El sabio busca la luz y los locos se la dan




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el cetro de poder, para lo cual la llevaron a nuestro Sol. Con este cetro me consagraría el día de mi cumpleaños, cuando ascendiéramos a la montaña sagrada Tepozteco.

El día anterior a nuestra partida, ella me llevo con su estilista de lujo. Alguien que le había cortado el pelo a varios artistas. En cuanto llegue, una de las asistentes en la estética, me lavó mi cabello, en un lavabo especial y luego esta famosa persona me arregló el cabello.

De regreso preparamos nuestras cosas y previendo cualquier imprevisto decidimos llegar un día antes de mi cumpleaños al Tepozteco. Partimos sin novedad, llenos de curiosidad por lo que nos esperaba allá.

Cuando bajamos del camión foráneo ya eran las once de la noche y como no encontrábamos un lugar para alojarnos decidimos ir al hotel naturista de Chaya-Michan, que también se encuentra en éste lugar. Era una decisión delicada, pues se me había sensibilizado mucho en el sentido de que “ningún conocido debía saber donde estaba” y menos en el momento de mi consagración de mis 33 años. Pero ¿Qué podíamos hacer?

Cuando entrábamos a la recepción del hotel de Chaya, vi venir a lo lejos al que me sustituyó como director en la escuela de naturismo. Parecía inevitable el encuentro pero inesperadamente, algo lo distrajo y se dirigió hacia el lugar de la alberca.

Llegamos con la administradora del hotel y nos dio la mala noticia de que no había ni un solo lugar disponible.

Salimos nuevamente hacia la oscura calle y casualmente nos topamos con una persona del lugar, un “paisano”. Le pregunté si sabía dónde quedaba un hotel cerca. Se nos quedo viendo y se dio cuenta que no teníamos donde quedarnos y ya eran casi las 12 de la noche. Así que nos dijo:

-¡Si hay uno! La Posada de “tal “.

Percatándose de que no conocíamos el lugar se ofreció a llevarnos personalmente con la dueña de esa Posada, a quien él conocía.

Entramos y “el paisano” se hizo cargo personalmente de que se nos atendiera. A lo lejos vimos que estaba discutiendo con la dueña, insistiendo en que nos hiciera un lugar, porque en realidad no había ni una habitación disponible.

La dueña accedió, estaba “de buenas” y un poco “entrada en copas”, porque estuvo tomando unas “cubas” con un pequeño grupo de sus inquilinos:

-No tengo ni un solo lugar pero les ofrezco la estancia grande para que se queden por esta noche y mañana les daré la primera habitación que se desocupe, si están de acuerdo.-Dijo la señora.

¡Claro que estamos de acuerdo! -Contestamos con alegría.

Cumplida su misión “el paisano” se despidió y no teníamos como agradecerle su oportuna atención.

La dueña de la Posada nos prestó una colchoneta, colchas y almohadas y nos ayudó a acomodar nuestras cosas en esta gran estancia, poblada de ventanales por dos de sus costados.

-¡Dejen aquí sus cosas y luego vengan con nosotros que estamos platicando y divirtiéndonos! –Sugirió muy amablemente.

Mi compañera y yo nos quedamos viendo. Estábamos muy cansados y todavía el día de mañana tendríamos que preparar mi manto de meditación y otras cosas a fin de que fuera consagrado en mis 33 años, subiendo al Tepozteco.

-Creo que mejor descansaremos bien esta noche y mañana ya veremos, muchas gracias de todas maneras –Le dije.

-¡Está bien que descansen!

Justo frente a nuestra improvisada cama se encontraba un gran mural cubriendo toda la pared que quedaba frente a nosotros. El motivo que representaba era a mucha gente caminando con el agua casi llegándoles hasta las rodillas pero dos seres muy distinguidos con turbante en la cabeza sobresalían del resto, sobresalían porque parecían ser los reyes de toda esa gente. Uno era hombre y otra, mujer. Montaban a caballo y ellos no se mojaban los pies.

No fueron necesarios muchos comentarios, era evidente que el agua simbolizaba las emociones que sujetan el camino de las mayorías y solo los reyes tienen dominio de éstas. De lo que se trata es de entrar al Sendero de la Iniciación auténtica para logra el dominio de nuestros instintos y convertirnos en reyes.

Al día siguiente nos despertamos a buena hora para recoger nuestra colchoneta y como pudimos hicimos un poco de disciplina yoga.

La situación era realmente incómoda pues seguíamos prácticamente como “en la calle”. Nos adaptamos lo mejor que pudimos y paseamos un poco por el hotel. Faltaba poco para que oscureciera en el día siguiente, cuando por fin la señora, ante nuestra insistencia, hizo un gran esfuerzo y nos cedió una habitación que tenía apartada para uno de sus familiares. No estaba tan limpia pero no había más.

Una vez instalados comenzamos a preparar nuestros mantos de meditación, así como un turbante que usaría para que la energía subiera más fácilmente hacia la cabeza.

Daban las dos de la mañana del día de mi cumpleaños y no terminábamos de prepararlo todo. Estábamos haciendo realmente un enorme esfuerzo. Parecía como si estuviéramos tratando de empujar algo muy pesado.

Me asome hacia el lugar de la alberca pequeña y vi junto al ventanal de nuestra habitación una araña, tome un zapato y quise aplastarla, pero corrió rápidamente. Esto no me gustaba.

Cuando ya quería dormirme los Maestros me obligaron a sentarme y escucharla a ella mientras “canalizaba” los mensajes de Ellos:

-Te entregamos este manto de meditación para que vayas por el mundo, ya que de ahora en adelante quedas consagrado como un Alto Iniciado. Sube como Moisés la montaña y luego regresa hacia los pueblos para salvarlos.

Fue toda una ceremonia, llena de amor, cómo cuando nacemos a un nuevo estado de vida. No podía ver nada de estos seres invisibles, sin embargo, el ambiente en la habitación era muy agradable. Finalmente nos dejaron descansar y dormimos profundamente.

Al día siguiente, 21 de diciembre de 1992, antes del amanecer partimos hacia la montaña del Tepozteco y comenzamos el ascenso. En un descanso me dijo el maestro Estrada que me desapegara de todo ya que de cualquier manera ya no me quedaba nada y lo mejor era que asumiera mi misión, dejando todo lo que me estorbara en el transcurso de esta ascensión.

