Instituto de profesores artigas historia medieval y temprano moderna




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INSTITUTO DE PROFESORES ARTIGAS
HISTORIA MEDIEVAL Y TEMPRANO MODERNA


2012

Prof. Lourdes Peruchena Estudiantes: Laura Irigoyen (2ºA)

Damián Pérez (2ºA)
DISERTACIÓN- EL RENACIMIENTO
Puntos a tratar

-Rastreo Conceptual del término RENACIMIENTO.

-Concepto que vamos a manejar- Siguiendo la teorizaciones de Peter Burke (se vincula, asimismo, con las distinciones conceptuales previamente referidas).

-Motivos que señala Burke para el inicio del movimiento en Italia.

-Se señalan las distintas etapas del movimiento, que marca Burke, definiendo sus características principales, el lugar y el momento en que se produjo.
-EL RENACIMIENTO-


  1. Aproximaciones al uso del término Renacimiento desde sus inicios hasta la actualidad


El uso del término Renacimiento y su significado para la historia ha ido variando a lo largo del tiempo, por lo que podemos decir que contiene, mismo para su definición, una amplia complejidad. Dependiendo del lugar, el momento y en la postura teórica historiográfica donde nos situemos adquiere una dimensión distinta. Asimismo, los estudios históricos que tratan el Renacimiento tampoco son unánimes, actualmente, sobre cuándo y dónde se puede ubicar ese fenómeno en la historia y la forma en que se lo conceptualiza.

Generalmente en un su uso más extendido, en la actualidad, se lo suele emplear para referir no solo al resurgimiento de la antigüedad en lo artístico, producido en Europa a partir del siglo XV sino que designa un cambio de perspectiva en la ciencia, en la economía, en lo geográfico, en lo social... Igualmente nosotros vamos a manejarlo con un sentido más estricto al que referiremos más adelante. Antes realizaremos un rastreo sobre su uso a lo largo de la historia.

El término fue manejado por primera vez por el pintor florentino Giorgio Vasari (1511-1574) en su obra Vite de `piu eccellenti pittori, scultorri et architettori, escrita en 1550. Convirtiéndose en el primer historiador del arte. En esta obra Vasari usó ese término para calificar el surgimiento de un arte nuevo, renacentista, iniciado en Italia, durante el siglo XIV que llegaba hasta su propia época. Señaló tres períodos en las artes: temprano, medio y alto, considerando que en cada época los logros superaban la anterior. Distinguiendo, que en ese momento se había dado, un nuevo sentido en el lugar que el hombre ocupaba en el espacio (representación realista de los objetos en el espacio, donde comienza a aplicarse las reglas de la perspectiva y se realiza una nueva representación de la figura humana), a partir de las manifestaciones artísticas. Identificando y dividiendo las obras de varios creadores en esos tres períodos (el primero lo identificó con las creaciones del el pintor Giotto da Bondone, luego consideró, de un siglo más tarde, la obra del arquitecto Brunelleschi, escultor Donatello y el pintor Masaccio, siendo destacado en los logros artísticos en tercer momento situado en su contemporaneidad, a partir de la obra de Miguel Ángel).

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando el término Renacimiento gozó de popularidad y su uso generalizado fue empleado para definir una etapa, un período de la cultura europea que daba inicio a la Época Moderna. La obra del historiador suizo Jacob Burkhardt, quien en 1860, haciendo acople de las elucubraciones del historiador francés Jules Michelet, escribió La civilización del Renacimiento en Italia fue paradigmática para instaurar esa concepción. Anteriormente, en el siglo XVIII, un estudioso de las letras italianas Girolamo Tiraboschi escribió Sttoria de la letteratura italiana (publicado entre 1772-1782) donde trazó un paralelismo en tres líneas de descubrimiento: descubrimiento del libro, de América y de la Antigüedad a partir del siglo XV. Tomando esas consideraciones Michelet en su obra Histoire de France au seizéme siede: Renaissance, al referir a ciertos personajes históricos (como Galileo y Colón) expone que ellos habían descubierto al mundo y al hombre. Burkhardt denomina precisamente de esa manera un capítulo de su obra.

