Escuelas Técnicas con identidad propia






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títuloEscuelas Técnicas con identidad propia
fecha de publicación08.03.2016
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FORMACIÓN DOCENTE PARA PROFESIONALES EN EL NIVEL MEDIO

SISTEMA EDUCATIVO Y POLÍTICAS EN EDUCACIÓN

PROFESORA: Lic. Nora Mabel Guardia



Impacto de las Políticas Educativas en la Escuela Técnica Argentina


ALUMNA: Marina Inés Gil Peña



JULIO 2010




ÍNDICE




ÍNDICE 3

INTRODUCCIÓN 4

Escuelas Técnicas con identidad propia 5


Inicios de la Educación Media Argentina 6

CNAOP (Comisión Nacional de Orientación y Aprendizaje)
UON (Universidad Obrera Nacional) 8

CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica) 10


Ley Federal de Educación Nacional y Escuelas Técnicas 11


Ley de Educación Técnica Profesional 13

CONCLUSIÓN 15

BIBLIOGRAFÍA 16

Textos Bibliográficos 16

Sitios Web Consultados 16

IMPACTO DE POLÍTICAS EDUCATIVAS

EN LA ESCUELA TÉCNICA ARGENTINA

INTRODUCCIÓN


La Educación Técnica Argentina, captó determinados sectores sociales que terminaron la educación primaria (luego de la expansión de ésta) y muchos de los cuales deseaban seguir estudiando. La Educación Técnica mantiene la posibilidad de que sus egresados continúen estudios terciarios o universitarios, y que además sean formados para el trabajo, para niveles medios de la industria. Estas características llevaron en el pasado a que la Educación Técnica fuera considerada por la población como un vehículo de movilidad social ascendente. A partir de nuestra realidad social actual, deberíamos reflexionar si aún hoy esto es posible (en mi opinión personal, considero que así lo es).

El objetivo de este trabajo es recorrer desde el inicio de la formación de las Escuelas Técnicas hasta la actualidad de las mismas. En este recorrido se describen los momentos de auge que tuvo la Educación Técnica y los que no lo fueron, siempre atravesados por el contexto socio-político de las distintas épocas e impactados por las políticas educativas llevadas a cabo. Se explica también las características de las Escuelas Técnicas que hacen que posean una identidad propia, diferente a otras modalidades.

Escuelas Técnicas con identidad propia


Las escuelas técnicas tienen sus propias características que les da una identidad propia, diferenciándose de las escuelas medias de enseñanza general académica.

Teoría y práctica, aula y taller, tecnología y prácticas profesionales, son elementos que no aparecen claramente en las demás modalidades. Todo ello contribuye a que tanto el currículo como la organización escolar sean diferentes, y que por consiguiente la institución técnica muestre características propias.

Esta diferenciación se nota por ejemplo en sus edificios que tienen una apariencia en algún punto similar a una fábrica. La circulación de los alumnos también es diferente llevando carpetas y herramientas.

El trabajo de aula sigue siendo central pero no está aislado, sino que dialoga con otros espacios de aprendizaje. La complejidad de la institución se ve en la planta funcional con sus distintas líneas: el taller con sus jefes y maestros de enseñanza práctica (MEP), y los regentes de turno a cargo de las tareas pedagógicas y de la disciplina durante los distintos períodos del día escolar.

La relación de los docentes con los alumnos también es distinta, así lo muestra esta observación de un taller en una escuela técnica:
En el taller […] Cada alumno está enfrascado en su trabajo en un lugar diferente. Hay un muy buen clima de trabajo […] Ellos definen el taller como un ámbito de trabajo, no escolar, donde la relación alumnos-profesor es la de compañeros de trabajo, con uno que sabe más y los guía.
Desde sus inicios las escuelas técnicas buscaron integrar un nivel alto de contenidos técnicos y científico tecnológicos con una formación laboral que permitiera a sus egresados ingresar al mercado del trabajo al terminar la educación secundaria. A lo largo de la historia la escuela técnica también ha ido consolidando una función de preparación para estudios terciarios y universitarios, generalmente orientados a profesiones con altos contenidos técnicos como las ingenierías.

