La investigación acción participativa, inicios y desarrollo






descargar 115.73 Kb.
títuloLa investigación acción participativa, inicios y desarrollo
página5/6
fecha de publicación14.01.2016
tamaño115.73 Kb.
tipoInvestigación
med.se-todo.com > Derecho > Investigación
1   2   3   4   5   6

La participación de la gente


El aspecto más obvio de la IAP que la distingue de otros modos de investigar está constituido por la participación activa de los miembros de la comunidad en el proceso investigativo. La comunidad decide sobre cómo formular el problema a ser investigado, la información que debe obtenerse, los métodos a ser utilizados, los procedimientos concretos, la forma de análisis de los datos, qué hacer con los resultados, y qué acciones se desarrollarán. En este proceso, el investigador actúa esencialmente como un organizador de la discusión y como un facilitador y una persona técnica a quien puede acudirse para consultar.

Al comienzo de un proyecto, el investigador, junto con la agencia colaboradora, entra en contacto con miembros de la comunidad para lograr despertar su interés en el problema a ser tratado. Ayuda a organizar reuniones de la comunidad en las que se discutan asuntos relevantes de la investigación. Esta fase inicial de organización del proyecto puede requerir un tiempo y esfuerzos considerables para alcanzar éxito, lo que dependerá de cómo siente la comunidad el problema, qué tan motivada está la gente para hacer algo al respecto. Existen situaciones donde la comunidad está hastiada con sus miserias y se encuentra lista para hacer algo al respecto, caso en el que se vuelve secundario el rol del investigador como organizador y prima su rol de facilitador. Por otro lado, si el problema se halla sumergido dentro de una conciencia no crítica, por ejemplo, la resignación fatalista, y la gente no está acostumbrada a hablar ni a actuar para mejorar sus condiciones, será más difícil para el investigador encontrar y movilizar a personas interesadas en trabajar en el proyecto. Esta situación demandará habilidades interpersonales y políticas del investigador como un organizador. Aunque típicamente el investigador forma parte de un equipo que incluye a los agentes de cambio social que auspician el proyecto, así como a otros investigadores, conviene reconocer que debe comprometerse en esfuerzos que conduzcan a la organización de la comunidad. Esta etapa que antecede a la recopilación de datos en la IAP tiene su parte análoga en la investigación tradicional de campo en que el investigador establece relación (rapport) con la comunidad para la cooperación en el proceso investigativo. Pero su finalidad es diferente al poner a los miembros de la comunidad en el rol de investigadores activos, no simplemente como conformes proveedores de información.

Una vez que los miembros de la comunidad se reúnen para discutir su problema colectivo, el investigador participa en esas reuniones con el fin de formular el problema en forma que conduzca a la investigación, utilizando el conocimiento que ya adquirió anteriormente sobre la comunidad. Desde este momento, el investigador actúa más como unan persona recurso que como un organizador, siendo esta función mejor desempeñada por la misma gente de la comunidad con habilidades y recursos organizativos. Es un objetivo de la IAP el proveer una catarsis con el fin de que surja así el potencial de liderazgo que hay en la comunidad.

La formulación del problema


Una de las primeras tareas de la investigación es definir el problema a ser investigado, limitando su alcance y decidiendo las dimensiones a ser exploradas. Lo primero que un grupo podría querer es investigar la magnitud y características del problema. Por ejemplo, cuántos y quiénes en la comunidad sufren de cuidado inadecuado de la salud y cómo se manifiesta el consecuente sufrimiento. Con el fin de manejar el problema correctamente, éste debe ser explicado con suficiente detalle para entender los factores que son responsables del problema en sus distintas manifestaciones. Los participantes en el proyecto contribuyen a este proceso de definir el problema al aportar su experiencia y su conocimiento del mismo.

Puede ocurrir que las personas que sufren de la pobreza y sus secuelas estén en capacidad de identificar rápidamente sus problemas y discutirlos para ver cómo tratarlos. Sin embargo, en la realidad ocurren muchos factores que dificultan la discusión del problema en forma pública por quienes lo sufren. Por una parte, no tienen la costumbre de hablar en público. En algunos casos pueden sentirse intimidados para hablar sobre su sufrimiento por temor a ofender a los poderosos que se hallan implicados. Pueden hasta sentir vergüenza de admitir sus problemas, de algún modo sintiéndose responsables de sus condiciones. Pueden también negar sus problemas, ocultándolos por un sentido de fatalismo. Aun si sienten agudamente su privación y opresión pueden no tener la capacidad de delinear y denominar lo que yace en el centro de sus problemas, no conociendo cómo comenzar el proceso de analizar un conjunto de problemas.

Teatro popular


Por estas razones, la IAP frecuentemente introduce actividades de teatro popular con el fin de estimular la participación en esta etapa (PRIA). La forma dramatúrgica empleada en este medio de comunicación presenta la situación de la gente en tal forma que las personas puedan identificarse con lo que ocurre en el escenario. Actúan su drama de vida en forma delegada mediante los actores que hacen visibles sus sufrimientos, indignidades y angustias, haciendo así que puedan identificarse, analizarse. La audiencia con frecuencia logra una catarsis emocional por este medio. Pero aún más, la gente encuentra las palabras para describir su sufrimiento y el valor de expresarlo al transportarse al mundo en miniatura del teatro donde se refleja su vida.

