proyectos contextualizados y justos.
- Adquirir las habilidades necesarias para hacer coherente el juicio y la acción moral, y para impulsar la formación de una manera de ser deseada.


3. Objetivos en el Bachillerato
- Desarrollar un proyecto personal diseñado de acuerdo con valores y principios para impulsar una personalidad consciente de su identidad, autónoma y coherente con sus criterios.
- Asumir las estructuras universales de juicio moral que conduzcan a la acción justa y solidaria.
- Utilizar las habilidades dialógicas necesarias como criterio de acuerdo y respecto de las actuaciones interpersonales y como compromiso de entendimiento en las situaciones conflictivas.
- Analizar los mecanismos y valores que rigen el funcionamiento de la sociedad a partir del análisis de la realidad social y adoptar una actitud crítica de acuerdo con principios y normas éticas.
- Valorar y asimilar elementos positivos de otros patrones culturales en un proceso de enriquecimiento personal y social.
- Desarrollar hábitos de conducta social y habilidades de comportamiento cívico para participar de manera activa en un proyecto de convivencia en una sociedad pluricultural.


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