Modernidad y ciencia, en Colombia, el despertar de la modernidad






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Modernidad y ciencia, en Colombia, el despertar de la modernidad

Texto escrito a partir de los aportes de José Luis Villaveces
Mientras que en el mundo se debaten los distintos caminos para entrar en la postmodernidad, en Colombia parece aún urgente alcanzar la modernidad. Estamos llenos de artefactos modernos de consumo, desde neveras y televisores hasta discos láser; sin embargo, nuestra cultura es fundamentalmente premoderna o, mejor, paramoderna: transcurre al lado de la modernidad e incluso se inspira en sus paradigmas pero no la incorpora al actuar cotidiano. Nuestros industriales no han desarrollado dinámicas de innovación y actúan fundamentalmente con mentalidad de rentistas, al igual que nuestros burócratas, que utilizan como hacienda al Estado; recurrimos continuamente a la violencia como única forma de dirimir nuestros conflictos y tenemos un pensamiento mágico para explicar y dominar la naturaleza.
Comencemos por plantear las preguntas fundamentales: ¿qué es la modernidad? ¿Es acaso deseable alcanzarla? ¿Qué tanto nos hemos acercado a ella? ¿Qué papel ha jugado la ciencia colombiana en ello?
Empezaremos a acercarnos al problema reconociendo que modernidad es un concepto fundamental eurocéntrico. Ser modernos sería parecernos a los europeos. Modernidad sería un nombre para el proceso de organización de la sociedad colombiana según patrones europeos. Siendo la ciencia uno de los aspectos importantes de la cultura europea de estos siglos, el proceso de asimilación de la ciencia, de su apropiación por parte de colombianos actuantes en Colombia, de formación de comunidades científicas, de incorporación de la ciencia a la organización de la sociedad, sería el tema en cuestión. Entonces ¿cómo ha sido el proceso de asimilación de la ciencia en Colombia?
Max Weber se preguntaba por qué fuera de Europa ni la evolución científica, ni la artística, ni la estatal, ni la económica, condujeron por aquellas vías de racionalización que resultaron propias de Occidente. Weber asegura que hay en Occidente una forma de capitalismo que no se conoce en ninguna otra parte de la tierra: la organización racional capitalista del trabajo formalmente libre, que ha sido grandemente influenciando en su desarrollo por los avances de la técnica, en forma tal que su actual racionalidad se halla esencialmente condicionada por las posibilidades técnicas de realizar un cálculo exacto; es decir, por las posibilidades de la ciencia occidental, especialmente de las ciencias naturales y exactas, de base matemática y experimental.
Según Habermas, “Para Max Weber, la modernidad estaría relacionada con la “organización racional del trabajo formalmente libre” racionalidad convive con formas profundamente irracionales de organización del trabajo y de la vida cotidiana. Desde esta perspectiva puede decirse que en Colombia sólo comenzó a hacerse realidad esta categoría filosófica bien entrado el siglo, y con éxito variable.
Un tercer nivel puede desprenderse de la teoría de la mentalidad burguesa elaborada por Romero1, este sostiene que

la mentalidad burguesa se constituye a partir de un conjunto de actividades arraigadas en la experiencia, que fue creando esos nuevos contenidos, y, paralela pero simultáneamente, fue configurando los nuevos marcos del pensamiento.
Veámoslo con un ejemplo: la alquimia. Tradicionalmente existían formas y mecanismos que se acompañaban de ciertos conjuros. Se trata de una organización mágica del pensamiento, que se adapta bien a la visión general de la realidad, propia de la concepción cristiano-feudal. Pero, progresivamente, comienzan a variar y desarrollarse los procedimientos prácticos, a partir de la experiencia, y el conjuro empieza a ocupar una posición marginal. Comienza así a elaborarse el método experimental y desarrollarse un tipo de conocimiento científico: un pensamiento, naturalista y experimental.
La nueva forma de actuar de la burguesía, llevo a modificar sus métodos de pensamiento y con ello su acercamiento al mundo. Del conjuro se paso al método experimental, de la magia se pasó a la ciencia y “en el marco de esa mentalidad nace la burguesía, que paulatinamente restablece el distingo entre realidad –entendida como realidad sensible- e irrealidad .”2. Entonces en el caso colombiano la cuestión es de saber hasta que punto esa distinción ha llegado a ser parte constitutiva de la cultura colombiana, hasta dónde mundo trascendente y mundo material, experimento y conjuro han sido diferenciados en los modos de pensar y actuar colombianos y cuál es el papel que la ciencia ha jugado en este proceso.
