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Resumen

  • La arrogancia es la misma timidez, pero vuelta del revés.

  • Las paredes del laberinto de la inseguridad se derrumbarán cuando renuncies a la importancia.

  • Cuando hay libertad sin lucha, la seguridad en ti mismo no es necesario.

  • Si no tengo la importancia, no tengo nada que defender y nada que conquistar.

  • No luches contra tu reacción a la provocación. Cambia tu actitud

  • Hay que perder con indiferencia y no ponerse ningún ultimátum.

  • Trata conscientemente cualquier información.

  • Tienes libertad de elección. Todo lo que necesitas es la determinación de tener.

  • Gana la determinación de tener y no el dinero.

  • Concéntrate en el objetivo como si lo hubieras alcanzado ya.

  • Tu elección es ley irrevocable. Tú mismo formas tu realidad.

  • ¿Cómo no tener miedo?—Encontrar un dispositivo de seguridad, una variante de reserva, una salida de emergencia.

  • ¿Cómo no preocuparse y no alarmarse?—Actuar.

  • ¿Cómo no desear?—Resignarse a la derrota y actuar.

  • ¿Cómo no esperar?—Actuar.

  • ¿Cómo aumentar la significación propia?—Renunciar a tu lucha por ella.

  • ¿Cómo no irritarse?—Jugar con el péndulo, rompiendo sus reglas.

  • ¿Cómo librarse del sentimiento de culpa?—Dejar de justificarse.

  • ¿Cómo dominar la indignación?—Poner fin a la lucha y moverse se­gún la corriente.

  • Si te resulta imposible dominar la indignación, permítete esa flojedad.

  • La línea de la vida se bifurca en positivo y negativo.

  • Al expresar tu actitud Inicia el acontecimiento en la bifurcación, haces tu elección.

  • Si tienes intención de considerar el cambio en el guión, aparentemente negativo, como algo positivo, aparecerás en la bifurcación favorable.

  • Adquiere la «estúpida» costumbre de alegrarte por los fracasos.

  • Aparta el control de la lucha contra la corriente de las variantes y redirígelo a seguir esa corriente.

  • No pienses en los medios de consecución del objetivo: proyecta en la mente la diapositiva del objetivo y mueve los pies hacia él. Acostúm­brate a la diapositiva donde el objetivo está alcanzado.

  • Entonces tu intención exterior hará su trabajo y las manzanas, por sí solas, caerán al cielo.

CAPÍTULO IV

ADELANTE AL PASADO

La magia y la ciencia ficción a veces nos cautivan

por su enigmático misterio. Pero no son nada

en comparación con aquella magnifica sensación

de asombro y entusiasmo que experimentarás cuando

tus sueños, que parecían inaccesibles, empiecen

a cumplirse. Para que eso suceda se necesita un tiempo,

pero te gustaría tener ahora mismo la confirmación

de todo lo leído, y la tendrás. Tú mismo crearás

la magia y lo verás con tus propios ojos.

Cuando lo increíble se hace realidad delante

de tus ojos resulta conmovedor. Ya no

es ciencia ficción, sino realidad, lo cual es mucho

más sorprendente que cualquier mística.

El pasado está por delante.

Transacción

Trata de recordar: en tu vida hubo momentos en que fuiste feliz. A veces te lo recuerdan melodías que escuchaste por aquel entonces. En ocasiones te visita una sombra fugaz de la sensación de aquel estado de ánimo, cuando estabas lleno de esperanzas y la vida te pa­recía, si no una fiesta, una preparación para ella. En esos momentos sientes nostalgia por lo que has perdido. Estás triste porque todo eso tuvo lugar en algún momento del pasado que nunca volverá. ¿Será cierto que nada puede volver?

En el prólogo te prometí que sólo al final del libro conocerías el sentido de las palabras «adelante al pasado». Ha llegado la hora de cumplir la promesa. El Transurfing ya te ha aportado muchos descubrimientos sorprendentes. Puede que estés intrigado: ¿qué se prepara para esta vez? En el área de la ciencia ficción han arraigado firmemente todos los trucos con el tiempo. Pese a que hasta la física teórica no excluye la posibilidad de viajar en el tiempo, la idea de tal viaje despierta grandes dudas.

En efecto, el desplazamiento en el tiempo parece ser muy dudo­so, pero eso depende del punto en que se encuentre el observador. Recuerda el modelo bidimensional de dos hombrecillos en la su­perficie plana. Ellos no pueden comprender dónde está la tercera dimensión. Desde el punto de vista de cuatro dimensiones, nuestro espacio tridimensional también parece ser plano. La mente racional dirá: «Todos esos modelos teóricos son sólo unas abstracciones mías, sin embargo, yo veo lo que veo».

En el Transurfing hay muchas cosas increíbles, pero te invito, no a creer, sino a comprobar. Por supuesto, para comprobarlo son necesarios tu intención, cierto esfuerzo y paciencia, puesto que los resultados no se revelan enseguida. En la mayoría de los casos, la intención exterior trabaja lentamente y de modo imperceptible. Te resulta difícil creer en la existencia de esa fuerza misteriosa e invisi­ble, que actúa sin que el ojo lo perciba, sobre todo si de momento solamente lees, sin intentar aplicar el Transurfing a la práctica.

