El descubrimiento de la enseñanza huna max freedom long indice




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Caso 5
Descendientes de cazadores de cabezas relatan que sus

antepasados dominaban la caminata sobre el fuego

Comentario preliminar:
Desde hace siglos los Igorot practican la caminata sobre el fuego en las Filipinas. Antiguamente eran cazadores de cabezas. Si los seguidores de los cultos de Birmania no consideran el acecho y la decapitación de un enemigo justamente como conducentes a una “limpieza” de pecados, los cazadores de cabezas Igorot ni siquiera estaban conscientes de una acción pecadora en tales casos. Por eso vemos a los descendientes de esos pueblos bronceados en tono rojo, aplicar magia de fuego con el mismo éxito que sus antepasados.
Circunstancias:

Algunos Igorot hacían hace años presentaciones de caminatas sobre fuego en Los Angeles, en el antiguo parque Chutes en la calle Washington. Mi amigo George Dromgold los vio trabajar, y su descripción acerca de la presentación nos da la habitual imagen de piedras calientes, de ramas verdes en las manos y de pies desnudos que caminan sobre piedras calentadas al rojo, sin recibir quemaduras.

Comentario:
Este caso es importante, porque muestra que los antiguos cazadores de cabeza ya conocían la caminata sobre el fuego y que ese arte se ha mantenido con los Igorot hasta nuestros días.

De menor importancia es la conclusión de que esa magia también se puede practicar en países civilizados, donde no se conoce la planta de Ti, que en territorio polinesio es considerada como un atributo tan esencial de la ceremonia.


Caso 6
Un sanador japonés aplica magia de fuego
Comentario preliminar:
En los casos precedentes hemos tratado los dos tipos mejor conocidos de magia de fuego. El tercer tipo está menos difundido, pero tiene mayor importancia práctica. Es la aplicación de magia de fuego para la sanación de ciertas enfermedades.

Circunstancias:
En los años 1928 y 1929 había en Honolulu un sanador de fuego japonés. Puso anuncios referentes a su arte de sanar y comenzó con un consultorio. Su especialidad era el tratamiento de artritis. Él utilizaba piedras que habían sido calentadas hasta tal punto, que normalmente hubieran quemado la carne. Según sus explicaciones posteriores ante los tribunales, era posible por medio de la aplicación de magia, pese a la gran temperatura, colocar las piedras alrededor de la extremidad afectada y sanar la enfermedad. Él trató diferentes casos con gran éxito. A éstos pertenece también el caso de un norteamericano rico, que a causa de la artritis no había podido mover su rodilla desde hacía meses. Después que el sanador japonés lo hubo tratado con sus piedras calientes, él recuperó el uso completo de su rodilla.

Comentario:
Este caso es importante para nuestros estudios y como material de prueba, porque los informes al respecto se encuentran en documentos de la corte de justicia. Después que el hombre había practicado durante algún tiempo en Honolulu, fue arrestado por iniciativa de un médico. Se lo acusaba de haber practicado medicina sin licencia. Pero como él no había aplicado medicina, la acusación se distorsionó de tal manera, que se lo culpó de ser un Kahuna. (Referente a sanaciones por medio de magia, la ley hawaiana dice lo siguiente: “Artículo 1034: Magia/ Sanciones. Toda persona que intenta sanar a otra aplicando magia, brujería, Ananna, Hoopiopio, Hoounauna o Hoomanamana (términos que describen la práctica de Kahunas hawaianos) u otros métodos supersticiosos fraudulentos, será castigada, después de ser declarada culpable, con una multa no inferior a 100 dólares o con encarcelamiento y trabajos forzados por un tiempo no superior a seis meses”.

Hay también otro párrafo de la ley, que pone a los Kahunas a la misma altura que los impostores o los estafadores y los define como personas que se presentan como Kahunas o que bajo el pretexto de poseer fuerzas mágicas, sacan dinero y declaran ser un Kahuna. Por ese delito, la multa llega hasta 1.000 dólares y un año de cárcel).

Al tribunal que examinó el caso, no le interesó que el tratamiento del japonés era eficaz en casos en que los médicos locales no habían tenido éxito. En su defensa el japonés declaró que había utilizado magia y no medicina. Pero la magia no es admitida como prueba por ningún tribunal del mundo civilizado. Él reconoció haber utilizado para la sanación de otras personas piedras tan calientes, que normalmente tendrían que haber producido quemaduras. Eso fue suficiente. Él fue condenado y enviado a la cárcel como Kahuna. Posteriormente fue deportado.

Si el japonés hubiera utilizado un truco, con seguridad habría declarado eso para ser dejado en libertad, en vez de ir a la penitenciaría por un largo tiempo, como fue el caso, ya que él insistió que había aplicado magia auténtica. Pero si hubiera negado el uso de magia, naturalmente habría tenido que explicar y demostrar el truco. Pero eso probablemente no le habría sido posible, porque en este caso no se había utilizado ningún truco.

Resumen:
Dentro de los marcos de nuestras observaciones acerca de la inmunidad al fuego por medio de la magia, es necesario regresar una vez más a los poco convincentes exámenes que Harry Price y sus colaboradores hicieron en Londres antes de la Segunda Guerra Mundial. De los primeros informes publicados acerca de los experimentos con Kuda-Bux, se sabe que en tres casos en que blancos intentaron imitar en forma reducida la caminata sobre el fuego demostrada por el hindú, se produjeron graves quemaduras. Después, cuando el grupo Price experimentó con otro hindú, que también había asegurado poder caminar sobre el fuego, se constató que sus demostraciones eran mucho menos impresionantes y que podían ser imitadas con éxito por lo menos por uno de los observadores blancos. A causa del posterior chasco con Hassan, Price retiró cautelosamente sus declaraciones referentes al intento con Kuda-Bux.

