Bibliografía Introducción




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4. Sentido del olfato

Olfacción. Los quimioceptores olfativos se encuentran localizados en una zona especializada de la mucosa del techo de la cavidad nasal, el epitelio olfatorio(figura nº 4).

Este epitelio es de tipo columnar seudopluriestratificado y esta formado por tres tipos celulares: las células de sostén, que son prismáticas, anchas en su ápice y más estrechas en la base; en su superficie presentan microvilli que se proyectan al interior de la capa de moco que cubre el epitelio. Estas células tienen un pigmento castaño, responsable del color marrón de la mucosa olfatoria. Las células básales son pequeñas, redondeadas, o cónicas y forman una capa única en la región basal del epitelio entre las células olfatorias y de sostén; son las células puente del epitelio olfatorio. Las células olfatorias son neuronas bipolares que se distribuyen entre las células de sostén.
En su extremo se observan dilataciones de las que parten cilios los cuales son largos y no tienen movimiento, se consideran los verdaderos receptores, es decir, la porción celular excitable por el contacto con una sustancia odorífera. El segmento proximal de cada cilio muestra los axones habituales con nueve pares más dos microtubulos. La parte distal apenas posee microtubulos aislados. Los axones procedentes de estas neuronas se reúnen en pequeños aces dirigiéndose al sistema nervioso central.

En la lamina propia de esta mucosa, además de abundantes basos y nervios, se observan glándulas ramificadas de tipo tubulo alveolar con células PAS- positivas, las glándulas de Bowman. Estas glándulas envían conductos que desembocan en la superficie epitelial y se admite que su producto de secreción provoca una corriente continua de liquido que la varia permanentemente la parte apical de las células olfatorias. De este modo se eliminarían los restos de los compuestos que estimulan la olfacción, manteniendo los receptores dispuestos para nuevos estímulos.

El sentido del olfato permite percibir el olor de sustancias. El órgano receptor es la mucosa pituitaria, que reviste interiormente las fosas nasales; estas son dos cavidades estrechas ubicadas en la cara, a cada lado del plano medio, por debajo de la órbita y por encima de la boca. Muchas cavidades están separadas por un tabique nasal, y su superficie se halla aumentada por la presencia de tres pares de repliegues óseos llamados cornetes.

Interiormente las fosas nasales están tapizadas por la mucosa nasal o pituitaria que presenta dos regiones de dicho color: uno inferior o región respiratoria y otra superior o región olfatoria. La primera es de color rojizo por la abundante irrigación sanguínea su función especifica consiste en calentar el aire inspirado impidiendo los enfriamientos bruscos.

La segunda es de color amarilla – parduzco por el predominio de células y fibras nerviosas. Su función es exclusivamente sensorial.

En la región olfatoria de la pituitaria se encuentran las células olfatorias que reciben los estímulos y los transmiten, por medio del nervio olfativo, al centro del olfato que se halla en la corteza cerebral (figura nº 5).

Probablemente, el olfato es más antiguo y el menos comprendido de nuestros cinco sentidos. Atraves de la evolución se ha mantenido conectado con las partes del cerebro que se convirtieron en el archivo de la clasificación de nuestras respuestas emocionales, ligando íntimamente los olores de las cosas con nuestras emociones. Nuestro sentido del olfato juega también un gran papel en la atracción sexual, aunque su importancia ha disminuido considerablemente durante el desarrollo evolutivo del hombre. Sus funciones más importantes son las de sistema de alarma – ponernos en guardia frente al peligro – y de recolector de información – nos proporciona valiosos datos sobre el mundo exterior.

No siempre nos percatamos el estrecho vinculo existente entre el sentido del gusto y el olfato. Solo cuando nos resfriamos, nos damos cuentas de que no solamente no podemos oler las cosas sino que también el gusto de los alimentos se ha desvanecido.

El olfato es un sentido químico, actuando como estimulo las partículas aromáticas u odoríferas desprendida de los cuerpos volátiles.

Por el aire que respiramos llegan a la región olfatoria de la pituitaria excitando a las células olfatorias. Pero para que puedan ser captadas tienen que estar previamente disueltas, misión que cumple el mucus que humedece esta membrana, y que es segregado por las glándulas que poseen.

