La vida en la Escuela de Oficiales de la fap




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4.-La vida en la Escuela de Oficiales de la FAP
Los 56 Postulantes, que habían alcanzado las vacantes declaradas por la Fuerza Aérea del Perú fueron dados de Alta, como Aspirantes a Cadetes de la Escuela de Oficiales, mediante Resolución Ministerial No.311, de fecha 25 de Febrero de 1955 y citados para presentarse a las 8 de la mañana del día 7 de Marzo, en la entrada principal de la Base Aérea de Las Palmas.
Llegó el día indicado para el ingreso físico a la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú. El calendario marcaba 7 de Marzo de 1955.
Era Verano, el día se presentaba despejado y soleado. En la entrada principal de Las Palmas fuímos llegando los 56 Postulantes declarados aptos para ingreso como Aspirantes a Cadetes. Todos nos encontrabamos muy bien enternados. Las emociones de cada uno de nosotros se reflejaban en los juveníles rostros de muchachos de 16, 17 o 18 años, que nos preguntabamos ..., ¿Cómo sería la vida allá adentro, podríamos soportar la vida militar que se iniciaría dentro de poco?...pero de pronto, la voz del Capitán Carlos Callegari se dejó escuchar...Aspirantes prestar atención!...conforme los vaya nombrando por su apellido y primer nombre, van contestando... Presente!...deben hacerlo con voz fuerte, para que pueda oirlos bien... comprendido!...las respuestas fueron, Si! Ya! Si señor!...a lo que el Capitán interrumpió diciendo...Cuando se les pregunte algo y se les diga... Comprendido!, ustedes deberán contestar ...Comprendido!...y así fuimos siendo llamados, contestando presente y formando una Sección de tres columnas, con nuestro Brigadier a un costado. El era nuestro promocional Carlos Delgado Matallana.
La Sección de Aspirantes a la EOFAP desfiló marchando, por la pista central de la Plaza de Armas de Las Palmas, hacia el edificio con los dos cañones a cada lado de la plataforma. Las puertas de fierro, pintadas de negro y con lunas catedral, se abrieron de par en par para dejarnos entrar. Pasamos por la Prevención, en donde se encontraba un Cadete con su uniforme azul, con correaje blanco y bayoneta al cinto, dibujando en su rostro una pícara sonrisa.
En el patio central fuimos mantenidos en formación en la posición de descanso y se nos dio las instrucciones que nos indicaban quienes ocuparíamos la Cuadra A y quienes la Cuadra B, que estaban ubicadas en el segundo piso.Luego pasaríamos por la peluquería para que nos hicieran el corte de pelo reglamentario, sin pelarnos por completo, para encaminarnos hacia el Pañol de Vestuario, en donde nos esperaba el Maestro Pérez y el Capitán Callegari, para hacernos entrega de todo nuestro equipo. En primer término nos dieron a cada uno un par de bolsas de lona color azul, con sus abrazaderas y candado, donde fuimos poniendo la brocha y máquina de afeitar, aunque algunos nunca habíamos usado estas dos cosas. Continuaron entregándonos ropa de cama, pijamas, ropa interior, medias, zapatillas, zapatos, toallas, jaboneras azules, escobilla de ropa, uniformes de faena con cristina, corbata azul, insignias EOA y Alitas doradas, dos juegos de ropa de deporte y buzos guindas con las letras EOA en el pecho.
Con todo el equipo asignado nos fuimos a las cuadras A y B, que nos habían sido asignadas y encontramos allí nuestras camas camarote con los roperos individuales de madera clara barnizada, piso de madera muy bien encerado y las ventanas con las hojas centrales abiertas y templadas a 90 grados, todas iguales...y pensar que así tuvimos que mantenerlas todo el tiempo, siempre relucientes. Nos indicaron que teniamos que uniformarnos de faena, tender las camas, enseñandonos la manera apropiada ayudados por algunos pocos Cadetes que se encontraban en la Escuela, ya que el resto del batallón se encontraba de vacaciones.
El medio día llegó y los timbres sonaron indicando que teníamos que bajar a formar perfectamente uniformados...la transformación se había iniciado...la vida como civiles se estaba quedando atrás...y rápidamente. Antes de ingresar al comedor el Capitán Callegari nos pasó revista, acompañado del Cadete Ramirez (al que le decían El Ronco por su timbre especial de voz) quien se encontraba de Servicio General, un brazaleta con las letras SG así lo indicaba, ademas de portar un cinto blanco con bayoneta al lado izquierdo. Nos verificaron el estado de las uñas, el estado del uniforme, si las insignias habian sido bien colocadas en el cuello y en la cristina y si todo estaba en orden. Concluída la revista desfilamos hacia el comedor, cuyas ventanas daban a la pista de estacionamiento de los aviones y también al campo de vuelo. Al fondo se divisaba el Pino San Juan, que después nos llegamos a enterar que era punto inportante de chequeo y verificación cuando se estaba en el circuito de tráfico para aterrizar en el campo de Las Palmas. También hacia la derecha se veía el cerro Viva el Perú y mas hacia la derecha el Morro Solar.
