Resumen




descargar 0.61 Mb.
títuloResumen
página16/18
fecha de publicación28.08.2016
tamaño0.61 Mb.
tipoResumen
med.se-todo.com > Ley > Resumen
1   ...   10   11   12   13   14   15   16   17   18

Intención

«Mi pregunta es la siguiente: ¿funcionaría la ley del Transurfing en relación con otra gente? Por ejemplo, ¿podría una madre sanar a sus hijos (enfermos mentales), o si tú (o yo) tuvieras la intención de que Rusia se convirtiera en un país rico y la gente viviese feliz­mente?».

La intención es capaz de todo. La cuestión es cuál es su fuerza. Si tú posees la intención de Jesucristo, entonces, por supuesto, puedes curar. Pero la fuerza de la intención no es la fuerza del deseo.

Si tienes muchas ganas de tener algo, es poco probable que lo recibas. No es siquiera fe, porque donde hay fe siempre habrá lugar para la duda.

La intención es una determinación impasible, incondicional y absoluta de recibir la realización de la voluntad propia y la tranquila comprensión de que todo será exactamente así. La intención es pura cuando está libre de deseo, miedo, dudas y otros potenciales de la importancia. Por ejemplo, la intención de sacar el correo del buzón es pura.

Si tu voluntad de curar a tus hijos es igualmente pura, lo harás. Pero no pienses que eso se puede lograr esforzándose. Un hombre paralizado, por mucho que se esfuerce, no se moverá del sitio. Pero en cambio recuperará con facilidad su movilidad si «recuerda» por casualidad cómo se hacía exactamente.

Ni yo ni nadie podrá enseñarte a dominar la intención. Pero en el Transurfing existen ciertos métodos que permiten hacer que la intención trabaje independientemente de la voluntad de nadie. Es la así llamada intención exterior.

En este caso en particular, si el tratamiento no les ayuda, ne­cesitas renunciar a los intentos de sanar a tus hijos. ¿Qué es un trastorno psíquico? Es la sintonización del alma humana con el área no realizada del espacio de las variantes. La gente normal está sinto­nizada con nuestro mundo realizado, mientras que las personas con enfermedades mentales no son enfermos en absoluto; ellos simple­mente «vuelan» en el área no realizada y por tanto «anormal», desde nuestro punto de vista.

Acepta a tus hijos tal como son. No son enfermos, simplemente son diferentes, no son como los demás. Es muy bueno si una persona es diferente: es lo normal. No es normal la situación actual, en la que todos piensan y actúan igual.

Al esforzarte por hacer que tus hijos sean normales, no lo conse­guirás. Como ya te he dicho, es imposible dominar la intención por la fuerza. Procurando, esforzándote y estando descontenta, creas unos potenciales excesivos muy fuertes, que sólo empeoran todo el asunto.

Pero si logras aceptar a tus hijos tal y como son y reconocer su normalidad, entonces obtendrás la intención por una vía alternati­va. En tal caso tu intención interior se convertirá en exterior.

Dales a tus hijos atención, cuidado y, en la medida de lo posible, libertad. Libérales de la necesidad de ser «normales», y a ti misma de la necesidad de hacerlos «normales». Así, no de golpe, pero sí a la larga, verás los resultados.

Al mismo tiempo decide si aceptas o no mi consejo. Como com­prenderás, te he dado la respuesta sin ser especialista en psiquiatría. ¿Tendré algún derecho a dar en general semejantes consejos?

Tu alma puede darte la respuesta a cualquier pregunta que te ataña. Confía más en la voz de tu corazón que en las opiniones de otra gente, incluyéndome a mí. Mi única ventaja es que tus hijos me son indiferentes. En este sentido, no tengo con relación a ellos ningún potencial excesivo y, por tanto, mi intención al dar la respuesta es pura.

Pero no comprendo, en general, por qué velas por el destino de Rusia si tus hijos están enfermos. ¿No será demasiado grande la es­cala? No me gustan esas ideas de hacer a todos felices.