Según Romero, lo característico del pensamiento cristiano-feudal, contra el cual rompe la burguesía para instaurar la modernidad, es la mezcla entre realidad sensible e irrealidad, la compenetración indiscriminada entre esas dos visiones del mundo, el hecho de que “la experiencia esté sumida en un sistema de pensamiento en el que la causalidad es sobrenatural”. La desacralización de la experiencia, el liberarla de las causas sobrenaturales, el hacer que el conocimiento y la comprensión del mundo prevengan de la propia acción sería el aporte a la modernidad que haría la ciencia, que enmarcaría el paso del mundo cristiano-feudal al mundo moderno. La pregunta es clara ¿Ha contribuido la ciencia en alguna medida al proceso de desacralización de la experiencia en Colombia?.
Si dentro de modernidad la razón es su ser fundante, y si el racionalismo se concretizo en la técnica racional y el derecho racional como de la capacidad y disposición de los hombres para determinadas formas de gobernarse racionalmente en la práctica de sus vidas “3, bajo leyes que han sido apropiadas y despojadas del contenido trascendente. Entonces la implantación de la ciencia en Colombia ha llegado a Colombia por revelación?
El papel de la educación en este sentido ha sido fundamental. Como ya anota Romero: nuestro sistema interpretativo es o fue apoyado en un elemento autoritario, en donde la experiencia está sumida en un sistema de pensamiento en el que la causalidad es sobrenatural. Así visto la fuente autoritaria del conocimiento y su transmisión como un sistema dogmático.
La larga y paciente labor pedagógica llevada a cabo en Colombia, en buena medida, por el catolicismo, ha introducido una ciencia impuesta por revelación, en la cual las cosas se aprenden por autoridad, los saberes que aprendemos no incorporamos ninguno de los elementos de esfuerzo, de asombro, de ardua interpretación de los datos de los sentidos, de gozo de la razón que resuelve el acertijo. La “fuerza de la gravedad” se convierte entonces en una explicación tan mítica como la gracia santificante y, por ello, para la mayoría de los colombianos el arcángel San Gabriel o José Gregorio Hernández están tan cerca o tan lejos de la cotidianidad como Isaac Newton o Galileo Galilei.
Durante casi toda la historia del país, la química, las matemáticas, la física han sido enseñadas, presentadas y utilizadas más como herramientas para otros fines que con interés en ellas mismas. Han sido importadas como objetos y no aprehendidas como formas de pensamiento. Así, la enseñanza de las ciencias ha sido u es fundamentalmente enseñanza de recetas aplicables a solución de problemas preestablecidos, y en ningún momento ha buscado la versatilidad, adaptabilidad y la capacidad de aprendizaje continuo que caracterizan al científico del hemisferio norte. Dentro de este esquema utilitarista, muy pocos en Colombia han “recorrido el todo infinito con su mente y su ánimo” y por ello la mayoría, el aprendizaje de las ciencias no ha conducido a la independencia del sujeto, a su liberación de sistemas trascendentales y ajenos a sí mismo. Esta concepción utilitarista, al impedir o de estimular la apropiación real del saber científico, no ha permitido o al menos ha dificultado que las ciencias contribuyan a la modernidad.
INTRODUCCIÓN DE LAS CIENCIAS FÍSICAS EN COLOMBIA
El esfuerzo de la apropiación de la ciencia llegó a la Nueva Granada en los días de la Ilustración. Es bien conocido el esfuerzo de Mutis, pero lamentablemente es menos conocido es el trabajo contemporáneo de José Félix Restrepo, autor del primer libro de física escrito entre nosotros, y a quien debemos, sobre todo, el despertar de Caldas a la ciencia: “Por fortuna me tocó un catedrático ilustrado que detestaba esa jerga escolástica que ha corrompido los más bellos entendimientos: me apliqué bajo su dirección al estudio de la Aritmética, geometría, trigonometría, álgebra y física experimental, porque nuestro curso de filosofía fue verdaderamente un curso de física y de matemáticas”4
Para Obregón, desde la lejana sociedad de Naturalistas Neogranadinos hasta la Academia de Ciencias exactas físicas y naturales: el lazo que las unía era la necesidad permanente de para construir una continuidad en los diversos empeños científicos, continuidad que jamás se dio en la realidad. Todas estas sociedad, a través de sus publicaciones volvían los ojos a los héroes del de la ciencia con el fin de inventar una tradición que de hecho sólo existía en la memoria de quienes sé sentían sus continuadores. Desde luego la Expedición Botánica pero también la Comisión Corográfica se convirtieron en los mitos de origen a los cuales había que recurrir. Pero, a pesar de todo, este sentimiento de pertenencia ‘a una comunidad imaginada’ no fue lo suficientemente fuerte como para consolidad una comunidad científica real.5
Para Obregón solo fue un mito ‘de origen’, era su fuerza primigenia: nadie niega que en aquel tiempo fue tarea primordial la creación de la nación colombiana (pero para que o que intereses?). El esfuerzo de hacer un mapa del territorio, la necesidad de conocer nuestra geografía seria de corte Utilitarista?.