Llegamos a la cima y mirando hacia las montañas me puse a meditar. Mientras realizaba esto, entre los caminantes llego uno vestido completamente de negro y a una distancia discreta atrás de mí, sin mirar hacia las montañas, también adopto la postura de “flor de loto” y se puso en meditación. El contraste entre esa persona vestida de negro y yo vestido de blanco, era notable.

El Maestro Supremo dijo que me daba su bendición y consagración a tan elevada Misión que había asumido. Todo fue muy sencillo.

Bajamos la montaña y fuimos a pasear por el pueblo, entonces encontramos un restaurante vegetariano que parecía haber aparecido de la nada. Fue un restaurante que después iba a desaparecer, pues cuando mi compañera fue otra vez a Tepoztlan, unos meses más adelante ya no existía.

Regresamos a casa de mi hermano, juntamos nuestras cosas y en dos o tres días más, mientras ella iba a trabajar a Vips, arregle que nos aceptaran en una casa de huéspedes enorme (con unos ochenta departamentos en una misma propiedad), perteneciente a los mismos dueños de la casa de huéspedes cerca de “la espiga”, pero esta vez, más hacia el Sur de Insurgentes, esquina con Antonio Caso. Exactamente se trataba de un condominio de por lo menos 150 departamentos, localizado en la colonia del Valle, a tres cuadras de Insurgentes.

Mi hermano y cuñada a pesar de su carácter nos habían tomado cariño y cuando supieron de nuestra partida, se mostraron sorprendidos e inquietos. Tratamos de ser lo más amables posible y sobre todo agradecidos por su inapreciable apoyo, desconociendo por completo el motivo secreto de nuestra Misión de pareja.

A los niños los había dejado de ver por largos periodos desde que comencé a darle forma a mi Retiro. Y la última vez que los vi en este periodo sagrado fue en el parque álamos.

Nunca insistí en forzar o justificar un encuentro con ellos.. No realicé ya alguna llamada telefónica a la familia. Fue como si mi padre o madre, de pronto, dejaran de existir en mi vida externa y sobre todo, en mi vida interna. Pues tenía prohibido pensar en ellos. Esto verdaderamente fue el principio de mi Retiro.

En cuanto a ella, este fue el periodo mas largo sin ver a su familia. Un año completo hasta su voluntario regreso y comunicación con su familia en la colonia Industrial. Y sin embargo, para mí esto fue muy valioso por la intensidad que significa que ella y yo estuviéramos juntos tan sólo una semana, cuanto más un año. Siempre ocurrieron cosas naturales pero a la vez, mágicas.


EN LA DEL VALLE
Ya instalados en nuestro pequeño pero confortable departamento ubicado en la colonia del Valle, ella salía temprano a trabajar y cada que me era posible iba por ella hasta el metro zapata donde esperaba a que saliera de las oficinas Vips. Pero ella no tenía reposo en su trabajo a causa de su infeliz jefa.

Cuando ella se iba a trabajar, terminaba mi disciplina de yoga y meditación. Y alrededor del medio día, salía a la calle para hacer las compras en la recaudería y la tienda. Regresaba y en la cocinita que contaba con una estufa, preparaba algo de comer, con la ilusión de poder ofrecérsela a ella cuando regresara.

Estaba entrando a una etapa contemplativa y de intensa investigación. Estudiaba mucha ciencia física y escribía al respecto el resultado de mis pesquisas. Quería descubrir los misterios del Universo.

Meditaba más cada día y cuando salía por el mandado siempre me encontraba muy feliz.
Conforme uno se encuentra retirado crece la sensibilidad y se tiene mas amor por los demás. Así que en cuanto una persona nos saluda parece que “nos lanzamos” a darle todo lo que podamos. Pero por otra parte, no es recomendable tal actitud, sobre todo si no tenemos control de nuestros propios instintos.

Una tarde toco alguien a nuestra puerta. Mi compañera y yo nos sorprendimos. Finalmente fui a abrir nuestra puerta. Era una vecina del departamento de enfrente estaba muy sonriente y más cuando me vio. Me preguntó si tenía una licuadora que le prestara. Ella tendría unos 23 años de edad y se veía que vivía sola.

Yo me sentí tan contento de que alguien supiera de nuestra existencia que le dije con mucha alegría:

-¡Claro que sí, porque no! Espéreme tantito, voy por ella.

Mi compañera estaba en nuestra pequeña recamara y cuando salió a mi encuentro, su mirada era tan seria que enfrió mi sonrisa.

-¡Estas loco o que pasa! Esta gente se te pega y luego no tienes como quitártela de encima. Ve y dile que no le puedes prestar nada.

Su actitud fue como una cubetada de agua fría a mi sensible fraternalismo.

Con mucha pena le dije a la vecina que no le prestaría nada.

Ella y los Maestros podían verme en perspectiva, me conocían íntimamente y puedo estar seguro de que me amaban. Sabían que no tenía perfecto control de mis emociones y todavía me confundía mucho con las mujeres y la gente en general. Así que mi retiro no era solamente una cosa externa, sino sobre todo interna. O mejor dicho, REAL.
El Maestro Tibetano una de las veces que en este entonces nos hablo decía:

-Vengo a mi pasado para asegurar mi futuro. Imagínate que en el futuro te conviertas en un Sol, yo en otro enorme Sol, el Maestre de la Ferriere otro y Estrada en otro. ¡Sigue adelante!

Me di cuenta de la enorme devoción que le tenían el Maestre de la Ferriere y Estrada al Tibetano. Pues por lo que pude entender el Tibetano podía estar en varios cuerpos energéticos a la vez y cada uno de ellos en diferentes dimensiones tiempo-espacio. Cosas que parecía, no cualquier Ascendido puede controlar.
Mi compañera fue más allá de sus fuerzas, por casi dos meses, después de mi cumpleaños y un día tuvo una pequeña fractura en uno de los dedos del pie. De mala gana le permitieron disponer de su seguro social y fuimos cerca del Politécnico a que le enyesaran su pie. Estuvo convaleciente mas de 15 días y cuando teníamos que salir a la calle ella me abrazaba por detrás “de a caballito” mientras con mis brazos la sostenía y así es cómo íbamos a la tienda que estaba abajo, o a realizar una llamada urgente a su trabajo. La gente se nos quedaba mirando porque no sabían a que estábamos jugando, hasta que algunos se percataban de su pie enyesado.
Recibió en su quincena una ridícula cantidad de unos 10 pesos, marcada en su cheque como dinero compensatorio por su incapacidad de trabajo. Esto la puso muy pensativa. Estaba viviendo cosas en la que yo no podía ayudarla. Y una tarde en su desesperanza decidió hablar a su casa. Yo no sé lo impedí.

