El sabio busca la luz y los locos se la dan




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AMÉRICO,

Fue un nombre que me gusto mucho porque me sentía bien con el. Desde entonces comencé a usarlo.
Un día mi compañera, casualmente se topo con mi viejo socio con el que había fundado el centro “Nueva Era 2000” de calle Chilpancingo. A él le dio gusto verla y le preguntó si todavía seguía conmigo. Ella para no molestarlo, le dijo que nuestra relación ya había terminado y él se puso contento comentándole:

- Fue lo mejor para ti porque ese hombre te pide “el todo por el todo” y no hay otra forma de poder seguirlo.

Me di cuenta que tenía razón, cada cual tenemos nuestra forma de ser.
Y esta forma de ser mía estaba cambiando y fue ella la que me hizo notar que de acuerdo a la Astrología, yo ya no estaba viviendo con los planetas personales sino solamente transpersonales es decir: Urano, Neptuno y Plutón. Esto se refería a que mis labores ya no eran las usuales de un humano sino que mi tiempo lo dedicaba básicamente a cartas natales, meditar y realizar yoga.
Empecé a salirme del tiempo-espacio al que está acostumbrado la humanidad. De manera que podía encontrarme dormido al mediodía o bien estar perfectamente despierto a las tres de la mañana. A veces encendía la tele a las seis de la mañana. Aún cuando trataba de respetar el ritmo natural de la vida.

Nunca dejé mi disciplina, siempre meditaba, siempre equilibraba mi energía, siempre estaba en felicidad. Mi control debía ser perfecto.

Los embates llegaban a volverse furiosos y a veces, pareciera que un demonio iba a precipitarse en medio de la habitación. Entonces, aunque estuviera haciendo algo que consideraba importante, encontraba el momento oportuno para dominarme.

Tanta era la lucha entre una fuerza extraña que parecía oponerse a que subiera la energía y mi voluntad, que esta misma voluntad me llevaba siempre hacia adelante a un estado de serenidad y control de mí mismo.

De tal forma era esta vida interna y sus requerimientos, que a veces ya no deseaba y no podía tener relaciones sexuales como siempre, pues la energía estaba “arriba”.

Convencido de que los extremos no son buenos, estaba tratando de encontrar la manera de equilibrar esto. Ya que el día menos esperado a ella le gustaba jugar y se vestía con ropa provocativa, bailando ante mí. Era parte de su magia que tanto bien me hacía.

Me gustaba salir a caminar, generalmente a comprar comida ya hecha en el restaurante que se hallaba frente a la panificadora, en Río Blanco. Estas pequeñas caminatas se convertían en una experiencia mística, pero con los ojos abiertos.

A veces compraba comestibles en la verdulería junto al restaurante de comida hecha o bien, pasaba a los restaurantes del mercado y allí comía.

¡Todo era mágico!, Porque por fin podía decir que estaba siendo consciente de la vida.

Todo lo festejaba incluso cuando ella me cumplía la ilusión de comprarme algún cassette y revista de “La Historia de la Guerra”, o algo por el estilo.

Cuando pasaba a la tienda de la esquina de nuestra casa y realizaba allí alguna compra sentía el amor en el centro de mí ser. Este hecho tan simple; me hacía experimentarme como el hombre más feliz y libre del planeta. Es una sensación que no se puede tener de otra manera sino solamente cuando comenzamos a pertenecernos a nosotros mismos.

Empezaba a experimentar un estado que iba a ser la causa de que siempre quisiera conservarlo.

Podía haber momentos malos pero en si había conocido el placer que produce sentirse contundentemente BIEN.
Los Maestros todavía insistían en que ella y yo íbamos a tener un príncipe. Le hablé de esto y yo deseaba que ella tuviera un hijo pero no se sentía preparada aún. Algo ocurría en su interior: Todavía deseaba ser humana y no quería dar el salto para ser totalmente Cósmica. Mi ser ya detectaba esto de ella pero no deseaba, ni debía ni me era permitido, obstruirla con ningún pensamiento negativo. Ahora mas que nunca debía seguir adelante. La amaba tanto que no tenía perspectiva ni deseo de ver nada más que el amarla. Nací para amar a la mujer Cósmica y esta es la única forma de arrancársela al mundo de los simples mortales y empujarla a que ella gane la eternidad, no importa lo que aparentemente ocurra con nuestras personas.