Los actores del teatro popular no son siempre profesionales, algunos son miembros de la comunidad que recurren a este medio como una manera de organizar a la comunidad. En algunas funciones, los miembros de la audiencia pueden participar desempeñando algunas funciones. Esta forma de intervención se convierte en una clase de sociodrama que contribuye a una representación más espontánea y valiente de la situación problemática tal como ella es vista por la misma gente.

Otros medios audiovisuales cumplen funciones similares a la del teatro popular en cuanto a articular el problema a ser investigado. Por ejemplo, los videos sobre eventos críticos en la comunidad, las fotografías mostrando la vida de la comunidad bajo su apariencia ignominiosa dibujos que muestren momentos de relaciones opresivas, cantos y cuentos que expresan dolor, sufrimiento y resistencia han sido usados con eficacia para ayudar a la gente que ha perdido su capacidad de hablar y discutir sobre sus problemas.

Estas técnicas son más útiles en las etapas iniciales de la IAP cuando los miembros de la comunidad comienzan a identificar y definir el problema. Pero su importancia va más allá de esta fase porque abarcan aspectos relacionados con la recopilación y análisis de información. Al participar en la presentación y discusión de materiales audiovisuales, la gente discute aspectos del problema antes ocultos a ella misma y a otras personas y comienzan a obtener nuevas percepciones de la situación bajo consideración. Si esto provee suficientes bases para la decisión colectiva de la acción, la etapa investigativa de la IAP no necesariamente conlleva un modo formal de obtención de información y operaciones de análisis, sino que puede conducir directamente a la acción. Esto no quiere decir que la presentación de un drama o un material audiovisual conduce automáticamente a la acción. En todo este proceso, la discusión juega un papel importante al obtenerse control del significado de la situación problemática que se va a tratar. Es especialmente crítica para llegar a definir la acción a ser adelantada, al deliberar sobre opciones diferentes y sus consecuencias. Así tenemos que en algunos proyectos de IAP donde las discusiones se basan en materiales que producen reflexión, ellas conducen hacia la acción, por lo que operaciones de investigación sistemática pueden no surgir como una secuela identificable.

El significado de dramatizaciones populares y otros materiales audiovisuales es más que instrumental. Es decir, van más allá de la simple recopilación de datos para acciones correctivas. Reúnen a la gente en un medio en que pueden compartir problemas, sentimientos, visiones, y conocimiento personal que conduzca a una solidaridad comunal. También les conceden una voz donde no la había, de modo que puedan hablar sobre sus deseos y nombrar a los enemigos que les niegan su vida y sus sueños. Generan un conocimiento comunal y crítico.

Diseño de investigación y métodos


El siguiente paso en la operación investigativa se refiere a la decisión de los participantes de la comunidad sobre el diseño de la investigación, o sea las formas de obtener información y de analizarla. El investigador aquí desempeña el rol importante de presentar al grupo opciones metodológicas que puedan ser consideradas dentro de los recursos humanos y materiales disponibles en la comunidad, explicando su lógica, eficacia y limitaciones. Para esta decisión cuenta el grado de elaboración del problema al que quiera llegarse, pero también cuentan para definir el problema las limitaciones metodológicas y el acceso limitado a técnicas accesibles. Es decir que algunas cosas que los grupos quieren saber del problema pueden quedar fuera de su alcance técnico, o no ser viables, por lo cual se tiene que delimitar el alcance del problema a ser investigado. El investigador es un recurso técnico, cuya responsabilidad consiste en explicar en un lenguaje accesible a la comunidad el uso y los problemas de los diferentes métodos de investigación que sean aplicables a la situación.

El propósito de esta actividad es capacitar a los miembros de la comunidad para adelantar la investigación con el fin de que puedan responder ellos mismos las preguntas que se derivan de su problema inmediato y urgente. En otro nivel, este aspecto de la IAP sirve para desmistificar la metodología de la investigación y ponerla en manos de la gente para que la usen como un instrumento de adquisición de poder (empowerment). Se trata de un fin a largo plazo; el investigador contribuye a lograrlo al compartir su conocimiento y habilidades con los grupos. En esta capacidad está trabajando esencialmente como un facilitador de taller. Si obtiene éxito, la capacidad de investigar científicamente los problemas de la comunidad se convierte en una característica permanente de la misma que puede volver a ser usada una y otra vez sin necesidad de contar con expertos.

El siguiente paso en el proceso debe ser el de definir los datos a ser recopilados y elaborar la mecánica para lograrlo. Después se procede a la recopilación de la información que debe ser analizada y luego entregada al público. En cada paso las personas de la comunidad deben estar activamente involucradas. Sin embargo, en la realidad surgen problemas que tienen que ver con el análisis de los datos desde el comienzo. El problema de cuáles datos y cómo obtenerlos tiene que ver con la forma en que van a ser analizados. Y el modo de análisis depende a su turno del propósito que los resultados busquen. Por ejemplo, si se va a hacer un análisis estadístico de los datos cuantitativos, la información que se haga sólo en grupos de discusión no será muy útil. Por esta razón, la discusión metodológica en las etapas iniciales del proceso de IAP debe dirigirse también al modo del análisis.

