I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN






descargar 62.86 Kb.
títuloI. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN
fecha de publicación09.03.2016
tamaño62.86 Kb.
tipoDocumentos
med.se-todo.com > Literatura > Documentos

La población española por Geohistoriaymas

LA POBLACIÓN ESPAÑOLA




I. INTRODUCCIÓN: FUENTES PARA EL ESTUDIO DE LA POBLACIÓN


Ya señalamos en el tema de La población mundial que la Geografía de la población estudia la relación entre la población y el espacio, y que para conocer las características básicas de un grupo humano, debemos utilizar unas fuentes demográficas.

En el caso de España, las fuentes de información son las siguientes:

-De la Edad Media sólo se dispone de informaciones parciales y no muy fidedignas: monedajes, protocolos notariales, “fogajes” ó “sisas” que al tener una finalidad fiscal daba lugar a ocultaciones.

-De la Edad Moderna hay una mayor riqueza estadística: a las fuentes indirectas (listas de confirmación y comunión, nóminas fiscales, crónicas de viajes) se añaden otras más directas como los registros parroquiales (desde el siglo XV), censo y recuentos vecinales. De los censos modernos destacan: el de Tomás González del año 1600, el Vecindario General de España de Campoflorido (1712-1717), y el Censo de Aranda de 1768; el Censo de Floridablanca de 1787 es el de mayor fiabilidad.


Fragmento del Censo de Aranda de 1768
-Dentro de las fuentes contemporáneas destacamos:
► Los registros generales:
El Censo de 1857 es el primero realizado por un organismo estatal (la Comisión Estadística General del Reino) actual Instituto Nacional de Estadística (INE). La unidad territorial utilizada es el municipio. El censo es secreto y se realiza cada diez años (desde 1981, los años acabados en 1) bajo la responsabilidad del Estado. Entre las cuestiones que aborda están: las características geográficas, personales, de familia, culturales y económicas.
El Nomenclator aparece por primera vez en 1858, y es la relación de las entidades de población (ciudad, villa, lugar, aldea,…) que tienen los municipios. También aparecen datos como la distancia a la cabecera del municipio, altitud, superficie y población.
El Padrón Municipal tiene sus antecedentes en los recuentos vecinales del siglo XVI. Contiene la relación de los habitantes de los términos municipales. Es un documento dinámico que debe actualizarse constantemente; es público y lo realizan los ayuntamientos.
► Estadísticas del movimiento natural: se iniciaron poco después del primer censo, con datos de los registros parroquiales. En 1870, se establece el Registro Civil que anota los nacimientos, matrimonios, divorcios y defunciones. Con estos datos el INE elabora los libros de Movimiento Natural de la Población.
► Movimientos migratorios: las migraciones interiores se pueden conocer a través de las altas y bajas padronales, y de los censos. Para las migraciones exteriores, desde 1882 se elaboran las estadísticas de pasajeros por vía marítima. Desde la creación del Instituto Español de Emigración, en 1956, se dispone anualmente de todo tipo de movimiento.



II. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA


-Régimen demográfico primitivo, hasta finales del siglo XIX. Esta etapa se caracteriza por altas tasas de natalidad (35%o) y mortalidad (30%o) que dan lugar a un crecimiento natural escaso. Además, este bajo crecimiento se ve interrumpido por una mortalidad catastrófica (epidemias, guerras).

Las altas tasas de natalidad se debieron a varios factores: una joven estructura biológica, un alto índice de religiosidad, y el carácter predominantemente rural de la población. Las tasas de natalidad más elevadas se registraban en las provincias del interior.

La elevada mortalidad se debió al bajo nivel de vida, las precarias condiciones profilácticas y médicas; la subnutrición y malnutrición que eran caldo de cultivo para las epidemias. La población se moría sobre todo en verano por infecciones gastrointestinales, y en invierno por enfermedades respiratorias.

La mortalidad infantil alcanzaba tasas del 200%o y la esperanza de vida era de 34 años.
-Transición demográfica hasta los años 70 del siglo XX:

Esta etapa se caracteriza por la disminución suave de la natalidad, un brusco descenso de la mortalidad y, en consecuencia, un elevado crecimiento natural.