LOS INGENIEROS ASTRÓNOMOS DE COLOMBIA
Según nuestro articulo, los primeros hombres que comienzan a construir ciencia son Abelardo Ramos, el primer presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros en 1887 y especialmente con Julio Garavito Armero, este con una obra titulada “Determinación astronómica de coordenadas geográficas”. En ellos se exponía los métodos más convenientes para el trabajo en estas bajas latitudes vecinas al ecuador terrestre, pero lo más interesante es la modificación que introdujo en uno de esos métodos, lo que llamó el Talcontt, para obtener la latitud obviando el uso del micrómetro.
En los años siguientes Garavito desarrolló intenso trabajo orientado a la construcción de las cartas geográficas del país, que culminó con el establecimiento en 1902 de la Oficina de Longitudes, en la cual puso en marcha otra aguda idea: la determinación de la simultaneidad mediante el telégrafo y el levantamiento de las cartas no por topografía directa sino por fijación astronómica, con lo cual demostró agudo sentido práctico.
El método era excelente y permitió el deseado levantamiento de los mapas pero para poderlo aplicar era necesario un dominio en muy buen grado de la mecánica celeste, de la astronomía de posición, de la geometría euclidiana, de la trigonometría esférica, del análisis. De lo que se llamaba matemáticas superiores. La astronomía u la geodesia no podían reducirse a “elementos”. Necesitó Garavito apropiarse de estas ciencias y enseñarlas a sus discípulos de la Facultad de Ingeniería. Gracias a que tuvimos gente que voló muy alto, supimos por fin dónde estábamos parados.
Los primeros ingenieros como Belisario Ruiz Wilches, Darío Rozo y Jorge Álvarez Lleras estuvieron entre quienes pasaron por allí y luego determinaron la frontera con el Brasil y con el Perú y consolidaron el deslinde del territorio panameño; entre quienes “pasaron sus noches a la orilla de los grandes ríos de la selva en espera de que a los retículos de los teodolitos se aproximará Casiopea o el Centauro, o de que detrás de ellos apareciera la Corona boreal o la austral, o brillaran a su paso por el meridiano el pez dorado o el delfín”.10
La epistemología de Garavito y sus discípulos. En los anales de Ingeniería, en 1917 y en 1920, nuestro astrónomo rechazó la teoría especial de la relatividad y propuso explicaciones alternativas para los problemas relacionados con la medida transversal y longitudinal de la velocidad de la luz. Quienes critican a Garavito y sus discípulos por haber adoptado estas posiciones lo hacen de manera superficial y poco científica. En realidad, lo que es asombroso es que Garavito, Ruiz, Álvarez Yerras, Rozo y otros hayan estado en Bogotá, en 1917, con capacidad de intervenir en un debate de primer plano internacional. Es posible que Einstein no se haya enterado nunca de los trabajos de sus contradictores colombianos. Lo importante es que los argumentos que éstos expusieron no eran de ninguna manera superficial, y que demostraron poseer en ese momento los conocimientos necesarios para presentar alternativas razonables al menos mientras nuevos experimentos y nuevos desarrollos consolidaban las ideas relativistas, que sólo gozaron de aceptación general mucho después de la muerte de problema del arrastre del éter, basado en principios rigurosos de mecánica clásica, despreciando en forma ad oct la construcción de Jíjennos, de la luz en el vacío es constante.15
Una sólida base teórica y el ingenio necesario para adaptar el teodolito a instrumento astronómico, o para construir un reloj de precisión como el de Rafael Nieto París, se requirieron para dibujar la forma del país y para saber por dónde había que sacar el café a los mercados externos. El gusto de estos ingenieros por la teoría los llevó a crear la que Lleras Codazzi llamó una de las asociaciones más extrañas y originales de que se tiene noticia, el “Círculo de los Nueve Puntos”. Este círculo fue quizá el principal medio de reclutamiento de los que fueron profesores de los diferentes campos de la matemática en la Faculta de Ingeniería en Bogotá, a los cuales se socializaba en valores tales como el carácter no utilitario de las matemáticas."12
En la obra de Garavito y sus discípulos, se demuestra lo que es realmente Ciencia, en sus opciones teóricas y epistemológicas fueron y siguen siendo objeto de fuerte debate. Garavito “Estimulo las matemáticas como el elemento más importante de la enseñanza y la identificación de ese saber con la superioridad intelectual y el poder social , sus reflexiones generaron disputa por ejemplo con los puntos de vista de los ingenieros antioqueños centralizados en la Escuela de Minas, y liderados por Alejandro López, quien insistía en la necesidad de producir la transformación que necesitaba el país mediante las matemáticas aplicadas, especialmente la estadística y no mediante las matemáticas superiores.
