Investigación y Evaluación






descargar 472.1 Kb.
títuloInvestigación y Evaluación
página5/8
fecha de publicación27.03.2017
tamaño472.1 Kb.
tipoInvestigación
med.se-todo.com > Documentos > Investigación
1   2   3   4   5   6   7   8

6.1.3. Administración local



1. Por su carácter de instituciones más próximas a la ciudadanía, las administraciones locales (ayuntamientos, mancomunidades, consejos comarcales, diputaciones, consells insulares y cabildos insulares) están llamadas a desempeñar un papel fundamental en el proceso de cambio hacia la sostenibilidad de los modos de vida y de organización social. Actualmente, tienen la función de establecer políticas, planes y reglamentaciones ambientales propias y contribuir a la ejecución de las políticas autonómicas, estatales y comunitarias. Pero invertir las tendencias insostenibles requiere el acuerdo y la participación de la población y, para ello, la educación ambiental resulta una estrategia básica que ayuda a profundizar en la democracia participativa.
2. Cada vez más municipios destinan presupuestos propios a la puesta en marcha de campañas, programas y equipamientos diversos. Algunos han creado, asimismo, secciones o gabinetes de educación ambiental dentro del organigrama administrativo, en muchos casos con personal que desarrolla su trabajo con dosis de voluntarismo y escaso reconocimiento profesional. Sin embargo, la mayoría no dispone de recursos económicos ni humanos para el desarrollo de estas tareas, por lo que necesita del apoyo de las comunidades autónomas, diputaciones provinciales y otras entidades locales de ámbito supramunicipal: consejos insulares, consejos comarcales, mancomunidades, etc.
3. En general, la situación es de insuficiencia en los recursos destinados por los ayuntamientos a iniciativas de educación ambiental, si bien está aumentando el número de diputaciones y comunidades autónomas que aportan financiación puntual. La inestabilidad de las contribuciones impide el desarrollo de programas a largo plazo y constituye un primer problema a la hora de promover una acción eficaz. En todo caso, la recepción de fondos externos no debe impedir que los ayuntamientos vayan creando sus propias partidas presupuestarias, en la medida de sus posibilidades, y se doten de personal profesionalmente cualificado y reconocido como tal dentro de las plantillas municipales.
4. Un obstáculo importante a la eficacia y la eficiencia de las iniciativas es la falta de coordinación entre los distintos niveles administrativos y, ya dentro de los propios ayuntamientos, entre las concejalías. Es necesaria mayor cooperación tanto en la definición de políticas integradas como en el esclarecimiento de los impactos (sociales, económicos, ambientales) de las actuaciones. El diseño de campañas conjuntas o coordinadas entre las diferentes administraciones, o entre departamentos municipales: de medio ambiente, salud, juventud, mujer, cultura, etc., lograría un mejor aprovechamiento de las sinergias potenciales.
5. Otra dificultad real a la que se enfrentan a menudo las corporaciones locales es la carencia o la dispersión de información ambiental relativa a un territorio dado. Esto complica de forma notable la realización de un diagnóstico global, así como el logro de consensos sobre la gravedad de los problemas y sobre las prioridades.
6. Respecto al enfoque de muchos programas de educación ambiental promovidos desde las corporaciones locales, todavía se observan deficiencias importantes en cuanto a sus fines y sus planteamientos de contenido o metodológicos. Por lo general, están desconectados de la gestión y siguen teniendo como destinatarios principales a los escolares. A veces, se consideran de educación ambiental actividades que utilizan el medio tan sólo como soporte o como recurso para otros fines, por ejemplo publicitarios. Otras, se trabaja el conocimiento de la ciudad, pero se analiza insuficientemente el papel de sus habitantes y las consecuencias de sus actuaciones. Y, a menudo, se dan a conocer las líneas de trabajo de organismos y entidades o se pide la participación en proyectos decididos sin la suficiente información a la ciudadanía. En resumen, muchas de las iniciativas que se ponen en marcha desde los ayuntamientos no tienen en cuenta los principios de la educación ambiental. La falta de coherencia ambiental se extiende, frecuentemente, a la acción municipal en otros campos y, en concreto, a la política de gestión que se aplica en asuntos con incidencia directa sobre el estado del entorno local.
7. Con todo, en el ámbito local o comarcal se han promovido múltiples iniciativas de interés. Desde modalidades muy distintas de Escuelas-taller, programas Leader, Proder y Urban, medidas agro-ambientales, etc., que han contado con el apoyo financiero de las comunidades autónomas, del Estado español y de la Unión Europea, hasta numerosas experiencias de mejora del entorno o de restauración de áreas degradadas, que se han mostrado como ejemplos de buenas prácticas que vinculan la educación ambiental y la gestión ambiental.