Ese descubrimiento de la dignidad humana y su dominio sobre la naturaleza era rastreado en Italia desde el siglo XIV y en las primeras décadas del XV, considerándose al poeta Petrarca como el primer hombre moderno. En Italia se habrían producido transformaciones en las artes e ideas que luego se transfirieron en actitudes y formas artísticas por toda Europa. Para esos historiadores el Renacimiento como época opuesta a la Edad Media, había dado lugar a una revuelta cultural donde aparecieron las notas características de la modernidad: conformación de los estado-nación, redescubrimiento de la cultura greco-latina, revalorización del hombre y del mundo, hallazgo de la individualidad, búsqueda de la dimensión estética de la naturaleza y el desarrollo de una autonomía moral fundamentada en la dignidad humana.

La fuerza de la teorización de Burkhardt sobre el Renacimiento fue tal que impregnó a varios de sus contemporáneos. El caso del historiador alemán Aby Warburg es fundamental como ejemplo de ello. Consideraba como aquel que: “el Renacimiento había correspondido a una época de la civilización europea en la cual sobre todo los homines novi de la burguesía florentina del quattrocento, y paralelamente en Italia y en toda Europa, habían buscado, en la antigüedad pagana, más allá de la cultura y de la axiología plurisecular del cristianismo, una experiencia global, completa y diferente de la vida que pudiera ayudarlos a expresar los nuevos horizontes y significados de las existencia humana que las sociedades urbanas, mercantiles, unidas mediante el comercio a los lugares más remotos de la Tierra, les permitían descubrir a cada paso. De la conciliación y la confrontación entre los dos mundos de sentido, el pagano antiguo y el cristiano bajo medieval, habíase producido una amalgama cultural dinámica y cambiante, transida de tensiones, en donde lo antiguo, lo tradicional y lo nuevo se impregnaron de una vitalidad desconocida que dio luz, finalmente, al mundo de los Estados, de las cortes, de las artes y los saberes modernos.”1

A comienzos del siglo XX el historiador holandés Johan Huitzinga en su obra El otoño de la Edad Media rebatió alguna de las consideraciones que había fuertemente instaurado Burkhardt acerca de lo que se entendía por Renacimiento. Huitzinga reconocía la importancia de los aportes franco-flamencos para ese período. Compartía con el suizo el realizar una historia cultural, rastreando las transformaciones sociales a partir de los cambios en la literatura y las artes. No obstante consideraba cierta continuidad de la Edad Media con el Renacimiento, de la misma manera que cambiaba el foco de la evolución cultural de Italia, pasando a estar en Flandes y Francia. El mismo decía, en su obra El concepto de historia y otros ensayos, en el capítulo sobre El problema del Renacimiento que: “Ciertamente es muy cómodo imaginar que toda la Edad Media profesó el contemptus [desprecio] mundi, hasta que de pronto con el Renacimiento, la orquesta se puso a atacar con todos sus metales y cuerdas y en jubilosa instrumentación el tema de juvat vivere, de la alegría de vivir. Pero, desgraciadamente, la realidad se parece muy poco a esta simple imagen; porque ni la Edad Media, ni el Renacimiento han tenido de un modo tan incondicional como generalmente se piensa el carácter que se les atribuye a cada uno de ellos”2


  1. Conceptualizaciones acerca del Renacimiento: Un movimiento cultural, continuidades y rupturas con la Edad Media


Nosotros vamos a manejarnos con el concepto de Renacimiento que acuña el historiador de la cultura Peter Burke nacido en Inglaterra en 1937, actualmente es profesor en la Universidad de Cambridge. Quien se ha encargado de escribir sobre historia de la cultura popular, de las élites, etc. Dentro de sus obras se destacan aquellas que tratan sobre el renacimiento en particular. El mismo tomará ciertas de las ideas que maneja Huitzinga, como lo es el hecho de no contraponerlo con la Edad Media de forma tajante, sino que lo considera un MOVIMIENTO CULTURAL Y NO UN PERÍODO (sigue los aportes de historiador del arte Gombrich), que tiene en sus inicios varios elementos de la cultura bajomedieval. Ese movimiento cultural se produjo, según Burke en toda Europa, comenzando en las ciudades italianas, y es periodizado entre 1330-1630. Implicó innovación y renovación fundándose en el entusiasmo y necesidad de volver sobre la ANTIGÜEDAD CLÁSICA (que fue recuperada, recepcionada y transformada por sus exponentes).

