Colección La Siringa






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fecha de publicación04.02.2016
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DE LAS ZONCERAS DE AUTORIDAD QUE SE LE


OLVIDARON A BENTHAM

De las zonceras para escolares... y también para adultos



A) EL NIÑO MODELO

  1. El niño que no faltó nunca a la escuela.

  2. El buen compañerito.

  3. El niño que no mintió jamás.



B) EL HOMBRE MODELO

  1. El canal de Rivadavia.

  2. El hombre que se adelantó a su tiempo.

  3. El más grande hombre civil de la tierra de los ar­gentinos.



C) OTRAS ZONCERAS DEL MISMO TIPO

  1. Como hombre te perdono mi cárcel y cadenas.

  2. El tirano Rosas y la piedra movediza del Tandil.

DE LAS ZONCERAS DE AUTORIDAD QUE SE


LE OLVIDARON A BENTHAM
Estas zonceras son aquellas cuya administración comien­za con el destete, pero en dosis para adultos.

Recordemos que Jeremías Bentham, conforme a su clasi­ficación de los sofismas, dedica un capítulo a los "sofismas de autoridad". Estas zonceras son previas a las de autoridad y sirven precisamente para crear la autoridad o para restarla a quienes se opusieron a los respectivos autores de zonceras.

Desde otro punto de vista, son las zonceras menores, au­xiliares de las zonceras mayores, a las que acompañan delante, atrás y a los costados haciéndoles de coro y comparsa.

La apariencia de estas zonceras es inocente. Posiblemente le arranquen a usted, una sonrisa nostálgica, como los cuentos de Callejas o los del lobo y Caperucita. A decir verdad, no estoy muy seguro de que lo del lobo y Caperucita no forma parte también de otras zonceras, tan extraños son el lobo y Caperucita a nuestro medio histórico y geográfico. Más bien creo que ésta es zoncera por consecuencia de las otras. Una vez que se ha preparado la concreta en que está inserta, lo de­más viene por añadidura.

Así resulta natural que los escolares tocados por el estro poético —los post-escolares también— nos obsequien con sus primaveras abrileñas, y que los Reyes Magos, tan del clima de nuestras Navidades, hayan sido reemplazados por sudorosos y olorosos "Papás Noel" y "Santa Claus" cubiertos de algodón —nieve— y de un manto de pieles, deslizándose por las chimeneas cuando tienen a su disposición todas las ventanas, abier­tas de par en par en las cálidas noches de nuestra estival Na­vidad. Y que las palmeras hayan sido reemplazadas por ne­vadas coníferas y los trineos sustituyan a los simpáticos came­llos. También que se olvide el santo y se prefiera el cumple­años, pero cantando "Happy birthday"...

—"¡Un momento!, voy a atender el teléfono...".

—"¡Haló, haló!".

—"¿Qué el 'baby' está enfermito ...?".

—"¡Sí, sí!, 'malade'...".

—"Pero vos sos la mamy', m'hijita... Mejor que lo lla­mes al 'papi'!

—"¿Qué, no puedes sacar el 'carro' del 'aparcamiento'...? Reportame, ¿cómo cuánto lo querés... ? Eso es lo que lo en­ferma. Levantalo y dejalo que participe en la 'balacera' que tiene con los amiguitos".

¡Y pensar que de chico tenía miedo de pasar por maricón porque decía mamá y papá en lugar de tata y mama...!

Zoncera N° 16

A) EL NIÑO MODELO



Esta no es una zoncera vernácula, pero es madre de otras que lo son.

Fue importada de los Estados Unidos como la "coca-cola", pero con menos aceptación por los párvulos.

Mark Twain nos ha divertido con sus historias del niño bueno y el niño malo, ridiculizando una educación que porque Benjamín Franklin estudiaba de noche y con vela, espera del estudio nocturno y con vela que cada niño invente el para­rrayos.

El niño modelo de los norteamericanos es el niñito Benja­mín Franklin: el nuestro, el niñito Domingo Faustino Sarmien­to. Los norteamericanos propusieron a Franklin porque el otro candidato, Abraham Lincoln, tenía un físico más bien para niño malo. Aquí no se tuvo en cuenta la belleza física, como se comprueba con sólo mirar los innumerables Sarmiento, que en mármol, bronce, yeso o en reproducción fotográfica ace­chan a los niños en todos los rincones escolares. Tal vez el haber llegado a Presidente de la República en un país donde se educa para ciudadano y no para argentino, haya sido fac­tor decisivo, desde que ser Presidente es la legítima aspiración de todo niño modelo que se respete.

En la práctica se trata de un error; lo que conviene es ingresar en el Colegio Militar aunque no se sea cadete modelo. Pero las zonceras —como se ve y se verá— son siempre teó­ricas y rechazan la experiencia.

Para compensar las lógicas resistencias maternales a que sus tiernas criaturas se parezcan físicamente al modelo, se dis­tribuye una imagen de niño malo, la de Facundo, ocultando sus rasgos bajo una pelambre aterrorizadora, y se enseña a las criaturas lo que el niño modelo cuenta sobre la niñez del niño malo, que si no mató al padre fue porque estaba ocupa­do en sacarle los ojos a las gallinas.

De quién era el feo —entre el niño malo y el bueno- tenemos un testimonio. Juan Bautista Alberdi, de vuelta de al­gunas de sus zonceras, de las que terminó siendo víctima, di­ce en "Palabras de un ausente": "Perdido entre los miembros del Instituto de Francia, cualquiera por la forma de la cabeza hubiera tomado a Facundo Quiroga como rival de Arago, el astrónomo; yo he visto bien a los dos". "Sarmiento, al contrario, ha sido equivocado con un abo­rigen de la pampa por las primeras gentes del gobierno de Washington, según lo he oído a un testigo ocular".

El niño modelo, según el patrón norteamericano, lleva un diario de su vida que se interrumpe por muerte prematura. El nuestro tiene que vivir para llegar a Presidente y para escribir su biografía ya crecidito. En este caso, la biografía se llama Recuerdos de Provincia. (Es curioso que todas las auto­biografías sean de niños modelos. Habría que averiguar por qué no las escriben los niños malos).

Vamos a ver ahora algunas zonceras del niño modelo que son utilizadas en la educación de nuestros párvulos.
Zoncera N° 17

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