En sí, los Maestros sabían esto porque me habían entrenado para amar a una mujer como ella sin pensar jamás negativo. Era lo forma de protegerla a ella y a mí mismo.

No era amar a una mujer y tener mi vida aparte. Era aprender verdaderamente a amar a otro ser. Y eso hice.

Un año en este lugar se fue rápidamente y solamente entonces, comencé a sospechar que realmente estaba en un Retiro.
Entre el cúmulo de experiencias que viví con ella en este lugar hubo algunas muy especiales.

Una mañana me levante y realice mis disciplinas, estaba luchando contra una sombra muy extraña y no podía quitarla de mi estado de ánimo.

Fui a la cocina y cuando quise mover un garrafón de vidrio lleno con agua purificada, éste en un lamentable accidente se me resbaló de mis manos. Estaba parado de tal forma y todo fue tan rápido, que esos gruesos vidrios al estallar contra el piso debieron haberme mal herido. Pero una mano invisible me movió con rapidez, sutileza y firmeza, a la vez. De tal forma que nada me ocurrió. Quise ordenar mis ideas y tuve que reconocer que “algo invisible” me salvo de un seguro y tal vez fatal accidente.

Todavía era el tiempo en que ella pasaba varias noches de la semana conmigo y cuando llegó, después de tener relaciones estábamos reposando y de pronto ella se puso muy seria. Quise preguntar y me ordenó guardar silencio. Pasaron los minutos y finalmente dijo:

-Ya se va. Allá va caminado muy, muy lentamente con su manto negro que cubre todo su cuerpo y solo puede verse su cara de calaca. Es la muerte. Venía por ti. Pero estaba confundida porque no podía llevarte. Según esto, tu deberías en este instante haber muerto acuchillado por la espalda en un lamentable ataque esquizofrénico de una mujer. Cosa que dañaría mucho a tus propios hijos, probablemente presentes en este sangriento acontecimiento.

Escuchaba con asombro lo que ella me decía porque hasta ese momento, se me había olvidado contarle de mi salvación milagrosa del accidente que debía haber tenido esa mañana en la cocina. Por eso es que creí que lo que me contaba podía ser cierto.
Otro día ella también tuvo una visión dramática y me la describió:

-La noche es lúgubre y en la penumbra, bajo un panorama triste van caminando alrededor de ocho mujeres. Todas muy desconsoladas y con mantos pesados y oscuros. Están llorando porque te han perdido, los Maestros me dijeron que se trata de las lunas que todavía en esta vida debieron haber vivido contigo, una relación de pareja “a medias”. Ellas manifiestan sus lamentos porque ya saben que te han perdido para siempre.
Y unos tres o cuatro meses antes de que terminara mi estancia en esta casa ella tuvo la visión de que un bello niño que ella intuía, era el maestro Estrada, estaba por nacer en algún lugar de Europa. Su madre era alguien muy inteligente y con dinero. Me dijo que pudo ver la casa donde ese niño nacería y viviría. Era una mansión construida de madera fina, con un estilo entre campirana y de ciudad, gozando de todos los adelantos que permite la tecnología. Sus padres eran muy civilizados pero amantes de la naturaleza. Sin duda seres muy especiales.
A los pocos días tuve un contacto con los Maestros que me hizo llorar en verdad. Era el Maestro Estrada que quería comunicarse con nosotros y nos dijo:

- Vengo a despedirme de ustedes porque vuelvo a la vida. Se quedan con el Maestre de la Ferriere, él los ayudara en todo. Yo tengo que irme a esperar mi turno antes de nacer. Porque no nada mas uno vuelve a la vida así como así, hay que esperar en el plano correspondiente.

La comunicación término y me di cuenta que a lo mejor era verdad o era mentira todo esto de la existencia y la comunicación con los maestros invisibles. Pero que de todas maneras todo esto me estaba dando frutos. Y si era verdad que el Maestro Estrada nacería, esto sí que me llegó al corazón, porque ya nunca más me hablaría a través de canalizaciones.

