I. El Sistema Jurídico Internacional




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Derecho Internacional Público (UB)
I. El Sistema Jurídico Internacional.
1. Noción y Formación Histórica del Derecho Internacional Público.
Tema 1. La sociedad Internacional y el Derecho Internacional Público:
1.1 La Sociedad Internacional y las Relaciones Internacionales:
A fin de determinar cual es en nuestros días la estructura de la sociedad internacional vamos a utilizar la topología del profesor Reuter, para quien existen tres concepciones distintas de la sociedad internacional, según se construya esta en función de:

    • La simple yuxtaposición de estados

    • El reconocimiento de intereses comunes entre ellos

    • Una organización diferenciada

En el origen de la sociedad internacional moderna se sitúa a fines de la edad media y principios de la moderna con la aparición de los primeros estados nacionales, los estados vivían simplemente yuxtapuestos. La soberanía y la igualdad de los estados eran nociones básicas, lo que conducía a un relativismo jurídico sin límites.

Pero el propio desarrollo de la sociedad de yuxtaposición condujo desde principios del siglo pasado al reconocimiento de intereses comunes entre los estados. Intereses, por ejemplo, relativos a algunos aspectos de la protección de la persona humana (prohibición de la esclavitud, trata de blancas) o a las comunicaciones, y cuya satisfacción en común encuentra su base en tratados internacionales, preferentemente multilaterales. Surge así, progresivamente el derecho internacional de la cooperación o coordinación, que conoce un notable impulso a partir del 1945, cuando finaliza la segunda guerra mundial. La cooperación era voluntaria y se apoyaba en la soberanía de los estados, manifestada a través de su consentimiento.

Y este último tipo de sociedad dio lugar a su vez, para la satisfacción de los cada vez mayores intereses comunes, al establecimiento de organizaciones diferenciadas y a partir del 1945 han proliferado las organizaciones internacionales e incluso las de carácter político general y aspiraciones de universalidad, como la organización de las naciones unidas.

¿A que tipo de sociedad internacional de los tres expuestos corresponde el medio internacional de nuestros días? Existiendo desde 1945 la Organización de las Naciones Unidas, de carácter casi universal y con aspiraciones de universalidad, surge la duda de si la sociedad internacional responde al tercer tipo y esta, por consiguiente, organizada. Pero las respuesta es negativa. Ni todas las relaciones internacionales han sido absorbidas por la misma ni sus poderes (legislativos, ejecutivos y judiciales) satisfacen a la idea de una organización completa y efectiva de la sociedad internacional. La asamblea general de las naciones unidas no es el legislativo de ella. En cuanto al Consejo de Seguridad y aunque el artículo 24 de la Carta le confiera la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales, y pese a que según el artículo 25 los miembros de las Naciones Unidas convienen en aceptar y cumplir las decisiones que tome el consejo de acuerdo con la carta, hay que recordar que ello se basaba en el entendimiento unánime de los miembros permanentes, y que la falta de tal entendimiento ha impedido de hecho hasta 1990 que el consejo se haya convertido en un gendarme eficaz de la paz mundial. De otro lado, la competencia del Tribunal Internacional de justicia es en último análisis voluntaria, y de un modo general los Estados se han mostrado reacios a aceptarla. La triste realidad es que la mayor parte de las controversias internacionales escapan a su conocimiento.

Pero en todo caso no conviene subestimar la influencia de la organización de las naciones unidas y otras organizaciones internacionales en la sociedad internacional y en el derecho internacional de nuestros días. La existencia de aquellas ha supuesto por lo pronto que los sujetos de la sociedad internacional sean ya heterogéneos, así como la aparición de conjuntos jurídicos discontinuos y fragmentarios, aunque sigue faltando una autoridad política internacional superior a los estados, las organizaciones internacionales suponen para el derecho internacional un cauce de positividad y transformación: permiten un mayor grado de efectividad del derecho internacional y , a través de su acción, asistimos a un inmenso proceso de cambio en el alcance de las funciones y fines del orden internacional.

