Descartes. Exámenes resueltos por alumnos




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1.4.- Empirismo- racionalismo (Sub-apartado)

No hablamos de influencias sino de distintas maneras de llegar al conocimiento entre Descartes, máximo representante del racionalismo, y la segunda gran corriente filosófica del siglo XVII y XVIII, el empirismo. Debemos entender que son soluciones alternativas o maneras diferentes de resolver problemas.

No surge una a raíz de la otra, sino que las dos surgen en espacios geográficos distintos:

• racionalismo, Europa continental (Descartes, Spinoza, Leibniz) cuyos principios son la razón como fuente del conocimiento, conocimiento que se fundamenta en las ideas innatas (sin experiencia), y necesidad de elaborar un método deductivo (siendo modelo las matemáticas que hacen que lleguemos a la verdad);

• empirismo, en las islas británicas (Locke, Berkeley, Hume) cuyos principios son la experiencia como fuente del conocimiento, el ser humano no posee ideas innatas, así que lo primero que conoce es por la experiencia, y el método a seguir es el inductivo, tomando como “base” el método de la física.

Ambas parecen contrarias pero plantean el mismo problema, la Gnoseología o Epistemología (teoría del conocimiento), y consideran como problema fundamental la cuestión del método. Lo único que podemos ver es que plantean los mismos problemas pero con respuestas diferentes, que no quiere decir que no sean complementarios, como ocurrirá con Kant

1.5.- Kant (Sub-apartado)

En este caso, Descartes influirá en un autor posterior: Kant. Más bien, hemos de hablar de la influencia del racionalismo en Kant, ya que es un filósofo que intenta hacer una síntesis entre empirismo y racionalismo. Estas dos corrientes mantenían posturas contrapuestas, en la mayoría de los casos, que parecían exigir un punto de encuentro y esto es lo que intenta establecer Kant: asimilar lo que había de verdadero en cada una de las dos corrientes. Del racionalismo, siguiendo la actitud filosófica de Descartes, va a tomar el plantear el problema del conocimiento desde una posición radical y primaria que le permita buscar un punto de partida que le permita establecer unas bases sólidas para el conocimiento.

2. con hechos históricos relevantes (especialmente si son coetáneos del autor o tienen relación con su vida).

Introducción.- El periodo en el que vivió Descartes (s.XVII) está considerado como una época de cambios históricos y sociales profundos, pues continúan produciéndose y consolidándose una serie de cambios sociales y políticos ya iniciados en el Renacimiento (como la publicación de: Utopía de Tomas Moro, o El Príncipe de Nicolás Maquiavelo) y que están poniendo en crisis todo el sistema feudal. De los muchos que hubo vamos a señalar dos que consideramos dejaron huella en la personalidad de Descartes; estos son las guerras de religión europeas (recordamos que Descartes marcho al ejercito cuando fue joven) y la condena a Galileo (relacionado con la Inquisición).

2.1.- Guerras de religión (Sub-apartado)

Con la Reforma Protestante de Lutero, que supuso la ruptura de la unidad religiosa del cristianismo y la subsiguiente Contrarreforma que llevó a cabo la Iglesia Católica mediante una imposición más dura de la Inquisición en Europa por medio del Papa IV siguiendo el modelo de la Inquisición española que el Papa IV vio cuando vino de embajador de León X a las cortes de España siendo cardenal. Se inició una gran crisis en el seno del cristianismo que desencadenó en diferentes conflictos religiosos entre protestantes y católicos y gran parte de los estados europeos, más conflictivo en las ciudades-estado de Italia.

Como estas diferencias se aprovecharon para intereses políticos (los estados de la mitad-oeste de Europa se declaraban protestantes) y el afán expansionista de determinados países hizo que derivaran fuertes enfrentamientos entre los diversos países europeos, como la Guerra de los Treinta Años, en la que Descartes participó, primero en el bando protestante y después en el bando católico (Francia, Provincias Unidas, Bohemia, Inglaterra… eran protestantes). Quizá, tal vez, la actitud de Descartes en este conflicto, combatiendo en los dos bandos contrarios, refleja esta actitud de duda y de crisis que acabó más tarde con la unidad del cristianismo y que instauró un nuevo marco político-religioso en Europa.