Cada persona forma sólo la capa de su mundo, por tanto una sola persona es incapaz de hacer feliz a toda Rusia. Sólo pueden hacerlo todas las personas juntas. Pero la gente unida por una idea común, en resumidas cuentas, crea el péndulo. Y éste, tarde o tem­prano, empieza su actitud destructiva: desvía a los partidarios del camino y desencadena la batalla contra sus competidores.

Sabes perfectamente en qué han terminado todas las ideas de hacer feliz a la genle < áialqiiici idea semejante, incluso la mejor, basada en el amor a Dios, crea un péndulo. En nombre de Dios y en aras de la felicidad en la tierra se aniquilaron pueblos enteros.

El péndulo no es capaz de hacer felices a todos. En cualquier caso, con eso muchos sufrirán y serán infelices. La felicidad no pue­de ser universal. Es un concepto puramente individual. Si toda la sociedad se moviliza para construir una felicidad universal, surgirá aquella misma destrucción que, según Bulgakov: «No está en la le­trina, sino en las cabezas».8

A los péndulos les conviene hacer pasar la preocupación por los demás por generosidad. Son muy hábiles a la hora de formar este­reotipos muy convincentes. Pero todo eso no es más que una bella demagogia. Todos serán felices sólo si cada uno va hacia SU objetivo a través de SU puerta. En este sentido, el Transurfing es un péndulo para individualistas. Pero es el único camino real hacia la felicidad verdadera, no efímera.

Es imprescindible dar las espaldas al péndulo, dejar al alma salir de la funda de los estereotipos y ocuparse de la propia felicidad. En el camino hacia tu objetivo harás muchos actos verdaderamente buenos y útiles. Y, por supuesto, ayudarás a muchos pobres e infeli­ces, porque entonces tendrás grandes posibilidades.

«Dices que cuando una persona está en las olas de la suerte, es feliz y tiene suerte en todo, y que lo principal es no dejarse influir por los péndulos destructivos. ¿Y qué hay de que, normalmente, a una persona corriente no pueda irle todo bien? Sea en el trabajo: un ascenso en su carrera, progreso, éxito; sea en casa: comodidad, tran­quilidad, amor. Y en la mayoría de los casos uno desearía que tanto en el trabajo como en casa todo le fuera estupendamente».

Eres quien dice que a una persona no puede irle todo bien. Es una elección personal. Puesto que tú lo consideras así, significa que así será. El mundo siempre realiza impecablemente tu elección para ti. Escribes: «Y en la mayoría de los casos uno desearía que tanto en el trabajo como en casa todo le fuera estupendamente». Aquí el mundo también realiza una elección. Él refleja impecablemente el hecho de que tú desearías que todo fuera estupendamente. Pero no más que eso. Pues, tú deseas, ¿verdad? Y es lo que obtienes: a ti misma deseando.

Cuando dejes de desear, simplemente, y empieces a tener intención de tener, entonces será eso lo que obtendrás. Presta atención aI lema del Transurfing: «No quiero y no confío. Yo tengo intención.

Potenciales de la importancia

«Dime, por favor, ¿cómo evitar el miedo, la inquietud, el pánico? ¿Cómo hacerlo en la práctica? Por ejemplo, si ha marchado el querido: la hija, el hijo. Y la inquietud invade de golpe y absorbe ¿cómo habrán llegado, por qué no llaman?».

Has mencionado un tema interesante, pero difícil. No existe una receta universal para el miedo. Y si se hubiera encontrado algún remedio simple y eficaz, que disolviera el miedo sin alterar la conciencia, sería el descubrimiento más grande de lodos los tiempos.

El miedo, en los términos del Transurfing, es potencial energético excesivo, que aparece cuando al objeto del miedo se le atribuye un significado demasiado grande. El potencial excesivo altera el equilibrio en el campo energético y por tanto crea las fuerzas dirigidas a su eliminación.