Y volviendo a Reuter, su conclusión es que la sociedad internacional sigue concebida de modo general como una sociedad de yuxtaposición de estados, aunque presenta rasgos de sociedad basada en la satisfacción de intereses comunes y es también parcialmente protagonista decisivo, aunque, por supuesto, no el único.
1. 2 Posición del Estado y del Pueblo en la Sociedad y en las Relaciones Internacionales:

Tratamos aquí dos problemas básicos: si el derecho internacional es aplicable sin más en el ámbito jurídico interno de los estados o si necesita, por el contrario, algún acto especial de recepción o conversión y que ordenamiento debe prevalecer en caso de conflicto.
Debate doctrinal: dualismo y monismo:

ha existido un animado debate doctrinal sobre el carácter fundamental de las relaciones entre ambos ordenamientos. Las teorías formuladas han sido variadas, y nosotros aquí vamos a exponer suscitamente las de mayor importancia y con más reflejo en los derechos constitucionales internos. Hablaremos por ello del dualismo y del monismo, aunque haremos alguna alusión a las llamadas doctrinas coordinadoras por haber tenido especial aceptación ente los autores españoles de los últimos lustros.

En la concepción de Triepel, el dualismo arranca de dos premisas.

    • El derecho internacional y el derecho interno tienen distintas fuentes

    • Regulan relaciones diversas en cuanto que el primero rige las que tienen lugar entre estados y el segundo las que se desarrollan entre individuos o entre el estado y sus súbditos.

Y la conclusión primordial que de estas premisas obtiene el dualismo es que las normas internacionales son irrelevantes en los ordenamientos internos, necesitando para su aplicación en ellos de un acto especial de recepción. Derecho internacional y derechos internos se conciben así como ordenes diversos, separados e independientes.

Por al contrario los autores que se adscriben al monismo proclaman la unidad esencial de todos los ordenamientos jurídicos. Hay que referirse aquí por fuerza a la concepción normativista de Kelsen, según la cual todas las normas jurídicas derivan su validez y su fuerza obligatoria de otras normas superiores desde el punto de vista jerárquico hasta llegar a la norma fundamental.

El derecho internacional sería así superior al derecho interno y este quedaría subordinado al primero. Y lo que es más importante desde el punto de vista práctico: la norma internacional no necesitaría de ninguna especie de acto de recepción para ser aplicada en los ordenamientos internos y prevalecería sobre estos en caso de conflicto.

Diremos finalmente que, como intento de superación de las posturas dualista y monista, aparecieron otras teorías de matiz conciliador, entre las que destacan las llamadas doctrinas coordinadoras. Este último conjunto de doctrinas es monista sin duda alguna, puesto que su base de partida es la unidad de todos los sistemas normativos. Pero a diferencia de las posturas monistas que acabamos de examinar, las doctrinas coordinadoras no hablan de subordinación del derecho interno al derecho internacional, ni de delegación de éste a favor de aquel, sino de coordinación entre uno y otro sobre la base de normas superiores, que serian precisamente las del derecho natural.

Y la jurisprudencia internacional se ha pronunciado también de modo categórico al respecto. Así, el Tribunal de la Haya ha estimado:

  1. Que los estados deben de adoptar las medidas legislativas que les vengan impuestas por los tratados.

  2. Que un estado no puede invocar su constitución o sus leyes internas para sustraerse a las obligaciones del derecho internacional.

  3. Que no considera posible que una sentencia interna pueda invalidar a una sentencia de carácter internacional.


Dijimos que en la actualidad la estructura internacional sigue concebida de modo general como una sociedad de estados yuxtapuestos, no obstante lo cual presenta rasgos de sociedad basada en intereses comunes y es también parcialmente organizada. Y semejante estructura ejerce un fuerte impacto en el derecho internacional de nuestros días. El estado continua ostentando una posición clave de protagonismo en las relaciones internacionales y es el sujeto por excelencia del derecho internacional.

