Aula. Curso: 1º Año polimodal. Eje 1




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Lo curioso era que Clover no recordaba que el Cuarto Mandamiento mencionara sábanas; pero comofiguraba en la pared, debía haber sido así. Y Squealer, que pasaba en ese momento por allí, acompañado de dos o tres perros, pudo colocar todo el asunto en su verdadero lugar.

- Vosotros habéis oído ya, camaradas, dijo, que nosotros los cerdos dormimos ahora en las camas de la casa. ¿Y por qué no? No suponíais seguramente que hubo alguna vez una disposición contra las camas. Una cama quiere decir simplemente un lugar para dormir. Una pila de paja en un establo es una cama, juzgado correctamente. La resolución fue contra las sábanas, que son un invento de los seres humanos. Hemos quitado las sábanas de las camas de la casa y dormimos entre mantas. ¡Y ya lo creo que son camas muy cómodas! Pero no son más de lo que necesitamos, puedo afirmaros, camaradas, considerando todo el trabajo cerebral que tenemos hoy en día. No querréis privarnos de nuestro reposo, ¿verdad, camaradas? No querréis tenernos tan cansados como para no cumplir con nuestros deberes. Sin duda, ninguno de ustedes deseará que vuelva Jones.

Los animales lo tranquilizaron inmediatamente respecto a ese punto y no se habló más del asunto deque los puercos dormían en las camas de la casa. Y cuando, unos días después, se anunció que en adelante los cerdos se levantarían por la mañana una hora más tarde que los demás animales, tampoco

hubo queja alguna al respecto.

Cuando llegó el otoño, los animales estaban cansados, pero contentos. Habían tenido un año duro ydespués de la venta de parte del heno y del maíz, las provisiones de víveres no fueron tan abundantes, pero el molino lo compensó todo. Estaba ya semiconstruido. Después de la cosecha tuvieron una temporada de tiempo seco y despejado, y los animales trabajaron más duramente que nunca, opinando que bien valía la pena correr de aquí para allá todo el día con bloques de piedra si así podían levantar las paredes un pie más de altura. Boxer hasta salía a veces de noche y trabajaba una hora o dos por su cuenta a la luz de la luna. En sus ratos libres los animales daban vueltas y vueltas alrededor del molino semiterminado, admirando la fortaleza y la perpendicularidad de sus paredes y maravillándose de que ellos alguna vez hubieran podido construir algo tan importante. Únicamente el viejo Benjamín e negaba a entusiasmarse con el molino, aunque, como de costumbre, insistía en su enigmática afirmación de que los burros vivían mucho tiempo.

Llegó noviembre, con sus furiosos vientos del sudoeste. Tuvieron que parar la construcción porquehabía demasiada humedad para mezclar el cemento. Al fin vino una noche en que el ventarrón fue tan violento que los edificios de la granja se mecieron sobre sus cimientos y varias tejas fueron despegadas del tejado del granero. Las gallinas se despertaron cacareando de terror, porque todas habían soñado, simultáneamente, que oían el estampido de un cañón a lo lejos. Por la mañana los animales salieron de sus casillas y se encontraron con el mástil derribado y un olmo, que estaba al pie de la huerta, arrancado como un rábano. Apenas notaron esto cuando un grito de desesperación brotó de

la garganta de cada animal. Un cuadro terrible saltaba a la vista. El molino estaba en ruinas. De consuno se abalanzaron hacia el lugar. Napoleón, que rara vez se apresuraba a caminar, corría a la cabeza de todos ellos. Sí, allí yacía el fruto de todos sus esfuerzos, arrasado hasta sus cimientos; las piedras, que habían roto y trasladado tan empeñosamente, estaban desparramadas por todas partes.

Incapaces al principio de articular palabra, no hacían más que mirar tristemente las piedras caídas endesorden. Napoleón andaba de un lado a otro en silencio, olfateando el suelo de vez en cuando. Su cola se había puesto rígida y se movía nerviosamente de lado a lado, señal de su intensa actividad mental. Repentinamente se paró como si hubiera tomado una decisión.