8. Desde la celebración de la Conferencia de Río de Janeiro, en 1992, y la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles (Aalborg, 1994), la elaboración y puesta en marcha de las llamadas Agendas 21 locales se considera un instrumento especialmente poderoso para promover la reflexión y el compromiso colectivo en el ámbito local. En nuestro país, contamos ya con algunos ejemplos muy interesantes de aplicación de Agenda 21 local, aunque es necesario extender ampliamente su utilización.
Recomendación 1. Promover la educación ambiental en los planes y servicios de las instituciones locales.
Acciones e iniciativas:
1.1. Garantizar el diseño, puesta en marcha y continuidad de programas de educación ambiental dirigidos a todos los sectores de la población, vinculados a la gestión y adaptados a la realidad local. Es especialmente importante empezar por la propia administración local, que debe impregnar sus políticas y modelos de gestión de criterios pro-ambientales, y considerar a sus equipos técnicos y personal funcionario como primeros destinatarios de programas de formación ambiental continua. En este sentido, es fundamental la formación en procesos de diálogo, resolución de conflictos y búsqueda de consensos para vencer el recelo que existe en las administraciones a los procesos de participación.
1.2. Consolidar paulatinamente recursos económicos y humanos para el desarrollo de planes y programas propios de educación ambiental, dedicando partidas específicas de los presupuestos municipales, estabilizando personal en plantilla cualificado profesionalmente, acometiendo la necesaria reorganización administrativa, así como recabando el patrocinio de entidades privadas.
1.3. Realizar un inventario de los equipamientos y recursos locales disponibles para la educación ambiental. Se concederá especial importancia a aquellos recursos directamente relacionados con la gestión ambiental: depuradoras, plantas de reciclaje, vertederos, incineradoras, instalaciones generadoras de energía, centros de tráfico rodado, etc. Se evaluarán, asimismo, las posibilidades de aprovechamiento polivalente de recursos como: parques, polideportivos, museos, casas de cultura y centros cívicos, montes públicos, etc.
1.4. Incluir la educación ambiental en los programas y actividades de educación de personas adultas, animación socio-cultural, ocio, formación del voluntariado, etc. promovidas por las instituciones locales y autonómicas.
1.5. Fomentar el trabajo interdepartamental e interdisciplinar, de modo que los educadores ambientales formen parte de los equipos de gestión para avanzar en el tratamiento global de los problemas. Elaborar planes municipales globales que incluyan las aportaciones de las distintas concejalías.
1.6. Mejorar los sistemas de información y comunicación, dando cumplimiento a la Ley del Derecho a la Información, a través de la creación de bases de datos con información seriada, actualizada y a disposición del público sobre la situación ambiental local, que incluya las investigaciones realizadas por universidades y otros organismos.
1.7. Implicar a la población en las iniciativas pro-ambientales de ámbito local, promoviendo una nueva cultura de la participación, entendida como proceso de avance en la búsqueda de consensos en la toma de decisiones, y contando con las asociaciones y colectivos de la zona para la planificación, gestión y evaluación de actividades de educación ambiental.
Recomendación 2. Apoyar otras iniciativas locales de educación ambiental.
Acciones e iniciativas:
2.1. Facilitar las iniciativas de los diferentes agentes sociales, asociaciones y colectivos de la comunidad en materia de educación ambiental.
2.2. Prestar el apoyo necesario a los programas y actividades de educación ambiental en las escuelas, en colaboración con el profesorado y las asociaciones locales e intentando coordinar la oferta de actividades educativas con los Centros de Profesores y Recursos.
2.3. Utilizar los medios de comunicación locales para proporcionar información actualizada sobre el ambiente local y realizar campañas de comunicación ambiental.
2.4. Facilitar el intercambio de experiencias, metodologías y materiales entre las organizaciones comunitarias y las asociaciones de educación ambiental para promover el trabajo conjunto.
Recomendación 3. Promover la elaboración y aplicación de Agendas 21 Locales.
Acciones e iniciativas:
3.1. Constituir un foro de medio ambiente local que permita la participación ciudadana en la formulación, ejecución y evaluación de un plan de acción ambiental local. Dicho organismo debería contar con representantes de todos los sectores de la comunidad, incluyendo ciudadanos, asociaciones, empresas y sindicatos, y de otros niveles de la administración. El proceso de reflexión-acción puede seguir estos pasos orientativos:
- Definir una filosofía y acordar una visión de futuro para la comunidad.

