Colección La Siringa




descargar 0.77 Mb.
títuloColección La Siringa
página17/35
fecha de publicación04.02.2016
tamaño0.77 Mb.
tipoLección
med.se-todo.com > Historia > Lección
1   ...   13   14   15   16   17   18   19   20   ...   35

II) El hombre que se adelantó a su tiempo



Como el prócer no acertó en una sola de sus fantasías concebidas y ejecutadas a destiempo —es decir, cuando las condiciones se oponían a las mismas—, la enseñanza oficial invirtió los términos y en lugar de proponer a Rivadavia como el hombre que actuaba a destiempo, lo propuso como el hom­bre que se adelantó a su tiempo de manera tal que del desa­cuerdo de las cosas de Rivadavia con el tiempo, tiene la culpa el tiempo y no Rivadavia. Y también los que actuaron a tiempo.

Lo del hombre que se adelantó a su tiempo es también de Mitre y dicho en la misma oportunidad de la zoncera an­terior.

Es como si dijéramos que el tiempo estuvo mal porque llovió cuando nos olvidamos el paraguas, y no nosotros, que no llevamos el paraguas cuando llovía.

José de San Martín dijo de Rivadavia en su carta a Palazuelos: "Este visionario... queriendo improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos que diaria­mente llenaban lo que se llama Archivo Oficial". Y no sólo hace un juicio, pues trae los datos al caso: "Tenga usted pre­sente lo que siguió en Buenos Aires por el célebre Rivadavia que se empleó sólo en madera para hacer andamios para componer la fachada de lo que llaman Catedral, 60.000 duros; que se gastaban ingentes sumas para contratar ingenieros en Fran­cia y comprar útiles para la construcción de un canal de Mendoza a Buenos Aires; que estableció un Banco donde apenas había descuentos; que gastó 100.000 pesos para la construcción de un pozo artesiano al lado de un río, en medio de un cemen­terio público, y todo esto se hacía cuando no había un muelle para embarcar y desembarcar los efectos, y por el contrario deshizo y destruyó el que existía de piedra y que había cos­tado 60.000 pesos fuertes en el tiempo de los españoles; que el Ejército estaba sin pagar y en tal miseria que pedían li­mosna los soldados públicamente, en fin, que estableció el papel moneda; que ha sido la ruina de aquella República y los particulares". El General San Martín se quedó corto. Pudo agregar que Rivadavia fundaba la Escuela de Declamación y Acción Dramática, y encargaba a la Academia de Medicina y Ciencias Exactas formar una colección de "geología y aves del país" y describía las funciones de la Escuela de Partos que debería estudiar "las partes huesosas que constituyen la pelvis; el útero, el feto y sus dependencias: la vejiga, la orina y el recto". A la vez fundaba la Casa de Partos Públicos y Ocultos y la Sociedad Lancasteriana". (José María Rosa, Historia Argentina, tomo III, pág. 365, ed. Granda, Bs. As., 1964).

Todo esto mientras estábamos en guerra con el Brasil y faltaban los recursos para la misma que se distraían también utilizando las fuerzas reclutadas para la guerra exterior en la lucha interna para imponer un sistema político que repugnaba el país. (Cuando Lamadrid destinó las fuerzas aportadas por las provincias para la guerra con el Brasil, a imponerse a las mismas provincias).

Imaginad ahora que Churchill en aquel momento en que dice que sólo puede ofrecer a los británicos "sangre, sudor y lágrimas" se hubiese adelantado a su tiempo y en lugar de preocuparse de alianzas, cañones, aviones, tanques y soldados, se hubiese dedicado a los átomos para la paz, a la redacción de un nuevo código rural, a la importación de nuevas varie­dades ganaderas, a hacer ochavas en las esquinas de Londres —que ya se las hacían los alemanes— o a la construcción del túnel subterráneo bajo el Canal de la Mancha. Seguramente los ingleses lo hubieran sacado a patadas, como ocurrió aquí con nuestro prócer, pero además harían lo posible por borrar su recuerdo como una vergüenza para las generaciones futuras. Con seguridad no hubieran construido la imagen del hombre que se adelantó a su tiempo. Pero eso sólo prueba que los ingleses son ingleses y que aquí hay muchos argentinos... que son ingleses u otra cosa, y que ellos manejan la pedagogía colonialista. Y que los que aplican el buen sentido cuando se trata del extranjero, en lo nacional se atienen a la zoncera.

Tan cierto es esto que el mismo Mitre corrobora que el hombre que se adelantó a su tiempo, era simplemente un ma­caneador a destiempo.

Por ahí se le escapa en la misma arenga. Es cuando dice: "Años después Rivadavia leía en el destierro La Democracia en América, de Tocqueville (años después de ser gobernante, es decir, de haberse adelantado a su tiempo). Continúa Mitre en su famosa arenga diciendo que entonces "Rivadavia tuvo la revelación plena del sistema de gobierno que convenía a los pueblos libres. Tan abierto estaba siempre su espíritu a las demostraciones de la verdad que al hablar de su obra con sus compañeros de desgracia, decíales con la humildad y sinceri­dad del hombre convencido: Es necesario confesar que éramos unos ignorantes cuando ensayamos construir la República en nuestro país".