Safford, quien ha hecho un agudo estudio de la lucha de Colombia para formar una élite técnica, resalta la inventiva de los ingenieros colombianos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX para adaptar o dar soluciones autóctonas a los problemas colombianos. Otros ingenieros nativos dieron pensamiento a soluciones autóctonas para los problemas colombianos, inventando máquinas para procesar el fique o sugiriendo formas de utilizar el bambú en la construcción de puentes. Los antioqueños se mostraban orgullosos del hecho de que su región fuera capaz de producir maquinaria mejorada para el procesamiento del café. Así mismo la invención mecánica como el reloj eléctrico de Rafael Nieto París y su tacómetro, construido según especificaciones en Londres. 13
Como vemos estos ejemplos representan un esfuerzo intelectual enorme, orientado de la búsqueda de la nacionalidad. Su resultado práctico no fueron las industrias; fueron las fronteras. De allí salieron los mapas sin los cuales los ingenieros ingleses no podían construir los ferrocarriles ni los empresarios antioqueños exportan el café. Tampoco se hubieran podido comunicar las regiones y el proyecto centralista no habría funcionado. El reto asumido de apropiación del saber matemático y mecánico, de adaptación de los instrumentos astronómicos; fue decisivo en la constitución del país nacional Gracias a los aportes de Garavito y sus discípulos se fundó la Academia Colombiana de Ciencias y en los gestores de la reforma universitaria en el campo de las ingenierías, de la física y de la matemática, en 1936 y cuando se fundo la primera facultad de ciencias en la Universidad Nacional en 1946, para realizar en ella estudios de postgrado.
Lo realmente interesante es que, como señala Martínez-Cavan:

“los representantes de la élite colombiana, estudios e investigadora, si poseían, afínales del siglo XIX, los elementos esenciales de la matemática para estar con capacidad de comprender y asimilar la gran revolución que en el terreno cuántico y relativista se estaba gestando en Europa (...) también se tenía en conocimiento excelente de la geometría euclidiana, analítica y diferencial; de la variable compleja de las formas algebraicas”16
Visto así el tema desde la categoría de la modernidad, lo que hizo Garavito y otros, los conocimientos producidos les permitieron tomar posiciones independientes, críticas y generar soluciones alternativas. Quienes realmente miren la osadía de estos, unos las confrontaron y otros aplaudieron las tesis einstenianas, cuando los europeos las miraban con profundo escepticismo, es aquí cuando uno comprende el inmenso valor del pensamiento independiente que forma la verdad esencia de la cultura científica y que da sustento a la modernidad.
Contra la fe ciega había luchado Epicuro, contra la fe ciega lucharon los burgueses en su etapa de ascenso, contra la fe ciega luchó Garavito. No acepto las ideas de Einstein y pudo pararse frente a ellas y plantear alternativas serias. Y no detuvo el estudio de la física matemática en Colombia. Al contrario, lo catalizó. En los anales de Ingeniería y en la revista de Academia se dieron posiciones diversas. Darío Rozo se hizo partidario de la relatividad, pero tuvo que defenderla. Las ideas cuánticas y relativistas en Colombia demoraron su difusión y aceptación, como tantas otras ideas científicas, no porque Garavito se hubiera opuesto a ellas, sino por el aislamiento, por las pocas revistas que llegaban, porque se difundieron a través de libros de divulgación y no de artículos originales, por la inasistencia de los colombianos a los congresos científicos internacionales, por el escaso tiempo dedicado al estudio serio, por el pragmatismo que exige resultados inmediatos. Frente a este telón, es un hito el que haya habido en Colombia gente capaz de seguir e intervenir en el debate. Y que esta misma gente haya logrado resultados tan importantes como la cartografía del país, "tan importante para él como su constitución política".

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