Conocí a Caroline hace casi 20 años,y desde entonces, hemos trabajado juntos. Me impresionó mucho su creencia en que todos tenemos un Contrato Sagrado que




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títuloConocí a Caroline hace casi 20 años,y desde entonces, hemos trabajado juntos. Me impresionó mucho su creencia en que todos tenemos un Contrato Sagrado que
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La finalidad de la transformación espiritual

La mayoría de nosotros accederíamos a reconocer que hacer un cambio en la vida para mejor –así como

la ayuda al prójimo- es parte de la razón de nuestra presencia en la Tierra. Sin el potencial para aprender, evolucionar y hacer el bien,la vida sería algo bastante inamovible.Conocer tu Contrato Sagrado te permite entender cómo los acontecimientos y encuentros en apariencia aleatorios -sean para bien o para mal-, en realidad, forman parte de un guión vital que te da numerosas oportunidades de transformación espiritual.

Una falsa creencia muy extendida sobre la transformación espiritual es que ésta se inicia a partir de un trauma o tragedia de algún tipo: una enfermedad grave, la pérdida de un ser querido o una catástrofe económica o personal. A la mayoría nos resulta difícil creer que un cambio de dirección vital importante pueda motivarse por el simple contenido de un libro o por una conversación sostenida con los amigos a la hora del almuerzo. Pero, tal como aprendí hablando con Sharon, una periodista cuya especialidad eran las noticias de gran carga emocional, los cambios vitales pueden ocurrir por los acontecimientos en aparien-cia más casuales.

Los periodistas somos cínicos por naturaleza -me comentó-;. Hay que serlo si no quieres que te afecten mucho las historias que te cuenta la gente. Cuando empecé a trabajar, mi ambición era escribir historias de gran interés humano.Pero las que más me gustaban eran las relacionadas con los dramas y la política. Pues, un día me enviaron a cubrir la noticia de un agente de policía que se había ofrecido voluntario para hablar en las escuelas de los barrios marginales sobre los peligros de las armas y las drogas. Mi primera impresión fue que le habían asignado una misión de reiaciones públicas financiada por el Departamento de Policía local para salir en el periódico. Me reuní con él una mañana y fuimos á tres escuelas. Su sinceridad y su verdadero interés por los niños me puso nerviosa, porque me di cuenta de que me estaba enamorando de él. Al mediodía, lo que menos me importaba era la historia. Sólo quería saber si estaba casado.

En algún momento durante su entrevista con Bill, Sharon le preguntó qué opinaba su mujer sobre su trabajo como voluntario. «Cuando me dijo que no estaba casado, me costó mucho sostener la grabadora sin temblar -dijo Sharon-. Me aterrorizaba exteriorizar mis sentimientos, así que le pregunté sobre sus motivaciones. Entonces me dijo que se sentía en la obligación de ayudar a los niños para que tuvieran la oportunidad de disfrutar de una vida positiva y productiva.»

Cuando Sharon le preguntó a Bill si los motivos que le impulsaban a realizar aquella labor eran espiri-tuales, él eludió la pregunta. «Supongo que puede pensarse que lo hago por esa razón,pero no veo por qué -contestó-. Me interesa saber por qué una persona que invierte 5 horas a la semana en un trabajo volunta-rio resulta tan "extraordinaria" y "única" que incluso merece ser la protagonista de una noticia. Eso indica lo raro que nos parece que alguien dedique de forma voluntaria una parte de su vida a los demás.»

Sharon decidió escribir su artículo desde ese punto de vista e indagó sobre el tema tal como lo había expuesto Bill.Su historia generó una respuesta tan entusiasta por parte del público lector que, un programa de debate de la televisión local primero, y diversos programas de radio más tarde, la llamaron, junto con Bill, para participar en ellos.

Poco después empezamos a celebrar foros de debate abiertos al público sobre qué impulsa a la gente a ayudar al prójimo -comentó Sharon-.Esa respuesta tan abrumadora de los lectores cambió mi visión sobre mi misión como periodista.Decidí que quería especializarme en historias sobre las personas que forman lo que yo llamo la «minoría sagrada». Entrevisto a personas que entregan su tiempo, y a personas que tienen motivos para creer que el dar o ayudar a los demás puede cambiar su vida.No admitiría jamás ante mis compañeros que concibo lo que hago en la actualidad como una misión espiritual, pero así es. Informo de cómo se relacionan los espíritus de los seres humanos entre sí y sobre su poder para provocar el cambio.