2.2.- Condena que sufrió Galileo (Sub-apartado)

Se le condenó en 1633 por parte de la Santa Inquisición, por el hecho de sostener la tesis que afirmaba el movimiento de la Tierra, entre otras cosas. Pablo IV volverá a tener gran importancia por la publicación del “Indes Librorum Prohibitorum”. El conocimiento de esta condena le llevó a renunciar a publicar su obra Tratado del mundo y de la luz en la que exponía toda su física, toda su teoría del mundo desde una concepción mecanicista y en la que defendía la tesis galileana. Descartes tiene miedo a enfrentarse a la Iglesia, no se sabe si por una mera cuestión de evitar una condena similar, o si por mantenerse fiel a sus creencias religiosas. Pero, lo que sí que apreciamos a lo largo de toda la obra de Descartes, y lo hemos podido comprobar con la lectura del Discurso del método, es la cautela y la prudencia con la que procede en aquellos temas que tienen connotaciones religiosas o políticas, teniendo en cuenta también lo ya nombrado, “Indes Librorum Prohibitorum”.

3. rasgos significativos del mundo contemporáneo.

Introducción.- Quizá el aspecto de la filosofía de Descartes que mayor relevancia tenga con hechos importantes del mundo contemporáneo sea su propuesta moral. Algunos de sus preceptos recogidos en las normas de la moral provisional, adaptados a las circunstancias vitales del momento, pueden seguir teniendo vigencia como referentes de acción en la vida de las personas en la actualidad.

3.1.- Las máximas de Descartes (Sub-apartado)

Uno de los preceptos de la Primera Máxima, el de seguir como guía, opiniones y conductas moderadas, es un principio moral que se debe ejercitar para evitar los excesos que en cualquier ámbito vital (ideologías…) pueden ser perjudiciales a nivel personal y social.

También en este mundo nuestro de la apariencia, observamos a diario como algunos de los personajes públicos y otros de nuestros entorno obran de modo distinto a lo que dicen ser y creer, de ahí lo que dice Descartes de fijarnos en lo que hacen y no en lo que dicen (los demás), es buena herramienta para descubrir las personas que verdaderamente son.

La Segunda Máxima también recoge una recomendación muy útil en nuestra existencia; se pretende minimizar las consecuencias negativas que pueden llegar a tener los errores en las decisiones de nuestra vida. Se trata de que cuando, ante un dilema o una situación llena de incertidumbre, adoptemos la decisión que consideremos más conveniente; aunque no hayamos acertado, no debemos arrepentirnos porque la decisión se adoptó con la mejor intención.

La Tercera Máxima se contempla una recomendación muy útil. Trata de que, para evitar tormentos, limitemos nuestros deseos y aspiraciones a aquello que entre dentro del ámbito de nuestras posibilidades y que aceptemos como algo inevitable lo que hagamos que se nos acople a nosotros de modo necesario; solo así lograremos la tranquilidad para llegar a la felicidad.

Acabando, la Cuarta Máxima nos ofrece un precepto y que puede ser igualmente recomendable a la hora de elegir bien en un aspecto tan importante de la vida como es el laboral. Elegiremos aquella ocupación en la que desarrollaremos mejor nuestra vida profesional. Después de ver las diversas ocupaciones de Descartes nos recomienda elegir aquella que mejor se ajuste a nuestras capacidades, gustos y preferencias.

