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TOMO II: El susurro de las estrellas de madrugada

Extracto del capítulo I – Intención

Tanto en un sueño consciente como en uno inconsciente, la imagen es muy precisa, hasta el mínimo detalle. También sucede que los sueños, por la nitidez de las formas y viveza de los colores, superan cualquier realidad. Existe una hipótesis de que la mente misma sintetiza las imágenes de los sueños y mientras soñamos percibe esas imágenes del mismo modo que en la realidad. Realmente eso no es más que una hipótesis. Hasta ahora nadie ha demostrado que todo suceda precisamente así. El modelo de Transurfing tiene una interpretación totalmente distinta del fenómeno del sueño: el subconsciente no imagina nada por su propia iniciativa, sino que se conecta directamente con el espacio de las variantes, que contiene toda la información. [...]

La intención exterior representa una fuerza enorme e inconcebible. Sin embargo, te has podido percatar de cómo de imprecisa e inalcanzable es. Es el control y, al mismo tiempo, la renuncia de todo el control. Es la voluntad de actuar y renunciar a la presión forzosa. Es la decisión de tener y el rechazo de la pretensión de conseguir. Para la mente es algo nuevo e insólito. Uno está acostumbrado a conseguir todo con la intención interior. Influyes directamente sobre el mundo y éste reacciona enseguida. Todo es muy simple y fácil. Pero el mundo no cede así de fácilmente, necesitas emplear fuerza, insistir en lo tuyo, luchar, abrirte el camino.

Y de repente aquí te ofrecen rechazar el ataque activo, diciendo que el mundo mismo te abrirá sus abrazos. Evidentemente, tal enfoque poco trivial desconcierta la mente.

¿Cómo entonces, lograr el equilibrio y combinar la firmeza de tener con la renuncia de la influencia directa? La respuesta surge por sí misma: hay que mantener el equilibrio de la intención. [...]

Extracto del capítulo II – Diapositivas

En el Transurfing, las técnicas para conseguir los objetivos se hallan fuera de los límites del sentido común y las ideas corrientes. De todas las técnicas no tradicionales, la que más se aproxima al Transurfing es la visualización del objetivo deseado. Dicho método consiste en visualizar lo deseado con tantos detalles como sea posible y llevar siempre esa imagen en la mente. [...]

En el Transurfing realizas una visualización del proceso de movimiento hacia el objetivo; pues en este caso precisamente actúa la intención, por tanto el objetivo será alcanzado, tarde o temprano. El avance hacia el objetivo no sucede tan rápido como en un sueño, pero hay movimiento y ¡bastante perceptible! Al estudiar el último capítulo aprenderás prácticamente a ver tu avance por las líneas de la vida. [...]

Extracto del capítulo IV - Objetivos y puertas

Inspiración es el estado de la unión del alma y la mente con ausencia del potencial de la importancia. La primera parte de la definición es fácil de comprender. Inspiración es el estado de entusiasmo del alma en que proceso de creación fluye de manera ligera, simple y, lo más importante, con éxito. Es totalmente evidente que esto puede tener lugar sólo a la condición de que haya unión del alma y la mente. Nunca experimentarás inspiración haciendo un trabajo que no te gusta. [...]

La inspiración no viene, sino que sólo se libera cuando se va el potencial de la importancia. Y al contrario, la inspiración se reprime cuando la mente, en su impaciencia, mete el alma en la funda de espera. La nociva costumbre de la mente de someter todo al control de su voluntad estropea toda la fiesta. [...]

¿Qué es lo que a tu alma le gusta? ¿Qué hará tu vida feliz y alegre?

No pienses en el modo de conseguir tu objetivo hasta que no lo definas.

Al tomar la decisión, cobra conciencia del estado de confort de tu alma [...]

Vadim Zeland

INTRODUCCIÓN

¡Querido Lector!

En todos los tiempos, la humanidad tenía vagas sospechas sobre la existencia de ciertas fuerzas que dirigen el destino de uno. El miedo venerado a lo desconocido siempre estimuló la creación de mitos y fantasías de todo tipo, comenzando por las antiguas leyendas, hasta llegar a modelos donde el hombre no es más que una pequeña pieza de una grotesca estructura-monstruo.

A cada uno de nosotros le preocupa la siguiente cuestión: ¿hasta qué punto soy capaz de ser el dueño de mi propio destino y cómo se hace? Es, precisamente, la razón por la que la magia y el potencial psíquico humano despertaban y siguen despertando un vivo interés.

El presente libro, sin duda alguna, satisfará tu curiosidad, puesto que da respuesta a esa cuestión desde un punto de vista absolutamente inesperado. El Transurfing te abre la puerta mágica al mundo, donde te espera el descubrir cosas muy extrañas y extraordinarias. Sabrás, que es posible dirigir la realidad. Y el objetivo aquí no se logra, sino que, en su mayor parte, se realiza por sí mismo.

Eso suena increíble sólo en el marco de la concepción corriente del mundo. Todos estamos metidos en las fundas de falsas limitaciones y estereotipos. Ha llegado la hora de despertar de la alucinación.

A pesar de su carácter ilusorio, las ideas de dirigir la realidad ya han encontrado su confirmación práctica. Mucho antes de que se publicara este libro, el Transurfing ya había tenido éxito en un gran círculo de lectores usuarios de Internet.

