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Dr. Moses Flomo Sr.


Después supimos que el encargado del correo había tomado el paquete y lo puso sobre su escritorio. Al día siguiente se enfermó y el paquete permaneció sobre el escritorio por dos semanas. Ocurrió un accidente y el paquete fue destruido por la lluvia.


El Dr. Flomo decidió irse a una compañía americana de bauxita, la más grande en esa parte del mundo. Conocía a uno de los doctores de la clínica de la compañía. Ellos empezaron a usar la SMM con los enfermos de malaria. En total trataron a más de 2,000 personas. En ese tiempo redujeron el ausentismo en 50%.

 

El Dr. Flomo inició negociaciones con ellos para venderles 150 botellas por $60,000 dólares americanos. Esto es, $400 dólares americanos por botella. Yo jamás intenté vender las botellas a más de $26 dólares americanos pero Flomo insistió que usaría el dinero para construir una clínica. Dado que nunca decidimos un precio exacto, le dije que estaba bien. Después de todo, eso era todavía menos de $1 por tratamiento.


En ese tiempo, Arnold no tenía control total de la Solución para la Malaria. No había logrado todavía cómo tener control completo. Yo todavía no estaba satisfecho con el manejo de las cosas. Después Arnold dijo que las personas que ponían el dinero querían que él tuviera el control total. También,fui capaz de permitir al Dr. Flomo vender el SMM.

 

Después ya no estaba dispuesto a hacer tales cosas.
Clínica herbaria del Dr. Flomo

 

Hubo algunas cosas que no funcionaron bien en la transacción con la Compañía de Bauxita de América, y pasó algún tiempo. Determiné que el principal problema era que el doctor Flomo viajaba trabajando sobre su proyecto con las hierbas. Era un plan bastante caro. Intentó plantar varios acres con diferentes hierbas. Él no me permitiría platicar con los médicos de la clínica de la compañía de bauxita.

Dependíamos de él y él se había ido a otra parte.


Decidí decirle a Arnold sobre las posibles ventas. Arnold pretendió llamar a la clínica de la Compañía de Bauxita de América pero no pudo obtener el número correcto. Entonces se puso en contacto con la compañía en Estados Unidos, dueña de la compañía de bauxita, y consiguió el número de teléfono del presidente de la Compañía de Bauxita de América en Guinea.

 

El presidente dijo que no usaría nuestra SMM (OS-82) hasta que una universidad publicara un artículo declarando que lo habían probado y que sí funcionaba. Esto acabó con la venta de $60,000 dólares de botellas a la clínica de la compañía de bauxita. Los médicos de la compañía fueron informados que no podían utilizar la SMM. Si no hubiéramos intentado ir a la oficina principal, los doctores hubieran continuado usando la SMM. (Esto fue un gran error de Arnold).

 

Yo no quería agitar las cosas en la oficina de la Compañía de Bauxita de América ya que me di cuenta de que las cosas estaban delicadas). Si ellos ya habían estado usando la SMM por seis meses y el ausentismo había sido reducido 50% durante ese tiempo, nadie se hubiera opuesto.

 

A como estaba la situación, la oficina principal nunca supo que ya se habían tratado 2,000 personas.
Dr. Flomo y un yerbero local preparando formulas herbarias.


 


Continué trabajando con el Dr. Flomo y le envié 10,000 cápsulas vacías y varias máquinas para cápsulas pequeñas que podían utilizarse para rellenar las cápsulas. Él nunca realmente hizo nada más con la malaria. Guinea está llena de malaria.

 

Si hubiera continuado tratando personas por ¢75 de dólar cada una (una persona de allá lo puede pagar) se hubiera hecho rico en ese lugar. Hubiera llegado a ser el doctor más conocido de esa parte del mundo. Eligió continuar vendiendo sus hierbas las cuales nunca tomó. Hubiéramos proporcionado cantidades ilimitadas de SMM al Dr. Flomo y él pudo haber cambiado un país entero, pero únicamente intentó vender sus hierbas.

Si usted lee el capítulo 18 verá su error. Él estaba tan interesado en sus propias metas que simplemente no pudo ver la escena completa. No estaba interesado en ayudar a las personas de ese país, sólo en hacer dinero. Vivía en su propio mundo. Aún así, más de 2,000 personas fueron curadas de malaria como resultado del esfuerzo del doctor Flomo.