La IAP en teoría puede utilizar todos los métodos de investigación de las ciencias sociales. Sin embargo, debido a que la IAP insiste en que las personas que sufren el problema deben ser quienes hacen la investigación, la IAP rechaza ciertas técnicas que exigen la separación del sujeto del objeto (del investigador y del investigado). Esto quiere decir que algunas técnicas de investigación social, como el experimento social psicológico, donde los “sujetos” experimentales ignoran el fin del estudio, se excluyen por principio. Aun técnicas como la entrevista y el cuestionario pueden ser modificadas con el fin de permitir una mayor interacción entre el entrevistador y el entrevistado. También se excluyen los métodos que se salen de los recursos técnicos y materiales de la gente implicada en la IAP. La observación de campo, la investigación de archivos y en bibliotecas, la investigación histórica que usa documentos e historias personales, así como los cuestionarios y las entrevistas han mostrado su utilidad en la IAP. Pero en especial el cuestionario y la entrevista son los que más se han utilizado aunque debe entenderse que estas operaciones deben servir como un vehículo para el diálogo.

Diálogo


Si alguna cosa distingue a la IAP de otras clases de investigación es precisamente el diálogo, puesto que es mediante éste que la gente se reúne y participa en los aspectos cruciales de la investigación y la acción conjunta. Dialogar significa hablar como iguales en un intercambio no sólo de información sino de sentimientos y valores. El diálogo es un modo de descubrir cómo un problema se comparte, cómo se relacionan las vidas y las bases comunes para la acción. Esto no puede ser alcanzado simplemente por el ejercicio de responder preguntas en un cuestionario convencional o en una entrevista formal que no permiten que el respondente hable a plena voz. Los problemas que confrontan los pobres y las gentes sin poder tienen que ser comprendidos en los corazones y en la cabeza, y las personas que sufren los problemas deben hablar unas con otras como personas enteras con sentimientos y compromisos lo mismo que con hechos. El diálogo es más que un método de investigación, porque dialogar es humano. Pero como instrumento de investigación, el diálogo produce conocimiento sobre hechos, también conocimientos interpersonales y críticos que definen a los seres humanos como seres sociales autónomos. Esta es una razón esencial para la participación de la gente en investigación. No es sólo para que puedan revelar hechos privados que permanecen ocultos para otros sino para que puedan conocerse ellos mismos mejor como individuos y como comunidad. También crea solidaridad comunitaria. Por estas razones los métodos convencionales de investigación tales como el cuestionario y la entrevista asumen un significado diferente y se modifican para unirse con el diálogo.

Recopilación de información y análisis


Además de participar en encuentros dialógicos que son por definición participativos, en la IAP la gente común y corriente toma parte en actividades tradicionalmente reservadas para personas altamente entrenadas en la investigación convencional. Esto incluye la elaboración de cuestionarios, las guías de entrevista, y el recolectar los datos usando estos instrumentos. El arte de hacer preguntas es algo que puede mejorarse continuamente en cualquier proyecto investigativo. En esta etapa del proyecto, los investigadores tienen que tomar decisiones técnicas, como cuáles preguntas hacer, cómo y en qué modo formularlas, en qué orden hacerlas, si deben ser preguntas abiertas, qué respuestas se pueden categorizar, cuántas preguntas es razonable hacer, etc. La investigación en ciencia social le da mucha atención a la escogencia de opciones porque ellas se consideran importantes para la validez y confiabilidad de los datos lo mismo que para el cubrimiento del tema. En la IAP estos criterios metodológicos se entienden como un requisito que permitan que los datos sean adecuados para las tareas de movilización y acción. Por ello es esencial que la investigación involucre gentes de la comunidad en este proceso, aunque no todos podrán participar en él. En esta etapa el problema investigado queda reducido a operaciones concretas. y el riesgo de impedir el ímpetu inicial de investigación para la acción está siempre presente. La participación de la gente es una garantía contra este peligro; y es también una habilidad técnica crucial que la comunidad puede y debe apropiarse para su propio uso, al participar en la práctica investigativa.

El objetivo de los procedimientos formales para la recopilación de información en la investigación tradicional cuantitativa busca convertir las respuestas en medidas de las variables. Los investigadores operan bajo el dictado de la confiabilidad que requiere como ideal un instrumento de recopilación de datos que consista en preguntas y que la manera de preguntar esté estandarizada para todos los respondentes. Bajo esta estandarización, el que recoge la información recibe instrucciones de administrar las preguntas bajo condiciones uniformes, de mantener la distancia social con el respondente, de evitar modificaciones en el instrumento a medida que se recogen los datos, etc. En la IAP, por el contrario, se supone que la validez de los datos depende de la empatía de los sujetos con el fin del estudio, comprendiendo plenamente la intención de las preguntas, y queriendo dar la información necesaria de la mejor forma posible. La confianza en este caso se coloca menos en los procedimientos formales, estandarizados, para la adquisición de los datos, y más en la dimensión intersubjetiva de la interacción entre quien pregunta y el respondente. Por esta razón, al administrar un cuestionario o hacer una entrevista, los investigadores de la comunidad deben explicar a los respondentes la naturaleza de la información que está siendo recopilada. Esta tarea requiere entrenamiento por lo menos para que las personas sin experiencia lleguen a sentirse competentes y confortables con la función de recopilar información. La situación es similar en la investigación convencional en que el proceso de recopilación se delega a técnicos ad hoc con poco entrenamiento anterior. En la investigación social, se contratan asistentes sobre una base temporal para este fin; ellos usualmente son incapaces de explicar las preguntas, lo que causaría sorpresa en los respondentes, debido a que no se les toma en cuenta al elaborar un cuestionario o una guía de entrevista. Como principio metodológico, a esos asistentes se les prohíbe explicar una pregunta a un entrevistado. En la IAP por el contrario todos los que se vinculan al proyecto tienen información sobre la intención y la lógica de las preguntas y por lo mismo pueden compartir este conocimiento con otros. Sin embargo, si necesitarán una orientación colectiva con el fin de asegurar la comprensión del objetivo de las preguntas y su transmisión correcta a los respondentes, así como la interpretación y registro precisos de la esencia de las respuestas. Necesidad que es aún mayor en el caso de entrevistas con preguntas abiertas.