La transición demográfica en España ha tenido dos fases, interrumpidas por la guerra civil y la posguerra (años 30 y 40 del siglo XX):

De 1900 a 1930: caída de la mortalidad (sólo interrumpida en 1918 por la epidemia de gripe) y lenta reducción de la natalidad; la fuerte migración exterior de 1910-1914 frena el crecimiento anual, para volver a aumentar en el tercer decenio.

Los años 50 y 60 se caracterizan por alcanzar niveles muy bajos en las tasas de mortalidad y mortalidad infantil gracias a unas favorables condiciones profilácticas y médicas, una mejora de la dieta y la elevación del nivel de vida. La apertura a Occidente, en plena expansión económica, y la estabilización de 1959 se traducen en una mejora económica con manifestaciones positivas en la natalidad: baby boom.

A partir de los años 70 se produce un hundimiento de las tasas de natalidad, debido a la crisis económica, la legalización y propagación de los métodos anticonceptivos, la secularización de la sociedad, la incorporación de la mujer al mundo laboral y la falta de apoyo a la familia, tanto en la política impositiva como en las prestaciones familiares.




-Régimen demográfico moderno a partir de los años 80 del siglo XX:

Caracterizado por bajas tasas de natalidad, fecundidad y nupcialidad, y una elevación de las tasas de mortalidad debida a que la población anciana es cada vez más numerosa. Esto se traduce en un bajo crecimiento natural y en una escasa renovación generacional, una tendencia al envejecimiento y al mantenimiento de la tasa de dependencia (por el mayor porcentaje de población anciana).
-Actualmente (año 2011) podemos hablar de una segunda transición demográfica debido a la llegada de población inmigrante, caracterizada por una tasa de fecundidad más elevada que la nuestra, lo que da lugar a incrementos en las tasas de natalidad.


III. CARACTERÍSTICAS GENERALES Y DISTRIBUCIÓN


La población residente en España a 1 de enero de 2008 alcanza algo más de 46 millones de habitantes, según la última revisión del Padrón Municipal, de los que 5 millones son extranjeros.
El Crecimiento Natural (diferencia entre nacimientos y defunciones) está en torno al 2,4% para el año 2007, como puede observarse en el gráfico de la siguiente página. Tras un crecimiento estancado a finales de los años 90, el saldo vegetativo va aumentando gracias a mayores incentivos a la natalidad (ayudas económicas, baja maternal y paternal), y también a los nacidos de madres extranjeras.






Fuente: España en cifras 2009, INE.
Si tenemos en cuenta las diferencias regionales, podemos destacar que las regiones con tasas de natalidad y crecimiento natural por encima de la media son: Murcia, Ceuta, Melilla, Baleares, Andalucía, Cataluña, Madrid, Navarra, Aragón y Comunidad Valenciana.

Las tasas de natalidad y crecimiento natural más bajos se localizan en Asturias, Galicia y Castilla y León. Y a su vez, son las regiones donde las tasas de mortalidad son más elevadas debido al envejecimiento de su población.

La mortalidad bruta y la mortalidad infantil han ido reduciéndose desde mediados de los años 50 del siglo XX, gracias a una mejora en las condiciones económicas, higiénicas y sanitarias de la población española.

Actualmente, las principales causas de muerte son los tumores y los problemas cardiovasculares y pulmonares.





Fuente: España en cifras 2009, INE.
La distribución de la población española no es homogénea debido tanto a factores físicos (relieve, clima), como a las diferencias económicas entre unas regiones y otras. Este hecho dio lugar a movimientos de población (éxodo rural) que marcan su distribución actual.









IV. ESTRUCTURA DEMOGRÁFICA


Ya indicamos en el tema de La población mundial que el estudio de la población no se limita únicamente al número de habitantes que viven en un determinado país o región. Hay otros datos importantes, como su distribución por edades o sexo, población activa, o su distribución entre los diferentes sectores de producción.
Para analizar la estructura por edad y sexo de un grupo humano contamos con la pirámide de población, representación gráfica clarificadora de las características de una determinada población y de la evolución sufrida a lo largo del tiempo. A grandes rasgos, la pirámide de población española de 1950 nos indica: un predominio de la población joven (altas tasas de natalidad), un escaso número de efectivos a partir de los 65 años (menor esperanza de vida que la actual), y un frenazo en los nacimientos y aumento de la mortalidad durante la guerra civil.

