Algunas cifras de la ganadería en Ecuador (índices para valorar la eficiencia productiva)




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UNA EXPERIENCIA DE CAMPO CON PRV EN ECUADOR

Por: Cultura Empresarial Ganadera (C.E.G.)

Mauricio Gómez Gaspar, Zootecnista, Gerente C.E.G. Ecuador

Michael Rúa Franco, Zootecnista Esp., Gerente C.E.G. Colombia

Instituto André Voisin – Expertos en Pastoreo Racional Voisin (PRV)

www.culturaempresarialganadera.ning.com

culturaempresarialganadera@gmail.com
Introducción

De manera general en Latinoamérica, desde tiempos memoriales la ganadería se practica tradicionalmente bajo sistemas de explotación convencionales (uso frecuente de maquinaria agrícola, arado de suelos mecanizado o con tracción animal agrediendo el suelo, fertilización química, uso de pesticidas y herbicidas en el mantenimiento de pasturas, etc.), y además extensivos (bajas cargas animales en áreas extensas de potrero) y muy poco eficientes (muy baja ganancia de peso, o muy baja producción de leche, o natalidad inferior al 60% anual en cría con intervalos entre partos que superan los 500 días, es decir, un parto por vaca cada año y medio).
Por consiguiente, el uso de la tierra entre la mayoría de ganaderos es bastante improductivo, y la actividad ganadera como negocio se hace cada vez menos rentable, en parte debido a la incapacidad de los productores para lograr una mayor carga animal por unidad de superficie en uso ganadero y de alcanzar una mayor productividad de sus ganados en sus predios tanto en cada animal como en el hato completo, y por otra parte, también debido a que los costos de producción están cada vez más elevados.
Es entonces fácil prever, que si los ganaderos en el presente no cambian de forma radical esta manera tradicional de practicar la ganadería, en un futuro muy pronto van a experimentar serias dificultades para permanecer firmes en el negocio ganadero, si es que no lo está experimentando ahora mismo, pues la tendencia es que los precios de la maquinaria y de los insumos convencionales serán cada vez más altos, la valorización de los predios cada vez estará más elevada y con ello también los impuestos, y llegará el momento en que, más allá de dejar de ganar, comenzarán a perder el dinero invertido en la actividad ganadera que desempeñan en los terrenos de su propiedad.
Algunas cifras de la ganadería en Ecuador (índices para valorar la eficiencia productiva)

En lo que respecta a la ganadería en Ecuador, haciendo un análisis actual de las estadísticas más recientes, encontramos que en el país existe un inventario ganadero de 4’286.000 cabezas de bovinos aprox. que representan 3’338.500 Unidades Gran Ganado (UGG), las cuales pastorean en un área de 4’486.868 Has de terreno ocupado por pastos naturales y cultivados. De estas cifras se deduce mediante promedio aritmético que las ganaderías ecuatorianas en general manejan una carga promedio nacional de 0,9 cabezas/Ha (aprox. 0,7 UGG/Ha). Mientras tanto, en un manejo racional del pastoreo, mediante el cual la cosecha del pasto que consume el ganado es sumamente controlada, la carga promedio es de 6 UGG/Ha.
En consecuencia, las cifras anteriores son la mejor evidencia del mal uso de las tierras debido a que en el área pastoreable de Ecuador se manejan bajo métodos convencionales 5 UGG menos de lo que carga en el trópico una ganadería en la que se practique un manejo racional del pastoreo.
Pero, además de lo anterior, otra estadística complementa este diagnóstico de ineficiencia, ya que los promedios de productividad de forraje cuando se implementa el método convencional de pastoreo son inferiores a 1 kg/m2 (10 toneladas/Ha) de forraje verde fresco (FV), cuando en un manejo controlado del pastoreo se logra una productividad alrededor de 3 Kg/m2 (30 toneladas/Ha).
Efecto negativo del libre pastoreo sobre el uso del forraje como alimento