En la sociedad internacional el estado se comporta fundamentalmente como un ente de poder y desde la aparición de la sociedad internacional moderna al poder del estado se le ha designado con el calificativo de soberano.

Interesa poner de relieve los siguientes puntos:

  • En el plano jurídico la soberanía no es un poder ilimitado del estado.

  • En el plano de los hechos, la soberanía estatal cobra frecuentemente perfiles políticos, pero tampoco desde este punto de vista es un poder ilimitado del estado.

  • Jurídicamente, la soberanía implica la igualdad de los estados.

  • También en el prisma jurídico la soberanía comporta independencia de los estados, y el deber de no intervención.

  • El principio de la soberanía sigue teniendo carácter constitucional en el derecho internacional de nuestros días, lo que comporta la consecuencia del relativismo, por más que el medio colectivo en que vive inmerso el estado introduzca algunos limites a este relativismo.

  • En su dimensión jurídica, la soberanía del estado tiene carácter funcional y se traduce en al posesión y ejercicio de una serie de competencias.

El derecho internacional no puede dar cabida a una concepción absoluta de la soberanía. Es cierto que ha habido doctrinas (teorías voluntaristas)que pretendían basar la obligatoriedad de éste en la propia voluntad de los estados. Pero tal idea ha sido criticada con toda razón y fundamento. Como dijeran dos eminentes tratadistas británicos Oppenheim y Lauteratcht, “la propia noción del derecho internacional como cuerpo de reglas de conducta obligatorias para los estados independientemente de su legislación y derecho interno implica la idea de su sumisión al derecho internacional y hace imposible aceptar su pretensión de soberanía absoluta en la esfera del derecho internacional”. Un sistema normativo que puede ser hecho y deshecho a voluntad de los destinatarios no puede cumplir la función de asegurar unas bases mínimas de convivencia en el grupo social del que provine. Y, lo que es más importante, al haber aceptado los estados la existencia de los acuerdos de ius cogens, que pueden determinar la nulidad o la terminación de los acuerdos contrarios a el, están admitiendo a la vez la existencia de limites jurídicos que prevalecen sobre su voluntad soberana. La adición de la idea del ius cogens tiene el inmenso valor de constituir un rechazo de la fundamentación voluntarista del derecho internacional y de la concepción de la soberanía ilimitado del estado. Los estados han dado por buena una posición antivoluntarista en cuanto a la fundamentación del derecho internacional.
La conducta internacional del estado responde con mucha frecuencia a la consecución y satisfacción de sus intereses de poder y no a las pautas que impone el derecho internacional. Pero en esta perspectiva política, la soberanía, el poder de los estados tampoco es ilimitado. La soberanía de los estados, incluso de los más poderosos, encuentra en el plano político limitaciones resultantes de la coexistencia entre ellos y de la soberanía concurrente de otros estados en un mundo cada vez más pequeño e interdependiente. Incluso por cuestiones de imagen en la opinión publica internacional, pero no únicamente por ellas, los estados se ven constreñidos a una cierta moderación. Ni las grandes superpotencias pueden resolver a su entero gusto los problemas que les conciernen, ni de un modo general pueden comportarse a su libre antojo, auque como es lógico los pequeños estados encuentran mayores limitaciones que los grandes al despliegue de su poder.

En ocasiones, esta manifestación del perfil político de la soberanía de los estados tiene lugar en violación, mas o menos flagrante, del derecho internacional. Y la precariedad de este ordenamiento en el plano de las sanciones, debido al carácter fundamentalmente descentralizado de la sociedad internacional, implica la imposibilidad de reacciones efectivas. Muchas violaciones del derecho internacional, incluso las más graves, quedan sin sanción, y es esta una de las grandes servidumbres del mismo.

