Resumen introduccion




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Los Trabajadores Sociales en la esfera del Estado

En el contexto global de redefiniciones y cambios a nivel planetario, la profesión de Trabajo Social tiene su propio proceso interno de transformaciones plagado de contradicciones.

En Argentina, el Trabajo Social se ha legislado como una profesión que se puede ejercer autónomamente, y se rige por distintas leyes nacionales y provinciales las que han dado lugar a los Consejos Profesionales a nivel nacional y provincial. Sin embargo, históricamente vinculados a las políticas sociales y en relación de dependencia con el Estado, los Trabajadores Sociales se han desempeñado como empleados dentro de las estructuras estatales. Su principal fuente laboral ha sido, y continúa siendo, dentro de la esfera estatal las instituciones públicas de educación, salud, justicia, las dependencias de acción social o (actualmente) desarrollo social, tanto a nivel nacional, provincial o municipal.

A pesar de las políticas de achicamiento del Estado, hay estudios que demuestran que esto no ha provocado un corrimiento de los trabajadores sociales hacia el sector privado o hacia el ejercicio independiente. 5 Si bien, han surgido nuevas organizaciones no gubernamentales, esto no tiene fuerte incidencia en el tipo de empleo de los trabajadores sociales.

Las instituciones o reparticiones que los emplean se ven afectadas por recortes presupuestarios muy significativos, a partir de los cuales se procede a la precarización de trabajo, con el deterioro de las condiciones laborales. Ese deterioro es tanto desde el punto de vista salarial, como de la prestación de servicios. El drástico recorte del "gasto social" provocó que se modifiquen las condiciones laborales del Trabajador Social como asalariado y a su vez se transformen las funciones profesionales en su accionar cotidiano.

Se pueden caracterizar dos procesos que han acrecentado las demandas que atienden los Trabajadores Sociales: * Los despidos masivos han llevado a una altísima tasa de desocupación provocando, que grandes cantidades de población no puedan cubrir sus necesidades. * Los sectores asalariados han sufrido pérdidas considerables del poder adquisitivo y la ampliación del trabajo "en negro" conllevando a aumentar las necesidades no cubiertas por el salario6.

Se conjugan la desocupación y el acrecentamiento de necesidades no reconocidas en el salario, con las deficiencias y recortes en el sistema público de salud, educación, vivienda, previsión, lo que provoca en el espacio profesional de Trabajo Social, mayores demandas con menores recursos.

El deterioro del presupuesto, también se pone de manifiesto en la falta de mantenimiento de las instituciones, tal como expresa una entrevistada:

En cuanto a las condiciones de trabajo son deprimentes .La oficina toda, desde la puerta, que le faltan los vidrios...[E-3]

En los servicios sociales de las instituciones estatales se acostumbraba a tratar, casi exclusivamente, con sectores de pobreza extrema, carentes de medios económicos y culturales para plantear reclamos desde un punto de vista reivindicativo. Comúnmente se establecía una relación de poder derivada del binomio asistente-asistido, que ponía en un plano de superioridad al profesional.

El Trabajador Social encuentra hoy, además, a otro tipo de usuarios que pertenecen a sectores sociales que son o fueron asalariados. Estos sectores, a diferencia de los tradicionalmente atendidos, tienen en su mayoría un bagaje de conocimientos sobre derechos, tareas organizativas y de gestión con los que se establece una nueva forma de relación.

Lo que quiero decir es que la gente no se calla. No está dócilmente respondiendo las preguntas del profesional[E-3].

Producto de la caída del poder adquisitivo de los sectores medios, no solo se presentan con demandas individuales, sino que han surgido dirigentes de asociaciones de mujeres, grupos de autoayuda, comisiones de padres de distinta índole que son profesionales, pequeños comerciantes o cuentapropistas7.

Estos sectores se expresan de formas variadas, ya sea con denuncias en medios de comunicación masiva o en formas organizativas de distintos niveles.

Faleiros, que trata el tema desde la perspectiva del empowerment plantea:

Los actores sociales con los cuales tradicionalmente ha trabajado el Servicio Social también vienen cambiando. Los pobres, las mujeres, los enfermos, los jubilados, los niños, los adolescentes que constituyen los usuarios de los servicios sociales se están constituyendo como sujetos políticos, como ciudadanos, participantes de pequeños y grandes movimientos específicos de su categoría, diversificando su proceso de inserción social, pero también consolidándose como consumidores individuales de los servicios sociales (Faleiros ,1996:14).