Esta situación de baja productividad de forraje por unidad de superficie conduce a los ganaderos a manejar potreros muy grandes o extensos, y esto se constituye en una mala práctica generalizada, ya que así se favorece el desperdicio de forraje debido a que cuando el ganado pastorea “a sus anchas”, es decir, cuando el área de pastoreo es tan extensa, el ganado tiene plena libertad de seleccionar lo que desea comer y rechazar lo que no desea comer, y además, son tan extensos los potreros que los tiempos de ocupación de cada potrero son muy largos (10 a 20 días por potrero), tiempo durante el cual el ganado debe realizar caminatas de un lado al otro del potrero para cosechar su alimento y a su paso va pisoteando el pasto, depositando excremento y orina que impregnan el pasto, aplastándolo donde eligen echarse a descansar, y bien es sabido por los ganaderos que donde el ganado pisa, se acuesta, defeca u orina, no come.
A medida que los días pasan, el ganado entonces elige comer rebrotes del pasto que ya había cosechado antes (rebrotes que se producen desde el mismo momento en que el pasto es cosechado por los animales), los cuales son más fáciles de cosechar y a su vez más digestibles y por tanto son los preferidos por el ganado, pero esto deteriora la pastura ya que no se les permite a los pastos tener un tiempo de reposo suficiente y tras ello sus raíces se van deteriorando y el sistema radicular de los mismos se vuelve débil, con raíces delgadas y superficiales, por lo cual se le da oportunidad a las plantas no deseadas (que acostumbramos llamar generalmente “malezas”) que tienen sistemas radiculares bastante gruesos y profundos, de poder proliferar, emerger y establecerse con vigor, ya que el pasto no tiene fortaleza para competirles.
Calidad nutricional de las pasturas vs Productividad del ganado en libre pastoreo

Como si las altas pérdidas de forraje causadas por el libre pastoreo no fuera suficiente, la calidad nutritiva del pasto que el ganado cosecha no es buena tampoco, ya que debido a estas malas prácticas del pastoreo, obligamos al ganado a comer su alimento estando el pasto muy joven (tiempos de reposo muy cortos), o en su defecto, muy viejo (tiempos de reposo demasiado largos). El pasto muy joven es altamente digestible e inmaduro por lo que los nutrientes aún no están en formas disponibles para que el ganado los aproveche correctamente y pasan tan rápido que causan indigestión al animal padeciendo de una soltura estomacal (heces muy líquidas), mientras los pastos muy viejos están lignificados, y siendo la lignina un componente totalmente indigestible (tal como entra por la boca sale por el ano en las excretas), el pasto lignificado no es bien digerido tampoco, y esto hace muy lento el proceso digestivo ya que el bovino intenta procesar estos forrajes lignificados y por ende retiene por más tiempo el alimento en su estómago, lo que en consecuencia hace que el animal deje de cosechar forraje porque se siente saciado y al cosechar menos pasto y de menor calidad, se nutre mal y su ganancia de peso, o su síntesis de leche o su reproducción se deterioran.
Con esta deficiente nutrición de los pastos muy jóvenes o muy viejos, es apenas comprensible que no podemos esperar una buena productividad del ganado, por lo que es común encontrar que en las ganaderías que así trabajan, ganancias de peso de 250 a 350gr/animal/día, y/o producciones de leche por debajo de mil litros por lactancia/vaca, o disfunciones ováricas que se traducen en intervalos entre partos por encima de 500 días, siendo esta una clara radiografía del mal uso del recurso forrajero. Por supuesto, con tan baja productividad forrajera tampoco podemos esperar altas cargas animales. A la larga, este mal manejo de los pastos que es tan común, hace que las ganaderías dependan de suplementos o de ayudas convencionales, y todo esto hace que no sean negocios rentables porque se incrementan los gastos.
Impacto del uso de los forrajes sobre la rentabilidad de la empresa ganadera

Relación entre ingresos y egresos, la estrategia de reducir costos e incrementar ventas al mismo tiempo

