Resumen ejecutivo




descargar 102.6 Kb.
títuloResumen ejecutivo
página1/4
fecha de publicación10.02.2016
tamaño102.6 Kb.
tipoResumen
med.se-todo.com > Derecho > Resumen
  1   2   3   4


La agroindustria para
el desarrollo argentino:

Aportes para una
POLÍTICA DE ESTADO





JUNIO 2011

Lucio Reca (1983-1986)
Marcelo Regúnaga (1991-1993) (2001)
Jesús Leguiza (2001-2002)
Rafael Delpech (2002)
PRÓLOGO


Constituimos un grupo de ex Secretarios de Agricultura de la Nación provenientes de Administraciones que, expresando distintas corrientes políticas, han gobernado la Argentina desde el retorno democrático en diciembre de 1983.

Este documento es el resultado de una reflexión colectiva de los firmantes en el período setiembre 2010 -junio 2011 guiada por la experiencia ganada en el curso de nuestras respectivas gestiones, orientada a identificar los temas que consideramos prioritarios en la formulación de una Política de Estado que favorezca un vigoroso y sostenido desarrollo agropecuario, basado en una combinación virtuosa del aprovechamiento ordenado de los recursos naturales, la capacidad empresarial y la tecnología, en función de criterios que concilien los objetivos de crecimiento económico y equidad social. Es decir que nuestro objetivo es contribuir con propuestas al bien común de la sociedad argentina.

Somos conscientes de las limitaciones de este análisis, resultante de nuestras capacidades individuales y del tiempo disponible de cada uno para la tarea. En consecuencia este trabajo debe tomarse como una contribución al debate que debe darse en la Argentina para que la política agropecuaria nacional alcance la categoría de Política de Estado, consensuada por los distintos integrantes de la sociedad, y en consecuencia estable.

Deseamos expresar nuestro agradecimiento al CARI por haber servido de ámbito para nuestro trabajo y al Ing. Martín Piñeiro quien coordinó la labor del grupo y aportó valiosas sugerencias. Finalmente agradecemos al Dr. Hugo Cohan por sus ideas, comentarios y su infatigable y eficiente labor editorial.

Ciudad de Buenos Aires, Junio 2011

Lucio Reca (1983-1986)
Marcelo Regúnaga (1991-1993) (2001)
Jesús Leguiza (2001-2002)
Rafael Delpech (2002)

ÍNDICE

Resumen ejecutivo

I. Introducción

II. Importancia del sector agropecuario y del sistema agroalimentario y agroindustrial

III. Tareas pendientes, urgentes e importantes

IV. Nueva visión del desarrollo rural

V. Objetivos de la política agropecuaria y rural

VI. Las principales políticas públicas

VI.1 La tecnología y la innovación

VI.2 Política de comercialización de productos agropecuarios

VI.3 Política impositiva

VI.4 Negociaciones internacionales

VI.5 Infraestructura de transporte, almacenamiento y riego

Vl.6 Sustentabilidad de los recursos naturales agropecuarios

VI.7 Nuevos productos estratégicos. El caso de la bioenergía

Vl.8 Agricultura familiar

Vl.9 Fortalecimiento de la institucionalidad agropecuaria

VII. Reflexiones finales

RESUMEN EJECUTIVO


El sector agroindustrial de Argentina tiene un enorme potencial de crecimiento, basado en la excelente dotación de recursos naturales, así como en la capacidad empresarial para la incorporación de innovaciones tecnológicas y organizacionales para aumentar la producción, agregar valor y mejorar la competitividad, es decir crecer significativamente y en forma sostenida.

El escenario internacional favorable del comercio mundial de alimentos, fibras y biocombustibles brinda una oportunidad histórica para aprovechar al máximo dicho potencial y contribuir al crecimiento de la producción y del empleo del país. Estas circunstancias no están siendo plenamente aprovechadas, por la vigencia de una visión arcaica y equivocada, que percibe a la agricultura argentina como un sector no tecnificado y limitado a generar rentas naturales, que no tiene en cuenta los eslabonamientos y complejas tramas que caracterizan al sistema agroindustrial moderno. Ello se refleja en políticas que han limitado su crecimiento y, con ello, el desarrollo económico y social sustentable y equilibrado de Argentina, especialmente del interior del país.