Por favor dígales a sus amigos sobre la descarga de la Parte 1. Haga clic sobre la siguiente dirección www.mmsmexico.com.mx


SMM está disponible para que usted pueda comprarle inmediatamente. Vea el último párrafo del capítulo 8. Sólo pensé que le gustaría probarlo antes de fabricar miles de botellas.

 

El libro II le dice cómo hacer un ciento de botellas.

Capítulo 5 - Kenia, África del Este

 

Resultó que Arnold conocía al hombre al frente del grupo misionero llamado Hermandad Internacional de la Fe Cristiana o HIFC. Algunos meses atrás, habíamos decidido cobrar $5 dólares por dosis de SMM.

 

No importaba que los africanos no pudieran pagar esa cantidad, nosotros estábamos planeando obtener el dinero de una de las fuentes humanitarias, pero eso todavía no se presentaba. Finalmente se me ocurrió que con un costo de $5 dólares nosotros podríamos ofrecer una gran donación a HIFC. Se lo dije a Arnold y le pareció una buena idea.


Arnold prometió darles $200,000 dólares obtenidos de la SMM si ellos aportaban el dinero para llevarme a sus misiones y entrenar a su gente en cómo usar el OS-82 (SMM). En aquel tiempo le llamábamos OS-82. El nombre fue cambiado varias veces. Debido a que pusimos el precio de $5 dólares por dosis, nosotros podríamos hacer $200,000 dólares con una inversión de $50 dólares. Sólo permítame mencionar que fue mi idea.

 

Aquí en el desierto, las 2,000 personas tratadas en Guinea, las 5,000 tratadas en Sierra Leona y las 75,000 tratadas en Uganda y Kenia, todas han sido resultado directo de mis ideas. Sí, James ayudó, pero no contribuyó con ideas ni contactó a las personas en Guinea o Sierra Leona. Yo lo hice. Y aún todo tiene que ser hecho a su manera, porque, por supuesto, todos los donadores lo quieren de esta manera. (Eso es lo que siempre me dice).

 

No me hubiera importado haberlo hecho a su manera si las cosas se hubieran hecho, pero no fue así.


La oferta los impresionó y decidieron tomarla y enviarme a Kenia y Uganda. Como siempre, Arnold nunca me permitió platicar con la persona a cargo del grupo misionero HIFC o con alguna de las personas quien podría haber ayudado a financiar nuestros viajes a África. Sin embargo, él me tenía que enviar a África dado que no estaba calificado para suministrar la SMM, y lo sabía. Pero estaba inflexible en que las cosas debían hacerse a su manera. Eso, por supuesto, es la razón por la estoy escribiendo este libro.

 

Han pasado cinco años y en mi opinión nuestra relación no nos ha llevado a ninguna parte.

 

Lo intenta pero ha cometido muchos errores.
Toda la SMM usada en África ha sido embotellada en estas botellas verdes de 4 onzas.

 

Todo esto ocurrió en el 2003. La HIFC finalmente me mandó en el 2004. Embotellé cientos de botellas de SMM en mi cocina usando accesorios domésticos e instrumentos de laboratorio con escalas muy precisas.

 

De hecho, hasta esta fecha (10/1/2006) yo soy la única persona quien ha embotellado SMM, y he embotellado muchos cientos de botellas con 650 dosis por botella. Suman a este punto más de ½ millón de dosis. Las botellas que finalmente elegimos son de cuatro onzas, altas, de color verde oscuro, con un gotero en la tapa de tal forma que las gotas puedan ser suministradas de la botella siempre y cuando haya solución adentro.

 

Estaba razonablemente seguro de que botellas similares no existían en África y era lo correcto. Una botella con la solución para la malaria podría ser reconocida desde una cuadra siempre y cuando no hubiera nada similar.


Enviamos cerca de 60 botellas a las distintas misiones antes de irme y llevé 22 botellas conmigo en el avión. Varios inspectores mostraron leve interés en las botellas pero nadie me detuvo o siquiera sugirió que las botellas deberían ser revisadas. Cuando me preguntaron únicamente contesté que las botellas contenían un suplemento mineral que hacia sentirse mejor a las víctimas de malaria. No cometí el error de decir que era algún tipo de cura. Sólo mencioné que los pacientes de malaria descansaban mejor debido a los minerales que les proporcionaba. Nadie cuestionó el concepto.


