Aula. Curso: 1º Año polimodal. Eje 1




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Teatro de vanguardia o teatro del siglo XX
El teatro del siglo XX sufrió una significativa transformación al romper violentamente con las convenciones del teatro tradicional (espacio, tiempo y personajes), que brindaba al espectador una ilusión de realidad basándose en la "naturalidad": los decorados reflejaban fielmente los ambientes y los actores y espectadores debían vivir como real lo que sucedía en el escenario. Estas convenciones fueron dejadas de lado de manera diferente según los distintos "ismos" de los movimientos de vanguardia que revolucionan la escena europea. Estos hacen hincapié en el carácter imaginario de la representación y, por consiguiente, en la necesidad de desprenderse de la reproducción verista de la realidad.

El teatro simbolista, cuyos representantes más destacados fueron Maeterlinck y Paul Claudel, creaba atmósferas poéticas y misteriosas e intentaba trascender la realidad. El expresionista la distorsionaba pues su finalidad era movilizar la sensibilidad del espectador con intención de protesta y acentuaba la teatralidad tanto de lo escenográfico como de la interpretación. Pirandello, uno de sus representantes, muestra una visión de la vida como una burla trágica.

El dadaísmo y el surrealismo presentaban tanto en los textos como en los recursos escénicos lo insólito, lo ilógico, lo onírico y lo delirante. El francés Alfred Jarry fue para ellos un modelo y su obra Ubú Rey de 1896, ilógica, violenta y destructiva, provocó un gran escándalo en su estreno.

Otros representantes renovadores del teatro europeo de entreguerras fueron al alemán Bertold Brecht en cuyo teatro predomina lo racional, lo dialéctico y lo político en donde el espectador es invitado a la reflexión y a la crítica. Con él se inicia la línea del teatro social y político que llega hasta nuestros días. Con otra postura, el francés Antonin Artaud introdujo en el escenario lo mágico y lo irracional. Consideraba al teatro mucho más que literatura; el texto era sólo un elemento que se podía utilizar, modificar y combinar con otros tan importantes como las luces, los sonidos, la danza, etc. Afirmaba: "Queremos resucitar un espectáculo total, en que el teatro sabrá tomar del cine, del music-hall, del circo y de la misma vida lo que siempre le perteneció". Además se proponía acabar con la pasividad del espectador intentando sacudirlo y provocarlo obligándolo a participar para que de ese modo pudiera liberarse, purgarse, en el sentido de la catarsis griega.

Después de la segunda guerra mundial surge el teatro del absurdo que presenta al hombre perdido en un mundo alienante en el que se percibe la angustia frente al tiempo, la muerte, la nada y los personajes se debaten en la soledad, en la incomunicación y la sensación de vacío simbolizando lo absurdo de la existencia. El teatro del absurdo se caracteriza por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos, con frases sin sentido, banal es, y falta de secuencia dramática que a menudo crean una atmósfera onírica. No se habla de la realidad sino que se la hace sentir a través de situaciones ilógicas y acciones incoherentes. Entre sus máximos representantes podemos citar al francés Eugene lonesco y al irlandés Samuel Beckett.

Con el teatro experimental el vanguardismo llega a su máxima expresión. El espectáculo logra primacía sobre lo literario. El autor desaparece y su obra sólo es un punto de partida que el director teatral recrea libremente. Nacen las "creaciones colectivas" en las que el director y los actores parten de una idea e improvisan un texto que va variando en cada representación. Los elementos plásticos y sonoros como las luces, la expresión corporal, la danza, proyecciones de películas, las canciones, etc. y técnicas de otros espectáculos como el circo, el cine mudo, tienen tanta o más importancia que el texto. Surge una nueva relación con los espectadores quienes participan intercambiando opiniones con los actores o interviniendo en el desarrollo de la acción. Se rompe así la tradicional separación entre el escenario y la sala de teatro. Los actores se mezclan con los espectadores y el espacio teatral se traslada a lugares no convencionales como las fábricas o la calle. La renovación no se reduce sólo a lo técnico; algunos se enrolan en la línea de Bertold Brecht y promueven el debate político y social; otros siguen a Artaud y presentan un espectáculo centrado en lo ritual, ceremonial o lúdico intentando lograr la liberación individual o colectiva. Dentro de esta línea, el polaco Grotowsky es uno de los más destacados. En los Estados Unidos el teatro "underground" intenta transformar totalmente al hombre y a la cultura.