Supongamos que debes caminar por el borde de un precipicio y tienes pánico de caer. ¿De qué manera las fuerzas equiponderantes pueden eliminar este potencial? El modo de mínimo consumo de energía es arrojarte al precipicio y acabar con todo. La naturaleza siempre sigue por el camino del mínimo gasto de energía posible.

Pero, como no te conformas con tal variante, te ves obligada a superar la resistencia de las fuerzas equiponderantes, es decir, a controlarte a ti misma. Resulta así que para equilibrar el potencial de miedo es necesario además esfuerzos adicionales. Como resultado tu gasto de energía es doble: para el potencial en sí y para su mantenimiento. Casi no queda energía libre, por lo que surge una especie de estupor.

Si el potencial de miedo es bastante grande, no podrás mante­nerlo bajo control, y entonces las fuerzas equiponderantes harán contigo lo que les plazca. En otras palabras, surge el pánico y esas fuerzas te arrastran en dirección a la extinción del potencial, es de­cir, hacia tu ruina.

Si bajas conscientemente el listón de la importancia de la situa­ción, el miedo desaparecerá. Pero todo el problema está en que no podrás quitar conscientemente la importancia. Por tanto, el único modo funcional es alguna medida de seguridad o camino de rodeo. El modo es diferente en cada caso.

Si no hay ninguna medida de seguridad, todo lo que se puede hacer en este caso es no luchar contra la inquietud. Es inútil tratar de convencerse de no tener miedo. El autoengaño no te ayudará. Cualquier forma de lucha contra el miedo sólo te quita energía y au­menta el potencial excesivo. Si no te resulta posible no tener miedo: ten miedo. Actúa como te sea posible, pero no luches contra el miedo mismo.

Por ejemplo, si te pones nerviosa antes de hacer alguna inter­vención: adelante. Ponte nerviosa con naturalidad y con el máximo placer.

Entrégate por completo a ese sentimiento maravilloso. Per­mítete enloquecer como más te plazca. En cuanto tú te lo permitas, todo el nerviosismo se evaporará como por arte de magia, sin que nadie sepa adonde se ha ido. Sucede así porque la mayor parte de energía se gasta en luchar contra el nerviosismo.

La inquietud y la preocupación son revelaciones menos fuertes del miedo. La importancia aquí es originada por la espera de lo des­conocido. En tal caso existe la posibilidad de bajar conscientemente el listón de la importancia. Si algo te inquieta, explícate que para ti es algo sumamente desfavorable. Los recelos y los peores temores, como regla general, se hacen realidad.

Uno de los métodos para eliminar la inquietud es la acción, no importa cuál. Los potenciales de inquietud y preocupación se disi­pan con la acción. La preocupación inactiva estará suspendida en el aire hasta que no empieces a actuar activamente. Puede que el tipo de actividad no tenga nada que ver con el objeto de preocupación. Será suficiente con ocuparse de algo y enseguida sentirás que tu preocupación empieza a disminuir.

Para bajar el listón de la importancia puede servir como buen punto de apoyo el principio de la coordinación de la intención: todo marcha como es debido. Permítete no saber cómo deben de­sarrollarse los acontecimientos. Suelta el agarre de control sobre el guión y dale a la situación la posibilidad de resolverse felizmente.

Las circunstancias empezarán a marchar bien por sí solas si te mueves conscientemente según la corriente y no das manotazos en el agua. El principio de la coordinación funciona, puedes estar se­gura. El mundo no tiene ninguna intención de causar disgustos a nadie. No porque existan unas fuerzas que parece que se preocupen por ti, sino porque así se gasta menos energía.

La naturaleza no gasta energía en vano. No le resulta beneficioso gastar su energía en ti. Las desgracias siempre están relacionadas con los gastos excesivos de energía. El bienestar, al contrario, es una norma y requiere un mínimo de gasto. La mente humana, sin tener ni idea sobre la vía de menor resistencia, lucha contra la corriente de las variantes y ella misma amontona para sí misma obstáculos y problemas. Y ¿de dónde más surgen éstos? Nadie ha anulado aún la ley de conservación de la energía.

