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Las Etapas y el Tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer


La Enfermedad de Alzheimer es un tipo de degeneración progresiva de la estructura y el funcionamiento del cerebro. En la etapa "preclínica," una persona puede funcionar bien en su casa o en el ambiente de su empleo, y las anormalidades cognitivas puede que solo se noten en evaluaciones neuropsicológicas. Eventualmente, se podrán notar las deficiencias cognitivas.

Una persona con la Enfermedad de Alzheimer al principio tiene dificultad con la memoria reciente o inmediata, organizando citas complicadas o un calendario social, organizando un viaje para las vacaciones, o coordinando una fiesta con una cena de varios platos diferentes. Más adelante en la evolución de la enfermedad, puede haber problemas con la memoria a largo plazo, con el humor, la apatía, inquietud, y la ejecución anormal de movimientos (ej. caminar de un lado a otro). Las personas afectadas tienen problemas usando los electrodomésticos - primero, los complicados como el coche o el lavaplatos; luego, el teléfono; y eventualmente hasta los utensilios de la mesa.

No todos los problemas de memoria llegan a ser demencia, ni todas las causas de demencia son la Enfermedad de Alzheimer. Demencia significa que hay una pérdida de la memoria además de pérdida de por lo menos otro aspecto de cognición, como el pensamiento abstracto, personalidad, habilidad ejecutiva (de organización), y que esta perdida interfiere con el funcionamiento. No se puede diagnosticar la demencia cuando alguien está enfermo, como por ejemplo con fiebre, infección, perturbación metabólica, etc.

La Enfermedad de Alzheimer es la causa más común de la demencia. Sin embargo, hay otras condiciones médicas que también pueden causar demencia como el infarto cerebral, el alcohol, la Enfermedad de Parkinson, u otras condiciones médicas.

La Enfermedad de Alzheimer tiene componentes genéticos y ambientales. El componente genético es muy fuerte en las personas diagnosticadas con la Enfermedad de Alzheimer entre la edad de 40 y 50 y pico años. Sin embargo, estas personas son una minoría pequeña de toda la población de gente que padece la Enfermedad de Alzheimer. La mayoría de la gente con la Enfermedad de Alzheimer lo desarrollan entre los 70 y 80 años; y el componente genético a este edad es mucho menos fuerte. Solo un 50 por ciento de los gemelos idénticos cuyos padres padecían Alzheimer, contraen la enfermedad.

La salud y factores ambientales, como por ejemplo actividad física y mental, y el tratamiento de condiciones médicas como la hipertensión y la diabetes, influyen mucho en la postergación de los síntomas de Alzheimer. Generalmente no se recomienda hacerse pruebas genéticas para detectar la Enfermedad de Alzheimer después de los 60 años.

Etapas de la Enfermedad de Alzheimer
Muy leve: Normalmente no se diagnostica esta etapa porque todavía la gente está trabajando a un nivel bastante alto. A veces pueden contar que están teniendo más problemas de lo normal con la memoria a corto plazo, o abordándose de los nombres o de dónde han dejado sus pertenencias. Sin embargo, todavía pueden hacer los cálculos de sus finanzas, acordarse de citas, y seguir conduciendo.

Estas personas suelen compensar dándose más tiempo para adaptarse a las situaciones y a veces escriben notas para recordarse de las cosas. Algunos sufren de ansiedad por sus fallos de memoria. No existe ningún tratamiento especifico aparte de un cambio en la forma de vida.

Leve: En esta etapa, se empiezan a notar las deficiencias cognitivas en algunas situaciones difíciles. La clave para diagnosticar la demencia leve es que el funcionamiento en casa o en el trabajo se ve afectado, auque sea levemente. Estas personas empiezan a necesitar ayuda en sus tareas complicadas como planear una fiesta o hacer sus finanzas. Pueden tener problemas para recordar algunos eventos de sus vidas (hospitalizaciones, condiciones médicas, momentos clave de su educación o del trabajo), tener dificultades para concentrarse, tener problemas viajando particularmente a los sitios no conocidos.

La mayoría de la gente en la etapa leve no tiene dificultades para reconocer caras conocidas, no están desorientados con respeto al tiempo, y normalmente pueden viajar a los sitios conocidos. Sin embargo, la gente con Alzheimer tiende a evitar las situaciones difíciles o desafiantes. Su humor puede ser un poco "plano." La mayoría no tiene idea de la medida de sus deficiencias. Igual dicen que tienen los mismos problemas que tienen todos los de su edad, pero realmente no aprecian la medida de su pérdida.