La pirámide de población del año 2007 sigue una trayectoria regresiva (ver página 13 del tema La población mundial) propia de sociedades desarrolladas, donde la natalidad se ha reducido considerablemente, y el peso de la población anciana es mayor (mayor esperanza de vida).








A lo largo del siglo XX, se ha producido un envejecimiento de la población española, debido a un descenso de las tasas de natalidad y a un aumento de la esperanza de vida. Si en 1930, los mayores de 65 años suponían el 5% de la población española, y en 1970 el 9,7%, en el año 2000 ya alcanzan el 17%.
En el año 2005, los jóvenes (entre 0 y 14 años) representaban el 14% de la población española; los adultos (entre 15 y 64 años) el 69 % y los ancianos (>65 años) el 17%.

Por comunidades autónomas, las más envejecidas son Castilla y León (con un 22% de ancianos), Aragón con un 21,7% y Asturias con un 21,1%. Los porcentajes más bajos de población mayor de 65 años se localizan en Canarias (12,2%), Andalucía (14,4%) y Murcia (14,5%).

En consecuencia, se ha producido un aumento de la tasa de dependencia (cociente entre la población pasiva=senil+infantil; y la madura potencialmente activa=15 a 65 años). Además el envejecimiento afecta al futuro de las pensiones y a la salud (mayor gasto médico).
Composición por sexos: la “sex ratio” o distribución de la población por sexos, reviste menor importancia que la distribución por edades. Nacen más niños que niñas, pero la mayor mortalidad masculina y la mayor migración de los hombres acaba descompensando la balanza a favor de las mujeres. La tasa de masculinidad, es decir, el número de varones por cada 100 mujeres, era en 1930 del 95,5% y en el año 2003 del 97%.
Estructura socioeconómica:

Casi el 70% de la población activa española trabaja en el sector servicios, superando este porcentaje comunidades como Madrid, Baleares y Canarias.

La industria y la construcción dan empleo al 28% de la población activa; siendo Cataluña País Vasco, Comunidad Valenciana y La Rioja los que tienen mayores porcentajes de empleo industrial.

El sector primario emplea al 4% de los trabajadores, y predomina en Galicia, Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Andalucía y Murcia.


Fuente: España en cifras 2009, INE.








V. LAS MIGRACIONES INTERIORES



De los movimientos naturales y espaciales que han afectado a la población española durante el siglo XX, y que marcan la actual distribución de la población, los de mayor significación geográfica han sido los movimientos migratorios internos.

En la raíz de las migraciones interiores están los desequilibrios socioeconómicos de carácter sectorial y espacial (campo/ciudad e interregionales), provocados por la industrialización, la urbanización, la mecanización del campo, y la terciarización metropolitana y turística.
Podemos distinguir varias etapas a la hora de su análisis:
-Finales del siglo XIX hasta los años 30 del siglo XX

El éxodo rural se dirige hacia las ciudades y regiones industriales en una tendencia espontánea de la población a trasvasar activos excedentes del sector primario al secundario.

Dentro de las regiones emigracionales, el éxodo se inicia en la montaña, que es donde antes se rompe el equilibrio entre población y recursos al producirse la sobrepresión demográfica, provocada por el descenso de la mortalidad.

A finales del sigo XIX, la siderurgia vasca atrae a los castellano-leoneses, mientras que las industrias textil y química catalanas reciben a aragoneses y levantinos. Hasta 1930, se incrementará este flujo debido a las dificultades de emigrar a América y el exceso de mano de obra en el campo. Así mismo, Madrid será otro foco de atracción poblacional debido al crecimiento de los servicios y de la pequeña industria.