Sólo que el principio de la coordinación no se debe entender literalmente. Por ejemplo, meterse en mismo infierno y seguir repi­tiendo al mismo tiempo que todo marcha como es debido. Pero a grandes rasgos, se puede confiar en ese principio sin miedo.

«Mi problema es el siguiente: me he propuesto objetivos muy altos, pero estoy rodeado continuamente por los péndulos que me molestan. No puedo hablar con nadie sobre mi objetivo ni discutir mis intereses, y hasta mis familiares me dicen que nada me saldrá bien. Al observar a la gente veo que prácticamente todos se parecen como gotas de agua. Dame algún consejo, por favor».

Naturalmente, los péndulos te molestarán, ellos molestan a to­dos. Para reducir su contracción al mínimo, es menester mantener el listón de la importancia en el nivel bajo, es decir, no atribuir de­masiada significación a nada. Tal recomendación suena extraña, sin embargo, la mayoría de problemas surge precisamente a causa de la alta importancia interior y exterior.

Los «objetivos muy altos», por determinación, no son en absolu­to de difícil alcance. Los acostumbrados estereotipos de la mente los hacen difíciles de alcanzar. Es posible romper esos estereotipos con ayuda del principio de la coordinación de la intención.

Tú puedes alcanzar cualquier objetivo, si es tuyo. Si el objetivo es ajeno, experimentarás la incomodidad del alma a la hora de pro­yectar la imagen en la mente, donde el objetivo está ya conseguido.

En cuanto a las cuestiones de elección de tus objetivos y los mo­dos en concreto de conseguirlos, puedes sólo tener en cuenta lo que dice otra gente, pero no más que eso. Los llamamientos de tu corazón deben servirte de guía para acción, y no los consejos de otra gente, sobre todo los familiares, que «de todo el corazón te desean lo mejor».

Pero, en general, de tu carta no puedo determinar exactamente en qué consiste tu problema. Sobre todo es muy confusa la frase: «Al observar a la gente, veo que prácticamente todos se parecen como gotas de agua».

«Quiero aclarar: toda la gente que me rodea, incluyendo a mis padres y amigos, no me comprenden ni comprenden mis deseos; me obligan actuar según sus intereses. Ellos ni siquiera comprenden cómo es posible pensar tal como yo lo hago. Y yo soy una persona que prefiere una disciplina muy severa, la planificación de mi día, actividad, tenacidad, perseverancia a la hora de conseguir el objeti­vo; una persona que aspira a tener nuevos conocimientos, etcétera.

Pero mis padres me obligan a olvidarme de eso; dicen que debo buscar trabajo y vivir tranquilamente (según mi punto de vista es un objetivo bajo). Y la filosofía de vida de todos mis amigos, según mi parecer, es aún peor: encontrar la forma de saltarse la clase, hacer mal al prójimo, incluso pueden insultar al profesor, discuten sobn temas, a mi parecer, poco interesantes. También me molestan en clase. Además mis padres siempre discuten».

Ahora la situación se aclaró un poco. No sé si te gustará mi consejo. Pero lo mío es ofrecer, y tú decides por ti mismo, puesto que yo no inculco nada a nadie. Tú preguntas, yo respondo.

Pues bien, para resolver este problema, es necesario que te bagas el tonto. En el sentido literal. Estoy hablando muy en serio, no pienses que te estoy tomando el pelo.

Debes elegir con mucho esmero el tonto que vas a hacer. Aquí debes revelar todas las cualidades que posees: puntualidad, concen­tración, orientación hacia el objetivo. Es deseable que el futuro ton to sea un objeto inanimado, para no causarte daño. Piensa bien qué podría servir para eso. Te puedo ofrecer una sugerencia: el oso de peluche.