Otra excelente fuente de información acerca de inmunidad frente al fuego, son los anales de las Sociedades de Investigación Psíquica. Sobre la base de docenas de casos, estudiados detalladamente y reproducidos extensamente, se llegó allí a la opinión de que la protección contra la acción del fuego ocurre con ayuda de seres espirituales. El famoso médium D. D. Home solía, en sesiones, sacar de la chimenea u horno carbones candentes y soplarlos en sus manos desprotegidas hasta que se inflamaban. Él los ponía en sus pañuelos de lino sin que éstos se chamuscaran. También mantenía su cabelluda cabeza en las llamas del horno, sin que se quemara ni un solo pelo. Además, él mantenía flores frescas en las llamas, sin que se marchitaran. Un libro aparecido hace poco tiempo, que trata de su vida y de sus experiencias, relata aquellos y muchos otros casos de magia.

Se logre la protección contra el efecto del fuego por medio de una oración a un ser sobrehumano o se produzca por mediación del espíritu de una persona fallecida, ésta siempre sigue siendo el resultado de un efecto supranormal. Eso sí es magia.

Todos los efectos supranormales son magia, se expresen en sanaciones inmediatas o con la producción de otros fenómenos psíquicos, como telepatía, clarividencia, etc., o con la utilización de la “oración para matar”.

III
La increíble fuerza que hay en la magia,

su origen y algunas de sus aplicaciones

Antes de que se pueda explicar cómo se llevan a cabo la caminata sobre el fuego y otras acciones mágicas y cómo participan en éstas tres elementos invisibles, que hasta el día de hoy todavía no son conocidos por la psicología moderna, hay que decir algo sobre la creencia religiosa de los Kahunas.

El “secreto”, la médula de la enseñanza, que ha sido transmitida de un mago a otro, se puede designar en esencia como psicología aplicada. Porque el elemento puramente religioso se puede considerar como muy escaso, especialmente si partimos de la definición de religión en el mejor sentido moderno.

El Dr. Paul Tillich, profesor de teología filosófica en el Union Theological Seminary, escribe: “La magia es un tipo especial de interrelación entre fuerzas limitadas; la religión es la relación humana con la fuerza ilimitada, con lo ilimitadamente grande y superior… Magia es el empleo de fuerzas interiores, religión, en cambio, es el sometimiento al poder trascendente”.

Todas las religiones están mezcladas con magia. La oración es magia. Todo lo que hacemos para obtener beneficios en esta vida o en la siguiente, pertenece al campo de la magia. Por medio de magia obtenemos algo de áreas supranormales. La religión, en cambio, es veneración de un ser superior y la aceptación incondicional de lo que él nos da, sea agradable o desagradable.

Aunque los Kahunas trajeron a la Polinesia los relatos de Adán y Eva, de la creación, del diluvio, etc., de la fuente de tales historias – del valle del Nilo y de sus países vecinos – no compartían la idea de un dios patriarcal personal.

Según la enseñanza de los Kahunas, la capacidad humana de comprensión es incapaz de comprender formas de consciencia que no corresponden a la propia y que son superiores a ésta. Por eso consideraban todos los esfuerzos humanos por imaginarse un ser superior divino, definitivo y severo, como una inútil pérdida de tiempo. Por cierto estaban convencidos de la existencia de un ser creador superior, pero no lo veneraban.

Tomemos como ejemplo una flor. Ella puede hacerse solamente una idea vaga de la vaca que está sobre el pasto, si es que lo hace siquiera. La vaca puede tener solamente una idea vaga de la naturaleza del pastor y sus motivos. Por eso el pastor, si está convencido de la existencia de un creador superior del universo, puede imaginarse a ese ser solamente parecido de algún modo al ser humano. Aunque él solamente puede formar en sí la imagen de ese “gran ser humano” en conceptos vagos, si es que lo hace siquiera, le teme y le reza, con la esperanza de obtener beneficios; trata de sobornarlo con sacrificios o autosacrificios en forma de abnegaciones; se esfuerza por obedecer órdenes que supone que provienen del “ser supremo”; por fin él venera a ese ser.

En forma análoga, el mundo invisible de los espíritus y de los seres espirituales significa para nosotros más o menos lo mismo que nuestro mundo significa para el pez que está en el mar. El pez apenas está consciente del mundo que se encuentra fuera de su zona acuática. Pero a medida que ascendemos en la escala de la inteligencia, nosotros, que provenimos de la tierra y del aire, podemos comprender al pez que está en las profundidades del agua, aunque no podamos compartir con él, como lugar para vivir, las profundidades en las que vive.

Los Kahunas suponían que tanto encima como debajo del plano humano de consciencia se apilan muchos otros planos de consciencia. Pero a la mayoría de esos planos le dedicaban poca atención. Una excepción era solamente el plano que está directamente sobre el humano.

En ese plano habita lo que podemos designar como supra-Yo o Yo superior. Los Kahunas le daban diferentes nombres. Uno de los más preferidos era Aumakua, lo que traducido significa algo así como “espíritu mayor, paternal, sumamente confiable”. Así como padres es un concepto que se refiere a dos personas, Aumakua se pensaba compuesto por una parte masculina y una femenina. Todas las oraciones y ritos se le dedicaban a Aumakua. Pero como éste se consideraba parte del propio ser - tal como nosotros consideramos el supraconsciente o el subconsciente en la forma actual de pensar -, el “espíritu paternal” no era venerado, sino QUERIDO. No se le ofrecían sacrificios. No se le trataba de sobornar. Éste, por otro lado, no les impartía órdenes a los Yoes inferiores, sino que entre ellos reinaba una relación de amor recíproco y de confianza recíproca, es decir, la misma relación que normalmente existe entre padres e hijos.