Según el artículo 2.3 de la carta de las naciones unidas los estados tienen la obligación de solucionar las controversias internacionales que surjan entre ellos por medios pacíficos. Pero este importante principio del derecho internacional contemporáneo no tiene en la realidad de las cosas más que una proyección prohibitiva: excluir el arreglo no pacifico de las controversias, lo que ya resultaba de la norma que prohíbe la amenaza y el uso de la fuerza. Porque existe también el principio resultante del articulo 33 de la carta de las naciones unidas y enunciado en la declaración de principios de derecho internacional que rigen las relaciones internacionales de amistad y cooperación entre los estados. De tal manera es posible que la controversia continué sin solución. El principio que impone el arreglo pacifico de las controversias falla, pues, en su dimensión positiva. Se trata, realmente, de una obligación de comportamiento y o de resultado.

Se habla a este respecto de controversias políticas y jurídicas. Y la diferencia entre una y otra clase de controversia no estriba en la esencia o naturaleza de la misma, sino en la actitud que los estados adoptan respecto de ella. Es cuestión en la que entra en juego la voluntad soberana de los estados. Ante determinadas controversias los estados adoptan una actitud política en el sentido de que no confían la solución de la misma a un tercero imparcial que pueda dictar una decisión obligatoria, sino que se reservan la libertad de acción y decisión ante el punto de vista de un posible tercero. Ello ocurre cuando el medio elegido para la solución de controversias es la negociación, la investigación de los hechos, o los buenos oficios, o la mediación o conciliación. Estamos entonces, ante las llamadas diferencias políticas, que versan las más de las veces sobre cuestiones que afectan a los intereses fundamentales de los estados o a su honor y dignidad. Pero ante otras controversias los estados adoptan una actitud jurídica, esto es, confían su solución a un tercero imparcial que dicta sobre la base del derecho una decisión obligatoria, ya que han renunciado de antemano a la libertad de acción ante ella. Son, obviamente, las llamadas controversias jurídicas, que las más de la veces recaen sobre cuestiones que no afectan a los intereses fundamentales de os estados.
1.3 Concepto de Derecho Internacional Público

Según el profesor Suy hay 3 grandes categorías de definiciones del Derecho Internacional:

  1. Definición por sus destinatarios, conforme a la cual el Derecho Internacional Público seria el conjunto de normas que regulan las relaciones entre Estados.

  2. Definición por la sustancia, que tendría en cuenta el carácter internacional de las relaciones reguladas.

  3. Definición por la técnica de creación de las reglas, que tomaría en consideración el procedimiento de su positivación.

De todas formas las relaciones fácticas que pertenecieron en el pasado al Derecho interno caen hoy sin duda bajo el ámbito del Derecho Internacional, por ejemplo la protección de los derechos humanos que si en 26 de agosto de 1789 fueron objeto de una declaración de la Asamblea Constituyente francesa, pasaron a integrar al cabo de algo más de siglo y medio el contenido de la Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 10 de diciembre de 1948.

Por tanto no hay criterio material que pueda definir el Derecho Internacional ya que corre el riesgo de quedar, cuando las circunstancias hayan cambiado, en disconformidad con las nuevas realidades.

El derecho internacional intenta garantizar la independencia, interdependencia, coexistencia y cooperación de los Estados.

Las características del Derecho Internacional son las siguientes:

  • Se basa en el relativismo: en derecho internacional, a diferencia de las normas estatales, deciden por su voluntad o consentimiento a que normas se ciñen. El derecho internacional es de carácter dispositivo. Pero hay un núcleo de normas de carácter impositivo que reflejan los Principios y limitan el carácter dispositivo.

  • Se basa también en la Juricidad: es un sistema jurídico que tiene mecanismos para forzar la aplicación del derecho internacional y de sus normas jurídicas, pero no es igual que la aplicación del derecho interno, ya que no tienen un componente sancionador igual.

  • También se basa en la Historicidad: es mutante y cambiante porque va cambiando al ritmo que cambia y evoluciona la sociedad.


