Resumen: El estudio tuvo como objetivo general determinar el efecto del consumo de chocolate sobre el progreso del acné en jóvenes masculinos de 18-23 años de edad.






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fecha de publicación25.08.2016
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Efecto del consumo de chocolate sobre el progreso del

acné en jóvenes masculinos entre

los 18 y 23 años de edad

Karen Ramírez-Sánchez1, Josué Murillo-Fernández1, Pamela Bolaños-Morera1, Walter Cubillo-Suárez1 & Raquel Berrocal-Zamora1.

  1. Estudiante inscrito en la carrera de Bachillerato en Ciencias Médicas y Licenciatura en Medicina y Cirugía de la Universidad de Costa Rica, Costa Rica; karen.trs@hotmail.com; josuemf@live.com; pame_ild@hotmail.com; wacus_j@hotmail.com; raquel1802@hotmail.es


Resumen: El estudio tuvo como objetivo general determinar el efecto del consumo de chocolate sobre el progreso del acné en jóvenes masculinos de 18-23 años de edad. Asimismo, se dispuso a analizar la influencia de la dieta en el progreso del acné; describir diversas causas que provocan el acné, así como su grado de severidad; y a comparar el efecto del consumo diario de distintas dosis de chocolate sobre la evolución del acné. Para ello se utilizó una muestra de 16 estudiantes masculinos. La muestra se dividió en 4 grupos de 4 personas cada uno, un grupo control (no ingieren) y tres grupos de experimentación que consumirán: uno, dos y tres unidades de chocolates diarios respectivamente. Se determinaron los grados iniciales del acné según criterios dermatológicos. Se evaluó el progreso de dicho grado semanal con fotografías antes, durante y después de la ingesta. No se encontró un progreso en el grado de acné de los sujetos experimentales. Estos resultados sustentan las teorías que desvinculan el consumo de chocolate con la aparición del acné, esto debido a su bajo índice glicémico (49), su composición nutricional y su consecuente efectos sobre el mecanismo de aparición del acné.

Palabras claves: Chocolate, acné, grasa, dieta, glucosa.
Introducción



Históricamente, se ha dado un debate constante respecto al papel de la dieta en el manejo del acné. En 1930, el acné se considera una enfermedad causada por los disturbios en el metabolismo de carbohidratos debido a que se habían hecho trabajos relacionados con la glucosa y el acné. Debido a estas observaciones y la experiencia aportada por los médicos, los pacientes son motivados a controlar el consumo excesivo de carbohidratos (Smith et al, 2007).

La relación entre la dieta y el acné empieza a ser desechada a partir de 1969 cuando un estudio clínico encuentra que no existe una diferencia grande en las lesiones de acné de un grupo al que se le suministra barras de chocolate en relación con el que se le da un placebo (Smith et al, 2007). El experimento fue realizado por Fulton y colaboradores, durante cuatro semanas. Finalmente, los resultados no se distinguieron de una manera drástica entre las tres categorías (mejoró, empeoró, sin cambio), por lo que se concluyó que la ingestión de altas cantidades de chocolate no afectaba materialmente el curso del acné vulgaris o la salida o composición del sebo (Cordain, 2005).

No obstante, este estudio ha sido criticado por la cantidad de faltas de diseño con el que se llevó a cabo, como por ejemplo que la composición nutricional de la barra de chocolate y el placebo eran muy similares (Smith et al, 2007). Ambas barras contenían alta concentración de sucrosa, mientras que la barra control carecía de mantequilla de cocoa y licor de cacao (pasta de cacao).

Por lo tanto, las conclusiones lógicas que se podrían obtener del estudio, es que los sólidos del cacao (grasa del cacao y pasta del cacao), no están relacionados con la etiología del acné, pero se está dejando a un lado el hecho de que hay otros ingredientes involucrados como por ejemplo los contenidos en el chocolate con leche, tales como azúcar, específicamente sucrosa; sólidos de leche libres de grasa, grasa de leche, emulsificantes, usualmente lecitin; y sabor a vainilla por lo general. Por lo tanto, ninguno de estos ingredientes restantes puede excluirse de antemano como un factor en la etiología del acné (Cordain, 2005).

