Colección conciencia global




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títuloColección conciencia global
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Elementos espirituales de la per­sonalidad: el sentido moral

(Apuntes sin elaborar)
Es la conciencia de lo recto, de lo justo y de lo bueno, que se manifiesta como: voz de la conciencia, sentido de responsa­bilidad, sentimiento de justicia (este último ya en los niños y en los seres primitivos).

Desarrollo gradual desde abajo. Se revela en la acción ex­terna; relaciones con los demás, autoridad; normas externas, códigos morales, reconocimiento del derecho de los demás, justicia, solidaridad, transgresión y sanción, culpa y pena; pu­nición, aceptación, reconocimiento de lo que es justo. Interior­mente: asunción interna de la ley, autonomía, refinamiento y desarrollo de la conciencia moral.
Oh digna y límpida conciencia

cuan amarga brida te resulta el menor fallo.
Elementos ya innatos a la personalidad (hereditarios, auto hereditarios, ambientales) y rayos que descienden sobre ella.

Aspectos más elevados: solidaridad de grupo cada vez más amplia, unidad de la vida (horizontal); una concepción cada vez más espiritual, interna, dinámica. Unión con la perfec­ción, con el Yo Espiritual (vertical).
P atología de la Moral

Perduración de estadios primitivos: estancamiento, degenera­ción, caricatura, exageración, perversión, represión.

Miedo excesivo al mal: moralismo estrecho y moralidades negativas, constrictivas, represivas y estáticas.

Fariseísmo: orgullo de la propia moralidad.

Fingimiento, hipocresía, formalismo.

Inmoralismo. Amoralismo. (Más allá del bien y del mal). Pasar de una concepción moral estrecha, fosilizada, muerta, a otra más amplia; de una estrecha ley de justicia a la ley del amor. Espíritus prometéicos, aparentemente inmorales.

Cristo y los fariseos. Spinoza, etc.: Destruir para reconstruir.

Crisis de pasaje, peligroso; posibilidad de desviaciones, de reincidir en la inmoralidad. Pseudo prometéicos. Nietzsche y nietzscheanos. Ver la poesía de Luigi Valli: Pitecántropo (cari­catura del superhombre).

Sin embargo estas crisis son necesarias para el desarrollo. Comprender que es así, tanto para uno mismo como para los de­más, permite dirigirlas oportunamente.

Remordimiento. Incapacidad de superar la culpa. Lady Macbeth: "Ni con todos los perfumes de Arabia sería posible dulcificar (purificar) esta pequeña mano".

"La enfermedad suele ser, en manos del Superyo, el medio de castigar al Yo, al sí mismo, haciéndolo sufrir. El enfermo se ve entonces constreñido a comportarse como un condenado que precisa de la enfermedad para expiar su delito" (Freud).

Síndromes de autopunición aparente y de autopunición disimu­lada.

Manifestaciones diversas: miedo a ser arrestado y acusado. Impulso obsesivo a lavarse. Enfermos que se lavan durante horas y horas.

Condenación de un órgano considerado culpable. Antiguo precepto: si tus ojos ven pecado, arráncatelos; si tu mano ha pecado, córtatela. Parálisis. Autopunición extrema: el suicidio.

No todos los suicidios se deben a esta causa, pero sí algu­nos, sin que la persona sea consciente. confirmación: la enfermedad se alivia tras el «ritual expia­torio» (p. e. ser lavados).

... los síntomas más constantes y tenaces pueden cesar de un día para otro, cuando el enfermo deviene accidentalmente víctima de algún gran sufrimiento físico, orgánico (fiebre, dolores, intervención quirúrgica) o incluso moral (pérdida del puesto de trabajo o de dinero; luto). Ver el libro de R. Allendy: La justice intérieure, basado en todo esto.

Cura de la autopunición: substituir la autopunición que es la condena y venganza del Principio concebido como juicio se­vero, inflexible y punitivo por la expiación (que el pecador se convierta y viva), la catarsis, la purificación. La absolución li­beradora, la redención. Substituir el remordimiento estéril por el arrepentimiento liberador, la punición por la compen­sación. El sentido de culpa, de ser imperfecto, pasa a ser el es­tímulo para trabajar activamente hacia la elevación; da fuer­zas para la renunciación y el sacrificio que requiere alcanzar una vida moral y espiritual más amplia, pura y noble.

En el cristianismo esto se encuentra simbolizado y actuali­zado en el rito de la confesión, que puede y debe llegar a ser un procedimiento individual e interior.