Pero he aquí que ha llegado el momento en que, con tus propios ojos, podrás ver cómo te mueves en el espacio de las variantes. Te persuadirás de que eres capaz de desplazarte en el tiempo, tanto ha­cia adelante, como hacia atrás. Eso no parecerá a un viaje tal y como lo describen los escritores de novelas de ficción científica. Nosotros sólo nos dedicamos a las cosas reales. Esta vez no tendrás que esperar el resultado de la acción de la intención exterior: lo verás todo de inmediato y con tus propios ojos. Y no será un truco, ni experimen­tos con los viajes astrales o salidas al espacio de los sueños. Por unos instantes sentirás realmente tu movimiento en el tiempo y espacio. En la práctica el proceso se reduce a una acción bastante sencilla: la transacción, compuesta por tres elementos.

Para realizar el primer elemento es necesario que te acuerdes de tus flujos energéticos centrales. Si ya has hecho los ejercicios ener­géticos, ya deberías conocer la sensación que dejan esos flujos. Para empezar, recorres rápidamente todo tu cuerpo con la mirada in­terior y quitas la tensión de los músculos, hasta llegar al estado de relajación. Luego, en la mente, imaginas la energía moviéndose a lo largo de la espina dorsal en modo de dos flujos: uno ascendente y el otro descendente.

Para la rápida puesta en marcha de las fuentes energéticas, hay un método eficaz que puedes utilizar. Imagina que, desde el mismo centro de tu cuerpo, salen dos flechas horizontales en direcciones contrarias: una se dirige hacia adelante, la oda hacia airas. Lis fle­chas sobresalen del cuerpo no más de unos veinte o treinta centímetros. Ahora hazlas girar en tu mente al mismpo la de delante hacia arriba, la de atrás hacia ahajo, de manera que se coloquen verticalmente a lo largo de la columna vertebral. Enseguida sentirás que los flujos energéticos se han avivado notablemente.

Puedes realizar este ejercicio tanto estando de pie como cami­nando. Es como si giraras la llave que pone en marcha los flujos centrales. No es necesario convertirlos en fuentes y cerrarlos en una esfera. Lo principal es imaginar que eres penetrado por esos flujos de energía. No importa si de momento no los sientes. Con la prácti­ca llegará la sensación real. Haz ese ejercicio cuando salgas de paseo o vayas a alguna parte. Sentirás relajación y ligereza. El giro de la llave es el primer elemento de la transacción.

Puedes completar este elemento en cualquier situación en la que necesites entrar rápidamente en estado de relajación. Intenta girar la llave muchas veces a lo largo del día, sobre todo cuando estés preocupado por algo. Notarás enseguida que la llave quita tensio­nes. Todos nosotros estamos constantemente bajo el peso de proble­mas, grandes o pequeños. El peso se refleja automáticamente en los músculos. Hete aquí que vas caminando y pensando en algo depri­mente, preocupante, desagradable. En este momento, acuérdate de la llave y gírala. Notarás que ciertos músculos estaban tensos, pero ahora se han relajado, y sientes alivio.

Sería útil adquirir la costumbre de girar la llave lo más a menu­do posible durante el día. De esta manera podrás liberar y aclarar continuamente la energía de la intención de los potenciales excesi­vos que te oprimen. Considera que ésta es la llave de la funda del condicionamiento, en la que te encarcelan siempre las circunstancias deprimentes. La llave no te librará de la importancia, pero te facili­tará considerablemente el proceso de liberación tanto a nivel físico, como energético.

El segundo elemento de la transacción es la visualización de la dia­positiva del objetivo. Una vez girada la llave, comienza a proyectar en la mente la diapositiva del objetivo. No olvides que debes ima­ginarte dentro de la diapositiva, en vez de mirarla como si fuera una película. Imagínale en la situación en la que el objetivo está conseguido. Para atarte a la diapositiva, figúrate las sensaciones que experimentas dentro de ella. Toca los muebles, imagina sonidos, olores u otras sensaciones que te resulten más fáciles de imaginar. Proyecta la diapositiva en la mente durante uno o dos minutos.

Es aconsejable realizar la transacción mientras caminas tranquilamente por un lugar conocido. Puedes mirar a los lados, pero es mejor que mires adelante, al suelo frente tus pies, con el fin de concentrar la atención en la diapositiva.

Una vez que logres imaginarte más o menos claramente den­tro de la diapositiva, mira adelante con una mirada consciente. No pienses en nada y no analices, simplemente dirige la mirada clara adelante, a lo que se ve a lo lejos. La mirada clara es el tercer y último elemento de la transacción.

Durante los próximos segundos se producirá delante de tus ojos el cambio de matices en los decorados de tu alrededor. Al mirar el paisaje conocido con la mirada clara, habrás notado que la imagen parece ser la misma, pero también hay en ella algo diferente. Se le ha añadido cierto matiz apenas perceptible e inexplicable, como si hubieras visto eso antes en alguna parte. O podría ser algo nuevo, un tanto insólito. No los detalles en concreto, sino algún saborcillo, una sensación, un estado de ánimo, el matiz.

