Sede Académica, San José Hatillo




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UNIVERSIDAD CRISTIANA DEL SURdescripción: 523da381
Sede Académica, San José Hatillo

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INDICE

Introducción

4

Objetivos:







Principal y Secundario

6

Desarrollo del tema:







¿Qué es la capa de Ozono?

7




Las sustancias milagrosas

8




Los orígenes y las primeras advertencias científicas

10




Acciones internacionales

11




El Convenio de Viena para la protección de la capa de Ozono

11




Qué es “El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de Ozono

12




Productos químicos controlados con arreglo al Protocolo de Montreal

13




Cumplimiento del Protocolo y resolución de disputas

15




Ayuda financiera a los países en desarrollo.

16




¿Qué es el “Fondo Multilateral?

17




Participación de Costa Rica en el Protocolo de Montreal.

17

Conclusiones

23

Bibliografía

26

Anexos

27





























INTRODUCCION
El presente trabajo, pretende exponer brevemente el Protocolo de Montreal para la protección de la capa de Ozono. Sin embargo, debemos retroceder hasta la década de los 70´s en el siglo pasado.

Debemos realizar tal retroceso, debido a que no sería prudente exponer los alcances que tiene el mencionado Protocolo, si no conocemos los orígenes del problema y por tanto no entenderíamos de que estamos hablando, siendo que la materia en la que vamos a incursionar no es de manejo cotidiano en su aspecto técnico, pero sí muy utilizada en la vida moderna del ser humano.

Dejando de lado lo técnico de los conceptos que se utilizan en el Protocolo de Montreal, diremos que sus inicios fueron por mero accidente, pues lo que se discutió inicialmente era el problema que “presuntamente” representaría a futuro la utilización de aeronaves supersónicas, sobre la capa de la atmósfera en la cual se encuentra el Ozono, el cual es un gas muy especial, pues es oxígeno compuesto de tres átomos, por lo que es un gas altamente nocivo para la vida en el planeta. La vida en el planeta utiliza también oxígeno pero su composición es de dos átomos. Ese átomo de más es lo que hace al ozono venenoso para la vida en la Tierra.

Con el paso del tiempo y los problemas adicionales que se presentaron a partir de dicha década, como el calentamiento global por ejemplo, los Estados participantes de dicha inquietud, comenzaron a invertir en estudios específicos sobre el ozono y descubrieron que existían (y existen) productos de uso cotidiano que estaban desgastando la capa de Ozono, pues al subir a las capas de la atmósfera en donde se concentra el ozono, lo descomponen en otro gas más inocuo para la vida en el planeta.

Ahora bien, este evidentemente no es el problema, sino que el ozono sirve como una capa protectora de los rayos solares denominados UV (en sus diferentes rangos de amplitud), los cuales son altamente perjudiciales para la vida en la Tierra, principalmente para los seres humanos, pues la exposición prolongada a estos rayos produce cáncer de piel.

Este problema más complejo que el inicial, provoco que los países que inicialmente mantenían su interés en el tema, suscribieran el Convenio de Viena, del cual, años más tarde nace el PROCOLO DE MONTREAL RELATIVO A LAS SUSTANCIAS AGOTADORAS DE LA CAPA DE OZONO, el cual pretende la eliminación de dichas sustancias en el corto plazo, con el fin primordial de recuperar nuestra protección natural contra los perjudiciales rayos UV.

Aparte del fin principal perseguido, el Protocolo de Montreal es un ejemplo de cooperación mundial para resolver un conflicto que repercute en todos los seres humanos y la vida en general sobre el planeta.

Costa Rica asume el compromiso mundial de erradicar las sustancias agotadoras de la capa de Ozono enlistadas en el Protocolo de Montreal, por lo que redacta leyes a lo interno para provocar el ordenamiento legal para actuar y adicionalmente, obtiene ayuda económica internacional para lograr dichas metas, lo que redunda en una mejor tecnología para el país y un mejor desarrollo humano.
OBJETIVOS

Principal

Determinar en qué consiste el “PROTOCOLO DE MONTREAL PARA LA PROTECCIÓN DE LA CAPA DE OZONO y la participación de Costa Rica en dicho Protocolo, así como las acciones que ha realizado para la conservación de la capa de Ozono.