Al igual que muchos órganos del cuerpo, el aparato olfativo es doble y cada red de circuitos actúa en forma independiente. Los receptores sensoriales para el olfato se encuentran en el techo de la cavidad nasal, justo debajo de los lóbulos frontales del cerebro. Esta sección denominada área olfativa, esta densamente poblada de millones de pequeñas células olfativas, cada una de las cuales tiene cerca de una docena de finas velocidades, o cilios, que se proyectan hacia una capa de mucus. Los cilios expandes efectivamente el área de cada célula olfativa e incrementan asi nuestra sensibilidad frente a los olores, mientras que el mucus se encarga de mantenerlos húmedos, a la vez que actúa como una trampa para las sustancias aromáticas.

No se ha establecido con precisión cómo las minúsculas cantidades de sustancias químicas con olores activan las células olfativas, pero se cree que estas sustancias se disuelven en los fluidos mucosos, se adhieren a los cilios y luego hacen que las células emitan señales eléctricas.

Las fibras nerviosas olfativas canalizan estas señales atraves del hueso etmoidal hacia los dos bulbos olfativos del cerebro, donde se reúne y procesa la información para luego traspasarla por una compleja red de terminaciones nerviosas hacia la corteza cerebral. Aquí se identifica el mensaje y el olor se transforma en un hecho consciente. Sin embargo, se desconoce aún el mecanismo molecular preciso del sentido del olfato y la manera en que las células receptoras pueden receptar miles de olores diferentes y distinguir escasa variación entre ellos.

No existe una verdadera clasificación de olores porque seria muy difícil reunirlos en grupos fundamentales, ya que la unión de dos o más olores da por resultado un olor diferente.

La mayor o menor sensibilidad olfatoria (agudeza olfatoria) es muy variable según las personas y se miden con aparatos especiales llamados olfatometros.
Anosmia

La perdida del olfato o anosmia puede ser parcial o total, temporaria o definitiva.

La anosmia parcial o total puede ser producida por una alteración o fatiga olfativa de la mucosa pituitaria, por vegetaciones, por lesiones de tipo infeccioso en la pituitaria o por inflamación provocada por un resfrío común. En estos casos la perdida del olfato suele ser temporaria. La anosmia definitiva generalmente es provocada por una lesión del nervio olfatorio.
5. Sentido del gusto

El gusto actúa por contacto de sustancias químicas solubles con la lengua. El ser humano es capaz de percibir un abanico amplio de sabores como respuesta a la combinación de varios estímulos, entre ellos textura, temperatura, olor y gusto.

La superficie de la lengua se halla recubierta por la mucosa lingual, en la que se encuentran pequeñas elevaciones cónicas llamadas papilas. Las principales son las papilas caliciformes y fungiformes, que mediante unos órganos microscópicos denominados botones perciben los sabores; y las papilas filiformes y coroliformes, que son sensibles al tacto y a las temperaturas (figura nº 8). Los botones constan de células de sostén y células gustativas, que poseen cilios o pelos comunicados al exterior a través de un poro y conectados con numerosas células nerviosas que transmiten la sensación del gusto al bulbo raquídeo. Considerado de forma aislada, el sentido del gusto sólo percibe cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo; cada uno de ellos es detectado por un tipo especial de papilas gustativas(figura nº 7).

Las casi 10.000 papilas gustativas que tiene el ser humano están distribuidas de forma desigual en la cara superior de la lengua, donde forman manchas sensibles a clases determinadas de compuestos químicos que inducen las sensaciones del gusto. Por lo general, las papilas sensibles a los sabores dulce y salado se concentran en la punta de la lengua, las sensibles al agrio ocupan los lados y las sensibles al amargo están en la parte posterior.

Los compuestos químicos de los alimentos se disuelven en la humedad de la boca y penetran en las papilas gustativas a través de los poros de la superficie de la lengua, donde entran en contacto con células sensoriales. Cuando un receptor es estimulado por una de las sustancias disueltas, envía impulsos nerviosos al cerebro. La frecuencia con que se repiten los impulsos indica la intensidad del sabor; es probable que el tipo de sabor quede registrado por el tipo de células que hayan respondido al estímulo.

Luego de una exposición prolongada a determinado sabor, las papilas gustativas se saturan, y dejan de mandar información, por lo cual, al cabo de un tiempo determinado se deja de percibir el sabor.

6. Sentido del oído
El sentido del oído esta localizado en la cabeza, dentro de los huesos temporales.

Para describirlo se considera que tiene tres porciones:
* Oído externo

* Oído medio

* Oído interno
Hay mecanorreceptores especializados que nos permiten mantener el equilibrio y poder oír. Ambos tipos están ubicados en el oído.

