El descubrimiento de la enseñanza huna max freedom long indice




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VI
El tercer elemento en la magia.

La substancia invisible, por medio de la cual

la consciencia trabaja con ayuda de la fuerza

Como ya se ha dicho, el sistema Kahuna nos da en la mano tres elementos:

  1. la consciencia que actúa en cualquier actividad;

  2. la fuerza aplicada y

  3. la substancia invisible, por medio de la cual trabaja la fuerza, a través de la cual ese tipo de energía es conducido y llevado a actuar.

Hemos conocido los tres espíritus o Yoes del ser humano y sabemos que cada uno de esos Yoes posee sus propias capacidades mentales, como también su propia tensión de fuerza vital.

Ahora agreguemos tres cuerpos invisibles, el cuerpo astral, el etéreo y el cuerpo mental, y así el cuadro está bastante completo – por lo menos hasta donde lo puedo abarcar por el momento.

En la teosofía, como la conocemos del área hindú, se encuentra una gran similitud con la idea Kahuna de los tres cuerpos de materia invisible, que les sirven a los tres espíritus humanos como moradas corporales de materia sutil y como substancias portadoras, especialmente antes del nacimiento del cuerpo físico y después de su muerte.

A falta de mejores denominaciones, he adoptado aquí los términos teosóficos astral y etéreo. La palabra hawaiana es Kino (= cuerpo) Aka (= sombrío). Cada uno de nuestros tres espíritus tiene un cuerpo de materia sombría, pero aquel que envuelve la consciencia es más fino y delgado que el del subconsciente. Finalmente el cuerpo de sombra del supraconsciente es el más fino y delgado.

La palabra Aka designa también una emanación resplandeciente que sale de un cuerpo, como la aureola alrededor de la luna o del sol, o un circulo de radiación como el que sale de la luna o del sol, antes de que suban sobre el horizonte. El cuerpo de sombra del espíritu consciente y subconsciente penetran en el cuerpo físico y se mezclan con él (pero pueden entrar en él y salir de él). El cuerpo de sombra del subconsciente penetra en todo el cuerpo hasta lo más profundo. Constituye la forma característica de cada pequeña célula y de cada partícula del tejido corporal. El cuerpo de sombra del espíritu consciente tiene su sede en las cercanías de la parte delantera del cerebro. En pinturas medioevales de santos es representado como círculo interior de la aureola que rodea la cabeza. (Pero tal vez con eso también se quería representar el cuerpo de sombra del supraconsciente de los santos). En escrituras religiosas antiguas de Grecia se encuentra, como comenta James Morgan Pryse en la introducción de su libro “Restored New Testament”, la creencia en la existencia de dos cuerpos invisibles, adicionales al cuerpo físico, el cuerpo solar y el cuerpo lunar. Los Upanisads de la India hablan, aparte del cuerpo carnal, de dos cuerpos invisibles, el “cuerpo causal” y el “cuerpo sutil” (kârana sharîra y sukshma sharîra).

Tomemos libro por libro en la mano y leamos las conclusiones de hombres eruditos que han dedicado su vida a la búsqueda de la verdad en las áreas de la religión y de la psicología. Todos ellos han expresado con palabras claras lo que Thornton Wilder designa como “enormes alusiones encubiertas” de la religión. Cuando estamos familiarizados con el sistema Kahuna, descubrimos en sus alusiones algunos hechos esenciales claros. Aquí se cita un párrafo típico del trabajo de Pryse:

“Semioculto en ese campo ovalado de aura está el parakletos, la luz del logos. En estado activo, éste – casi se podría decir - se convierte en una electricidad consciente viva de una tensión increíble, que apenas es comparable con el tipo conocido por los físicos… El cuerpo solar, llamado así porque en su forma visible resplandece como el sol y envía rayos de luz dorados, es de estructura atómica, no molecular… La psiquis, o el cuerpo lunar, por medio del cual el Nous actúa en el mundo psíquico, es de estructura molecular, pero de substancia mucho más fina que los elementos que forman el cuerpo de materia densa, a cuyo organismo él corresponde con exactitud; él también tiene órganos para ver, oír, palpar, etc. Es de un brillo plateado, de un tono violeta suave; su aura es de un azul completamente pálido, y un juego de cambio de los colores del arco iris le da algo de fluorescencia”.