Secundarios

  • Definir qué es la capa de Ozono.




  • Determinar en qué consiste el Protocolo de Montreal.




  • Determinar cuáles son los principales grupos de sustancias productoras de daños a la capa de ozono.




  • Determinar y definir los logros de Costa Rica en la reducción de sustancias dañinas para la capa de ozono.






DESARROLLO DEL TEMA
¿Qué es la capa de Ozono?

La vida en la Tierra ha sido protegida durante millares de años por una capa de veneno vital en la atmósfera. Esta capa, compuesta de ozono, sirve de escudo para proteger a la Tierra contra las dañinas radiaciones ultravioletas del sol. Si desapareciera, la luz ultravioleta del sol esterilizaría la superficie del globo y aniquilaría toda la vida terrestre.

El ozono es una forma de oxígeno cuya molécula tiene tres átomos, en vez de los dos del oxígeno común. El tercer átomo es el que hace que el gas que respiramos sea venenoso; mortal, si se aspira una pequeñísima porción de esta sustancia. Por medio de procesos atmosféricos naturales, las moléculas de ozono se crean y se destruyen continuamente. Las radiaciones ultravioletas del sol descomponen las moléculas de oxígeno en átomos que entonces se combinan con otras moléculas de oxígeno para formar el ozono.

El ozono no es un gas estable y es muy vulnerable a ser destruido por los compuestos naturales que contienen nitrógeno, hidrógeno y cloro.

Cerca de la superficie de la Tierra (la troposfera), el ozono es un contaminante que causa muchos problemas; forma parte del smog fotoquímico y del cóctel de contaminantes que se conoce popularmente como la lluvia ácida. Pero en la seguridad de la estratosfera, de 15 a 50 km. sobre la superficie, el gas azulado y de olor fuerte es tan importante para la vida como el propio oxígeno

El ozono forma un frágil escudo, en apariencia inmaterial pero muy eficaz. Está tan esparcido por los 35 km. de espesor de la estratosfera que si se lo comprimiera formaría una capa en torno a la Tierra, no más gruesa que la suela de un zapato. Sin embargo, este filtro tan delgado es suficiente para bloquear casi todas las dañinas radiaciones ultravioletas del sol. Cuanto menor es la longitud de la onda de la luz ultravioleta, más daño pueda causar a la vida, pero también es más fácilmente absorbida por la capa de ozono.

La radiación ultravioleta de menor longitud, conocida como UV, es letal para todas las formas de vida y es bloqueada casi por completo por la capa de ozono. La radiación UVA, de mayor longitud, es relativamente inofensiva y pasa casi en su totalidad a través de la capa. Entre ambas está la UVB, menos letal que la UVC, la más peligrosa; la capa de ozono las absorbe en su mayor parte.

Las sustancias milagrosas

Durante medio siglo, las sustancias químicas más perjudiciales para la capa de ozono fueron consideradas milagrosas, de una utilidad incomparable para la industria y los consumidores e inocuas para los seres humanos y el medio ambiente. Inertes, muy estables, ni inflamables ni venenosos, fáciles de almacenar y baratos de producir, los clorofluorocarbonos (CFC) parecían ideales para el mundo moderno.

Inventados casi por casualidad en 1928, se los usó inicialmente como líquido frigorígeno de los refrigeradores. A partir de 1950, han sido usados como gases propulsores en los aerosoles. La revolución informática permitió que se usaran como solventes de gran eficacia, debido a que pueden limpiar los circuitos delicados sin dañar sus bases de plástico.

La mayor parte de los CFC producidos en el mundo se utilizan en refrigeradores, congeladores, acondicionadores de aire, aerosoles y plásticos expansibles, que tienen múltiples usos en la construcción, la industria automotriz y la fabricación de envases, la limpieza y funciones similares.