Este es el objetivo de la curación psicológica (psicoanálisis, psicosíntesis): conciliación, eliminación del conflicto estático y desgastante; unificación de lo inferior con lo superior, y su utilización y sublimación. Pasaje por sucesivos estadios hacia la luz, la perfección, el sol interno; unificación de la personali­dad con la individualidad.

(Alineamiento, coordinación entre personalidad y Ego a través del yo superior o el supraconsciente).

Aapéndice segundo
Elementos espirituales de la personalidad:

deseo de saber y capacidad de conocer

(Apuntes sin elaborar)
La sed de conocer constituye una de las diferencias más claras entre el hombre y los animales. Estos no muestran de­seos de conocer sino aquello que atañe directamente a sus ne­cesidades e instintos: búsqueda de alimento, defensa, etc. Úni­camente el hombre posee el anhelo de conocer por conocer. Esta tendencia se revela en él ya desde niño: esos famosos 'por qués' de los niños que deben ser sabiamente utilizados por los educadores. Los niños no deben ser nunca reprimidos o desanimados, jamás ridiculizados; no debe dárseles un 'nada, nada' por respuesta, porque deducen e intuyen mucho más de lo que creemos. Su mente es concreta, por lo que no se les debe hablar en términos abstractos; carecen de preconceptos, están libres de obstáculos. Es adecuado responder a los niños mediante analogías, parábolas, símbolos.
Deseo de conocer

1. Superficialmente.

a) Conocimiento del mundo externo. Es el primer pel­daño (los 'Ulises'); adolescentes, jóvenes; exploradores de la superficie terrestre, de la profundidad de los mares, del aire, de la estratosfera.

b) Conocimiento íntimo de la naturaleza, de los fenómenos naturales, leyes, ciencias; nobles pasiones; ascetas y héroes de la ciencia (Pasteur).

2. En profundidad.

Deseo de conocer el sentido oculto de la vida. ¿Por qué? ¿Qué es lo que somos? ¿De dónde venimos? ¿Por qué esta­mos aquí? ¿A dónde nos dirigimos? El problema del dolor. El problema del mal (también en aquél). El problema de la crea­ción. La búsqueda filosófica (filosofía significa amor por la Verdad).

Deseo de saber, de conocer: primero el mundo externo, después las leyes que lo regulan, y después su origen. A con­tinuación se intenta encontrar la causa primera, la Realidad invisible que se encuentra detrás de todo; el poder que ha cre­ado todo; el Espíritu; Dios.

Todo persona, ya sea un administrador, un operario o una mujer humilde, tiene una concepción de la vida aunque sea inconsciente, informulada o rudimentaria.

La importancia de tal concepción; la importancia de reconocerla claramente en nosotros mismos: determina nuestras acciones y nuestras decisiones más importantes; da fe y fuerza, o tal vez escepticismo y desánimo. Ciertas concepciones pesimistas han sido causa de suicidio.
Psicología de la Conciencia

Curiosidad vana, personal y superficial sobre los hechos de los demás. Negación. Duda excesiva; esquivar la bús­queda. Una estéril metafísica rumiante. Fanatismo, intoleran­cia, persecución; exceso de confianza.

Dogmatismo teológico, filosófico y científico: Esto nos lleva a hablar de la crítica del conocimiento (gnoseología).

Órganos estáticos y planos: de conocimiento. Su campo y limitaciones.
I. La conciencia sensible: su naturaleza y sus

LIMITACIONES

Las cinco ventanas al mundo (los cinco sentidos). Estímu­los (vibraciones); sensaciones, percepciones, apercepciones, reconstrucciones mentales de los datos sensibles.

Limitación y relatividad de los datos sensibles:

Percibimos únicamente una pequeña parte de las vibraciones existentes (de 1620 por segundo el sonido hasta trillones de vibraciones por segundo).

Relatividad cualificada de las percepciones sensibles. Nuestros sentidos están especializados de un cierto modo, pero ese es uno de nuestros modos sensibles. Se podría ver el sonido u oír la luz. Instrumentos para transformar la luz en sonido.
II. La conciencia racional e intelectual: su

NATURALEZA Y LIMITACIONES

Concepto-idea.

Segundo grado de elaboración de los datos de experiencia.

Actividad racional autónoma.

