Conocí a Caroline hace casi 20 años,y desde entonces, hemos trabajado juntos. Me impresionó mucho su creencia en que todos tenemos un Contrato Sagrado que




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títuloConocí a Caroline hace casi 20 años,y desde entonces, hemos trabajado juntos. Me impresionó mucho su creencia en que todos tenemos un Contrato Sagrado que
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El primer Contrato Sagrado

La historia de Abraham es una de las más conocidas de las Sagradas Escrituras,pues narra el nacimien-to de la nación de Israel y el pueblo judío, destinado a convertirse en una de las culturas más místicas y perdurables del planeta. La fundación de Israel surgió de la visión en que el Dios Yahvé comunicó a un mortal corriente llamado Abram que iba a fundar una nación y a ser padre de todo un pueblo.Yahvé le diò un mandato específico que representaría el vínculo de unión entre Abraham, su descendencia y Dios para siempre: la alianza de la circuncisión. El precedente de dicha alianza se había establecido cuando Yahvé hizo el pacto con Noé, aunque contamos con pocos detalles sobre el cumplimiento de ese pacto. La nueva alianza -un acuerdo por el que Dios se comprometía a hacer algo por Abram y su prole si cumplían las con-diciones y demostraban fidelidad a Yahvé- es el primer Contrato Sagrado declarado oficialmente del que tenemos noticia.La narración bíblica describe la revelación del contrato de Abraham e indica sus responsa-bilidades establecidas en cada tramo del camino. La relación de Abraham conYahvé resulta fundamental para la comprensión de la naturaleza de nuestro Contrato Sagrado. A continuación, leeremos el principio de la historia de Abraham tal como está narrada en la Biblia judía:

Yahvé le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré.Y yo te haré cabeza de una nación grande,y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición.

«Bendeciré a los que te bendigan

»y maldeciré a los que te maldigan;

»¡por medio de ti serán bendecidas

»todas las naciones de la Tierra!»

Abram partió, tal como Yahvé lo había ordenado, y Lot se fue con él.Abram tenía 75 años cuando salió de Jarán.Al encaminarse a la tierra de Canaán,Abram llevó a su esposa Sarai,a su sobrino Lot, a toda la gente que había adquirido en Jarán,y todos los bienes que hubo acumulado.Y llegaron a Canaán.

Abram atravesó toda esa región hasta llegar a Siquem, donde se encuentra la encina sagrada de Moré. En aquella época, los cananeos vivían en esa región. Allí Yahvé se apareció a Abram y le dijo: «Yo le daré esta tierra a tu descendencia.»

Entonces Abram erigió un altar a Yahvé, porque se le había aparecido. De allí se dirigió a la región montañosa que está al este de Betel, donde levantó su campamento, quedando Betel al oeste y Hai al este.También en ese lugar erigió un altar aYahvé e invocó su nombre. Después, Abram siguió su viaje por etapas hasta llegar a la región del Néguev. Génesis 12, 1-9

No solemos apreciar lo poco que se ajustaba la petición del Señor a la vida de Abram.Según las Escri-turas, antes de ese encuentro divino, Abram no se dedicaba profesionalmente a la fundación de naciones. Podemos suponer que era un hombre con madera de líder, pues la preparación para su viaje incluía reunir «toda la gente que habían adquirido en Jarán [su familia], y todos los bienes que habían acumulado». Pero resultaría exagerado decir que un hombre con un carácter de liderazgo tan modesto creyera que estaba hecho para crear una nación y ser padre de un pueblo numeroso.

Poco después de establecerse en Canaán,Abram se ve obligado a trasladar a su pueblo a Egipto para es-capar de la hambruna.Teme a los egipcios e idea el plan de ofrecer a su hermoa esposa al faraón a cambio de su seguridad. Le dice a Sarai que se identifique como su hermana para que los egipcios lo traten bien y protejan su vida por consideración a ella, o por obtener el derecho de cortejarla y,seguro, aunque nunca se especifique,de acostarse con ella.Una vez que el faraón lleva a Sarai a su palacio,Abram es recompensado con «ovejas, bueyes, burros, esclavos y esclavas, muías y camellos».Yahvé castiga con terribles plagas al faraón y a su familia por la mujer de Abram (aunque Abram no recibe castigo alguno). El faraón manda llamar a Abram y le dice:«¿Qué me has hecho?¿Por qué no me dijiste que era tu esposa? Aquí la tienes, ¡tómala y vete!» Para asegurarse de que Abram cumple la orden, el faraón ordena a sus hombres que lo escolten hasta la frontera junto con su esposa y sus posesiones.