- Identificar los problemas ambientales locales y sus causas.

- Establecer los objetivos y abordar los problemas en función de su prioridad.

- Identificar las opciones de acción para satisfacer estos objetivos y los parámetros para valorar el éxito alcanzado.

- Crear programas para alcanzar los objetivos.

- Formalizar y armonizar los diferentes programas en un plan de acción.

- Poner en práctica el plan de acción, realizando un seguimiento constante y una evaluación de los resultados en función de sus efectos sobre el ambiente local.

- Evaluar y retroalimentar el plan. El proceso debe avanzar en una espiral continua hacia el objetivo de la sostenibilidad, por lo que debe ajustarse constantemente para acomodarlo a las circunstancias cambiantes.
3.2. Recabar y actualizar información sobre la normativa y las ayudas existentes en el ámbito europeo, estatal y autonómico para la puesta en marcha de los diferentes programas.
3.3. Detectar las necesidades de formación y capacitación para hacer frente a los retos planteados y aplicar los programas adecuados para cubrirlas.
Recomendación 4. Fomentar la cooperación supramunicipal para la puesta en marcha de programas de educación ambiental e iniciativas pro-ambientales.
Acciones e iniciativas:
4.1. Promover el intercambio de información, experiencias y asistencia técnica entre las comunidades locales en materia de educación ambiental y desarrollo sostenible.
4.2. Incorporar la educación ambiental y la participación pública, como herramientas de gestión ambiental, desde las primeras fases de elaboración de los planes y programas de los consejos comarcales, cabildos insulares y mancomunidades: programas Leader, planes de abastecimiento y saneamiento de aguas, planes para el tratamiento selectivo de residuos sólidos urbanos, etc.
4.3. Impulsar, desde las federaciones y asociaciones de municipios, la creación de plataformas para la elaboración de planes de apoyo y seguimiento de las Agendas 21 locales, en las que estén representadas las organizaciones no gubernamentales, las asociaciones profesionales y empresariales y los gobiernos autonómico y central. Estos planes podrían incluir:
- La asistencia técnica para la elaboración y aplicación de las Agendas 21 locales.

- La organización de seminarios para el intercambio de ideas y experiencias, y de cursos de formación y capacitación profesional adecuados a las necesidades detectadas.