A mi compañera le afectó pero no pude describir de que manera. La mujer siempre conserva algún misterio ante el hombre. Algo estaba señalando que si nuestro destino y nuestra unión no habían servido para que tuviéramos un hijo entonces ¿Qué iba a ocurrir? ¿Cuál era el motivo Cósmico y humano que confirmaría nuestra unión?

De cualquier manera ella y yo nos amamos desde antes de siquiera conocernos y si esto terminaba seguro que el amor permanecería por siempre.
Todavía a finales de 1995 o principios del 1996 el amor insistía en mantenernos juntos. Ese amor eterno que fué, es y será siempre como el primer día en que nos conocimos. Una noche se sentía mal y con mi amor tuve relaciones íntimas con ella con el único afán de que se sintiera mejor. Sentía claramente como mi energía la protegía poderosamente de esta manera especial.

Me daba cuenta que embates invisibles trataban de aprovecharse de nuestras dudas como si se disputaran nuestro destino. ¿Por qué? Unos meses después lo entendería.

Ese fue el día en que el Maestre de la Ferriere le ayudo telepáticamente para que ella se pudiera poner un turbante en su cabeza y una ropa blanco marfil tipo oriental. Me sorprendió porque el turbante se lo enredo en su cabeza de manera perfecta como una perfecta hindú. Y ni ella ni yo sabíamos nada especial de turbantes. Pero todo fue dirigido por el Maestre.

Luego, estaba recostado mientras ella se puso a bailar a la manera hindú y me dijo:

- Los maestros quieren decirte que de esta forma me entregan a ti, que te pertenezco.
Mas adelante el Maestre agregó:

-Siempre las Vírgenes son sacrificadas para que el Alto Iniciado pase.
Y otro día quiso manifestarme:

-¡Tú eres un dios en el mar sin orillas!
Las cosas comenzaron a moverse de otra manera. Todavía el Maestre de la Ferriere hizo el esfuerzo de entregármela a ella, pero por algún misterio eso no era lo que ella deseaba ya. No lo dijo pero algo de su ser lo sabía. Siempre fue una fina mujer, una dama única y nunca dejo de amar aún cuando no amara.
Paralelo a esto, los vecinos de la planta baja finalmente comenzaron a detectar que arriba, un hombre solo y misterioso pasaba todas las horas del día en su casa y rara vez salía. Entonces tuve que volverme ingenioso.

Empezó una etapa de mas de tres meses de silencio en mi vida, ya de por sí silenciosa.

Caminaba descalzo por la casa.

A ciertas horas del día dejaba de hacer ruido con la licuadora, la lavadora o con el hecho simple de bañarme.

Mantenía apagados los interruptores de la luz cuando se metía el Sol. Porque aquí no debía vivir nadie en ese lapso, hasta las diez de la noche en que tenía que hacer ruido como se abriera la puerta y llegara a mi casa, prendiera la luz y la televisión y luego me pusiera a hacer mis tareas normales de un humano que para ellos fuera “normal”.

Fue una experiencia increíble el vivir en silencio y caminar en la oscuridad, me sensibilizó muchísimo con mi ser interno y me permitió traspasar los límites de un simple un humano mortal. Aunque insistía en usar la vía natural. Jamás fue de mi agrado exagerar o volverme un excéntrico con mi modo de vida. Era siempre normal, aún cuando la vida me conducía a ser tal vez “Paranormal”.

Mi sensibilidad y el amor por el mundo crecieron y a la vez, jugaba con mis vecinos, divirtiéndome y manteniéndome alerta por todo aquello que les parecía inexplicable.

Mi vecino se propuso a sentarse en una silla en el pasillo que daba, de la puerta de la calle hacia la entrada de su casa y allí, esperaba a que llegara. Pues estaba desconcertado, al no ubicar en qué momento prendía la luz y sin embargo, no se escuchaba la puerta de la calle. Esto lo tenía tan intrigado y quizás por eso realizo tal cosa.

Pero ante esto, yo me las arreglaba para esperar su descuido y salir por un mandado a la esquina y luego regresaba con leche, pan, etc. El se rascaba la cabeza cuando me veía entrar por el zaguán. No siempre lograba engañarlo, pero lo hice suficientemente como para confundirlo, hasta que llegó a pensar que quien tenía ideas raras era él y su familia. Porque después de un tiempo dejo de insistir en sus extrañas obsesiones.