Entre 1930 y 1950 se produce un frenazo en las migraciones debido a la crisis económica mundial, los avatares de la Segunda República, la Guerra Civil española y la posguerra.
-Desarrollismo de los años 60 y 70

En esta época se produce el periodo de mayor intensidad de las migraciones interiores. Se diversifican los lugares de destino con la industrialización de nuevas localizaciones, la terciarización metropolitana y el desarrollo turístico costero. Junto con los destinos tradicionales (Madrid, Barcelona y País Vasco-litoral) aparecen Polos de Desarrollo Industrial de carácter estatal (Zaragoza, Valladolid, Sevilla, Vigo, La Coruña) y las regiones turísticas (Valencia, Murcia, Canarias, Baleares, Costa del Sol).
-Crisis de 1973 hasta los años 80

La crisis económica, con la desindustrialización, el paro y la propia crisis metropolitana provocan la falta de atracción de las regiones tradicionalmente inmigracionales, y los retornos a las que eran emigracionales.

Baleares y el litoral mediterráneo, gracias al turismo, a la agricultura de exportación y a la pequeña industria, dan saldos migratorios positivos. Todo lo contrario ocurre en el País Vasco.

La estructura de la migración rural era de carácter familiar y definitivo hasta 1975. En los años 80, predomina una emigración de jóvenes solteros, mientras que los retornos corresponden mayoritariamente a los jubilados.
-Tendencia actual

La procedencia de los emigrantes ya no es mayoritariamente rural, sino que proviene de municipios urbanos, sobre todo de los de mayor tamaño. Además, los desplazamientos suelen ser más cortos, dentro de la misma provincia o Comunidad Autónoma.

Los mayores saldos migratorios corresponden a Baleares, Canarias, litoral mediterráneo y valle del Ebro.

Actualmente la estructura de las salidas sigue mostrando un predominio de los jóvenes solteros, mientras que los retornos afectan a todos los estratos biológicos.
Las consecuencias de las migraciones interiores son:

-Desequilibrios geodemográficos, con el vaciamiento del interior y la centrifugación de las grandes densidades a la periferia, a excepción de Madrid.

-Elevación de las tasas de masculinidad en algunas áreas emigratorias (especialmente las montañosas), dificultando la formación de nuevas familias; envejecimiento de la población que queda en el campo y rejuvenecimiento de la urbana, ya que los que suelen emigrar son jóvenes.

-En el plano económico: en las áreas rurales, en un primer momento, las migraciones permitieron aumentar los recursos de la población; pero, con el tiempo se generó una deseconomía de subpoblación pues al marchar la gente joven y capacitada, descendió la productividad y el rendimiento. En las ciudades, la inmigración masiva provocó deseconomías de congestión: problemas de suelo, vivienda, etc.

-En el plano social se produjeron problemas de asimilación y desarraigo.

-En el aspecto medioambiental, en las zonas de procedencia de los emigrantes, quedaron abandonados y se deterioraron ecosistemas tradicionales, sobre todo ecosistemas de montaña. En las grandes ciudades aparecen problemas de contaminación, ruido, etc.



VI. LAS MIGRACIONES EXTERIORES


Desde mediados del siglo XIX hasta los años 80 del siglo XX, España ha sido un país eminentemente emigracional.
-Evolución general

La actitud estatal, la revolución industrial y sus secuelas mecanizadoras en el campo, con el consiguiente superávit de mano de obra, y la revolución demográfica, se tradujeron en un progresivo incremento de las migraciones al exterior, que alcanzaron su cénit en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Se reanudan en los años 20 del siglo XX, pero ya en clara competencia con las migraciones interiores. Las salidas se detienen durante los años 30 y 40 (Guerra Civil, posguerra), recobran importancia en los años 50 y 60; y finalizan con la crisis económica mundial de 1973.
-Corrientes:
► La emigración a Argelia

Es la corriente más fuerte durante la segunda mitad del siglo XIX. La emigración desde el levante español a Argelia se inició con la colonización francesa en 1830, y se vio favorecida por la relativa corta distancia a cubrir, la similitud del cuadro natural y la miseria del sureste español. Se trataba de una emigración temporal. Los mallorquines y valencianos se dirigieron a Argel; los murcianos, alicantinos y almerienses preferían el oranesado.
► La emigración transoceánica

Hasta la Guerra Civil española, los destinos principales fueron Argentina (atrajo a dos millones de españoles), Cuba (acogió a 900.000 emigrantes) y Brasil (llegaron 600.000 españoles). Esta emigración se nutrió de gallegos, canarios y astur-cántabros; predominaron los varones (71%), con edades comprendidas entre los 15 y 60 años, y con una escasa cualificación.