Por lo tanto las escuelas técnicas tienen un doble propósito: la formación para el trabajo y la formación para continuar estudios superiores. Este doble propósito ha sido el atractivo para aquellas generaciones que accedieron a la educación técnica secundaria buscando una base para luego continuar los estudios, ó una rápida salida laboral permitiendo así adaptarse a las crisis recurrentes de nuestro país y a los cambios demográficos de nuestra sociedad argentina.

Una escuela técnica cuesta, instalada, de dos a cuatro veces lo que un colegio nacional, teniendo en cuenta la instalación de laboratorios y talleres con su costoso equipamiento. Además la partida anual debe contemplar materias primas para elaborar los trabajos prácticos, y la adquisición de lubricantes, combustibles, repuestos, gas y energía eléctrica. Los gastos se elevan diez veces más que un colegio de humanidades. La creación de una escuela técnica es un paso delicado, porque además de necesitar más dinero para su creación y mantenimiento, hay que estudiar cuidadosamente su emplazamiento. Un egresado de un colegio nacional, es un ciudadano culto que tal vez continúe su vida en la universidad o en la sociedad, según lo prefiera; y su educación se proyectará sobre la comunidad, no importa dónde sea. Pero en el caso de una escuela técnica, la ubicación necesita de estudio e investigación de la sociedad y economía de la zona, porque la formación de recursos humanos en disciplinas técnicas que la zona no requiera, o no requerirá, crea problemas de asentamientos humanos. El joven se frustra al advertir que su especialidad no se aplica por falta de puestos de trabajos y termina emigrando a otras zonas. Esto genera migraciones internas de personas jóvenes y ocasiona desarraigos familiares, con el deterioro de los lazos más importantes y el hacinamiento de los grandes centros urbanos.

A continuación se describen las políticas educativas que más impactaron en las escuelas técnicas del Sistema Educativo Argentino.


Inicios de la Educación Media Argentina


En 1864, a instancias de Bartolomé Mitre, se fundó el Colegio Nacional de Buenos Aires con dependencia de la Universidad, creada en 1821. Sobre este modelo institucional crecieron otros colegios nacionales en Catamarca, Tucumán, Mendoza, San Juan y Salta. Y a mediados de la década de 1870 la mayoría de las provincias tenían al menos uno de ellos. Estos colegios principalmente eran bachilleratos propedéuticos. Durante este período también abrió sus puertas la Escuela Normal de Paraná, a instancias de Sarmiento, y arribaron al país 65 maestras estadounidenses que se dedicaron a la formación de docentes primarios. También se agregaron en 1890, a través de un decreto promulgado por Carlos Pellegrini, las escuelas comerciales.

Como respuesta a una creciente necesidad del país de enseñar temas relacionados con la ciencia aplicada y la técnica, en 1897, durante el gobierno del Dr. José Evaristo Uriburu, el Dr. Antonio Bermejo llevó al Congreso de la Nación la propuesta de incluir una partida de dinero para crear una Sección Anexa en la Escuela Nacional de Comercio, que luego se desarrollará como la Escuela Industrial de la Nación (posteriormente en 1899, bajo la presidencia de Roca, se convirtió en la Escuela Técnica Otto Krause).

Ésta centraba sus contenidos en la enseñanza científico-tecnológica a diferencia de la modalidad bachillerato cuyo currículo era predominantemente enciclopédico. En el caso de las ramas comercial y normal tuvieron una importante participación de asignaturas de formación para sus respectivas profesiones (contables y docentes). La escuela industrial fue fundada por un ingeniero, muy inspirada en el modelo alemán y ampliamente dotada de equipamiento actualizado, tenía un currículo basado en los principales procesos industriales de la época (mecánica, construcción, electricidad, y química), con alta participación de ciencias básicas, práctica de laboratorio y aprendizaje en el taller escolar. Los primeros directores fueron los ingenieros Krause y Latzina, y la influencia ingenieril en la enseñanza secundaria técnica fue muy fuerte desde su origen. Los egresados se graduaban como técnicos nacionales y podían seguir estudios universitarios de ingeniería.