Expresado en términos de lenguaje simbólico:Sharon reconoció que todo su trabajo y todas las personas que conocía representaban el contrato de su vida.El contrato también afectaba a Bill, ya que su encuentro «casual» dio como fruto un matrimonio con dos hijos.
Contratos Sagrados y relaciones humanas

Sin duda alguna, Bill y Sharon tenían un contrato conjunto. Los turcos lo llamarían «kismet» -el destino o suerte en la vida- y los judíos, «be'shert», vocablo yiddish que significa «destinado a ser tu amante». Bill y Sharon estaban destinados a estar juntos no sólo en términos románticos, aunque, sin duda, ese aspecto fue importante para su unión. Por encima de todo, estaban destinados a trabajar juntos para llevar a cabo tareas y enfrentarse a problemas más trascendentes que su vida en pareja. Gracias al desarrollo de cualidades transpersonales, llegarían a conseguir una especie de transformación espiritual. Esta clase de colaboración puede ser íntima y cariñosa, pero algunas veces también requiere franqueza categórica.John O'Donohue, en su precioso libro Anam Cara (frase en gaélico que significa «compañero del alma»), habla sobre la tradición budista del Kalyana-mitra, o «amigo noble». Tu amigo noble, dice O'Donohue: «No aceptará la pretensión, sino que te enfrentará a tu propia ceguera con amabilidad y firmeza. Nadie puede ver la vida en su totalidad. Al igual que existe un punto ciego en la retina del ojo humano, también existe en el alma una parte ciega que no puedes ver. Por lo tanto, dependes de la persona a quien amas para ver lo que no puedes con tus propios ojos.»'"''

Puesto que la vida es complicada y hay mucho que «ver» en ella -relativo a nosotros, al mundo y a lo divino-, tenemos contratos con muchas personas. Mediante la encarnación, cada alma se divide en innumerables fragmentos que inician de forma inmediata la exploración del alma global. Hay veces en que conoces a alguien que irradia algo que te resulta muy atractivo, y tal vez te sientas «vacío» cuando esa persona se va. La conocida expresión «alma gemela», referida al compañero romántico ideal, no refleja esa verdad; en realidad, todos tenemos almas gemelas que desempeñan papeles muy diversos en nuestra vida. Tal vez, «amigo noble» sea un término más apropiado. Se trata de la persona a la que no sólo estás destinado a conocer, sino a la que debes conocer. Y no importa cuántas oportunidades pierdas de conocerla, si tienes un contrato con ella, acabarás por encontrarla.Tal vez se repitan vuestros encuentros hasta que pongáis fin a un asunto inacabado relativo al intercambio de vuestras almas.

Una mujer llamada Jill me contó que había salido con un chico en la universidad del que estaba muy enamorada. Pese a ello, declinó su oferta de matrimonio porque tenía la sensación de no haber vivido la vida como mujer adulta e independiente. Se dio cuenta de que estaba «entre la espada y la pared», según sus propias palabras; quería a su novio pero también estaba profundamente enamorada de su deseo de viajar y de vivir sus veinte años como un espíritu libre. «Hiciera lo que hiciese, sabía que me iba a sentir herida y llena de reproches, así que escogí la opción que me fortalecería más. Sabía que, de haberme casado, al final me habría sentido encerrada. La decisión que tomé me daría la posibilidad de abrirme. Por eso creí que mi única opción era rechazar la petición de matrimonio.»

Aunque Jill jamás olvidó a su antiguo novio,sus recuerdos no le causaron la misma tristeza que habría experimentado si hubiera reprimido su deseo de viajar. Sin embargo, 15 años después de su despedida, «el destino, o la fe, o mi contrato nos volvió a reunir –recordaba-. Estaba en casa, sonó el teléfono, y era Andy. Se había encontrado con unos antiguos amigos, les había preguntado por mí, se había enterado de que no me había casado, y... ¡Bingo! Empezamos a salir otra vez. Sin duda, habíamos nacido para estar juntos. Sólo teníamos que hacer un par de cosas en el ínterin».