Hoy en día, se ha revalorado la posible conexión entre la dieta y el acné, dado que se ha logrado un mejor entendimiento sobre la manera en que la dieta puede afectaron factores endocrinos en relación con el acné. Se ha postulado que una dieta con alto índice glicémico (un sistema para clasificar la respuesta glicémica de los carbohidratos), podría contribuir a una alta prevalencia del acné en países occidentales (Smith et al, 2007).

Por otra parte, la hiperinsulinemia ha sido relacionada con el acné, debido a la asociación que mantiene con una incrementada biodisponibilidad de andrógenos y concentración libre del Factor de Crecimiento de Insulina (IGF-I) (Smith et al, 2007).

El consenso de la comunidad dermatóloga que hay hoy en día sobre la relación inexistente entre la dieta y el acné tiene muy poco soporte real. Más bien, durante los últimos treinta y cuatro años, ha emergido bastante evidencia, en donde se mantiene que los cambios inducidos en la homeostasis hormonal debido a la dieta presentan un factor ambiental en cuanto al desarrollo del acné (Cordain, 2005).

Por otra parte, Saxelby comenta que por muchos años el chocolate ha sido unificado como una causa directa muy severa de poseer una piel poco saludable. Sin embargo, estudios recientes demuestran que otras comidas como el pan blanco y las papas son más culpables de este padecimiento que el chocolate. Esto debido a que el chocolate tiene un moderado índice glicémico debido a su alto contenido de grasa. Por lo tanto, se recomienda el no dejar de consumirlo completamente, sino tener un control en su ingesta (Saxelby, 2006).

McDougall también comenta que el dogma que tienen los doctores sobre la desconexión entre dieta y acné es erróneo. Y aconseja que la próxima vez que un doctor realice tal argumento, se le sea cuestionada su evidencia, debido a que esta información es escasa. Esta información tiene su comienzo en el estudio de Fulton en 1969, anteriormente mencionado, que se publicó en Journal of the American Medical Association. Por lo tanto, la idea de esta desconexión entre la dieta y el acné es meramente basado en este estudio (McDougall, 2003)

Por su parte, Poletti & Muñoz afirman que se dice que los textos dermatológicos clásicos, siendo los de mayor influencia en el mundo e incluso los de incuestionable actualidad y prestigio, no lo toman como una relación signifitiva. Tampoco, los textos mexicanos más reconocidos, que se utilzan hoy en día por estudiantes de pre y posgrado de muchas universidades, fundamentan dicha relación (Poletti & Muñoz, 2008).

Según Escalante & Saettone, últimamente se ha venido publicando artículos que tratan de relacionar a algunos alimentos como factores importantes en el desarrollo de las lesiones de acné, sin embargo al mismo tiempo se publican otros factores que tratan de probar lo contrario (Escalante & Saetton, 2006).

Se han hecho hipótesis sobre diferentes asociaciones entre dieta y acné tales como: productos lácteos, chocolate, dieta con contenido glicémico alto, vitaminas, minerales, comida grasa. La comprobación de estas hipótesis podrían requerir numerosos estudios, en los cuales se debería controlar la dieta y examinar múltiples factores nutricionales (Escalante & Saetton, 2006).

Un ejemplo de un estudio realizado es el que se llevó a cabo en el 2001 por la Universidad de Melbourne, Australia, donde se analizaron las respuestas a cuestionarios planteados a 215 estudiantes de medicina que cursaban sexto año. Se obtuvo que el 41% de estudiantes eligió la dieta como un importante factor, de los cuales el 12% específicamente mencionó en primer lugar al chocolate y en segundo lugar a las comidas con altos contenidos de grasas (Escalante & Saetton, 2006).