Lo que queda aquí planteado, según el autor, es que también se han transformado los mismos sectores con los que se venía trabajando.

En las tareas, que el Estado como empleador, le asigna al Trabajador Social, encontramos que le atribuye particularmente funciones de asistencia, educación y gestión. Esto significa que más allá de la institución o repartición, se desarrollan actividades que son comunes, estando atravesadas por las mismas contradicciones.8

A su vez se presenta una complejización en la definición del área o campo ya que requiere hoy mayores precisiones.

Hablar del área salud implica incluir una gama muy variada de problemáticas que no pueden ser estudiadas e intervenidas de igual manera. Dentro de salud tenemos, a modo de ejemplo, que se ha complejizado la atención de adolescentes, que hoy cuentan con áreas exclusivas dentro de los hospitales públicos. En cuanto nuevas problemáticas encontramos la derivada de los transplantes de órganos, que se han desarrollado en los últimos años, y donde el Trabajador Social ocupa un espacio dentro de los equipos interdisciplinarios. Asimismo el trabajo con pacientes de enfermedades terminales o de alta complejidad, dista mucho del que se realiza, por ejemplo, en los centros de atención primaria de la salud, o en un Hospital psiquiátrico.

De este modo tenemos que dentro de una misma área existen especificidades que requieren un estudio particular para el desarrollo de distintas estrategias de acción.

En este sentido se han modificado las condiciones laborales del Trabajador Social como asalariado y han surgido nuevos campos o se han desagregado los existentes, transformándose las funciones profesionales en el accionar cotidiano.

Para comprender un cierto tipo de problemas de la práctica profesional en las instituciones estatales hay que tener presente la relación con la formación de los profesionales que se desempeñan allí.

La cuestión de la formación de los Trabajadores Sociales es uno de los temas de preocupación en el marco de los profundos cambios actuales. Existen distintas instituciones de formación dependientes de Universidades Nacionales9; dependientes de Institutos de Formación Terciaria; dependientes de instituciones privadas religiosas; Universidades privadas. Esta diversa gama de unidades académicas de formación profesional provoca un abanico de perfiles que van desde propuestas muy ligadas al campo de la psicología social hasta proposiciones voluntaristas de tipo filantrópico/caritativa.

La formación de profesionales del Trabajo Social en Argentina post'8310 estuvo centrada en lo que fue el signo de la época, la oposición entre democracia o autoritarismo; participación o verticalismo; asistencia o asistencialismo; dependencia o liberación. Estas contradicciones, presentes en la sociedad, eran vistas como puntos de elección entre un Trabajo Social "crítico, comprometido y liberador"11 o de lo contrario se designaba un Trabajo Social "autoritario al servicio de las clases dominantes".

La discusión del posicionamiento del Trabajador Social estuvo en el centro de toda la actividad académica de la época. Obviamente esto respondió a un momento histórico de marcado enfrentamiento a todo aquello que provenía de la dictadura militar. Esto provocó la negación de las funciones del trabajador social como asalariado dependiente del Estado, por lo tanto, no se investigó sobre como trabajar en el marco de las instituciones estatales.

Este vacío en el análisis contribuyó a que varias camadas de profesionales se vean frustradas en el ejercicio de la profesión, principalmente al no encontrarse preparados para analizar y enfrentar los condicionamientos que impone la relación salarial en la esfera estatal.

Cuando los Trabajadores Sociales hablan sobre su práctica, en pocas ocasiones mencionan su condición de asalariado como condicionante, sin embargo mencionan siempre las dificultades que se presentan en determinada institución que no permite desarrollar la intervención12.

Aparecen expresiones tales como "No puedo hacer lo que quiero" o "tengo demasiadas trabas por eso no puedo hacer nada". En el trasfondo aparece una idea de trabajo profesional con el sello de la formación de la década del ´80 que apuntaba a ubicar en el centro el compromiso, sin profundizar sobre otros aspectos constitutivos de la práctica profesional del Trabajo Social.13

La esfera de la asistencia, ha sufrido una negación que implicó la subestimación de la utilización de los recursos destinados a la política social.