No puedo probar, en el sentido científico de la palabra, que, aunque intentes evitar un encuentro que debes tener «por contrato» con alguien,éste acabará produciéndose. No obstante,todos tenemos confianza en el destino. Hay una curiosa narración oriental titulada Cita en Samarra (en la que John O'Hara basó su famosa novela) que cuenta la historia de un señor que envió a su esclavo a hacer un recado a la ciudad. Allí, el esclavo se encuentra con la figura de la muerte y se asusta tanto que huye corriendo para escon-derse en la ciudad vecina, Samarra. Al oír que su esclavo ha desaparecido,el amo va a la ciudad y enfren-ta a la muerte. «¿Por qué has asustado a mi esclavo?»,pregunta. «En realidad -responde la muerte-, no intentaba asustarlo,me sorprendió verle por aquí, porque tengo una cita con él esta noche, en Samarra.»

Desde un punto de vista simbólico, y desde la óptica tradicional de gran parte del pensamiento de las religiones orientales,nadie entra en tu vida por accidente. Pero,debes recordar que algunas personas serán mucho más importantes que otras. Las relaciones íntimas de tu vida,como las que tienes con tus familia-res, amigos, compañeros, amantes, colegas de profesión e, incluso, con tus enemigos, forman parte de unos acuerdos destinados a enseñarte ciertas lecciones. Pero, como tu contrato afecta a la totalidad de tu vida, las demás relaciones, ya sean breves o casuales, no pueden considerarse insignificantes.

Aún recuerdo un breve intercambio de opiniones con una profesora de lengua del instituto que se dirigió a mí después de clase para aconsejarme sobre mi actitud y mi estilo literarios. En aquella época, estaba enamorada del teatro del absurdo -de autores como Ionesco,Beckett y Pinter-, y mis contribuciones literarias a aquella asignatura eran un reflejo de mi encaprichamiento. Por mi falta de preparación, así como por mi desconocimiento de la lengua clásica, mis escritos eran más que desastrosos. Mi profesora se ofreció amablemente a darme un consejo -le bastó con una frase- que marcaría mi apreciación de la educación durante el resto de mi vida. «¿Sabes, Carol? -dijo-, para escribir bien cualquier texto, incluso en el género del absurdo, hay que dominar las normas de la lengua con maestría para poder romperlas con arte.» Como adolescente, creía que la creatividad era sinónimo de libertad absoluta para hacer lo que se te antojara; pero en aquel momento, mi profesora me enseñó que la verdadera creatividad se construye sobre una sólida base de conocimiento y disciplina. Debía de tener un acuerdo con aquella sabia maestra, porque cambió por completo mi visión de la creación artística y literaria.

En el extremo opuesto encontramos la experiencia de intentar que «se produzca» una relación con otra persona, y, pese a intentarlo con todas nuestras fuerzas, jamás ocurre. Hay personas que estás destinado a conocer, y hay otras que, sin importar lo que hagas, jamás formarán parte de tu vida.De igual forma,puede que unas personas se estén esforzando para que les abras la puerta de tu vida, y al margen de lo que hagan para complacerte o llamar tu atención, tú no te abres a la posibilidad de conocerlas. Nadie forma parte de la vida de todo el mundo. Una de las pistas que te puedo dar para descubrir si alguien forma parte o no de tu vida es la percepción de lo que llamo el «factor animación». Según mi definición, la animación es un tipo de electricidad que se genera entre 2 personas cuando la energía de la vida se pone a funcionar,como ocurre entre los amantes que se adoran mutuamente.(Cuando hable de la función de los chakras en el cap. 6, aprenderás a reconocer otras pistas basadas en estos sutiles centros de energía interior.)

La ausencia de electricidad entre 2 personas resulta tan evidente como su presencia.Sin electricidad no habrá nada que te permita forzar la conexión. Puede que logres establecer un vínculo temporal, pero, a menos que ese flujo entre otra persona y tú sea natural, el vínculo que intentas establecer será inestable y estará marcado por la tensión.