Por su parte, Lemmel comenta que si se considera correcto que en el empeoramiento del acné la alimentación ve involucrada de manera importante, también se debe tomar en cuenta que el simple hecho de consumir ciertos alimentos, como chocolate, embutidos, patatas fritas o azúcar, entre otros, no es suficiente para originar el acné (Lemmel, 2007).

No obstante, se debe considerar que estos alimentos son ricos en grasas, lo que estimula el aumento de las secreciones sebáceas y, por lo que empeoran el acné, si este está ya desarrollado (Lemmel, 2007).

Un consenso entre los profesionales de la salud ha recomendado que quienes tienen acné deberían hacer pruebas con su dieta y evadir los alimentos que parecieran empeorar la gravedad de su acné (Lemmel, 2007).

Por lo tanto, con el estudio presente se pretende dar un aporte en cuanto al tema en discusión, al tratar de esclarecer la relación que existe entre el consumo de chocolate y el progreso del acné en sujetos jóvenes, mediante el consumo de diferentes dosis por parte de los sujetos experimentales y luego evaluando su grado de acné.

El presente estudio indica que según los resultados obtenidos en los sujetos experimentales, no hubo progreso de la patología, entiendo como proceso el aumento en el grado del acné. Con lo cual se realiza un aporte a las teorías que tienen como propósito desvincular la relación entre el consumo de chocolate y el acné.

Ahora bien, para obtener un mejor entendimiento del presente estudio es fundamental definir los parámetros utilizados para evaluar los datos experimentales, así como los distintos conceptos que se relacionan con el acné.

El acné es un estado obstructivo y más tarde inflamatorio de cierto tipo de folículos pilosebáceos frecuentes en la cara y tórax y que afecta exclusivamente al ser humano en la etapa de su vida en que tiene mayor importancia el aspecto estético (Saúl, 2001).

Es importante establecer el proceso de formación del acné relacionado directamente con sus causas. Entre los procesos que generan la aparición de las lesiones se encuentran los siguientes (Escalante & Saettone, 2006):

  • * Incremento en la proliferación de queratinocitos basales dentro del ducto pilosebáceo.

* Separación incompleta del corneocito ductal (queratinocito diferenciado) por deterioro de la apoptosis y subsecuentemente obstrucción del ducto pilosebáceo.

* Incremento en la producción de sebo mediado por andrógenos.

* Colonización del comedón por Propionibacterium acnes.

* Inflamación del comedón.

El cuadro del acné es muy polilesional, dado que sobre una piel de aspecto grasoso se puede distinguir las conocidas espinillas (comedones abiertos), pápulas (1 ó 2 mm), pústulas y abscesos de diverso tamaño, algunas cicatrices completan el cuadro todo mezclado abigarradamente (Saúl, 2001).

Por un lado, algunas lesiones parecen que se inician, mientras que otras van terminando su desarrollo. Las molestias son vagas y variables: dolor en algunos abscesos y en ocasiones prurito que a veces se confirma (Saúl, 2001).

Se puede dividir a las lesiones del acné en 3 grupos, las cuales tienen habitualmente la siguiente secuencia (Saúl, 2001):

  • Lesiones no inflamatorias: Seborrea y comedones cerrados y abiertos

  • Lesiones inflamatorias: Pústulas, pápulas y abscesos

  • Lesiones residuales: Cicatrices y quistes

La seborrea es el aspecto grasoso de la piel por salida excesiva del sebo cutáneo. Los comedones cerrados son pequeños levantamientos de 2 a 3 mm, centrados por un pequeño orificio y del color de la piel, los abiertos son semejantes en tamaño, pero en su cúspide se observa un poro abierto con material negruzco (melanina), estas lesiones son conocidas vulgarmente como espinillas. (Saúl, 2001)

Las pápulas son levantamientos sólidos de 1 a 2 mm, de color rojizo y rodeadas de un halo eritematoso. Las pústulas y los abscesos tiene contenido purulento, las primeras son superficiales, de unos cuantos milímetros y los segundos más profundos y más grandes, hasta de 2 o 3 cm. Las pústulas no dejan cicatrices si no se les traumatiza, los abscesos si tienden a dejar huellas visibles al desaparecer. (Saúl, 2001)