Desde sus inicios, la educación técnico industrial tuvo dos objetivos: el primero era desviar la matrícula de las modalidades mayoritarias de la educación secundaria hacia otras carreras donde se desarrollaran estudios postbásicos dirigidos a oficios y a las nuevas ocupaciones especializadas en la industria. El segundo objetivo, muy relacionado al primero, era promover mandos medios para la naciente industria que se consideraba sería una actividad principal en el futuro del país.

Pero la educación secundaria industrial no agotaba la formación profesional para este sector; paralelamente, en 1909-1910 fueron creadas Escuelas de Artes y Oficios a lo largo y a lo ancho del país; en ellas se enseñaba: Herrería, Carpintería y Mecánica. Eran las llamadas “Industrias del Hierro”, “Industrias de la Madera”, “Industrias Eléctricas” e “Industrias edilicias y de obras públicas”.

Como puede verse, los inicios de la formación técnico-vocacional argentina siguieron un modelo de caminos paralelos no sólo con respecto al resto de la enseñanza postprimaria, sino también al interior de la educación dirigida a formar para el trabajo industrial. Y desde el comienzo se reconoció la alta exigencia académica de la enseñanza industrial.

CNAOP (Comisión Nacional de Orientación y Aprendizaje)
UON (Universidad Obrera Nacional)


Durante el periodo 1930-1955, nuestro país enfrentaba una gran crisis económica debido a la finalización del proyecto agroexportador y del crecimiento hacia afuera. Frente a esto los objetivos del país estaban orientados a disminuir el déficit comercial y reorganizar la economía, promoviendo un mejor nivel de vida para los sectores postergados, e industrializando el país como respuesta al fin de la agroexportación.

Frente a esta realidad los objetivos educativos buscaban a la enseñanza técnica como camino de ascenso para sectores obreros, mejorando el nivel de vida de ellos para que sus hijos puedan estudiar postergando su ingreso al mercado laboral. Y así ampliar la cobertura educativa a los nuevos sectores sociales y crear escuelas técnicas para la promoción de sectores hasta entonces postergados.

En la década del 30 “la creación del sistema de educación técnica masiva planteó como nunca antes la necesidad de reformular la relación entre el sistema educativo y el mundo del trabajo” (Adriana Puigross).

Dussel y Pineau afirman que “eran sobre todo los empresarios pequeños y medianos, cuya voz no era frecuente oír en los 30, quienes más interesados estaban en socializar los costos de la formación de la fuerza de trabajo, y quienes después tuvieron una participación activa en la organización de las escuelas-fábricas de la CNAOP”.

Anterior a la década del 20 y 30, había un predominio del currículum humanista por sobre las orientaciones técnicas, pero posteriormente el “saber hacer” fue ganando espacio dentro de la cultura argentina.

La oferta oficial para la formación técnica estaba integrada por las Escuelas de Artes y Oficios, las Escuelas Industriales de la Nación, las Escuelas Técnicas de Oficios y por las Escuelas Profesionales para mujeres.

Perón, dentro del ámbito de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, amplió el viejo sistema de capacitación técnica oficial y creó nuevas alternativas dentro del mismo. En junio de 1944 mediante un decreto se creó la CNAOP (Comisión Nacional de Orientación y Aprendizaje). Ésta nueva creación modificó la distribución matricular de la escuela media, reglamentando el aprendizaje industrial y el trabajo de menores.

Por una parte la CNAOP, cuya misión social estaba claramente inscripta desde su creación “el mejoramiento moral y material de la clase trabajadora”, había organizado su acción educativa en dos ciclos de tres años cada uno de ellos a los que se ingresaba con la escolaridad primaria completa. Desplegaba su quehacer en escuelas-fábrica donde el alumno recibía desde los uniformes a los libros y todo tipo de instrumento, herramienta o útil en forma gratuita. Gozaba de un pequeño salario por mes (alrededor de $25 moneda nacional) y se le brindaba el almuerzo en la escuela-fábrica. Los alumnos cursaban disciplinas básicas, tecnológicas y de cultura general. El énfasis estaba puesto en el “saber hacer” y “hacer”. El segundo ciclo (llamado de perfeccionamiento técnico) y del que se egresaba con el título de Técnico de fábrica en la especialidad correspondiente agregaba en su parte dispositiva: “dotar al obrero de los conocimientos fundamentales indispensables para abordar ulteriormente el estudio de las disciplinas científico-técnicas superiores que integrarán el plan de enseñanza de la Universidad Obrera Nacional” (art. 1ro, inciso b de la Ley 13.229/48).