En la IAP los datos se analizan con la intención de descubrir las dimensiones del problema bajo investigación y para lograr una guía hacia la acción colectiva. Debido a este objetivo, tanto los enfoques cuantitativos como cualitativos pueden ser usados. En ambos casos, la participación de la gente es muy importante y esta consideración limita el tipo de análisis posible.

Las descripciones estadísticas sencillas, tales como el promedio, la mediana, los porcentajes, las correlaciones, frecuentemente muestran con elocuencia el fenómeno que se investiga. Estas medidas son fáciles de comprender para gente del común y se usan en la IAP. También las tabulaciones simples de dos variables que permiten ver asociaciones son útiles y apropiadas. Personas con habilidad modesta en aritmética pueden participar con competencia en el cálculo de estas medidas. Técnicas estadísticas más complicadas requieren la asistencia de expertos externos tanto para la ejecución como para la interpretación de las medidas, y no caben muy bien dentro de las exigencias de la IAP. Aun en el caso de que el equipo de investigación incluya gente con habilidad para ello, hay que tener cuidado para no crear funciones especializadas cuyos resultados no todos entienden. Estas clases de división del trabajo puede recrear las relaciones de dependencia y carencia de poder.

Aunque sean simples, estas técnicas analíticas requieren que haya una codificación de la información. Las operaciones de codificación implican que hay que tomar decisiones en cuanto a dónde, en cuál categoría, debe ubicarse cada respuesta. Aquí no faltan las ambigüedades, pues las preguntas pueden ser respondidas de muchas maneras cuando no están pre-codificadas. En la IAP esta tarea la asumen los investigadores de la comunidad quienes han obtenido las respuestas y esto facilita su interpretación. Sin embargo, con el fin de asegurar la uniformidad de los resultados, los codificadores deben tener instrucciones precisan de codificación, quizá discutidas en reuniones de entrenamiento. Aun con estos procedimientos formalizados surgirán problemas de codificación que exigen opciones que pueden ser resueltas mediante al discusión con otros miembros del equipo investigador.

Los datos cualitativos exigen enfoques analíticos diferentes que permiten a veces el estudio de los detalles del problema más que los métodos cuantitativos. En el análisis cualitativo, los datos no se convierten en abstracciones dentro de las estadísticas, sino que hablan por sí mismos como manifestaciones de un aspecto diferente del problema. Proveen una comprensión global del problema y al mismo tiempo testimonian sus especificidades. Revelan las conexiones inherentes en las historias que cuentan las personas, no por medio de la manipulación estadística, sino por la revelación de un patrón de hechos coherentes Las percepciones que resultan son indispensables y complementarias a aquéllas que indican los números.

Las técnicas de investigación cualitativa no están bien sistematizadas como procedimientos operacionales estándar. Probablemente por lo que el análisis de los datos cualitativos da lugar a un tratamiento holístico, que reta un tratamiento por categorías. También se encuentra aliado de cerca a la forma como la gente comprende una situación de la vida cotidiana sobre la base de lo que escucha, ve y comparte. El investigador cualitativo solitario en la tradición de la ciencia social -el etnógrafo, el observador participante -sigue este camino para llegar a sus resultados. Las habilidades implicadas son más un arte que un método Lo mismo es cierto en la IAP, sólo que la gente aquí, actuando como comunidad, llega a tener percepciones que son a la vez interactivas y críticas, así como instrumentales.

El uso de los resultados


Debido a que la IAP es una forma de acción interactiva y crítica, sería artificial separar los usos del conocimiento de su generación. Dentro de la dimensión instrumental sí tiene sentido hablar de la utilización de los resultados de la investigación como en la investigación social convencional.

Los hechos que surgen de la investigación de un problema pueden ser útiles para organizar las acciones comunitarias, para elaborar políticas sociales, y para ejecutar medidas de cambio social. El proceso investigativo llega a un punto de cristalización cuando los resultados de la investigación se reúnen de modo sistemático al final. Esto revela la extensión y profundidad del problema, convirtiendo a las carencias individuales en un mosaico social que es útil para discernir el patrón de causación social. Para los participantes en el proyecto este resultado no será una revelación totalmente nueva, ya que ellos han experimentado algunos aspectos del problema, y además han participado en el proceso de su descubrimiento. Sin embargo, al comprender la naturaleza del problema en sus más amplias ramificaciones, estarán en una posición mejor para ver el problema como algo que debe ser resuelto como un asunto comunitario.