Otras veces ellos comenzaban a hablar en voz alta y como la mayoría de los humanos, generalmente se trataba de “chismes”, pensando que los vecinos de arriba no se encontraban en casa. Así que les conmocionaba cuando alrededor de las 10 u 11 de la noche, se encendían las luces de nuestra casa. Se ponían todos nerviosos por mi aparente precipitación de lo invisible. El cuchicheo y la sorpresa crecían y luego, bajaban la voz. Lo cual me venía bien a mí.

Todavía al principio, prendía una lamparita o una vela para tratar de continuar mis lecturas e investigaciones en medio de la penumbra. Usando yo, como era mi costumbre, unos lentes de rejilla que impedían que me lastimara la vista, de tanto estudiar. Pero me di cuenta que ellos movidos por la curiosidad, intentaron asomarse por pequeña ventana trasera para ver si había alguien. Entonces tuve que apagar completamente todas luces. La oscuridad debía ser total y no debía lamentarme por eso.
Por su parte mi compañera comenzó a experimentar definidamente una doble vida. Una era en su progreso con el centro y su familia paterna, y otra era su vida con su amante oculto que era yo.

Quise que se descorriera el velo y por fin, me presentara ante su círculo familiar pero ella dudaba. Y aún no me daba cuenta sin embargo, su verdadera lucha consistía en tener que decidir si vivir una vida conmigo o continuar con su vida humana pero feliz, si es que eso la hacía feliz.

Por mi parte todos los días se convirtieron en domingo. Aprendí a estar conmigo mismo y amar la vida por lo que es, sin necesidad de muletas. Esto es lo que a ella la tenía cautiva conmigo, sobre todo cada que sus tonos de libertad y viveza aumentaban.

Nunca pensé en perderla.

LA ILUMINACIÓN

Otro día ella parecía decidida a quedarse en la noche conmigo pero de pronto, aunque ya era un poco tarde, decidió irse a casa de sus padres.

Unos días después, mi adorada visitante volvió y esta vez ya tenía todo arreglado para que fuéramos a cenar a un restaurante fino, en no sé que lugar de “La Zona Rosa”. Fue una velada inolvidable.

Yo ya quería presentarme al centro que habíamos fundado y esta vez los Maestros no interfirieron, de hecho las comunicaciones se volvieron ambiguas por la inconsistente disposición de mi compañera.

Deseaba visitar nuestro centro, pero necesitaba que ella lo permitiera con una verdadera disposición de su parte.

Comencé a intuir que este cúmulo de experiencias pronto iban a cambiar, pero no sabía como ni por qué.

Así que por primera vez aborde el metro, para distraerme, después de más de dos años sin abordar un transporte.

Estos pequeños paseos no los hacía muy largos, porque quería culminar algo desconocido hasta para mi persona consciente. Por eso no llegaba muy lejos y además me sentía como un hombre fuera del tiempo y espacio. A la gente la percibía como fuera de mi órbita.
Los últimos meses había leído en “Tratado sobre Fuego Cósmico” escrito por el Tibetano, lo que era la Iluminación y que cuando una persona la alcanzaba, lo cual era muy poco frecuente, si estaba preparado iba a desarrollar más y más el encuentro con la eternidad, pero si no lo estaba, terminaría en el manicomio.

Conocía casos de personas que accidentalmente habían despertado su Kundalini o de otros que movieron esta energía hacia la coronilla de la cabeza sin medir las consecuencias y al romper “la trama etérica” o algo así, permitieron que entidades del “bajo astral” los moleste haciéndoles escuchar “vocecitas” y muchos otros tormentos más, hasta conducirlos a la locura.

También por estos últimos meses leí un libro llamado “Los Chakras” de C. W. Leadbeater y advertía sobre los peligros de la Iluminación y a la vez, lo grandioso que es para quien la merece.

Y como me gustaba ver videos, recientemente había visto por segunda vez y con mucha emoción la película “El Pequeño Buda” donde Siddhartha Gautama Buddha, a los 35 años de edad, alcanza La Iluminación, después de 5 años de meditar sin descanso.

Había captado toda esta información desde fines del 95 y principios del 96. Pero en ningún momento la relacione con nada en especial.