El comedor lo apreciamos grande e imponente, con una mesa principal ubicada cerca al gran ventanal, que era para el Oficial de Servicio, el Servicio General y algunos cadetes que aún no llegabamos a distinguir. Después mas mesas correctamente alineadas con capacidad para diez cadetes cada una, cubiertas con manteles de color blanco y todo lo necesario para el servicio.
El desfile de mayordomos portando sus carretillas plateadas, traían los alimentos, ellos nos servían con sus guantes blancos. En la mesa ponían las soperas y el jefe de mesa designaba al Aspirante que debería ocuparse de distribuírla en los platos especiales sin derramar nada, so pena de recibir un castigo si lo hacia incorrectamente. Luego los mayordomos servian el plato de entrada, luego el segundo y por último el postre. Las jarras con refresco estaban ya puestas en la mesa, asi como el pan.
Después del almuerzo, nuestro primer almuerzo como Aspirantes a Cadetes en la Escuela, que lo sentimos delicioso, nos llevaron a lo que sería nuestro salón de clases para recibir las instrucciones de parte del capitán Callegari sobre la rutina de la Escuela, los toques de corneta, algunas partes importantes del Manual del Cadete, la clara advertencia de prohibición de fumar para los Aspirantes y algunas reglas generales.
Después de un corto descanso nos llevaron a conocer otros pabellones de la Escuela y la línea de vuelos, en donde pudimos apreciar los aviones PT-17, AT-6 y AT-11 pintados de azul y amarillo con la bandera del Perú en la cola y las internacionales rojo, blanco y rojo en las alas y fuselaje. También fuimos hacia donde estaba el Escuadrón de Entrenamiento dotado con una variedad de aviones, entre ellos los Vultee BT-13, Beechcraf UC-43, los Douglas Northrop 8 A-3 P y 8 A-5 P, Cessna UC-78, P-47, P-36, North American B-25-J. También nos llevaron por el Escuadrón de Instrucción Simulada en donde estaban los simuladores para coordinación, instrucción instrumental, tiro aéreo, bombardeo, supervivencia, filmoteca, identificación de buques y aviones, armamento terrestre y armamento aéreo.
La Tarde llegó a su fin y con ello el recorrido por las diferentes instalaciones de la Escuela. Nos aseamos y nuevamente al comedor y después a un descando en el casino de Cadetes, para luego irnos a la cama, previa formación y escuchar el toque de silencio interpretado por un corneta de la banda de músicos.
Todo el mes de Marzo, Abril y parte de Mayo no salimos a la calle y recibimos nuestra formación militar tanto de Orden Cerrado sin y con armamento, que dicho sea de paso era un Fusil Mauser Original Peruano 1909, con capacidad para cinco tiros, alimentado con un peine con esa cantidad de balas y cerrojo niquelado mas bayoneta, que parecía un espadin. También realizamos marchas de campaña y ejercicios de tiro. Los días domingo nos visitaban nuestros familiares, amigos y amigas y también organizabamos bailes en el casino de Cadetes.
Para nuestra primera salida a la calle nos proporcionaron los uniformes azules (nosotros lo conocímos como uniforme gris) con botones dorados y la flor de liz en cada manga, camisas blancas, zapatos bajos, medias azules y corbata azul, con pañuelos blancos. Que bién nos quedaba ese uniforme azul!...Cómo nos verían nuestros familiares y amigos, en especial... las amigas...?. ..Que cambiados nos sentíamos, nos había hecho muy bien esta estadía en nuestra Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú.
Pues bien, los que habíamos ingresado el 7 de Marzo, recién salimos a la calle para el Día de la Madre.
Cuando se incorporó a la Escuela el batallón de Cadetes, que había estado de vacaciones, empezó nuestras horas difíciles, nos convertimos en lo que denominaban en ese entonces “los perros”. El bautizo se hizo cada día mas intenso pero también mas soportable, nos estabamos haciendo mas fuertes y mas adaptados a la vida militar. Nos hicieron participar en un Show especial en donde tomaron parte una serie de nuestros promocionales, mientras los Cadetes de diferentes años se divertían, en especial los de 4to.Año.
A los tres meses de haber ingresado a la Escuela, 10 de nuestro compañeros, que tenían completado su 5to. Año de Instrucción Secundaría, fueron pasados a la Promoción que en esos momentos se encontraban como Cadetes de 1er. Año, con lo cual nuestra Promoción quedó reducida a 46.