La narración sobre la temporada que pasó Abram en Egipto nos da la primera idea de la personalidad del hombre que había recibido la mayor responsabilidad de la historia de Israel, y lo que vemos no resulta muy favorecedor para el personaje. Fue un cobarde egoísta que mintió y vendió a su mujer para salvarse y amasar una gran fortuna. Una vez que accedió a llevar a cabo una gran empresa en nombre de Yahvé, Abram probó su falta de fe al imaginar que Yahvé no le protegería cuando se encontrara en peligro, pese a tener un contrato que debía cumplir con su vida. No se dice en ningún momento que Abram invocara la gracia de Yahvé. Es más, Abram aceptó sin objeciones los obsequios del faraón y no tuvo ningún incon-veniente en obtener riquezas de manera fraudulenta, ni le provocó conflicto alguno aceptar los esclavos que el faraón le entregó. En realidad, más adelante, ya como Abraham, entregó a Sarai, que había sido rebautizada por Dios con el nombre de Sara, a otro rey, y lo justificó con estas palabras: «No hay temor de Dios en este lugar, y me quitarán la vida por causa de mi mujer» (Génesis 20,11). Sin embargo, en aquella ocasión, Dios se apareció al rey en sueños para decirle que Abraham era en realidad un profeta y que debía devolverle a Sara para que pudiera vivir en paz junto a él.

¿Cómo se relacionan estos aspectos de la vida de Abram con nuestro viaje de descubrimiento de nues-tro Contrato Sagrado unos 4 mil años después? Para entenderlo, analizaremos la historia de Abraham de forma simbólica y no literal. En primer lugar, los defectos del personaje de Abraham nos indican que no era un ser espiritual perfecto ni un hombre de fe ilimitada.Desde el momento en que empiezan los proble-mas, se sirve del engaño como medio de supervivencia pese a haber tenido un verdadero encuentro con lo Divino.El hombre que tenía la responsabilidad del contrato de fundar la nación de Israel luchaba contra su propia naturaleza, que incluía debilidad moral, miedo e incluso codicia. Con todo, resulta fundamental re-conocer que ésas eran características de su ego, y no de su alma. Bajo la personalidad de Abram subyacía un alma que había sido despertada por la intervención divina, un alma investida de fuerza visionaria y potencial para la resistencia espiritual.Imagino que Abram no era consciente de que poseía esas caracterís-ticas más profundas, aunque emergieron en el momento adecuado y cuando su fe fue lo bastante fuerte como para permitir que se desarrollaran.

La clave para entender por qué Dios escogió a Abraham como vehículo de la voluntad divina es el reconocimiento de que el alma de Abraham tenía la capacidad de estar a la altura de cada ocasión, al igual que debemos estarlo nosotros en la vida. Lo que debes pensar es que tus características más corrientes no son un buen indicativo de las extraordinarias cualidades espirituales que posees en tu interior.Las aparien-cias engañan. A menudo, la verdad debe ocultarse mediante la ilusión para protegerla de su portador, así como de los que, al final,verán cambiar su vida a causa de ella.Abraham era un hombre corriente con igua-les debilidades del resto de seres humanos, pese a poseer un contrato extraordinario, cuyas consecuencias darían como fruto el nacimiento de Israel y la propagación de una de las grandes tradiciones espirituales del planeta.La historia de Abraham nos revela que los errores sólo sirven para ocultar la valiosa naturaleza de nuestra futura contribución a la humanidad. Pese a todo nuestro egoísmo y narcisismo, tendemos a ver nuestras debilidades y no nuestras virtudes y posibilidades.Y, sin embargo, todos poseemos en nuestro interior el potencial de la grandeza y de servir de ayuda a los demás.

La historia de Abraham representa el nacimiento de 2 grandes naciones,y contiene otra lección relativa al Contrato Sagrado.La esposa de Abraham, Sarai, no podía tener hijos,hecho que entristecía a ambos, por eso le dijo a su esposo que yaciera con su esclava, Hagar. Él accedió, y pasado un tiempo,Hagar dio a luz, lo cual cambió de inmediato su estatus social en la casa. Pese a su responsabilidad por la situación, Sarai enfureció y le dijo a Abram que sus atenciones con Hagar eran un insulto para ella. Con la intención de calmar a su esposa, Abram le dice a Sarai que puede hacer lo que le plazca con Hagar, lo cual permite a Sarai tratarla tan mal que la muchacha acaba por escapar.

Por su calidad de esclava, Hagar no tuvo ocasión de opinar sobre la cuestión de concebir un hijo de Abram, sino que parece más probable que fuera obligada a aceptar. A continuación, tuvo que soportar la crueldad de una esposa celosa por un embarazo que jamás deseó.Al final,escapó y se encontró con un men-sajero angelical enviado porYahvé que le ordenó regresar junto a Sarai pese a los malos tratos.