La ley 13.229 sancionada en agosto de 1948, en su primera parte establece la duración de los estudios del segundo nivel de la CNAOP y en su segunda parte ordena la creación de la Universidad Obrera Nacional (UON), dependiente de la CNAOP.

Con respecto a la Universidad Obrera Nacional ésta es la tercera etapa de los Ciclos de Formación Técnica dependientes de la CNAOP. “El acceso de las clases trabajadoras a la universidad fue, para muchos de los protagonistas de la época, una de las marcas distintivas que el peronismo imprimió a la cultura” afirma Puiggrós. El peronismo buscaba por este medio integrar a excluidos satisfaciendo las necesidades de la industria nacional dentro del sistema educativo, igual que con las escuelas fábricas. Para poder ingresar a ella era necesario comprobar la condición propia de obrero. A su vez, tenía un horario vespertino, puesto que quienes concurrían eran trabajadores, sus cursos eran gratuitos y obligatorios y, su propuesta curricular era diferente a otras anteriores. El “saber hacer” se planteó como “eje central de la diferencia entre la UON y la universidad tradicional”, y “el verdadero ingeniero pasó a ser formado en la UON” (Puiggrós).

En 1959 con la creación del CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica) desaparece la CNAOP, y la UON se transforma en la Universidad Tecnológica Nacional.

CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica)


El periodo 1955-1976 tuvo como objetivos educativos: Educar para desarrollar el país, educación como inversión en capital humano, crear servicios educativos diferenciados por las diversidades regionales, adaptación científica a los cambios mundiales.

En el contexto del gobierno desarrollista de Arturo Frondizi (1958-61) se resolvió unificar las escuelas técnicas en un modelo propio y único que apoyara el esfuerzo industrializador. Mediante la ley 15.240 sancionada en 1959, se unificó la Dirección General de Enseñanza Técnica y la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación en un ente autónomo, dentro de la estructura del Ministerio de Educación pero con autarquía y financiamiento propio proveniente de un impuesto a la nómina del empleo industrial. Su órgano central, el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET), estaba compuesto por una representación tripartita de los empresarios, los sindicatos y el Estado. Su presidente, nombrado por el gobierno, tenía jerarquía y autonomía propia; solía ser un ingeniero de prestigio en el ambiente industrial. Se formó, a partir de ello, un organismo con dedicación específica a la educación técnica.

En 1964 se unifican las escuelas industriales con las escuelas fábricas para varones y las profesionales y de fábrica para mujeres en una sola denominación, que se conservó hasta la llegada de la Ley Federal de Educación, que es la de Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET).

Las escuelas del CONET, además de las ENET, estaban integradas por:

+Escuelas Privadas de fábrica, bajo supervisión del CONET
+Escuelas por convenio, bajo supervisión del CONET
+Centros por convenio, bajo supervisión del CONET
+Instituto Nacional de Profesorado Técnico

Estos establecimientos funcionaron bajo el amparo de la “Ley de Impuesto al Aprendizaje”. Esta ley permitía a las industrias, conforme a la cantidad de personal que tenían, aportar un impuesto recaudado por las vías normales de los organismos impositivos de la nación que luego se transfería al CONET, lo que daba a este organismo una ligera libertad de maniobra con relación a las restantes dependencias de educación. Pero este impuesto sólo aportaba el 15% adicional al presupuesto del CONET, ya que aquellas industrias que contasen con una escuela técnica bajo la supervisión del CONET podían deducir una parte importante de ese impuesto. En el uso esa ley dejó muchas críticas, a pesar de su buena orientación.

Las ENET integraron a partir de 1965, las antiguas Escuelas Industriales de la CNAOP y las pocas restantes Escuelas de Artes y Oficios. Todas ellas tuvieron, desde ese momento, un plan común dividido en distintas especialidades. Los estudios postprimarios comenzaban con tres años comunes a la educación secundaria (ciclo básico), más el agregado de horas de taller en contraturno, complementado por un ciclo de tres años de especialización. Las especialidades más numerosas continuaron siendo Mecánica, Electricidad, Construcción y algo menor, Química.