- La difusión de información actualizada sobre ayudas y subvenciones de la Unión Europea, el Estado español y las comunidades autónomas.
6.2. ADMINISTRACIÓN GENERAL Y AUTONÓMICA
1. Las diferentes administraciones han asumido la necesidad de incluir la educación ambiental como parte de la política ambiental, si bien este reconocimiento no ha tenido lugar de la misma manera en todas las instituciones.
2. La gestión ambiental es un área de trabajo relativamente joven y de difícil delimitación. Tanto en la administración estatal como en la autonómica, las competencias ambientales están repartidas entre diferentes departamentos. Estos factores influyen en la creación, orientación y funciones de las unidades administrativas de educación ambiental.
3. Tanto la administración general como la autonómica disponen de unidades propias de educación ambiental, con diferentes denominaciones según los casos: planificación y promoción de la educación ambiental, sensibilización e impacto ambiental, participación e iniciativas sociales, programación y educación ambiental, planes y programas de educación ambiental, formación ambiental y educación ambiental.
4. En su mayoría, estos servicios son de reciente creación -principios de los años 90- y suelen estar adscritos a las áreas de las que partieron las primeras iniciativas de educación ambiental. El hecho de depender de una u otra área de gestión (evaluación ambiental, espacios naturales, secretaría general, etc.) ha influido notablemente en la orientación de los programas educativos que promueve cada institución.
5. Los programas desarrollados desde los departamentos de las diferentes administraciones son muy variados. El arco puede abarcar desde las actividades de interpretación realizadas en espacios naturales hasta la acción facilitadora en procesos de participación pública.
6. Los servicios o unidades con competencias en educación ambiental de las diferentes administraciones presentan notables diferencias en cuanto a las dotaciones de recursos humanos, técnicos y presupuestarios; los planteamientos teóricos; los modelos organizativos y el tipo de programas e iniciativas puestos en marcha.
7. Se observa, con todo, una tendencia hacia la consolidación de equipos estables y la asignación de presupuestos específicos dedicados a la educación ambiental. Los recursos humanos y materiales se han incrementado y diversificado, al igual que las dotaciones para subvencionar a las instituciones locales, asociaciones y entidades sin ánimo de lucro.
8. Así, hay una estructura básica creada y una experiencia acumulada de planes y programas que, donde han tenido continuidad, han producido resultados más consistentes. Sin embargo, los presupuestos no son siempre estables, lo que dificulta o impide la puesta en marcha de programas plurianuales o permanentes. La mayoría de las actuaciones llevadas a cabo por las administraciones son puntuales y no existe una verdadera planificación a medio y largo plazo. También se detectan carencias de formación interdisciplinaria de los equipos.
9. Otros problemas que se detectan en la educación ambiental promovida desde las administraciones es la carencia de sustentación en la realidad social y ambiental del entorno geográfico, el dirigirse preferentemente hacia el sistema educativo y la falta de coherencia con la política ambiental y los planes de gestión. Por último, la falta de evaluación sistemática se traduce en un conocimiento deficiente sobre los contenidos, los objetivos, las prioridades y la eficiencia de los programas educativos que se han llevado a cabo desde los diferentes organismos institucionales.
10. Los esfuerzos de mejora deben orientarse hacia la coordinación entre las diferentes administraciones y entre los diferentes departamentos administrativos, con el fin de establecer programas educativos coherentes y continuados que ayuden a mejorar la gestión ambiental.
11. Además, es necesaria una labor educativa hacia dentro, que incluye la formación ambiental de los gestores y equipos técnicos de las instituciones, así como la mejora de la gestión ambiental de los propios centros administrativos, que constituye un elemento ejemplificador educativo en sí mismo.
Recomendación 1. Promover la educación ambiental como instrumento para lograr la coherencia ambiental de la institución.
Acciones e iniciativas:
1.1. Realizar acciones de formación en los centros de trabajo para sensibilizar, informar y capacitar al personal de las administraciones públicas en su necesaria implicación en la puesta en práctica de sistemas de gestión ambiental en las dependencias administrativas.
1.2. Difundir, dentro de los programas generales de formación del personal de las administraciones, los principios del desarrollo sostenible y sus posibilidades de aplicación a los diferentes ámbitos de gestión.
Recomendación 2. Crear o reforzar las unidades administrativas de educación ambiental.
Acciones e iniciativas:
2.1. Crear, consolidar o reforzar las unidades administrativas de educación ambiental y establecer canales de comunicación internos para facilitar su colaboración con las demás áreas.
2.2. Dotar con técnicos especialistas y equipos interdisciplinares a los servicios de educación ambiental de las administraciones públicas.
2.3. Incluir, en los presupuestos públicos, partidas de gasto estables destinadas a educación ambiental que permitan actuaciones planificadas y estables en el tiempo.
2.4. Impulsar la coordinación y el trabajo conjunto entre las unidades de educación ambiental y otros departamentos dentro de la administración ambiental, con el fin de mejorar la conexión entre la gestión y la educación:
2.4.1. Generalizar las acciones formativas de educación ambiental al personal técnico y político responsable de la gestión ambiental.
2.4.2. Realizar campañas de información y comunicación destinadas a mejorar el conocimiento por parte de la ciudadanía de la política ambiental general y a lograr su mayor implicación y participación.
2.4.3. Elaborar materiales de educación ambiental propios, contextualizados y adaptados a los objetivos de cada programa.
2.4.4. Incorporar, en los sistemas integrales de información creados por los órganos de gestión ambiental, objetivos educativos y de fomento de la participación que amplíen y mejoren la comunicación entre las administraciones y el público:
· Mejorar en cantidad y calidad la información ambiental a disposición del público.