Las conexiones animadas también incluyen las relaciones con personas que te producen una sensación de rechazo inmediato o con las que libras una lucha de poder. En estos casos, puedes estar seguro de que esos individuos tienen algo que enseñarte, aunque tal vez sea más desafiador que la experiencia de la atracción recíproca. Carlos Castañeda dijo que las personas de quienes más aprendemos en la vida son los «pequeños tiranos», los que nos «tocan la fibra sensible» y nos hacen ver en ellos las cualidades que más despreciamos en nosotros mismos. Gurdjieff solía representar ese papel con sus discípulos, obligándolos a cavar un enorme agujero durante todo el día para luego ordenarles que lo rellenaran.

En tu Contrato Sagrado, los pequeños tiranos son tan útiles e importantes como tus más queridos ami-gos nobles. Tienes acuerdos con ambos porque cada uno te puede enseñar algo sobre ti mismo, algo que no puedes aprender de ninguna otra forma.
2 Contratos de mitos y maestros

Tu contrato, junto con todos los subcontratos que lo componen, no es un fin en sí. Tu contrato es un medio para llegar a un fin.Es un plan para ayudarte a desarrollar tu potencial divino.Piensa en tu Contrato Sagrado como en un camino vital que recorres para aprender diversas lecciones. Al empezar a explorar cualquier camino, es preferible no preocuparse mucho por definir cada afirmación o reducir su objetivo a una única lección. Te costará algún tiempo poder afirmar que has nacido para un propósito determinado, como le ocurrió a la Madre Teresa de Calcuta, ya que intentas descubrir los numerosos acuerdos y apren-der las diversas lecciones que componen tu misión.

La idea de que existen lecciones y «tareas» vitales es muy antigua. La doctora Clarissa Pinkola Estés, en su libro Mujeres que corren con lobos, nos relata la historia de Vasalisa y Baba Yaga,un cuento arque-típico que ella fecha en la época del culto a la prehistórica diosa Caballo, periodo posterior a la mitología de la Grecia clásica.* Vasalisa es una joven cuya madre agoniza. Sin embargo, antes de fallecer, la madre entrega a Vasalisa una diminuta muñeca que le va a servir de guía. «Si te extravías o necesitas ayuda -le dice su progenitura-, pregunta a la muñeca qué hacer. Ella te aconsejará.»

Tras la muerte de su madre, el padre de Vasalisa se casa en segundas nupcias con una viuda que tiene 2 hijas, que, como en tantas otras fábulas, se comportan de forma cruel con Vasalisa por ser más delicada y hermosa que ellas. Con la esperanza de librarse de la protagonista, sus 2 hermanastras ahogan el fuego que caldea la casa y la obligan a adentrarse en el bosque para pedir carbón a la vieja bruja Baba Yaga. Para recorrer la oscura y amenazadora floresta, Vasalisa mete la mano en el bolsillo y pide consejo a su muñeca, que le indica los pasos que debe dar en cada tramo del camino.

Cuando Vasalisa localiza por fin a la vieja bruja y le pide fuego, Baba Yaga le hace saber que sólo se lo proporcionará si realiza una serie de tareas totalmente imposibles, como separar granos mohosos de maíz de los granos en buen estado y recuperar millones de semillas de adormidera de una pila de porque-ría. Mientras Vasalisa duerme,su muñeca concluye las tareas.La diminuta muñeca escondida en el interior del bolsillo simboliza la necesidad de toda mujer de utilizar su intuición para tomar decisiones complejas o muy peculiares. Al igual que los sueños pueden ayudarnos a resolver los problemas si les prestamos atención, también puede hacerlo nuestra voz interior. El maíz fresco y el enmohecido, las semillas de adormidera y el montón de porquería, representan lo que Estés llama «los restos de una ancestral botica curativa», que, por otra parte, simbolizan la curación de la mente y el espíritu mediante la intuición.

Una vez que Vasalisa finaliza las tareas,Baba Yaga le entrega un cráneo de ojos llameantes para que lo lleve a casa y reavive el fuego del hogar. Vasalisa regresa triunfante, y con ese «fuego interior» enciende las llamas que dan vida a la casa. A la mañana siguiente, el cráneo llameante, ha reducido a cenizas a la cruel familia adoptiva.