Medidas concretas a ser tomadas, sea que se trate de instalar tecnologías apropiadas o de comprometerse en procesos políticos que influyan sobre las políticas sociales, también son resultado de los hallazgos. Sin embargo no puede decirse que la investigación siempre conduzca hacia aplicaciones prácticas, ya que con frecuencia la IAP no es una teoría a ser ejecutada sino los modos de ejecutar una idea práctica, tal como la de instalar un horno para uso comunal que ahorre energía (Swants y Vainio-Mattila), iniciar una cooperativa de mujeres (Chong) o establecer el derecho del poblador de tugurios o asegurar una vivienda para los que habitan en la calle (Spark). En estos casos, la acción toma lugar al tiempo con las actividades investigativas, ilustrando no sólo cómo el conocimiento y la práctica no se pueden separar tan fácilmente sino cómo la acción influye sobre el conocimiento. Y el conocimiento que resulta no sólo mejora la capacidad técnica de los participantes sino que conduce a la formación de procesos colaborativos y alianzas políticas y contribuye a que la comunidad entienda la necesidad política de su lucha.

Aún más importante, los hallazgos de la investigación se constituyen en temas para la reflexión colectiva mediante el diálogo. Si los productos de la IAP proveen a la gente de la munición técnica para mejorar sus condiciones materiales y para iniciar luchas políticas, también suplen la molienda para la reflexión. Los hallazgos de la investigación no revelan su significado social como hechos brutos que hablan por sí mismos, éstos requieren interpretación, lo que es cierto tanto en la ciencia socia tradicional como en la IAP. Un objetivo de la IAP es constituir espacio para los oprimidos con el fin de que puedan usar su poder intelectual de ser críticos e innovadores para moldear un mundo carente de dominación y explotación. Con este fin, tienen que ejercer, en diálogo el uno con el otro, su inteligencia colectiva para sacar inferencias causales que conduzcan a acciones estratégicas y a contemplar las consecuencias sociales que surgen. Tienen que ver con el contexto más amplio en donde las contradicciones estructurales causan carencias económicas y dislocaciones sociales que los victimizan. Es por medio de esta visión teóricamente ampliada que llegan a comprender la suerte de otros grupos sociales marginados como producto de la misma fuente estructural. Esto abre el camino para que fuerzas horizontalmente reunidas con otras comunidades y grupos que luchan y comprenden la necesidad de vincular un esfuerzo IAP con otro. Porque la IAP es un proceso educativo continuo que no se termina con la finalización de un proyecto. Cuando tiene éxito, continúa viviendo en la conciencia crítica radicalizada y en las prácticas emancipatorías renovadas de cada participante.

El asunto de la validez


Lo que se cuestiona acerca de la IAP por lo general tiene que ver con las nociones de objetividad y validez. Se pregunta: ¿cómo pueden ser objetivos los resultados si todo el proceso tiene una motivación política, la de ayudar a los pobres y a los que carecen de poder? Aún más: ¿la participación de los beneficiarios del proceso investigativo en éste no compromete seriamente los resultados? Lo que implican estas preguntas es el supuesto de que el conocimiento no es objetivo ni válido y por lo mismo no merece la pena. Este supuesto surge, sin embargo, del prejuicio epistemológico del positivismo que considera que el único conocimiento válido es el que producen las ciencias naturales. De acuerdo con los criterios de estas ciencias, especialmente como se interpretan en las ciencias sociales, los procedimiento de la IAP contradicen los cánones de una práctica metodológica buena, como se ha señalado en las páginas anteriores. ¿Cómo entonces hemos de sustentar que la IAP conduce a un conocimiento válido?

Primero, debemos examinar el concepto de objetividad. Las ciencias naturales son consideradas como el resumen del conocimiento objetivo porque tienen la capacidad de representar la realidad que existe allá afuera independientemente de nosotros los observadores-conocedores (Popper). Es difícil mantener esta visión idealista de la ciencia a la luz de argumentos históricos (Kuhn) y filosóficos (Feyerabend) presentados en años recientes. Parece más razonable visualizar a las ciencias como creadoras más que descubridoras del conocimiento que nos proporciona modos distintos de relacionar los ambientes naturales y sociales. Desde esta perspectiva, las ciencias naturales producen conocimiento que es eficaz para tratar con el mundo físico; ellas han tenido éxito en la producción de conocimiento instrumental que ha sido explotado lucrativa y políticamente en aplicaciones tecnológicas. Lo que no disminuye sus logros como un esfuerzo intelectual y como una fuerza política y económicamente portentosa, pero es una forma de mistificación afirmar que son las portadoras del conocimiento puro, llamado objetividad, no contaminado por la conciencia humana (Park).

Dentro del marco epistemológico del presente escrito, el conocimiento instrumental es sólo) una de tres formas cognitivas que contribuyen a la vida humana, siendo las otras dos interactivas y críticas. Recapitulando argumentos anteriores, las ciencias interpretativas como la hermenéutica, producen conocimiento interactivo subyacente a la vida de comunidad, y la ciencia reflexiva auténtica, como el psicoanálisis, conduce a conocimiento crítico, orientado a movimientos emancipatorios. Estas formas de conocimiento tienen sus propios usos que difieren del interés de control, y deben ser justificadas en sus propios términos, no sólo según el criterio de objetividad, como ha tratado de hacerse en la hermenéutica (Dilthey) y en la’ teoría crítica (Marx y Engels), ya que son creaciones humanas que surgen de interacciones y luchas en la esfera de la vida.