La formación del CONET en su mejor momento proveía un vasto universo de cursos y carreras, agregando la tarea del Instituto Nacional del Profesorado Técnico, que contó con equipamiento de laboratorio muy valioso, con sede en Capital Federal y delegaciones en el interior del país, el cual se encargó de formar profesores en ciencias básicas, profesores en disciplinas industriales y maestros de taller.

De todo lo descripto, podemos decir que el sistema de educación técnica para la formación de operarios y técnicos fue en este momento histórico bueno y exitoso, pero la acción del tiempo, sin aplicar acciones de modernización, terminó por transformarlo en deficitario.


Ley Federal de Educación Nacional y Escuelas Técnicas


A partir de mediados de la década del setenta, la industria perdió protagonismo, el empleo se concentró en el sector terciario, y el proyecto desarrollista e industrializador quedó relegado frente a nuevos modelos y crisis económicas. La demanda social por educación técnica siguió siendo fuerte, pero la capacidad del gobierno nacional de crear nuevas escuelas técnicas fue limitada. En consecuencia las provincias, en particular las más pobladas, crearon escuelas técnicas semejantes a las nacionales pero consideradas generalmente de menor calidad.

La situación anterior se agravó con el deterioro del mercado de trabajo y la crisis económica de los últimos años del siglo XX, el desempleo subió a niveles desconocidos en la historia del país, la calidad del empleo disminuyó, el trabajo en negro llegó a cubrir la mitad de los asalariados, y el sector informal de bajos ingresos se extendió. El empleo precario sin estabilidad ni aportes sociales se incrementó y el porcentaje de familias bajo el nivel de pobreza llegó a niveles muy altos.

Dentro de este contexto económico y social, la educación técnica sufrió en dos aspectos, el primero por la situación de los alumnos ingresantes que en muchos casos carecían de la preparación previa y el apoyo familiar mínimo para poder desempeñarse bien en una secundaria exigente, y el otro aspecto fue el impacto en los egresados, dado que éstos no encontraban inserciones laborales como lo habían hecho en períodos anteriores. Con este panorama se llega a la Ley Federal de Educación (Ley 24.195) que intenta transformar todo el sistema educativo, y que con respecto a la educación secundaria comienza su implementación en el final de siglo.

La década del ochenta muestra la decadencia de la capacidad de empleo del sector secundario en general y de la industria manufacturera en particular. La década terminó con un proceso de

hiperinflación que precipitó la crisis política y económica. En 1991 se transfieren a las provincias las escuelas secundarias nacionales. Poco después se promulgó la Ley Federal de Educación (14 de abril de 1993) que modificó la organización y el currículo del sistema educativo en todos sus niveles. Se establecía una educación general básica de nueve años dividida en tres ciclos de tres años, y un ciclo polimodal de tres años con cinco modalidades electivas: (Humanidades y Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Economía y Gestión de las Organizaciones, y Producción de Bienes y Servicios) que coexisten en la misma escuela. De hecho se dio por terminada la escuela técnica anterior, pero se crearon Trayectos Técnico Profesionales (TTP), en una serie de especialidades que debían ser impartidas en contraturno y que debían proveer la formación necesaria de los técnicos medios. La Ley dejaba mucha libertad a las provincias para adaptar las normas generales. Los gobiernos de las jurisdicciones provinciales tuvieron que hacerse cargo de tres problemas a la vez: la gestión de un importante número de escuelas que antes no dependían de ellas, un gran incremento de la matrícula como consecuencia de la mayor cobertura de la educación general básica, y un cambio curricular y organizacional para el que no estaban preparadas y que enfrentaba serias dificultades con la legislación laboral existente y los sindicatos docentes.

El resultado de todo ello es una gran variación entre provincias: algunas jurisdicciones decidieron mantener el sistema anterior, y en ellas las instituciones anteriormente técnicas continuaron con su funcionamiento tradicional. Otras realizaron distintas adaptaciones, y las escuelas técnicas se convirtieron en polimodales que incluyeron como modalidad Producción de Bienes y Servicios o Ciencias Naturales y se articulan con trayectos técnicos que llevan a títulos de técnico en las especialidades tradicionales y en algunas nuevas. Este largo período de inestabilidad de la educación media, y de la técnica en especial, generó como resultado una desvalorización del título de técnico en el mercado laboral.