Las profundas transformaciones registradas en las cadenas agroindustriales a partir de los años noventa, con aumentos notables de productividad, el uso creciente de mejoras genéticas, fertilizantes, agroquímicos y otras tecnologías modernas destinadas a lograr un mejor aprovechamiento de los recursos naturales -incluida la agricultura de precisión-, así como los desarrollos en la provisión de insumos, en la agroindustria procesadora de la producción primaria y en los cada vez más exigentes servicios requeridos para la producción, cosecha, transporte y comercialización que han dado lugar a nuevas formas de organización de la producción, el procesamiento y la distribución de alimentos y otros bienes agroindustriales, destacan la necesidad de plantear una nueva visión y políticas acordes.

Una visión que permita superar las concepciones erróneas que hoy tiene gran parte de la sociedad, que no reconoce la importancia estratégica para: i) el crecimiento económico sostenido y el desarrollo territorial; ii) la generación de empleo genuino en las distintas etapas de las cadenas productivas; iii) el fortalecimiento del entramado económico y social que involucra a más de 400 mil PYMES de capital nacional; y, iv) la generación de un balance neto muy positivo de divisas, necesario para compensar el déficit que genera el resto de las principales actividades económicas. Es decir, una visión que contemple adecuadamente al complejo agroindustrial y de servicios que puede contribuir en forma significativa al desarrollo nacional equilibrado deseado por todos.

Nuestra propuesta está dirigida a promover la concertación de Políticas de Estado que promuevan el desarrollo económico y social sostenido del sistema agroindustrial, y que se reconozca como uno de los pilares fundamentales de toda la economía argentina. Entre los principales lineamientos de dichas políticas se propone:

• Impulsar la generación y adopción de tecnología como motores del crecimiento y la trasformación productiva, reconociendo la importancia estratégica de la biotecnología. Ello implica aumentar la inversión pública en investigación y desarrollo, crear un contexto propicio para aumentar sensiblemente la inversión privada y mejorar la articulación con el sistema científico, como está ocurriendo en los principales países competidores.

• Establecer una política de comercialización y de precios transparente y predecible, que fomente la competencia y el buen desempeño de los mercados de productos agropecuarios, que promueva las inversiones y el incremento de la producción. Eliminar las restricciones a las exportaciones.

• Impulsar una política impositiva agropecuaria que se aparte de los impuestos que penalizan la inversión y el aumento de la productividad y que contribuya a incrementar de manera sostenida la oferta, satisfaciendo las necesidades genuinas de recaudación, locales y nacionales. Se propone la eliminación gradual de las retenciones (impuestos a las exportaciones) y su sustitución por los impuestos aplicados al resto de la economía.

• Participar activamente en las negociaciones internacionales que impulsen un comercio mundial sin barreras a la producción agropecuaria y que ubiquen al país como proveedor confiable y responsable de alimentos, fibras y biocombustibles. Mejorar el acceso a los mercados de mayor importancia mediante una estrategia ofensiva en materia de tratados de libre comercio y la creación de una agencia relevante de promoción del comercio exterior.

• Promover la producción de biocombustibles, incluyendo los futuros desarrollos de segunda generación, cuidando de lograr un adecuado equilibrio en el uso de los recursos naturales disponibles.

• Mejorar la infraestructura de transporte, almacenamiento y de riego en apoyo a la integración territorial, a la mejora de la competitividad y al aumento de la producción del sector. Ello implica recuperar y fortalecer el transporte ferroviario de granos y otros productos agropecuarios, desarrollar el transporte fluvial y garantizar la transitabilidad permanente de los caminos nacionales y rurales. Coordinar las políticas de infraestructura nacional y provinciales mediante la creación de un Consejo Federal de Infraestructura Rural.

• Diseñar y ejecutar, en acuerdo con las provincias, las medidas que garanticen la adecuada utilización y preservación de los recursos naturales renovables. Establecer un marco federal de políticas de conservación de suelos y agua, como también promover las buenas prácticas agrícolas en el uso de dichos recursos e insumos.