El oído se divide en tres partes;
Oído externo

Comprende el pabellón auricular o auditivo - la "oreja"- (lóbulo externo del oído) y el conducto auditivo externo, que mide tres centímetros de longitud. El conducto auditivo medio posee pelos y glándulas secretoras de cera.

Su función es canalizar y dirigir las ondas sonoras hacia el oído medio.
Oído medio

Es un conducto estrecho, o fisura, que se extiende unos quince milímetros en un recorrido vertical y otros quince en recorrido horizontal

Es hueco, lleno de aire, limitando de un lado por el tímpano y del otro por la ventana oval y la ventana redonda, que lo comunican con el oído interno(figura nº 9). Está en comunicación directa con la nariz y la garganta a través de la trompa de Eustaquio, que permite la entrada y la salida de aire del oído medio para equilibrar las diferencias de presión entre éste y el exterior.

Hay una cadena formada por cuatro huesos pequeños y móviles (huesecillos) que atraviesa el oído medio. Estos cuatro huesos reciben los nombres de martillo, yunque, lenticular y estribo. Los cuatro conectan acústicamente el tímpano con el oído interno, transmitiendo las vibraciones del tímpano amplificadas a la fenestra ovalis.
Oído interno

El oído interno o laberinto se encuentra en el interior del hueso temporal que contiene los órganos auditivos y del equilibrio, que están inervados por los filamentos del nervio auditivo. Está lleno de líquido y tiene tres cavidades: el vestíbulo, dividido en dos partes, utrículo y sáculo; los tres canales semicirculares, órgano del sentido del equilibrio, (están llenos de endolinfa); y el caracol o cóclea, largo tubo arrollado en espiral donde se encuentran las células receptoras de los sonidos, provistas de cilios, cada una de las cuales está adaptada para la recepción de sonidos de un tono determinado (figura nº 10).

Las fibras nerviosas que salen del caracol y de los canales semicirculares se reúnen para formar el nervio acústico, que sale del sáculo por un tubo que atraviesa el hueso temporal hasta la cavidad craneana.
Cómo se oye

Las ondas sonoras, en realidad cambios en la presión del aire, son transmitidas a través del canal auditivo externo hacia el tímpano, en el cual se produce una vibración. Estas vibraciones se comunican al oído medio mediante la cadena de huesillos (martillo, yunque y estribo) y, a través de la ventana oval, hasta el líquido del oído interno. El movimiento de la endolinfa que se produce al vibrar la cóclea, estimula el movimiento de un grupo de proyecciones finas, similares a cabellos, denominadas células pilosas. El conjunto de células pilosas constituye el órgano de Corti. Las células pilosas transmiten señales directamente al nervio auditivo, el cual lleva la información al cerebro. El patrón de respuesta de las células pilosas a las vibraciones de la cóclea codifica la información sobre el sonido para que pueda ser interpretada por los centros auditivos del cerebro.

El rango de audición, igual que el de visión, varía de unas personas a otras. El rango máximo de audición en el hombre incluye frecuencias de sonido desde 16 hasta 28.000 ciclos por segundo. El menor cambio de tono que puede ser captado por el oído varía en función del tono y del volumen. Los oídos humanos más sensibles son capaces de detectar cambios en la frecuencia de vibración (tono) que correspondan al 0,03% de la frecuencia original, en el rango comprendido entre 500 y 8.000 vibraciones por segundo. El oído es menos sensible a los cambios de frecuencia si se trata de sonidos de frecuencia o de intensidad bajas.

La sensibilidad del oído a la intensidad del sonido (volumen) también varía con la frecuencia. La sensibilidad a los cambios de volumen es mayor entre los 1.000 y los 3.000 ciclos, de manera que se pueden detectar cambios de un decibelio. Esta sensibilidad es menor cuando se reducen los niveles de intensidad de sonido.

Las diferencias en la sensibilidad del oído a los sonidos fuertes causan varios fenómenos importantes. Los tonos muy altos producen tonos diferentes en el oído, que no están presentes en el tono original. Es probable que estos tonos subjetivos estén producidos por imperfecciones en la función natural del oído medio. Las discordancias de la tonalidad que producen los incrementos grandes de la intensidad de sonido, es consecuencia de los tonos subjetivos que se producen en el oído. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el control del volumen de un aparato de radio está ajustado. La intensidad de un tono puro también afecta a su entonación. Los tonos altos pueden incrementar hasta una nota de la escala musical; los tonos bajos tienden a hacerse cada vez más bajos a medida que aumenta la intensidad del sonido. Este efecto sólo se percibe en tonos puros. Puesto que la mayoría de los tonos musicales son complejos, por lo general, la audición no se ve afectada por este fenómeno de un modo apreciable. Cuando se enmascaran sonidos, la producción de armonías de tonos más bajos en el oído puede amortiguar la percepción de los tonos más altos. El enmascaramiento es lo que hace necesario elevar la propia voz para poder ser oído en lugares ruidosos.
Equilibrio

Los canales semicirculares y el vestíbulo están relacionados con el sentido del equilibrio. En estos canales hay pelos similares a los del órgano de Corti, y detectan los cambios de posición de la cabeza.