El mundo circundante de un transurfer se cambia de un modo inconcebible, literalmente, delante de sus ojos. Cuando la realidad cotidiana te ofrece su aspecto desconocido: es algo fascinante. No hay ninguna mística, todo es real. Y los pioneros del Transurfing ya han podido convencerse de ello por la experiencia propia. He aquí algunas de las opiniones que hablan por sí mismas.

«¡Por muy extraño que sea, el Transurfing funciona realmente! ¡Asombroso! Algunas cosas que empezaron a suceder conmigo no pueden llamarse sino milagros. ¡Nunca hubiera imaginado que fuese posible algo parecido!».

«¡Tengo montones de impresiones! Me siento como un niño exaltado, porque empiezo a comprender cosas de las que antes sólo podía hacer conjeturas».

«¡De repente vi a mi alrededor la felicidad, y ahora esa felicidad crece cada día más! Es algo extraño, puesto que la felicidad siempre estuvo conmigo, pero yo simplemente no la había notado».

«Debo decirles que toda mi vida eché en falta un libro como éste, pues describe precisamente la interrelación entre mi alma y mi mente».

«Al principio tuve una sensación de desplazamiento de la realidad. Yo ya no existía, sino que estaba dentro de un flujo de energía irradiado por... ¿las palabras?, ¿el sentido? No soy capaz de explicarlo. Y luego es como si un golpe te expulsara hacia la superficie, y durante un tiempo no entiendes nada de nada».

«Todos los asuntos de mi vida han empezado a resolverse suavemente, todo se arregla y se pone en su sitio. ¡Magnífico!».

«Me faltan palabras para describir el estado en el que me hallo últimamente. Éstas son sólo una aproximación: silencio, tranquilidad, felicidad...».

«Eso funciona de verdad. Todo lo demás no importa».

CAPÍTULO I

ENERGÍA

Para practicar Transurfing necesitas

tener una buena salud y un nivel de energía

suficientemente alto. En este capítulo encontrarás

recomendaciones simples y eficaces para aumentar

tu vigor y subir la energía vital hasta el nivel debido.

Para lograrlo no necesitas, en absoluto,

desmadejarte con entrenamientos ni dietas

ni forzarte de ninguna otra manera.

No luches por tu salud ni ahorres energía.

Deja que la salud y la energía entren en ti.

Energía vital

Para que la práctica del Transurfing sea eficaz necesitas gozar de buena salud y energía vital lo bastante potente. Supongamos que crees contar ya con bastante buena salud. Pero quizá no sepas, simplemente, cómo se siente una persona realmente sana. Si por la mañana te da pereza levantarte de la cama; no tienes ninguna gana de ir al trabajo o a estudiar; si después de comer te sientes débil y te entra sueño; si por las tardes no te apetece nada salvo acomodarte delante de la tele, significa que no estás sano en absoluto. En este caso la energía sólo te alcanza para mantener una moderada existencia.

Al quitarte de encima la carga de los potenciales excesivos y librarte de los péndulos, has obtenido bastante energía adicional que mies gastabas en vano. Pero la energía nunca sobra. Más adelante en este capítulo, encontrarás recomendaciones sobre cómo es posible elevar tu energía vital a un nivel aún más alto.

Por energía vital entenderemos tu capacidad de asimilar y utilizar la energía. En el organismo humano podemos distinguir convencionalmente sus dos formas: fisiológica y libre. La energía fisiológica se obtiene como resultado de la digestión de los alimentos. La libre es energía del cosmos que atraviesa el cuerpo humano. Juntas forman nuestra capa energética. La energía humana se consume en cumplir las funciones físicas, también se irradia al espacio circundante.

En el mundo hay una infinita cantidad de energía del cosmos. Sin embargo, el hombre es capaz de asimilar sólo una minúscula parte de ella. La energía cósmica atraviesa el cuerpo humano en dos direcciones. El primer flujo, que corre de abajo arriba, se sitúa a dos centímetros y medio por delante de la columna vertebral en los hombres y a cinco centímetros en las mujeres. El segundo flujo —de arriba abajo— pasa casi justo por la espina dorsal. La cantidad de energía libre de una persona depende de la amplitud de los canales energéticos centrales. Cuanto más ancho sean esos canales, más alto será el nivel de tu energía.

Los flujos energéticos centrales fueron descubiertos mucho tiempo atrás. Aquí no profundizaremos en los detalles de la estructura energética humana. Si este tema te interesa, puedes leer la literatura especializada. El sistema de la circulación de energía en el cuerpo humano es bastante difícil, pero eso no debe preocuparte. Para nuestro objetivo, de momento, será suficiente que nos centremos en dos flujos centrales.

Si el flujo normal de la energía se perturba, es decir, si aparecen «tapones» o «agujeros» en alguna parte de nuestro sistema energético, surgen diferentes enfermedades. Y al contrario, si un órgano interno padece una enfermedad, el cuadro energético se altera.

Es difícil trazar un límite exacto que indique dónde la alteración en la circulación de la energía la provoca una causa fisiológica, como por ejemplo un alto nivel de toxinas acumuladas en el cuerpo, y dónde la alteración en el flujo de energía causa la disfunción del organismo. La acupuntura, la acupresión y otros métodos semejantes pueden restablecer la circulación normal de la energía; como consecuencia, desaparecerán las enfermedades originadas por alteración de la circulación energética. Pero eso sólo causa un efecto temporal. Para que todo sea normal es imprescindible cuidar tanto el cuerpo físico como el cuerpo sutil.