Las cicatrices son de diverso tipo, predominan la pequeñas, lineales, deprimidas y puntiformes, pero se pueden producir otras hipertróficas, que forman puentes o francamente queloides, sobre todo en la región esternal y en el hombre. Los mal llamados ”quistes” o “nódulos” son en realidad colección de material queratósico, sebo y detritus celulares que quedan englobados en la dermis pero sin formarse en especial una pared limitante, pueden persistir por años (Saúl, 2001).

En general y motivado por el mecanismo de formación de la lesiones y la secuencia de las mismas, mientras más lesiones inflamatorias haya en un paciente menos comedones abiertos se encuentran y viceversa, debido a que son los comedones los que darán origen a las demás lesiones, sobre todo los cerrados que se pueden considerar la “bomba del tiempo” en el acné. (Saúl, 2001).

Finalmente, es de suma importancia establecer los criterios para discernir los distintos grados del acné.

El acné es clasificado de acuerdo con la gravedad de las lesiones, lo cual es fundamental para el tratamiento (Saúl, 2001). Según Saúl (2001) los criterios para su clasificación son los siguientes:

  1. Grado 1, acné leve:

Las lesiones no son  inflamatorias. Las pápulas y las pústulas aparecen, pero son mínimas y poco numerosas, normalmente menos de 10.

  1. Grado 2, Acné moderado:

Aparecen más pápulas, pústulas y comedones entre 10 y 40 en número.

  1. Grado 3, Acné moderadamente grave:

Existen bastantes pápulas y pústulas entre 40 y más de 100, normalmente con lesiones  profundas.

  1. Grado 4, Acné grave:

El acné noduloquístico y el acné conglobata pertenecen a esta tipo de acné, se carecteriza por muchas lesiones nodulares grandes, dolorosas y lesiones pustulosas, junto con muchas pequeñas pápulas, pústulas y comedones.
Materiales y Métodos
Se realizó un estudio por conveniencia y sin ciego. Se seleccionó una muestra de 16 estudiantes masculinos entre los 18 y 23 años de edad de la Universidad de Costa Rica.

Se excluyeron jóvenes con tratamiento contra el acné u otras patologías, con acné avanzado (grado tres y cuatro), diabéticos, intolerantes a la lactosa y aquellos que realizaran ejercicio como parte de su rutina diaria.

Esta muestra se dividió en cuatro grupos de cuatro personas cada uno: 1. Grupo control, 2. Consumió una unidad de chocolate diaria (9,4 g), 3. Ingirió dos unidades de chocolate diarias (18,8 g) y 4. Comió tres unidades de chocolate diarias (28,2 g). Los chocolates fueron consumidos en una etapa interdigestiva durante la noche.

El chocolate que se utilizó posee la siguiente composición nutricional: 200kJ de energía (50kcal), menos de 1g de proteínas, 6g de carbohidratos totales, 2.5g de grasa total, menos de 1g de fibra y 7mg de sodio. Los chocolates se adquirieron en el supermercado Palí, ubicado en El Llano de Alajuela.
Medición de las variables

Se tomaron fotografías del rostro de cada persona con una cámara Sony Cyber-shot DSC W130 (8.1 mega pixeles), las cuales se captaron el día que se inició la ingesta de chocolates (toma control), y subsecuentemente cada semana (toma 1, 2 y 3) hasta cumplir con veintidós días, lo que equivale a cuatro tomas por persona, cada una de ellas incluía una fotografía de frente y de ambos perfiles, con el fin de obtener una visión detallada del rostro del individuo.