A partir de 1940, los países sudamericanos impulsan una migración selectiva, ya que buscan obreros, agricultores preparados y técnicos industriales para promocionar su actividad económica. Los máximos de esta etapa se alcanzan entre 1951 y 1955; en los años 60 es superada por la dirección europea; y los retornos superan a las salidas en la segunda mitad de los 60.

Los destinos principales fueron Venezuela, Argentina y Brasil.
► La emigración a Europa

Aunque a comienzos del siglo XX se desarrolla la emigración a Francia, que tenía un carácter estacional o temporero (vendimia, obreros de la construcción), y la Guerra Civil española provocó el paso hacia Francia de unas 800.000 personas, esta emigración a Europa adquiere importancia entre los años 50 y 70 del siglo XX.

Las estimaciones realizadas calculan que dos millones de emigrantes se dirigieron a Francia, Alemania y Suiza. En estos países, la rápida reconstrucción económica tras la Segunda Guerra Mundial favoreció una gran oferta de empleo, que no podía cubrirse con los trabajadores propios, escasos por el débil crecimiento de la población europea durante los años 30 y 40, y por las muertes ocasionadas por la guerra.

Los andaluces, valencianos y murcianos se dirigieron a Francia; Alemania y Suiza fueron los destinos de gallegos y castellanos. Dentro de los emigrantes, predominaron los varones adultos (25-44 años) con escasa cualificación; además esta emigración no tuvo un carácter familiar y generalmente no era una emigración para toda la vida.

A partir de 1973, la emigración permanente a Europa decayó. La crisis energética provocó paro en los países de Europa Occidental e hizo disminuir la contratación de mano de obra, de modo que muchos emigrantes regresaron.


Evolución de la emigración española a Europa



VII. ESPAÑA, NUEVO PAÍS DE INMIGRACIÓN


La inmigración hacia España, al igual que en otros estados mediterráneos, se acelera en la segunda mitad de la década de los años 80.

La población extranjera contabilizada en 1981 era de 180.000 personas, suponía más de 400.000 en 1991 y llega a 5,3 millones de extranjeros en el año 2008 (11,4% de la población residente en España).

Las comunidades autónomas con mayor porcentaje de extranjeros son las Islas Baleares (20,8%), la Comunidad Valenciana (16,8%) y la Comunidad de Madrid (16%). Extremadura (3,4%) y Galicia (2,3%) son las comunidades que acogen a un número menor de extranjeros.

Los inmigrantes comunitarios suponen el 32,3% de la población extranjera; generalmente son jubilados (atraídos por las condiciones climáticas o adultos que vienen por las posibilidades de trabajo y negocio, y suelen ocupar puestos en la industria.

Los inmigrantes no comunitarios aportan el 67,7% restante, predominando los marroquíes (12,4% del total de extranjeros), ecuatorianos (9,1%) y colombianos (4,4%). Se trasladan a España por motivaciones económicas (alto crecimiento de la población y carencia de recursos y de trabajo en sus lugares de origen) o por causas políticas (persecuciones, falta de derechos civiles). Son predominantemente jóvenes que realizan trabajos de baja cualificación en la agricultura, construcción, venta ambulante, hostelería y servicio doméstico.




Fuente: España en cifras 2009, INE.
El comportamiento demográfico de la población española y la extranjera es diferente, hecho que se ve reflejado en las dos pirámides de población siguientes. Destacan los escasos efectivos de población anciana extranjera (más acusado en el año 2008), un importante peso de los jóvenes y adultos varones en edad de trabajar, y un repunte de la natalidad.



Fuente: España en cifras 2009, INE.