En cualquier negocio, la rentabilidad es entendida como una diferencia a favor de los ingresos, es decir, que los ingresos sean superiores a los egresos en un mismo período de tiempo (mensual, trimestral, semestral o anual), y lógicamente, mientras mayor es esta diferencia mayor rentabilidad tiene el negocio. Así pues, una ganadería es más rentable cuando se logra que los ingresos superen más ampliamente los egresos en un período determinado.
Para que esta diferencia sea más amplia, es necesario que se cumplan dos cosas al mismo tiempo, lo primero es que los costos de producción sean lo más bajos posibles (sin que esto signifique dejar de invertir en el negocio), y al mismo tiempo, que los ingresos por ventas de productos sean los más altos posible.
Reducir costos es algo sencillo en el manejo racional de pasturas, ya que se anula por completo el uso de maquinaria agrícola y arados convencionales (mecanizados o de tracción animal o aún manuales), y además, también se anula por completo el uso de agroquímicos (fertilizantes de toda clase) y agrotóxicos (pesticidas, insecticidas, herbicidas, etc.), e incluso, se reduce el uso de medicamentos o tratamientos hormonales para incentivar la productividad, y de hecho, se racionaliza el uso de suplementos alimenticios. En consecuencia, se reducen los costos de producción de forma directa y bastante significativa. Pero, reducir costos no siempre significa incrementar ingresos, de hecho, la mayoría de ganaderos casi siempre toman decisiones equivocadas y dejan de invertir en cosas que no deben dejar de invertir.
Sin embargo, en el manejo racional del pastoreo, al dejar de invertir en maquinarias, químicos, venenos y medicamentos, esto si significa mayor ingreso, ya que la naturaleza se equilibra a sí misma, y con ello se incrementa la productividad forrajera, y estos pastos se cosechan SIEMPRE en el mejor estado de calidad nutricional (no muy jóvenes, no viejos, no lignificados, y por ende con excelente digestibilidad y aporte de nutrientes en su óptimo estado). Por supuesto, esto se traduce en un mejor desempeño del ganado e incrementa la productividad individual (en cada animal) y en el colectivo (en el hato completo). Así al haber más producto, hay más ventas y por ende mayor ingreso, ampliando así la diferencia entre egresos e ingresos, reflejándose esto una ganadería más rentable.
Cabe aquí anotar que tan solo con comenzar a implementar un manejo racional de las pasturas las cargas animales deben ser incrementadas, de tal modo que las cargas animales al comienzo son de 2 a 3 UGG/Ha, lo cual es dos o tres veces más el promedio nacional en Ecuador y también en Colombia. Más cuando se llega a la madurez del sistema, estas cargas pueden llegar a 6 UGG/Ha o incluso superiores.
Si los ganaderos de Ecuador (como también los de Colombia y de América Latina en general) se convencieran que deben abandonar por completo la práctica convencional que han heredado generación tras generación, y adoptar la práctica del pastoreo racional, y que tan solo manejáramos una carga de 2 UGG/Ha, esto representaría para la ganadería nacional de Ecuador un 269% de incremento en el total del hato ganadero llegando a 11’530.000 cabezas aprox., lo cual es casi el ideal de una cabeza bovina por habitante.

El agro en el Ecuador ofrece una gama amplia de posibilidades para la inversión, pues está en constante desarrollo y posibilita una rentabilidad aceptable en muchos de sus negocios. La ganadería lastimosamente NO podría considerarse en la actualidad como uno de esos casos, pues se sigue inmerso en las prácticas tradicionales de producción con baja eficiencia y rentabilidad decreciente.
Además, la falta de una verdadera cultura empresarial ganadera que haga que los productores se preocupen y se comprometan con seriedad a hacer de sus ganaderías verdaderas EMPRESAS, donde se lleven a cabo rigurosos registros de todos los eventos internos (inventarios, evaluaciones, parámetros o indicadores de gestión, etc.) y al mismo tiempo, estrictos y más organizados manejos financieros. Esto, a su vez sumado a la ineficiencia tecnológica o la insistente implementación de prácticas ganaderas convencionales poco eficaces, muchas veces más basadas en la creencia popular, ya mandada a recoger por cierto, que dice “…si así lo hacía mi abuelo y funcionó, entonces funcionará también conmigo”… lógicamente, dicha forma de pensar y actuar conducen a una baja productividad y rentabilidad en cada ganadería que es manejada de esta forma, justo en tiempos en los que ser eficiente e intensivo es una sentida necesidad para poder ser competitivo y no desaparecer del escenario ganadero.
Como un oasis en medio del desierto… (Aceptando el cambio hacia el manejo racional)