Es importante señalar dos cuestiones sobre el Renacimiento, primero en cuanto al MITO que se fundó tras de sí a partir de las elucubraciones de los propios involucrados, fuere a partir de los artistas vinculados a las artes pláticas o los mismos humanistas (cuando los contemporáneos hablaban del renacimiento de las letras usaban ese término, palabra que surgió en el siglo XV, propia del argot de los estudiantes universitarios que denominaban de esa forma al profesor de humanidades, studia humanitatis, designaba quien estudiaba e impartía cinco disciplinas, respondían a la división de los estudios latinos: gramática, retórica, poética, historia y filosofía moral, perfeccionan al hombre, lo humanizan distinguiéndolo del animal, por el lenguaje), relacionados a al desarrollo de las bonae litterae, buenas letras (lengua, latín clásico, literatura, textos romanos y forma de diálogo clásico y la enseñanza), o por las nociones que vimos primaron en la historiografía que lo estudió.

Sobre esto último debemos decir que Burke reconoce que en las elucubraciones de Burkhardt la noción misma de Renacimiento es un mito. Explica que: “[posee] un doble sentido. Cuando los historiadores profesionales aluden a los ‘mitos’, por lo general se refieren a relatos del pasado que se pueden considerar como falsos, o en cierta manera engañosos. (…) los historiadores ponen en tela de juicio, por exagerados, los espectaculares contrastes entre el Renacimiento y la Edad Media, y entre Italia y el resto de Europa. (…) En segundo sentido del término ‘mito’ es más literario. Un mito es un relato simbólico que narra las viscicitudes de unos personajes sobrehumanos (…); es un relato moral, y para ser exactos, un relato sobre el pasado cuya función es la de explicar o justificar algunos aspectos de la realidad actual. El Renacimiento para Burckardt es también un mito en ese sentido.”3

Los personajes son sobrehumanos, fundamenta el inicio de la época moderna y es un relato simbólico, al describir el cambio cultural a partir de metáforas como renacer, renovación.

Los estudios medievalistas muestran que el corte tajante entre el Renacimiento y la Baja Edad Media no es tal, precisamente como dijimos aportaba ya desde comienzos del siglo XX las obras de Huitzinga. Volviendo sobre la definición de Renacimiento Burke platea una posible dilucidación de qué es el Renacimiento bajo la interrogante si existió o no “¿Existió realmente un Renacimiento?” Si lo consideramos únicamente como época ‘púrpura y oro’ como milagro cultural aislado Burke considera que no, pero nos dice textualmente:[si] utilizamos el término sin prejuicios de los logros conseguidos en la Edad Media o de los que se produjeron fuera de Europa, para referirnos a un determinado número de cambios acaecidos en la cultura occidental, podemos considerarlo como un concepto organizado que aún tiene utilidad.”4