Categorías y formas en las que a priori insertamos y en­cuadramos las experiencias: tiempo, espacio, cualidad, canti­dad, causalidad, relación.
III. Subjetividad y relatividad de la conciencia

RACIONAL

Fenómeno y noúmeno. Esencia, la 'cosa en sí'. Esto escapa a las posibilidades de la conciencia racional... Pero hay una vía de escape, que es:
IV. La conciencia superior espiritual

Identificación consciente con ella. Intuición. Iluminación. Conciencia 'Cósmica'. Realizaciones orientales. Plotino, Bergson, Carpenter, Bucke, Ouspensky.
V. La conciencia liberadora

Ya en el campo científico. Conocer la gravitación y sus le­yes permite volar. Conciencia de libertad, poder, dominio, apego (Keyserling). El sentimiento de liberarse definitiva­mente del Maya (ilusión): Oriente. Vedanta, Buddhismo, Jnana Yoga, Vivekananda, Ramacharaka.

Desidentificación: realización del verdadero Sí Mismo (Ve-danta): Realización de la unidad del espíritu individual con el Espíritu Universal. Silencio. Contemplación. Aspiración. De­voción. Raja Yoga. Ver: Vivekananda, Patanjali, A. Bailey (Del intelecto a la intuición), etc.

Es una facultad que, como cualquier otra, se desarrolla con la práctica, sin embargo requiere disciplina, autodominio, desarrollo, elevación de toda la personalidad. Pero vale la pena. No debemos perseguirla únicamente con nuestro es­fuerzo de 'lo bajo'. Si creamos las condiciones necesarias (eli­minación de los obstáculos. Ver: Los aforismos del yoga de Pa­tanjali) siguiendo los Rayos del Espíritu, la Verdad tiene una potencia irresistible que disipa las tinieblas de la ignorancia, las nieblas y los espejos. Es un sol que vivifica, fecunda, crea. En su luz nos transfiguramos, nos reconocemos como somos en espíritu y en verdad: hijos de Dios, parte integrante del Su­premo.

Notas bibliográficas
Primera Parte

El estudio del superconsciente

Capítulo 1. El despertar y el desarrollo de la conciencia espiritual

Escrito no fechado; debido a que no menciona a Maslow entre los diversos estudiosos del superconsciente, podemos ubicarlo en un período anterior a 1964, que fue cuando Maslow publicó sus pri­meras contribuciones a la psicología transpersonal.

Capítulo 2. El superconsciente

Lección impartida en el Instituto de Psicosíntesis, Florencia, el 7 de abril de 1973, con el título de «Psicosíntesis y superconsciente».

Para profundizar en el examen de la concepción psicosintética, ver la obra de Assagioli, Per l'armonia della vita, Edizioni Mediterranee, Roma, 1966.

Para mayores aclaraciones sobre el concepto de método cientí­fico, ver la obra de Assagioli, Principi e metodi della psicosintesi tera­péutica, Astrolabio, Roma, 1973, pp. 164165.

Capítulo 3. Alpinismo psicológico

Lección impartida en el Instituto de Psicosíntesis, Florencia, en el año 1970.

La función del «centro externo» en el proceso de autorrealización aparece más ampliamente descrita en Principios y métodos de la psicosíntesis terapéutica, pp. 3132.

Capítulo 4. La expansión de la conciencia : conquista y exploración de los mundos internos

Lección impartida en el Instituto de Psicosíntesis, Florencia, el 12 de febrero de 1972.

Para profundizar en el análisis de la naturaleza de los diversos ni­veles del inconsciente, ver Per l'armonia della vita; para una definición más sintética, ver Principi e metodi della psicosintesi terapéutica, pp. 2324.

Para la relación entre el yo y el Sí Mismo, ver Principi e metodi de­lla psicosintesi terapéutica, pp. 26.

Capítulo 5. Superconsciente y creación artística

Lección impartida en el Instituto de Psicosíntesis, Florencia, en el año 1969.

Capítulo 6. La inspiración transpersonal

Lección impartida en el Instituto de Psicosíntesis, Florencia, en el año 1973.

El libro La psicología dell'alto e il Sé nunca llegó a concluirse. Al­gunos de los ensayos contenidos en el presente volumen habrían probablemente formado parte de él.

Capítulo 7. Telepatía vertical

Escrito no fechado, pero presumiblemente anterior a 1930.

La expresión «telepatía vertical» se vuelve a emplear en «El alpi­nismo psicológico» de 1970.