Si eran necesarias oraciones a entidades aún superiores, se sabía por sí mismo, de acuerdo con las enseñanzas lógicas de los Kahunas del “espíritu paterno”, cuándo eran necesarias y cómo se tenían que ofrecer. El Yo superior hacía entonces lo que nosotros no podemos hacer, porque nuestra mente se encuentra en un nivel inferior de desarrollo y solamente dispone de capacidades menores.

A causa de esa posición, basada en un pensamiento claro y simple, los Kahunas permanecieron siempre sencillos y libres de dogmas humanos. Pensaban siempre en forma clara y objetiva, y se lo podían permitir, porque poseían un sistema psico-religioso práctico que funcionaba bien. Y un sistema eficaz deja poco espacio para imprecisión y especulación dogmática.

Este práctico sistema, que servía de base a la magia de los Kahunas, impedía que surgiera en ellos alguna necesidad de tener discusiones filosóficas. Por eso ellos no tenían ningún redentor, ninguna salvación, no tenían ni cielo ni infierno. No tenían revelaciones religiosas con libros donde está escrito: “Así dice Dios…” Sí, no tenían en absoluto libros; hasta la era moderna su idioma jamás se escribió.

Aunque sólo pocos de nosotros pueden tener la ambición de caminar sobre el fuego, ese antiquísimo rito es de gran importancia para nosotros, porque demuestra en forma muy evidente el hecho de que existe una fuerza mágica, que puede ser puesta en acción si dominamos los métodos para su aplicación.

La mayoría de nosotros oran por bendiciones de diferentes tipos. El conocimiento del “secreto” nos trae de inmediato resultados definitivos, que son superiores a todo lo que obtenemos normalmente con las oraciones que conocemos. Nosotros no podemos, por ejemplo, adquirir invulnerabilidad al calor o al fuego por medio de una simple oración. ¿Es necesario entonces que se diga todavía lo importante que es para nosotros estudiar la enseñanza de los Kahunas transmitida desde la antigüedad?

Recordemos que el Dr. Brigham ya había analizado los fundamentos de la magia antes de que los comprendiera bien. Él me había inculcado poner atención en tres elementos, (1) una forma de consciencia que (2) se valía de un tipo de fuerza y que (3) hacía actuar esa fuerza a través de una substancia invisible de tipo físico.

El Aumakua, la parte supraconsciente de nuestro ser, desempeña un papel importante en la entrega de inmunidad frente al fuego. La fuerza de la que él se sirve en su trabajo, es llamada Mana por los Kahunas, y para nosotros es conocida como fuerza vital. Ésta parece ser de naturaleza eléctrica y muestra fuertes características magnéticas. La substancia invisible a través de la cual actúa la fuerza vital se llama Aka o “substancia corporal tipo sombra”.

Como nosotros ya sabemos que existe algo así como una fuerza vital, deseo comenzar mi descripción de la enseñanza HUNA, haciendo referencia a algunas cosas que ya son conocidas acerca del tipo y de la aplicación de esa fuerza. A continuación nos dedicaremos a cosas acerca de las cuales los Kahunas sabían más. Después discutiremos sus explicaciones.

Al hacerlo se comprobará que los conocimientos de los Kahunas también pueden explicar muchas cosas que hasta ahora todavía no estaban claras en el campo de la investigación psíquica.

Los tres elementos: consciencia, fuerza y substancia invisible, nos dan al mismo tiempo los tres parámetros con los que podemos medir todo tipo de magia. Con las siguientes exposiciones eso se nos aclarará cada vez más.


Caso 7
(Diversos)
Los tres elementos invisibles en la magia

Comentario preliminar:
Para poder bosquejar una imagen en lo posible completa y clara del material a tratar aquí, deseo primero hablar de algunos fenómenos psíquicos conocidos.

Comencemos con el movimiento de mesa.

Si colocamos nuestras manos sobre una mesa y hacemos que se incline, eso es como si un perro meneara la cola. Pero si colocamos nuestras manos sobre la mesa y algo invisible la inclina o la levanta desde el suelo junto con nuestras manos, eso es como si la cola meneara al perro. Pero si la mesa u otros objetos se mueven por sí solos, sin que las manos estén cerca, entonces la comparación con el perro ya no es aplicable. En ese caso estamos cara a cara frente a una de las dos formas de consciencia que pueden participar en la magia.

En la primera de esas formas se trata generalmente de un “espíritu”. Si él hace ruidos o golpea objetos de un modo infantil, aparentemente sin sentido, se trata entonces de un “Poltergeist” (fantasma que hace ruidos). Pero si los movimientos ocurren como si un ser racional o un espíritu “adulto” tuviera que ver con ellos, se trata entonces de un fenómeno psíquico normal.

Esta segunda forma de consciencia viene de un ser supraconsciente. Su trabajo se caracteriza en que un objeto es traspasado a una forma invisible y en ese estado es llevado a menudo a otro lugar que está a muchos kilómetros de distancia. Acerca del modo en que se desplaza se hablará más adelante en forma detallada. En este caso se trata sobre todo de la FUERZA que es necesaria para producir los cambios.

Circunstancias:
Si en las siguientes explicaciones no me refiero expresamente a otras fuentes, la mayoría de los casos citados son extraídos de la “Encyclopaedia of Psychic Science” del Dr. Nandor Fodor, que reunió y revisó con sus colaboradores todos los informes y evidencias disponibles que se refieren a fenómenos psíquicos y que fueron conocidos en los últimos cien años antes de 1933. Su evaluación de las diferentes opiniones e hipótesis es razonable e inteligente. En ninguna librería se encontrará un libro mejor que sirva de fuente.