Sobre la imagen que de esa época en contrapartida con la Edad Media se hicieron los contemporáneos a ella, son fundamentales las consideraciones que los humanistas tuvieron de ella. En primer lugar debemos destacar que fue precisamente uno de ellos quien indicó cierta unidad al lapso comprendido entre el siglo V- XV. El humanista italiano Flavio Biondo, con la expresión ‘media tempestas’ se refería a unos tiempos medios entre la época lejana, pero gloriosa de la antigüedad clásica y el período que esos humanistas vivían, el siglo XV. Los mismos buscaban retornar al espíritu de aquellos. Ese concepto se basaba fundamentalmente en argumentos de índole filológica. La Edad Media estaba entre dos fases de la humanidad que tenían en común el aprecio por las lenguas clásicas (sobre estos aspectos referirán los compañeros). El sentirse parte de una nueva época aparece precisamente en la consideración de ser parte de un despertar, renacer, del Medioevo bárbaro, oscuro [Petrarca refería a que su propia época era una época de luz, en poema África dice: “la oscuridad abandonase definitivamente a las generaciones venideras y que pudieran volver al claro esplendor del pasado antiguo5 en cuanto las creaciones, realizaciones humanas (había hecho irreconocible, por las transcripciones de los copistas medievales, la lectura de los textos clásicos originales]. Así refería sobre los avances, en la última centuria de su época el francés Petrus Ramus (1515-1572) escribía: En un siglo hemos visto un mayor progreso entre los hombres de ciencia que el que nuestros antepasados experimentaron en el transcurso de las catorce centurias precedentes6

En la misma línea aparecen los comentarios de los personajes de la obra de las aventuras de Gargantúa y Pantagruel, del médico y escritor francés Francois Rabelais (1483-1553), el gigante Gargantúa le dice a Pantagruel, su hijo: En mi juventud, el tiempo era todavía de tinieblas y se experimentaba la infelicidad y calamidades de los godos, quienes destruyeron toda buena literatura; pero, por la bondad divina, la luz y la dignidad fueron devueltas a las letras en mi madurez… Ahora todas las disciplinas han sido restituidas y las lenguas instauradas: la griega, sin cuyo conocimiento es vergonzoso que una persona se llame sabia; la hebrea, la caldea, la latina; las ediciones en uso tan elegantes y correctas, que han sido inventadas en mi tiempo por inspiración divina…7 Muchas obras literarias se inspiraron en la cultura popular, de tradición oral, lo que muestra reminiscencias medievales, como es la obra referida. El carácter humanistas de este autor se percibe en su preocupación del hombre como ser físico.

Tomando entonces una posición crítica respecto la ruptura de la Edad Media con el Renacimiento. Burke maneja en la triple periodización del movimiento: 1. Desde el redescubrimiento de la Antigüedad- en Italia del siglo XIV al siglo XV. 2. Apogeo del Renacimiento-1490-1530- donde prima la idea de emulación, en el sentido que los italianos eran capaces de competir en términos de igualdad con los antiguos. Mientras que otros artistas, escritores… estaban comenzando a competir con los italianos. 3. Renacimiento Tardío (desintegración del movimiento) -1530-1630-. Para muchos el 1530 marca el fin del movimiento, pero en la óptica de Burke, muchos individuos europeos pudieron hacer sus aportes al movimiento. Considerará que en la primera época, en Italia, en las diversas ciudades los cambios en el arte, la literatura y las ideas responden a una cultura bajomedieval. Maneja el concepto de híbridos culturales, como forma de referir a la conjugación de los elementos clásicos con aspectos de la cultura cristiana (refiere a la interacción de varias culturas, no así es el manejo del término sincretismo, que trata sobre la combinación consciente de elementos culturales divergentes, buscando su armonía).

Del mismo modo considera que el movimiento cultural no fue únicamente producto de creaciones individuales sino que correspondió a cambios a partir de colectivos (en este caso Burke se distancia de los estudios clásicos sobre el Renacimiento como Vasari que estudiaba artistas o Burkhardt que se encargaba también de individualidades). Esos colectivos eran pequeños grupos, donde cada generación creaba a partir de sus predecesoras. No hay que desconocer la importancia de los microespacios como lugares de apoyo a los pequeños grupos: monasterio, museos, cancillerías, academias, universidades…Contactos fueron fundamentales las redes epistolares así como, posteriormente, la invención de la imprenta.