Moderada: Las personas en la etapa moderada de Alzheimer no pueden hacer nada sin ayuda. Necesitan ayuda para escoger el conjunto de ropa apropiada y pueden necesitar pistas para vestirse en el orden apropiado. La seguridad en la cocina (ej. un fuego de un sartén dejado en la estufa) puede ser un problema y a veces puede ser necesario desenchufar algunos electrodomésticos como la estufa. Si todavía están conduciendo, alguien les debería convencer para dejarlo. También pueden tener problemas llevando sus finanzas o sus medicamentos con seguridad.

Aunque hay algún grado de desorientación con el tiempo, como por ejemplo recordando que la Guerra Fría fue después de la Segunda Guerra Mundial, las personas con demencia moderada todavía pueden acordarse de información importante sobre sí mismos, sobre sus familias, y sobre otros. Puede haber comportamiento delirante, depresión, apatía, o ansiedad a medida que la enfermedad evoluciona.

Moderadamente severa: Con la progresión de la pérdida de la memoria, una persona puede no acordarse de sus hijos o su esposo(a) constantemente, o les pueden confundir con otros miembros de su familia. Funcionalmente, la persona pierde la capacidad para vestirse, bañarse, y más tarde de ir al servicio. Se produce la incontinencia urinaria y, luego, incontinencia fecal. Muchas veces también hay trastornos del sueño.

Severa: La capacidad para hablar se limita a más o menos media docena de palabras, y eventualmente, el vocabulario comprensible disminuye a una sola palabra. El o ella ha perdido o va a perder la capacidad para caminar, sentarse, sonreír, y eventualmente para sujetar la cabeza. Ahora parece que el cerebro es incapaz de comunicar al cuerpo lo que debe hacer. La persona puede sentarse en el servicio, pero haber olvidado como evacuar, o puede tener incontinencia antes de llegar al baño.

Las personas con demencia severa pueden quedarse con la comida en la boca, habiendo olvidado como tragar. Pueden perder peso, aspirar líquidos a los pulmones, o contraer úlceras de decúbito (escaras/llagas por estar en la cama). Durante esta etapa puede ser necesario recurrir al cuidado para los enfermos desahuciados para asegurar su comodidad y paliación.

Tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer
Estilo de vida: Estas recomendaciones son apropiadas para todas las etapas de la enfermedad, pero hace falta adaptarlas a las preferencias y habilidades de cada individuo. En general, los cambios de estilo de vida sanos que protegen el cuerpo de los infartos cerebrales y de los ataques de corazón también pueden proteger el cerebro de la disminución de cognición. Los adultos mayores que hagan ejercicios, mantengan su peso del cuerpo normal, eviten traumas a la cabeza, que no tomen más que una bebida alcohólica al día, y que queden ocupados con sus vidas sociales, son los que mejor mantienen sus habilidades cognitivas.

Los adultos que están en las etapas tempranas de la enfermedad pueden tomar clases en las universidades publicas de la comunidad, tomar clases en un centro de ancianos, o participar en clubes de libros de la biblioteca. Los que padecen de la enfermedad en su etapa moderada o severa pueden beneficiarse de actividades organizadas en una guardería para ancianos. La Oficina de los Ancianos,(en Ingles Office of Aging) y la Asociación del Alzheimer de tu comunidad pueden darte información sobre donde se encuentran estas oficinas en tu localidad. Además, el tratamiento de la hipertensión es importante para proteger el cerebro de la disminución cognitiva, así como la prevención y tratamiento de la diabetes con ejercicios y medicamentos.

La vitamina E: La vitamina E es un antioxidante. Un estudio demostró los beneficios de la vitamina E en grandes dosis (1,000 unidades dos veces al día) en las personas con demencia moderada. El uso de la vitamina E retrasó el tiempo de la muerte, el institucionalismo, la perdición de la habilidad de realizar las actividades cotidianas, y el desarrollo de la demencia severa.