La reactivación económica a partir de 2003 y el resurgimiento de industrias y talleres con demanda de nuevos trabajadores, se ha enfrentado a una escasez de personal calificado producto de lo descripto anteriormente. La mirada se ha vuelto a las ex escuelas técnicas, y sobre todo en las regiones industriales esto ha provocado un resurgimiento en el interés en la educación técnica. Por otro lado, desde el Estado que en 1993 había suprimido el CONET, se ha producido un renovado interés en renovar y activar la educación técnica a través del INET, organismo del Ministerio de Educación Nacional a cargo de la orientación de la educación técnico profesional. La Ley de Educación Técnica Profesional da testimonio de ese interés. Se ha iniciado el financiamiento de programas de renovación de la educación técnica, de equipamiento, y mecanismos de certificación nacional de los títulos técnicos. Esto hace prever una oportunidad para que la educación técnica y las instituciones en las que se enseña puedan encontrar de nuevo un lugar significativo en la educación secundaria argentina.


Ley de Educación Técnica Profesional


La educación técnica fue la “gran olvidada” en la Ley Federal de Educación de la década de los 90 y fue sufriendo desde entonces un deterioro sistemático y profundo. Durante esos años, la preocupación fundamental del Estado estuvo centrada en el control del déficit fiscal, la disminución del gasto público, la definición de un Estado no intervencionista, sino subsidiario, la implementación de políticas de ajuste y achicamiento económico, políticas que trajeron como consecuencia la profundización de una crisis estructural dramática.

En este marco, el deterioro de la educación en general y de la educación técnica y profesional en particular no fue un proceso casual, teniendo en cuenta la desindustrialización creciente y debilitamiento del sistema científico tecnológico.

Algunas instituciones, con más éxito que otras, lograron resistir este proceso de desmantelamiento del sistema educativo técnico. A partir de ese contexto, resultó oportuno y necesario repensar la educación técnica, especialmente del nivel medio, que ha sido la más castigada; invertir en ella con una planificación a largo plazo y con prospectiva a nivel nacional y de posicionamiento de la Argentina a nivel internacional.

Cabe destacar la importancia de pensar y definir el tipo y modo de vinculación de las instituciones educativas con el sector productivo, de manera de respetar la lógica pedagógica sin perder de vista la productiva. Esto no implica subordinar la primera a la segunda, sino articular una relación entre el mundo del trabajo y el mundo educativo de forma estrecha y fluida, con una observación permanente del mercado de trabajo desde el sistema educativo por un lado, y la colaboración de las empresas con ese sistema por otro. Además, la escuela media técnica debe preparar para el ámbito laboral pero principalmente, debe formar ciudadanos críticos capaces de reflexionar sobre la realidad técnico científica más allá de lo inmediato.

En este contexto, y a más de 10 años de la Ley Federal de Educación, se empezó a debatir sobre las dificultades e inconsistencias del Sistema Educativo que incidía en el futuro de los jóvenes y de nuestro país.

En septiembre del año 2005 se sancionó la Ley 26.058 de Educación Técnico Profesional que intenta ordenar y regular la Educación Técnico Profesional en el nivel medio y superior no universitario del Sistema Educativo Nacional y Formación Profesional.

Por medio de la ley (artículo 52) se crea el Fondo Nacional para la Educación Técnica Profesional (financiado por el 0.2% del Presupuesto Anual del Sector Público Nacional, como mínimo). Este fondo está destinado a la implementación de los planes de mejora para fortalecer las instituciones y los programas de educación técnico profesional.

La ley establece en su artículo 32, la creación del Registro Federal de Instituciones de Educación Técnico Profesional, en donde se inscriben las instituciones que pueden emitir títulos técnicos y certificaciones. La ley también contempla una serie de instrumentos que garantizan el reconocimiento a nivel nacional de certificaciones y títulos de calidad equivalente en el nivel medio y superior no universitario; a la vez fomenta la creación de convenios de pasantías con empresas para la realización de prácticas profesionales por parte de los estudiantes.