• Diseñar y ejecutar políticas específicas de apoyo a la agricultura familiar que faciliten el acceso al crédito, a la asistencia técnica y a los mercados de productos e insumos mediante nuevas formas de organización. La implementación de programas especiales para pequeños agricultores y las comunidades rurales. Las necesidades de la agricultura familiar deben ser un elemento central para establecer las prioridades de inversión en infraestructura de caminos rurales, de electrificación comunicaciones educación y salud. Oportunidades productivas e infraestructura social y de apoyo a la producción son instrumentos fundamentales para limitar la migración rural-urbana que se ha registrado como tan traumática por décadas.

• Fortalecer y consolidar una estructura institucional del sector público agro-industrial acorde con la relevancia y complejidad de las Políticas de Estado propuestas.

I. Introducción


El presente documento es un aporte para discutir y acordar políticas que impulsen el desarrollo sostenible del sector agropecuario y de las áreas rurales, la creación de empleos genuinos, el equilibrio territorial y, en definitiva, el desarrollo nacional deseado por todos.

Se propone una nueva visión que reconozca la existencia de un sistema agroalimentario y agroindustrial que tiene una amplia base territorial y un gran potencial de crecimiento de la producción y del empleo, con creciente aporte neto de divisas, componentes claves para la economía en su conjunto. Con esta visión se pueden instrumentar políticas que aprovechen todo el potencial del sector agropecuario para contribuir al desarrollo económico y social del país, teniendo en cuenta la existencia de un contexto internacional sumamente auspicioso para la producción de alimentos y que se estima continuará durante las próximas décadas. Dichas políticas serán el eje central para concretar avances sustanciales en los temas de desarrollo nacional pendientes de solución.

La visión propuesta toma en conjunto a las relaciones multisectoriales que se establecen a partir de la producción agropecuaria primaria y subraya el aspecto territorial, lo que resulta particularmente importante de reconocer en un país que aspira a ser genuinamente federal.

Esta visión es necesaria para superar las concepciones erróneas que no han advertido la importancia central del sistema agroalimentario y agroindustrial para generar empleos y que todavía hoy se imaginan un sector agropecuario limitado a recoger rentas naturales, escasamente tecnificado y vinculado al resto de la economía y de la sociedad a partir solamente del aporte de divisas y de ingresos fiscales.

El contexto internacional favorable, como ya se mencionó, ofrece una excelente oportunidad para la tecnificación y el aumento de la productividad de la agricultura, que permitan mejorar la competitividad de la producción y enfrentar eventuales escenarios internacionales menos favorables.

II. Importancia del sector agropecuario
y del sistema agroalimentario y agroindustrial

La producción agropecuaria ha sido, y es, uno de los pilares de la economía argentina. Sin embargo, y como consecuencia de circunstancias nacionales e internacionales, a mediados del siglo pasado se instaló en el imaginario colectivo y en el pensamiento económico una imagen distinta.

A la agricultura le quedó reservado el papel de sector dudoso y hasta perjudicial en el escenario político de nuestro desarrollo económico y social. Esto ha llevado a no reconocer lo que ya es: el principal conglomerado productivo y altamente competitivo del país en su conjunto y de la mayoría de sus regiones, pese a todas las dificultades generadas por políticas desacertadas. Los vínculos en cadenas, hacia atrás y hacia adelante, así como los horizontales en cuestiones cruciales tales como ciencia y tecnología, existen y podrían potenciarse ante políticas que se correlacionaran positivamente con el potencial nacional. Sin embargo dichos vínculos son oscurecidos por un convencimiento mayoritario que obliga a tener mucho coraje para atreverse a jerarquizar a la agricultura como uno de los ejes estratégicos del desarrollo nacional.

Independientemente de las percepciones erróneas que pueda haber, las tablas de insumo producto, parte de las Cuentas Nacionales, permiten subrayar que el sector agropecuario es uno de los sectores productivos con mayor capacidad para generar ingresos y empleos directos e indirectos en toda la economía. El sistema agroalimentario y agroindustrial, que integra a la producción agropecuaria en una compleja trama de actividades previas y posteriores a dicha producción, es un pilar del desarrollo de Argentina. Este sistema genera en forma directa no menos del 20% del PBI, así como más del 55% de las exportaciones. Tomando en cuenta sus efectos sobre otras actividades y sobre el consumo, las cadenas agroindustriales que integran el sistema aportan al fisco más del 35% de la recaudación total, es decir una contribución mucho mayor a su participación en el PBI.