Tal como señala Estés,ésta es una historia versada en el poder de la intuición y,de forma específica, en el poder transmitido de madre a hija. «Generación tras generación -escribe la autora-,esos poderes intuiti-vos femeninos han caído en el olvido, han quedado enterrados bajo el lodo del desuso y del inmerecido descrédito.Sin embargo, en una ocasión, Jung subrayó que,en la psique,nada podía perderse.»Las mujeres pueden redescubrir y reactivar su poder interior. Ademàs,los hombres también reciben una educación que los distancia de su capacidad natural para la intuición y necesitan recuperarla, al igual que hubo que abrir-le los ojos al padre de Vasalisa para que se diera cuenta del mal que, sin quererlo, había introducido en su hogar. Debemos ser conscientes de nuestros más profundos pensamientos y acciones para que no puedan perjudicar ni a nuestros seres queridos ni a nosotros mismos.

El aterrador viaje que Vasalisa accede a emprender y las tareas que realiza son su senda en pos del po-der y de la realización personal; es decir, su contrato. Ella y todos nosotros estamos destinados a aprender a confiar en nuestra «muñequita», en nuestra voz interior y en nuestro propio ser; en el sentido intuitivo que nos marca los pasos a seguir y la forma de actuar en la vida, con todos los peligros y exigencias que ello conlleva. Por último, como en el clásico periplo heroico de la mitología descrito por J. Campbell, Vasalisa regresa al hogar con algo de gran valor tanto para ella como para su familia. Su deseo de aceptar su contrato y de aprender de él la sitúa en una postura de poder personal y de invulnerabilidad ante las influencias externas.

Al igual que Vasalisa,también tú tendrás que realizar diversas tareas en numerosos aspectos de la vida. Tu Contrato Sagrado,tu misión en la vida,no puede reducirse a un único objetivo: un trabajo,una relación, una meta. Para que entiendas mejor la totalidad de tu Contrato Sagrado, te resultará útil compararlo con un sencillo contrato laboral.

En resumen, un Contrato Sagrado es un acuerdo que tu alma firma antes de tu nacimiento. Prometes hacer ciertas cosas por ti, por otros y con una finalidad divina. Parte del contrato requiere que descubras cuál es tu objetivo. Lo Divino, a cambio, se compromete a guiarte a través de la intuición, los sueños, las corazonadas, las coincidencias y otras señales.

Los Contratos Sagrados y los legales, nos responsabiliza de múltiples condiciones y cláusulas que for-man parte del acuerdo en su totalidad. Incluso al suscribir una hipoteca para comprar una vivienda, haces más que comprometerte a pagar una cuota mensual; debes mantener la propiedad en buen estado, pagar impuestos, seguro de la vivienda y negociar con otras personas para satisfacer esas necesidades. También accedes a acatar la ley del país y de la localidad en la que firmas el contrato o suscribes la hipoteca.

Igualmente,a través de tu Contrato Sagrado estás sujeto a las leyes y obligaciones de un poder superior; el de lo Divino. La creación en su totalidad sigue reglas que gobiernan y preservan el flujo de la energía y de la vida,desde la ley de la gravedad hasta las leyes de la termodinámica.Desde los albores de la civiliza-ción, la humanidad ha seguido unas normas y ha aceptado acatarlas. Entre las leyes de mayor aceptación, que podrían considerarse subcláusulas de tu Contrato Sagrado, se encuentran los Diez Mandamientos.

Sin embargo,incluso antes de que Yahvé entregara esas leyes codificadas a Moisés, ya había realizado alianzas con Noé y con Abraham, y, a cambio, les había prometido proteger a su progenie y ayudarlos a prosperar si cumplían ciertas condiciones. Por primera vez se usaba la palabra «alianza», un término cuyo significado original era el acuerdo legalmente vinculante entre 2 o más partes; o sea, un contrato. Como símbolo visible de su alianza,Dios dibujó un arco iris en el firmamento que sirviera como recordatorio del cumplimiento de su parte del contrato. Como contrapartida pidió que Noé y su descendencia «crecieran y se multiplicaran». Es más.Yahvé no sólo ordenó que procrearan, sino que respetaran la santidad de la vida con estas palabras: «A cada hombre [...] pediré cuentas de la vida de su prójimo. Derramada será la sangre de cualquiera que derrame sangre humana; porque a imagen de Dios fue creado el hombre.» Dios estableció su pacto con Noé y sus descendientes «y con todo animal viviente, que está con vosotros, tanto de aves como de animales domésticos y campestres que han salido del arca, y con todas las bestias de la Tierra» (Génesis 7-9). En otras palabras, debemos ser los vigilantes y cuidadores del planeta.