  1. Gambieri Bolton, un famoso investigador, escribe en su libro “Psychic Force”:

“En cada comida con la Sra. Elgie Corner (Florence Cook, una famosa médium) en su casa, mientras ella estaba ocupada en comer y beber (ambas manos eran visibles en todo momento), la pesada mesa del comedor comenzaba primero a temblar, con lo que todos los vasos tambaleaban y la vajilla se movía; después la mesa empezaba a hacer movimientos de balanceo y vibración de un lado a otro, inclinándose también de vez en cuando hacia un lado o hacia un extremo. Durante todo el tiempo se escuchaba en la mesa misma y en muchos objetos del cuarto un constante golpeteo. Comer con esa dama en un restaurant era cada vez algo sensacional.


  1. Sir William Crookes escribe en su informe de investigación:

“… Muy numerosos son los casos en que han sido movidos objetos pesados como mesas, sofás, sillas y otros semejantes, aunque el médium no los tocara. Deseo describir algunos de los casos más notables. Mi propia silla realizó un giro parcial, sin que mis pies tocaran el suelo. Ante los ojos de todos los presentes se movió una silla vacía lentamente desde una esquina del cuarto hasta la mesa que estaba en el centro. En otra ocasión se movió un sillón hacia el lugar donde estábamos sentados y por orden mía se deslizó nuevamente de vuelta a su lugar (la distancia era de uno a dos metros aproximadamente). En tres noches consecutivas se movió una pequeña mesa lentamente a través del cuarto, y por cierto bajo condiciones que yo había constatado anteriormente, para encontrar cualquier reparo posible”.
C) Cesar Lombroso, el famoso psiquiatra y antropólogo criminalista italiano, describió en la revista turinesa “La Stampa” sus observaciones en una bodega de vino subterránea, donde sin haber personas vivas presentes, se quebraban frecuentemente botellas de vino. Él escribió acerca de eso como sigue:

Bajé al subterráneo – primero en total oscuridad – y escuché el tintineo de vasos que se quebraban. Rodaban botellas delante de mis pies… Las botellas estaban colocadas en seis compartimentos, uno sobre el otro. En el centro del cuarto había una mesa rústica, sobre la cual encendí seis velas, porque supuse que el fenómeno de los espíritus cesaría con luz clara. Pero ocurrió lo contrario. Vi rodar tres botellas vacías que antes habían estado paradas en el suelo, como si fueran movidas con un dedo. Finalmente se quebraron cerca de la mesa. Para descartar todas las posibilidades de engaño, toqué y revisé a la luz de la vela todas las botellas de vino llenas que estaban en las repisas. Con eso pude convencerme de que no había ni cordones ni hilos con los que alguien hubiera podido causar los movimientos. Después de pocos minutos se separaron primero dos botellas, después cuatro y nuevamente dos de la segunda y tercera repisa y cayeron al suelo, pero no rápidamente, sino como si alguien las hubiera bajado. Cuando llegaron abajo, se quebraron seis en el corredor ya inundado y mojado con vino, mientras dos botellas quedaron intactas. Finalmente, cuando abandonaba el subterráneo y subía, escuché todavía otra botella que se quebraba.

Comentario:
La explicación de los casos anteriores y de los citados después, se divide en tres partes. Primero tenemos que examinar lo que sabemos actualmente de aquellos casos. Segundo, examinaremos lo que pueden aportar los Kahunas para ampliar tales informaciones. Tercero, tenemos que comparar de buena fe todos los hechos comprobatorios (mientras no se hayan terminado trabajos experimentales exhaustivos), antes de que formulemos nuestras suposiciones u opiniones.

En la discusión de los casos, por cierto no se podrán separar siempre esos tres puntos de vista, pero el lector haría bien en tener siempre presente que existen esos tres importantes métodos para la investigación de nuestros fascinantes problemas.

Como no se puede aprender ni obtener nada de personas que simplemente niegan todos los fenómenos que están aquí para discutir, en general no perderemos tiempo en rebatir tales objeciones infundadas, a menos que se trate de argumentos valiosos que puedan ser considerados a causa de su posible importancia. Todos los intentos modernos para explicar los movimientos de mesas y objetos por médium invisibles, no se han desarrollado más allá de la opinión clásica, de que tales fenómenos son causados por espíritus de personas fallecidas o por seres espirituales inmateriales similares.

Los Kahunas admiten gustosos que espíritus tienen que ver con esos fenómenos, pero dan informaciones adicionales acerca del tipo de tales espíritus.

Se han hecho esfuerzos por explicar también esos misteriosos sucesos sin la hipótesis de los espíritus. Esos esfuerzos merecen ser tomados en cuenta, porque representan una solución alternativa a la que podemos recurrir si no podemos aceptar la idea de los espíritus.

El Dr. Nandor Fodor escribe en su “Encyclopaedia of Psychic Science”: “En el caso de Eusapia Paladino (una conocida médium), Morselli, Flournoy, Geley y Carrington, suponían una exteriorización de motricidad.

Por “motricidad” se entiende una combinación de electricidad y fuerza vital o energía nerviosa. Se supone que esa fuerza puede abandonar el cuerpo y penetrar en el objeto que se mueve. (Con esto tenemos entonces el primer elemento para evaluar la magia Kahuna, y ese elemento es la fuerza o energía que actúa cuando ocurre el fenómeno. La segunda medida es la inteligencia que es necesaria para emplear la fuerza para mover un objeto. El tercer elemento es la substancia invisible que – como una mano – hace actuar la fuerza sobre los objetos a mover).

La inteligencia que produce el movimiento de objetos es, como se supone, capaz de inducir a la motricidad o fuerza a salir del cuerpo de una persona viva y producir el movimiento. Se dice también que esa inteligencia está en condiciones de sacar en forma invisible (y a veces también débilmente visible y palpable) substancia del cuerpo vivo de un médium (o de un participante en la sesión) y formar con ésta una extremidad o una mano, a través de la cual actúa la fuerza. A esa substancia se le llama “ectoplasma”.