Quizás tan importante como destacar el reconocido aporte del sistema a las exportaciones y la recaudación fiscal, sea detenerse en su papel en la generación de empleo. Diversas estimaciones han calculado que el empleo en las cadenas agroalimentarias y agroindustriales va desde el 20 hasta el 35% del empleo total del país, según las metodologías de cálculo del empleo indirecto. Este rango de diferencias en las estimaciones solamente podría aclararse con acceso a la más reciente Tabla de Insumo Producto, todavía no disponible públicamente. Las diferencias señaladas no pueden oscurecer que:

  • La importancia estratégica de este sistema centrado en la producción agropecuaria y movilizado a partir de ella son hechos innegables, constituyendo una de las mejores opciones de crecimiento y desarrollo equilibrado del país;

  • el sistema genera un número de empleos significativo, que no puede ignorarse mediante cálculos que se limiten a la estricta utilización de mano de obra en la producción primaria;

  • la mencionada capacidad de crecer y absorber empleo es financiera y fiscalmente sostenible dado que, en vez de requerir subsidios, el sistema ha subsidiado y subsidia al resto de la economía y de la sociedad;

  • la extensa cobertura geográfica del sistema fortalece la integración territorial y sus efectos positivos repercuten en la actividad económica y dn el empleo en todo el territorio nacional;

  • el sistema agroindustrial incluye más de 400.000 empresas que, en su gran mayoría, son PYMES y representan una amplia fracción del empresariado nacional.

  • vista la importancia del sistema agroalimentario y agroindustrial y el papel que en él tiene la producción agropecuaria, urge acordar una clara visión sobre lo agropecuario y lo rural, a efectos de generar políticas que optimicen las contribuciones de todo el sistema al desarrollo nacional.

Dicha visión debe partir del reconocimiento de la evolución que ha tenido la actividad agropecuaria. El crecimiento sectorial y, por consiguiente, del del sistema agroalimentario y agroindustrial en su conjunto, se aceleró notoriamente en las últimas dos décadas como resultado de innovaciones tecnológicas, organizacionales y empresariales. En consecuencia, se obtuvieron aumentos espectaculares en la producción de granos y productos procesados; se registraron cambios muy importantes en algunas actividades en aspectos tales como, calidad del producto, valor agregado y volumen exportado. Los casos más notables fueron en la avicultura, la vitivinicultura, la olivicultura, la producción cítrica y algunos frutos de pepita.

Si bien en algunos casos, como en el algodón, la modernización estuvo asociada a la reducción de empleo por el empleo de cosechadores, esto no aconteció en las principales cadenas. Se ha estimado que el crecimiento y las nuevas formas de organización de la agricultura implicaron un aumento notable de las inversiones, en el área cultivada y en la producción, y generaron 200.000 empleos directos adicionales durante el período 1993-99. Los efectos positivos sobre el empleo total incluyeron aquellos generados por los crecientes servicios agropecuarios, el transporte, almacenamiento y la propia actividad agroindustrial.

La producción agrícola tuvo un nuevo impulso a partir de los años 2002-2003 en base a un dólar alto, resultante de la crisis del año 2002, de una política expresa de “dólar caro” y del posterior incremento de los precios internacionales. Estos resultados positivos más recientes no se produjeron en todo el sector, ya que la ganadería vacuna declinó sustancialmente a causa de políticas que deprimieron los precios internos hasta poco después de la gran sequía de 2008. El stock ganadero cayó en unos 12 millones de cabezas y hoy está cerca del 20% por debajo del nivel del año 2006. Por su parte, la producción de lácteos cayó 20% entre 1999 y el año 2003, recuperando recién en 2009 el nivel que había logrado 11 años atrás.

En síntesis, la experiencia de la última década indica que existe una situación favorable en algunos rubros del agro en los que la Argentina es muy competitiva y han podido sobrellevar los efectos negativos de las retenciones a las exportaciones y de otras políticas de regulación del mercado adversas a la producción.
  1   2   3   4

similar:

Resumen ejecutivo icon1. resumen ejecutivo 4

Resumen ejecutivo iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo icon1. Resumen Ejecutivo

Resumen ejecutivo icon2. Resumen Ejecutivo 4

Resumen ejecutivo iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo iconResumen ejecutivo 4

Resumen ejecutivo iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo iconResumen Ejecutivo 3


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com