Entonces, el tema de la validez, debe ser tratado dentro de este marco conceptual. Cada tipo de conocimiento tiene sus propios criterios de validez, en forma tal que una clase de conocimiento no puede ser juzgada en términos de los estándares de validez de otra (Haberman HeId). Por ejemplo, el conocimiento interactivo no puede ser evaluado en términos de la eficacia del conocimiento instrumental, y viceversa Lo mismo ocurre respecto al conocimiento critico en relación con las otras dos clases de conocimiento. La validez del conocimiento instrumental se demuestra, en último análisis, en que se incorpora a aplicaciones técnicas que mejoran la habilidad de controlar el ambiente físico. con nuevas invenciones físicas, químicas y biológicas. (No hay ningún conocimiento de la ciencia social que sea de la variedad instrumental que reúna estos criterios satisfactoriamente). Para que el conocimiento interactivo pueda reclamar validez es necesario que produzca relaciones comunales caracterizadas por un amplio sentido de empatía y vinculación. Y por último, el conocimiento crítico se valida a sí mismo a ser un vehículo de transformación mediante la superación de obstáculos a la emancipación interna y con respecto al mundo exterior.

En la IAP entonces el asunto de la validez del conocimiento no puede ser respondido sólo en términos del conocimiento instrumenta como ocurre frecuentemente, ignorando las otras clases de conocimiento. Aun en el caso de que nos limitemos a esta sola dimensión por el momento, una gran parte de la crítica de los procedimientos de la IAP desde el punto de vista de la metodología de la ciencia social tradicional no es acertada. El eje de la crítica se refiere a que no se mantiene una distancia apropiada entre el investigador y el investigado, y que esto conduce a comprometer la objetividad de la información, destruyendo así su validez. Sin embargo, esta acusación surge de una imitación errónea de la metodología de la ciencia natural que ha mantenido separa dos al sujeto y al objeto en experimentos controlados. Esta política puede haber funcionado en las ciencias naturales hasta años recientes, pero no es funcional al ser aplicada a los seres humanos. Los argumentos que se esgrimen alrededor de esta posición metodológica en las ciencias sociales, con el fin de lograr conocimiento instrumental, están amplia mente a favor de la práctica prevaleciente en la IAP (Polanyi, Winch Gertz, Taylor). (Me atrevo a decir que una de las razones por las cuales han sido tan poco exitosas las ciencias sociales en cuanto a la producción de conocimiento útil para fines de control tiene que ver con esta’ política equivocada).

Es difícil tratar todos los asuntos de validez de la IAP por el hecho de que ella procede como una actividad holística, sin compartimentalizar las dimensiones instrumentales, interactivas y críticas. Pero se empiezan a hacer importantes aportes a los paradigmas de investigación alternativa (Lather, Reason y Rowan, Heron), aunque se precisan vínculos más explícitos entre el asunto metodológico de la validez y las teorías del conocimiento. Un esfuerzo significativo en esta dirección es la apropiación de la teoría de la acción comunicativa de Habermas, que sustenta el marco epistemológico de este escrito (Habermas, Forester). Independientemente de la teoría particular que se utilice para este fin, el proceso actual de establecer la validez de la IAP tiene que ser participativo, asumiendo la forma de evaluación participativa (Fernandes y Tandon).

Recuperando el conocimiento popular


La IAP produce conocimiento popular en el sentido de que crea nuevas maneras de actuar para sus participantes. Pero este proceso no consiste en adquirir conocimiento generado externamente y “know-how” mediante la transmisión y el entrenamiento, sino más bien por medio de la recuperación de las habilidades prácticas de la gente, de los sentimientos comunales, de las tradiciones antiguas, y de la sabiduría colectiva que continúa existiendo pero que está sumergida en el modo de vida que se hereda, bajo la destrucción de la economía política capitalista, que desenraíza a la gente de su ambiente cultural y la hace dependiente de la economía de mercado como individuos desvinculados e inútiles, ahondando así su dependencia sobre el sistema que los debilita. La IAP es un medio para que la gente recupere su capacidad de pensar por sí misma y de innovar, así como también para recordar su historia y revivir su cultura para la recreación de una vida auténtica.

Innovaciones y reinvenciones


La IAP, al dirigirse a problemas comunitarios prácticos, como la instalación de estufas que ahorran combustible, o el comienzo de una cooperativa, ayuda a la gente a que ejerza su iniciativa y presente soluciones técnicas que son significativas y apropiadas para sus circunstancias específicas. En este proceso, la gente también llega a tener acceso a modos tradicionales devaluados en el presente que antaño sustentaban a la gente como comunidades capaces de proveer a muchas de sus necesidades diarias. Por ejemplo, los campesinos del Tercer Mundo, muchos de los cuales han sido absorbidos por las economías de agricultura comercial y de plantaciones que destruyen sus economías de sustento pueden escarbar en su memoria colectiva y traer de nuevo a flote las viejas maneras de vivir de la tierra sin depender de químicos dañosos y de maquinaria costosa productora de desperdicios. No se trata de volver al pasado sino de traer de nuevo al presente el conocimiento tradicional reprimido para volverlo a usar en la lucha por una vida autosuficiente. Lo que se crea es el conocimiento popular, que consiste en innovaciones y reinventos que liberan a las comunidades de la dependencia de expertos externos y así les devuelven la confianza en sí mismos.