El día 21 de marzo todavía amanecimos juntos y alrededor del medio día se despidió de mí:

-Debo ir a mi casa por unos días pues en esta fecha se cumple justo un año sin ver a mi familia He cumplido contigo en todo lo que esta de mi parte y ahora necesito ir con ellos para ver cómo podemos sacar dinero.

Unos días antes los Maestros dieron muestra de estar enterados de su decisión, advirtiéndome:

- Tiene que haber evolución, por eso esta pasando lo que esta pasando.

Así que con tristeza acepte.

Comencé a saber lo que significa estar solo, día y noche. Habiéndolo dejado todo: Hijos pareja, familia, sociedad, trabajo y hasta nuestros modos habituales de vida humana. Simplemente me estaba convirtiendo en parte viviente de una mente sensible y al servicio incondicional de FUERZAS SUPERIORES. Pero en compensación me sentía tan libre como el viento.

Me salí del tiempo-espacio usual. Estaba en este planeta pero bajo leyes totalmente diferentes. Gozaba caminar a menudo por la avenida hacia Insurgentes.

Le hablaba a ella cada que podía y como me estaba prohibido pensar negativo o dejarme abatir por sentimentalismos, nunca me di el lujo de dudar de su amor. En realidad, ella era toda mi familia..

Una de las pocas veces que le hable, me contesto muy alegre preguntándome:

-¿Cómo ves que acepte un consultorio de una persona llamada “tal” que era médico curador aquí? Me lo traspasa porque dice que no le va bien. Tiene todo el equipo elemental para que pueda dedicarme a dar consultas de acupuntura y mis tías me apoyan, lo mismo que mi familia que se encuentran entusiasmadas por tenerme de nuevo con ellos.

Me alegró mucho esta noticia porque yo conocía a la persona que le cedía el consultorio. Él había sido mi amigo, pertenencia a la G.F.U.. Me había hablado de sus sueños de formar una cooperativa y una vez habíamos ido a vender “fritangas vegetarianas” en el mercado de San Juan. Me pareció milagroso que el mundo fuera tan pequeño. Así que le contesté:

-¡A esa persona la conozco, es mi amigo! ¡No le digas que estas conmigo y acepta, porque es una oferta increíble!

LA CASA DE LA PRUEBA
Otra vez mi compañera estaba siendo tentada por la posibilidad de dejarme. El tiempo de estancia en la colonia del valle iba a llegar pronto a su fin porque el área de trabajo para ella volvía a encontrarse muy cerca de su casa y la colonia del valle quedaba ya al otro lado de la ciudad.

Medí las circunstancias y decidí que estaría bien se llevará sus cosas y mis cosas a su casa. Pues pasara lo que pasara, era mejor tener mis pocas pertenencias, sobre todo libros, en su casa. Francamente no sabía que iba a ocurrir conmigo.

Estaba decidido que todas mis cosas se fueran con las de ella a su casa, porque mi estancia en la del valle no podía prolongarse más, si no contaba con el dinero para cubrir mi pago semanal y además ¿para qué? Si ella no estaba conmigo y no le notaba deseos de visitarme tan lejos. O tal vez, le era imposible al estar tratando de afianzar su modo de vida, sin apoyo moral espiritual verdadero de nadie.

Por algún motivo, ella intuía el peligro de que nos perdiéramos el uno al otro, pero yo no pensaba igual.

El fin de renta se acercaba y en las oficinas de los dueños del condominio donde yo vivía, había un depósito suficiente para pagar el transporte que llevara nuestras cosas a casa de sus padres. Así que la llamé y le dije el día que debía presentarse para que recogiera sus cosas y juntos nos dirigiéramos hacia su casa. Unas calles antes me bajaría y luego ¡quien sabe que sería de mí!

Ella todavía tenía que finiquitar su renuncia en el trabajo de Vips unos días antes de esta cita, en unas oficinas cerca de su casa, al norte de la ciudad. Y como mi vida humana giraba en torno a ella, me ofrecí para acompañarla. Por la mañana de ese día, me levante y compre el periódico. En éste localice unos tres lugares que no pedían mucha renta y se ubicaban en la querida colonia industrial.

Poco después me encontré con ella y fuimos a las oficinas donde liquido su contrato de trabajo. Ambos estábamos bastante nerviosos ante la situación tambaleante que amenazaba con separarnos definitivamente y discutimos un poco. Luego, ella me pidió que la fuera a dejar a su casa y mientras nos dirigíamos hacia su casa le mostré el periódico preguntándole si conocía esa dirección en la colonia industrial. Me dijo que estaba a cuatro calles de la casa de sus papás:

-Quiero hacer el intento de quedarme en esta casa de huéspedes, pues según el periódico es baja la mensualidad. ¿Cuánto dinero tienes para que pueda intentar esto?

Me veía llena de admiración, confusión y alegría, pues en cosa de segundos, mientras el camión se acercaba cada vez más al lugar donde se supone debía bajarme para hacer el intento, yo le seguía hablando a ella con tal convicción, naturalidad, optimismo y valor que deshelaba al corazón mas duro que pudiera intentar interponerse entre ella y yo.

En sus ojos volvió a aparecer un rayo de esperanza y me contesto de inmediato:

-Tengo trescientos cincuenta pesos- Y me los dio.

Le di las gracias, toque el timbre del camión y descendí de éste.

Mientras me dirigía a la dirección señalada, pensé que trescientos cincuenta pesos no cubren ni una semana de renta en cualquier departamento, menos aún hacer un trato para que una arrendatario los acepte sin conocerme, sin llevar referencia de familiares y sin cubrir ningún requisito que me avale como persona honorable. Pero una fuerza interior y el amor por ella y por la misión que me había propuesto era mi camino, no había nada más.

Ella se fue a su casa y yo al lugar que rentaban. A unas cuatro cuadras de su casa.

Era la calle llamada LA PRUEBA. Toqué el timbre en el número correspondiente y salió una señora gordita que me cuenta, era la encargada de la limpieza. Como no estaba el encargado de rentar las habitaciones, esta señora me las mostró.

No me encontraba yo mal vestido lo cual hizo que me tratara con mucha amabilidad.

Después de ver las habitaciones que para mí eran un paraíso y mi salvación, platicaba muy cordial con la señora como si en realidad no tuviera ninguna premura en la vida. Nos reíamos los dos. Le comente que el dinero para mi no era problema. Pero solo llevaba en este momento en la bolsa trescientos cincuenta pesos y que lo que me urgía era llevar mis cosas al lugar, si ella me lo permitía pero que al día siguiente y a la brevedad completaría los costos por el trámite de depósito y del pago mensual.