En el año de Aspirantes seguimos clases tanto de asignaturas castrenses, a cargo del Departamento Militar, como de asignaturas académicas a cargo del Departamento Académico, ademas de Educación Física y Deportes, mas Instrucción Simulada y a fines del 1955 a cargo del Departamento de Vuelos.
Los oficiales del Departamento Militar nos dieron asignaturas tales como Reglamento del cadete, Manual de Urbanidad y Buenos Modales (Manual de Carreño), Manual de Servicio en Guarnición, Código de Justicia Militar, Organización FAP, Armado y desarmado de fusil y Manual de Orden Cerrado. También el Departamento Militar tenía que ver con todo lo relacionado a Deportes y Educación Física en donde se recibían clases de esgrima, lucha libre, natación, pruebas atléticas, salto alto, carreras, garrocha, jabalina, bala, martillo, salto largo, paralelas, potro, argollas, gimnasia, pesas, entre otras tantas.
Los oficiales del Departamento Académico y plantel de Profesores, nos impartieron clases de Aritmética, Algebra, Dibujo, Educación Moral y Religiosa, Economía Política, Educación Cívica, Física, Geometría, Historia del Perú, Inglés, Lógica y Etica, Literatura, Trigonometría y Química.
Durante este tiempo en la Escuela la amistad y el compañerísmo se fue acentuando. Fernando Arrante, conocido por todos nosotros como el “Pollo”, compuso una canción muy original denominada “Cuta cuta Tongo” y nos la fue enseñando. Fue así que todos terminamos entonandola: “Hueeee bombo colega lega lega..hue hue hue..Cuta cuta tongo...etc.
Cuando llegó el mes de octubre fuimos al Departamento de Instrucción Simulada a hacer horas en simulador de coordinación y vuelo nivelado, ascensos, descensos y virajes a la izquierda y a la derecha. Tambíen a ver películas de técnicas de vuelo, patrones de aterrizaje, técnicas de viraje y muchas otras tales como: Cuida tu Fusil, El Cielo de los Pilotos, y de Higiene Militar. También nos dieron aspectos relacionadas al uso del paracaídas, técnica de dirección del mismo y la mejor posición del cuerpo para el aterrizaje y plegado de la campana para no ser arrastrado por el viento.
Terminada la fase de Instrucción Simulada seguimos el curso en tierra de ingenieria del avión Stearman PT-17 y sus sistemas, procedimientos normales y de emergencia. Se hicieron ademas horas de cabina para familiarizarse con ella y el panel de instrumentos mas sus controles, compensador, pedales, palanca de mandos, llave del tanque combustible, acelerador y maneta de la mezcla, así como la maneta para trabar el patin de cola antes del decolaje.
Terminada esta parte nos asignaron nuestros instructores de vuelos y ...a volar se ha dicho!. Empezamos nuestra instrucción de doble mando en los aviones PT-17. El instructor se ubicaba en la cabina delantera y el alumno en la cabina posterior, nuestro uniformes de vuelo eran de color verde y usabamos gorros de vuelo de tela color beige, con anteojos de vuelo. Los aviones no tenian radio y el instructor se comunicaba con nosotros por intermedio de un embudo conectado a una manguerita que , mediante una “Y” se dividia en dos llevando las mangueritas adicionales hacia cada auricular, que eran unas piezas metálica que se ajustaban al gorro de vuelo a la altura de cada oreja.
Lo que tanto habiamos anhelado... se hacia realidad!
Cuando nos haciamos al aire, en los nobles biplanos Stearman PT-17, una inmensa emoción nos embargaba. Delante de nosotros veíamos a nuestro instructor quien nos hacia señales dandonos indicaciones se debiamos subir o bajar, si teniamos que virar a la izquierda o a derecha. Nos llevaba al circuito de tráfico y nos daba las indicaciones para el ingreso a la pierna de viento, a la pierna base, el viraje a final, la reducción de motor en la aproximación final al campo, la manera de defendernos del viento, mirar la manga, mirar a la torre de control para ver si teniamos luz verde o si habia luz roja, señal que no podiamos aterrizar. También nos idicaba la manera de restablecer para colocar el PT-17 en tres puntos, es decir con las ruedas del tren principal y el patin de cola.
Cuando cumplimos determinada cantidad de horas de vuelo, entre 12 a 14 horas, el instructor llegaba hasta la rampa, se desamarraba, salia de la cabina, arreglaba las correas en la cabina delantera y nos decia que nos fueramos a hacer nuestro primer vuelo solo con dos aterrizajes.
En la pista de taxeo, mirando la cabina delantera vacía, señal que estabamos sin compañía guiando nuestro fiel biplano rumbo a la cabecera del campo, listos a emprender vuelo. Si, sería nuestro primer vuelo... SOLO!.