Como sabemos por la maga de la tribu berberisca que los Kahunas vivieron alguna vez a orillas del Nilo, nos parece totalmente natural de que en las zonas egipcias se encuentren indicios de la creencia Kahuna.

Al comienzo del segundo tomo de su libro “The Celestial Ship of the North”, E. V. Straiton escribió (al describir contenidos de creencia del antiguo Egipto): “Se creía que el ser humano constaba de muchas entidades, de las cuales cada una vivía su propia vida en la tumba con la momia. Se las conocía como Sahy, Ka, Ba, Khoo, Khaibit, Sekhem y Ren. Se decía que Ka aparecía con el nacimiento del cuerpo y vivía en él hasta que éste moría. Era la proyección etérea, la imagen divina, la copia del ser eterno, la imagen del ego espiritual, el alabado segundo Yo, una especie de parte superior del Yo mortal; era el genio del cual se decía que había nacido con el mortal en su vida. Era el fiel retrato perfecto, ya sea como niño, como hombre o mujer. Ka podía separarse del cuerpo o unirse con él a voluntad. Cuando se unía con él o venía hacia él, decía así: “Tú has dejado a mi alma eterna ver mi cuerpo”. Para Ka había una cámara especial en la tumba… Ba, el alma-corazón, era de una substancia muy pura y etérea. Ba podía entrar al cielo a voluntad. Ba podía visitar al cuerpo muerto en la tumba y reanimarlo. Se creía que Ba – tal como las otras entidades – desaparecería si no se lo nutría en forma suficiente. Por eso los seres humanos o los dioses le daban comida. Ba podía transformarse… Khoo era una chispa del fuego divino, era la chispa iluminadora. Khoo vivía en el cielo y en el cuerpo del ser humano al mismo tiempo. Era el espíritu transparente que ascendía al cielo… Khaibit (o la sombra) se consideraba como parte del organismo humano. Existía como un ser independiente; podía, cuando lo deseaba, separarse del cuerpo o visitarlo. Se creía que estaba siempre cerca del alma o unida con ella… Sekhem o “fuerza vital” era mencionado habitualmente junto con Khoo y con el alma. También Sekhem existía en el cielo. Ren tenía igualmente su existencia en el cielo… Se decía que todos ellos estaban unidos entre ellos inseparablemente, aunque en tiempos primitivos se había supuesto que eran partes separadas e independientes de la naturaleza mortal del ser humano… Osiris era la unidad de todas las partes espirituales del ser humano. Osiris recibía bendiciones espirituales después de las ceremonias de muerte. La totalidad de todas las partes espirituales era llamada Osiris, y se mantuvo ese nombre hasta el período romano”.

De esos restos fragmentarios del sistema Kahuna más antiguo podemos extraer referencias claras de los tres espíritus que están dentro del ser humano, de las tres tensiones del Mana o fuerza vital y de los tres Akas o cuerpos de sombra. Todas las visiones psíquicas de videntes o médium se refieren a que el Yo supraconsciente, en su cuerpo de materia sutil y con su increíble alta tensión de fuerza vital, parece estar inundado por una fuerte luz blanca.

En la tradición de los Kahunas existía el término: la “luz verdadera” para la psicología secreta, y especialmente para la parte de ésta que trata del supraconsciente, que la mayoría de las veces incluso se le llamaba luz. También era denominado “camino” o “sendero”. En el cristianismo se encuentran numerosos restos de ese conocimiento secreto.

Para el rito del bautizo con aplicación de agua, para la confesión, para la invocación de espíritus y para el ritual del perdón de los pecados había en la magia de los Kahunas equivalentes mucho más sugerentes y descriptivos. Eso es también muy natural, si es correcto el relato de que los Kahunas estuvieron en Egipto antes que Moisés. Justamente el cristianismo se originó de religiones más antiguas que tuvieron su origen en Egipto o en la zona nordafricana vecina. Como no se pudo descubrir otra fuente de los rituales de la iglesia romana y de su línea lateral griega - con la posible excepción de la misa – es por lo menos muy significativo e informativo, que los Kahunas en el lejano Hawai conocían las historias bíblicas del Antiguo Testamento, pero no sabían nada del Nuevo Testamento, y que en su magia de sanación se valían diariamente de los ritos y ceremonias de la iglesia primitiva.