Se utilizó como base las fotografías para evaluar en ellas el número. Para la recolección de datos, se utilizó la clasificación internacional dermatológica (Saúl, 2001) del acné la cual establece:

Cuatro grados según la cantidad de lesiones, en orden ascendente:

  1. Grado 1 o acné leve.

  2. Grado 2 o acné moderado.

  3. Grado 3 o acné moderadamente grave.

  4. Grado 4 o acné grave.


Con los criterios anteriores se determinó como progreso si el sujeto experimental aumentaba su grado de acné.

Y tres categorías según el tipo de lesión:

  1. No inflamatorias:

  • Seborrea

  • Comedón abierto

  • Comedón cerrado




  1. Inflamatorias:

  • Pústula

  • Pápula

  • Absceso




  1. Residuales:

  • Cicatrices

  • Quistes


Además, el 21 de octubre de 2009, se aplicó una encuesta a 50 estudiantes de la Universidad de Costa Rica, en los alrededores de, San Pedro de Montes de Oca, de la misma, que no pertenecían a la muestra evaluada, con el fin de determinar el criterio de las mismas en la relación con el progreso del acné y el consumo de chocolate.

Para el análisis estadístico de los resultados se utilizaron los criterios de evaluación de la clasificación internacional dermatológica del acné.
Resultados
A continuación se presentan distintos gráficos, los cuales demuestran los resultados obtenidos en cuanto a los promedios de los tipos de lesiones encontradas en las diferentes tomas realizadas a los grupos de muestra.

Es importante recalcar, que en todos los gráficos se utilizó la misma clave de los símbolos, la cual es: el color azul para las lesiones no inflamatorias, el verde para las lesiones residuales y el color rojo representa as lesiones inflamatorias.


Figura.1. Promedios de las lesiones en la toma control.

En primer lugar, se evidencia que en el grupo control predominan las lesiones inflamatorias sobre las no inflamatorias y las residuales mientras que en los otros grupos las lesiones no inflamatorias fueron las dominantes.

Figura.2. Promedios de las lesiones en la toma 1.

En esta figura se puede notar que las lesiones no inflamatorias predominaron sobre las demás en todos los grupos.
Figura.3. Promedios de las lesiones en la toma 2.

Al igual que en los otros gráficos se evidencia una mayor cantidad de lesiones no inflamatorias. También se puede notar un pequeño aumento en las lesiones residuales.

Figura.4. Promedios de las lesiones en la toma 3.
En esta figura que corresponde a la última toma de datos, se muestra un dominio de las lesiones no inflamatorias. Esto quiere decir que las lesiones no evolucionaron a lo largo del tiempo.

Además, en cuanto a la representación de los grados de las lesiones y la cantidad de personas de la muestra relacionadas con estos a lo largo de la investigación, se tiene los siguientes gráficos que demuestran lo sucedido en cuanto a la progresión del acné. Para los cuales la clave de símbolos utilizada es: color azul para el grado 1 y el color rojo representa el grado 2.

Figura.5. Número de personas del grupo control con diferentes grados de acné a lo largo de las tomas.

Se puede ver, que en las primeras dos tomas realizadas, se mantuvo igual el número de personas con grado 1 y 2. En la toma dos disminuyó el número de personas con grado 2 y, por último, en la toma 3 todos los individuos pasaron a ser de grado 1.
Figura.6. Número de personas del grupo 1 con diferentes grados de acné a lo largo de las tomas.

En este gráfico, se evidencia que en un principio predominó el número de personas con grado 2 y al final de las tomas, todos los individuos presentaron grado 1.

Figura.7. Número de personas del grupo 2 con diferentes grados de acné a lo largo de las tomas.

Para las personas del grupo 2, se nota que en la toma control predominaban los individuos con grado 2, pero con el avance del tiempo de ingesta los individuos presentaron cantidades equitativas en cuanto a ambos grados.
Figura.8. Número de personas del grupo 3 con diferentes grados de acné a lo largo de las tomas.
Por último, en el caso del grupo 3, se puede observar que en las primeras dos tomas realizadas, existe un mayor número de personas con grado 2, mientras que en las dos últimas tomas, descendió la cantidad de personas con grado 2.