La energía vital está estrechamente vinculada con el estado de los músculos corporales. Los músculos tensos dificultan el movimiento normal de los flujos invisibles y ocasionan interferencias en tu emisión energética. Una persona muy tensa por dentro, puede unirse a un grupo libre y relajado, y sin decir palabra cambial el estado anímico general: como si la tensión se suspendiese en el aire. Es así como la gente, sin darse cuenta, percibe la energía negativa. La tensión crea heterogeneidad en el campo energético común y provoca la aparición de fuerzas equiponderantes. El equilibrio puede establecerse ya reduciendo la energía a un denominador común, ya extinguiendo el potencial surgido con energía de signo contrario. Por ejemplo, si la compañía empieza a gastarle bromas a ese hombre demasiado cohibido.

Tu estado de ánimo y tu vitalidad están relacionados directamente con tu energía vital. La depresión, el estrés, la desolación, el cansancio y la apatía son todas señales de falta de energía. La energía fisiológica, por sí sola, no es suficiente para mantener la vitalidad en un nivel alto. Uno puede estar físicamente cansado, pero satisfecho v lleno de energía. Y viceversa, un hombre saciado y no cansado puede sentirse deprimido y abúlico.

Precisamente la energía libre juega el papel principal en la postura activa de una persona ante la vida. Si no te apetece nada, es evidente que careces de energía libre. Con su déficit, puedes obligarte a cumplir las funciones rutinarias, pero te resultará difícil crear y realizar un trabajo activo. Detrás de cualquier conducta activa de mu persona está la intención. Si no hay energía libre, entonces no hay intención.

La energía fisiológica se gasta, estrictamente hablando, en ejecutar la acción. A nosotros, sobre todo, nos va a interesar el primer tipo de energía que se emplea en formar la intención. Y ésa es la energía de la intención. Precisamente gracias a ella tenemos la intención de tener y actuar.

Estrés y relajación

El estado deprimido o tenso provoca el bloque de los flujos centrales. Los canales centrales se contraen y la circulación de la energía libre se ralentiza o se detiene por completo. En tal estado la intención pierde su fuente de alimentación. Al estar estresado, uno no es capaz de actuar con eficacia, puesto que la intención está bloqueada. El estrés puede tener también el efecto contrario sobre los canales energéticos.

Los canales pueden ensancharse de repente, y entonces el individuo realiza actos increíbles, que en un estado normal no sería capaz de hacer.

Se conocen algunos ejemplos, pero eso sucede muy rara vez. En la mayoría de los casos, en estado de estrés las facultades y posibilidades de uno disminuyen considerablemente.

A lo largo del día el individuo pasa por multitud de situaciones estresantes. Las situaciones varían según su grado de influencia: desde las muy débiles, que normalmente se olvidan enseguida, hasta situaciones de estrés muy fuertes que nos apartan del ritmo de vida habitual por mucho tiempo. La reacción natural del organismo ante el estrés es tensar un determinado grupo de músculos. Esas tensiones se han arraigado tan profundamente en nosotros que, simplemente, no las notamos. Por ejemplo, ahora, al leer esas líneas, estás tensando algunos músculos de tu cara. Pero tan pronto como les prestes atención, se relajan enseguida. Pasados unos minutos te olvidas de tu cara y de nuevo ésta se congelará en una máscara, reflejando tu estado emocional.

Existe un estereotipo falso de que uno puede librarse del estrés con ayuda de relajación. En realidad, al relajarte, intentas luchar contra la consecuencia, sin eliminar previamente la causa. La causa de la tensión física es la tensión psíquica. Los estados de abatimiento, inquietud, irritación o miedo provocan una tensión espasmódica en los músculos. Por supuesto, la relajación consciente de los músculos te brindará temporalmente un efecto de alivio. Sin embargo, la tensión psíquica de nuevo volverá a poner las cosas como estaban. Para eliminar la tensión psíquica necesitas quitar la importancia, y con eso será suficiente. Tu estado de tensión se debe sólo ala excesiva significación que atribuye a aquello que te molesta.

El estrés es consecuencia de la importancia. Puedes librarte de él en un instante: simplemente quitando la importancia. Mantener la importancia es inútil y perjudicial para ti. Nunca podrás mejorar la situación y actuar eficazmente con una carga de importancia sobre tus hombros. En estado de estrés es suficiente con que te despiertes y te des cuenta de que el péndulo te ha enganchado por la importancia. En qué consiste esa importancia se determina fácilmente en cada caso particular. Recuérdalo: al quitar la importancia, te librarás del péndulo y podrás actuar con eficacia. Tienes que ser consciente de que la importancia excesiva siempre actúa en tu contra.

En cualquier situación complicada basta con que te acuerdes de la importancia y disminuyas conscientemente su significación. La única dificultad consiste en recordarlo en el momento oportuno. En estado de estrés estás durmiendo despierto y no te acuerdas de ningún Transurfing. Para librarte del estrés es imprescindible que te despiertes y quites la importancia.