Por ejemplo, has mirado un edificio que habías visto muchas veces, pero ahora te has percatado de su color o de su iluminación y has comprendido que alguna vez, en otras circunstancias, habías ex­perimentado algo parecido. En algunos casos puede surgir una clara sensación de algo conocido, sucedido en otros tiempos. Probable­mente te hayas cruzado con un efecto un tanto extraño cuando las sensaciones del pasado de repente vienen a la mente. No los recuerdos del pasado, sino precisamente las sensaciones del pasado: deja vu.

Ese efecto te ocurre con bastante frecuencia, sólo que tú no notas nada, puesto que aceptas la situación tal como es, en otras palabras, duermes despierto. Pues bien, la transacción te permite percibir cómo el mundo se cambia delante de tus ojos. Tienes la vaga sensación de algo conocido o, al contrario, sientes la aparición de un matiz nuevo e insólito.

¿Qué es lo que pasa aquí? La realización material de la capa de tu mundo se mueve en el espacio de las variantes. ¿Qué ves? Ves el cambio de matices de los decorados.

Como sabes, los diferentes sectores en el espacio de las variantes tienen diferentes guiones y decorados. Dependiendo de lo relati­vamente lejos que estén los sectores uno del otro, las diferencias se revelarán con más o menos fuerza. El movimiento de la realización material sucede de una manera uniforme y por tanto imperceptible. No lograrás captar ese movimiento, igual que el desplazamiento del minutero de un reloj pequeño. Los cambios sorprendentes en los matices son percibidos sólo con la trasferencia brusca de una línea de la vida a la otra. En tal caso te encuentras con señales, que llaman tu atención de modo evidente.

En el proceso de transacción, la visualización de la diapositiva del objetivo intensifica la ráfaga del viento de la intención exterior. Los parámetros de tu emisión mental se distinguen mucho de la línea corriente de la vida. El giro de la llave incrementa la energía de la emisión, modulada por tus pensamientos. Como resultado, se acelera el movimiento de la realización a través de los sectores.

La mirada clara te impulsa a despertar y captar los cambios. Es por eso llegas a notar durante algunos instantes, mientras dura la ráfaga del viento, el cambio en los matices de los decorados.

Realiza la transacción impasiblemente, tal como te cepillas los dientes o te peinas. Puede que no te resulte nada enseguida, igual que cuando montas en bicicleta por primera vez. No se puede ignorar el hecho de que, durante la transacción, estás rozando la intención exterior, lo cual es una cosa inalcanzable y no admite ningún control. Te aconsejo que te lo tomes a la ligera si no logras nada de inmediato. De todos modos, es seguro que todo te saldrá bien. Haz que tus intentos sean espontáneos; no te esmeres, no te esfuerces, no concedas gran significado a la técnica de transacción en sí. Es completamente posible que encuentres para ti una técnica muy distinta. Actúa como de paso y de modo que te sea cómodo. Cuanto más baja sea para ti la importancia de la transacción, mejor será el resultado. Si no te esfuerzas, todo te saldrá bien fácilmente.

Te puede parecer que, al repetir la transacción a menudo, el mo­vimiento hacia el objetivo se convierte en un proceso vertiginoso. Efectivamente, así es; lo que pasa es que no serás capaz de realizar la transacción siempre y constantemente de forma impecable, es decir, con impasibilidad. La vieja costumbre de desear lo estropea todo. Si te propones torturarte con transacciones, significa que tienes un fuerte potencial del deseo de obtener el resultado sin falta y lo más rápido posible. Habrá potencial también si te compenetras con la necesidad de actuar y te obligas a realizar las transacciones. La nece­sidad también es un potencial excesivo. Por ende siempre te he pro­puesto que te des el gusto, simplemente, visualizando la diapositiva del objetivo, en vez de obligarte por necesidad.

Los potenciales del deseo y la necesidad quitan energía a la inten­ción, de modo que no surgirá ninguna ráfaga de viento; lo que sig­nifica que la transacción no funcionará. El deseo de ver el resultado es grande, sobre todo al principio. Te recomendaría prestar siempre atención al estado de tu deseo. En cuanto te cojas deseando obtener el resultado, descansa y haz de nuevo la transacción más tarde. Si te has pillado intentando con todas tus fuerzas realizar la transacción correctamente y, como consecuencia, te has puesto tenso, de nuevo: deja a un lado tus intentos.

Realiza la transacción sólo de vez en cuando, para tu satisfacción y curiosidad. No debes obsesionarte con la transacción. Sirve sólo para que veas con tus propios ojos tu movimiento en el espacio de las variantes. En cuanto a la atención principal, al practicar Transurfing, debe dirigirse a proyectar la diapositiva del objetivo y visualizar el proceso de realización del eslabón corriente en la cadena de trasferencia. La intención exterior trabajará de todos modos, independientemente de si lo ves o no. Pero ahora tienes acceso a una especia de de «ojo de buey» hacia el espacio de las variantes. Se te concede la posibilidad de observar realmente tu movimiento. Eso impresiona mucho. No quedarás desilusionado.
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