Y es evidente que no hay menos repugnancia en admitir que la falsedad o imperfección proceda como tal de Dios mismo, que en admitir que la verdad o la perfección procede de la nada. Mas si no supiéramos que todo cuanto en nosotros es real y verdadero proviene de un ser perfecto e infinito, entonces, por claras y distintas que nuestras ideas fuesen, no habría razón alguna que nos asegurase que tienen la perfección de ser verdaderas. Así, pues, habiéndonos el conocimiento de Dios y del alma testimoniado la certeza de esa regla, resulta bien fácil conocer que los ensueños, que imaginamos dormidos, no deben, en manera alguna, hacernos dudar de la verdad de los pensamientos que tenemos despiertos. Pues si ocurriese que en sueño tuviera una persona una idea muy clara y distinta, como por ejemplo, que inventase un geómetra una demostración nueva, no sería ello motivo para impedirle ser verdadera; y en cuanto al error más corriente en muchos sueños, que consiste en representarnos varios objetos del mismo modo como nos los representan los sentidos exteriores, no debe importarnos que nos dé ocasión de desconfiar de la verdad de esas tales ideas, porque también pueden los sentidos engañarnos con frecuencia durante la vigilia, como los que tienen ictericia lo ven todo amarillo, o como los astros y otros cuerpos muy lejanos nos parecen mucho más pequeños de lo que son. Pues, en último término, despiertos o dormidos, no debemos dejarnos persuadir nunca sino por la evidencia de la razón. Y nótese bien que digo de la razón, no de la imaginación ni de los sentidos; como asimismo, porque veamos el sol muy claramente, no debemos por ello juzgar que sea del tamaño que le vemos; y muy bien podemos imaginar distintamente una cabeza de león pegada al cuerpo de una cabra, sin que por eso haya que concluir que en el mundo existe la quimera, pues la razón no nos dice que lo que así vemos o imaginamos sea verdadero; pero nos dice que todas nuestras ideas o nociones deben tener algún fundamento de verdad; pues no fuera posible que Dios, que es todo perfecto y verdadero, las pusiera sin eso en nosotros; y puesto que nuestros razonamientos nunca son tan evidentes y tan enteros cuando soñamos que cuando estamos despiertos, si bien a veces nuestras imaginaciones son tan vivas y expresivas y hasta más en el sueño que en la vigilia, por eso nos dice la razón, que, no pudiendo ser verdaderos todos nuestros pensamientos, porque no somos totalmente perfectos, deberá infaliblemente hallarse la verdad más bien en los que pensemos estando despiertos, que en los que tengamos estando dormidos. R. Descartes. Discurso del Método. Parte IV.

1.- Sintetiza las ideas del texto mostrando la estructura argumentativa o expositiva desarrollada por el autor. (2 puntos)

2.- Define los términos relacionados "certeza" y "verdad" partiendo de la información ofrecida por el texto y completándola con los conocimientos que tengas de la filosofía del autor. (2 puntos)

3.- Redacción: Verdad, certeza y realidad en Descartes. (5 puntos)

4.-Comenta brevemente cualquier aspecto del pensamiento del autor del texto que juzgues importante en alguno de estos sentidos: por su relación con el de otros filósofos, con hechos históricos relevantes (especialmente si son coetáneos del autor o tienen relación con su vida) o con rasgos significativos del mundo contemporáneo. (1 punto).

1.- Sintetiza ... Se trata de un texto argumentativo en el cual, basándose en que lo real proviene de Dios, nos argumenta que hemos de dejarnos guiar por la razón en la búsqueda del conocimiento y que ha de ser en vigilia, sin dejarnos influir por la imaginación.

[Línea 1-5] Parte del principio de Dios: la verdad y la perfección provienen de Dios, ser perfecto e infinito, ya que si no, no podríamos estar seguros de la veracidad de nuestros pensamientos.

[Línea 5-25] Expone una teoría del conocimiento:

Descarta el conocimiento en los sueños (l. 5-14)

Cabe la posibilidad de que aquello que soñáramos fuera real (l. 5-9)

Los sentidos nos engañan en el sueño y la vigilia (l. 9-14)

Así pues, hemos de guiarnos por la razón (l.15)

La imaginación no tiene fundamento de verdad (l.18-19)

En la vigilia nos pensamientos son más certeros (l.21) ya que:

La imaginación es más expresiva en los sueños (l.23)

Concluye: “Deberá infaliblemente hallarse la verdad mas bien en los que pensemos estando despiertos” (l.25)

2.- Define los términos relacionados "verdad" y "certeza" ..

Certeza: aparece una sola vez en el texto, en la línea 5, significando “seguridad que algo es verdad”. Con la certeza Descartes se asegura que la regla es útil, y cierta, es verdadera.

Verdad: aparece 5 veces en el texto a lo largo de él y una vez implícita en la línea 21 (sin eso). La verdad es, en Descartes, la perfección de la que participan algunos pensamientos y que otorga realidad a los mismos. Según él, proviene de Dios, ya que si no es un ser perfecto el que la “reparte” no podríamos tener la CERTEZA de que aquello que pensamos o razonamos sea cierto.