También en esta época fue que consultando el libro de las Efemérides Astrológicas, me percate que Urano entraría a cero grados de Acuarius para febrero de 1996, cosa que sólo ocurre cada 84 años. Además de que estamos en la Era de Acuarius. Y como el Sol estaría en conjunción con Urano alrededor del 22 o 23 de Enero, pensé que un gran acontecimiento iba a ocurrir en el planeta.

Se lo comente a mi compañera y ella se quedó pensativa pues ninguno de los dos sabíamos que iba a suceder realmente.
En Diciembre del 95 cumplí 36 años y esto no me gustaba porque había leído que el año 36, según el Maestre de la Ferriere en sus “Propósitos Psicológicos”, tiene como valor esotérico el 666, que el Apocalipsis reconoce como el número de “la bestia”. Era la lucha que en mi edad de los 36 años se me presentaba con las fuerzas del mal. No quería creerlo así y por el momento trataba de no pensar en eso.

Pero en cuanto empezó a manifestar resultados perfectamente reales en mi vida entonces tuve que meditar sobre ello.

En primera los ocultistas consideran a los números como el lenguaje de Dios, considerado en su todo MENTAL.

En realidad, el Maestre escribió 36 “Propósitos Psicológicos” o estudios sobre temas variados. Esto debe ser porque el 36 no es un número malo sino solamente peligroso.

Si pensamos que SEIS se refiere a SEXO. Esto nos lleva a comprender que 666 es una espiral involutiva o mejor dicho, degenerativa. Es el sexo como pecado original. El sexo como pasión pasiva. Aunque el SEIS es de manera natural el resultado de 3+3. Es decir, el amor del hombre y la mujer en tres planos: El físico, emocional y mental. De manera que estos tres cuerpos de un hombre se unen a los tres cuerpos de una mujer para fusionarse como SEPTIMO o Espiritualidad. Además de que TRES se refiere a la sexualidad como Triunidad y ya no como dualidad: Hombre-Mujer.

Realmente 36 es la suma simple de 3+6=9

Y NUEVE es ya una espiral evolutiva. Se le reconoce como un número infinito, el número de Cristho.

666 es pasión pasiva y pecado original. Pero el verdadero número es 999 que hace a la pasión un instrumento del Amor necesariamente consciente, que podemos llamar PASIÓN INMACULADA.

Así que el número 36 puede dar lugar al mal si quedamos cautivos de la sexualidad como vicio. Pero es la fuente de todo bien si logramos el amor verdadero.
Una tarde, en los últimos meses de 1995, mientras me encontraba en la cocina, vi por nuestra pequeña ventana a plena luz del día, unos OVNIS. Ellos se paraban para que pudiera verlos. Se formaron cerca de 20 puntitos de luz. Pero esto no eran aviones.

En adelante, cuando salía a la calle uno de esos aparatos me seguía, haciéndome notar su presencia.

Y a partir de Enero del 96 se ponía todas las tardes uno de estos puntos luminosos, siempre en el mismo lugar y allí permanecía hasta altas horas de la noche.
Y a veces escuchaba fragmentos telepáticos que se hacían pasar por buenos, pero nunca me confié. Esto estuvo bien porque por momentos podían convertirse en bastante desagradables, buscando “mis puntos flacos”, parafraseando respecto a experiencias que estaba viviendo y eran muy sensibles para mí. Por ejemplo, que tenía que sacrificarme y resignarme a perder a mi amada. Entonces respondía:

-Nadie nos puede quitar lo que nos pertenece.
La lucha interior se hacía mas fuerte y religiosamente a eso de la media noche meditaba más y más.

Y la noche del 22 de Enero de 1996 se abrió mi sexto chakra y parcialmente el séptimo.

Al siguiente día se abrió completamente el séptimo chakra.

Caí en un vacío y en una desesperación cuando esto me ocurrió en la coronilla de mi cabeza. Era LA ILUMINACIÓN.

La noche del 23 de Enero yo pensaba que ya se había completado mi proceso de Iluminación pero fuerzas de una gran tiniebla luchaban por sumirme en la apatía, la confusión y la desesperación de una manera especialmente persistente y destructiva hacia el interior de mi persona y particularmente de mi cerebro. Entonces fue que hice casi con violencia, los ejercicios de respiraciones y luego me puse a meditar. Todo esto duro unas tres horas y estaba sudando. En estos momentos se abrió completamente el séptimo chakra. Y me di cuenta que la Iluminación no se había completado la noche anterior sino ésta.