Si tienes la costumbre de prestar atención al estado de la comodidad emocional de tu alma, no tendrás ninguna dificultad para recordar a tiempo el bajar la importancia. Cada vez, al experimentar la incomodidad del alma, pregúntate: ¿por qué? ¿Dónde he exagerado la significación?

Por muy «importante» que sea para ti, renuncia conscientemente a la importancia. Obra sólo en el marco de la intención purificada. Sólo entonces actuarás con eficacia.

Para ser inmune al estrés, será adecuado que sustituyas la vieja costumbre de ponerte tenso con cualquier pretexto por una costumbre nueva: en la medida en que te sea posible, permanecer en un estado relajado. El estado de relajación no significa en absoluto indolencia ni apatía. Es estar en armonía con el mundo circundante, es el equilibrio. El equilibrio supone ausencia de la importancia exterior e interior: no soy malo ni bueno -el mundo no es malo ni bueno; no soy miserable ni importante- el mundo no es miserable ni importante, etcétera.

La ausencia o, al menos, un bajo nivel de la importancia es la condición principal para llegar al estado de relajación. En cualquier situación, cada vez que hay importancia excesiva, es inútil relajarse. Por ejemplo, si tienes miedo a las alturas, es poco probable que puedas relajarte estando al borde del techo de un edificio alto. Si no te resulta posible quitar la importancia, al menos no consumas en vano tus fuerzas en relajarte. De lo contrario, gastas energía no sólo para mantener controlada la situación importante, sino también para controlarte a ti mismo. No lo hagas, suéltate y preocúpate todo lo que tú quieras.

Para practicar Transurfing es imprescindible entrar en estado de relajación en cualquier circunstancia y lo más rápido posible. No se necesita ninguna sugestión verbal, puesto que los músculos no se controlan con palabras, sino con la intención. Puedes relajar conscientemente la mayoría de los músculos del cuerpo, basta con que les prestes atención. Habitualmente no somos conscientes de la existencia de nuestros músculos hasta que no sentimos algún dolor o incomodidad. Por tanto sería suficiente con deslizar la mirada interior por todo el cuerpo y quitar todas las tensiones, una por una. No obstante, existen algunos grupos de músculos que han perdido la costumbre de obedecer a la intención.

Eso se debe al estilo inactivo de la vida moderna. Por ejemplo, es difícil manejar conscientemente los músculos de la espalda, por ende, con la edad empezamos a tener dolores de espalda. Por muy trivial que suene, los ejercicios regulares, sobre todo para esos músculos, son absolutamente necesarios.

Y bien, el procedimiento consiste en lo siguiente. Sin prisa, pero rápidamente, desliza la mirada interior por todo el cuerpo y quita todas las tensiones. Presta atención al mismo tiempo a toda la superficie de tu cuerpo. Imagina que tu piel es una capa que empieza de repente a calentarse por dentro. Concentra tu atención en la superficie de tu cuerpo. Imagina lo que quieras: tu piel se calienta, o sientes un hormigueo por todo el cuerpo o la descargas de energía. Lo importante es que sientas que tienes piel. Ahora siente que la energía se irisa por toda la superficie de tu cuerpo como si fuera manchas de color en una pompa de jabón. En este momento eres una parte del universo y estás en equilibrio con él. No es necesario que intentes lograr sensaciones especiales. Cada uno siente las cosas a su manera. No necesitas esforzarte en absoluto. Hazlo como si nada, pero con decisión. La sensación integral de la superficie de tu cuerpo con los visos de la energía es, precisamente, el estado de relajación, equilibrio y unidad con el mundo que te rodea.

Tras varios intentos lograrás instantáneamente esa sensación, y pronto te resultará tan fácil entrar en estado de relajación como cruzar los brazos sobre el pecho.

Vampiros energéticos

Todos estamos nadando en el océano de energía. Pero conseguir esa energía no es tan fácil, puesto que su distribución respecto a los luí manos no está diferenciada. Para obtenerla de forma consciente, uno debe ensanchar intencionadamente sus canales energéticos y dirigir hacia ahí conscientemente el flujo de la energía. Por ejemplo, bebes el agua de forma consciente y a propósito, pero no eres capaz, ion la misma sensación clara, de dejar entrar en ti la energía. En principio, una persona tiene posibilidad de «recargar» intencionadamente «sus pilas» del universo, pero esa capacidad se encuentra en un estado embrionario.

Resulta mucho más fácil obtener la energía ajena, ya asimilada. Es lo que aprovechan los así llamados vampiros energéticos. Tal energía se asimila muy fácilmente, puesto que tiene la frecuencia determinada. Para conseguir energía ajena basta sólo con sintonizarse con esa frecuencia. De la misma manera, el circuito oscilante de una radio no capta todas las ondas radioeléctricas, sino sólo aquellas a las que está sintonizado. Los vampiros se alimentan de la energía ajena ya asimilada. Para eso se sintonizan con la frecuencia de emisión de esa energía.

El vampiro se sintoniza con la frecuencia de su víctima a nivel subconsciente. En apariencia este proceso puede revelarse de diferentes modos. Se acerca, meloso, con cualquier pregunta insignificante; mira, importuno, a los ojos de su víctima; intenta tocarla, retener su mano; fastidia con sus conversaciones; es capaz de amoldarse al carácter y temperamento de su víctima; a grandes rasgos, trata de meterse en el alma e intenta tantear el freile de su víctima. Es el tipo de vampiro «meloso». Como regla general, es un buen psicólogo, una persona sociable, pero no encantadora, más bien latosa hasta el hartazgo, y es lo que se percibe enseguida. Aunque el vampiro es bien consciente de su impertinencia y, en la medida de lo posible, intenta disimularla.