Personajes

Dos hermanas

Un soldado de la SS.

Antígona

Ismena

Creonte

Hemón

Tiresias

Guardias

Los ancianos de Tebas

Mensajeros

Doncellas, criadas.
PRÓLOGO.
Amanece. Dos hermanas salen del refugio antiaéreo y entran en su casa.

HERMANA PRIMERA: Cuando subimos del refugio nuestro barrio ardía en el claroscuro del alba y las llamas iluminaban nuestra casa, que se conservaba intacta. Algo llamó la atención de mi hermana.

HERMANA SEGUNDA: ¿Quién abrió nuestra puerta?

HERMANA PRIMERA: Sin duda el estrépito de las bombas.

HERMANA SEGUNDA: ¿De dónde vienen esos rastros de pasos en el polvo?

HERMANA PRIMERA: De alguien que se guareció en el refugio.

HERMANA SEGUNDA: ¿y esa bolsa, en el rincón?

HERMANA PRIMERA: ¿Hay algo ahí que no había antes? Siempre es mejor que advertir que una cosa que estaba ya no está.

HERMANA SEGUNDA: ¡Pan y un trozo de jamón!

HERMANA PRIMERA: Lo que contiene esa bolsa es totalmente .inofensivo,

HERMANA SEGUNDA: Hermana, ¿quién estuvo aquí?

HERMANA PRIMERA ¿Cómo quieres que lo sepa? Alguien que quiso ofrecernos un buen desayuno. HERMANA SEGUNDA: ¡Ya sé! ¡Oh, qué alegría! Hermana, nuestro hermano ha regresado.

HERMANA PRIMERA: Nos abrazamos, llenas de gozo; nuestro hermano estaba en la guerra, pero la suerte lo acompañaba. Cortamos el pan y el jamón y nos pusimos a comer.

HERMANA SEG.UNDA: Sírvete más: tu trabajo en la fábrica es duro.

HERMANA PRIMERA: No tanto como el tuyo.

HERMANA SEGUNDA: ¿Cómo habrá venido?

HERMANA PRIMERA: Con su unidad.

HERMANA SEGUNDA: "Dónde estará en este momento?

HERMANA PRIMERA: Donde se está combatiendo.

HERMANA SEGUNDA: ¡Oh!

HERMANA PRIMERA: No es cierto: no están combatiendo. No oímos nada.

HERMANA SEGUNDA: No debí preguntar.

HERMANA PRIMERA: No quise afligirte. Nos quedamos calladas; luego, del Otro lado de la puerta, alguien lanzó un grito espantoso, que nos paralizó.

Grito desgarrador afuera.

HERMANA SEGUNDA: Hermana, han gritado. Vamos a ver,

HERMANA PRIMERA: ¡Quédate sentada! Quien quiere ver, es visto. . No tratamos de ver qué había sucedido ante nuestra puerta. Tampoco seguimos comiendo. Sin miramos, nos levantamos para ir al trabajo, como todas las mañanas. Mi hermana preparó la merienda, yo llevé la bolsa de nuestro hermano al armario en el que guardamos sus cosas. Creí que se me paralizaba el corazón: de la percha colgaba su uniforme. ¡Hermana, ya no está con los que combaten! Se escapó, ya no está en la guerra.

HERMANA SEGUNDA: Otros visten aún el uniforme, él no.

HERMANA PRIMERA: lo habían enviado a la muerte.

HERMANA SEGUNDA: Pero él no quería morir.

HERMANA PRIMERA: Vio un pequeño agujero y pensó: esta es la ocasión.

HERMANA SEGUNDA: y por el agujero se escapó. Que me atrapen si pueden, pensó.

HERMANA PRIMERA: Otros visten aún ese uniforme, pero él no.

HERMANA SEGUNDA: Él ya no está en la guerra.