Precisamente para romper con el mito del Renacimiento y considerar las continuidades que pueden evidenciarse claramente en la primera etapa señalada con el Medievo, las palabras de Burke son fundamentales:

No deberíamos contemplar el Renacimiento como una ‘revolución’ cultural, como si hubiera sido una ruptura súbita con el pasado sino como un desarrollo gradual en el cual un número cada vez mayor de individuos se sentía cada vez más insatisfecho con alguno de los elementos de su cultura baja medieval, y progresivamente más atraídos por el pasado clásico.8

La preeminencias de elementos medievales se visualizan inclusive en quien es tenido como el padre del humanismo el poeta italiano Francesco Petrarca (1304-1374), a pesar de su admiración por la obra de los clásicos latinos, como Cicerón, o del republicanismo, en muchos casos se cuelan elementos propios de la época de crisis y depresión del siglo XIV, la siguiente cita de Petrarca muestra la fugacidad que se siente en ese entonces a causa de la Peste Negra:

Había llegado a este punto de mi carta y me preguntaba que más debía decir o que no diría, y mientras tanto, como es mi costumbre, estaba tamborileando sobre el papel en blanco con el extremo de mi pluma. Mi gesto me sugirió un tema, porque me detuve a pensar en cómo ese breve lapso de tiempo iba transcurriendo, y yo con él, dejándome caer, partiendo o, por usar la palabra exacta, muriendo. Morimos continuamente: yo mientras escribo estas palabras, tú mientras las lees, otros cuando las oyen, todos nosotros morimos. Estaré muriendo cuando leas esto, tú mueres mientras yo escribo, ambos morimos, todos nosotros estamos muriendo, siempre morimos.9

Esta intención de mostrar las continuidades de la época medieval en el movimiento cultural, deviene en que las ideas de Burkhardt ya no pueden sostenerse, los estudios muestran que los artista y pensadores del siglo XVI no eran completamente modernos, de ahí que Burke intente reubicar el RENACIMIENTO EUROPEO, compartiendo la oposición al gran relato llamado universalista-triunfalista de la propia historia europea. Ese relato sostiene que la Europa Occidental desde los griegos en adelante ha sido en términos de avances, donde el Renacimientos es un eslabón más de la cadena de hechos que llevan al progreso. Por lo que Burke hace un estudio descentrado del Renacimiento Europeo, considerando que ese movimiento cultural que volvió sobre la antigüedad clásica convivió con otras culturas como Bizancio y el Islam, que también tuvieron sus renacimientos de la Antigüedad griega y romana. Asimismo, Burke considera las influencias que textos y edificaciones árabes como obras hebreas tuvieron dentro del movimiento cultural en cuestión en toda Europa.

En la línea ante dicha es que se manejan los historiadores Romano y Tenenti10 cuando explican su negativa a emplear el término Renacimiento. Refieren con el término Humanismo al inicio de nuevas tendencias culturales y crisol de corrientes en el arte que surgieron en el siglo XV, habiendo triunfado en Europa Occidental un siglo más tarde. El problema de manejar el término Renacimiento, según estos autores, deviene del hecho de que en sí mimos este contiene un sentido positivo absoluto, aparece como un momento privilegiado de la humanidad y designa valores espirituales únicamente, extrapolando a contenidos heterogéneos una misma característica ideal. Estos autores prefieren, como expusimos, usar el término humanismo para las creaciones culturales acaecidas en occidente entre el siglo XV y XVI, precisándolo en cada caso según el lugar y momento en que se lo aplique.

Otro elemento a destacar de las teorización de Burke acerca del movimiento en cuestión es la idea de recepción creativa y sirve para explicar y contextualizar cómo se tomaron las ideas de la antigüedad clásica y de los humanistas fuera de Italia. Con ese concepto intenta mostrar precisamente que esas ideas que recibieron en Europa fueron modificadas, en el sentido de que dieron paso a un proceso de asimilación y transformación activo y no en el entendimiento de simple difusión de ideas, produciéndose un intercambio cultural.