Para motivar a los ganaderos ecuatorianos (y del mundo) que puedan acceder a esta lectura, pondremos a su conocimiento un ejemplo real, de una ganadería del país cuyos propietarios, con una mente un poco más abierta al cambio y dispuestos a mejorar el manejo de su negocio a todo nivel, creyeron en la propuesta de implementar estas prácticas racionales del pastoreo. Esta es entonces apenas una pequeña y humilde muestra del potencial de una propuesta que surge de la gran oportunidad que encontramos en la implementación de una tecnología tan simple, para perfeccionar el manejo del recurso forrajero en el Ecuador y en todo América Latina, y que desde los años 60 se ha venido difundiendo con numerosos y exitosos proyectos en Latinoamérica y el mundo, que entre otras cosas, promete la posibilidad de competir con solidez en el sector ganadero nacional e internacional produciendo carne y leche totalmente orgánicos.
No es entonces una técnica nueva, solo se trata de una técnica subvalorada, pero bastante simple y fácil de ejecutar en cualquier ganadería, o de hecho, en cualquier latitud, cualquier terreno donde se produzcan forrajes pastoreables, sin tener que hacer altas inversiones, pero si con resultados demostrados que se dan de forma inmediata, técnica a la que muy pocos ganaderos le han prestado la debida atención por dejarse llevar por los espejismos de la revolución verde y de la industrialización agrícola.
Este artículo tan solo pretende dar a conocer nuestra experiencia real en campo con esta alternativa ecológica de producción ganadera, que aumenta la productividad por área de superficie desligándose de la dependencia de insumos agroquímicos y agrotóxicos, así como también, de técnicas de agresión al suelo para poder producir, y siendo totalmente amigables con el entorno ganadero… tecnología comúnmente conocida como Pastoreo Racional Voisin (PRV).
El lector podrá notar rápidamente a través de esta experiencia real, el positivo proceso de cambio de un manejo rotacional tradicional y convencional a un PRV, y los pasos cuidadosos que se han dado para su correcta y exitosa implementación.
El Proyecto PRV

A continuación se hace una exposición técnica de los pasos y los parámetros que se utilizan para instalar, poner en funcionamiento y medir la eficiencia de la producción en un PRV.
Diagnóstico zootécnico (valoración de recursos, matriz DOFA y matriz PESTELI)

PRV no debe ser implementado de forma improvisada y/o empírica, porque fácilmente se puede caer en prácticas inapropiadas que llevan el proyecto a un fracaso seguro. PRV entonces debe ser muy bien planificado antes de ser instalado en cualquier campo ganadero.
Así pues, todo PRV tiene un comienzo que es el de elaborar en el papel un “proyecto o mapa de ruta”, que no es otra cosa que un guión o carta de navegación tanto para el propietario de la ganadería, como para los técnicos que acompañan el proceso de tecnificación y para los empleados que ejecutan el proyecto.
Esto, dicho de otra forma, significa crear un escenario futuro pero muy asentado a la realidad del presente y del potencial que tiene cada predio en particular afectado por el entorno en el que se va a desarrollar, y delinear un objetivo claro y concreto, estableciendo metas a corto, mediano y largo plazo que se puedan medir y alcanzar, una a una, en el tiempo previsto, para que al cumplir las metas propuestas para cada plazo, se puedan ir escalando peldaños que nos permitan alcanzar el objetivo principal.
Pero, para poder planificar el proyecto PRV de cada ganadería es necesario cumplir un par de pasos previos, el primero de los cuales consiste en analizar el entorno de cada proyecto identificando la manera como el PRV a implementar será influenciado por el entorno Político, Económico, Social, Tecnológico, Ecológico, Legislativo e Industrial (matriz PESTELI), y el segundo que consiste en elaborar un diagnóstico detallado de los recursos que cada predio ofrece, así como sus debilidades o desventajas (posibles obstáculos que se deben superar), las oportunidades (aspectos por mejorar), las fortalezas (recursos aprovechables) y las amenazas (influencia del entorno), siendo esta la matriz DOFA.
Una vez se tiene claramente detallados estos aspectos del entorno del proyecto (PESTELI) y los aspectos internos del proyecto (DOFA), entonces se elabora el diagnóstico zootécnico a partir del cual se debe diseñar el proyecto PRV para cada ganadería.
Aunque generalmente los análisis PESTELI y/o DOFA son más extensos, a continuación presentamos un muy breve detalle de los aspectos más relevantes para el proyecto PRV que vamos a presentar en este artículo:

Antecedentes de la “hacienda La Florida”

La “hacienda La Florida” está ubicada en la zona de Santo Domingo, Provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, Ecuador, a 450 m.s.n.m, en un una ubicación de Bosque Húmedo Tropical (BHT – Clasificación Holdridge) con una temperatura media de 27º C, en un rango que va desde 17 hasta 30 ºC, y una pluviosidad de 1900 a 2400 mm/año, con una humedad relativa del 90%.
Cuenta con una extensión de 1080 Ha en total, de las cuales se han utilizado el 70% (aprox. 750 Ha) para ganadería destinada a la producción de carne y tendiente hacia el doble propósito.
El primer objetivo de nuestro trabajo en esta ganadería ha sido el de crear un modelo de Pastoreo Racional Voisin que sirva de ejemplo para la región y evaluar su viabilidad para que podamos implementarlo en la misma hacienda en una escala mayor, y en lo posible, estimular a que los ganaderos ecuatorianos se animen a practicarlo también en sus campos ganaderos. Para efecto demostrativo de los beneficios de la práctica del PRV se hizo un modelo en un área disponible de 16,69 Ha que a continuación compartimos.
Topografía:

Ondulada con terrenos bien drenados.
Suelos:

De origen volcánico con una textura Franco Arenosa (FA) y de mediana fertilidad.
Pasturas:

Las que predominan en la región, como Brachiarias (Decumbens y Brizantha), y Panicum maximum (Saboya, Tanzania y Mombaza), y en menor proporción Cynodon Nlemfuensis (Pasto Estrella Común), Cynodon plectostachyus (Pasto Estrella Africana), Eriochloa polystachia (Pasto Janeiro, también conocido como Pasto Caribe o Pasto Alemán), Brachiaria radicans Napper (Pasto Tanner) y también algunas gramas nativas.
Arvenses (mal llamadas MALEZAS):

Escoba dura (sida acuta, sida rhombifolia), Pegador (pavonia castaenifolia), Flor amarilla (melapodium divaricatum), Senchijigua (andropógon bicornis), Cordoncillo (pipper marginatum), Caminadora (Rotbohellia exaltata), Helecho (Pteridium aquilanum), Mortiño común (clidemia hirta), Cabezona (cyperus rotundus), Chilco o Salvión (vernonia patens)
Árboles cercos vivos:

Saman (samanea saman), Caraca (Erythrina spp.), Caraca roja (Erythrina spp.), Nacedero (Trichantera gigantea), Mataratón (Gliricidia Sepium)
Árboles comunes en potreros:

Laurel (Laurus nobilis), samán (samanea saman), cítricos (citrus spp.)
Árboles maderables:

Boya o balsa (Ochroma pyramidale), cedro rosado (Cedrela odorata L), melina (Melina arborea Roxb).
Manejo implementado en esta ganadería ANTES DE PRV:

El método de manejo productivo tradicional ha sido el de la rotación extensiva de pasturas, con tamaño de potreros irregular y por ende tiempos de ocupación y de reposo irregular. Los animales no tienen acceso libre al agua y deben ser llevados a un abrevadero compartido para varios potreros o se les lleva el agua con un tanquero portátil.
Los lotes de cría (cuentas) están conformados por unos 200 a 250 animales/lote y se maneja inseminación artificial a celo detectado y repaso con toro. La carga animal antes de PRV era de 1,97 UGG/Ha.
No se cuenta con la información de edad a la pubertad en novillas, ni de los porcentajes de preñez en los animales de vientre, ni de los nacimientos anuales, ni de los intervalos entre partos (IEP), ni del número de servicios por concepción y menos de los kilogramos de ternero producido por hectárea al año, ni madurez sexual en toros, ni calidad de semen, ni de la circunferencia escrotal, y por lo tanto, no podemos medir la eficiencia reproductiva de esta ganadería.
El manejo sanitario preventivo comprende las vacunaciones de rigor como aftosa y triple o anticlostridiales, y se desparasita con ivermectinas, y además, se usan anabólicos en los animales de ceba y se realizan las vacunaciones contra brucelosis y virales reproductivas.
División del área:

El predio tiene un área disponible de pasturas de 16,69 Ha destinadas para el modelo PRV, en las cuales hubo antes una división en seis potreros de diferentes dimensiones sembrados con Brachiaria brizantha cv Marandú y una mezcla de Brachiaria decumbens y Estrella Africana (Cynodon plectostachyus).


Tamaño de las parcelas:

Para poder realizar la división de potreros para implementar PRV, se hace necesario comenzar por determinar el tamaño de las parcelas que resulta más apropiado para cada ganadería en particular, bajo la consideración que la forma geométrica más eficiente para pastoreo es el cuadrado (es el área con menor perímetro y permite que el ganado camine menos). Se determinó entonces que para este proyecto modelo en la hacienda La Florida el área o tamaño de las parcelas o potreros para implementar PRV debía ser de 3027 m2 (cuadrados de 55 x 55 mt), de forma tal que se ha subdividido este proyecto en 51 parcelas, siendo este número coincidente con lo que se establece para la región en cuanto al tiempo promedio de descanso o reposo para las especies utilizadas, manejando despunte y repaso durante un día de ocupación cada uno.


Sistema viario:

Tras determinar el tamaño de las parcelas, se hace un primer bosquejo de las divisiones sobre un plano de la finca (o del área donde se va a instalar PRV), de tal forma que se vaya diseñando en simultánea el sistema viario del proyecto a instalar. El sistema viario es la garantía para el correcto funcionamiento del proyecto y para lograr los resultados esperados, puesto que movilizar el ganado entre potreros sin afectar la recuperación de los potreros que están en reposo, y además, resulta de vital importancia para que se cumpla uno de los puntos clave de éxito de cada proyecto PRV y es El arte de saber saltar (denominación dada por André Voisin, y difundida por el Dr Luiz Carlos Pinheiro Machado, quien además de ser fundador del Instituto André Voisin, ha aportado en gran manera al desarrollo de esta tecnología y ha difundido el PRV en el mundo).
El arte de saber saltar entonces, se constituye como la técnica que permite mover el ganado siempre a los potreros que ofrecen la cantidad y calidad suficientes para alimentar satisfactoriamente al ganado para que logren su mejor desempeño animal y expresen su potencial de producción. Así pues, en PRV el movimiento del ganado se realiza dirigiendo el ganado hacia los potreros que se encuentran en su Punto Óptimo de Reposo (P.O.R.), sin necesidad de llevar una secuencia lógica y ordenada del pastoreo que obligaría al ganado a consumir la pastura en el estado en que se encuentre al momento de ingresar a cada potrero. Además del sistema viario, entonces, hay que garantizar que todas las parcelas puedan contar con una puerta o portillo que de ingreso y salida al ganado, la cual debe ser diseñada con la misma medida que tienen las vías para facilitar el movimiento del ganado. En este proyecto por ejemplo, se determinó que debían ser de 6 mt de ancho, ocupando un área de 1,25 Ha en total. Cabe mencionar, que el área del sistema viario también es pastoreable en la medida de lo posible.

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