España casi dobla la media europea en número de residentes extranjeros

Es el quinto país con una mayor proporción de ciudadanos foráneos: un total de 5,7 millones (el 12% del total, frente al 6,4% de la UE)

EL PAÍS  -  Madrid




ELPAIS.com  -  Sociedad - 07-09-2010

España figura en el grupo de cabeza de la Unión Europea (UE) en cuanto al número de residentes extranjeros. En términos porcentuales ocupa la quinta posición con un 12% de población foránea respecto del total (casi el doble de la media europea), por detrás de Luxemburgo (44%), Letonia (18%), Chipre y Estonia (16%). En cifras absolutas España ocupa la segunda posición con 5,7 millones de extranjeros. Alemania se sitúa en cabeza con 7,2 millones de ciudadanos foráneos, según datos publicados hoy por la oficina estadística de la UE, Eurostat.

En total, en la UE viven 31,9 millones de extranjeros, un 6,4% de la población total. El informe indica que más de un tercio (el 37%) de los ciudadanos extranjeros de los países de la UE provienen de otros Estados miembros. Rumania es el país que más ciudadanos exporta al resto de la UE: dos millones en total, seguido por Polonia (1,5 millones), Italia (1,3 millones) y Portugal (un millón). En el caso de España, 2,2 millones de sus ciudadanos extranjeros (el 5% de la población), son de origen comunitario, mientras que 3,3 millones (el 7,4% de la población) provienen de países que no pertenecen a la UE.

De ellos, según datos del Instituto Nacional de Estadística de junio de 2009, el 14,2% son de origen rumano (796.000); el 12,7% son marroquíes (710.401); el 7,4%, ecuatorianos (413.715); el 6,7, británicos (374.000) y el 5,2, colombianos (292.971).

En cuanto a los ciudadanos extracomunitarios que viven en el conjunto de la UE, los principales países de procedencia son Turquía (2,4 millones), Marruecos (1,8 millones) y Albania (un millón).

Por edades, en general la población extranjera es "significativamente" más joven que la nacional, según Eurostat. La edad media de los extranjeros es 34,3 años mientras que la edad media de los ciudadanos de origen comunitario es de 41,2 años.



VIII. CONCLUSIONES: perspectivas de futuro


Ya hemos comprobado a lo largo de este tema que la población española ha sufrido una transformación drástica originada por cambios políticos y económicos, y en consecuencia sociales.

Sólo nos queda preveer el futuro de la población española, teniendo en cuenta los indicadores demográficos actuales:

-La natalidad seguirá creciendo a un ritmo lento y debido en parte a la población inmigrante que tiene una pauta más natalista.

-La mortalidad también aumentará a causa del gran número de población anciana. Si la mortalidad supera a la natalidad estaremos hablando de la inexistencia del reemplazo generacional.

-Crisis del estado del bienestar: aumento de los gastos sociales debido al mayor número de ancianos. En el año 2010, el gobierno de J. L. Rodríguez Zapatero ha planteado establecer la edad de jubilación a los 67 años (dos más que en la actualidad) para poder afrontar el pago de pensiones.

-La llegada de población inmigrante para trabajar en España supone un aumento de la aportación a la Seguridad Social; aunque rumanos, africanos y latinoamericanos despiertan cierto recelo, sobre todo en época de crisis económica y se les asocia a conductas delictivas (robos, drogadicción, etc.).

-Cambio en la estructura de la familia: aumento de las parejas de hecho, de las familias monoparentales y de los divorcios.
Para finalizar el tema, os dejo este artículo de periódico para que os sirva de reflexión:



Pág.

similar:

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconResumen La población penitenciaria no es, ni mucho menos, una muestra...

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconTrabajo de investigacióN 4º de diversificación. 2008-2009
«capacidad de producción», que limita el aumento de la población humana. Algunos observadores de sociedades humanas han propuesto...

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconEl muestreo es una herramienta de la investigación científica. Su...

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconEs una población geógraficamente aislada dentro de una especie con...

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconCompetencia: Identifica el campo de estudio de la Química y su método...

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconIntroducción al estudio de la

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconInforme final: desayuno para poblacion del sector industrial

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconRÚbrica para valorar la busqueda de fuentes de informacióN

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconIntroducción al estudio del autor

I. introduccióN: fuentes para el estudio de la poblacióN iconTema Nº 2 introducción al estudio de la toxicologíA


Medicina





Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com