Fue tal la furia de la lucha que se presentó dentro de mi cabeza en éste preciso instante de LA ILUMINACIÓN, que creí que iba a desmayarme pues corrientes de enorme tristeza y desolación me invadían, como una ponzoña por toda la sangre y entonces sacando energía de la voluntad que había entrenado durante tantos meses, dije con todas mis fuerzas:

- ¡Padre ayúdame!

Y pude sobrevivir.

Aquí, un hombre solitario en medio de la ciudad, haciendo su Retiro, había encontrado La Iluminación.
Jamás pensé en meditar para Iluminarme, ese no era mi fin sino que lo era el lograr ser feliz con mi pareja y encontrar la paz.

Meditaba solamente para sentirme bien y encontrar mi destino.
Concluido el hecho tan trascendente fue que empecé a darme cuenta de la congruencia de todas las circunstancias que había vivido desde que el maestro Estrada, a principio de los noventas, se me presento en la Visión y me dijo: ¡TU SIGUES HERMANO!
Actualmente yo con mis 36 años de edad cumplidos y 33 días, alcance la Iluminación. Esta edad estaba lejos de parecer fortuita, por el contrario, pues era como si el estado de Buddha y de Cristho fueran unificados.

En efecto, mientras que Buddha a los 35 años había logrado Iluminarse. Jesucristo, según los Evangelios, se Ilumino a los 33 años. Es como si se tratara de un estado de conciencia y no de personajes. De tal modo que la Presencia de Buda parecía volver a encarnarse en el drama de un simple humano normal y feliz. Pues si anteriormente a los 35 años él se Ilumino, es posible que en la Era de Acuarius se halla esperado un poco más, a que Urano, regente de Acuarius, estuviera en Acuarius y así dar un siguiente paso en el drama del Sendero Viviente que el Buddha mismo representa. Entonces presenta su Iluminación a los 36 años
Solo entonces me di plenamente cuenta que tenía mas o menos 40 meses en Retiro a partir de mediados del año 92. Fui consciente de que de todas maneras se había cumplido el Retiro de cuarenta meses de un Iniciado. Como los 40 meses de Moisés y Jesucristo en el desierto o del maestro Estrada con sus 40 meses en un lugar de Veracruz, etc.

Nunca fue planeado, nunca deliberadamente buscado ni deseada la Iluminación. Por esto fue más bella, maravillosa e impresionante, inclusive para mi mismo.

Me estudiaba a mi mismo de una forma tan impersonal que me he convencido de que los que buscan la Iluminación y exclusivamente por eso meditan y se esfuerzan, esos no la merecen. Porque la Iluminación nos la da el Cosmos o nos la niega y de eso no debe depender nuestra felicidad ni nuestra razón de ser.

La verdadera felicidad esta en ser como Iluminado aún cuando no seamos realmente Iluminados.

Y es que la Iluminación trae consigo muchos peligros si no se está entrenado, si no se tiene un permiso especial por parte de Las Huestes de la Luz. Es como convertirse en su hijo, pasar a ser de esa familia. Y no podemos forzar de ninguna manera a que nos adopten.

Así que cuando se abrió mi séptimo chakra fué cuando me di cuenta de que se trataba realmente y porque nadie puede imaginarse lo que es, debido precisamente a lo sencillo del proceso y a la vez, lo trascendente.

Con razón desde hace meses se habían terminado las comunicaciones telepáticas con los Maestros a través de mi compañera, hasta que yo desarrollara mis propias facultades.

En efecto, a partir de este momento comencé a tener una muy desordenada e indeseable telepatía. ¿Por qué? Sencillamente porque en realidad no dominaba nada. Es decir, después de haber meditado, ser vegetariano y realizar yoga por mas de 15 años, con disciplina y seriedad, sin embargo, no estaba completamente puro ni sabía de qué se trataba todo esto, ligado a un nuevo despertar de conciencia.

Era como si hubiera descolgado el teléfono y no tuviera control de él. Hablaba quien quería y nunca podía saber quién estaba del otro lado de la puerta. Uno se convierte en juguete de fuerzas desconocidas que se hacen pasar por Ángeles y cuando auténticos seres de luz nos quieren ayudar los confundimos con demonios.