Es posible que los Kahunas, en su trayecto desde Egipto a Hawai, les hayan transmitido a los sacerdotes de la India algunos de los contenidos más esenciales de su creencia. Pero por lo visto ya se habían elaborado en la India antiguas doctrinas similares. Por eso, con la inserción de la creencia Kahuna en la creencia de los nativos hindúes, se llegó a una falsificación considerable de las ideas Kahunas originales.

Examinemos, por ejemplo, la idea de la FUERZA, como se representa en la doctrina hindú por medio del Prana. Mientras los Kahunas conocían solamente tres tensiones del Mana (a propósito, obsérvese el parecido de las palabras Mana y Prana), los hindúes hacían cada vez más subdivisiones. Ellos proveían a cada tipo de actividad mental y corporal con una fuerza especial o energía pránica. La tendencia a desmenuzar todo en muchas, muchas partículas pequeñas, condujo finalmente a que en algunos sistemas hindúes se conocieran hasta 49 tipos de Prana. Todas las formas de pensar y sentir eran subdivididas de manera similar, para mantener “siete por siete”, con lo cual los dhätus y los dharmas resultaban como partes del esquema. Pero lo bueno del budín se comprueba una vez que se come. Pese al sistema mucho más diferenciado de la filosofía hindú, el efecto práctico de su sistema psicoreligioso quedó mucho más atrás que el de los Kahunas. Además, la habitual doctrina de la India de karma y reencarnación, que se refería a seres humanos animados solamente por un espíritu, impedía la aplicación de la magia de sanación. Al mismo tiempo esa doctrina favorecía el sistema de castas.

No necesitamos discutir sobre elementos puramente religiosos de sistemas religiosos. Pero – tal como la psicología moderna (por muy joven que sea) – tenemos que cuestionar y examinar los sistemas psicológicos más antiguos, donde están en contradicción con los nuevos conocimientos.

Al principio, cuando me encontré con la palabra “pegajosidad” como significado de la palabra radical Pili en Unihipili (la palabra Kahuna para designar el Yo inferior), no sabía que hacer con ella. Pero cuando había relacionado el cuerpo de sombra o Aka con el espíritu subconsciente y examinado los diferentes significados radicales de A-ka, descubrí que lo que era “pegajoso” o adhesivo no podía ser otra cosa que el cuerpo de sombra. Éste justamente se adhiere a todo lo que tocamos o vemos (probablemente incluso a lo que escuchamos). Es como si tocamos con un dedo aquella substancia pegajosa para atrapar moscas y luego retiramos el dedo; se origina entonces un hilo largo y fino de esa substancia.

Al principio esto puede escucharse absurdo; pero describe con exactitud la forma en que, según los conocimientos de los Kahunas, trabaja el cuerpo de sombra del subconsciente.

Con la idea de un hilo Aka o de una cuerda Aka está conectada estrechamente la idea del flujo de Mana o fuerza vital. La raíz Ka no solamente significa cuerda, sino también una parra ramificada. La vid es, tal como el agua, símbolo del Mana.

En la literatura teosófica se describe el cordón astral como una cuerda de materia invisible, que une los cuerpos espirituales de materia sutil con el cuerpo físico de materia densa, cuando éstos abandonan el cuerpo físico por la duración de un estado de trance o en el momento de la muerte.

En la psicología moderna no se encuentra ni la más mínima referencia a algo que – como el cuerpo de sombra – permanezca conectado por medio de finos hilos invisibles, con miles y miles de cosas que alguna vez haya tocado. Pero en informes de la Investigación Psíquica se declaran por todas partes, en registros acerca del trabajo de médium, indicios sobre la existencia de tales hilos o cuerdas. Éstos pueden ser vistos y palpados psíquicamente. Están intensamente cargados con fuerza vital, y parecen poder condensarse tanto, que incluso se los puede palpar con los dedos.

Antes de que continuemos y examinemos qué papel desempeñan los hilos invisibles en la magia, mencionaremos un particular aspecto de la creencia Kahuna. Se creía que todas las cosas, seres humanos, animales, flores, sillas, pero también los pensamientos, poseen aquellos cuerpos de sombra y que estos siguen existiendo después que las cosas ya están destruidas en su forma de materia densa. En este contexto interesa especialmente la teoría de que también los pensamientos forman cuerpos de sombra, y que también éstos son substanciales, es decir, objetos con duración, aunque – tal como los hilos de sombra - no se pueden ver con los puros ojos o con un microscopio.