Cuando encuentres al tonto que te conviene, elabora un plan conveniente: dónde, cuándo y cómo lo vas a hacer. Sería muy útil escribir una instrucción con la descripción detallada de las acciones, algo así como: «Para hacer el tonto arriba mencionado se le propoi cionan ligeros toques a lo largo y lo ancho, hasta darle la aparien­cia deseada. El tonto, mientras tanto, debe permanecer sobre una superficie plana, en una posición que no impida su preparación. La elaboración del tonto se produce por medio de aplicación de esfuerzos sucesivos, producidos por las manos del que hace el tonto. La fecha de elaboración del tonto nunca debe coincidir con otras actividades que sean ajenas a la actividad mencionada de hacer el tonto». Y así seguidamente, en el mismo estilo.

En general, la instrucción y el plano deben estar trazados con mucho esmero, con precisión de todos los detalles, incluyendo las reglas de la técnica de seguridad, loma ese asunto con toda seriedad. Como resultado te debe salir un proyecto muy conside­rable. Te recomendaría darle presentación formal y guardarlo en una carpeta.

Después de haber hecho el proyecto, comienza su realización. Prepárate minuciosamente para ese acto y realiza a conciencia to­das las acciones necesarias, siguiendo estrictamente el plan. Debes cumplir todas las acciones con toda seriedad y esmero, consultando las instrucciones de vez en cuando. La expresión de tu cara debe ser muy inteligente y concentrada. Si te molestaran algunos ataques de risa idiota, puedes interrumpir por un tiempo la actividad, agotar todas las risas, tranquilizarte y luego seguir haciendo el tonto.

¿Todavía crees que te estoy tomando el pelo? La cuestión es que la causa de tus problemas se oculta en el potencial excesivo de la importancia interior. Escribes: «...yo soy una persona que prefiere una disciplina muy severa, planificación de mi día, actividad, tena­cidad, perseverancia a la hora de conseguir el objetivo; una persona que aspira tener nuevos conocimientos, etcétera. Pero estoy rodeado continuamente de péndulos que me molestan».

Eres muy exigente contigo mismo (y tal vez con los demás). No puedo afirmarlo, pero supongo que tú mismo has tomado el papel de una persona que «con toda seriedad y responsabilidad se ocupa en hacer una actividad muy importante». Si es así, cons­tantemente debe pulular a tu alrededor gente con características totalmente opuestas a las tuyas. Por ejemplo, te molestarán per­sonas irresponsables, distraídas, indisciplinadas, cizañeras. En re­sumidas cuentas, cualquier ablandabrevas procurará arruinar tu estricta planificación.

¿Por qué sucede así? Porque tu potencial excesivo de la impor­tancia interior crea una fuerte polarización. Quienes tengan las cualidades opuestas se sentirán atraídos por ti, como limaduras atraídas por un imán. Así funcionan las fuerzas equiponderan­tes dirigidas a eliminar el potencial. El mundo circundante es tu espejo. Pero si creas los potenciales excesivos de la importancia interior y exterior, el espejo se distorsiona. Pues precisamente esa distorsión de la realidad se revela en que te encuentras rodeado de péndulos que te molestan.

Para ser más exacto, la gente que estorba no son péndulos, sino sus marionetas. Los péndulos sienten la energía de su potencial y obligan a la gente a comportarse de tal manera con el fin de fastidiarte. Tú te irritas, y el payaso brinca con más rabia: es el péndulo que se balancea y recibe la energía de tu irritación.

Sin embargo, tan pronto como quites el potencial de importancia, la imagen del mundo circundante se trasformará poco a poco. La misma gente puede permanecer al lado tuyo, pero su comportamiento hacia ti será completamente diferente. En cuanto desaparezca la polarización, el espejo se alisará y la realidad estable­cerá su normalidad.

Pero ¿qué es lo que provoca esa polarización? ¿Será posible que­sean tus cualidades positivas? De ninguna manera. Posees cualidades muy buenas que te hacen honor y, sin duda alguna, te ayudarán en la vida. La polarización surge como consecuencia de la relación de dependencia.

Tus cualidades no producen ningún cambio en el cuadro energé­tico del mundo que te rodea hasta que tú mismo empiezas a COffl pararte con los demás. Por ejemplo, piensas: soy muy disciplinado y ellos son unos gandules; son unos ineptos y yo soy perseverante. Pues esa contraposición es lo que «tensa» la polarización.