El énfasis que aparece en Burke sobre la necesidad de considerar como característica sobresaliente del Renacimiento de revivir la antigüedad proviene según el mismo autor del hecho de considerar que ciertos elementos que se atribuyen al Renacimiento pueden encontrarse también en la Edad Media. La oposición binaria entre esa época y el Renacimiento útil para muchos a los efectos explicativos termina siendo contraproducente por ser errónea. Burke explicita: “la paradoja esencial de toda reforma cultural es que los reformadores provienen de la cultura que desean cambiar.” (El renacimiento europeo, pág. 12)

Si volvemos a los aspectos que definía Burkhardt como diferentes entre ambos, la consideración del sentido moderno de la fama es retrucada por Burke en el caso de los caballeros medievales la fama funcionaba como aliciente para los mismos. La caballería se conformó en el arte de combate a caballo practicado entre los nobles y se constituyó en valores de la nobleza medieval tardía. De la misma manera que el descubrimiento del individualismo por parte del Renacimiento manifestado según Burkhardt en el pulular de biografías y autobiografías escritas, así como también de retratos personalistas y auto-retratos es señalado por Burke que ya desde el siglo XII hay escritos biográficos, comienzan a producirse. En el caso de considerar el descubrimiento de la razón humana, la que permitía hacer un ordenamiento del espacio, por el descubrimiento de la perspectiva, así como también en el uso de las estadísticas para cuestiones de político económicas efectuadas en Venecia, Burke plantea que ya desde el siglo XII ocurre a nivel de Europa occidental una intencionalidad precisa a poseer cifras más exactas, lo cual se percibe en el manejo de dos artefactos: el ábaco, que se usaba desde el siglo XI y el reloj mecánico, en el siglo XIV.



  1. Tres motivos acerca del surgimiento del Renacimiento en ‘Italia’


A pesar de lo anterior, Burke igualmente destaca que primero en Florencia, Italia y después en Europa ocurrió una vuelta, un resurgir de la Antigüedad entre varios individuos, y se pregunta ¿A qué se debió?, por ello es que destaca tres elementos explicativos para considerar:

-ENCLAVE GEOGRÁFICO EN QUE SE PRODUJO EL MOVIMIENTO

-EL MOMENTO CRONOLÓGICO

-LA SITUACIÓN SOCIOLÓGICA

El hecho de que empezara en Italia se relaciona a varias cuestiones. Por un lado los modelos culturales medievales franceses (escolástica, caballería y el gótico) prendieron con menos fuerza en Italia. La antigüedad romana, era antes que nada la que más intentaron resaltar los exponentes humanistas, en un sentido metafórico estaban redescubriendo a sus antepasados, algunas familias nobles expresaban que descendían de línea directa de los antiguos latinos. Otro elemento familiar a aquellos y a los artistas era el conocimiento directo, la familiaridad que tenían con los restos arqueológicos del pasado romano: monedas, tumbas, edificios arquitectónicos (el Panteón, la columna de Trajano, los anfiteatros… como el Coliseo).

En cuanto el momento cronológico los restos de la Antigüedad eran comunes al panorama de la península, por eso es más complejo, según Burke, definir qué ocurrió para que se los tomara más enserio. Explica que la diferencia más importante fue el desarrollo de las ciudades-estado del norte de Italia, que constituyeron gobiernos propios, durante los siglos XII y XIII y su apogeo se explica en términos económicos, a partir del intercambio comercial entre Europa y Oriente Medio. Las oligarquías mercantiles desearon su independencia, la situación de estar entre emperadores y los dominios papales hizo que fuera menos difícil ese hecho. Los dirigentes de las ciudades encontraron en la república romana modelos a emular, situaciones que podían traerse al presente y referir con ellas las formas de gobierno que asumían. (los dirigentes de las ciudades se reconocían como cónsules, los ayuntamientos eran el senado…)