El perdonar a quienes te han maltratado o agraviado no supone que los libres de su responsabilidad ni que apruebes su conducta. Todos ejercemos la libertad de decisión en nuestros contratos, y siempre tene-mos la opción de evitar hacer el mal. Sin embargo, en el caso de Hagar,su capacidad de aguante de lo que tal vez fuera un mal u obstáculo necesario la hizo merecedora de la liberación final.Ya que el ángel tam-bién le dijo que su hijo se llamaría Ismael, que en hebreo significa «Dios escucha», lo cual indicaba que Yahvé había escuchado sus llantos de desesperación. Cuando Hagar regresó junto a Abraham y Sarai, te-nía la garantía de la protección divina, y Dios había prometido a Hagar y a Abraham que su hijo también sería fundador de una nación. Después del nacimiento del niño que engendraron Abraham y Sara, Isaac, Abraham despide a Hagar, y una vez más Dios protege a la muchacha y a Ismael en el desierto. Según la tradición islámica, Hagar abandonó a los israelitas y descendió hacia la península arábiga hasta llegar al valle del Becca con su hijo Ismael, progenitor de una línea sucesoria que se prolongó hasta el nacimiento del profeta Mahoma. En la actualidad, el mundo islámico reconoce a Abraham como el padre del pueblo árabe y a Hagar como su matriarca.Sus historias nos demuestran que tal vez debamos soportar incluso algunos males para cumplir nuestro contrato.

Debemos analizar otros dos momentos importantes en la historia de Abraham porque constituyen un ejemplo de los actos de fe inherentes a todo Contrato Sagrado y requeridos por éste. El primero de estos hechos es el establecimiento de un pacto entre Dios y Abraham, descrito con las siguientes palabras:

Cuando Abram cumpliò 99 años, se le apareció Yahvé y dijo:«Soy El Shaddai [palabra hebrea que significa «el Todopoderoso»].Sé perfecto delante de mí,y yo confirmaré mi alianza entre mí y entre ti, y te multiplicaré en gran manera.» Abram se postró, y dijo Dios: «Mi pacto será contigo, y serás padre de muchas naciones.Ni será más tu nombre Abram [palabra hebrea significa«padre elevado»];sino que serás llamado Abraham [«padre de multitudes»],porque te convertiré en padre de muchas naciones. Yo te haré crecer hasta lo sumo y te constituiré estirpe de muchos pueblos,y reyes serán tu descendencia. Y estableceré mi pacto entre mí y entre ti,y entre tu descendencia después de ti,generación tras genera-ción,con alianza sempiterna,para ser tu Dios y de tu descendencia.A este fin te daré a ti y a tus descen-dientes la tierra en que estás ahora,toda la tierra de Canaán en posesión perpetua, y seré vuestro Dios.»

Dijo de nuevo después Dios a Abraham:«Tú has de guardar mi pacto,y tu descendencia,generación tras generación. Éste es mi pacto que habéis de observar entre mí y vosotros,así como tu descendencia después de ti: todo varón entre vosotros será circuncidado.» Génesis 17, 1-11

Este pacto se convirtió en la declaración abierta de la manifestación externa y espiritual del contrato de Abraham con lo Divino. En realidad, era la 2ª vez que Dios utilizaba la palabra «pacto» con Abraham, y, en esta ocasión,exigió una prueba de lealtad por parte de Abraham y los hombres de su familia.En un mo-mento anterior,después de que Abram se lamentara por la pérdida de un hijo,Yahvé le ordenó sacrificar el ganado, y más tarde se apareció a Abram en un sueño para reafirmar su promesa de convertirlo en padre de un gran pueblo (Génesis 15,7-21). Pero,las órdenes que en aquella ocasión dio a Abraham introdujeron en su pueblo la creencia de que una fuerza divina nos protege durante la espera necesaria para el cumpli-miento de las tareas que nos han adjudicado. Las experiencias y relaciones que llenan el calendario de la vida están dispuestas de forma intencionada, todas sirven de apoyo al Contrato Sagrado que establecimos con Dios antes de nacer. El pacto representa la imagen de una «honorable» fuerza divina que cumple su parte del trato siempre que Abraham cumpla con la suya.

Por este profundo intercambio entre Abraham y Yahvé, quedó marcada una huella arquetípica en la psique occidental equiparable a la huella dejada por los vedas de la India y el culto de Mithras en Irán; entre Dios y nosotros se establecen pactos. Pero, la historia de Abraham representa nuestra primera obser-vación detallada de la intimidad entre lo Divino y lo humano, lo cual convierte esa cualidad de unión en un deseo activo en el inconsciente de todo ser humano. Es más, el concepto de responsabilidad ética con el prójimo ante Dios,que Israel presentó al resto del mundo, era una valiosa contribución al desarrollo de la espiritualidad humana contenida de forma implícita en este mismo pacto.

