PRÓlogo. La industria española desde el siglo XIX hasta 1975




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EL SECTOR INDUSTRIAL EN LA ACTUALIDAD. SECTORES DE PRODUCCIÓN (MADUROS, DINÁMICO Y SECTORES PUNTA)

B.1.- EL SECTOR INDUSTRIAL EN LA ACTUALIDAD


Aunque la reconversión industrial aún no ha terminado y la crisis sigue afectando a muchos sectores maduros, tras ella se abre una nueva fase marcada por los cambios que ha supuesto la tercera revolución industrial. Estos cambios han permitido una recuperación de la industria en los países desarrollados y en España, aunque esta sigue presentando problemas estructurales, territoriales y medioambientales, que tratan de corregirse a través de nuevas actuaciones políticas.

La recuperación de la industria 1985-2007.


A partir de 1985, la industria española inició la recuperación de la crisis, interrumpida brevemente por la crisis internacional de 1990-1994 debida a las alteraciones monetarias derivadas de las medidas adoptadas por la UE para preparar la unión económica y monetaria; el estancamiento de la demanda interna y externa; el aumento de los costes laborales, que redujo los beneficios y las inversiones de las empresas. El resultado fue una pérdida de competitividad de las empresas españolas y un aumento del paro.

En esta recuperación influyeron la incorporación española a la Comunidad Europea en 1986 y la progresiva adopción de los cambios de la tercera Revolución industrial. La incorporación de España a la CEE en supuso:

  • Nuevos retos como la integración en un mercado muy competitivo y la adopción de la normativa industrial comunitaria: regulaciones técnicas y sanitarias de los productos; supresión de monopolios empresariales; eliminación de las ayudas estatales a las empresas, dado que alteran la libre competencia, y homogeneización de la reconversión.

  • Las ventajas de la integración fueron un aumento del mercado para los productos españoles, la desaparición de los aranceles comerciales, una mayor accesibilidad a las innovaciones y la entrada de capital extranjero.

Cambios derivados del nuevo modelo industrial.


La industria española incorporó también los cambios de la tercera Revolución Industrial, consolidada desde la década de 1970.

La tercera revolución industrial se basa en la innovación o aplicación de los nuevos conocimientos y tecnologías a la mejora de los procesos productivos (métodos de producción y de distribución), a la obtención de nuevos productos, a la mejora de la organización y gestión y al marketing (métodos de comercialización).

La revolución científica aporta los conocimientos básicos y aplicados esenciales; y la revolución tecnológica, protagonizada por las nuevas tecnologías de la información (informática, telecomunicaciones), que se apoyan en una revolución tecnológica protagonizada por la microelectrónica (fabricación masiva de microprocesadores o chips), ha permitido destacados cambios en la producción, la estructura y la localización industrial.

Se trata, por tanto, de una revolución basada en el conocimiento, en la información, que ha dado lugar a destacados cambios en la producción, en la estructura, en la localización y en la política industrial.

Cambios en la producción industrial


La revolución tecnológica impulsa el crecimiento de los sectores intensivos en el uso de las tecnologías de la información. Estos sectores, identificados con la “alta tecnología”, son los siguientes:

  • La telemática o TIC (informática y telecomunicaciones). La informática permite almacenar, procesar y presentar grandes cantidades de información con enorme rapidez y precisión; las telecomunicaciones difunden todo tipo de información a grandes distancias y en tiempo real.

  • La automatización (robótica, ofimática, diseño asistido); aplica la información, transformándola en diversas formas de trabajo.

  • Los instrumentos de precisión, que utilizan gran cantidad de información en forma de equipos y sistemas avanzados.

  • Los modernos medios de transporte (aeroespacial, ferrocarriles de alta velocidad).

Estos sectores tienen como complementarios otros, como los de nuevos materiales (polímeros, aleaciones); la biotecnología (ingeniería genética), el láser y las energías renovables. No obstante, la aplicación de estas nuevas tecnologías también afecta positivamente a industrias tradicionales que las incorporan a su proceso productivo y se "rejuvenecen".

Cambios en la estructura industrial


La nueva revolución industrial ha favorecido destacados cambios en la estructura de la industria.

Cambios en el sistema de producción. Las nuevas tecnologías favorecen la descentralización y la flexibilización de la producción.

  • La descentralización consiste en dividir el proceso de producción en fases realizadas en establecimientos separados, que se localizan en los emplazamientos más favorables, con la consiguiente desintegración de la gran fábrica. Esto es posible gracias a las redes telemáticas (que permiten la transmisión instantánea de las decisiones y la coordinación entre establecimientos separados) y gracias a las nuevas tecnologías (que permiten la automatización y separación de tareas antes integradas). La descentralización puede realizarse de diversas maneras:

    • Constituyendo empresas multiplanta. Estas dividen su actividad en establecimientos múltiples, cada uno de los cuales se especializa en una tarea y se localiza en el entorno más favorable.