-Camaradas, dijo con voz tranquila, ¿sabéis quién es responsable de esto? ¿Sabéis quién es el enemigo que ha venido durante la noche y echado abajo nuestro molino? ¡Snowball! rugió repentinamente con voz de trueno. ¡Snowball ha hecho esto! De pura maldad, creyendo que iba a arruinar nuestros planes y vengarse por su ignominiosa expulsión, ese traidor se arrastró hasta aquí al amparo de la oscuridad y ha destruido nuestro trabajo de casi un año. Camaradas, en este momento y lugar yo sentencio a muerte a Snowball. Recompensaré con la Orden Héroe Animal, segundo grado y medio búshel de manzanas al animal que lo traiga muerto. Todo un búshel al que lo capture vivo.

Los animales quedaron horrorizados al comprobar que Snowball pudiera ser culpable de tamaña acción. Hubo un grito de indignación y todos comenzaron a idear la manera de atrapar a Snowball, sialguna vez llegaba a volver. Casi inmediatamente se descubrieron las pisadas de un cerdo en el pasto y a poca distancia de la loma. Estas pudieron seguirse algunos metros, pero parecían llevar hacia unagujero en el cerco. Napoleón las olió bien y declaró que eran de Snowball. Opinó que Snowballprobablemente había venido desde la dirección de la Granja Foxwood.

- ¡No hay más tiempo que perder, camaradas!, gritó Napoleón una vez examinadas las huellas. Hay trabajo que realizar. Esta misma mañana comenzaremos a rehabilitar el molino y lo reconstruiremos durante todo el invierno, con lluvia o buen tiempo. Le enseñaremos a ese miserable traidor que él no

puede deshacer nuestro trabajo tan fácilmente. Recordad, camaradas, no debe haber ninguna alteración en nuestros planes, los que serán cumplidos. ¡Adelante, camaradas! ¡Viva el molino de viento!

¡Viva Granja Animal!
Capítulo VII

Ese invierno se presentó muy crudo. El tiempo tormentoso fue seguido de granizo y nieve y luego deuna helada fuerte que duró hasta mediados de febrero. Los animales se arreglaron como pudieron para la reconstitución del molino, pues sabían bien que el mundo exterior les estaba observando y que los envidiosos seres humanos se regocijarían y obtendrían el triunfo si no terminaban la obra a tiempo.

Rencorosos, los seres humanos, pretendieron no creer que fue Snowball quien había destruido el molino; afirmaron que se derrumbó porque las paredes eran demasiado delgadas. Los animales sabían que eso no era cierto. A pesar de ello, se decidió esta vez construir las paredes de un metro de espesor en lugar de medio metro como antes, lo que implicaba juntar una cantidad mucho mayor de piedras. Durante largo tiempo la cantera estuvo totalmente cubierta por una capa de nieve y no se pudo hacer nada. Se progresó algo durante el período seco y frío que vino después, pero era un trabajo cruel y los animales no podían sentirse optimistas como la vez anterior. Siempre tenían frío y generalmente también hambre. Únicamente Boxer y Clover jamás perdieron el ánimo. Squealer pronunció discursos magníficos referentes al placer del servicio y la dignidad del trabajo, pero los otros animalesencontraron más inspiración en la fuerza de Boxer y su infalible grito: “¡Trabajaré más fuerte!”

En enero escaseó la comida. La ración de maíz fue reducida drásticamente y se anunció que, en compensación, se iba a otorgar una ración suplementaria de papas. Pero luego se descubrió que la mayorparte de la cosecha de papas se había helado por no haber sido cubierta suficientemente. Los tubérculos se habían ablandado, descolorido, muy pocos eran comibles. Durante días enteros los animales no tuvieron con qué alimentarse, excepto paja y remolacha. El espectro del hambre parecía mirarlos cara a cara.