Más adelante, Dios estableció un pacto similar con Abraham, prometiéndole preservar y multiplicar su descendencia a cambio de que el patriarca bíblico accediera a circuncidar a todos los neonatos varones de su pueblo. Aunque los contratos, tanto de Abraham como de Noé, fueron establecidos en lo que podemos llamar el «reino espiritual», especificaban condiciones concretas de acción en el mundo físico, cuyo cumplimiento aportaría grandes beneficios.

A continuación presento otras comparaciones entre contratos mundanos y sagrados:

• En un contrato legal, dos partes acceden a colaborar en alguna tarea, o a hacerse responsables del mismo compromiso por un motivo que beneficiará a ambos.

En un Contrato Sagrado, un individuo y lo Divino se comprometen a realizar una misión que aumenta-rá la conciencia espiritual del individuo y la manifestación de lo Divino en la Tierra.

• En un contrato seglar,te comprometes a hacer lo que debes para cumplir las condiciones del contrato de forma legal. También puedes acceder a trabajar con subcontratados u obtener los medios necesarios para completar la tarea establecida por el acuerdo.

En un Contrato Sagrado, lo Divino garantiza la aportación de todos los materiales o energía esen-ciales para la realización de tu tarea. Ese suministro puede incluir cualquier cosa, desde recibir el capital necesario en términos mundanos hasta recibir la orientación para el buen funcionamiento de una relación o la rehabilitación de una enfermedad.

• Un contrato legal te responsabiliza de la calidad de un proyecto o producto. Tú garantizas estar cualificado para la realización de la tarea.

Aunque tengas todo lo necesario en tu interior para cumplir tu Contrato Sagrado, no recibirás todo lo que quieres. Tendrás que aprender que cuentas con los recursos necesarios para hacer lo que debes. Tendrás que conocer tufuerza y tu capacidad para superar tus limitaciones aparentes.

• En un contrato empresarial se ofrece un trabajo a cambio de algún tipo de remuneración, por lo general económica, que a menudo se presenta en forma de adelanto o fianza.Algunos contratos implican el pago de ciertas cantidades abonadas a medida que se cumplen determinadas subcláusulas. Pueden prometerte bonificaciones, como derechos de autoría, derechos de redifusión o stock options, y tal vez disfrutes de ventajas adicionales, como formación en la empresa, gastos pagados, un seguro y otros incentivos. Ade-más de la remuneración económica, una de las partes puede ofrecer ayuda de otro tipo. En un acuerdo entre un escritor y un editor,ejemplo, editor puede acceder a promover el libro en una gira publicitaria.

En un Contrato Sagrado, se te pagará en moneda espiritual: en forma de revelación, descubrimiento de tu misión, comprensión y concesión de atributos espirituales como la compasión, la generosidad y la fè. Tu Contrato Sagrado cuenta con el respaldo de la guía divina,que llamaríamos «una cuenta corrien-te celestial» de la que puedes extraer inspiración y energía para completar las tareas que te han asig-nado. Además, puedes recibir inyecciones inesperadas de gracia que te ayudarán a realizar tus tareas.

• Aunque un contrato legal puede romperse, esto suele tener graves consecuencias, incluidas las sanciones legales y económicas, que pueden prolongarse durante años.

Un Contrato Sagrado es un proceso de aprendizaje y, por tanto, no puede romperse. Al aceptarlo, te comprometes a desarrollar tu conciencia interior y tu comprensión de cómo trabajar con fuerzas supe-riores a tu voluntad personal. Nuestro crecimiento personal y espiritual beneficia a los que nos rodean. Aprendemos,entre otras cosas, que estamos aquí para ayudarnos los unos a los otros. Como un contrato es una oportunidad de fortalecer tu espíritu, estás sujeto a leyes supremas para experimentar tal proce-so. A menudo, contarás con más de una oportunidad para completar ese proceso de aprendizaje. Cada vez que intentes eludir una oportunidad o desafío, las consecuencias se volverán más graves.