Inhibidores de la Acetilcolinesterasa: Estos medicamentos están aprobados por la FDA para tratar los síntomas de la Enfermedad de Alzheimer leve o moderada. Los inhibidores de la acetilcolinesterasa incluyen:

  • Tacrina (también llamado Cognex, que todavía se vende pero se receta poco por los efectos secundarios al hígado)

  • Donepezilo (Aricept)

  • Galantamina (Razadyne)

  • Rivastigmina (Exelon)

Los inhibidores de la acetilcolinesterasa bloquean la acción de la acetilcolinesterasa, la enzima responsable para la destrucción de la acetilcolina. La acetilcolina es un neurotransmisor del cerebro (elementos químicos que usan las neuronas para comunicarse entre ellos).

Se cree que algunos de los síntomas de la Enfermedad de Alzheimer se dan por niveles reducidos de acetilcolina. Bloquear la enzima que destruye la acetilcolina causa un aumento en las concentraciones de acetilcolina en el cerebro. Se cree que este aumento es responsable de la mejoría de la memoria y de la cognición que se ve con estos medicamentos.

La mejoría es modesta y dura entre seis y 12 meses. Después de ese tiempo, regresa la disminución de la memoria. Sin embargo, los investigadores creen que las personas que están usando inhibidores de la acetilcolinesterasa pueden seguir teniendo mejoras en su funcionamiento y comportamiento mientras sigan tomando estos medicamentos durante un periodo prolongado.

Estas mejoras pueden ayudar a reducir las cargas para los cuidadores, retrasar la necesidad para meterles en una residencia para ancianos, y mejorar problemas neuropsiquiátricos (como la apatía y la agitación).

Memantina (Namenda): La Memantina está aprobada por el FDA para el tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer moderada a severa. Bloquea el neurotransmisor glutamato para que no active los receptores NMDA en las neuronas, para que se queden mas sanas. Este mecanismo es diferente que el de los inhibidores de colinesterasa.

Los pacientes con Alzheimer moderada a severa que han recibido tratamiento con memantina tuvieron mejores resultados en las escalas que miden las actividades cotidianas como comer, andar, asearse, bañarse, vestirse etc. comparados con los pacientes que tomaron placebo. Los pacientes que siguen con su funcionamiento pueden obtener el máximo beneficio.

Parece que la Memantina es segura y efectiva cuando se toma sola o cuando se combina con un inhibidor de colinesterasa. Sin embargo, como los inhibidores de colinesterasas, el efecto para la cognición y las habilidades es modesto y disminuye después de aproximadamente seis meses. Se están realizando investigaciones para determinar los beneficios a largo plazo.

Otros:

  • La evidencia a favor de un beneficio para el producto herbal gingko biloba es débil.

  • La Selegilina puede tener un beneficio equivalente a la Vitamina E, pero tiene más efectos secundarios.

  • El estrógeno no ayuda a la cognición cuando una mujer con la Enfermedad de Alzheimer lo toma.

  • Los estudios que se han realizado sobre los medicamentos anti-inflamatorios que no contienen esteroides todavía no han demostrado ningún beneficio claro para tratar la demencia, y estos medicamentos tienen efectos secundarios significantes en los adultos mayores.

  • Hoy en día se están realizando estudios con los medicamentos que bajan el colesterol, ciertos medicamentos para la diabetes, y suplementos de ácido fólico.

Se tuvo que parar un estudio con vacunas por causar casos de inflamación del cerebro, pero continúan las investigaciones para encontrar una vacuna para la Enfermedad de Alzheimer, no solo para prevenirla sino también para tratar esta enfermedad tan común. ¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

Es la demencia más común. Pero ¿qué es una demencia?

Demencia es la pérdida irreversible de las capacidades intelectuales, incluyendo la memoria, la capacidad de expresarse y comunicarse adecuadamente, de organizar la vida cotidiana y de llevar una vida familiar, laboral y social autónoma. Conduce a un estado de dependencia total y finalmente, a la muerte.

¿Qué distingue a la enfermedad de Alzheimer de las otras demencias?

-Es una enfermedad de las edades avanzadas de la vida, y es tanto más frecuente cuanto mayores son las personas, pero hay formas precoces que comienzan a los 50 o 60 años y aunque muy raramente, incluso antes.