Los tres canales semicirculares se extienden desde el vestíbulo formando ángulos más o menos rectos entre sí, lo cual permite que los órganos sensoriales registren los movimientos que la cabeza realiza en cada uno de los tres planos del espacio: arriba y abajo, hacia adelante y hacia atrás, y hacia la izquierda o hacia la derecha. Sobre las células pilosas del vestíbulo se encuentran unos cristales de carbonato de calcio, conocidos en lenguaje técnico como otolitos y en lenguaje coloquial como arenilla del oído. Cuando la cabeza está inclinada, los otolitos cambian de posición y los pelos que se encuentran debajo responden al cambio de presión. Los ojos y ciertas células sensoriales de la piel y de tejidos internos, también ayudan a mantener el equilibrio; pero cuando el laberinto del oído está dañado, o destruido, se producen problemas de equilibrio. Es posible que quien padezca una enfermedad o un problema en el oído interno no pueda mantenerse de pie con los ojos cerrados sin tambalearse o sin caerse.
7. Conclusión

La coordinación y el equilibrio de los cinco sentidos permite al hombre relacionarse con el medio externo.

Los ojos son órganos fotosensibles complejos que permiten el análisis minucioso de la forma de los objetos, su color y la intensidad de la luz. La facultad de enfoque del ojo disminuye con la edad. Este efecto comienza a notarse a los 45 años. La perdida de la acomodación se denomina presbicia , que se debe al endurecimiento del cristalino, que se torna mas rígido a medida que avanza la edad.

La piel como órgano sensorial cuenta con innumerables terminaciones nerviosas. La percepción táctil, mas que una sensación estricta, es un aviso de que algo deforma la superficie cutánea (presión, tracción o vibración)

Existe una sensibilidad profunda, cuyos receptores se localizan en el tejido subcutáneo, músculos, huesos, periostios, etc. Y que informa al cerebro de la posición relativa década parte corporal, y una sensibilidad superficial que se relaciona de manera especial con el sistema nervioso. La percepción del sonido se realiza mediante el oído órgano de muy compleja estructura que permite el registro de las oscilaciones o vibraciones del aire que se contribuyen en ondas sonoras. El olfato, incluso mas que el gusto tiene cualidades efectivas de agrado o desagrado y es mas importante en la selección del alimento.

La textura de los alimentos, detectada por el sentido del tacto en la boca, y la presencia en la comida de sustancias como la pimienta que estimula las terminaciones del dolor, condicionan enormemente la sensación del gusto. La importancia del gusto radica en el hecho de que permite a una persona seleccionar el alimento según deseos y a menudo según las necesidades metabólicas de los tejidos. En cuanto a determinadas sustancias nutricias.
Conclusiones individuales

En este trabajo hablamos sobre los distintos sentidos que afectan a los seres humanos y la función de cada uno de ellos.

El principal objetivo es informar acerca del funcionamiento de los órganos sensoriales y, a partir de eso, diferenciar sus distintos usos y las enfermedades que se ocasionan en torno a los mismos.

Hasta el momento sabemos que poseemos cinco sentidos: el olfato, la vista, el gusto, el oído o audición y el tacto. Cada uno de ellos cumple una función diferente, aunque en ciertos casos, están conectados, como el olfato y el gusto. Y en nuestra profesión estaremos en mutuo contacto con nuestros pacientes por y esto hace falta relacionare un cien por cien con los mismos

Por medio del tacto uno entra en mutuo contacto con el paciente por ejemplo al reabilitar una afección respiratoria, la visión ver los diferentes estudios o partes del cuerpo a tratar, la audición uno escucha los problemas del paciente y asi el mismo crea un mejor vinculo con el profesional.

Javier E. Clemente

Para mí dentro de los sentidos él más importante es tacto porque el profesional esta en continuo contacto con el paciente atravez de las manos, luego le sigue la visión, ya que por medio de esta podemos apreciar las diferentes leciones del paciente, incluyendo estudios, radiografías, etc.