HERMANA PRIMERA: y nos echamos a reír, estábamos felices: nuestro hermano ya no combatía la suerte lo acompañaba. Después alguien lanzó un grito terrible.

Grito desgarrador afuera.

HERMANA SEGUNDA: Hermana, ¿quién grita ante nuestra puerta?

HERMANA PRIMERA: Otra vez están torturando.

HERMANA SEGUNDA: Hermana, deberíamos Ir a ver.

HERMANA PRIMERA: ¡Quédate aquí! y no fuimos a ver qué había ocurrido. Esperamos un momento y llegó la hora de ir al trabajo. Abrí la puerta y vi. ¡Hermana, hermana, no salgas! Nuestro hermano está ahí, afuera. ¡Ah, cómo nos engañamos! [Está ahí} colgado de un clavo en la pared! Mi hermana salió y lanzó un grito.

HERMANA SEGUNDA: ¡Lo colgaron! Él fue quien gritó pidiendo ayuda. Un cuchillo, dame un cuchillo para cortar la cuerda. Voy a descolgarlo, voy a llevado adentro para calentado, para devolverle la vida.

HERMANA PRIMERA: Dame ese cuchillo. Tus esfuerzos serán vanos, nuestro hermano no puede revivir. Si nos ven junto a él correremos la misma suerte.

HERMANA SEGUNDA: Déjame. Cuando lo colgaron, no di un paso.

HERMANA PRIMERA: Fue a abrir la puerta, en el umbral había un SS.

Entra un soldado de la SS

EL SS.: Ya le arreglé las cuentas. Y ustedes, ¿quiénes son? Lo atrapé frente a esta puerta, Salía de aquí. Lógicamente, tengo que deducir que ustedes conocen a ese individuo, ese cobarde que traicionó a su país.

HERMANA PRIMERA: No conocemos a ese hombre.

EL SS.: Y' ésa, ¿qué quiere hacer con su cuchillo?

HERMANA PRIMERA: Miré a mi hermana. Para liberar a su hermano y devolverle la vida, ¿iría a buscar la muerte? Él tenía un solo deseo: vivir.
FRENTE AL PALACIO DE CREONTE
Amanece.

ANTÍGONA (junta polvo en un cántaro de hierro): Hermana, Ismena brote gemelo surgido de la prosapia de Edipo, ¿conoces algún infortunio, algún dolor o tormento que el dios de la Tierra no nos haya impuesto? Una larga guerra nos arrebató, junto con muchos otros, a nuestro hermano Etéocles. Joven murió, por seguir al tirano. Polínice, más joven aún, viendo al hermano destrozado por los cascos de las cabalgaduras, gime de dolor y huye de la batalla cruel. Porque el dios de los combates no a todos favorece por igual. El fugitivo, en su precipitada huida, cruza los arroyos de Dirceo. Con alivio ve a Tebas, la de las siete puertas, cuando Creonte, que desde atrás vigila la batalla, alcanza al guerrero lo ve cubierto de fraterna sangre y lo mata. ¿Sabes qué otro dolor viene ahora a abrumar a esta estirpe de Edipo casi extinta?

ISMENA: Antígona, no he salido a la plaza. Ninguna noticia de los seres queridos, placentera o dolorosa, ha llegado hasta mí, Nada sé que me haga más feliz ni más desdichada.

ANTÍGONA: Óyelo entonces de mis labios. Yo veré si, en la desgracia, tu corazón deja de latir, o si palpita con más fuerza.

ISMENA: Tú, que juntas ese polvo, ¿qué pensamientos pasan por tu mente?

ANTÍGONA: Óyeme bien: Nuestros hermanos, llevados a la guerra de Creonte contra la lejana Argos, esa guerra en busca del metal de sus minas, muertos uno y otro, no reposarán juntos bajo la tierra. Porque el que no huyó de la batalla, Etéocles, dicen que será coronado y sepultado según la tradición. El Cuerpo de Polinice, en cambio, que murió de una muerte miserable, han dicho en la ciudad que no recibirá sepultura. Se ha ordenado no verter lágrimas por él, ni enterrarloo, para que sea pasto de las aves rapaces. Y aquel que osare infringir las órdenes, será lapidado. Ahora dime ¿qué piensas hacer tú?