Otra explicación parte de la base que la inteligencia es el subconsciente del médium vivo y que éste puede, bajo ciertas condiciones misteriosas, inducir a la motricidad o fuerza a abandonar el cuerpo junto con el ectoplasma y producir el movimiento de los objetos. El subconsciente es en este caso considerado como la causa que induce, porque si el médium empleara la consciencia superior, con seguridad sabría de su actividad y la tendría bajo control.

En la amplia literatura que en los últimos cien años se ha dedicado a los fenómenos psíquicos y al espiritismo, se da a entender de muchas maneras que el magnetismo puede estar involucrado en el efecto de la motricidad sobre los objetos. Esa es una idea muy atractiva, que puede ser desarrollada, y que en vista de que este campo todavía se encuentra inexplorado, se les recomienda esa idea a las personas interesadas, como punto de partida para su propia colaboración en la investigación de los problemas de la magia.

Probablemente la fuerza de gravedad esté emparentada de algún modo con el magnetismo. Nos encontramos con el magnetismo en todas partes donde fluye corriente eléctrica. Las fuerzas que actúan en el movimiento de mesas u otros objetos pueden tener dos direcciones, es decir, pueden consistir de fuerzas de presión y de atracción.

Los Kahunas conocían tanto el efecto magnético-atractivo como también el efecto opuesto repelente de la fuerza vital o motricidad, pero desgraciadamente no han dejado explicaciones exactas al respecto. Conocían la fuerza como algo que participa en todos los procesos pensantes y en todos los tipos de actividad corporal. Era en general la esencia de la vida. El símbolo Kahuna de esa fuerza es el agua. El agua fluye como la fuerza vital. El agua llena recipientes; lo mismo hace la fuerza vital. El agua puede escurrirse o ser absorbida; la fuerza vital también puede hacer eso.

El Dr. Brigham se dedicó durante mucho tiempo al estudio de una antiquísima costumbre Kahuna. Ésta consistía en que el Kahuna sostenía en las manos una pesada vara de madera y por medio de un esfuerzo mental producía que una parte de su electricidad corporal penetrara en la vara y la cargara fuertemente.

Tales varas se utilizaban antiguamente en combates. Los Kahunas estaban detrás de la línea de combate, cargaban grandes varas con electricidad y se las lanzaban a los adversarios. Al contacto con las varas muchas veces quedaban inconscientes incluso los guerreros más fuertes. El Dr. Brigham examinó la fuerza de tales varas y encontró que éstas eran capaces de dar algo así como un golpe eléctrico de un tipo especial. Ese golpe adormecía la parte del cuerpo que tocaba y producía sensación de mareo en la cabeza del que lo recibía. Conocimientos y prácticas similares se encuentran también en las tribus de indios americanos. (Dicho sea de paso, esas tribus también dominan la caminata sobre el fuego). Un antiguo informe de los archivos gubernamentales relata cómo un curandero demostró su fuerza mágica, tocando con su dedo índice a un robusto jefe en el pecho, con lo que éste cayó inconsciente al suelo.

Aunque no hay que pasar por alto que probablemente también participaban fuerzas hipnóticas de sugestión en tales sucesos, parece, sin embargo seguro, que tales cargas con fuerza vital podían causar fuertes efectos de conmoción. En la carga del palo que se lanza o del dedo índice, la mente y la voluntad desempeñan un papel muy importante.

Durante su aprendizaje con la Kahuna femenina de la tribu berberisca, W. R. Stewart aprendió que la fuerza vital se puede guardar en madera, piedra, agua, en el cuerpo humano, como también en el cuerpo de un “espíritu”, invisible para nosotros. La fuerza acumulada puede ser descargada repentinamente, con lo cual se pueden mover incluso objetos pesados.

Una demostración de la naturaleza magnética de esa fuerza, como también de una inteligencia o de un espíritu que está bajo o sobre el plano de existencia humano, le fue dada una tarde a Stewart por la Sra. Lucchi en una colina. Allí había una gran roca, cubierta por puertas de madera que hacían recordar puertas de subterráneo. Las puertas fueron abiertas y la Sra. Lucchi y Stewart bajaron por peldaños que estaban hechos en el suelo. La gran roca se elevaba desde el suelo de una cueva tipo subterráneo. Una gallina fue muerta a la luz de una antorcha. La sacerdotisa dejó gotear su sangre en la superficie de la piedra. Después se llevó a cabo una invocación del espíritu que se suponía que habitaba en la piedra. Lucchi dejó caer la gallina al suelo delante de la piedra, pero poco después ésta se elevó en el aire y fue apretada contra la piedra. Un momento después, Stewart, que se había acercado y alumbraba con la antorcha para poder ver mejor, sintió una fuerte tracción magnética que casi lo lanzó contra la piedra. Lucchi lo tomó y lo tiró hacia atrás con todas sus fuerzas. Ella insistió en que abandonaran de inmediato el lugar.

Stewart no ha sabido nunca cuál inteligencia había sido invocada ahí, o qué importancia tienen tales invocaciones dentro de los marcos de la práctica diaria de la magia. Él supone que la entidad cuya presencia se dio a conocer en la roca, era un “espíritu de la naturaleza” y que tenía que ver con el suelo, con el prado o con el tiempo atmosférico – todas cosas naturalmente importantes para los bereberes y sus rebaños de animales. Stewart era de la opinión de que ese espíritu y sus fuerzas son enemigos del ser humano y que probablemente pueden ser peligrosos para cualquiera que no sea un Kahuna adiestrado. Lucchi le había explicado que cualquier contacto con tales espíritus tenía que efectuarse de acuerdo con el estricto cumplimiento de un ritual, y cualquier modificación en el ritual podía ocasionar dificultades. Pero Stewart había variado el transcurso habitual del rito, al acercarse demasiado a la roca en un momento inadecuado. Se le dijo que tenía que haber permanecido alejado, hasta que el espíritu hubiera absorbido la fuerza vital de la gallina. También se le dijo que el espíritu necesitaba tales fuerzas vitales, para poder cumplir las peticiones hechas en la invocación. Se dijo que después el cuerpo de la gallina caería al suelo. Stewart recordó las muchas historias de demonios de la naturaleza, que tan frecuentemente aparecen en la tradición árabe.