En la actualidad los Trabajadores Sociales posicionados desde una visión crítica de este sistema económico, no cuentan con un bagaje teórico para desempeñarse como profesionales capaces de intervenir en las particularidades que adquiere la cuestión social en la actualidad.

Instancias y niveles del análisis de la práctica profesional

Desde la perspectiva de Piet Reckman y Rudi Van Roon 14 el concepto de práctica es trabajado como pensar actuando y actuar pensando15.

Según Reckman y Van Roon (1991) la práctica no es la suma de acciones sino que atraviesa distintas instancias que incluyen la experiencia cotidiana, su análisis y la transformación de esa experiencia; asimismo contiene niveles que recorren desde lo individual hacia lo social.

Esta claro que no existen fronteras fácilmente detectables entre los distintos niveles de actuación a nivel micro, intermedio y macro pero se puede afirmar que los niveles e instancias son cualitativamente diferentes. Analizar la práctica en estos niveles es valorar la acción cotidiana como parte de los procesos sociales de cambio. Existen distintos niveles de cambios o de práctica cambiante que van desde lo micro hasta lo societal, así presenciamos como las leyes y políticas sociales son consecuencia de distintos movimientos que se fueron construyendo desde lo micro. Reckman y Van Roon nos introducen en el estudio de la dinámica de la práctica, cuyos conceptos nos aportan una relación entre la acción cotidiana de los individuos, la constitución de grupos y los movimientos sociales.

En la comprensión del inter juego universalidad /particularidad / singularidad se debe agregar el carácter contradictorio contenido. El complejo movimiento de la práctica no se agota en la declaración de la existencia de las contradicciones sociales. La Associação Brasileira de Ensino de Serviço Social en un documento publicado en 1989, nos advierte sobre esta cuestión:

No se consiguió avanzar lo suficiente en el carácter contradictorio de la práctica profesional. Al mismo tiempo, en que la práctica se ejerce, ella reproduce las contradicciones que caracterizan la sociedad de clases. Con todo, el examen de esas contradicciones precisa superar el análisis mecánico de la relación capital/trabajo que muchas veces cae en un economicismo estéril16 (ABESS, 1989:18).

De este modo pasaremos a trata las contradicciones en torno a la relación salarial.

Trabajo asalariado y Trabajo Social

Considero que existe una determinación fundamental en el ejercicio profesional que es la relación que el Trabajador Social establece al ser asalariado. Esto implica que el profesional vende su fuerza de trabajo colocándose en una posición de dependencia frente a un empleador, para el desarrollo de su práctica.

Muy a menudo se hace más hincapié en la profesionalización del Trabajo Social o en el compromiso, que en su condición de asalariado, como si el ejercicio de la profesión prescindiera de esta relación.

Tomamos los elementos que aporta el texto "Relaciones sociales y Trabajo Social" de Iamamoto y Carvalho cumplió un papel fundamental para abordar el tema

El Asistente Social no ha sido un profesional autónomo, que ejerza independientemente sus actividades, disponiendo de las condiciones materiales y técnicas para el ejercicio de su trabajo y del completo control sobre el mismo, sea en lo que se refiere a la manera de ejercerlo, al establecimiento de la jornada de trabajo, al nivel de remuneración y, aún, al establecimiento del 'público o clientela a ser atendida' (1984: 85).

Es preciso plantear que la práctica profesional no se resume en las acciones de los profesionales. Ubicar el trabajo asalariado, es entrar en la trama de las relaciones sociales dentro del modo de producción capitalista.

El trabajo del Asistente Social se inserta en una relación de compra y venta de mercancías en que su fuerza de trabajo es mercantilizada. Ahí se establece una de las líneas divisorias entre actividad asistencial voluntaria desencadenada por motivaciones puramente personales e idealistas, y la actividad profesional que se establece mediante una relación contractual que reglamenta las condiciones de obtención de los medios de vida necesarios para la reproducción de ese trabajador especializado. Pasa ese agente a percibir un salario, precio de su mercancía fuerza de trabajo a cambio de servicios prestados, determinado como el precio de cualquier otra mercancía, ingresando a su actividad en el reino del valor (Iamamoto y Carvalho, 1984: 88).