En realidad la señora se dejaba llevar por las apariencias y sin embargo, se convirtió en mi salvadora. Acepto y escogí el lugar donde quería vivir. Me presento a mi vecino que era una persona seria y tosca pero no dañina. Me llamaba la atención su vanidad pues le gustaba que le dijeran “Arquitecto” aunque en realidad parecía que no había logrado terminar su carrera profesional. Trabajaba como burócrata en el Politécnico y usaba un taxi para ganar un poco más de dinero.

Cuando salí de este lugar ya eran casi las 5 PM. y no había comido. Era tanta mi alegría y agradecimiento a la divinidad que lo manifestaba en voz alta. Llevaba en mi mano una bolsita con dos huevos cosidos y llegue caminado a Insurgentes, junto al metro potrero y la calle Río Blanco El sol de la tarde estaba maravilloso. Allí saque el alimento más rico que jamás hubiera ingerido en mi vida. Lo gusté con gran satisfacción y luego me dirigí a mi lugar en la colonia del valle donde pasaría la última noche, pues al día siguiente, llegaría el transporte a este sitio para recoger todas nuestras cosas.

En la noche le hable muy contento a mi compañera y le expliqué todo. Estaba muy sorprendida por la suerte que me había socorrido.

Mi vida con sus bellas y necesarias ilusiones todavía seguiría de pie

Al día siguiente tenía que ser muy hábil a fin de poder pagar el transporte y al mismo tiempo, cerrar los trámites en la casa de huéspedes, de la colonia del valle. Tenía que actuar rápido, con seguridad y precisión. Pues son trámites que a veces requieren tiempo. Afortunadamente todo salió bien.

LA PRUEBA
Mi compañera se presento muy temprano para que juntos le dijéramos adiós a esta casa que nos acogió con tanto amor.

El camión de mudanzas con nuestras cosas arriba, llegó por Insurgentes y a la altura del metro Potrero dio vuelta, luego entró por LA PRUEBA y allí baje mis cosas y me quedé, mientras mi acompañante se quedó en el camión de transportes llevándose algunos libros míos y toda sus cosas hacia la casa de sus padres, 4 cuadras más adelante.

Entre a mi nueva casa y en mi habitación rentada había una cama, un ropero y una mesita. Esto era todo. Si deseaba bañarme tenía que salir al patio. Aquí se encontraba el baño para uso de los tres posibles caballeros que ocupábamos, respectivamente estas habitaciones de soltero.

Por el corredor de la puerta de entrada se encontraba un mini refrigerador que tenía que compartir con mi actual único vecino en esta área. Desde luego, había más habitantes, pero para ello se debía salir a la calle y entrar por la puerta contigua, hacia un primer piso.

Era una casa de huéspedes que constaba de dos puertas hacia la calle de modo que en la planta baja, que era donde iba a vivir, sólo estaba esa persona que ya estaba viviendo aquí. También junto al pasillo de la puerta de entrada, a mano izquierda, había una sala y comedor grande que se supone era área restringida, pero en todo caso debía usarse con discreción y compartirse con el otro vecino. Pero una vez adentro de mi habitación, a través de mi ventana podía tener acceso visual a ésta. Y me pare ante ésta, imaginándome, se encontraba llena de mucha gente que me estaba escuchando dar mi conferencia.

Esa noche me quedé a dormir en mi nueva casa.

La calle de PRUEBA se encontraba ya un poco más cerca de la casa de los padres de ella, que el departamento que compartimos en calle Victoria. Ahora ya solamente me separaba de la casa de sus padres, el parque llamado María Luisa. Parque que para mí fue una bendición y un reposo a mis jornadas de meditación. No era muy grande ni tampoco muy limpio, pero para mí siempre estuvo lleno de luz porque fué testigo de gran parte de mis sentimientos sin palabras. Estos árboles fueron mis amigos. Las bancas que aquí se encontraban me permitieron descansar y el corredor circular que rodea al parque donde la gente suele salir a correr cada mañana, se convirtió en mi sosegado confidente de mis propios pasos y el fluir de muchas ideas que al igual que mi amiga la pluma, me permitió ordenar mis pensamientos, mis sueños y aún, mis locuras.

La calle de PRUEBA se encuentra entre Real del Monte y Fundidora de Monterrey. Mi Retiro tomó mayor forma y estaba despertando conscientemente a una búsqueda interior de la verdad. A una inquietud cada vez más seria de que es lo que le ocurre a la humanidad y porque nunca encuentra paz interna.

Es como si verdaderamente me fuera al monte, donde como un rey comenzara un proceso auténtico de alquimia interior, fundiendo todos mis pensamientos y sentimientos “viles” para sublimarlos continua e incansablemente.

Al día siguiente de que me quedé a dormir, apareció muy preocupado el encargado de la casa quien resultó ser una persona de buenos sentimientos. Fue a visitarme para ver que la señora de la limpieza no se hubiera equivocado al dejar entrar “así como así” a cualquier persona, sin ninguna otra garantía que un poco de dinero y su audacia.

Cuando me vio e intercambiamos unas breves palabras suspiro con alivio, se dio cuenta que no era una persona problemática. Cerramos el trato y le dije que en alrededor de una semana me pondría al tanto con lo que me corresponde en la renta.

Quería dejar pasar unos días antes de decirle que deseaba traer a mi esposa a vivir conmigo, pues éste era un lugar exclusivo para caballeros. Nos despedimos en mutuo acuerdo.
Sin embargo, antes de que siquiera terminara la semana comenzó la PRUEBA.

Al siguiente día de estar yo viviendo en la Prueba, mi compañera estaba nerviosa. Conforme le explicaba detalles del lugar donde viviríamos, me parecía que dudaba. En parte por la dificultad que su mente tenía para aceptar la posibilidad de vivir en una casa exclusiva para caballeros.

Así que esa tarde fue un tenso “estira y floja”. Nos la pasamos discutiendo más de tres horas, Todo estaba ocurriendo muy rápido y eso la ponía renuente.

Al tercer día llego a buscarme muy angustiada, preguntó por mí y salí a encontrarla, me tomó del brazo para que fuéramos a caminar hacia la esquina, junto al parque, mientras rápidamente me explicaba lo que ocurría. Estaba nerviosa y eso me ponía inquieto.