Si se pudiera demostrar que algunos movimientos que realizan objetos bajo la influencia de fuerzas invisibles se basan en efectos magnéticos de atracción o de empuje de la fuerza electrovital, eso sería un descubrimiento de la mayor importancia. Podríamos entonces sacar dos conclusiones: Primero, cuando la fuerza atrae o empuja objetos de un lado para otro, no se necesitaría la conducción por medio de un espíritu, un subconsciente vivo u otra inteligencia; segundo, la fuerza no necesitaría servirse de ninguna substancia visible o invisible – en cierto sentido como mano. Podría trabajar sin substancia de ectoplasma invisible, pero tal vez bajo la utilización de cierta substancia etérea que se propaga en forma de ondas. (La teoría del éter tiene contradicciones. Mientras la ciencia nos ofrece hoy el éter para llenar el espacio vacío y para penetrar en espacios llenos, nos lo quita mañana).

Los imanes atraen el hierro, y al revés, son atraídos por el hierro. Si se coloca un imán sobre una tabla y se coloca ésta sobre la superficie del agua, y cerca se coloca un clavo sobre otra tabla flotante, se mueven las dos tablas, tanto la que tiene el imán como la que tiene el clavo. Se dirige una hacia la otra. En otras palabras: No permanece una de las tablas inmóvil sobre el agua, mientras la otra se desplaza hacia ella.

El magnetismo animal o la fuerza vital tiene en cambio la extraña cualidad, que la atracción – permaneciendo con el mismo ejemplo – sólo se ejercería sobre el clavo, mientras ninguna atracción del mismo tipo actuaría sobre el imán.

Mr. Arthur Spray, un zapatero de los alrededores de Londres, un conocido de uno de mis amigos, es un buen hipnotizador. En su libro “The Mysterious Cobbler”, mi amigo relata acerca de un impresionante fenómeno totalmente inexplicable, con el que se encontró muchas veces en el consultorio del zapatero, que al mismo tiempo era sanador por medio de hipnosis.

Un día Mr. Spray hablaba acerca de ese fenómeno ante un grupo de periodistas. Le pidió a un hombre joven que le pareció apropiado, que se acostara en el suelo, y lo llevó a un profundo sueño hipnótico, hasta que se produjo rigidez corporal. Después se paró a los pies del hombre que estaba tendido y estirado y le ordenó que abriera los ojos. Cuando se abrieron los ojos y la mirada se dirigió a él, hizo señales con la mano derecha. El hipnotizado levantó por sí mismo la cabeza y los hombros, permaneciendo los talones sobre el suelo tal como estaban. El hipnotizador levantó entonces pulgada a pulgada el cuerpo rígido estirado, de manera que la cabeza se elevó cada vez más alto, hasta que el hombre finalmente estuvo parado, alejado más o menos 1,20 mts. de la orilla de la alfombra. Lo dejó algunos segundos en esa posición y después le dio a entender – otra vez con una señal con la mano – que tenía que tenderse nuevamente. Muy lentamente el cuerpo volvió a la posición estirada original sobre el suelo.

Durante ese experimento Spray no sintió ningún tipo de tracción en su cuerpo o en su mano. Aunque el joven hombre pesaba 70 kilos, Spray no sintió ningún tipo de efecto de fuerza mientras lo hacía levantarse desde el suelo.

Posteriormente otros hipnotizadores han repetido ese experimento. Por eso podemos considerar como un hecho una fuerza de atracción unilateral del magnetismo humano. (Ésta parece provenir de una carga intensa de fuerza electrovital, donde la carga aparentemente es formada por orden de la voluntad por medio de un impulso físico).

El barón Eugene Ferson demostró hace años en Honolulu esa fuerza magnética que actúa unilateralmente, ante muchos participantes de sus cursos. Él creía que con una orden mental él podía extraer fuerza eléctrica de la atmósfera y almacenarla en él. Sin duda él era capaz de extraer fuerza de cualquier fuente; sus alumnos aprendieron rápidamente el truco de ese proceso. Bajo su dirección, uno de sus alumnos produjo, por medio de una autoorden mental, una carga adicional con fuerza especialmente fuerte (probablemente la fuerza provenía de la oxidación de alimentos en el cuerpo). Cuando él estuvo satisfecho con el resultado de la carga, colocó una mano sobre el hombro de un participante del curso que no estaba cargado y luego retiró la mano lentamente. Si la carga era suficientemente fuerte, actuaba sobre el alumno que no estaba cargado una fuerza tan intensa, que lo forzaba a seguir la mano que se estaba retirando. Pero en la mano del hombre que se había cargado no se sentía ninguna tracción.

Yo fui una vez testigo de cómo el barón Ferson demostró la peculiaridad de ese magnetismo, al colocar su mano sobre una silla plegable que estaba apoyada en la pared en una fila de sillas iguales. Bajo la influencia de su voluntad el magnetismo salió de su cuerpo y se dirigió hacia la silla. Después llamó a una dama sensitiva que estaba en otro cuarto y le pidió que caminará a lo largo de la fila de sillas. Ella lo hizo; pero cuando pasó delante de la silla magnetizada, fue atraída hacia ésta en forma casi violenta. La joven dama pesaba por lo menos diez veces más que la silla plegable, y naturalmente se habría esperado que la silla hubiera sido atraída hacia ella y se hubiera pegado a su cuerpo. Pero el efecto era justamente al revés. Por lo tanto, parece ser la regla que - sin importar el tamaño y el peso – siempre el objeto con la carga más intensa de fuerza magnética vital ejerce una atracción sobre objetos con una carga menor, con lo que, sin embargo, no se siente ningún efecto contrario o fuerza de reacción.