El otro tipo de vampiros es el de los manipuladores. Un manipulador, como es sabido, juega con el sentimiento de culpa de una persona. Tal vampiro busca subcon-scientemente a personas que estén potencialmente dispuestas a someterse al juicio ajeno o a pedir consejos a alguien cuando están en apuros. Una persona con un mínimo complejo de culpabilidad también busca inconscientemente a alguien quien le juzgue e indulte en el acto. Las personas que necesitan apoyo y consejos son aquellos que dudan de las propias convicciones y se entregan al juicio ajeno. De esta manera, el vampiro y el donante se encuentran mutuamente y cada uno recibe lo que necesita. El manipulador se sintoniza con facilidad con la frecuencia de su víctima. El mecanismo que está detrás de eso es muy simple: sólo se necesita mencionar de paso el problema que inquieta al otro, quien enseguida se abre y entrega su energía por su propia iniciativa.

El tercer tipo de vampiros es más brutal y agresivo, es «el provocador». Un vampiro así, sin pensarlo mucho, se lanza enseguida al ataque e intenta desequilibrar a su víctima. Cómo actúan los provocadores lo sabes de sobra. Para eso se utiliza cualquier medio posible, comenzando por una burla disimulada y terminando con el acoso brutal. Lo principal es que el donante pierda los estribos, y cuál sea su reacción -una grosería como respuesta, irritación, indignación, miedo, aversión- no importa, todo sirve.

La conversión del hombre en vampiro energético es inconsciente. Igual de inconscientemente trata de aprovecharse de la energía ajena. A lo largo de su vida, se percata de las situaciones que le satisfacen y llenan de energía, y luego intenta repetir inconscientemente la experiencia obtenida. Después de una «sesión», el donante del vampiro se siente exhausto. Si después de tratar con una persona sientes agobio, desolación, debilidad o temblores, significa que se lian «aprovechado» de ti.

Sin embargo, son los péndulos los que quitan a la gente la parte leonina de la energía libre. Cómo lo hacen, ya lo sabes. Los péndulos obtienen energía por el canal de la importancia. A diferencia de un vampiro, que actúa durante un tiempo breve, el péndulo puede chupar energía constantemente, mientras el hombre trasmita su emisión en la frecuencia de ese péndulo. La potencia de esa emisión t\s proporcional a la importancia.

Cuando algo te inquieta y oprime, tu energía vital está debilitada. Intuitivamente, a nivel de energía, lo sienten las personas de tu entorno y los animales. Eso significa que la conciencia y la seguridad en ti mismo se te han aflojado. Entre todos los transeúntes en la cale, un perro te elegirá precisamente a ti para ladrarte. Una gitana puede pegarse a ti y sacarte el dinero engañándote. Un vampiro energético puede recibir una buena parte de tu energía. Puedes muy fácilmente encontrarte implicado en una situación problemática.

No hay que ver en cada persona a un posible vampiro energético. \l preocuparte por eso, ya estás abriendo el acceso a tu campo energético. Para protegerte de la influencia indeseable necesitas fortalecer tu capa energética, cuidar el nivel de la importancia y desarrollar ni conciencia.

El estado consciente te permitirá darte cuenta, en el momento oportuno, de que internan involucrarte en un juego o trampa. El bajo nivel de la importancia dificultará la sintonización con tu frecuencia. Sobre todo, es imprescindible que prestes atención a cualquier mínimo indicio de que existe un sentimiento de culpa. Si estoy vacío, no hay por donde engancharme. El manipulador, después de hacer un par de intentos inútiles, te dejará en paz. Y la capa energética resistente te servirá de segura defensa contra cualquier intrusión.

Capa protectora

Cada individuo está rodeado por una capa energética invisible. Una persona corriente no es capaz de sentirla, pero puede imaginarla. Siente toda la superficie de tu cuerpo, como lo sientes cuando te sumerges en una bañera de agua caliente. No digo que lo «intentes». Sólo hazlo. Cuando no intentas, sino que haces, eso funciona de inmediato, no necesitas entrenarte. La energía se extiende como una lenta ola desde el centro de tu cuerpo, sale a la superficie y se convierte en una esfera. Imagínate envuelto en esta esfera. Eso es tu capa energética. No importa si no puedes sentirla de verdad. Sólo con tu imaginación ya das el primer paso para controlar la capa. Con el tiempo también vendrá la sensación real.

Las personas con facultades extrasensoriales desarrolladas son capaces de ver tanto la capa misma como todos los defectos en ella. Cada uno de nosotros tiene capacidades extrasensoriales desde el nacimiento, pero no las utiliza; por ende, permanecen en estado inactivo. Puedes activarlas, ya entrenándote durante mucho tiempo, ya en un abrir y cerrar de ojos, sólo es cuestión de la fuerza de la intención. Por supuesto, es bastante difícil obtener tal intención. Pero para nuestro objetivo sería suficiente con recuperar el estado saludable de nuestra capa energética. Una capa débil no tiene defensa contra la intrusión violenta.