Fue un juego terrible que ya había comenzado desde antes de la Iluminación y se prolongó por tres meses, en los que apenas podía dormir. Es un estado de desesperación y en cierta forma de locura temporal. En la cual solamente podemos sobrevivir si nos mantenemos conscientes, sencillos, humildes y lo más natural posible; Estudiarlo todo y sobre todo, usar nuestra voluntad con amor. Porque la voluntad sin amor es solamente una brutalidad, un sello de perdición irremisible.

La gente que nos ve por fuera piensa que somos como ellos, con sus debilidades, impurezas e indisciplina. Pero para el Iluminado o el que es como Iluminado, tiene inicio todo un mundo interior que desde ese instante apenas comenzamos a conquistar.

Pero aún entonces, haciendo mi disciplina y elevando mi energía lograba momentos de reposo.

Y en cuanto fue posible le di la gran noticia a mi compañera, de esto que ella tanto había deseado para mí y para la humanidad. Se lo comunique sin exageraciones y menos aún vanidades, estando ya un poco más consciente de lo que con este nuevo estado me esperaba. Le dije alrededor de una semana después::

-He logrado la Iluminación.

Lo escucho sin aplaudir, porque ella misma ya lo intuía y se daba cuenta del precio que estábamos teniendo que pagar ante la imposibilidad de seguir comportándonos como simples mortales. Se quedó silenciosa y me di cuenta que algo luchaba en ella.

Ahora yo, tenía que demostrar que la amaba y la dejaba libre, la amaba sin involucrar un apego personal.
Una tarde me sentí sumido en una angustia dominante y fui a visitar a sus padres pero ella esta vez se quedaría en el centro. Estaba tratando de definir su destino y la presencia de sus padres no era deseable. Ellos me recibieron con gran cariño, pero no pude dormir en toda la noche, debido a extrañas actitudes, movido por mi mente engañada. No era totalmente dominado por fuerzas extrañas, sino que estaba siempre consciente y controlaba mi cuerpo, pero mi mente estaba a merced de una telepatía fuera de mi control.

Poco a poco me fui dando cuenta que no había amenazas ni demonios ni cosas de esas, era simple y terriblemente que todos los hábitos arraigados muy profundamente en mi alma desde hace miles de años, perturbaban de maneras infinitas a la luz divina, que luchaba por entrar a través de mi séptimo chakra. Eran mis miedos, mi propio ego y mil dependencias más con la vida mecánica, lo que trataba desesperadamente de interferir mi contacto con la Luz.

Todos estos “espectros” en realidad se enganchaban de la falta de pureza en mí mismo.

La Iluminación no es mala ni buena, es lo que es. Por si sola no nos hace mejores o peores, simplemente nos lleva a un nuevo estado de conciencia más ventajoso o fatal, donde necesariamente tenemos que ser más responsables. Pues quedamos unidos por amor a la humanidad, de una manera muy definida. Cada pensamiento, emoción y acto, debe, en adelante, ser necesariamente consciente.
Después de esa mala noche en la casa de mis futuros suegros, por la mañana les agradecí su atención y regrese hacia mi casa. La tristeza de no tener a mi amada y sin embargo, estar muy ligado a ella, después de tantas cosas que vivimos juntos y de los ajustes internos a nuestros mutuos cuerpos emocional y mental, era lo que me tenía desolado. Mi compañera y yo habíamos sido ajustados en el plano físico, emocional y mental y no sabía como vivir sin ella. Y sin embargo, un Iluminado no puede tener soledad, ira, lujuria, gula, temor, etc. Porque todo eso se convierten en monstruos terribles. Las entidades del bajo astral lo aprovechan todo en este sentido. Yo no lo sabía, pero lo intuía. Mi talón de aquiles era mi liga con mi compañera y además yo deseaba esta liga porque estaba seguro que ella me amaba. Nadie en particular tenía la culpa, sino tal vez la humanidad como un todo, el caso era que las cosas no estaban bien.

Por primera vez me sentía sólo en la vida. Eso me ponía no solamente ansioso, sino obsesivo, tratando, a como diera lugar, de encontrar en mi interior a mi alma gemela. Todo debido a que mi compañera de pronto había “perdido la brújula” del porque estar o no conmigo.