Esa fuerza magnética actúa en un radio de un metro más o menos, y por cierto también a través de objetos que separan, como por ejemplo, muros de cemento. Así fue como una vez el barón Ferson, después que se había cargado intensamente, se paró a un lado de un fuerte muro de cemento de 25 centímetros, mientras los participantes de su curso estaban en una sala abovedada, desde la cual se podían ver los dos lados del muro. Al frente, al otro lado del muro, colocó a una joven dama sensitiva (ella era especialmente sensitiva frente a fuerzas de atracción magnéticas). Ella estaba de pie alejada un metro del muro, y a su derecha y a su izquierda estaban parados dos señores, para sujetarla en caso de que fuera atraída en forma muy violenta contra el muro por la fuerza magnética ejercida por Ferson. Ferson levantó sus brazos y los estiró hacia la muchacha que estaba al otro lado del muro. Instantáneamente ésta fue atraída tan fuertemente contra el muro, que los hombres tuvieron que hacer uso de todas sus fuerzas para protegerla de daños. Pero Ferson estaba con los talones juntos completamente erguido. Él no mostraba ninguna inclinación en dirección a la muchacha y tampoco sentía ningún tipo de efecto de atracción.

Dentro de los marcos de esos cursos se discutía cuán grande era el porcentaje de sugestión en tales presentaciones. Para examinar la fuerza magnética sin la posibilidad de efecto de sugestión, probamos (mi amigo y yo), dentro de los marcos de esos cursos, el efecto magnético de atracción en un perro Bullterrier. No es sabido que los mastines reaccionen por sugestiones. Hicimos los ejercicios prescritos para cargarnos con fuerza adicional y después colocamos nuestras manos sobre el tronco del perro, que estaba con la cabeza apartada de nosotros. Ambos, el dueño del perro y yo, tuvimos éxito. Ejercimos tal atracción sobre el perro, que fue arrastrado hacia atrás varias pulgadas, aunque opuso resistencia y trató de sujetarse de la alfombra. Pero nosotros dos no sentimos ningún efecto reactivo de fuerza ni en las manos ni en otra parte del cuerpo.

El profesor Dr. Rhine de la Duke University, que ha llegado a ser famoso por sus acciones pioneras en la investigación de la percepción extrasensorial, ha publicado pruebas excelentes que demuestran que la mente puede ejercer influencia sobre la materia, aun sin contacto físico. En uno de esos experimentos se utiliza una máquina que lanza dados. Mientras ocurre el lanzamiento, el experimentador le imprime su voluntad al dado, indicándole que debe caer en un lado determinado. Se pudo ver un efecto definitivo e indiscutible como resultado del empleo de la voluntad.

Mientras más se reconoce lo peculiar de la actuación conjunta de la mente con lo que sin duda parece ser fuerza vital, más fácil resulta creer en las diferentes fases de la magia. Con nuestros grandes progresos científicos tenemos que admitir que solamente sabemos muy poco de los secretos de la mente, de la fuerza vital y de la substancia invisible. En la larga fila de siglos pasados ha habido muchos relatos legendarios acerca de personas que podían volar por el aire. Se creía que las brujas podían viajar de un modo mágico por el aire a sus reuniones. Los dioses griegos podían volar por el aire a voluntad. De los adeptos de la India y del Tíbet se decía que podían superar la fuerza de gravedad y en un santiamén desplazarse por el aire a lugares lejanos. O bien desaparecían en un país y después adoptaban nuevamente forma en otro país. La tradición polinesia está llena de historias de ese tipo. También la investigación psíquica moderna conoce numerosos casos en que personas de carne y hueso se elevan en el aire, oponiéndose a la ley de gravedad. El famoso médium D. D. Home flotaba en posición horizontal y salía por la ventana de un cuarto y regresaba por la ventana abierta de un cuarto contiguo. Eso ocurría en el tercer piso de un edificio.

Si la mente puede ejercer un cierto dominio sobre la materia, eso probablemente se basa de algún modo en la conducción del empleo de fuerza vital. Con eso se influencia a su vez el efecto del magnetismo o incluso de la fuerza de gravedad. En varios experimentos se han utilizado simultáneamente prácticas respiratorias y aplicación de la voluntad para contrarrestar la fuerza de gravedad.

El Dr. Hereward Carrington, uno de los pioneros de la investigación psíquica, relata en su libro “The Story of Psychic Science” acerca de la realización del “juego de flotar”, en el que cuatro personas elevan con sus dedos a una quinta. Las cinco personas respiran profundamente varias veces; después contienen la respiración y realizan la elevación. La persona elevada se siente más liviana que lo normal. Cuando se realizó el experimento sobre una plataforma con balanza, el peso total normal de las cinco personas y una silla era de 350 kilos. Durante el tiempo del proceso de elevación, la balanza indicaba en diferentes intentos, pérdidas de peso de entre 25 a 30 kilos.

El barón Schrenck-Notzing relata acerca de un caso, en el que un hombre joven, después de ejercicios respiratorios preparatorios, pudo elevar completamente su cuerpo del suelo 27 veces. Lo contrario de ese fenómeno es menos conocido. Pero algunos relatos citan que personas también pueden aumentar considerablemente su peso, por medio de fuerza de voluntad y de dominio respiratorio.

En Hawai (y según un libro aparecido hace poco tiempo, también en el Tíbet) se obtuvo, por medio de “respiración voluntaria”, fuerza mágica adicional para correr grandes distancias. Había allí mensajeros corredores especialmente bien entrenados. En llevar noticias de altas personalidades, ellos eran muy superiores, en rapidez y resistencia, a otros que no dominaban ese tipo de magia.