-Comienza e incluye siempre trastornos de la memoria que son ya desde fases muy incipientes, importantes desde el punto de vista funcional, es decir, que interfieren con las actividades. Todos tenemos trastornos de memoria, sobre todo en relación con el paso del tiempo y con el estrés, pero lo habitual es que desarrollemos estrategias para compensarlos, como por ejemplo, apuntar las cosas que hay que comprar, llevar una agenda, etc. Aunque los fallos de memoria puedan, en alguna ocasión, jugarnos alguna mala pasada, no ocurre así en general y podemos seguir trabajando, disfrutando de actividades de ocio, ocupándonos de nuestras familias y de nosotros mismos por mucho que vayamos diciendo "¡cada vez tengo peor memoria!". Al paciente con enfermedad de Alzheimer los fallos de memoria le van limitando, de manera progresiva, sus actividades. Al principio, la pérdida se refiere, sobre todo, a hechos recientes. En esa fase llama la atención que el paciente recuerde, e incluso le guste evocar una y otra vez, con todo detalle, hechos referentes a su infancia y juventud, lo que puede mantenerse incluso ya cuando no es capaz de recordar el nombre de sus nietos o cuándo es Navidad. Poco a poco, deja de recordar todo cuanto se refiere a sí mismo, su edad, dónde vive; confunde a sus hijos o piensa que su esposo es su padre. Hay que destacar, no obstante que, aunque a veces es ya incapaz de recordar el nombre de su marido o sus hijos, su presencia suele resultarle agradable y tranquilizadora. El buen contacto afectivo, las emociones, el trato afectuoso que se le dispense acostumbra a ser aceptado y agradecido. En las fases finales se pierde, incluso, este aspecto tan primario de la relación.

A ello se asocian:

-trastornos del lenguaje, la llamada afasia. El pacientre "olvida" el nombre de las cosas, "no le sale" el nombre, no ya de las personas o los lugares, sino de los objetos más corrientes. Al cabo de un tiempo, no entienden bien lo que se les dice o se les pregunta. El lenguaje pasa a ser cada vez más pobre, contiene menos información, las frases dejan de tener sentido y, al final, se pierde la capacidad de hablar, quedando el paciente totalmente ausente, incomunicado.

-apraxia, o dificultades para realizar los gestos que llamaríamos útiles. Al comienzo se manifiesta en acciones complicadas, como dibujar, manejar instrumentos de trabajo o utensilios domésticos o conducir, pero luego se pierden hasta los más simples como manejar los cubiertos, vestirse o hacer un saludo.

-Agnosia o dificultad para reconocer o comprender el significado de cuanto se ve, se toca, etc.

A todo ello se une una actitud de indiferencia o ignorancia del problema o, al menos, un subvaloración. Aunque al comienzo pueda haber una cierta depresión o ansiedad ante los fallos, pronto llama la atención la tranquilidad con que el paciente reacciona ante sus enormes despistes o errores. Es típico que los niegue, lo que a veces puede exasperar a su familia, o que intente justificarlos de una forma ingenua, infantil o, a veces, por el contrario, con explicaciones muy rebuscadas o extravagantes. ("¿Qué día es?" "No sé, yo nunca me he preocupado de estas cosas" "¿Cuántos hijos tiene?" "Dos o tres" y sonríen apaciblemente, como si no tuviera la menor importancia no recordar algo así. A diferencia de la persona deprimida o ansiosa con trastornos de memoria, el paciente no parece sufrir mucho por sus dificultades. Puede enfadarse un poco, pero pronto olvida que no ha sido capaz de contestar al teléfono o que ha confundido a su hijo con su nieto.

Como, por otra parte, el paciente conserva durante mucho tiempo los automatismos sociales, tiene buen aspecto y aparentemente, lo hace "todo"(entra, sale, ve TV, hojea el periódico, trastea en la cocina, etc.) es fácil que el problema pase desapercibido a vecinos, conocidos o incluso, a familiares que no conviven con él. Así, es muy corriente que el cónyuge haya sufrido, sin acabar de entender qué estaba sucediendo, el inicio de una enfermedad de Alzheimer en su pareja y que, tras su fallecimiento, los hijos queden sorprendidos ante el grave deterioro mental que sufre el paciente. También son constantes los trastornos de personalidad y conducta. Al principio puede haber ansiedad, depresión, irritabilidad. Personas muy activas se vuelven apáticas, inactivas y, al revés, personas muy tranquilas, comienzan a estar inquietas, nerviosas y a moverse continuamente sin objetivos claros. Es frecuente que el paciente se vuelva desconfiado, receloso, que esconda las cosas, que piense que quieren robarle o hacerle daño. Más adelante puede haber, aunque no siempre, agresividad, hostilidad hacia sus familiares y sobre todo, hacia su pareja. El insomnio o cambio de ritmo de sueño es un grave problema, pudiendo el paciente pasar las noches levantado y con gran resistencia a los medicamentos que se le puedan dar para dormir.