Por lo tanto según todos los resultados obtenidos se puede concluir que el chocolate no contribuyó en el progreso del acné de la muestra seleccionada.

A continuación se presentan los resultados de la encuesta realizada sobre la relación entre el chocolate y el acné.

Cuadro 1. Determinación de la relación entre el chocolate y el acné a partir de la encuesta realizada el 21 de octubre de 2009.


Respuestas dadas

No

Si

Total

Lectura de estudios

10

-

10

Creencia popular

4

18

22

Consulta a especialistas

7

2

9

Otros

3

3

6

Lectura de estudios y otros

2

-

2

Lectura de estudios y consulta

1

-

1

Total

27

23

50


Figura.9. Determinación de la cantidad de personas que creen que existe una relación entre la ingesta de chocolates y la progresión del acné.

En el gráfico anterior se muestra que más de la mitad de las personas a las que se realizó la encuesta creen que no existe relación entre la ingesta de chocolate y la progresión del acné.

Figura.10. Determinación de las razones por las cuales las personas creen que no existe una relación entre la ingesta de chocolates y la progresión del acné

En este gráfico, se observa que la mayoría de personas que consideran que no existe una relación entre la ingesta de chocolates y la progresión del acné han realizado principalmente lectura de estudios que respaldan su argumento.

Figura.11. Determinación de las razones por las cuales las personas creen que existe una relación entre la ingesta de chocolates y la progresión del acné

Aquí, se muestra que la mayoría de personas que consideran que existe relación entre la ingesta de chocolates y la progresión del acné se debe a la creencia popular, en su minoría por consulta a especialistas.

Discusión

Según los resultados, se demostró que no existe ninguna relación entre el chocolate y el acné, dado que en los gráficos 5, 6, 7, y 8, se puede observar que ninguna de las tomas se dio un aumento del acné, ni siquiera si se aumentaba la dosis a 3 unidades de chocolate. Esto se justifica por razones que tienen que ver con los componentes del alimento.

Glucosa e insulina

Se ha comprobado que factores biológicos como la insulina y el IGF-1, aumentan la producción sebácea (Poletti & Muñoz, 2008).

Algunas hipótesis sugieren que la reducción de las concentraciones de insulina puede mediar la reducción de los aspectos patológicos fundamentales del acné (Poletti & Muñoz, 2008).

Se ha demostrado que las dietas con mayor índice glicémico provocan hiperinsulinemias agudas reiteradas, que inducen a la activación de una cascada endocrina que afecta a las glándulas sebáceas y a la queratinización folicular, implicando al factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1), la proteína transportadora 3 del factor de crecimiento insulínico (IGFBP-3), los andrógenos y los retinoides (Tercedor & López, 2003).

Se debe tomar en cuenta que el chocolate posee un bajo índice glicémico, 49 (Foster & Miller, 1995), por lo que no va a causar una hiperinsulinemia, debido a la relación que existe entre la ingesta de glucosa y la liberación de insulina.

Las hiperinsulinemias agudas son la causa de la elevación del IGF-1 libre en plasma, que es un potente mitógeno para casi todos los tejidos, y tiene capacidad para producir hiperqueratinización folicular. Por otro lado, la reducción de la IGFBP-3 que provocan los valores elevados de insulina y la ingestión de alimentos con carbohidratos de alta carga glicémica puede contribuir a la desregulación de la proliferación celular en el folículo, ya que IGFBP-3 es un factor inhibidor. La IGFBP-3 frena la unión del IGF-1 a su receptor (Cordain, 2005).

Los retinoides endógenos, el ácido transretinoico y el ácido 9 cis-retinoico, inhiben la proliferación celular e inducen apoptosis. Actúan mediante su unión a dos familias de receptores nucleares: los receptores para el ácido retinoico (RAR) y los receptores retinoides X (RXR). La IGFBP-3 es un ligando para el RXR y su déficit puede reducir la efectividad de los retinoides endógenos para activar los genes que limitarían la proliferación celular folicular (Cordain et al, 2002).