Capítulo 8. Símbolos de la experiencia transpersonal

Publicado inicialmente con el título «Los símbolos de lo super-normal» en la revista Verso la luce, 1965, el texto que constituye este capítulo pertenece probablemente a un período precedente.

Ver «Jung e la psicosintesi», Instituto de Psicosíntesis, Florencia, 1966. Assagioli conoció personalmente a Jung, con quien mantuvo además una relación epistolar.

El término «biopsicosíntesis», en el sentido de unidad orgánica y armónica de todos los aspectos del hombre, constituye el término exacto para el proceso y la praxis de lo que , por abreviar, se deno­mina «psicosíntesis» (ver Per l'armonía della vita, p. 180).

Respecto al ejercicio de desidentificación y auto identificación (publicado por primera vez en 1931), ver L'atto di volontá, Astrolabio, Roma, 1973, pp. 156162.
Segunda Parte

El despertar espiritual

Capítulo 9. Estadios y crisis del desarrollo espiritual

Escrito no fechado, pero presumiblemente anterior a 1930. Su tí­tulo original era «Las crisis del crecimiento espiritual».

Capítulo 10. Desarrollo espiritual y transtornos neuropsíquicos

Escrito publicado en 1933 (Tipografía Giuntina, Florencia) bajo la guía del Instituto de Psicosíntesis con sede en Roma. Citado múltiples veces ya lo largo de los años por el propio autor, constituye también el capítulo 2 de Principi e metodi della psicosintesi terapéutica.

Respecto a la diferencia entre represión y control, ver L'atto di vo­lontá, p. 24 y Principi e metodi della psicosintesi terapéutica, p. 33.

Respecto a la transmutación de la energía psíquica, ver L'armo­nía de la vitta, pp. 221230 y L'atto de volontá, pp. 5254.

Capítulo 11. Mística y medicina

Publicado en Ultra, XIX, 1925, pp. 16.

Incluye el comentario «Tenere per raccolta saggi spirituali», de la mano de Ida Palombi, colaboradora de Assagioli y presidenta del Instituto a la muerte de aquél.

Para una valoración psicosintética de la teoría del psicoanálisis, ver Roberto Assagioli, «Psicoanalisi e Psicosintesi», Instituto de Psi­cosíntesis, Florencia, 1963.

Capítulo 12. El despertar del alma

Publicado en Ultra, XV, 12,1921.

Para una valoración del arte y la personalidad de Tagore, con el cual tuvo ocasión de entrevistarse Assagioli en Italia, en 1922, ver Roberto Assagioli, «Rabindranath Tagore, poeta, místico, educatore», en Rassegna italiana, 18, (1926), pp. 684694.

Capítulo 13. La purificación del alma

Basado en una lección impartida presumiblemente en el periodo 19301932; publicada en Alba spirituale, 5 (1959).

Ver el ejercicio basado en la Divina Comedia en Principi e Metodi della psicosintesi terapéutica, p. 175.

Capítulo 14. La ciencia de la purificación aplicada

Escrito no fechado, pero colocable en torno al año 1973.

Para el desarrollo y el uso de la imaginación, ver Principi e me­todi della psicosintesi terapéutica, pp. 124139.

Para un análisis más profundo del problema de la «polución psíquica» y de los medios para neutralizarlo, ver L'atto de volontá, pp. 5661.

Capítulo 15. Obstáculos al desarrollo espiritual: el miedo

Este escrito formaba parte del «Curso de psicosíntesis espiritual» del año 1938. Con la observación «apuntes sin elaborar», traza de forma sistemática el tema que después era elaborado durante la lección.

Para la técnica del entrenamiento imaginativo, ver Principi e me­todi della psicosintesi terapéutica, pp. 186-187.

Capítulo 16. El miedo a sufrir: reflexiones sobre el dolor

Respecto a la posibilidad de que coexistan alegría y dolor, ver

L'atto de volontá, p. 150.

Capítulo 17. Obstáculos al desarrollo espiritual: Los apegos

Escrito perteneciente al «Curso de psicosíntesis espiritual» del año 1938.

Ver Roberto Assagioli, «La vita come gioco e rappresentazione», Instituto de Psicosíntesis, Florencia, 1967.

Capítulo 18. Obstáculos emotivos y mentales: agresividad y criticismo

Escrito perteneciente al «Curso de psicosíntesis espiritual» de 1938, parte del cual está incluido en el capítulo 17 de Per I'armonía delta vita.