En estas expresiones encontramos una determinación fundamental de la práctica profesional del Trabajador Social, ya que la relación de asalariado es la base sobre la cual se establecen las otras relaciones en su práctica profesional. En este sentido, el análisis de su práctica no puede limitarse a una cuestión de voluntad individual basada en el compromiso del profesional ni en su realización como ser humano. A nuestro modo de ver, la práctica contiene trabajo asalariado, pero nos reduce a ello.

Si partimos de la base que el Trabajador Social recibe un salario a cambio del trabajo que realiza como profesional debemos revisar que es el trabajo asalariado. Recurrimos a Marx para ubicarnos en la significación del salario

...el salario es la cantidad de dinero que el capitalista paga por un determinado tiempo de trabajo o por la ejecución de una tarea determinada. Por lo tanto diríase que el capitalista les compra con dinero el trabajo de los obreros. Estos le venden por dinero su trabajo. Pero esto no es más que la apariencia. Lo que en realidad venden los obreros al capitalista por dinero es su fuerza de trabajo (Marx, 1985: 9).

El Trabajador Social, vende su fuerza de trabajo para la prestación de servicios profesionales dentro de una jornada de trabajo. Si bien, planteamos que la práctica debe ser vinculada a los procesos de trabajo, consideramos que no puede identificarse como si se tratara de lo mismo. Es decir la práctica profesional no se reduce al trabajo asalariado por una serie de determinaciones de distinto orden.

En primer lugar, los Trabajadores Sociales desarrollan actividades dentro de lo que es su práctica como profesionales, que no se restringen a la fuerza de trabajo vendida.

Actividades como las lecturas de textos, la reflexión sobre la acción cotidiana, la participación en grupos de estudio, la realización de seminarios, la elaboración de ponencias y su presentación, la participación en organizaciones de profesionales etc. son tareas que no se realizan (salvo muy raras ocasiones) en el marco del trabajo asalariado. Podríamos decir, que puede existir un reconocimiento del Trabajador Social en estas actividades, cuando no son enajenadas17. Esas actividades le pertenecen, y significan, en muchas ocasiones, una gratificación que enriquece su análisis y su forma de desempeño. Desde esta perspectiva, el Trabajador Social buscaría su propia realización como ser humano, a través de su práctica profesional. Proyecta entonces su ejercicio profesional de acuerdo a una compleja trama que incluye su formación profesional, su origen de clase, su experiencia de vida, su ubicación histórica y geográfica, etc., así su trabajo expresa un conjunto de determinaciones y relaciones dadas históricamente.

Cabría preguntarnos si todos los Trabajadores Sociales, realizan este tipo de actividades. Claro que no, ni con la misma intensidad, ni la misma constancia a lo largo de los años, porque a su vez entran en juego otras determinaciones, que permiten contar con mayor o menor tiempo por fuera del horario de trabajo para realizar estas actividades. Asimismo porque el propio interés, se va modificando en los distintos momentos históricos, tanto desde el nivel singular como universal.

Otro elemento a tener presente son los vínculos que se establecen con los usuarios y/o con otros profesionales, que no permite establecer un corte entre el trabajo asalariado y el que no lo es. Esto no depende exclusivamente de la voluntad del Trabajador Social, sino que, son las otras personas las que identifican al profesional con su labor.

Marx en Trabajo asalariado y capital plantea claramente la significación del trabajo asalariado

La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital. Para qué la vende? Para vivir. Ahora bien, la fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir. El obrero ni siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sacrificio de su vida (1985:10).

Se nos presentan aquí algunas cuestiones que tocan aspectos singulares y universales, en tanto Marx le da un significado a la venta de la fuerza de trabajo por parte del obrero que debemos profundizar.

El trabajo es una actividad humana ejercida por sujetos de clases. Es interesante que al pensar la práctica como trabajo, entran inmediatamente en escena los sujetos que trabajan, ciudadanos, portadores de una herencia cultural, de un bagaje teórico y técnico, de valores ético-sociales, etc. Algunos rasgos, aparentemente dispersos, que organizan el perfil social e histórico del asistente social. (Iamamoto 1997:44)

Si bien, no consideramos la práctica únicamente como trabajo, tomamos este aporte de la autora que presenta la cuestión de la actividad que la ejercen sujetos de clases. No podemos prescindir del famoso párrafo de Marx en su Introducción a la crítica de la economía política en 1859:

En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de la conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política e intelectual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, es su ser social el que determina su conciencia (Marx, 1974: 7 ).