    • Recurriendo a la subcontratación (unas empresas encargan a otras empresas la realización de fases, piezas, componentes o productos acabados).

    • Formando redes de empresas constituidas por pymes. Estas pueden dividirse el trabajo (unas fabricas de componentes específicos, lo que les permite una mayor escala de producción, y otras los ensamblan posteriormente en un producto acabado); o pueden especializarse en la misma rama o producto, combinando la inevitable competencia con la cooperación (en el acceso a la información, a determinados ser- vicios y a la tecnología).

  • La flexibilización productiva, favorecida también por las nuevas tecnologías, consiste en fabricar pequeñas series de productos diversos a precios rentables, gracias al uso de maquinaria automatizada y fácilmente reprogramable. Así las economías de escala son sustituidas por economías de gama (producción de cortas series de artículos diferentes a precios rentables). Ello permite a la industria dar una respuesta rápida a los cambios exigidos por una demanda diversificada y cambiante.

Cambios en el tamaño de las empresas. Los cambios en el sistema de producción favorecen la proliferación de pymes y la reducción del tamaño medio de las industrias.

Cambios en el empleo industrial. Los cambios en el empleo industrial se resumen en cualificación, terciarización y desregulación:

  • Aumentan la proporción de profesionales y técnicos cualificados y se reduce la importancia de las tareas propiamente productivas realizadas por trabajadores manuales o de “mono azul”, pues las tareas simples y repetitivas son sustituidas por la progresiva automatización de las fábricas.

  • La terciarización de la industria. La informatización y la automatización reducen las tareas productivas, al sustituir parte de la mano de obra por ordenadores y robots. En cambio alargan los procesos de producción, pues tan importante como fabricar y vender un producto son toda unas serie de actividades anteriores (I+D, diseño, gestión) y posteriores (marketing, control de calidad, servicio postventa) que permiten incrementar su valor y captar clientes. Ello favorece la creciente demanda de profesionales de "cuello blanco", dedicados a los servicios a la producción. El resultado es una progresiva terciarización de la industria. Por eso, más que hablar de una superación de la fase industrial por la terciaria, hay que tener en cuenta que la industria sigue siendo indispensable para impulsar el desarrollo tecnológico y generar el crecimiento de los servicios.

  • El mercado laboral se desregulariza. La exigencia de flexibilidad reduce el número de trabajadores del mercado primario, regulado mediante la negociación colectiva y caracterizado por cierta estabilidad, y aumenta el de trabajadores del mercado secundario, sin regulación y con una creciente precariedad propiciada precisamente por la exigencia de flexibilidad (contratación temporal, autoempleo, trabajo a domicilio, a destajo, etc.).



Ilustración .- Evolución de la organización industrial y servicios a las empresas

Cambios en la localización industrial. Las nuevas tecnologías producen cambios en la localización industrial. Por una parte permiten la difusión o deslocalización de las empresas que buscan reducir sus costes a los lugares que ofrecen mayores ventajas. Por otra parte, estimulan la concentración de las industrias de alta tecnología, las oficinas y los servicios a la producción más cualificados en las llamadas áreas centrales, que reúnen las mejores dotaciones en equipamientos y servicios.

Las manifestaciones de la recuperación industrial


La integración en la Europa comunitaria y la incorporación de los avances de la tercera Revolución Industrial han favorecido el desarrollo industrial de España, manifestado en el crecimiento del índice de producción y de la ocupación industrial. Y aunque en términos relativos disminuye su aportación al PIB (15,0% en 2007) y a la ocupación (16% en 2007) a favor del sector terciario, sigue desempeñando un papel esencial para impulsar el desarrollo tecnológico, los servicios a la producción y las exportaciones.

La crisis económica que se inició en 2008 tuvo inicialmente un impacto contractivo muy intenso sobre la actividad industrial en los principales países de la zona Euro. Entre comienzos de 2007 y los primeros meses de 2009, la producción de esas ramas experimentó retrocesos de entre el 15 % y el 25 % en Francia, Alemania, Italia y España. Desde entonces, en los tres primeros países se ha asistido a una cierta recuperación (particularmente notable en el caso de Alemania), mientras que en España la producción industrial ha seguido disminuyendo y en la actualidad se sitúa casi un 30 % por debajo de su nivel en 2007.

En términos de producción, el índice de producción industrial (IPI) de España, corregido y desestacionalizado, alcanzó en abril de 2012 su valor mínimo; momento en dónde se alcanzó su punto más bajo, a partir de lo cual el gobierno de España ofrece datos de una débil recuperación.



Ilustración .- Evolución del Índice General del PIB en la Industria
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