Tema 2. Evolución Histórica de la Sociedad Internacional y Formación del Derecho Internacional Público.
2.1 La Sociedad Internacional Medieval:

La Edad medieval comienza en al año 476 y acabó con el Descubrimiento de América de 1492 por Cristóbal Colón, cuando se inicia la época moderna hasta el 1789 con la revolución francesa que da paso a la época contemporánea.

Al inicio de la época moderna ya no se sigue lo que diga el Emperador y el Papa, sino que habrá estados al mismo nivel, en horizontal, que serán unidades económicas y realizaran el comercio internacional.
2.2 La Formación del Sistema de Estados Modernos: La Paz de Westfalia:

En 1648 la Paz de Westfalia se pone fin a la guerra de los 30 años, que fue una guerra religiosa. Con esta paz se reconoce que cada Príncipe puede optar y escoger la religión que quiera y por tanto no se reconoce la autoridad del Papa. Y fue necesario regular las relaciones entre estados que ya no tienen relaciones de vasallaje con el Emperador, así fue la aparición del Derecho Internacional.

España en el 1600 es el gran Imperio donde nunca se ponía el sol con Felipe II pero en el 1700 Gran Bretaña pasará de tener artesanos a tener industriales gracias a la acumulación de capital proveniente del comercio y esos industriales harán posible la Revolución Industrial en el 1800 que llevará cambios económicos pero también ideológicos con la “Ilustración” de Loque, Montesquieu que harán que la clase burguesa que favorece el comercio y la industrialización llegue al poder con la Revolución Francesa.
2.3 La Revolución Francesa y El Congreso de Viena:

Después de la Revolución Francesa, Napoleón lleva a cabo un movimiento codificador.

Con la revolución francesa llega la idea de la soberanía popular y el principio de la independencia de los pueblos.

Gracias a la ideología de la revolución francesa muchas colonias se independizaron como las latinoamericanas.

Se abrió una época de constantes cambios políticos y sucesiones en los Gobiernos por parte de los liberales y los conservadores.

El derecho internacional de los siglos XV, XVI se ocupa de muy pocas cosas, ya que los Estados están yuxtapuestos. Se ocuparon del derecho mercantil (finales de la época medieval), el “Consulado de la Mar”, “la libertad de los mares”. Tiene poco contenido normativo y empieza a preocuparle las guerras en contraposición con el derecho natural, en el sentido de querer hacer una guerra justa, se empieza limitadamente a humanizar la guerra, se empieza a regularla.

En el siglo XIX el sistema de Estados europeos que se consolida con la Paz de Westfalia se extiende a América Latina que copan el modelo de organización política de Estado Europeos (en el siglo XX lo harán Ásia y África).

En el siglo XIX con la Santa Alianza había una coordinación de Estados y conciertan su actuación, es la época del “Concierto Europeo”, época en que los monarcas se ponen de acuerdo para seguir dominando el mundo. Periódicamente se reúnen los países europeos, como por ejemplo, la Conferencia de Berlín donde los estados europeos se reparten África como imperios coloniales.

Intensifican sus relaciones y aprueban cosas muy diversas en esas conferencias como por ejemplo la zona horaria, las medidas de peso y longitud.

El sistema de Estados se generaliza definitivamente e institucionalmente.
En el siglo XIX también se regula La Guerra, se humaniza y se regula el uso de la fuerza (Ius in bellum).

Se regula qué modos, métodos e instrumentos y cómo se ha de hacer la guerra. Esto se lleva a cabo en dos conferencias internacionales:

  • En la Haya 1899

  • En la Haya 1907:

Plantean establecer un mecanismo para que los estados puedan resolver sus diferencias y controversias sin necesidad de ir a la Guerra, se estableció el Tribunal de Arbitraje que decida en caso de controversia.

A finales del siglo XIX y principios del XX hay épocas de cambio económico-social-cultural-político, etc.

Se llega a la Primera Guerra mundial por varias causas:

  • El imperialismo: Alemania quiere expandirse porque llego tarde al colonialismo debido a que se unifico muy tardíamente.