También es típica la desorientación espacial, es decir, perderse fácilmente, no saber encontrar el camino de vuelta a casa y, en fases avanzadas, perderse incluso en la propia casa, no siendo capaz de encontrar la cocina, el baño, etc.

Lo normal en la enfermedad es que no haya problemas físicos ni de movimiento y que, hasta fases ya previas al final, en los últimos meses o años, el paciente siga siendo capaz de andar –de hecho, es característico que pasee arriba y abajo de la casa, día y noche, sin parar.

El final es común para ésta y otras demencias. Con el paso de los años, el paciente pierde la movilidad, queda encamado, tiene dificultades para comer, no entiende absolutamente nada y muere a consecuencia de una complicación, como neumonía, etc.

CAUSAS DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER.

No se conocen. Se han identificado, en cambio, factores de riesgo.

-Edad.

-Predisposición genética. Se han identificado en los últimos años determinados rasgos genéticos (los denominados genotipos) que confieren a la persona portadora una predisposición, a veces muy alta, de padecer la enfermedad, sobre todo si vive el tiempo suficiente. Así, aunque alguna persona tuviese un genotipo de alto riesgo, si muere, precozmente, por ejemplo, a los 60 años, no llegará a tener la enfermedad. Si bien es cierto que tener un familiar de primer grado con la enfermedad puede suponer un mayor riesgo de tenerla en un futuro, en comparación con la población normal, no se puede considerar que la enfermedad de Alzheimer sea una enfermedad hereditaria de la forma en que se entiende clásicamente. Son muy raros los casos de familias afectadas de una mutación genética, transmisible: en estas condiciones, sí es hereditaria la enfermedad. En los demás casos, hay que insistir en que se hereda un rasgo genético de predisposición, sólo eso. El gen implicado mejor conocido es el gen de la apolipoproteina E (apoE). Los portadores, poco frecuentes, de un determinado genotipo de apoE, tienen un riesgo superior al 90% de padecer la enfermedad. Otro factor conocido de riesgo, en relación con factores genéticos, es tener en la familia pacientes con síndrome de Down o mongolismo.

Otros factores de riesgo , de menor relevancia, son:

-Sexo femenino. La proporción aproximada de afectación es 3/1.

-Antecedentes de traumatismo craneal.

-Se ha debatido mucho sobre si el tener un nivel de educación bajo favorece la aparición de la enfermedad. Tampoco la posible relación estaría clara -¿estilo de vida?-.

-Factores de riesgo vascular. Los mismos factores que pueden facilitar la aparición de ictus o enfermedad isquémica coronaria (hipertensión arterial, diabetes, cifras altas de colesterol y tabaquismo) parecen aumentar también el riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer.

Factores que, según algunos trabajos, podría proteger frente a la aparición de la enfermedad:

-El haber consumido medicamentos anti-inflamatorios de forma prolongada. Esto se ha dicho a partir de estudios epidemiológicos llevados a cabo tras comprobar que, pacientes con determinadas enfermedades reumáticas, y que había sido tratados durante mucho tiempo con anti-inflamatorios, tenían menor incidencia de enfermedad de Alzheimer de lo que correspondería por grupo de edad. Este hallazgo ha hecho que se pongan en marcha estudios para comprobar si los anti-inflamatorios pueden ejercer un efecto preventivo o incluso terapéutico sobre la enfermedad.

-También después de haber observado que las mujeres que habían recibido tratamiento hormonal sustitutivo después de la menopausia parecían ser menos propensas a padecer la enfermedad, o a presentarla más tardiamente, se está investigando el posible efecto protector y/o terapéutico de la administración post-menopáusica de estrógenos.

 

¿Cómo se establece el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer, o, qué hacer cuando se cree que un familiar puede tener la enfermedad?