Los Kahunas creían que nosotros al pensar plasmamos formas de pensamiento. Como la mayoría de los pensamientos se suceden como en una cadena y a su vez están relacionados con otros pensamientos, los cuerpos mentales de sombra “o formas de pensamiento” (así eran llamados por los teósofos) forman verdaderos grupos, racimos o enjambres. Esos grupos de pensamientos son comparados en el sistema Kahuna con racimos de uvas (símbolo de tales grupos de pensamiento en sus cuerpos de materia sombría).

Una de las formas más corrientes de magia es el envío de comunicaciones por medio de telepatía. Entre amigos, parientes y cónyuges estrechamente relacionados, ocurre a menudo que uno de ellos recibe impresiones telepáticas del otro.

Como ya se ha mencionado, el Profesor Dr. Rhine ha realizado excelentes investigaciones sobre telepatía en la Universidad Duke bajo condiciones de laboratorio. La telepatía está actualmente comprobada en forma tan convincente e irrefutable, que solamente pocos perseverantes se atreven a negar su existencia.

Hace algunos años un investigador envió casi diariamente desde el Ártico transmisiones telepáticas a un amigo que estaba en Nueva York y que las anotaba. A través de una distancia de miles de kilómetros, esas transmisiones eran recibidas en forma perfecta.

Que la transmisión de comunicaciones de mente a mente no se puede explicar con la teoría de las ondas de radio, es sabido hace mucho tiempo. Ese tipo de transmisión a distancia utiliza justamente descargas eléctricas como portadoras de comunicaciones. Pero su intensidad disminuye en el cuadrado de la distancia a cubrir. Una noticia telepática que recorre la mitad de la Tierra, tiene que ser naturalmente muchísimo más débil que una que nos envían, por ejemplo, desde el otro lado de la calle. Pero las investigaciones experimentales han demostrado que al recibir comunicaciones telepáticas, la distancia no produce ninguna diferencia notoria en relación con la intensidad y la claridad de la recepción. Pero como eso contradice todas las teorías modernas que se han enunciado para explicar el mecanismo de la telepatía, entonces tenemos que atenernos a la explicación de los Kahunas.

Pero esa explicación es completamente simple y lógica. Los hilos de substancia corporal sombría, que unen telepáticamente a amigos, son excelentes conductores de la fuerza electrovital.

La física no conoce ningún conductor perfecto de corriente eléctrica. Todos los metales le oponen resistencia al paso de la corriente, y mientras más tenga que recorrer la corriente a lo largo del alambre, más débil se pone. Mientras más alta sea la tensión de la corriente, menor parece ser la pérdida.

Nuevos experimentos con “ondas corporales” y “ondas mentales” han dejado ver que la fuerza vital es de naturaleza eléctrica, y que fluye por todas partes en nuestro cuerpo, de una célula a otra a lo largo de nuestros nervios, o se propaga a saltos en diminutos cuantos de carga. El Dr. Libet y el Dr. Gerard de la Universidad de Chicago establecieron que con el intercambio entre células cerebrales la tensión es aproximadamente de una millonésima de voltio o menor; el efecto de las cargas corresponde, sin embargo, a un “potencial de millones de voltios”.

Los Kahunas no solamente creían que la fuerza vital se propaga libremente a lo largo de los hilos Aka, sino creían también que en la corriente de fuerza que fluye pueden ser llevados de un lado para otro, complejos de formas de pensamiento que contienen impresiones o noticias.

Como solamente el subconsciente ejerce el control sobre todos los hilos de cuerpo de sombra, sobre todas las formas de pensamiento que se forman en el transcurso de los procesos de pensamiento y sobre todas las ramificaciones de corriente de Mana inferior o de la electricidad corporal, no se pueden enviar o recibir comunicaciones telepáticas por medio de impulsos de voluntad. Por eso tenemos que darle al subconsciente la orden mental que envíe y reciba por nosotros. Después tenemos que relajarnos y esperar que el subconsciente haga su trabajo. Por cierto podemos decirle qué tipo de comunicaciones queremos enviar, pero en la recepción de comunicaciones sólo podemos simplemente esperar que el subconsciente las reciba y las transmita al centro de consciencia, para que las conozcamos.

Vemos por lo tanto que la redescubierta psicología Kahuna nos entrega una explicación absolutamente racional de la telepatía. Pero esa explicación nos serviría poco o nada si no estuviéramos tan adelantados en la ciencia moderna, que estamos en condiciones de comprender la antigua información transmitida y los mecanismos descritos en ella.
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