Para una valoración psicológica del humorismo, ver Roberto As­sagioli, «Una técnica della psicosintesi: il buon umore», Instituto de Psicosíntesis, Florencia, 1970.
Tercera Parte

La espiritualidad en la vida cotidiana

Capítulo 19. La espiritualidad del siglo XX

Publicado bajo el auspicio del Instituto en 1935, y posterior­mente en La cultura del mondo, Bolonia, 1962, anno XVIII, nQ 6.

Capítulo 20. Transmutación y sublimación de las energías afectivas y sexuales

Publicado en la revista II Loto, Tipografía Giuntina, Florencia, 1938 anno IX, ne 3.

Para la relación entre sublimación y misticismo, ver Principi e metodi della psicosintesi terapéutica, p. 226.

Capítulo 21. El dinero y la vida espiritual

Escrito basado probablemente en una conferencia de febrero de 1937.

Para una valoración de la obra y la figura de H. Keyserling, con el cual Assagioli estuvo ligado por una relación de afecto y amistad, ver R. Assagioli, «Un maestro di vita: Hermann Keyserling», Insti­tuto de Psicosíntesis, Florencia. Capítulo 22. Marta y María: vida activa vida meditativa

Publicado en Delta, 1923, anno 1, nfi 9,10,11. Capítulo 23. Elementos espirituales de la personalidad: la belleza

Escrito perteneciente al curso «Psicología individual y desarro­llo espiritual» de 1932.

El texto de las lecciones sobre el sentido moral y sobre la capaci­dad de conocer no llegó a ser desarrollado de forma orgánica, sino sólo como apuntes sin elaborar, demasiado esquemáticos para ser integrados en el presente volumen. No obstante, dada la importan­cia de su argumento se adicionaron finalmente en forma de apéndi­ces como guía de consulta.

Capítulo 24. Elementos espirituales de la personalidad: el amor

Escrito perteneciente al curso «Psicología individual y desarro­llo espiritual» de 1932.

Respecto a los diferentes tipos de amor, ver L'atto di volontá, pp. 72-75.

Capítulo 25. Elementos espirituales de la personalidad: la alegría

Escrito perteneciente al curso «Psicología individual y desarro­llo espiritual» de 1932.

«Por aceptación se entiende no una aceptación pasiva, no un su­frimiento resignado; se trata de comenzar por aceptar, y después hacer aquello que sea posible lo que sea y cuando sea para cambiar la situación.» Ver Roberto Assagioli, «Corso di lezioni sulla Psico­sintesi», anno 1970, lezione v.

Capítulo 26. Elementos espirituales de la personalidad: poder voluntad Texto relativo a las lecciones que concluyen el Curso «Psicología

individual y desarrollo espiritual» de 1932.

Respecto al rol de la voluntad en el proceso de autoafirmación,

en base a su cualidad y sus aspectos, así como por la fisiología del

acto de voluntad, ver L'atto de volontá.

Capítulo 27. Reflexiones sobre la paz

Este capítulo comprende los apuntes del 16 de mayo de 1936 y el artículo publicado en L'attesa del regno, 1964, anno II, ns 3.
Apéndices

Apéndice Primero:

Elementos espirituales de la personalidad: el sentido moral

Esquema relativo a la XI lección del curso «Psicología indivi­dual y desarrollo espiritual» de 1932. Señalado con la observa­ción «Apuntes sin elaborar», constituye el bosquejo del tema que Assagioli desarrolló posteriormente al impartir la lección.

Respecto a los niveles y aspectos de la conciencia moral, ver Ro­berto Assagioli, «Los conflictos morales», Instituto de Psicosíntesis, Florencia, 1964.

Para una valoración de la concepción amoralística, ver el capí­tulo 13 del presente volumen.

Respecto a la distinción entre Superyo y conciencia moral supe­rior, ver Principi e metodí della psicosintesi terapéutica, p. 190.

La personalidad es nuestra parte más exterior y está constituida por un conglomerado más o menos coherente de elementos psíqui­cos de diversa procedencia: herencia, influjo del ambiente (en grado diverso), asimilación de elementos individuales. La individualidad, en cambio, está constituida por nuestro centro espiritual, nuestro yo más verdadero y profundo, único y universal en sí mismo («Psico­logía individúale e sviluppo spirituale», de Roberto Assagioli, Insti­tuto de Psicosíntesis, Roma, 1932).