Sobre la situación sociológica aparece vinculada al momento cronológico. Ya que el Renacimiento fue un movimiento minoritario, eminentemente urbano y no rural, que reunió a más hombres que mujeres (aunque hubo algunas mujeres, marquesa de Mantua, por ejemplo, que se vincularon con el mecenazgo). Entre los hombres que se interesaron por el resurgir de la antigüedad conviene señalar tres tipos de personajes: los humanistas, generalmente profesionales, dedicados a la enseñanza o notarios, miembros de la clase dirigente, prelados, príncipes, patricios que a través de su mecenazgo apoyaron las nuevas formas artísticas y del saber y por supuesto a los artistas, hijos de artesanos y tenderos de las ciudades. Burke relativiza el hecho de que no significó lo mismo ese resurgir de la Antigüedad ni para cada grupo social, como tampoco lo fue así en Florencia, Roma, Venecia ni tampoco fue lo mismo a lo largo del tiempo. Por lo que Burke explicita que desde el siglo XIV al siglo XVII el movimiento que comenzó siendo subversivo para algunos coetáneos por innovar, para pasar luego del 1500, a institucionalizarse en las ciudades italianas, siendo parte del establishment.



  1. Etapas del movimiento renacentista: de ‘Italia’ a Europa, difusión e innovación


En primer lugar cabe destacar que como señala Burke, debemos tomar al renacimiento como un movimiento descentrado, es decir como un movimiento paneuropeo esto implica tener presente, que la cultura de Europa occidental coexistía a la vez que interactuaba con otras, en este sentido es importante tomar en cuenta los lugares llamados periféricos que han sido de suma importancia en el transcurso de este movimiento, como marca el caso de Bizancio y el Islam. Los eruditos bizantinos estaban familiarizados con una serie de antiguos autores griegos que eran completamente desconocidos en Occidente. Editaron y comentaron estos textos del mismo modo en que habrían de hacerlo los humanistas renacentistas en los siglos XV y XVI. Los árabes así mismo desempeñaron un papel importante en transmitir la tradición griega, especialmente desde el siglo IX hasta el XIV. Las famosas escuelas de Atenas y Alejandría se trasladaron a Bagdad. Los eruditos musulmanes escribieron comentarios sobre Platón y Aristóteles.

De esto se deriva como señala Burke entender al renacimiento como un proceso activo por el cual no solo existe una difusión de las ideas italianas, sino mas bien ocurre un proceso activo de asimilación y transformación de acuerdo a los propios contextos.

En la primer etapa que Burke señala, la denomina de redescubrimiento, comienza en torno al 1300 y a grandes rasgos podemos decir que se pone en primera plana la cultura de los antiguos romanos y en menor medida los griegos, características que van a ser el punto neurálgico del movimiento en su posterior desarrollo. Evidentemente decir el 1300 no es marcar un punto tajante de ruptura con la edad media, puesto que los inicios de este movimiento coexistieron con la cultura medieval tardía, caracterizada por el arte gótico, la caballería, y la filosofía escolástica. Aunque si debemos señalar que estos ya no monopolizaron sus respectivos campos.

Sobre el inicio del renacimiento hay discordancias en los diferentes historiadores, incluso difieren en cuanto a donde Se inicio, Florencia Roma Aviñón Padua Nápoles. Algunos señalan que inicia con Petrarca, otros hablan de una generación antes con Giotto, aunque esto demandaría también señalar a Dante. De acuerdo a Burke indudablemente en sus comienzos debemos centrarnos en Florencia en torno al 1300 con la figura de Petrarca.

Pero antes Italia fue el centro de esta innovación ¿Por qué?

En Italia, los modelos franceses del gótico, la caballería y la escolástica habían penetrado con menor profundidad que en otras partes de Europa. La antigüedad romana estaba latente en dicho enclave geográfico había cierta familiaridad con restos arqueológicos del pasado romano, en sentido metafórico intentaron redescubrir a sus antepasados, incluso algunas familia nobles expresaban que descendían en línea directa de los antiguos latinos. Por otra parte las ciudades del norte de Italia se constituyeron de manera autónoma desde el siglo XI, creando así mismo una cultura secular, laica antes que religiosa. Por último una razón de corte sociológico la presencia de hombres que se interesaron por el resurgir de la antigüedad a través del mecenazgo, este tipo de mecenazgo se podría denominar urbano, ya que burgués como se caracteriza desde la historiografía social no sería conveniente.