· Establecer cauces para la recepción de demandas de la ciudadanía y para la respuesta eficaz a las solicitudes de información, propuestas y sugerencias, críticas y denuncias.

· Potenciar los centros de documentación y los medios informáticos y tecnologías multimedia al servicio de la información y la divulgación ambiental.

· Editar materiales divulgativos sobre la situación y problemática ambiental global y local, donde se ejemplifiquen las prácticas individuales y colectivas que pueden contribuir a su mejora o resolución.
2.4.5. Colaborar en la divulgación de estudios sobre la integración de la perspectiva ambiental en las políticas sectoriales.
2.4.6. Colaborar en la realización de programas educativos y en la divulgación de usos y técnicas sostenibles en los diferentes sectores productivos: agricultura, industria, turismo, etc.
2.4.7. Desarrollar y financiar, con carácter prioritario, acciones de educación ambiental incluidas en programas y planes territoriales o sectoriales consensuados por los actores socioeconómicos y los órganos de gestión ambiental.

2.5. Apoyar la formación del voluntariado ambiental así como su fomento de acuerdo con lo establecido en la legislación vigente.
2.6. Introducir sistemáticamente, en el diseño, el desarrollo y la evaluación de planes, programas de educación ambiental y procedimientos de toma de decisión participativos, cooperativos y de amplio consenso social.
2.7. Reforzar, mediante apoyo técnico, logístico y financiero, el tejido asociativo de carácter educativo-ambiental.
2.8. Realizar un seguimiento y una evaluación sistemáticos de todos los planes, programas y acciones de educación ambiental financiados con fondos públicos.


    1. Fomentar la investigación aplicada al diseño, desarrollo y ejecución de planes de educación ambiental, que permita mejorar la detección de necesidades, la delimitación de los colectivos destinatarios, la selección de las acciones y la efectividad de los modelos de intervención.




    1. Fomentar la inclusión de cursos de formación en los programas de formación ocupacional, incluyendo en ellos módulos de educación ambiental