-Mi hermano no tarda en llegar –Comenzó a decirme y continuo- ¡Por favor solamente escúchalo no quiero que se vayan a pelear!

-¿Que fue lo que ocurrió? –Pregunté.

Llamaron por teléfono a mi casa y mi hermano contestó. Entonces una persona... Esa de la G.F.U. que se dice abogado. Le amenazó diciendo:

-Su hermana tiene ya problemas serios con la autoridad por haberse robado a los niños y porque junto con su amante los oculta.

El mismo (abogado) le iba a mandar unos judiciales para que la metieran a la cárcel mientras se aclaraba todo, con el cargo de robo de niños

Esto sí que puso nerviosa a toda la familia de ella y su hermano venía para hablar conmigo.

Era evidente que esta persona de la G.F.U., estaba motivado por mi ex-compañera pues eran amigos y lo último que sabía es que los habían visto juntos últimamente.

Apenas terminó de decirme esto y su hermano ya venía atravesando la calle, hacia nosotros. Se detuvo y de inmediato, con mi actitud, comencé a calmarlo. Le dije que eran puras amenazas y que nada de esto iba a ocurrir realmente. Que por eso era importante que ella estuviera conmigo y no en casa de sus padres. Porque en caso de buscarla no la encontrarían.

Y que no temiera por su familia porque no tenían forma de dañarme, ya que yo soy el padre de los niños y la madre de los niños no tenía completamente sus papeles en regla.

Mi voz debió haber sido segura y sin agresividad. Además de que el hermano de mi novia era persona de buenos sentimientos y le había entregado su carta natal. Así que en un momento dado, bajo la cabeza y musitó:

-¡Es que es mi hermana y no quiero que le pase nada!

Mi compañera permanencia junto a mí tomándome del brazo con fuerza y mientras yo hablaba ella comenzó a tomar la decisión de que debíamos estar juntos. Sentía la agresión de fuerzas necias de gente luchando contra el verdadero amor al tratar de defender valores equivocados y esto también la obligaba a definirse a ella. Me abrazó diciendo algo que puso a mi corazón a latir más rápido:

-No me importa lo que pase, voy a estar contigo y si toda esa gente loca quiere terminar con nuestro amor no lo van a lograr. Así tengamos que irnos a provincia, donde sea, yo estaré contigo.

El hermano se quedó viendo esta actitud romántica hasta lo trágico y se dio cuenta de cuánto nos amamos. Entonces se despidió y se fue con un nudo en la garganta.

Le dije a ella que lo más pronto posible hablaría con el encargado de la casa de huéspedes, para que permitiera que ella viviera conmigo. Quedamos en que ella conseguiría dinero a fin de ponerme al corriente con la renta que no era tan fuerte como las anteriores y sin embargo, no por eso dejaba de tener valor.

A los pocos días ella me dio la noticia de que había llegado a un trato con su madre para venderles su automóvil en una cantidad modifica de unos veintidós mil pesos. Aunque el auto tenía un valor real de unos cuarenta mil.

Su madre le iría pagando por mensualidad.

Este dinero se convirtió para mí en una panacea de tranquilidad y respaldo económico mínimo ya que mi amada lo utilizó íntegramente para que yo viviera sin angustias en la calle de Prueba durante un poco más de un año.

Antes de 10 días hablé con el encargado de la casa de huéspedes respecto a que mi esposa viviría conmigo y al principio se resistió. Tardé mas de media hora en ablandarle el corazón y perjurarle que era mi esposa. Él todavía me argumentó:

-Es que no estoy dispuesto a que los inquilinos metan ahora una mujer y en la semana siguiente sea otra, eso no estaría bien.

Si es eso lo que le preocupa, deje de inquietarse porque eso no va a ocurrir. Téngalo por seguro y si le fallo usted estará en su derecho de actuar como corresponde.

-Esta bien, por tratarse de usted.

La siguiente vez que vi a mí compañera use la llave de nuestra nueva casa y la invite a que pasara. Nuevamente volvimos a tener relaciones íntimas, aunque ahora con más cautela pues tenía un vecino como vigilante indiscreto.

Todavía no me había pasado a la habitación que contaba con baño adentro. Pues esa habitación tenía un costo adicional. Así que esa tarde tuvimos que salir a asearnos, en el baño de uso para toda el área de hombres. Ella estaba contenta y el vecino se vio obligado a ser caballeroso, porque no molestó.

Solamente lo hizo a la semana siguiente cuando llegó la señora de la limpieza y comenzó a manifestar en voz alta sus pensamientos, platicando con ella:

-En semana Santa son días de guardar y no es bueno tener sexo porque Dios nos castiga si hacemos eso.

La señora no pudo resistir y se puso a reír a carcajadas. Él se enojó tanto por el insulto que entró a su cuarto y cerró la puerta. Entonces salí y la señora me saludó, pero inmediatamente me hizo comentarios sobre mi vecino:

-Usted no se preocupe, no le haga caso, él es así pero no es mala persona. Tiene su carácter. Y además el también tiene una mujer que lo visita. La otra vez llegue y ella se había quedado toda la noche y al verme salió corriendo hacia el baño haciéndose la muy apenada. Me saludó con su voz chillona.

Entonces la señora comenzó a reírse imitándola de una forma burlona.
Cuando los Maestros se dieron cuenta que ella iba a volver a vivir conmigo se dispusieron otra vez “a la carga”. No me dieron una felicitación sino por el contrario, me hicieron advertencias severas, de una forma que no me dejaba más camino que, o matar mi ego o atenerme a las consecuencias. Me decían:

-Imagina que esta mujer es una niña, nuestra niña de oro y que sus papás son gentes de posición, con mucho dinero. De modo tal que a ella no le falta nada. Pero aparece una persona que no tiene ni para comer. Es un niño muy pobre que anda vagando por aquí y por allá. Ella quiere ayudar al niño porqué es huérfano. Así que piensa tú: Esa niña no pierde nada en cambio tú eres ese huérfano y no tienes a donde ir. Ten mucho cuidado en no cometer un error con ella, pues eso no lo vamos a permitir.
También, después de algunos meses mi orgullo no se quebraba fácilmente y me sentía un hombre autosuficiente y con mucha suerte en la vida. Pero ellos se encargaron de desilusionarme:

-Puedes verte caminando por un sendero que finalmente llega a una bifurcación y en un lado encuentras el señalamiento que dice: Vagabundo; mientras que el otro camino dice: Iniciado. ¿Cuál vas a escoger?
Otra vez la enseñanza se refería a que los dioses conservan a los seres humanos porque ellos, los dioses, son muy bondadosos pero esto no significaba que no tengan poderes como para con un simple deseo destruir todo el registro akáshico y toda la memoria de un ser humano entero, como para desaparecerlo no solo de su cuerpo físico, sino de su esencia como “ser”.