Al cumplir este rito, reducirás a la nada toda tu importancia inte­rior. Pero, puede que encuentres inadmisible tal rito. Entonces sería mejor que dejaras simplemente de contraponerte con la gente que te rodea. Permítete ser tú mismo y a los otros ser diferentes. Suelta tu agarre. Tan pronto como lo hagas, la polarización desaparecerá y el mundo circundante de un modo inconcebible cambiará su rostro: te dejará de molestar. Pues es entonces cuando comprenderás qué es el «Transurfing de la realidad».

«Aconsejaste a un lector serio que "hiciese el tonto". Y ¿qué deben hacer los que se entusiasman demasiado "haciendo el tonto"? ¿Cómo obligarse a hacer cosas serias?».

No tienes ganas de hacer cosas serias no porque sean serias, sino porque no son tuyas. La pereza es un estado del alma. Por supuesto, ella no tiene ninguna gana de ocuparse en cosas que le son ajenas. Puede que ella viniera a este mundo, no para currar para tal pén­dulo, sino para calentarse al sol al lado de la mar templada, o para esquiar en los Alpes, o viajar, ¿quién sabe cuántos placeres hay en el mundo?

«¿Y quién va a trabajar?», preguntará el péndulo, enfadado. Bien, y a eso se puede contestar a la ligera con la letra de una canción estu­diantil muy alegre: «Hagamos al oso peludo trabajar y aguantarse, que ya le vale rugir en el bosque y bambolearse». Así precisamente; pues, el sentido del deber y necesidad son los inventos de los péndulos.

En realidad, nuestro mundo es tan rico y generoso que hay sufi­ciente riqueza para todos, si cada uno se mueve hacia SU objetivo a través de SU puerta. Es poco probable que algún día sea así. Pero una persona en particular, si quiere, puede trasformar la capa de su mundo en un rinconcito muy acogedor.

Para eso es necesario encontrar tu objetivo y tu puerta. Si te mue­ves hacia tu objetivo, no tendrás que persuadirte ni obligarte.

El alma correrá a brincos hacia tu objetivo a través de tu puerta. Para otros su puerta puede parecer un trabajo oneroso, pero para ti será un placer agradable.

Mientras te mueves hacia un objetivo ajeno a través de una puerta ajena estás trabajando para el péndulo. En tal camino tu alma siempre te dirá «no quiero», y la mente repetirá una y otra vez «debes». Es el camino a la nada, por muy sensatos argumentos y bonitos decorados que lo adornen. La salida es una sola: definir el objetivo propio y moverse hacia él.

Y mientras tanto, la medicina contra la necesidad forzada puede ser el juego. Recuerda cómo jugabas de pequeño a ser adulto: a las riendas o los hospitales, por ejemplo. Ahora también imagina que no debes trabajar, sino jugar.

Sufres por la necesidad forzada sólo si te sumerges en este juego por completo. Ejerce el papel del espectador participante. Actúa de modo distanciado. No te entregues por completo a un trabajo, cuyo cumplimiento es obligatorio. Figúrate que es un juego. Al­quílate.
1   ...   10   11   12   13   14   15   16   17   18

similar:

Resumen iconResumen: El resumen deberá estar escrito en Arial, 9 Pts, cursiva...

Resumen iconResumen El presente avance constituye el resumen de un artículo a...

Resumen iconResumen por favor no modifiquen columnas, márgenes, interlineados,...

Resumen iconResumen En resumen de la relación que existe entre los elementos...

Resumen iconResumen : Los documentos deben incluir un resumen de máximo 200 palabras...

Resumen iconResumen espacio destinado a la inclusión del resumen del contenido del trabajo

Resumen iconResumen en el resumen se deben plantear brevemente los objetivos...

Resumen iconResumen (2)

Resumen iconResumen 1 2

Resumen iconResumen


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com