En primer lugar, hay que tranquilizar a quienes han pensado alguna vez, ya cumplidos los cuarenta o cincuenta años, al comprobar que tienen olvidos, que pueden estar desarrollando la enfermedad de Alzheimer, diciéndoles que es improbable que así sea. Hemos dicho antes lo poco consciente que es un paciente de sus fallos y de sus consecuencias. Cuando nosotros entramos en una habitación a buscar algo y salimos sin saber qué demonios era, cuando perdemos las gafas o las llaves tres veces en una mañana, cuando encontramos por la calle a alguien que nos saluda afablemente y le seguimos la corriente sin tener la menor idea de quien es, etc. nos preocupamos. Pues bien, esta misma preocupación es casi una garantía de que no estamos empezando a tener una demencia. Lo probable es que estemos demasiado estresados, tal vez deprimidos, que hagamos demasiadas cosas a la vez o, simplemente, que nos estemos haciendo mayores, mal que nos pese. No pasa nada. De todo cuanto acabo de decir, sólo es importante destacar las depresiones que hay que descubrir, admitir y tratar enérgicamente. Cualquier persona deprimida tiene, con toda seguridad, problemas de memoria.

Pero si un familiar o persona cercana a nosotros tiene problemas de memoria serios, que realmente interfieren en su vida normal y, sobre todo, si nos damos cuenta de que son progresivos, hay que buscar ayuda médica. Hay que descartar una enfermedad de Alzheimer pero, sobre todo, hay que estudiar bien el problema porque, cuando comienzan los trastornos de memoria, puede haber otras causas y muchas de ellas son tratables. Pondremos algunos ejemplos:

-La depresión, de la que ya hemos hablado. A veces es difícil de identificar en un anciano, porque no se manifiesta con los síntomas típicos como llanto, ideas de suicidio, etc. sino de manera más sutil, como apatía, malhumor, retraimiento, agresividad, ideas de perjuicio o síntomas físicos vagos que, investigados, no revelan ninguna enfermedad orgánica. Por ejemplo, dolor de cabeza, mareo, dolor generalizado, inestabilidad.

-Los medicamentos. Sedantes y fármacos para combatir el insomnio o la ansiedad, como las benzodiacepinas (con nombres comerciales de sobra conocidos), así como otros muchos (beta-bloqueantes, anticolinérgicos y un largo etcétera) producen una importante pérdida de memoria, sobre todo en el anciano. El médico siempre debe considerar esta posibilidad ante un paciente con trastornos de la memoria pero es bueno que se dé a conocer este posible efecto adverso de algunos medicamentos.

-Tóxicos, entre los que destaca, de forma importantísima, el alcohol. Todo consumidor de cantidades importantes y continuadas de alcohol tiene problemas de memoria, pero además, hay enfermedades cerebrales que sólo se ven en alcohólicos, sobre todo si además están malnutridos. El alcoholismo es un problema mucho más corriente de lo que se cree, y en particular en los ancianos, a veces porque han sido bebedores crónicos, a veces porque han adquirido el hábito en fases avanzadas de la vida a consecuencia de la soledad, la pérdida del cónyuge, las enfermedades no curables que se ven obligados a soportar…

-Otros tóxicos. Aunque tengamos que dirigir la vista a sectores mucho más jóvenes de la sociedad, en las que el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer no se plantea, no podemos dejar de mencionar la preocupación que origina el amplio consumo de sustancias como la cocaina o los derivados del cannabis. Su uso crónico y/o abusivo puede afectar la memoria y, aunque desconocemos por el momento el efecto que ello pueda tener en la capacidad intelectual de los consumidores actuales en el futuro, el hecho merece, cuando menos, ser tenido en consideración.

-Enfermedades que afectan al sistema nervioso central. Tumores cerebrales de crecimiento lento o rápido, hidrocefalia, ictus, en particular si ha habido más de uno o el paciente presenta múltiples lesiones isquémicas –los llamados infartos-cerebrales.

-Enfermedades generales, como ,por ejemplo, las que afectan tiroides, tanto por hipo como por hiperfuncionamiento, enfermedades hepáticas crónicas y una larga serie.

-Infecciones crónicas como el SIDA –diagnosticarlo en el anciano no es tan inhabitual como podría parecer-o una sífilis no tratada.

-Déficits de vitaminas, como la B12.

La lista es muy larga y el neurólogo siempre debe estar seguro de que no se está ante una enfermedad que pueda tratarse, mejorar o incluso solucionarse del todo.

 
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