La vida colectiva y la voluntad de ser libre


Con el fin de reforzar la comunidad y reconstituir la voluntad de ser libre, la IAP es especialmente crucial para encontrar las capas cognitivas necesarias que se encuentran enterradas bajo la conciencia técnica y las relaciones mercantiles y devolverlas a la gente. Debido a que en estas capas yacen sumergidas estructuras de relaciones comunitarias atrofiadas y el silencio de la conciencia crítica que no pueden ser redimidas sino por prácticas deliberadas.

Dentro de este contexto la IAP es tanto un proceso de recuperación como de descubrimiento. En las comunidades rurales menos desarrolladas del mundo, la vida continúa en términos de tradiciones que atraviesan generaciones y de vínculos que yacen en muchas facetas de las luchas cotidianas. La gente comparte las tradiciones que se mantienen vivas en las rutinas diarias, en rituales, festividades, relatos de cuentos, conversaciones, cantos, danzas y en juegos (FaIs Borda). Por medio de ellas mantienen su cultura y su identidad colectiva, expresan sus sentimientos, dan rienda suelta a su imaginación, y confirman su interrelación. La IAP incorpora estas formas de interacción como un medio de traer a la superficie el conocimiento que hace viable la vida comunitaria. La intervención de la IAP es útil para contrarrestar la cultura industrial invasora que devalúa y suprime los modos tradicionales de la vida comunitaria como la ignorancia, el atraso, la superstición y la ineficiencia. La IAP provee un espacio para que la gente se reúna una vez más y narre sus historias, intercambie ideas y sentimientos, cante, baile y juegue, y afirme su identidad colectiva.

Desde este punto de vista el trabajo de la IAP en las áreas menos desarrolladas del mundo es más fácil en comparación con los contextos industrializados urbanos, debido a que en las primeras ha avanzado menos la destrucción de prácticas comunales autóctonas. En los lugares en donde la estructura de vida comunal ha sido reprimida o vuelta inauténtica mediante la sofocación cultural y política pero permanece más o menos intacta, como en comunidades rurales del Tercer Mundo, es relativamente fácil darle vida de nuevo revistiendo a las prácticas populares devaluadas con decisión y apoyo. Una vez revividas, la comunidad puede más fácilmente movilizarse y participar en procesos de IAP para la acción y reflexión colectivas. Por el contrario, en áreas urbanas industrializadas, como en las ciudades de Norteamérica, el debilitamiento de la vida comunal es mayor, lo que hace difícil recobrar lo que pudiera llamarse el conocimiento popular interactivo que formaría la base de la unidad comunitaria. Esta es una de las razones por las cuales la IAP ha sido más exitosa en el Tercer Mundo que en países desarrollados. Y por la misma razón, dentro de países industrializados la IAP se desarrolla con mayor facilidad en contextos donde los vestigios de una cultura y vínculos comunes son relativamente fuertes, por ejemplo, entre las poblaciones indígenas, en las áreas rurales, entre mujeres, y en sindicatos. En donde haya poca vida compartida, la IAP deberá primero crear sentido comunitario antes de hacer investigación, acción y reflexión colectivos. Esta es una tarea difícil y que sólo puede desarrollarse con el tiempo.

La civilización industrial introducida por el capitalismo ha estado asaltando la capacidad de la gente para moldear su propio futuro tan eficazmente como ha desenraizado las estructuras comunitarias indígenas. Pero los modos antiguos mueren difícilmente, y la destrucción del capitalismo ha sido enfrentada con resistencia que viene de los sectores populares, en especial campesinos y trabajadores (Thompson) lo mismo que indígenas. La guerra contra la edad humana adulta continúa inmisericorde con armas materiales e ideológicas que matan, invalidan aprisionan la conciencia crítica. Sin embargo, persisten bolsas de resistencia en las memorias y prácticas de la gente. La IAP se conecta con esta capacidad inerte de visualizar un mundo más libre que yace adormecido en la conciencia oprimida de la gente subyugada con el objetivo de potenciarlo para acciones emancipatorias.

Huellas de una vida que fue auténtica, que estaba limitada por la tradición pero que era autodeterminante, persisten en la memoria colectiva de la gente cuya historia ha sido común (Fals Borda). Recuerdan mediante las tradiciones y los cuentos narrados una y otra vez, la época en que la tierra les pertenecía para cultivar o andar en ella cuando podían alimentarse por lo que producían con sus manos cuando no tenían que vender su fuerza de trabajo, cuando las familias no estaban separadas por el trabajo migrante, cuando eran capaces de sentirse libres y de pensar por sí mismos, cuando tenían u modo de vida orgánico y gozaban de la autoestima. También recuerdan las luchas populares para oponer resistencia frente a la expropiación de su derecho a la tierra, a la explotación de su trabajo, a preservar su modo de vida y a permanecer libres para lograr sus sueños. En las historias orales que se narran dentro de la intimidad de encuentros cercanos y en las páginas de la historia escrita, viven de nuevo los hechos heroicos de líderes nativos, campesinos y trabajadores luchando contra los invasores, terratenientes y capataces de las fábricas. Son narraciones de la gente común y de sus familias y comunidades enfrentadas a violentos detentadores del poder que siguen resueltos a obligarlos a ingresar en un orden político económico construido sobre la privación material y la degradación espiritual de las masas. Estas no son historias románticas de victoria para los débiles, porque el conflicto ha sido el de una guerra desequilibrada. Pero no importa; hay’ lecciones para aprender al constatar el espíritu de libertad intacto que surge una y otra vez, venciendo la penuria del mismo vencimiento. La IAP provee oportunidades para que la gente aprenda estas lecciones por medio de historias orales y escritas que ellos mismos narran y coleccionan.