Por tanto, están intrínsecamente relacionados. La cualidad de verdad (sinónimo de real, verdadero) nos da la certeza de que aquello que nos dicta la razón y nos muestra como evidente es real. Es decir, existe, nos podemos fiar, no es falso. La verdad en Descartes más palmaria es la del cogito, ergo sum, el resto de verdades lo serán por deducción. Verdad y certeza se identifican en Descartes.

3-Redacción: Verdad, certeza y realidad en Descartes.

INTRODUCCIÓN. La filosofía de Descartes gira en torno a la elaboración de un método. Este método es elaborado por Descartes para dotar a la filosofía de una forma de conocer que garantice un conocimiento real y verdadero. De esta forma se podría poner fin a las discusiones absurdas entre filósofos que se dieron durante la época de Descartes y antes. Este método lo saca Descartes de las ciencias, que según el, aún conservan su rigor y su veracidad: la geometría y la aritmética. Descartes pretende utilizar el método de las ciencias para aplicarlo a todos los ámbitos del conocimiento, en especial, en la Filosofía, De este modo, se alcanzarían verdades irrefutables.

DESARROLLO. El método que propone Descartes se basa en la intuición, y a partir de ella, deducir la realidad. Tiene las siguientes fases. La primera es conocida como duda metódica y consiste en que no se tiene que aceptar nada como verdadero si no es evidente. Para que algo sea evidente, tiene que ser claro, es decir, que sus elementos sean ciertos sin dudas, y distinto, esto es, que no sea posible confundirlo con otra cosa.

Por tanto, esta duda metódica consiste en poner en duda todo lo que sabemos hasta llegar a las verdades evidentes e indudables. La duda metódica no es permanente ni destructiva, como el escepticismo, sino que es provisional y con finalidad constructiva, pues se duda para descubrir la verdad, paradójicamente.

La siguiente fase es el análisis. Consiste en dividir el problema o asunto en sus elementos más simples esto es, en ideas simples o innatas que captamos por intuición, de manera inmediata y sin razonamiento previo. Estas ideas cumplen la condición de evidencia, son claras y distintas. Son puramente racionales y se encuentran en nuestra mente desde que nacimos, de manera que, mediante un estimulo externo, los activamos y las captamos inmediatamente. También son abstractas y solo se pueden conocer parcialmente. A partir de las ideas innatas se pasa a la siguiente fase, la síntesis.

Consiste en tomar como punto de partida las ideas evidentes y verdaderas para conocer mediante un proceso de deducción las ideas que son complejas y no evidentes.

Por ultimo se procederá a la enumeración, es decir, la revisión de todos los pasos del proceso deductivo para detectar posibles errores y comprobar que no hemos dejado nada fuera.

POR TODO LO EXPUESTO. Una vez expuesto su método Descartes necesita un fundamento para dar la seguridad de que el método no falla. Aquello que da garantía de un razonamiento verdadero es su punto de partida, que en este caso son las ideas innatas. Estas ideas son verdaderas no por un razonamiento nuestro, pues no provienen de ahí, son verdaderas y reales porque alguien verdadero, real y perfecto las ha puesto en nosotros. Ese es Dios y las ha puesto en nosotros para que el conocimiento del mundo no sea erróneo. Si no tuviésemos la certeza de que un ser perfecto nos otorga esta capacidad, nunca tendríamos la seguridad de que nuestros pensamientos fueran correctos. Esto lo hace porque es bondadoso y perfecto. Por tanto de las únicas ideas de las que nos podemos fiar son de las innatas, que al proceder de Dios son verdaderas y no de las adventicias y facticias, que al proceder de nuestros sentidos e imaginación no tienen garantía de certeza y pueden dar lugar a error. Por ello era sumamente importante para Descartes demostrar la existencia de Dios. De esta forma se justifica la existencia de las ideas innatas y de que el mundo que nos rodea es real. Los argumentos que utiliza Descartes para demostrar la existencia de Dios son el de la infinitud, por el cual la idea de infinito proviene de alguien infinito, el de la perfección, por el que todas las perfecciones proceden de un ser perfecto en grado máximo y el ontológico, por el cual si Dios es perfecto y la existencia es una perfección, Dios debe existir.
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