Antes de entrar a ocupar la cabecera del campo, con nuestro motor en relantido y a 45 grados del campo, mirabamos a la torre de control esperando la luz verde...señal de autorización para el decolaje. Nuestra mano izquierda empujaba el acelerador suavemente para romper la inercia y desplazar nuesto avión para colocarnos al centro del campo aplicando los frenos con suavidad.
La hora de la verdad llegó!...a depegar se ha dicho!,... acelerador suavemente al máximo, corrida con la palanca atrás, cola en tierra, velocidad en aumento, momento de aflojar la palanca y parar la cola, correr el avión en dos puntos manteniendo la dirección, en las dos ruedas principales paralelo al terreno, verificar velocidad de despegue, suavemente llevar la palanca atrás ...el avión sale al aire e inicia un paulatino ascenso.
Ya!... Se hizo realidad!. Estamos solos! ...ahora unicamente lo aprendido y nuestra capacidad nos permitirá llegar nuevamente a tierra sano y salvo.
Al llegar a los 500 pies se iniciaba el viraje a la izquierda, en ascenso hasta alcanzar la altura del tráfico, enfrentados al Cerro Viva el Perú, luego otro viraje para ponernos en pierna con el viento, reducir potencia para nivelar a los 1,000 pies. A la altura del Pino San Juan mirabamos a la Torre de Control, quien nos ponia luz verde y continuabamos para llegar hasta ver de pasar el “mamelón”, que era una elevación en proyección al campo, en donde iniciabamos nuestro viraje a pierna base disminuyendo potencia y visualizando la manga de viento, para ver su dirección a fin de estar preparados para efectuar la defensa correspondiente. Luego nuevamente la luz verde desde la torre, que significaba campo libre para aterrizaje. El momento critico se acercaba, las enseñanzas dadas por nuestro instructor se venían a la mente, terminabamos de enfrentar al campo reducueindo potencia y compensando el avión , llegando al campo iniciabamos la restablecida cortabamos potencia y manteniamos el vuelo nivelado y conforme el avión perdia velocidad restableciamos hasta colocarlo sobre el campo en tres puntos, de alli a controlar el avión en la corrida en tierra, llevar el compensador 5 grados adelante y dar nuevamente suave la potencia, contrarestando el par motor, para poder parar la cola y efectuar un nuevo despegue, tráfico y aterrizaje.
Cuando terminabamos el vuelo y llegabamos a la linea de vuelos, el mecánico nos daba instrucciones con los brazos, hasta llevarnos a la posicion deseada para apagar motor y colocar las calzas. El mecánico nos felicitaba, nos alcanzaba la forma para ser llenada y luego bajabamos del avión. Parado cerca al avión nos esperaba el instructor quien nos hacia quitar el paracaídas, ponernos en ángulo de 90 grados y aplicarnos una patada de felicitación, luego nos estrechaba en un cariñoso abrazo, igual procedimiento hacian los otros instructores y cadetes de la Escuela. La felicidad que sentíamos era inmensa, nuestra carrera de piloto en la Fuerza Aérea, empezaba a hacerse realidad. De allí en adelante habría mucho camino por recorrer, algunos quedarían en el esfuerzo.
La mayoría de los integrantes de la Promoción llegó a volar solo el PT-17 en el mes de diciembre (el autor de este escrito, en ese entonces Aspirante a Cadete Oscar Gagliardi Kindlimann, salió solo en el PT-17 No.177 el 15 de Diciembre de 1955, después de 12 horas de vuelo en doble mando con su Instructor Teniente FAP Rudy Echegaray), los compañeros de promoción que no pudieron hacerlo fueron, lamentablemente, separados de la Escuela.
El 27 de Diciembre de 1955, se realizó la clausura del Año Académico de la Escuela de Oficiales de Aeronáutica, la que fue presidida por el Ministro de Aeronáutica, Mayor General FAP Enrique Bernales Bedoya, en representación del Presidente de la República. El Ministro fue recibido por el Comandante General de la FAP Teniente General FAP Octavio Ríos Higginson y el Director de la Escuela Coronel FAP Carlos Siles Baroni.

Al momento de la entrega de premios, entre otros, se premió al Aspirante a Cadete Fernado Arrarte Granda por haber alcanzado el mas alto puntaje en vuelos. Luego se hizo entrega de premio al Aspirante a Cadete Víctor Medina Frías , Brigadier de Año, por haber alcanzado el mas alto puntaje en estudios en el año de Aspirante.
Terminada la entrega de premios los Cadetes de 4to Año que egresaban como Alféreces hicieron entrega a los Aspirantes sus respectivas armas, quedando incorporados como Cadetes de 1er. Año, haciendose acreedores a su primer galón que sería posterormente colocado sobre sus hombros.

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