Hecha la escalofriante advertencia, terminaron diciéndome que debía considerar esto para reconocer bien quienes eran los dioses.

Cuando quería resguardar un buen recuerdo de mi vida con mí ex-compañera decían:

- No se puede conciliar lo inconciliable.
Otras de sus Enseñanzas sobresalientes por esa época fueron:

-La alerta es durante veinticuatro horas.
También:

-Relajarse no significa abandonarse.
Mi compañera en realidad estaba libre de orgullo. Pude aprender a observa a este tipo de mujeres, sin embargo, su estado de conciencia la hacía comportarse, a veces, como si lo tuviera. Era algo natural de su nivel de evolución.

Las apariencias pueden engañar a la generalidad pero nunca a alguien que vive en intimidad con una mujer así.

Ella pasaba el tiempo en su consultorio y la casa de sus padres. Y me di cuenta que estaba dudando si volver o no conmigo definitivamente.

Entonces hice un resumen rápido de mi vida desde que la conocí y llegue a una conclusión: No tenían derecho a obligarla a compartir una vida conmigo en esto que todavía no llamaba Retiro, sino simplemente: La búsqueda respecto a que pasa conmigo mismo, que soy y que es la humanidad; porque sufre el mundo y cuáles son las leyes de la vida, etcétera.

Esa tarde salí a caminar con la esperanza de encontrarla. Me encontraba en la esquina superior del parque María Luisa y la vi venir, dando vuelta por la calle Río Blanco, frente a la panificadora.

Se le iluminó la cara pero siempre trató de ponerse seria con esa expresión de orgullo para protegerse y no mostrar sus verdaderos sentimientos.

Cuando note este escudo creí el momento (y realmente fue así), de dar por terminada la relación.

La amaba demasiado y nunca en mi vida fue mi intención dañarla y estoy seguro, que ella tampoco para conmigo.

Le dije que había estudiado la situación y me daba cuenta que ella quería seguir su propia vida. No pensaba forzarla y le daba su libertad. Cuando terminé de hablar di media vuelta para regresarme. Y todavía agregué:

-No creas que por que te dejo voy a devolverme corriendo a mi casa y a mi vida anterior. No lo haré hasta llegar al final de todo esto que no sé que es.

Comenzaba yo a caminar con un nudo en la garganta y ella empezó a llorar como una niña. Su máscara se desmorono en pedazos. Corrió hacia mí adelantándome la marcha y se plantó para interceptarme de frente.

-Tu crees que no te amo pero te equívocas, lo que ocurre es que para mí no es fácil. Después de todo lo que hemos pasado... Debes de saber cuanto te admiro porque eres un hombre único.

La hice a un lado con la mano y le dije:

-Sigue tu camino mereces algo mejor.

Entonces ella realmente me vio decidido y no pudo evitar quererme mucho más. Se dio cuenta que se estaba enfrentando a un verdadero hombre.

Lloraba y quería que la abrazara. Yo también me puse a llorar pero sostenía lo dicho y no estaba dispuesto a detener mi marcha. Me alcanzó por el hombro y me detuvo:

- ¡Sabes que lo que más admiro de ti es que hayas dejado a Chaya Michan cuando era muy fácil “seguirle la corriente” y convertirse en un “barbero” con él! Pero tú te negaste, siendo que sabías todo lo que iba a ocurrir con tu vida. ¡Tú dignidad no tiene precio!

Era sincera y le prometí no cometer la tontería de desaparecer de su vida.

Al siguiente día se fue a vivir conmigo y esta vez para llevar una relación de pareja. Y sólo pasaba una o dos horas con su familia, sobre todo por motivos de sus propias actividades que comenzó a realizar.

UNA PAREJA DE INICIADOS FELICES
Pasaban los meses y ambos crecíamos interiormente. Ella se dedicó a cultivar el grupo formado por sus tías, su propia madre, hermanas y algunas amigas y amigos de este núcleo familiar.

Mientras tanto, mi tarea consistía en irles realizando sus cartas natales con lo que el entusiasmo crecía en dicho grupo, y tal vez, sobre todo, porque “ el hombre misterioso “ les grababa en un cassete “cosas de su vida” sin siquiera conocerlas físicamente.

El egregor fue creciendo, junto con el frenesí.

Mi compañera estaba contenta con mi trabajo en secreto, mientras ella daba consultas en el lugar que le había traspasado mi amigo de la G.F.U. Luego las reuniones de su grupo empezaron a requerir un lugar mas adecuado para realizar la yoga y otro tipo de actividades ajustadas a la nueva era.

Así que una de su grupo, la que tenía más posibilidades económicas, ofreció dinero para dar un enganche a fin de formar un centro.

Entonces, se compró una casa en Arboledas. Era una casa grande y el costo aproximado en lo que iba a salir era de doscientos cuarenta mil pesos o algo así. Me contaba mi compañera que se trataba de una casa con dos pisos, planta baja y un jardín en la parte de atrás.

Me daban ganas de ir a visitarlo y hacerme presente al grupo pero los Maestros consideraron que no me encontraba listo todavía para eso. Y obedecía porque sentía que tenían razón.

Mi compañera estaba entregada completamente a mí. Así que en cuanto volvió a aparecer su esposo, que también se encontraba casado con su trabajo y sólo podía estar libre para vivir en la ciudad, cada seis meses. Se entrevisto con él dándole la noticia de que ella quería divorciarse y en dos meses más lo convenció de que era lo mejor. Hicieron el trámite correspondiente y debían esperar un año antes de que pudieran casarse civilmente con otra persona si así lo desearan. Él sufría y a veces la esperaba en la entrada de la casa de sus padres para tratar de convencerla de que volvieran a intentarlo. Pero ella ya no deseaba ese modo de vida.
Desde entonces, los Maestros comenzaron a insistir con mayor convicción, en que nos estaban preparando para tener un príncipe.

Mi compañera y yo sospechamos que el Maestro Estrada estaba pensando en reencarnar. Pero jamás tuvimos la prueba contundente de que así fuera. Los Maestros no lo aclararon directamente y a nosotros nos parecía una impertinencia imperdonable pedir razones personales respecto a lo que se nos comunicaba.