Y creía que no lo harían. Está bien hacer sentir mejor a las personas, pero mejor no las cure porque si lo hace, créame, estará en muchísimos problemas.
Arribé a Kakamega, Kenia, el 31 de enero del 2004. Fui recibido en el aeropuerto por cuatro personas quienes me abrazaron.

 

Eran Javan Ommani, el ministro encargado de la misión de ese lugar, Gladis Ayugu, Hezron Juma el segundo a cargo de la misión, y finalmente Beatic Iadeche.
Dr. Opondo con botellas de SMM sobre la mesa.

 

Estaban encantados de verme y eran muy graciosos. Me llevaron a la misión donde tenían un cuarto muy agradable arreglado con mosquiteros y todo lo necesario.


El doctor Isaac Opondo vino a verme esa tarde, dado que él era el responsable del hospital de la misión y se le había dicho que yo estaría dando a los pacientes tratamiento para curar la malaria. Estaba preocupado. Realmente necesitaba saber lo que les daría. Me di cuenta que si yo o la SMM no le agradábamos podía echar todo abajo y nada ocurriría y yo me regresaría sin logro alguno. Entonces empecé a explicarle exactamente qué era realmente la SMM y cómo trabajaba.

 

El entendió el dióxido de cloro debido a sus conocimientos científicos incluyendo las plantas de purificación de agua y desinfectantes. Le dije la mayoría de las cosas que ya mencioné en este libro más otra información. Estaba interesado. Me he dado cuenta que los hechos exactos funcionan mejor que cualquier otra cosa y eso es lo que le di.


Finalmente el Dr. Opondo dijo:

“Tengo el panorama y si tú realmente puedes poner el dióxido de cloro en el cuerpo, creo que hará exactamente lo que tú me dijiste que haría”.

Una vez que tuvo la imagen del dióxido de cloro en su cabeza, se convenció de la idea.
Hospital de la Misión Ematsai

 

Tanto, que dijo:

“Mi esposa está enferma de malaria. ¿Puedo ir por ella ahora? ”. Yo dije: “Claro”.

Fue entonces la esposa del Dr. Opondo la primera persona con malaria que traté en África.

 

Ella llegó 20 minutos después. Mezclé para ella un trago de SMM de sólo 5 gotas. En ese tiempo consideraba 15 gotas una dosis estándar y no recuerdo exactamente por qué usé sólo cinco gotas. Supongo que estaba preocupado de que le diera náuseas. A la mañana siguiente ella se sentía mejor, pero no estaba del todo bien y yo le había dicho que ella se pondría bien. Yo estaba programado para iniciar tratamientos en el hospital esa mañana.


Eso fue de hecho un problema pero no tan malo como usted podría pensar. El doctor creyó mi explicación sobre el dióxido de cloro y parecía tener fe en lo que yo le había dicho. El problema fue que la cepa de la malaria aquí era más fuerte que la cepa de malaria de América del Sur. En vista de que la esposa del doctor estaba de hecho un poco mejor, supe que estaba funcionando pero que no era suficiente. Le dije al doctor que su esposa sólo necesitaba otra dosis y el estuvo de acuerdo.


Esa mañana se suponía que yo empezaría a tratar personas en el hospital de la misión. Puse en el frente de mi bata blanca de laboratorio, con letras doradas, las palabras “La Fundación Solución para la Malaria”.

 

Usaba mi sombrero, pantalón bronce claro y zapatos blancos. Lucía como un doctor. Llegué al hospital cerca de las 8. A.M. y el Dr. Opondo me acomodó en su oficina. Yo, por supuesto, le expliqué a todo el mundo que no era doctor. A ellos no les importó. Era el único hombre blanco en 50 millas a la redonda y todos tenían un gran respeto por los hombres blancos.

Discutí con el doctor Opondo sobre el número de gotas que deberían darse. Señalé que la cepa de malaria de allí se veía más fuerte que la de América del Sur. Decidimos usar 15 gotas por dosis y pronto su esposa tuvo su siguiente dosis. Ella recibió una segunda dosis de 15 gotas y se fue a casa. Les dimos a los pacientes dosis de 15 gotas todo el día, pero al día siguiente la mayoría de ellos regresaron sintiéndose mejor, pero no bien. Eso hizo que decidiera usar dosis de 30 gotas para curar con una sola dosis. Había demasiadas víctimas de malaria como para tratar dos veces a cada una.