En el artículo 24, establece la duración mínima del plan de estudio respetando la implementación de cada jurisdicción: “Los planes de estudio de la Educación Técnico Profesional de nivel medio, tendrán una duración mínima de seis (6) años. Estos se estructurarán según los criterios organizativos adoptados por cada jurisdicción y resguardando la calidad de tal Servicio Educativo Profesionalizante.”

Esta ley está orientada a fortalecer la educación técnico-profesional, en el marco de una política educativa nacional de inclusión y equidad social como lo establece en el capítulo VII, otorgando becas, sistemas de tutorías y apoyos docentes para jóvenes en situación de riesgo social o con dificultades de aprendizaje.

Con esta ley se está intentando restituir a la escuela media de Educación Técnica, buscando el papel protagónico que tuvo años anteriores.

CONCLUSIÓN


La Ley de Educación Técnica Profesional plantea un nuevo escenario que fortalece la educación que promueva en el alumno capacidades, competencias y valores para desarrollarse en nuestra realidad social y laboral. Considero positivo que las organizaciones industriales también se integren en el funcionamiento de la educación técnica, y vuelvan a estar en contacto con las escuelas. Las experiencias compartidas de docentes que trabajan en la industria, y las organizaciones productivas conectadas con los directivos de las instituciones, permiten incrementar el capital social de los alumnos y probablemente ubicar a algunos de ellos en su primer trabajo.

También ésta es una oportunidad de desarrollar una nueva educación técnico profesional que responda a los desafíos de la época. Necesitamos reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de la educación técnico-profesional, con respecto a los aportes que la educación técnica da a la educación media, sobre aquellas cosas valiosas que puede dar y que no se encuentran en otras modalidades, y buscando maneras para que mejore su respuesta, tanto para los sectores sociales que demandan para sus hijos una capacitación que favorezca una inserción temprana en el mundo del trabajo, como para el sistema productivo.

Con respecto a las transformaciones que se han ido dando en las escuelas técnicas, ya sea por cambios tecnológicos, o por cambios en la relación teoría-práctica, María A. Gallart afirma:

No existe y quizá no debiera existir una escuela técnica típica, pero quizá se podrían plantear los elementos a tener en cuenta para guiar esa nueva escuela técnica pluralista respondiendo a esta variada realidad, futura institución que configura un modelo para armar


BIBLIOGRAFÍA

Textos Bibliográficos



Dussel, Inés y Pineau, Pablo. De cuando la clase obrera entró al paraíso: la educación técnica estatal en el primer peronismo.

Gallart, María Antonia. Reflexiones para la vinculación con Empresas por parte de Escuelas Técnicas. Buenos Aires, abril 2004.

Gallart, María Antonia. The evolution of secondary education in Argentina 1916-1970. Tesis de Doctorado. Chicago: Universidad de Chicago. Departamento de Educación, 1983.

Puiggrós, Adriana. Discursos pedagógicos e imaginario social en el peronismo. Tomo VI. Ed. Galerna, Bs. As., 1994.

Sobrevila, Marcelo Antonio. La educación técnica argentina. Academia Nacional de Educación. Buenos Aires, 1995

Sitios Web Consultados



Ley 26.058: Ley de Educación Técnico Profesional
http://www.me.gov.ar/doc_pdf/ley26058.pdf

Wikipedia. Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini
http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_Superior_de_Comercio_Carlos_Pellegrini

Wikipedia. Escuela Técnica Otto Krause
http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_T%C3%A9cnica_Otto_Krause

Wikipedia. Universidad Obrera Nacional
http://es.wikipedia.org/wiki/Universidad_Obrera_Nacional

Política Educativa de la República Argentina
http://www.fmmeducacion.com.ar/Sisteduc/Politica/1930.htm

Portal del Gobierno Nacional. Historia de la Educación. Cronología
http://www.argentina.gov.ar/argentina/portal/paginas.dhtml?pagina=143

Villarreal, Omar - INSPT UTN. Trabajo sobre La Universidad Obrera Nacional. El escenario y los primeros actos de una fundación. Sin fecha de publicación.
http://www.shareeducation.com.ar/library/La_Universidad_Obrera_Nacional.doc


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