Es posible desarrollar y mantener el sistema de tu energía vital haciendo los ejercicios especiales con regularidad. Es muy fácil y no lleva mucho tiempo. Ponte de pie, como te sea cómodo, sin crear tensión en los músculos. Inspira e imagina un flujo energético que sale de la tierra, entra en tu cuerpo por la zona del perineo, se desplaza a lo largo de la columna vertebral (aproximadamente a la distancia arriba indicada), sale por la coronilla y se pierde en el cielo. Ahora espira e imagina que, desde muy arriba del cielo, baja un flujo de energía, entra por la coronilla, se desplaza bajando a lo largo de la columna vertebral y entra en la tierra. No tienes por qué sentir físicamente esos flujos. Será más que suficiente con que te limites a imaginarlos. Con el tiempo tu sensibilidad estará tan entrenada que aprenderás a sentirlos.

Luego imagina que estos dos flujos se mueven al mismo tiempo uno hacia el otro, sin cruzarse, cada uno en su lecho. Al principio hazlo al inspirar y espirar, pero a la larga intenta dejar de vincular los flujos con la respiración. Con la fuerza de la imaginación (intención) puedes acelerar el movimiento de los flujos, darles más potencia. Ahora imagina que el flujo ascendente sale y se derrama, como una fuente, sobre tu cabeza. El flujo descendente se derrama dr la misma manera, pero en dirección contraria -hacia arriba- justo bajo tus pies. De esa forma tienes dos fuentes: una arriba y la otra abajo. Une mentalmente las salpicaduras de ambas de manera que aparezcas dentro de la esfera energética. Después dirige tu atención a la superficie de tu cuerpo. Simplemente siente la superficie de la piel, luego extiende esa sensación en una esfera, como si fuera un pjobo extendiéndose a medida que lo inflan. Cuando inflas mentalmente la superficie de tu piel, la esfera, creada por dos fuentes energéticas cerradas, se fija. Todo eso lo haces sin esforzarte. No debes intentar esforzarte mucho por sentir algo.

No te preocupes por no sentir físicamente los flujos centrales. Estás tan acostumbrado a ellos que dejaste de sentirlos, como cualquier otro órgano sano de tu cuerpo. Al concentrar la atención sobre estos flujos regularmente, de tiempo en tiempo, pronto tendrás la sensación física. No tan fuerte como el tacto, digamos, pero también bastante leal.

Pues bien, precisamente esos son los ejercicios energéticos. Al cerrar los flujos, uno sobre el otro en una esfera, creas una capa protectora a tu alrededor. Al extender en un globo la energía de la superficie de tu cuerpo, fijas esa capa en un estado estable. El beneficio de tal ejercicio es difícil de sobreestimar. En primer lugar, la capa te protege contra la intrusión. En segundo lugar, al entrenar tu sistema de energía vital, limpias tus canales sutiles. Saltan los tapones que obstruyen el movimiento de la energía, y se cierran los agujeros en la capa, por los que se filtra la energía. Todo eso no sucede de golpe, sino de forma gradual. Pero entonces no tendrás necesidad de acudir constantemente a los terapeutas de reflexología ni a videntes de cualquier tipo. Tú mismo recuperas la circulación normal de energía.

Cabe señalar que la capa energética no puede protegerte de los vampiros y los péndulos. Estos parásitos te sacan la energía sintonizándose con tu frecuencia. Cuando un péndulo intenta enganchar a su víctima, ésta se desvía del equilibrio. En ese momento, para hundir el péndulo, necesitas despertar y quitar la importancia. Los músculos se relajarán, tu energía interior se pondrá en equilibrio y el péndulo se hundirá en el vacío. Pues si tú mismo no te estás balanceando, él no podrá coger la energía. La conciencia es imprescindible para controlar constantemente aquellos momentos en que te desvías espontáneamente del equilibrio.

Incrementar el nivel de la energía vital

Incrementar el nivel de la energía vital no significa en absoluto acumularla. Eso te puede parecer algo extraño, puesto que estamos acostumbrados a las frases de tipo «me falta energía» o «estoy lleno de energía». Sólo es posible acumular la energía fisiológica bajo la forma de calorías. Para eso basta comer bien y descansar con re gularidad. Un el cuerpo humano no hay dónde almacenar la energía libre Esta viene al cuerpo desde el universo. Si tus canales son suficientemente anchos, tienes energía; si son estrechos, no la tienes. Por tanto el nivel alto de energía es, ante todo, amplitud de los canales.

En cualquier punto siempre hay energía libre en cantidades ilimitadas: coge toda la que puedas llevar. Es necesario aprender a dejar entrar la energía en el cuerpo y sentirte parte del universo. Eso no debe ser un acto esporádico. Es preciso que trates de sentir siempre tu unidad con la energía del mundo que te rodea.

Al hombre le parece que si acumula mucha energía, se convertirá en una persona fuerte y podrá lograr el éxito. Tal acumulación sólo sirve como preparación para influir en el mundo con la fuerza de la intención interior. Como ya es sabido, intentar conquistar el mundo o cambiarlo a la fuerza es una tarea extremadamente difícil, ingrata, ineficiente y, por consiguiente, requiere mucho gasto de energía.

Al interactuar con el mundo por la fuerza de la intención interior, el hombre se cree más de lo que es. En realidad él es sólo una gota en el océano.