No estuvimos nunca seguros de esto. Solamente nos lo decía el corazón, pues yo conocí físicamente al maestro Estrada y sabía, mas o menos, cómo pensaba, por eso sus mensajes podía reconocerlos como suyos.

Era ridículo que insistiera en la idea de que el maestro Estrada volvería a reencarnar en dos mil años. Evidentemente, no habiendo resultado la fundación de su G.F.U., como él había creído en vida física, era posible que tomara la decisión de reencarnar.

Todavía llegaba a inquietarme la idea que había aprendido en la G.F.U. de que un Avatar vuelve cada dos mil años. Pero poco a poco fui aceptando que esto es así y sin embargo, no necesariamente debe de tratarse de la misma persona, sino del Cristo como estado de conciencia, que es quien vuelve. Así que era posible que el maestro Estrada naciera en cualquier momento y siguiera con su evolución y no tener que esperar dos mil años para aparecer nuevamente como Avatar.
También se hablaba de que continuaban con lo del ajuste entre ella y yo para que fuéramos “complementarios perfectos”. Por eso los ajustes no sólo eran orgánicos, sino también en nuestros cuerpos emocionales, mentales y espirituales.

Este ajuste llevo muchos meses. Más de dos años. Y cada día me sentía mejor en una relación fluida con ella.
A veces el maestro insistía en tratarme fuerte, gracias a lo cual podía sacudir de una manera más rápida todos mis miedos y apegos. Una vez cuando quise pensar en los niños y hablar de ello me dijo:

-De nada nos sirve que aparentemente hayas cambiado tu vida si eres como un árbol cuyas raíces insisten, por debajo de la tierra, en busca a los suyos. Én realidad todo aquello ya no es para ti, entiéndelo.

También usaban frases fuertes como por ejemplo:

-Por qué quieres seguirte batiendo en el estiércol. Quieres llevar sobre tus hombros costales de estiércol.

Luego, otra vez que quise referirme con estas palabras a algo que estaba comentando con mi compañera, el maestro Estrada me regañó:

-No digas malas palabras, si el maestro las usa solamente es para causar con ellas el debido impacto en su discípulo, a fin de que éste comprenda correctamente una enseñanza. Pero no es razón para que tú empieces a querer imitarlo.
Muchas veces me enseñaron sobre la mujer diciéndome cosas como:

-La mujer de este planeta es como un foco que a veces sólo se enciende una vez en su vida. No te dejes llevar por las apariencias.

Y refiriéndose a que las mujeres verdaderas si existen, pero no es fácil dar con ellas. El maestro Estrada me había recordado el cuento de la gallina de los huevos de oro:
Había una vez que una gallina que se parecía a las demás, pero cuando estuvo enferma un gallo honesto le ayudo y después se dio cuenta que esta gallina ponía huevos de oro”.
La enseñanza es que no se ama a la gallina porque ponen huevos de oro sino que verdaderamente se le ama.
Si pensaba en querer salvar a la gente que había amado me decían los Maestros:

-¿Quieres ir al mal para tratar de explicarle porque el mal es mal?
Si mi ego deseaba ser reconocido como alguien importante, ellos me aclaraban:

-Necesitas que te necesiten. No seas como todos estos que “necesitan que los necesiten”.
Y si por casualidad descubría que mi compañera también tenía defectos y quería valerme de ello para lastimarla. Entonces ellos la defendían confesándome:

-Hasta sus defectos son aprovechados.
Pero otras veces que lo consideraban oportuno, querían animarme y el Maestro Estrada me dice:

-Eres un hombre tan especial que algunos investigadores del Sendero, quisieran desarmarte para ver como estas hecho.

.

Para realizar las cartas natales tenía que hablar directamente al micrófono de mi viejo estéreo, a fin de que se grabaran en el cassette. Mi vecino debió haber escuchado porque a los pocos días resultaba que ya estaba tomando clases con un astrólogo prestigiado de México y en unos tres meses recibió su título para dar servicio de leer el Tarot.

En cierta forma se estaba volviendo loco pues insistía en imitarme lo mas que podía. Tratando de lograr el nivel que yo tenía en mi experiencia en interpretar horóscopos. Lo cual lo mantenía bastante preocupado. Habiendo encontrado en su vida algo fuera de serie. Pero de ninguna manera se trataba de un discípulo sino de un competidor.

Por conveniencia de tener el baño dentro de nuestra casa, por fin nos fue posible pasarnos a vivir en la habitación que se encontraba en medio de las otras dos y al poco tiempo, el cuarto que había desocupado recientemente fue rentado a un ex judicial.

Era notorio que toda la casa anteriormente había sido de un solo dueño, de manera que para separar los cuartos se hicieron “puertas falsas” apenas de un ligero triplay cubriendo el claro entre una habitación y otra. De lo que antes había sido un paso libre.

Resulto que ahora estaba más cerca del vecino de la izquierda y trataba de escuchar todo lo que grababa. Por esto cada que hacía mi trabajo, tenía que sacar toda nuestra ropa del closet y meterme aquí a grabar las cartas natales.

Esto era laborioso, pero para entonces ya contábamos con una televisión a color, que ella había traído. Esto me recreaba mucho después de mis horas meditando, escribiendo y haciendo cartas horoscópicas.

La televisión me permitía estar enterado de los últimos acontecimientos y pasarme sábados muy especiales. Sobre todo porque casi siempre me la pasaba solo durante el día.

Poco después compramos un refrigerador.
Con el tiempo descubrí que mi vecino de la izquierda era bisexual pero además el vecino de la derecha no estaba tampoco libre de pecado, porque un día que estaba borracho, le comentaba en voz alta a mi vecino de la izquierda que él había sido judicial en la época de 1968 y que se le dio la misión de llevar en los aviones los cadáveres de los estudiantes caídos en Tlatelolco para arrojarlos al mar. Desde entonces vivía con severos remordimientos.