• Si las condiciones cambian durante el cumplimiento de un contrato empresarial, puedes renegociar las condiciones. Ejemplo,si tus gastos exceden lo acordado por razones que escapan a tu control y no logras cumplir con el acuerdo, puedes solicitar un tipo de compensación económica. Los deportistas profesio-nales,renegocian los contratos a largo plazo si su valor de mercado ha aumentado de forma significativa.

A medida que mejore tu comprensión de las condiciones de tu contrato y de lo que has accedido a aprender, descubrirás que lo que creías que era un contrato para desarrollar tu potencial personal -para ser mejor profesional, por ejemplo- es un contrato para aumentar tu potencial divino. Aunque tu contrato no ha cambiado,tu visión de él puede hacerlo y a ti te parecerá una renegociación. El filóso-fo español Miguel de Unamuno escribió que,«al igual que la humanidad sufre en la Tierra, Dios sufre con nosotros» (que es, ni más ni menos, el significado esencial de la palabra «compasión»). Aunque hemos aceptado ciertas condiciones, puede que dichas condiciones evolucionen al mismo tiempo que nosotros, y que incluso lo Divino no sepa cómo acabará todo. • Un contrato legal incluye elementos relacionados con la toma de decisiones. Tienes la libertad de decidir cómo cumplir las condiciones de un contrato siempre que las cumplas de acuerdo a la fecha fijada. Si mi contrato me exige entregar un manuscrito el día primero de enero del año que viene, no importa si escribo una página diaria en mi tiempo libre o si descanso durante varios meses y luego trabajo de forma intensiva. Puedo escribirlo a mano, a máquina o trabajar con un procesador de textos, lo que importa es que el resultado sea cohe-rente y que trate el tema establecido.

Un Contrato Sagrado implica decisión. Respecto a la aportación de lo Divino, puedes decidir ver las aportaciones como cargas o como bendiciones,puedes decidir retrasar el cumplimiento de las condiciones, pero no puedes evitar satisfacerlas.

Como ejemplo temporal del funcionamiento de las decisiones, imagina que, antes de nacer, aceptaste que en esta vida necesitarías aprender a manejar un cuchillo a la perfección. Antes de tu nacimiento, tu guía te ofreció un consejo de sabiduría:

Si tomas el cuchillo por la hoja,te cortarás, sangrarás y tardarás mucho en curarte.Te enfadarás con tu cuchillo y, como lo consideras un arma, lo utilizarás para dañar a otras personas. Sin embargo, si lo tomas por el mango, pensarás en ese cuchillo como en una herramienta y lo usarás para generar mara-villosas creaciones, como cocinero, escultor, diseñador o cirujano. Sea como fuere, una vez que hayas regresado al Cielo, habrás aprendido a manejar el cuchillo a la perfección. Pero la decisión de cómo hacerlo, y con cuánto sufrimiento, está en tus manos, de forma literal y simbólica.

Puedes decidir aprender por la sabiduría o por la aflicción. Ejemplo, piensa que aprender el poder del perdón es esencial para seguir tu senda espiritual. Aprender a perdonar indica que tienes alguien a quien perdonar. Ejemplo, imaginemos que tienes que perdonar a tus padres por la presión que ejercieron sobre ti o las exigencias que te hicieron. O tal vez necesites perdonar a un jefe que te despidió del trabajo que te daba seguridad económica, pero que no te llenaba emocionalmente y te hacía sentir infeliz. Esas personas desempeñan un papel en tu vida cuya naturaleza debes averiguar. Gracias a tu relación con ellas aprende-rás algo sobre tu misión.Debes decidir de forma consciente si los perdonarás o no. Sin duda,la decisión de perdonar es un desafío mayor que optar por el resentimiento,pero ese camino más complejo te aportará paz y sabiduría espiritual. El resentimiento, pese a resultar atractivo para nuestro sentido de justa indignación, pasa una cuantiosa factura a largo plazo: es perjudicial para la salud física, mental y emocional. Si decides no perdonar a tus padres, jefes u otros supuestos adversarios, te aislas de los demás y del mundo.Te encie-rras en un modelo energético insalubre que puede provocar, resulta irónico, que acabes dependiendo de otras personas por enfermedad u otras circunstancias de la vida. El rechazar la aceptación de una tarea espiritual como el perdón es una forma dolorosa de aprender, pero aprenderás.Y si te niegas a aprender la lección, volverás a toparte con ella una y otra vez.
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