Era fundamentalmente necesario ocultar eso al mundo exterior. Alentados por el derrumbamiento delmolino, los seres humanos estaban inventando nuevas mentiras respecto a Granja Animal. Otra vez se decía que todos los animales se estaban muriendo de hambre y enfermedades, que se peleaban continuamente entre sí y habían caído en el canibalismo y el infanticidio. Napoleón conocía bien las desastrosas consecuencias que acarrearía el descubrimiento de la verdadera situación alimentaria, y decidió utilizar al señor Whymper para difundir una impresión contraria. Hasta entonces los animales tuvieron poco o ningún contacto con Whymper en sus visitas semanales; ahora, sin embargo, unas cuantas bestias seleccionadas, en su mayor parte ovejas, fueron instruidas para que comentaran casualmente, al alcance de su oído que las raciones habían sido aumentadas. Además, Napoleón ordenó que se llenaran hasta el tope con arena los depósitos casi vacíos de los cobertizos y luego fueran cubiertos con lo que aún quedaba de los cereales y forrajes. Mediante un pretexto adecuado, Whymper fue conducido a través de esos cobertizos, permitiéndosele echar un vistazo a los depósitos. Fue engañado, y continuó informando al mundo exterior que no había escasez de alimentos en Granja Animal.

Sin embargo, a fines de enero era evidente la necesidad de obtener más cereales de alguna parte. Enesos días, Napoleón rara vez se presentaba en público; pasaba todo el tiempo dentro de la casa, cuyas puertas estaban custodiadas por canes de aspecto feroz. Cuando aparecía, era en forma ceremoniosa, con una escolta de seis perros que lo rodeaban de cerca y gruñían si alguien se aproximaba demasiado. Ya ni se le veía los domingos por la mañana, sino que daba sus órdenes por intermedio de algún otro cerdo, generalmente Squealer. Un domingo por la mañana, Squealer anunció que las gallinas que comenzaban a poner nuevamente, debían entregar sus huevos. Napoleón había aceptado, por intermedio de Whymper, un contrato por cuatrocientos huevos semanales. El precio de éstos alcanzaría para comprar suficiente cantidad de cereales y comida para que la granja pudiera subsistir hasta que llegara el verano y las condiciones mejorasen.

Cuando las gallinas oyeron esto levantaron una gran gritería. Habían sido advertidas con anterioridadde que sería necesario ese sacrificio, pero no creyeron que en realidad ocurriría esto. Estaban preparando sus nidadas para la empolladura de primavera y protestaron expresando que quitarles los huevos era un crimen. Por mera vez desde la expulsión de Jones había algo que se asemejaba una rebelión. Dirigidas por tres pollas Black-Minorca, las gallinas hicieron un decidido intento por frustrar los deseos de Napoleón. Su método fue volar hasta las vigas y poner allí sus huevos, que se hacían pedazos en el suelo. Napoleón actuó rápidamente, y sin piedad. Ordenó que fueran suspendidas las raciones de las gallinas y decretó que cualquier animal que le diera aunque fuera un grano de maíz a una gallina, sería castigado con la muerte. Los perros tuvieron cuidado de que las órdenes fueran cumplidas. Las gallinas resistieron durante cinco días, luego capitularon y volvieron a sus nidos. Nueve gallinas murieron mientras tanto. Sus cadáveres fueron enterrados en la huerta y se comunicó que habían muerto de coccidiosis. Whymper no se enteró de este asunto y los huevos fueron debidamente entregados; el camión de un almacenero acudía semanalmente a la granja para llevárselos.

Durante todo este tiempo no se tuvo señal de Snowball. Se rumoreaba que estaba oculto en una delas granjas vecinas: Foxwood o Pinchfield. Napoleón mantenía mejores relaciones que antes con los

otros granjeros. Resultaba que en el patio había una pila de madera para construcción colocada allí hacía diez años, cuando se había talado un bosque de hayas. Estaba en buen estado y Whymper aconsejó a Napoleón que la vendiera; tanto el señor Pilkington como el señor Frederick se mostraban ansiosos por comprarla. Napoleón estaba indeciso entre los dos, incapaz de adoptar una resolución. Se notó que cuando parecía estar a punto de llegar a un acuerdo con Frederick, se decía que Snowball estaba ocultándose en Foxwood, y cuando se inclinaba hacia Pilkington, se afirmaba que Snowball se encontraba en Pinchfield.

Repentinamente, a principios de primavera, se descubrió algo alarmante. ¡Snowball frecuentaba ensecreto la granja por las noches! Los animales estaban tan alterados que apenas podían dormir en sus

corrales. Todas las noches, se decía, él se introducía al amparo de la oscuridad y hacía toda clase de daños.