Figura 12. Efectos del consumo de alimentos con alto índice glicémico sobre el progreso del acné.

La insulina y el IGF-1 inhiben la síntesis hepática de la proteína transportadora de hormonas sexuales (SHBG), lo que a su vez inducen elevación de los andrógenos libres circulantes. Además, la insulina y el IGF-1 son capaces de aumentar directamente la producción de sebo (Escalante & Saettone, 2006).

Contenido de grasa

El vaciamiento gástrico es el mayor determinante en la glicemia postprandial. Una disminución en la velocidad del vaciamiento gástrico y la estimulación GLP-1 son dependientes de la ingestión de ácidos grasos. Por lo tanto, la grasa es requerida para inhibir el vaciamiento gástrico (Gentilcore, 2006).

Por lo tanto, debido a la alta cantidad de grasa que poseen, por lo general, los chocolates; esta tiene un efecto en la velocidad de vaciamiento gástrico, dado que este se ve disminuido, con lo cual se afectan los niveles de glucosa postprandial. Esto ocasiona que no se den picos tan altos de glucosa, por lo cual es aún más difícil que se pueda dar una hiperinsulinemia aguda y que por ende, se generen los efectos descritos anteriormente sobre el progreso del acné.

Existen algunos artículos apoyan los resultados obtenidos en nuestra investigación, como por ejemplo A low-glycemic-load diet improves symptoms in acne vulgaris patients: a randomized controlled trial, mientras que otros como el The teenage anti-acne diet lo contradice.

Andrógenos

Además de los factores anteriormente explicados, relacionados con los ingredientes de chocolate, se ha demostrado que los andrógenos tienen una función decisiva en la evolución del acné, pero la relación directa entre la severidad de éste y las concentraciones plasmáticas de aquellos ha sido difícil de probar. Algunos estudios sugieren que el agravamiento del acné se relaciona mejor con la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG) que con las concentraciones circulantes de testosterona. Las concentraciones de sulfato de dehidroepiandrosterona (DHEAS) también se han relacionado con la severidad del acné. (Poletti & Muñoz, 2008)

Sin embargo, existe controversia entre la relación del chocolate y el acné, ya que algunos artículos apoyan los resultados obtenidos en nuestra investigación, como por ejemplo A low-glycemic-load diet improves symptoms in acne vulgaris patients: a randomized controlled trial (Smith et al, 2007), mientras que otros como el The teenage anti-acne diet lo contradicen (Saxelby, 2006).

La confirmación de la hipótesis dieta-acné puede requerir numerosos estudios adicionales que examinen los múltiples factores nutricionales de las dietas de las poblaciones. El factor dietético sigue siendo controversial y se continúa publicando estudios que favorecen una u otra opinión.

Agradecimientos

A la dermatóloga Jahgnna Cordero Ramírez que nos proporcionó su colaboración en la clínica de dermatológica y estética Cordero.
Referencias

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Cordain L. 2005. Implications for the role of diet in acne. Semin Cutan Med Surg, 24:84-91.
Cordain L., Lindeberg S., Hurtado M., Hill K., Eaton S. & Brand-Miller J. 2002.
Escalante, E. & Saettone, A. 2006. Acné y dieta. Dermatología Peruana, 16: 61-65.
Foster, K. & Miller, J. 1995. International Tables of Glycemic Index. Am J Clin Nutr, 62:871S-93S.
Gentilcore, D. et al. 2006. Effects of Fat on Gastric Emptying of and the Glycemic, Insulin, and Incretin Responses to a Carbohydrate Meal in Type 2 Diabetes. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 91(6):2062–2067.
Lemmel, J. (2007). Acné: características y preparados antiacneicos. Ámbito farmacéutico Dermofarmacia; 26: 76-85.

McDougall, J. (2003). Acne Has Nothing to Do with Diet – Wrong!. The McDougall Newsletter, 2: 1.

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