  • Hay problemas territoriales en diferentes zonas del territorio europeo sobre todo en los Balcanes.

  • El asesinato del archiduque heredero del Imperio Austro-Húngaro en Sarajevo.

  • El problema de la Alsacia y la Lorena (1870: guerra Franco-Prusiana).

Después de la Guerra mundial se acelera la humanización de la guerra y aparece la Revolución Rusa de octubre de 1917.
2.4 La Primera Guerra Mundial:

El equilibrio se rompe en 1914. Esto sucede porque durante el periodo anterior, en virtud de los nacionalismos, se habían formado nuevas potencias que empezaban a desequilibrar el anterior mapa europeo. Esto pasa por la creación de Italia y la Unificación de Alemania, estas 2 potencias van a querer una gran parte del mundo. Todo estalla por un problema en los Balcanes.

Se establecen 2 frentes:

  • Austria, Alemania e Italia.

  • Francia, Gran Bretaña y Rusia.

La primera Guerra Mundial termina en 1918 y en 1917 tiene lugar un hecho importantísimo: “la Revolución de Octubre” donde se establece un régimen comunista.

Hacia finales del 1917 interviene los Estados Unidos de América y hacen que la guerra sea ganada por Francia, Gran Bretaña (Rusia ya se había retirado).

El Presidente de los EEUU crea unos textos llamados “14 puntos de Wilson” que eran unos planes para cuando acabase la guerra de cómo debía ser el mundo y su punto más importante era crear una organización internacional para la paz. Esta fue la Sociedad de Naciones.
2.5 La Paz de Versalles:

La Sociedad de Naciones era una organización de competencia general y tenia vocación de universalidad, todos los países del mundo podían formar parte de ella.

El objetivo principal era el de preservar la paz y la seguridad internacional, no se llega a prohibir del todo el uso de la fuerza pero se limita.

La Sociedad de Naciones fracasó en sus propósitos porque hay una serie de guerras localizadas que no puede evitar y lo que determina el fracaso completo es la Segunda Guerra Mundial en 1939. A partir de aquí la Sociedad de Naciones deja de funcionar y su entierro se produce en 1948, y las razones fueron:

  • La ausencia de grandes naciones en el seno de la organización: Los EEUU no fueron miembros porque el senado de EEUU se negó a participar, Alemania (1933) y la URSS (1939) se retiraron.

  • Excesivo uso de la regla de la unanimidad, para tomar las decisiones en la Sociedad de Naciones y esto paraliza mucho su funcionamiento.

Para lo que ha sido más útil la Sociedad de Naciones es para servir de modelo para la ONU.

2.6 La Segunda Guerra Mundial:

La época de entreguerras (1919-1939) nos deja crisis muy graves, guerras civiles...y todo esto estalla con la 2ª Guerra Mundial que empieza el 1 de septiembre de 1939 cuando Alemania invade Polonia y terminara el 8 de mayo de 1945 en Europa con la firma del amnisticio de Alemania y el 15 de agosto de 1945 en Occidente con el final de la Guerra con Japón.

Los frentes eran:

  • La Alemania nazi, la Italia fascista y Japón.

  • Los aliados: EEUU, Reino Unido y los gobiernos franceses en el exilio.

  • URSS gobernada por Stalin.

La victoria es para los aliados, los cuales van a liderar y determinar como se estructura el mundo después de la 2ª Guerra Mundial.

El mundo se bipolarizará en torno a los EEUU y la URSS.
2.7 La Conferencia de San Francisco:

La Conferencia de San Francisco es un antecedente de las Naciones unidas, junto con la Sociedad de Naciones.

Mientras los aliados estaban en guerra ya fueron negociando y sentando las bases para configurar el mundo una vez alcanzada la paz hasta llegar a la conferencia de San Francisco y esas reuniones previas a la Conferencia de San Francisco son las siguientes:
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