La estructura estable de estas sustancias, tan útil en la Tierra, les permite atacar la capa de ozono. Sin cambio alguno, flotan lentamente hasta la estratosfera, donde la intensa radiación UVC rompe sus enlaces químicos. Así se libera el cloro, que captura un átomo de la molécula de ozono y lo convierte en oxígeno común. El cloro actúa como catalizador y provoca esta destrucción sin sufrir ningún cambio permanente él mismo, de modo que puede repetir el proceso. En estas condiciones, cada molécula de CFC destruye miles de moléculas de ozono.

Los halones, con una estructura semejante a la de los CFC, pero que contienen átomos de bromo en vez de cloro, son aún más dañinos. Los halones se usan principalmente como extintores de incendios, y una dosis de halones destruyen más ozono que los CFC. Las concentraciones de halones aun cuando sean muy pequeñas se duplican en la atmósfera cada cinco años.

Las sustancias químicas más peligrosas tienen una vida muy larga. El CFC I dura en la atmósfera un promedio de setenta y cuatro años, el CFC 12 tiene una vida media de ciento once años, el CFC 113 permanece durante unos noventa años y el halón 1301 dura un promedio de ciento diez años. Esto les da tiempo suficiente para ascender a la estratosfera y permanecer allí, destruyendo el ozono.

Otros compuestos de cloro y bromo, como el tetracloruro de carbono, el metil cloroformo y el bromuro de metilo, también son dañinos para la capa de ozono. El tetracloruro de carbono, que también se usa para combatir incendios, y para los pesticidas, la limpieza en seco y los fumigantes para cereales, es algo más destructivo que el más dañino de los CFC.

El metilcloroformo muy usado para la limpieza de metales, no es tan perjudicial, pero igualmente representa una amenaza, ya que su uso se duplica cada diez años.

Los óxidos nitrosos, liberados por los fertilizantes nitrogenados y por la quema de combustibles fósiles, destruyen el ozono y tienen larga vida, pero sólo llegan a la estratosfera en proporciones muy pequeñas. Además, algunas de las sustancias desarrolladas para servir de sustitutos provisionales a los CFC, los HCFC (hidroclorofluorocarbonos) y los HBFC (hidrobromofluorocarbonos) también están destruyendo la capa de ozono, pero mucho menos que los CFC.

El bromuro de metilo se utiliza como un fumigante de múltiples aplicaciones y se usa en algunos procesos químicos y en la síntesis orgánica. A diferencia de los CFC y halones, el bromuro de metilo también ocurre en la naturaleza y se cree que alrededor del 50% del bromuro de metilo encontrado en la atmósfera es emitido por fuentes naturales.

Los orígenes y las primeras advertencias científicas

El problema de la capa de Ozono fue tratado en la Conferencia sobre el Medio Ambiente Humano que se realizó en Estocolmo allá por el año de 1972, la cual dio como resultado la creación del PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente). En esos días, la preocupación estaba concentrada en el daño que podrían provocar a la capa de ozono los centenares de aviones supersónicos que se suponía estarían en servicio a fines de la década de 1980, los frecuentes vuelos del transbordador espacial que estaban planeados y la liberación de los óxidos nitrosos de los fertilizantes. Pero a mediados de la década de 1970 se comprobó que buena parte de estos planteamientos eran motivos de falsa alarma.

En 1974, Sherwood Rowland y Mario Molina de la Universidad de California en Berkeley publicaron un artículo sugiriendo que los CFC podrían desempeñar un papel fundamental en la destrucción del ozono en la estratosfera. Su investigación fue instigada por James Lovelock quien descubrió que los CFC se hallaban más o menos uniformemente distribuidos en la atmósfera global, lo que indicaba que no se descomponían como la mayor parte de las demás sustancias químicas artificiales.

Rowland y Molina sostuvieron que las moléculas estables de CFC podían ascender a la estratosfera y destruir las moléculas de ozono. Dedujeron que el proceso se basaba en dos reacciones químicas, tesis básica que ha sido respaldada y está considerada como la forma principal de la destrucción del ozono. En la actualidad se han identificado unas 200 reacciones que podrían tener un efecto sobre la destrucción del ozono.
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