Como señalamos Burke comienza el renacimiento con Petrarca, y establece que esta elección es debida a la amplitud de sus interés y entusiasmo por la cultura romana así como sus logros como poeta y erudito. Pasión que se evidencia por sus cartas escritas a Ciceron y a Seneca. Su colección de manuscritos antiguos, y su abandono del estilo gótico para imitar a los antiguos. Petrarca decía que los últimos siglos habían sido una época de oscuridad en contraste con la antigüedad clásica. Y siguiendo a este muchos comenzaron a ver su época como la luz después de la tiniebla. Sin embargo sería un error aun mas grave tomar las frases literalmente, y en consecuencia despreciar la cultura medieval.

De los seguidores de Petrarca podemos destacar a Bocaccio, también participe en la búsqueda de manuscritos antiguos. Su interés por la antigüedad queda aun más en evidencia cuando escribió un tratado sobre la genealogía de los dioses antiguos. Es destacable las biografías sobre mujeres que escribió que Petrarca De mulierubus claris contenia ciento seis biografías de mujeres famosas.

Esto movimiento de redescubrimiento se refuerza con la siguiente generación también familiarizada con Petrarca. Burke señala que los cambios muchas veces se encuentran vinculados con el surgimiento de generaciones específicas que mantienen un entramado entre sí. En este caso se destacan las figuras de Coluccio Salutati, Leonardo Bruni, Pogio Bracciolini. Los 3 cancilleres en Florencia, en donde podemos apreciar un ambiente de difusión y perfeccionamiento, justamente debido a que se encargaban del despacho recepción y archivamiento de cartas, en donde tuvieron la oportunidad de poner en práctica el latín clásico de modo de intentar impresionar a sus rivales.

A su vez en esta generación se pone énfasis en la filología, Bruni se concentraba en el significado antes que en las palabras a la hora de traducir el latín, intentando evitar anacronismos a la vez de imitar los diferentes estilos. Este ultimo junto a Bruni no solo fueron cancilleres en Florencia sino historiadores de la republica, narrando una historia en donde se exaltaba la libertad florentina comparándola a la de Roma Republicana, nuevamente esta la idea de que el camino hacia adelante era retroceder para seguir el ejemplo de una cultura que consideraban superior a la suya.

En las artes visuales Burke plantea el vínculo con el humanismo, en tanto Poggio descubre el manuscrito antiguo de Vitrubio que comienza a influir en la arquitectura, de modo que precisaba a la vez los conocimientos para su traducción como la habilidad para su aplicación. Sin embargo Romano y Tenenti señalan que ambos movimientos caminaron de forma paralela, de forma que dice que Maquiavelo en el siglo XVI logra un vigor crítico que es alcanzado un siglo antes en las artes visuales.

Tanto en las artes como en el estudio la recuperación de la antigüedad se hace más visible en los primeros años del siglo XV con un nuevo grupo de individuos donde podemos destacar a Filippo Brunelleschi, Donatello y el pintor Masaccio.

Es en estos primeros años donde también tenemos una primera etapa en la recepción del renacimiento con la difusión de las innovaciones florentinas por el resto de Italia, lo cual podemos notar con la incorporación de artistas florentinos en las cortes de roma Nápoles Mantua ferrara entre otros. Cabe destacar de todos modos que se debe evitar una interpretación del movimiento demasiado centrada en Florencia que niegue la innovación realizada por los habitantes de otras regiones ya que el redescubrimiento de los antiguos no era monopolio de los eruditos toscanos únicamente.

Por último de este periodo debemos señalar ciertos contratiempos en la difusión, por ejemplo en el caso de Venecia, la cual famosa por su estabilidad fue relativamente lenta en aceptar el cambio, hasta finales del XV no comenzaron los venecianos una innovación importante ni en el campo de las humanidades ni en las artes visuales donde se resistieron al nuevo estilo por un tiempo, bien sea por conservadurismo o por las alternativas existentes en esa ciudad cosmopolita.
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