El hospital del laboratorio estaba sobrecargado.

 

Nosotros simplemente no podíamos analizar la sangre de cada persona por malaria. Sin embargo, en ese lugar no hay mucha duda sobre si alguien tiene malaria o no. Normalmente, el doctor solo mira a la persona y reconoce la malaria. Sin embargo ellos tomaron tantas muestras de sangre como fue posible.

 

Todas las personas que daban positivo de malaria por prueba de sangre, eventualmente resultaban negativo después de la segunda dosis o después de la dosis de 30 gotas.

Rev. Ommani

 

Tomaba usualmente cuatro horas en desaparecer todos los síntomas de malaria.

 

Sólo en unos cuantos casos tomó 12 horas para que desaparecieran los síntomas. Aunque había muchas otras enfermedades además de malaria, nunca fallamos en cuanto a lo que respecta a malaria.

 

No podemos garantizar el hecho, ya que no todo el mundo tuvo un análisis de sangre, pero de acuerdo a nuestro conocimiento, no hubo fallas en eliminar los parásitos de la malaria.

Dr. Vincent Orimba platica con una madre acerca de su bebé quien acaba de tomar la SMM.

 

Tratamos a los que todavía se sentían mal y todos estaban recuperados cuando regresaron al siguiente día.

 

El Dr. Opondo estuvo de acuerdo conmigo en incrementar la dosis a 30 gotas. Empezó a funcionar con un solo tratamiento. Esto era ocho veces la dosis usada en América del sur. Esto equivaldría a 240 gotas de Oxígeno Estabilizado del que se vende en las tiendas de alimentos saludables. En ese hospital me presentaron a cada paciente de malaria y aquéllos que podían hablar inglés describían un poco sus síntomas.

 

Yo dosifiqué a cada uno. Intenté no sólo tratar a los pacientes de malaria. Sabía que el SMM sería bueno para la mayoría de cualquiera de los problemas que tuvieran. Algunos pronto vomitaron lombrices y muchos otros dijeron que varios de sus malestares habían mejorado.


El reverendo Ommani estaba al mando de la misión y se veía un poco cansado. Me dijo que desde su accidente no había tenido ningún problema con malaria. Caminaba con bastón y tenía algunos soportes de acero en su pierna. Dijo que quizá el acero estaba de alguna manera causando una reacción en su sangre que estaba matando los parásitos de malaria. Lo miré muy de cerca a la cara y ojos. Sólo pude ver cansancio extremo. Estaba enfermo y no lo sabía.

 

Le pregunté si estaba tomando pastillas para el dolor y admitió que tomaba varias al día. Le dije: Reverendo, hágame un favor y hágase un análisis de sangre para malaria. En un momento pareció ocurrirle todo y de dio cuenta de cómo se sentía realmente.


De hecho lo que le quise decir es que se hiciera el análisis al día siguiente, pero me miró de nuevo y fue a despertar al técnico del laboratorio. En aproximadamente una hora regresó con un reporte sorprendente.

 

El paciente promedio de malaria que llegaba al hospital para obtener el tratamiento tenía una lectura de más seis. Rev. Ommani tenía una lectura de más 120. Podía morir en cualquier instante. Le di la dosis más grande que pensé sería segura, la de 30 gotas. Normalmente una persona con tan alta lectura estaría encamada casi sin poder moverse, pero las pastillas para el dolor enmascaran los síntomas en algunos casos.


La mañana siguiente el Rev. Ommani se sentía mecho mejor, pero estaba enfermo otra vez para medio día. A mediodía su sangre dio una lectura de más seis la cual era una lectura normal para una persona enferma de malaria. Le di otras 18 gotas y para la mañana siguiente estaba proclamando que se sentía grandioso. Se veía bien.

 

El análisis de su sangre dio una lectura de cero parásitos de malaria. Tuvo suerte que las cosas pasaran de esta manera.

 

Ocurre muchas veces que las personas toman analgésicos para enmascarar el dolor de la malaria. No se dan cuenta que es malaria como le ocurrió al Rev. Ommani, pero él creyó en mí. Ellos toman más y más analgésicos conforme su dolor de cabeza y de articulaciones se vuelve peor. Esta es una condición muy peligrosa porque pueden andar por ahí con suficiente malaria para matarlos.

 

Cuando eso ocurre, uno puede simplemente caer muerto y ocurre efectivamente.
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