Otro lado de ese asunto de fuerza vital, la capacidad para sanar, está todavía por explicarse. Desde tiempos inmemoriales, personas que tiene algún tipo de padecimiento han sido sanadas por medio de imposición de manos. Siempre ha habido personas que han poseído esa fuerza sanadora en un grado mucho más alto que otras. A los reyes de la antigüedad se les atribuían tales fuerzas, como parte de su derecho natural.

En el campo religioso, la imposición de manos se lleva a cabo con oraciones. De la práctica Kahuna de los bereberes, W. R. Stewart describe casos en los que cesaban dolores de inmediato, cuando la maga imponía sus manos sobre la persona enferma. La Sra. Lucchi le aseguró que su fuerza mágica era tan potente, que podía abandonar su cuerpo y con el contacto de sus manos podía pasar al cuerpo de un enfermo. En casos graves, dijo ella, rezaba una oración ritual y necesitaba tiempo para preparar al paciente para la sanación, por medio de limpiezas psicológicas y rituales. En Hawai era en general habitual que los Kahunas traspasaran su fuerza vital a sus pacientes o – con propósitos especiales - a los espíritus de personas fallecidas.

En sus cursos de instrucción en Honolulu, el barón Ferson hablaba acerca de una extraña sensación que él sentía a menudo, cuando le imponía sus manos a otra persona para sanarla o con otros propósitos. Él creía sentir una corriente inversa negativa. Ese flujo inverso negativo también traía consigo substancias como alcohol o nicotina. Ferson relató que una vez que se encontraba en un estado de carga de fuerza especialmente fuerte (él la llamaba “la fuerza vital universal”),colocó sus manos sobre los hombros de una persona embriagada y sorprendentemente sintió él mismo un cierto efecto embriagador, mientras que el borracho quedó sobrio casi instantáneamente.

Los médium se quejan a menudo que en sesiones espiritistas, cuando en el círculo se encuentra gente que fuma mucho, obtienen un traspaso tan intenso de nicotina, que en ellos se muestran síntomas de intoxicación por nicotina. Pero si esos fumadores permanecen alejados del círculo, no se presentan los síntomas.

He observado que sanadores naturales imponían sus manos sobre enfermos y les expresaban la sugestión de que por medio de los movimientos de fricción de sus manos iban a extraer tóxicos y substancias patógenas del cuerpo y luego las iban a sacudir. (Ellos hacían habitualmente movimientos como si lanzaran agua de las puntas de los dedos). Casi todos los sanadores de esa corriente están convencidos de que realmente extraen substancias invisibles del cuerpo enfermo. Muchos de ellos se lavan minuciosamente las manos y los brazos después del tratamiento, para limpiarlas sacándoles las substancias invisibles que contrajeron con el tratamiento.

Sobre la base de observaciones y estudios personales de este método de sanación, estoy convencido de que casi cualquiera persona sana puede ayudar a un enfermo por medio de imposición de manos, si dirige su intención a que su fuerza penetre en el paciente y lo fortalezca. Si el empleo de la intención va acompañado de palabras habladas, eso conduce a una sugestión de gran efectividad.

Mesmer, que descubrió el mesmerismo hace más de un siglo, no sabía que en la transmisión del llamado “magnetismo animal” la sugestión desempeñaba un papel considerable. Si podemos creer en los informes acera de sus acciones y resultados, él poseía la capacidad para cargarse en un alto grado con fuerza vital adicional (mientras sostenía un imán, del cual, como creía, recibía la fuerza). Él utilizaba sus grandes fuerzas en sanaciones, cuyos resultados lo hicieron famoso. Primero les imponía sus manos a los pacientes. Después, cuando la cantidad de sus pacientes ya no permitía un tratamiento tan personal, él traspasaba su fuerza, por medio de actos de voluntad, a recipientes llenos con agua, a los que estaban conectadas barras de hierro. Si los recipientes con agua estaban cargados, entonces los pacientes tomaban las barras y con eso entraban en contacto con los recipientes. Las descripciones que tenemos de los efectos que el procedimiento ejercía sobre los pacientes, dejan ver sin duda que el mesmerismo era una fuerza útil y eficaz. Los pacientes reaccionaban de diferentes maneras. A algunos, que al principio no sentían ningún efecto, Mesmer los tocaba después con las manos, con lo cual habitualmente se hacía sentir el resultado. Sin duda había muchas sanaciones, pero también algún caso de histeria, como ocurre a veces en casos de una ligera influencia hipnótica.

Una penetración más profunda en las ideas en que se basa el método de sanación de Mesmer, despierta el recuerdo de la descarga repentina de fuerza vital de varas lanzadas y de la descarga adormecedora que actuaba cuando el curandero de la tribu de indios americanos dejaba inconsciente a un jefe al tocarlo con su dedo índice.

Después de hacerse conocido el mesmerismo, los hipnotizadores encontraron que la hipnosis se puede producir por sugestión o incluso haciendo mirar fijamente al paciente un punto brillante. Aseguraban entonces que el magnetismo no era en absoluto necesario y que tampoco se podía transmitir al paciente o a una persona de experimento. Esa opinión parece estar errada. Porque el hecho de que el paciente espere una reacción hipnótica, ya es en sí una sugestión. El hecho de que el hipnotizador la mayoría de las veces esté cerca, puede posibilitar el traspaso de una cantidad suficiente de fuerza vital, para hacer efectiva la sugestión.

Después hablaremos acerca de cómo los Kahunas explicaban el flujo de fuerza vital entre personas (o también entre personas vivas y espíritus de personas fallecidas), entre las cuales no existía ningún contacto físico. Aquí solamente se hace referencia al hecho de que un intercambio de ese tipo efectivamente ocurre, y que aquello que Phineas Quimby designaba como “tratamiento a distancia” es una realidad, gracias a la posibilidad de enviar tanto fuerza vital como también sugestiones sanadoras a través de grandes distancias.
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