La intención exterior no cambia el mundo ni lucha contra él. Lila sólo escoge en este mundo lo que es preciso. En la «tienda del espacio de las variantes», la intención exterior no tiene necesidad de regatear por el producto ni quitarlo a los vendedores. Para trabajar con la intención exterior no hace falta acumular la energía. La hay de sobra en cualquier parte; hablando literalmente, estamos nadando en ella. Acumular esa energía es lo mismo que nadar en un lago y tener de reserva la boca llena de agua. No intentes acumular la energía: permítele atravesarte libremente a modo de dos flujos circulando en ambas direcciones. De vez en cuando puedes cerrar ambos flujos entre sí en dos fuentes opuestas. Eso es todo lo que hay que hacer.

En vez de procurar convertirte en una concentración de energía, imagínale como si fueras una gota en el océano. Admítelo y siente que i irs un todo único con el universo, que eres una parte de él, enton­ces toda la energía estará a tu disposición. No concentres la energía dentro de ti, sino únete con la energía del universo. Expande tu esfera energética y disuélvela en el espacio circundante, sin olvi­dar por eso que eres una partícula separada. Entonces, con un solo movimiento del dedo meñique de la intención exterior, en cierto intervalo de tiempo, harás lo que con la fuerza de la intención inte­rior es imposible lograr nunca. Me refiero a conseguir tu objetivo, no a la intención interior de dar un puñetazo en la cara de alguien. De hecho, las necesidades pasajeras puedes satisfacerlas sólo con la fuerza de la intención interior.

Habrá energía libre en cantidades suficientes si tus canales ener­géticos no son demasiado estrechos. El estrechamiento de los ca­nales energéticos puede producirse por dos razones: por la intoxi­cación del organismo y por el estado permanente de estrés. En un organismo lleno de toxinas la energía no puede circular libremente. En estados de estrés los canales se estrechan más aún. Los cortos ramalazos de subida de energía normalmente dan lugar a largos ba­jones. En tales períodos la persona, en vez de llevar una vida plena y activa, arrastra una existencia lamentable.

Con el tiempo los canales energéticos se atrofian cada vez más. Eso se debe a que, con la edad, el hombre deja de desarrollarse, entra en un ritmo de vida mesurado y prácticamente deja trabajar con los canales. El entrenamiento de los canales sólo se hace cuando uno se ve obligado a utilizar la intención al máximo. Al lograr objetivos de vital importancia, el individuo estimula de ese modo la intención, y, por consiguiente, los canales. En cuanto las principales cimas estén conquistadas, el listón de la intención empieza a bajar poco a poco. Entonces llegan los tiempos en que, por la tarde (y no sólo por la tarde), quieres una sola cosa: desparramarte en el sillón delante de la tele. Los canales energéticos son estrechos, no hay energía de la intención, y en vez de ser una fuente de alegría, la vida se convierte para ti en una carga.

Por suerte, todo se puede arreglar fácilmente. Para eso no nece­sitas obligar a tu intención a conquistar las cimas nuevas. Los cana­les energéticos se entrenan bien con los ejercicios energéticos. Pero sería mucho mejor si, en la medida de lo posible, llevaras siempre contigo la sensación de los canales centrales y el cuerpo sutil.

Esa sensación tiene una serie de ventajas. Te encuentras en armonía y equilibrio ion el mundo que te rodea, estás muy atento a los cambios de tu alrededor y te mueves con éxito según la corriente. Estás conectado al campo de la información: la fuente ilimitada de la creatividad. Obtienes acceso a la energía del cosmos. Transmites una emisión ar­moniosa que crea a tu alrededor un oasis de éxito y bienestar. Pero lo importante es que estás actuando en el límite de la unidad entre el alma y la mente, es decir, próximo a la intención exterior. De esa manera tu capacidad de manejar la intención exterior se desarrolla, lo que significa que tus deseos empiezan a cumplirse con más faci­lidad y rapidez.

Será suficiente, de cuando en cuando, a lo largo del día, encender las fuentes de los flujos energéticos e intentar fortalecerlos mental­mente, pero sin empeño ni mucho esfuerzo. Si al hacer el ejercicio sientes cierta pesadez en la cabeza, significa que la fuerza del flujo ascendente supera la del flujo descendente. En este caso tienes que i oncentrar la atención en el flujo descendente y reforzarlo un poco. Los flujos deben estar en equilibrio, de modo que el punto central se sitúe aproximadamente en el centro de tu cuerpo. Desde este punto, dirige mentalmente la emisión por toda tu esfera energética; con eso aumenta la sensación del cuerpo sutil. De esta manera debes obtener la sensación íntegra de ambos flujos -ascendente y descen­dente- unida a la sensación de tu cuerpo energético.

Si concentras la atención en el flujo descendente, tu centro energético se desplazará hacia abajo. Y al contrario, si te concentras en el flujo ascendente, la energía se acumulará en la parte superior del cuerpo. Además, el centro físico de la gravedad se desplazará del mismo modo que el centro energético. Puedes utilizar esa particular propiedad de los flujos cuando hagas deporte. Si necesitas tener es­tabilidad en los pies, como en esquí de montaña, por ejemplo, sólo debes reforzar el flujo descendente. Pero si se trata desaltar, entonces se refuerza el flujo ascendente. Los maestros de las artes marciales conocen de sobra todas esas propiedades de los flujos energéticos. Hay algunos especialistas a los que resulta prácticamente imposible mover cuando están concentrados en el flujo descendente. Y vice­versa, si el maestro está concentrado en el flujo ascendente, es capaz de realizar saltos increíbles.