Apéndice segundo: Elementos espirituales de la personalidad: deseo de saber y capacidad de conocer

Esquema relativo a la lección X del curso «Psicología indivi­dúale e sviluppo spirituale» de 1932. Con la reseña «Apuntes sin elaborar», constituye el bosquejo del tema que Assagioli desarrolló en la lección.

Para un examen más amplio sobre la naturaleza y los aspectos de la conciencia racional, ver Roberto Assagioli, «Note sulla educazione», Instituto de Psicosíntesis, Florencia, 1968.

La identificación espiritual es muy distinta de la identificación emotiva: ésta es ciega, exclusiva y exigente; la primera, en cambio, es clarividente, carece de apego y es desinteresada (Roberto Assa­gioli, «Comprendere gli altri», Instituto de Psicosíntesis, Florencia, no fechado).

La intuición no es racional, sino superracional; aunque es im­prescindible la cooperación de la mente para su uso correcto. A este respecto, las funciones necesarias de la mente son: primero, recono­cer la intuición y sus mensajes; segundo, interpretarlos correcta­mente; tercero, formularlos y expresarlos (Roberto Assagioli, «Orientamenti della psicología dell'avvenire», Instituto de Psicosín­tesis, Florencia, no fechado).

La desidentificación definible como la consecución de la discri­minación entre el yo y el no yo que se realiza en la conciencia me­diante un continuo objetivar los sucesivos y transitorios contenidos de la propia conciencia, tiene por meta la identificación con el Yo superior o Sí Mismo (extractado de «Lo studio di sé», Roberto Assa­gioli, Instituto de Psicosíntesis, Florencia, 1932

Contraportada

Presentamos con el nuevo título de Piscosíntesis: ser transpersonal nuestra tercera edición de la obra del médico y psiquiatra italiano Roberto Assagioli, editada anteriormente con el título Ser Transpersonal.

Uniéndose a las investigaciones de W. James, Jung, Frankl, Maslow y otros especialistas de su época, Assagioli demostró verdaderamente ser un científico del espíritu y, en nombre de una auténtica ciencia huma­nística, propuso una praxis —la psicosíntesis— que provee los instru­mentos y técnicas adecuados para la investigación y experimentación del mundo interno del ser humano, incluyendo las experiencias trans­personales y místicas.

Esta obra reúne todo su saber acerca del desarrollo transpersonal, expresión con la que aludía al proceso de despertar espiritual en el individuo. Hallaremos aquí la descripción del superconsciente y el Sí Mismo (Self), junto con sus cualidades y cómo pueden éstas fomentarse; también un detallado examen de las fases, procesos y crisis de la emer­gencia espiritual; finalmente, la explicación de cómo podemos afrontar y realizar el desarrollo transpersonal en la vida cotidiana.

Este libro es, en definitiva, una guía extraordinariamente útil para todo aquel que se encuentre comprometido en la búsqueda interior y en la realización personal.
Solapas
Psicosíntesis: ser transpersonal se articula en tres partes:

En la primera, Assagioli nos introduce al superconsciente y al Sí Mismo (Self), describiendo sus cualidades y atributos, y cómo pueden éstos desarrollarse.

En la segunda, detalla las diversas fases del proceso transpersonal, des­cribe los problemas y las crisis que afloran durante el despertar espiri­tual del individuo, y presenta la ac­titud más adecuada para afrontarlos y superarlos.

En la tercera se ocupa de imbricar los efectos del desarrollo transperso­nal en la vida cotidiana, señalando las metas primordiales de nuestra exis­tencia y la forma de plasmar en la práctica diaria los valores del espíritu.
ROBERTO ASSAGIOLI

Nació en Venecia el 27 de febrero de 1888 y murió en Capolona, pro­vincia de Arezzo, el 23 de agosto de 1974.

En 1910 se doctoró en medicina en la Universidad de Florencia, espe­cializándose en psiquiatría y dedi­cándose a la práctica de la psicoterapia. Tras investigar y experimentar larga y extensamente, desarrolló su propio método psicológico, que en 1926 recibió el nombre de psicosíntesis.

En 1911 crea la revista Psiche; en 1926 publica su primera obra, Psychosynthesis: A New Method of Healing, en la cual expone sus conceptos sobre la interacción entre la psique y el cuerpo, que llegarían a constituir la base de la medicina psicosomática. Ese mismo año fundó en Roma el Instituto de Cultura y Terapia Psí­quica, que adoptaría el nombre de Instituto de Psicosíntesis.
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