ISMENA: ¿Quieres ponerme a prueba? ¿Qué pretendes de mí?

ANTÍGONA: Que me ayudes.

ISMENA: ¿En qué empresa temeraria?

ANTÍGONA: A enterrar su cuerpo.

ISMENA: ¿A él, de quien la ciudad reniega?

ANTÍGONA: ¡A él, a quien la ciudad ha traicionado!

ISMENA: ¡A él, que osó rebelarse!

ANTÍGONA: Sí, mi hermano, y también hermano tuyo.

ISMENA: Hermana, te prenderán y nada podrás alegar en tu defensa.

ANTÍGONA: Nada, salvo mi fidelidad.

ISMENA: Infeliz, ¿tratas acaso de reunirnos bajo tierra a todos los de la estirpe de Edipo? ¡Olvida el pasado!

ANTÍGONA: Eres joven y has visto aún poca crueldad. Ese pasado, que tú quieres que olvide, jamás permitirá que sea olvidado.'

ISMENA: Ten en cuenta que somos mujeres: no podemos luchar contra los hombres. Nuestras débiles fuerzas nos obligan a obedecer, para no sufrir. Sólo me queda pedir a los muertos, a quienes sólo la tierra oprime, que me perdonen; ya que por la fuerza me someten, sigo al que manda. Porque realizar actos inútiles es signo de escaso saber.

ANTÍGONA: No insistiré. Sigue al que manda y haz lo que ordena. Yo, en cambio, seguiré lo que exige la costumbre, y daré sepultura a mi hermano. Si muero en la empresa, ¿qué me importa? Sosegada estaré al lado de los que reposan en paz. Pero habré cumplido un sagrado. menester. Mil veces prefiero complacer a los que están abajo que a los de arriba. Pues es abajo donde moraré para siempre. Tú, vive, soportando tu vergüenza.

ISMENA: Antígona, amarga experiencia es sufrir una vergüenza atroz. Mas la sal de las lágrimas no es infinita. y tampoco ellas surcarán eternamente las mejillas. El filo del arma puede dar felicidad al que muere, pero el que queda sufrirá y no tendrá sosiego en la desgracia; clama, y no puede dejar de gemir. Sin embargo, por encima de su llanto, oirá el canto de los pájaros, y a través de las lágrimas que manan de sus ojos, volverá a ver los viejos olmos y los techos familiares que forman su patria.

ANTÍGONA: Te odio. ¿Te atreves a mostrarme, desvergonzada, los restos de un pesar ya superado? En la pradera desnuda aún yace carne de tu carne, expuesta y. las aves de rapiña. Pero para ti, ¡eso ya es el pasado!

ISMENA: Simplemente, no tengo valor para rebelarme, es algo superior a mis fuerzas. ¡Ay! ¡Cuánto miedo siento por ti!

ANTÍGONA: No necesito que te aflijas por mí! Arrastra tu miserable vida, pero deja al menos que yo haga lo necesario para honrar a aquel de los míos que ha sido deshonrado. No tengo miedo, y espero que sabré morir aunque la que me espera sea una muerte terrible.

ISMENA: Vé, lleva tu polvo. Tus palabras son insensatas, pero están impregnadas de cariño por los seres que te son queridos.

Sale Antígona con el jarro. Ismena entra en el palacio, Entran los ancianos de T ebas.

Los ANCIANOS: Rica en botín, la victoria ha llegado. Asegurado está el poder de Tebas. Concluida la guerra infausta, ¡olvidad el pasado! ¡Cantad coros en todos los templos y entonad los himnos deIa victoria hasta que apunte el día! ¡Venid! ¡Que Tebas, radiante en su gloria, entre en la ronda báquica! Pero he aquí que aquel que nos ha dado la victoria, Creonte, hijo de Meneceo, viene apresuradamente. Nos ha convocado a nosotros, los Ancianos, para anunciar, sin duda, el retorno de los guerreros.

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