Recomendación 3. Impulsar y mejorar la coordinación interadministrativa, y entre las administraciones, las empresas y las asociaciones en las iniciativas de educación ambiental.
Acciones e iniciativas:
3.1. Acordar el ámbito de actuación de cada administración en la promoción de la educación ambiental con el fin de evitar la atomización de las acciones y el solapamiento de programas.
3.2. Establecer el principio de subsidiariedad y descentralización en la ejecución de los planes y en la organización de las acciones de educación ambiental.
3.3. Potenciar la presencia de la unidad de educación ambiental y su capacidad de asesoramiento al resto de unidades administrativas de la Administración General del Estado y de la Administración Autonómica e Insular, a fin de promover el carácter horizontal e interdepartamental de la educación ambiental.
3.4. Impulsar, en los niveles autonómico y local, la constitución de foros de educación ambiental en los que diferentes agentes puedan participar en la elaboración de estrategias y planes de acción a medio y largo plazo.
3.5. Desarrollar cauces de intercambio de información entre agentes de educación ambiental, que favorezcan la extensión, aplicación o generalización de experiencias locales novedosas a otros contextos.
3.6. Potenciar las redes de trabajo entre los diversos organismos, asociaciones e instituciones activos en el campo de la educación ambiental en todos los niveles: local, autonómico, estatal, europeo e internacional.
3.7. Editar manuales y guías prácticas, dirigidos a administraciones locales, empresas y asociaciones, con ejemplos y modelos que faciliten el diseño, la puesta en práctica y la evaluación de sus propios programas.
3.8. Divulgar en el medio empresarial la existencia de programas que, desde las distintas administraciones, subvencionan las actividades de formación, difusión y promoción de tecnología ambiental: líneas específicas de la iniciativa EUREKA de la Unión Europea; iniciativa ATYCA (Apoyo a la Tecnología, la Seguridad y la Calidad Industrial) del Ministerio de Industria y Energía, etc.
3.9. Avanzar en el establecimiento de procedimientos de control y certificación que permitan a los consumidores adoptar hábitos de consumo responsables como consecuencia de elecciones bien informadas, especialmente el ecoetiquetado.
3.10. Crear, mediante la colaboración entre las administraciones central y autonómica, un observatorio permanente o foro específico para el seguimiento de la puesta en marcha de las acciones e iniciativas que se sugieren en el Libro Blanco de la Educación Ambiental. Entre sus funciones estaría la realización de evaluaciones periódicas sobre los planes, programas y acciones desarrollados en los diferentes campos de acción.
3.11. Potenciar y dinamizar los grupos de coordinación entre la administración general del Estado y la administración autonómica creados en los últimos años: Grupo de Trabajo-Comisión Temática de Educación Ambiental de la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente (Ministerio de Medio Ambiente y Comunidades Autónomas), Grupo de Educación Ambiental en el Sistema Educativo Formal (Ministerio de Educación y Cultura y Comunidades Autónomas) y Grupo de Educación para la Salud y el Consumo (Ministerio de Sanidad y Consumo y Comunidades Autónomas).
Recomendación 4. Fomentar y regular la actividad profesional en educación ambiental.
Acciones e iniciativas:
4.1. Promover la progresiva profesionalización e introducción en el mercado laboral de personal con dedicación a tareas de educación ambiental:
4.1.1. Establecer, de acuerdo con el sector, los perfiles de los diferentes tipos de profesionales de educación ambiental.
4.1.2. Diseñar los itinerarios formativos (cursillos, ciclos formativos, estudios de post-grado, realización de prácticas, etc.) para alcanzar tales perfiles.
4.1.3. Regular la oficialidad de los diferentes itinerarios formativos que habilitan para el ejercicio profesional.