Al hacer los ejercicios físicos, presta atención a los flujos centra­les. No tienes que hacerlo con demasiado empeño: con el empeño no lograrás nada. Simplemente, de vez en cuando, echa un vistazo interior al área delante de la columna vertebral e imagina que el flujo ascendente se mueve hacia arriba y el descendente hacia abajo. Si vas a mover mentalmente los flujos centrales con regularidad, poco a poco desarrollarás el libre hábito de sentirlos. Puede parecer que algunos movimientos no concuerdan con la visualización de los flujos. No tengas prisa; a la larga aprenderás a correlacionar fácilmente cualquier movimiento con la sensación de los flujos.

Si practicas ejercicios de fuerza, puedes aumentar sensiblemente tu energía vital, concentrando la atención en los flujos centrales. Al hacer un movimiento de tensión muscular, la atención se con­centra en los músculos. Al hacer el movimiento inverso, por el que los músculos se aflojan, la atención se cambia a los flujos centrales.

Tienes que retener el momento del aflojamiento muscular y sentir el movimiento de los flujos.

Tomemos de ejemplo el ejercicio de las dominadas en la barra fija. Antes de levantar el cuerpo se contiene la respiración, se rea­liza el levantamiento y se espira: la atención está concentrada en el esfuerzo. Luego, al bajar, se inspira, los músculos se aflojan y la atención se dirige a los flujos centrales. Imagina que, como durante el aflojamiento, los flujos energéticos se mueven en ambas direc­ciones al mismo tiempo. Tienes que desdoblar del todo los brazos y quedarte colgado, con los brazos relajados, un par de segundos. Entonces sentirás claramente los flujos energéticos, como si se hu­biesen liberado y hubiesen empezado a moverse lentamente. En el momento del aflojamiento no hay que acelerarlos, suéltalos y dales la posibilidad de moverse libremente.

Al hacer las flexiones de brazos en el suelo, puedes hacer lo con­trario y empujar los flujos centrales por la fuerza. Al extender los codos, al mismo tiempo empuja mentalmente los flujos al espirar. Inspira y espira en el orden que te resulte más cómodo, para que eso no te cause ninguna incomodidad. Pero en general, en la mayoría de los ejercicios de fuerza, en la fase de esfuerzo la respiración se retiene o se espira, y en la fase del aflojamiento se inspira.

Con prestar atención a los flujos ya estimulas su refuerzo. Si la atención está dirigida correctamente, la alternancia de tensión y re­lajación los estimula más aún. En el estado de tensión los flujos se lian parado y contraído como los muelles. Durante el aflojamiento los muelles se enderezan y la fuerza de los flujos se aumenta. Des­pués de la tensión, la energía acumulada y comprimida se libera y literalmente se abre paso por los canales centrales.

El aumento del nivel de energía vital en tu cuerpo no sólo au­mentará tu tono vital, sino que también hará de ti una figura más influyente. Tu emisión tendrá más consideración. Eso te será de mucha utilidad cuando necesites influir sobre alguien o convencer­le de algo. También se conocen métodos agresivos de la influencia energética sobre el próximo, pero esos métodos van contra el prin­cipio del Transurfing según el cual no tienes derecho de cambiar, sólo puedes elegir. No hay que luchar contra el mundo circundante ni presionarlo. Es un modo muy poco eficaz para alcanzar los obje­tivos. Como ya sabes, el mundo, como regla general, ante cualquier presión responde con lo mismo.

Cuanto más alta sea tu energía vital, tanto mejor te tratará la gente, puesto que, subconscientemente, ellos sienten tu energía e incluso la consumen en cierto grado. Pero la gente normal no tiene por propósito alimentarse de tu energía, como lo hacen los péndu­los. Es como si los otros estuvieran bañándose en tu energía vital si ésta se desbordase en abundancia de tus «fuentes».

Al ofrecer a otros la energía que te sobre, logras su simpatía,pues la gente está tan acostumbrada a suministrar energía a los péndulos que se alegra siempre por una fuente que se la proporciona ellos. A tales fuentes pertenecen las así llamadas personas magnéticas o carismáticas. De ellos dicen que tienen un encanto inexplicable, que poseen algún magnetismo. Y no es de extrañar.

Qué te produce más simpatía: un charco con agua estancada o un manantial con agua pura? No te preocupes si la gente consume tu energía. Este pequeño exceso de energía que les estás dando sólo ultrará en tu beneficio.

Supongamos que te espera un encuentro muy significativo. Renuncia a la importancia y activa tus flujos centrales. Déjalos borbo­tar, Necesitarás muchas menos palabras inteligentes y argumentos i nnvincentes. Simplemente activa tus fuentes. Al atraer la energía libre y dejarla pasar a través de ti, la regalas a las personas de tu al- irdedor. Ellas lo sentirán subconscientemente y, sin darse cuenta, se llenarán de simpatía hacia ti. Sólo que, para esa gente, el secreto de i u encanto seguirá siendo un misterio.
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