Robaba el maíz, volcaba los baldes de leche, rompía los huevos, pisoteaba los semilleros, roía la corteza de los árboles frutales. Cuando algo andaba mal, se acostumbró atribuírselo a Snowball. Si serompía una ventana o se tapaba un desagüe, era cosa segura que alguien diría que Snowball durante la noche lo había hecho, y cuando se perdió la llave del cobertizo de los comestibles, toda la granja estaba convencida de que Snowball la había tirado al Pozo. Cosa curiosa, siguieron creyendo esto aun después de encontrarse la llave extraviada debajo de una bolsa de harina. Las vacas declararon unánimemente que Snowball se deslizó dentro del establo y las ordeñó mientras dormían. También se dijo que los ratones, que molestaron bastante ese invierno, estaban en connivencia con Snowball.

Napoleón dispuso que se hiciera una amplia investigación acerca de las actividades de Snowball. Consu séquito de perros salió de inspección por los edificios de la granja, siguiéndole los demás animales

a prudente distancia. Cada tantos pasos, Napoleón se paraba y olía el suelo buscando rastros de las pisadas de Snowball, las que, dijo él, podía reconocer por el olfato. Estuvo olfateando en todos los rincones, en el granero, en el establo de las vacas, en los gallineros, en la huerta de legumbres y encontró rastros de Snowball en casi todos lados. Adhiriendo el hocico al suelo husmeaba profundamente varias veces, y exclamaba con terrible voz: "¡Snowball! ¡El ha estado aquí! ¡Lo huelo perfectamente!", y al escuchar la palabra "Snowball" todos los perros dejaban oír unos gruñidos horribles y mostraban sus colmillos.

Los animales estaban terriblemente asustados. Les parecía que Snowball era una especie de maleficioinvisible, infestando el aire alrededor y amenazándolos con clase de peligros. Al anochecer, Squealerlos reunió a todos, y con el rostro alterado les anunció que tenía noticias serias que comunicarles.

¡Camaradas, gritó Squealer, dando unos saltitos nerviosos, se ha descubierto algo terrible! ¡Snowballse ha vendido a Frederick, de la Granja Pinchfield y en este momento debe estar conspirando para atacarnos y quitamos nuestra granja! Snowball hará de guía cuando comience el ataque. Pero hay

algo peor aún. Nosotros habíamos creído que la rebelión de Snowball fue motivada simplemente por su vanidad y su ambición. Pero estábamos equivocados, camaradas. ¿Sabéis cuál era la verdadera razón? ¡Snowball estaba de acuerdo con Jones desde el comienzo mismo! Fue agente secreto de Jones todo el tiempo. Esto ha sido comprobado por documentos que dejó abandonados y que ahora hemos descubierto. Para mí esto explica mucho, camaradas: ¿no hemos visto nosotros mismos cómo él intentó, afortunadamente sin éxito, provocar nuestra derrota y aniquilamiento en la Batalla del Establo de las Vacas?

Los animales quedaron estupefactos. Esta era una maldad mucho mayor que la destrucción del molino por Snowball. Pero tardaron varios minutos en comprender su significado. Todos ellos recordaron, o creyeron recordar, cómo habían visto a Snowball encabezando el ataque en la Batalla del Establo de las Vacas, cómo él los había reunido y alentado en cada revés, y cómo no vaciló un solo instante, aun cuando los perdigones de la escopeta de Jones le hirieron en el lomo. Al principio resultóun poco difícil entender cómo combinaba esto con el hecho de estar él de parte de Jones. Hasta Boxer, que rara vez hacia preguntas, estaba perplejo. Se acostó, acomodó sus patas delanteras debajo de su pecho, cerró los ojos, y con gran esfuerzo logró ordenar sus pensamientos.

- Yo no creo eso, dijo, Snowball peleó valientemente en la Batalla del Establo de las Vacas. Yo mismo lo vi. ¿Acaso no le otorgamos inmediatamente después la condecoración Héroe Animal, primer grado?

- Ese fue nuestro error, camarada. Porque ahora sabemos, figura todo escrito en los documentos secretos que hemos encontrado, que en realidad él nos arrastraba hacia nuestra perdición,
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