De manera que si Rivadavia hubiera leído a Tocqueville antes de ser Presidente, se habría comportado de otra manera, y no como un ignorante.

¿Y éste es según su propia confesión el hombre que se adelantó a su tiempo, cuando resulta que estaba atrasado has­ta en las lecturas? ¿Y de manera también que dependió de un librito y su lectura el destino que para el país proponía Ri­vadavia? ¿Veis ahora por qué lo reverencian los ideólogos de toda laya?

¿Si hubiera leído a Tocqueville se habría adelantado a su tiempo o hubiera actuado a tiempo? ¿Qué hubiera ocurrido con este genio si llega a leer Mein Kampf o La Revolución den­tro de la Revolución de Debray? El General Mitre no lo dice, ni se lo palpita, pero basta esto de Tocqueville para explicarse cuál es el ideal de gobernante que se propone a los argentinos a través de la zoncera: el individuo que forma su pensamiento con las paparruchas de un librito importado y que desconoce el tiempo y el terreno donde opera. Tan se lo propone como modelo que al hombre que se adelantó a su tiempo se lo lla­ma el primer hombre civil de la tierra de los argentinos. Pero ésta es otra zoncera también inventada por Mitre en la mis­ma ocasión. 1
Zoncera N° 22
III) “El más grande hombre civil de la tierra de los argentinos”
No hay para que decirlo porque nos lo han repetido mi­les de veces desde el primer grado de la escuela y a macha martillo durante toda la vida, que se trata de Bernardino Gon­zález Rivadavia, más conocido por Rivadavia a secas.

El que proclamó el más grande hombre civil de la tierra de los argentinos, es decir, el fundador de esta zoncera, fue tam­bién Bartolomé Mitre en la arenga de marras.

Sobre el más grande hombre civil de la tierra de los ar­gentinos, el General San Martín opinaba de otra manera:

"Los autores del movimiento del 1° de Diciembre son Ri­vadavia y sus satélites, y a usted le consta los inmensos ma­les que estos hombres han hecho, no sólo a este país sino a toda América, con su infernal conducta".

"Si mi alma fuera tan despreciable como la suya, yo apro­vecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres, pero es necesario ense­ñarles la diferencia que hay entre un hombre de bien y un mal­vado".

Este es el juicio de San Martín sobre la calidad moral de el más grande hombre civil de la tierra de los argentinos. Tam­bién contribuye a su imagen moral lo que dice uno de los suyos, Salvador María del Carril, en la carta dirigida a Lavalle proponiéndole inventar a posteriori un acta para justificar el fusilamiento de Dorrego:

"Me tomo la libertad de prevenirle que es conveniente recoja usted un Acta del Consejo Verbal que debe haber pre­cedido la fusilación".

"Un instrumento de esta clase, redactado con destreza se­rá un documento muy importante para su vida póstuma. El señor Gelly se portará bien en esto: que le firmen todos los Jefes y que aparezca usted confirmándolo. El señor Julián Agüero y don Bernardino Rivadavia son de esta opinión y creen que lo que se ha hecho no se completa si no se hace triunfar en todas partes la causa de la civilización contra el salvajismo".

Pero si para San Martín esa era la contextura moral de el más grande hombre civil de la tierra de los argentinos, y así nos lo enseñan, para San Martín es sencillamente de "lo últi­mo". Si usted se atiene a autoridades, como quieren las zon­ceras, elija entre Mitre y San Martín.

Yo no intento hacerlo. Simplemente recordaré que a Mitre le comprenden las generales de la ley porque Mitre y Rivada­via eran frates , así, con tres puntitos.

En octubre de 1868 —y previamente al traspaso de la presidencia de la República entre el Presidente saliente, Mi­tre , y el entrante, Sarmiento— , se celebra la ceremonia masónica en que se hace el previo y simbólico traspaso. Allí, Mitre (op. cit., págs. 58 y sig.) enumera los cuatro Presidentes hermanos  que ha tenido la República: Urquiza , Derqui , el que habla y Sarmiento que le sucede, y pre­gunta: "¿Qué sentimientos animaban a aquellos cuatro hombres en ese momento solemne?", y contesta: "De­bemos creer que el sentimiento de la fraternidad" 

También , ¡hay que ver cómo se empujan estos masonazos!


1   ...   13   14   15   16   17   18   19   20   ...   35

similar:

Colección La Siringa iconColección La Siringa

Colección La Siringa iconColección: Pasión 26

Colección La Siringa iconColección de la mácula

Colección La Siringa iconColección: a debate

Colección La Siringa iconColección Nebulae N. o 1

Colección La Siringa iconColección latinoamérica

Colección La Siringa iconColección Sincretismo

Colección La Siringa iconColección Conciencia

Colección La Siringa iconColección general

Colección La Siringa iconColección Vibraciones


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com