No es por nada, pero entre broma y realidad me sentía como el Cristo entre los dos ladrones. Sólo que en mi caso no estaba crucificado y sin embargo, tenía que mantenerme alerta en todo momento para que no me enredaran en sus asuntos y discusiones que llegaban a tener mis dos vecinos. Sobre todo porque ambos manifestaban estar celosos debido a que gozaba del privilegio de tener a mi mujer viviendo conmigo. Y eso los obligaba a comportarse.
Como pasaban los meses y tenía que ir a la tienda de la esquina para comprar algunos comestibles, la gente chismosa, comenzando por la anciana de cabecita blanca que atendía el establecimiento, murmuraban con mucha inquietud que un hombre vivía solo por largos meses en una de las casas de la calle de Prueba y no trabajaba. Eran chismes que no me importaban demasiado pero tenía mayor cuidado.
Mi compañera comenzó a entusiasmarse por tomar un curso de belleza y pasarela, para aprender a caminar de manera femenina, mostrando diversa ropa al público. También estudió el arte de hacer figuras con frutas y verduras. Y luego se las ingeniaba para dar algunas consultas de acupuntura a domicilio, así como comprar productos naturales de fábrica y luego vendérselos, a buen precio, a su propia familia y alumnos.

Por primera vez en su vida pudo hacer lo que siempre había deseado.

A mí me convino que estudiara belleza, sobre todo porque aprendió a usar con refinamiento ropa de lencería y le tomo el gusto a bailar en ropa interior para hacerme un pequeño show. Era una mujer sin inhibiciones pero de ninguna manera, vulgar. Esto es lo que me cautivaba.
Un día me dijeron los Maestros:

-La gente no la va a querer porque las personas están acostumbradas a que una mujer espiritual debe ser fea, pero no conciben la posibilidad de que alguien pueda ser BELLA POR DENTRO Y POR FUERA.
Estaban preocupados porque no me era fácil tener ojos solamente para ella, sino que cuando una mujer atractiva pasaba por la calle, no podía fácilmente desligarme de su encanto, así que varias veces me insistieron al respecto:

-No seas un maestro que se guía por la emoción de la mujer. Imagínate que el maestro Estrada le hubiera ofrecido a todas las mujeres su hombro para que allí lloraran, cada que tenían un problema. No te involucres con las emociones de las mujeres, porque al final terminas involucrando tu cuerpo y esto es lo que te ha dado tantos problemas.
También me advirtieron:

-No te pongas nunca a dar clases del Tao del Amor Sexual, porque las alumnas no se conformaran con la teoría y querrán practicarlo con el maestro.
Me confundía mucho que cuando sus tías se emocionaban mi compañera las trataba cada vez más duro a fin de que se controlaran, entonces me dijeron los maestros:

-No creas que ella no ama a la gente, lo que pasa es que es una mujer que rechaza por amor, pero no rechaza, ama tanto que así protege.
Muchas cosas entraban en congruencia respecto al camino que debía seguir en mi vida. Por ejemplo, recordaba que cuando estaba en la escuela de naturismo ella me había dicho que nuestras auras, la de ella y la mía, eran muy parecidas: Color azul. Mientras que la de muchos en general, es verdosa.. En realidad, bajo condiciones propicias, mi compañera tenía la facultad de ver el aura. Por mi parte, contaba con la facultad de conocer a las personas por su fisonomía y sus movimientos corporales o bien, haciéndoles su carta natal horoscópica, ubicando así, su naturaleza zodiacal y por lo tanto, la psicología de su alma. Eran dos formas diferentes de ver lo mismo y en nuestro caso, completábamos nuestra información para servir mejor a la gente. Principalmente al grupo con el que estábamos trabajando.

Lo que me gustaba de ella es que era “canalizadora” por naturaleza, pero no hacía de esto su fin. También tenía videncia y sin embargo, le gustaba disfrutar la vida natural. Es algo que no ocurre con la generalidad de las personas que gozan de esta facultad. Generalmente se enajenan.

Desde luego que con este tipo de facultades mucha gente se engaña, pues hay entidades del “bajo astral” que pueden tomar el control de los mensajes y engañar a los receptores humanos. Por otra parte, yo había estudiado que existe una ley en la base de la realidad que se define como: “Todo es mental, el universo es mental”.

Por eso sabía lo engañoso que puede ser la mente y que en realidad, también es necesario que seres en evolución abran su corazón y sean positivos. Que sean científicos verdaderos o mejor dicho, Theocientífico. Los maestros me habían dicho:

-Ella es la mesera que te conduce hacia nuestra mesa de Sabiduría para compartirla contigo.
Un día que ella dudaba de sus propias percepciones y quiso pensar que lo que recibía como mensajes eran simplemente parte de su imaginación le dijeron:

- Si ustedes dudan de esto, deja de ser verdadero porque no podemos interferir el libre albedrío de ningún ser humano. En este caso tienen la opción de romper todo lo que hayan escrito sobre "mensajes de lo invisible" y poco a poco se olvidaran del asunto, hasta creer que era ni más ni menos, su propia imaginación.

Esto es lo que me impedía dudar pero al mismo tiempo, siempre me mantenía alerta.
Muchas veces en que yo quería simplemente retomar mis hábitos humanos comunes me decían:

- El Cosmos se detiene invitándote a que entres en él. Esto es un privilegio no creas que cualquier ser humano es invitado por el Cosmos para que entre.

Una vez me dijeron algo que iba a quedar grabado en mi corazón y que antes de terminar mi Retiro lo recordaría y me daría la fuerza para seguir adelante. Lo que dijo el Maestro Estrada fue:

- MUJERES COMO ESTAS SON LAS QUE DAN LA ILUMINACIÓN.

En realidad no era para mí una obsesión eso de la Iluminación. Simplemente quería lograr convertirme en un humano normal y feliz. Todo por una "vía natural".

Sin embargo, conforme pasaban los días y se prolongaba mi ayuno de percepciones mecánicas, comenzaba también a sentir más fuerte “la carga del mundo”. Fue algo muy lento pero día con día se acrecentaba y por lo tanto tenía que meditar mas, hacer mejor mi práctica de yoga y mantenerme alerta durante el mayor tiempo que pudiera.

Estudiaba con mayor profundidad, sobre todo el libro del Tibetano llamado: Fuego Cósmico. Un libro que sería mi Biblia y que seguiría leyéndolo hasta el final de mi Retiro.

Otro libro maravilloso fue sin duda el del maestre de la Ferriere, su séptimo mensaje titulado: Yug, Yoga, Yoghismo. Fue mi guía en yoga y respiraciones fundamentales, en los momentos de mayor depresión, angustia o desesperación generada en sí por el estado de Retiro.
Mi compañera había vivido como discípula con un Iluminado, su maestro de acupuntura. Y trataba de darme toda la información que tenía a la mano. Por lo menos esa impresión me daba por el amor con que cuidaba de mí y a la vez no estaba ciegamente a mis pies, como una esclava, sino que tenía su propia individualidad y eso hacía que la amara mucho más. Empecé a comprenden que
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