El espacio profesional solo se explica si se lo ubica en una práctica social que está históricamente determinada, de la misma manera que está históricamente determinado el Trabajador social. Por lo tanto, para analizar la práctica no se puede prescindir del significado particular que tiene el salario para los distintos sectores de profesionales.

La cuestión del Trabajador Social como ser perteneciente a una clase social no está determinado únicamente por la relación salarial que establece en el ejercicio de la profesión. Es decir, no hay una sola ubicación, sino que se reproduce entre los profesionales las diferencias de clases que existen en la sociedad actual.

Se han complejizado las relaciones existentes entre las clases como vemos en el caso de los Trabajadores Sociales, en su práctica profesional son asalariados, aunque su subsistencia puede no depender de ello.

Por otra parte tenemos la cuestión del significado que adquiere ese trabajo no solo desde el punto de vista del ingreso. En relación a los empleados estatales en general, y en el marco de la discusión sobre que se entiende por clase obrera, Osvaldo Garmendia plantea

Es evidente que no podemos asimilar a la clase obrera por la magnitud de sus ingresos, ni por la fuente de los mismos [...] Pero también es cierto que la relación trabajo asalariado - capital no abarca completamente la determinación de las clases sociales. Constituye su fundamento, su base material, determina el núcleo de la clase, pero ésta no se limita sólo a los grupos incluidos en la relación económica específica (1986:45-46).

Existen sectores de Trabajadores Sociales, que por sus condiciones materiales de existencia pertenecen a las capas medias y a la burguesía.

Los funcionarios medios y altos pertenecen a las clases medias y a la burguesía, y constituyen propiamente la burocracia del Estado burgués, que "administra y controla", y que participa en mayor o menor medida de la explotación de la clase obrera.

Tal como quedo expresado más arriba, es oportuno aclarar que no hay que reducir la cuestión de la clase a los ingresos, sino que debe ser vinculada a la defensa de determinados intereses de clase. Por otra parte, existen sectores de profesionales que se encuentran hoy con similares problemas que los usuarios que acuden a los servicios sociales de las instituciones estatales. ...el asistente social, profesional asalariado, por la propia inserción en la estructura socio-ocupacional, tiende a aproximarse progresivamente al conjunto de las camadas trabajadoras sometidas al juego del capital (Netto, 1989: 98)18.

Estos Trabajadores Sociales viven a diario en su propio cotidiano las consecuencias de la política neoliberal; sufren del déficit habitacional, la creciente pérdida del poder adquisitivo, las deficiencias en la atención de la salud, los recortes en la cobertura de las obras sociales, etc. A su vez, dado que en su mayoría son mujeres, también padecen del designio social de las tareas domésticas correspondientes al ama de casa, aunque la incorporación de elementos que aporta al análisis las cuestiones de género no pueden ser separadas de la división de clases, sino por el peso significativo en los padecimientos de la clase obrera.

A pesar de las distintas ubicaciones de clase del profesional, no se exime del enfrentamiento en su rol de asalariado frente al Estado, por que de todas maneras para llevar adelante la práctica profesional vende su fuerza de trabajo.

En este orden burgués al ser asalariado se encuentra en una lucha antagónica por su salario, en el caso del profesional de Trabajo Social se ve enfrentado al Estado, que representa en última instancia los intereses del capital. En las actuales condiciones, como asalariado, viene padeciendo al igual que el resto de los trabajadores las consecuencias de la política neoliberal.

En los últimos años encontramos que hay una inestabilidad en los puestos de trabajo, producto de la nueva forma de contratos laborales, que se van renovando mensual o periódicamente.

...se confirma un constante deterioro en la calidad de los empleos generados (respecto de los criterios de calidad históricamente dominantes). En este punto, proceso como los de precarización, nuevas condiciones contractuales y pluriempleo (expansión de la ocupación por encima del crecimiento en la cantidad y calidad de los servicios prestados)...(Krmpotic et al, 1997:110).