4.1.4. Incentivar económicamente las iniciativas (autoempleo, economía social o creación de empresas) que tiendan a consolidar las posibilidades de empleo en el campo de la educación ambiental.
4.1.5. Delimitar progresivamente los campos de actuación de los profesionales y del voluntariado.
4.2. Clarificar y establecer, de acuerdo con profesionales del sector, criterios e indicadores de calidad que ayuden a diseñar y a valorar los servicios y materiales de educación ambiental.
4.3. Organizar acciones formativas de alta calidad sobre diferentes facetas o dimensiones de la educación ambiental, que contemplen la formación experta en planificación, puesta en marcha y evaluación de iniciativas de educación ambiental.
4.4. Favorecer el intercambio y la “formación horizontal” entre los propios profesionales de la educación ambiental mediante la organización de jornadas, seminarios, etc.
4.5. Apoyar la creación de asociaciones de educadores ambientales.
4.6. Colaborar en la clarificación y regularización de las familias profesionales en el campo del medio ambiente, así como en el establecimiento de los contenidos formativos de cada una de ellas.
Recomendación 5. Promover la acreditación y el control de calidad de los centros de educación ambiental.
Acciones e iniciativas:
5.1. Fomentar un debate amplio, con los profesionales y empresas del sector, sobre los criterios y baremos de calidad, así como los instrumentos de valoración, que permitan regularizar el funcionamiento de los equipamientos de educación ambiental y, en su caso, establecer la correspondiente normativa legal.
5.2. Incentivar, desde la Administración Central y Autonómica, la regulación de procedimientos voluntarios de acreditación, homologación, ecoauditoría y control de los centros de educación ambiental, a través de los cuales cualquier centro: público, privado o en régimen de concesión, pueda certificar la calidad de sus programas y actividades, de sus recursos e instalaciones.
5.3. Alentar la creación de comisiones mixtas de acreditación, integradas no sólo por miembros de la administración sino por expertos, representantes de equipamientos y de asociaciones de educación ambiental.
5.4. Promover, de forma especial, la homologación de todos los centros de educación ambiental públicos o con los que la administración mantenga algún tipo de vínculo.
5.5. Vigilar el cumplimiento por parte de todos los centros -homologados o no- de la normativa básica respecto a la habitabilidad de los edificios, la higiene, la sanidad, el control de alimentos y la seguridad de instalaciones, a través de la supervisión de los centros en funcionamiento y de la exhaustiva revisión de estos aspectos para la concesión de nuevas licencias de apertura.
5.6. Impulsar la elaboración y actualización de censos autonómicos informatizados, cuyos requisitos de inclusión requieran el cumplimiento de unos mínimos relativos al menos a estos tres aspectos básicos: proyecto educativo, equipo pedagógico e infraestructura disponible.
5.7. Revisar las condiciones de adjudicación de concursos públicos y de subvenciones a centros de educación ambiental con el fin de dar mayor peso a los aspectos educativos de los proyectos. Sería asimismo deseable exigir certificado de homologación.
5.8. Incentivar, desde las administraciones, el desempeño por parte de los centros de educación ambiental de nuevas funciones relacionadas con el desarrollo local, la conservación ambiental y la economía sostenible, de modo que se consiga una diversificación de programas y de destinatarios de los mismos, y un mejor aprovechamiento de las infraestructuras y recursos disponibles.
5.9. Elaborar, desde las administraciones autonómicas, estrategias coherentes de planificación y distribución territorial de infraestructuras, según criterios de densidad de población, necesidad social, diversidad biogeográfica y oferta disponible.
Recomendación 6. Impulsar planes de I+D en el campo de la educación ambiental.
Acciones e Iniciativas:


  1. Coordinar e impulsar programas de investigación y desarrollo en el campo de la educación ambiental, facilitando la creación de redes de acceso e intercambio de documentación, la realización de jornadas y congresos de interés científico y tecnológico y la elaboración de proyectos de I+D a través de convenios con las universidades y los centros de investigación.




  1. Potenciar en especial las líneas de investigación y desarrollo tecnológico centradas en la metodología, recursos, equipamientos y evaluación de los programas de educación ambiental, sin descartar otras áreas de interés como la relación entre educación ambiental y comunicación, sociología ambiental, economía y medio ambiente, ética ambiental, estadística ambiental, mercado y medio ambiente, etc.


Recomendación 7. Crear o potenciar programas específicos de apoyo a los pequeños municipios para la realización de actividades de educación ambiental.
Acciones e iniciativas:


  1. Promover, desde la administración autonómica e insular, la puesta en marcha de Agendas 21 locales, en el marco de una planificación estratégica regional hacia la sostenibilidad. La unidad de educación ambiental de la Administración Autonómica o Insular puede jugar un importante papel de información, asesoría técnica, promoción y coordinación de Agendas 21 comarcales o subregionales.


Recomendación 8. Elaborar informes periódicos sobre indicadores de la educación ambiental en el estado.
8.1. Impulsar, desde la Comisión Temática de Educación Ambiental, la elaboración de una relación de indicadores de la educación ambiental, que sirva de base para la realización de informes anuales sobre su evolución en nuestro país.
6.3. SISTEMA EDUCATIVO
El sistema educativo está experimentando una gran transformación. Las instituciones educativas tienen la responsabilidad de preparar a los estudiantes para nuevos retos y oportunidades que pueden abordarse desde el marco de la educación ambiental. Sin embargo, el desarrollo de esta tarea no se limita al sistema reglado sino que se extiende a otros ámbitos, instituciones y agentes sociales que también llevan a cabo una labor educativa.
Se entiende por educación formal “aquella generada por el sistema educativo reglado, estructurada institucionalmente, con un programa de estudios planificado y dirigido al reconocimiento formal del logro de ciertos objetivos educativos”.
6.3.1. Educación Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria y Bachillerato
1. La Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo, especifica en su título preliminar, artículo 2, como principios de la actividad educativa, entre otros: “la relación con el entorno social, económico y cultural”, así como “la formación en el respeto y defensa del medio ambiente”.
2. Una característica que facilita la integración de la educación ambiental en el actual sistema educativo es el planteamiento de un currículo abierto y flexible, que permite dar una respuesta educativa que tenga en cuenta los diferentes entornos en los que están ubicados los centros escolares, respetando el pluralismo geográfico, socioeconómico y cultural.
3. Asímismo, para los distintos niveles educativos, se plantean una serie de objetivos generales que pretenden desarrollar en el alumnado distintas capacidades, algunas de las cuales están directamente relacionadas con la educación ambiental.
4. La incorporación de la educación ambiental como enseñanza transversal, junto a la educación para la salud, la educación del consumidor, etc., en el currículo de la Educación Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria y Bachillerato, supone el reconocimiento, desde el sistema educativo, de la importancia fundamental que tiene el ambiente en la vida de las personas y en el desarrollo de la sociedad. De hecho, la educación en valores, que incluye todos los temas transversales, es uno de los principales retos del marco escolar.
5. Otro de los aspectos básicos para la educación ambiental es la importancia del currículo oculto, tan relevante como el explícito a la hora de desarrollar actitudes e influir en los comportamientos.
6. El tratamiento transversal de la educación ambiental se refuerza con la presencia en los niveles educativos de Educación Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria y Bachillerato de áreas y materias obligatorias u optativas con un marcado componente ambiental.
7. Además existe la posibilidad de que los centros, dentro del espacio de optatividad, diseñen y oferten otras materias relacionadas con temas ambientales.
8. Aunque no se ha realizado una evaluación global de la integración de la educación ambiental como materia transversal en los niveles educativos mencionados, se percibe un cierto grado de escepticismo respecto a la evolución del proceso. Los principales problemas con los que se encuentra el profesorado se refieren a la escasez de dotaciones, recursos y apoyos externos. Además, las carencias de coordinación entre las áreas y los departamentos y la falta de acuerdos claustrales dificultan la interdisciplinariedad, lo que desemboca a menudo en el desarrollo de actividades aisladas, que se realizan gracias al empeño personal de ciertos profesores.
9. Si bien no se percibe rechazo a un planteamiento global e interdisciplinar de la educación ambiental, el profesorado mantiene una visión escéptica del futuro y una patente insatisfacción por lo que hasta el momento se ha hecho.
10. Un importante sector del profesorado desconoce, además, la existencia de gran parte de los materiales y recursos de apoyo a la educación ambiental que están disponibles: programas y recursos producidos o promovidos por asociaciones, instituciones públicas, fundaciones, empresas, incluso por centros escolares o la propia administración educativa. Por otro lado, muchos de estos materiales están descontextualizados y son de difícil aplicación en los centros. Estos son algunos ejemplos de las dificultades que afronta la práctica de la educación ambiental en la escuela.
11. La cualificación del profesorado se considera un factor prioritario para favorecer la calidad y mejora de la enseñanza. Sin embargo, las carencias formativas en esta materia se hacen patentes ante la creciente demanda por parte del profesorado de actividades de formación dirigidas a integrar la educación ambiental en el currículo. Se hace necesario ampliar la oferta de formación inicial y permanente que responda a esta demanda. Hay que destacar, por cierto, que la formación permanente depende, en muchas ocasiones, del voluntarismo del profesorado.
1   2   3   4   5   6   7   8

similar:

Investigación y Evaluación iconInvestigación Evaluación

Investigación y Evaluación iconLa investigación y evaluación de problemas pág. 5

Investigación y Evaluación iconEjemplos de posibles temas de investigación para la evaluación interna de química o monografíA

Investigación y Evaluación iconInvestigación y estudio sobre la evaluación de la formación de los...

Investigación y Evaluación icon9 actividades, atención a la diversidad, evaluacióN, MÍNIMOS EXIGIBLES...

Investigación y Evaluación iconMódulo III organización y evaluación Organización: Flujos de trabajo Evaluación: Rúbricas

Investigación y Evaluación iconInvestigación la investigación es un conjunto de procesos sistemáticos,...

Investigación y Evaluación iconInvestigación cientíFICA E investigación tecnológica como componentes...

Investigación y Evaluación iconUnidad 6 Reacciones químicas escala y soluciones evaluación escala de evaluación, unidad 6

Investigación y Evaluación iconResumen este proyecto de investigación propuesto desde el grupo de...


Medicina





Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com