En orden continua el oído ya que mediante diferentes sonidos podemos diagnosticar traumatismos o problemas respiratorios. En nuestra profesión, tanto el gusto como el olfato no ocupan un lugar destacado ya que no intervienen directamente en él

diagnostico.

María Celia Clérici.

Para poder realizar todas nuestras actividades en gran parte es necesario el mayor equilibrio de nuestros cinco sentidos, y la coordinación de ellos nos lleva a tener un equilibrio y una postura más o menos estable que le ayuda a orientarse en el espacio y mantener una posición relativa en la tierra. El ojo nos proporciona, información sobre la forma, color distancia, posición y movimiento de los objetos. La audición nos permite captar los sonidos e intercambiar señales de comunicación de gran precisión con las otras personas. El olfato conectado con el sistema limbico, que es encargado del animo, las emociones y la memoria, contienen un significado emocional de los olores. El gusto sin una mayor importancia juega en si un papel importante en la apreciación y selección de los alimentos. El tacto en una parte capaz de reemplazar muy aisladamente unos de nuestros sentidos; gracias a las articulaciones y los dedos, nos permite determinar el tamaño y forma de un objeto y nos ayuda a diferenciarlos.

Ariel Corbalán

El licenciado deberá tener la capacidad de evaluar al paciente desde el punto de vista diagnostico, funcional y preventivo, al cual aplicara un tratamiento adecuado y precoz.

Este deberá reconocer a través de los sentidos; los cuales nos permiten contactarnos con los que nos rodea, las patologías psíquicas y anomalías orgánicas.

El tacto nos permite reconocer las sensaciones de temperatura, presión y dolor. El profesional podrá llevar a cabo el tratamiento de este sentido a través de sus manos.

El oído identifica los sonidos.

Mediante los ojos podemos captar los colores, formas y tamaños de los objetos que nos rodea.

En el olfato podemos determinar los diferentes olores.

A través del gusto reconoce muchos sabores como dulce, salado y amargo.

María Verónica Corbalán.

Los sentidos son muy importantes ya que por medio de ellos podemos captar diferentes sensaciones. Refiriéndonos a nuestra carrera, que es lo que nos interesa, el sentido del tacto auditivo y visual son más importantes que los que restan. Por medio del auditivo al recibir las ondas sonoras nos comunicamos con el paciente y de esta manera sabemos como esta. El sentido táctil permite sentir las variaciones de temperatura (frío, calor) usadas muchas veces para la rehabilitación del paciente. Por último el sentido de la visión cobra importancia porque en el campo visual permite ubicar y saber trabajar correctamente con el paciente empleando el tratamiento correspondiente. Además para distinguir por medio de la bioimagén en la situación en que se encuentra.

María Luciana Coero Borga

Los órganos de los sentidos son el instrumento básico para la interacción del hombre con el medio externo. A través de los receptores que se encuentran depositados en el oído, boca, fosas nasales, ojo y los distribuidos en la piel, nos permiten captar estímulos que por medio del Sistema Nervioso Periférico que son conducidos y transformados en impulso nervioso hasta el cerebro donde se hace consiente.

A lo largo de nuestra carrera iremos descubriendo la importancia y la necesidad de tener todos nuestros sentidos en buenas condiciones, ya que los mismos son un condicional necesario para la comunicación y trato con el paciente. La persona que acuda a nuestra ayuda en el marco profesional, a parte de una atención cordial va a pretender la eficacia y eficiencia de un tratamiento confortable, que puede ser reflejado por ejemplo en un buen masaje. A través del contacto que se establece entre la piel de la persona y las manos del profesional, éste puede transmitir seguridad y confianza creando un clima confortable para el paciente, logrando comprender lo que este necesita.

María Laura Contreras

Los sentidos al ser los responsables de la comunicación constante entre el medio interno y externo del hombre, son de una

importancia enorme para la vida diaria.

Referidos a nuestra carrera hay tres imprescindibles los cuales son vista, tacto y audición. La visión es el sentido que nos da una orientación en el espacio con respecto al entorno de trabajo, ya sea un paciente, un escritorio o una camilla. El sentido del tacto es el más importante para el desempeño de esta profesión. Es nuestra principal herramienta de trabajo ya que nos permite entrar en contacto directo con el paciente a través de las sensaciones de presión, calor, frío, etc. Por último, pero no menos importante el sentido de la audición, el cual nos brinda la comunicación con el paciente, para poder entender sus problemas y aliviarlos.

Mauricio Gerardo Cordero
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