En lo que respecta a las remuneraciones existe una heterogeneidad en el nivel salarial. Sin embargo de acuerdo a los datos aportados por el estudio de Krmpotic, por lo menos el 40% no cubre con el salario la canasta familiar básica.19

El nivel de remuneración neta se encuentra representado en porcentajes similares para los que perciben hasta 500 pesos (22,55%) como para los que tienen haberes que van de los 1001 a los 1500 pesos (25,49%). En forma descendente, la representatividad en porcentajes continúa con los que perciben entre los 1501 y los 2000 pesos (19,61%), los de 501 y 1000 pesos (16,67) y por último aquellos que se ubican en un nivel de remuneración neta de más de 2000 pesos (5,88%) (Krmpotic, 1997:31).

Por otra parte, existen diferenciaciones salariales entre los Trabajadores Sociales insertos en puestos de trabajo similares de acuerdo a los escalafones municipales, provinciales o nacionales a los que pertenezcan. Esto genera tensiones al interior de los equipos que trabajan en un mismo lugar, pero bajo distinta dependencia estatal20.

Por último, nos queda ubicar al Trabajador Social en su relación con las organizaciones de clase.

Insertos en el mercado laboral, los trabajadores de Argentina han creado organizaciones para la defensa de sus intereses de clase. Los trabajadores dependientes de instituciones o dependencias Estatales de Argentina, cuentan con una gama variada de sindicatos, asociaciones y obras sociales que los nuclea21.

Si bien, estas son las organizaciones de clase dentro de las cuales el Trabajador Social se vincula al resto de los asalariados, encontramos que no todas llevan adelante políticas de lucha por mejores condiciones laborales y salariales sino que también tienen políticas de claudicación a los intereses de la burguesía. Los actuales sindicatos demuestran también el estado actual de las relaciones sociales, existen sindicatos alineados dentro del espectro que combate la política neoliberal, pero en líneas generales las organizaciones están burocratizadas y no representan en pleno las necesidades de los trabajadores.

Se han presentado además nuevas formas de enfrentamiento donde en las organizaciones de huelgas y conflictos, surgen representantes que no pertenecen a las conducciones de los sindicatos22.

Los sectores de las clases se van transformando, no podemos quedar con definiciones que no den cuenta de ese movimiento. Es necesario, analizar la práctica del Trabajador Social dentro de esta dinámica, por ello se debe tomar las categorías como expresiones de las relaciones sociales, y por lo tanto considerar sus cambios. En este sentido, y tomando la cita de la respuesta de Marx a Proudhon en 1847:

Los mismos hombres que establecen las relaciones sociales conforme a su productividad material, producen también los principios, las ideas, las categorías, conforme a sus relaciones sociales. Por lo tanto, estas ideas, estas categorías son tan poco eternas como las relaciones que expresan, Son productos históricos y transitorios. Existe un movimiento continuo de crecimiento en las fuerzas productoras, de destrucción en las relaciones sociales, de formación en las ideas; sólo es inmutable la abstracción del movimiento (Marx, 1958: 94-95).

La relación de asalariado del Trabajador Social, está inmersa en el desarrollo del modo de producción capitalista, en la cual se va ampliando el espectro de las actividades asalariadas, donde también, se van modificando las condiciones laborales.

Los Trabajadores Sociales, como asalariados, presentan distintos posicionamientos en el plano laboral que se expresan en su participación en las organizaciones sindicales que los nuclea. En líneas generales23 en lo que respecta al enfrentamiento de los Trabajadores Sociales como asalariados contra el orden burgués, no hay muestras significativas de su participación ya sea en las organizaciones sindicales o fuera de ellas.

Si bien se ha reivindicado, desde la reconceptualización, el compromiso de los profesionales con los trabajadores, ese compromiso no se traduce visiblemente en un protagonismo de lucha. Quizás obedece a lo que nos plantean Iamamoto y Carvalho:

La insignia del despojamiento que marca lo profesional puede contribuir, aún para desdibujar en y para su conciencia las implicaciones reales de su condición de trabajador asalariado, debilitando la lucha sindical, el proceso de organización de la categoría profesional, por la defensa de sus derechos de trabajo y reivindicaciones salariales (Iamamoto y Carvalho, 1984: 88).

En resumen, desde nuestra perspectiva la relación entre trabajo asalariado y Trabajo Social, es una compleja trama que no se explica solo por la vía de ubicar la profesión dentro de las relaciones sociales, sino que, aún queda mucho por profundizar, en cuanto al lugar ocupa esa relación salarial en la reproducción de la vida de los profesionales y que influencia tiene ello sobre la defensa de intereses y los posicionamientos que se van adquiriendo.
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