El acontecimiento final de gran importancia en la vida de Abraham es el nacimiento de su hijo, Isaac, cuando el protagonista contaba con cien años de edad. En la narración bíblica, cuando el niño es todavía bastante pequeño, se afirma que Dios «tentó» a Abraham diciéndole: «Toma a tu hijo, tu único hijo, Isaac, a quien tanto amas, y ve a la tierra de Moriah.Y allí me lo ofrecerás en holocausto sobre uno de los montes que yo te mostraré.» Abraham obedeció el mandato del Señor sin poner objeción. A primera hora de la mañana siguiente se levantó, ensilló a su burro, cortó leña suficiente para realizar el sacrificio y, en compañía de su hijo, partió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al llegar allí:

Tomó la leña del holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac, él llevaba en las manos el fuego y el cuchillo. Caminando así los 2 juntos, dijo Isaac a su padre Abraham:

-Padre mío.

Y él respondió:

-¿Qué quieres hijo?

-Veo el fuego y la leña -dijo Isaac- ¿dónde está el cordero víctima del holocausto?

Abraham respondió:

-Dios sabrá proveerse de una víctima para el holocausto.

Continuaron juntos su camino. Y cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar y dispuso encima la leña, y extendió la mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo. Pero el ángel del Señor gritó desde el cielo:

-¡Abraham! ¡Abraham!

-Aquí me tienes -respondió él.

-No extiendas tu mano sobre el muchacho -dijo- ni le hagas daño alguno. Ahora sé que temes a Dios, pues no has perdonado a tu hijo, tu único hijo por amor a mí.

Abraham alzó la vista y vio detrás de sí un carnero enredado por las astas en un zarzal, habiéndolo cogido lo ofreció en holocausto en vez de su hijo. Por ello llamó a ese lugar Dios Proveerá.

Génesis 22, 6-14

Aunque Abraham había accedido a practicar la circuncisión como cumplimiento del pacto con Dios, Yahvé le pidió que llevara a cabo un nuevo acto como prueba de su fe. Por tanto, incluso en el momento en que creemos que estamos haciendo lo que se esperaba de nosotros, nuestra fè no deja de ser sometida a pruebas, porque tener conocimiento de nuestro contrato no implica que nuestra fè sea perfecta. Tambièn, nos pedirán una y otra vez que renunciemos a las partes más importantes de nuestra vida. Aun así, al final de la «ordalía», descubriremos que no hemos renunciado a nada, sino que hemos recibido mucho más a cambio. No sugiero que nos vayan a pedir que matemos a un ser querido como prueba de fè; el acto del sacrificio debe entenderse de forma simbólica. Pero, no podrás conocer las profundidades de tu finalidad en la vida si no estás dispuesto a desprenderte de esas partes de tu existencia que ya no te hacen falta.

Tu Contrato Sagrado te puede guiar durante los momentos más oscuros de la vida, al igual que la mu-ñequita de Vasalisa guió sus pasos en el bosque.Como le ocurrió a Vasalisa,se te asignarán tareas igual de arduas, aunque también recibirás la intuición necesaria para realizarlas. Al igual que los grandes maestros espirituales, en algunos momentos, tal vez te cuestiones los motivos de lo Divino o sientas que no puedes hacer lo que se espera de ti. En esos instantes, debes recordar cómo lucharon los maestros por sus contra-tos, y debes comprender que ya posees la intuición y las cualidades necesarias para cumplir tu pacto.

Aunque pueda parecer que algunos acontecimientos ocurren por azar, tu contrato se despliega poco a poco, cada aspecto se manifiesta cuando tú estás listo para experimentarlo, y te son concedidas numerosas oportunidades para reaccionar ante el desafío que el contrato te presenta. En la narración del encuentro de Abraham con Dios en Génesis 12-22, por ejemplo, Dios se aparece o habla con Abraham en no más de 7 ocasiones durante un periodo de varias décadas de duración. A lo largo de su vida, Abraham expresa sus dudas acerca de las promesas que le había hecho el Señor, y Dios no sólo reitera su pacto, sino que amplía los términos para incluir la exigencia de la circuncisión y para que se prolongue hasta Isaac. En esta histò-ria encontramos exigencias, pruebas,giros arguméntales (Hagar e Ismael se van,regresan y vuelven a irse) y gracias inesperadas (el nacimiento de un hijo cuando Sara y Abraham ya eran ancianos). Con todo, pese a los acontecimientos imprevisibles y a sus propias dudas, Abraham no flaquea y satisface los términos de su contrato hasta el final.

Con el tiempo,descubrirás una progresión en la forma en que se te revela tu contrato.Pese a lo diferen-te que pueda parecer tu vida comparada con la de Abraham o el resto de maestros, su desarrollo sigue un patrón similar. En el capítulo siguiente, analizaremos la forma en que sus contratos les fueron revelados y aprenderemos a reconocer las etapas de esa progresión.
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