Una lección de la historia de la ciencia


El capitalismo representa un logro humano muy importante en que una nueva clase, la burguesía, despojó a los privilegiados dueños del poder político y económico y se concedió a sí misma libertades sin precedentes y prosperidad material. Su advenimiento fue una revolución verdadera que literal y figurativamente cambió la forma del mundo. Hoy en día es evidente que el poder industrial moderno que surgió de esa revolución depende fuertemente de los avances de la ciencia y la tecnología. Pero esta relación entre capitalismo y las ciencias naturales proviene del mismo inicio de la revolución burguesa en la Europa del Renacimiento. La relación es tan íntima que no es exagerado decir que el capitalismo desde el comienzo ha auspiciado el desarrollo de las ciencias naturales que a su vez ampliaron el potencial explotador del modo de producción capitalista. El capitalismo y las ciencias naturales no son extraños el uno al otro. Esto ha sido bien documentado en la historiografía (Bernal), aunque no muy discutido en círculos políticos porque trae a luz asuntos problemáticos relacionados con la liberación humana, o su carencia, y la ciencia. La sospecha consiste en que el paradigma de las ciencias naturales está envuelto en la creación y mantenimiento del orden social propio del capitalismo. La orientación hacia el control del conocimiento instrumental que caracteriza a las ciencias naturales que hemos discutido anteriormente en este escrito, provee la conexión lógica entre la economía política capitalista y las ciencias naturales y en consecuencia se suma a la confirmación de esta sospecha, adicionalmente a la histórica que aquí discutimos. Esto significa que cualquier transformación social que liberalice la estructura social capitalista para extender los privilegios económicos y políticos de la burguesía al resto de la humanidad, las masas, tiene que ampliar nuestra visión de la ciencia. Tenemos que ir más allá de la comprensión de las ciencias naturales que nos entrega el positivismo. Tenemos que asumir un paradigma emancipatorio de la ciencia, que es el punto alrededor del cual gira la IAP.

Al desarrollar tal paradigma emancipatorio de la ciencia en la coyuntura histórica actual, hay una lección especialmente conmovedora que podemos deducir de los comienzos de las ciencias naturales modernas, en tiempo de Galileo. La base de la nueva ciencia fue conformada por el conocimiento de los artesanos que estaba transformando la estructura social medieval, no el de las clases que estaban siendo reemplazadas (la nobleza y los letrados). Fue el genio de Galileo y de otros sabios para aprender de las prácticas de los navegantes, de los que fabricaban lentes, y de los artilleros y otros hombres dedicados a trabajos prácticos. Tomaron el conocimiento de la gente, lo convirtieron en una ciencia sistemática, y lo devolvieron a la gente con el fin de que ésta adquiriera poder. (Devolverlo como Galileo que cuando escribió sus tratados lo hizo en italiano, el lenguaje de la gente, no en latín, el lenguaje de las universidades). Así estos pioneros de las ciencias naturales modernas anticiparon la enseñanza revolucionaria de Mao acerca de tomar del pueblo lo que éste confusamente sabe para devolvérselo de manera sistemática (Mao).

Tenemos que hacer lo mismo al desarrollar el nuevo paradigma de la ciencia emancipatoria. Esta vez la diferencia consiste en que lo que más necesitamos obtener de la gente no es tanto el conocimiento instrumental, aunque éste también es deseable por su potencial para introducir de nuevo tecnologías ecológicamente balanceadas. Es más en la esfera del conocimiento interactivo y crítico que necesitamos recuperar la sabiduría de la gente y convertirla en una fuerza potente para la emancipación del resto de la humanidad. Esta tarea deberá hacerse con la participación de la misma gente, como fue el caso en el amanecer de las ciencias naturales modernas. Salvar al mundo de la destrucción tecnológica y espiritual depende de su transformación en una esfera humana de vida donde florezcan la comunidad y la conciencia crítica.
1   2   3   4   5   6

similar:

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo iconInvestigación-accióN 1¿Cómo surge la investigación-acción?

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo iconInvestigación Acción

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo iconInvestigación Acción

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo icon5. proyectos pavimentacion participativa

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo iconMecanismos de acción de laacupuntura, el aporte de la investigacion moderna

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo iconInvestigación-Acción. Utilización del Conocimiento Experto en Programación...

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo iconInvestigación y Desarrollo

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo iconInvestigación y desarrollo

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo iconInvestigación y desarrollo en materiales textiles

La investigación acción participativa, inicios y desarrollo icon“La comprensión de las estructuras mentales facilitan el desarrollo...


Medicina





Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com