Fue un mes de tremenda confusión. Fuerzas superiores encontradas estaban tratando de tomar el control de mi vida, como cuando dos titiriteros se pelean por controlar los cables conectados hacia nuestros centros de control (chakras) por medio de los cuales pueden movernos en nuestro yo inferior.

Fue en estas condiciones en que se precipitó en mi vida de Iniciado, aquella experiencia que vivió Gautama Buddha inmediatamente después de su Iluminación. Es cuando se le presenta Mara, el rey de las tinieblas y le ofreció a sus tres hijas. En occidente se le conoce como “las tentaciones de Jesucristo”.

Esta experiencia se hizo real en mi camino pero es algo que no se puede describir totalmente en palabras, sobre un papel. Básicamente se refiere al contacto con la sexualidad en el Reino de Lilith, la mujer-demonio o segunda esposa de Adán.

He pensado que esta experiencia de “sexualidad interior” tiene que ver con el pasaje bíblico del viejo testamento donde se cuenta que Dalila hacia perder su fuerza a Sansón, lo interpreté, como que Dalila hacia eyacular a Sansón como una forma segura de hacerle perder su fuerza.

La realidad es que la sexualidad no solamente fue hecha para preservar la raza humana, sino para despertar facultades internas, latentes en todo ser humano. Y la sexualidad verdadera es una sexualidad interdimensional, como enseña el sabio norteamericano Drúmbalo Melchizadek.

Es sobre este misterioso arte del que se habla en fragmentos en diversos momentos de la historia humana. Por ejemplo en la edad media se quemaba a las brujas porque se habían convertido en concubinas del diablo. Se decía que había entidades malvadas que buscaban a humanos débiles para convertirlos en sus esclavos y a tales demonios se les llamaba “cubos” o “subcubos”.

Pero no solamente es cosa del demonio este tipo de arte. En realidad la SEXUALIDAD INTERDIMENSIONAL es la naturaleza real de la sexualidad como acto de amor eterno. Y es el modo de sexualidad que es natural a los llamados Maestros y Maestras Ascendidos. Donde las almas gemelas se unen para siempre. Viviendo de manera andrógina por toda la eternidad.

Por los siglos de los siglos se ha tratado de confundir a la humanidad para que no encuentre la sexualidad verdadera, porque de lograrlo, penetra al reino de una felicidad imperecedera.

Cierto que se requiere una enorme madurez sexual e Iniciática para lograr la Sexualidad Interdimencional, pero en realidad ésta, si existe.

Eso es lo que algunas veces tiene que experimentar el Iluminado dentro de su Sendero Viviente. Y es el destino y derecho de toda criatura humana.

Me estaba enterando en “carne propia” de cosas muy nuevas para mí y el engaño iba a jugar un tiempo con mi pobre mente, pero no podía hacerlo por siempre. Porque poco a poco me convencí de que estoy diseñado para servir a la Luz y esto principalmente porque siempre practique la sexualidad solamente por amor y no por un placer separado del amor.

Pase casi un mes en estas condiciones de pos-iluminación. Mi compañera había terminado su maravillosa Misión conmigo y aunque en la siguiente Semana Santa íbamos a intentar reconciliarnos estaba escrito que eso ya no podía ni tenía razón de ser. Después del fin de mi Retiro fuimos varias veces al viejo restaurante vegetariano, cerca de la calle de Durango, a la vuelta del viejo parque donde se encuentra la estatua del David desnudo que oculta en su mano el arma con el que había de vencer al gigante Goliat. Pero a pesar de las buenas maneras en nuestras citas, esa pasión de antaño estaba ausente. Volvimos a estar juntos pero el fuego dejó de existir. Más no por esto han dejado de manifestarse en mi corazón las eternas gracias y bendiciones a una mujer que fue única en mi Sendero Viviente.

FIN DEL RETIRO
El mes de febrero no tenía como pagar la siguiente renta así que el 21-22 de febrero del 1996 decidí salir de mi retiro. Todas las condiciones me lo señalaban, no porque me haya fijado en la fecha, eso fue algo de lo que solamente después me percaté.

Las razones me las marco mi propio ser sin comunicaciones con los Maestros ni nada de eso. De hecho, de los Maestros no volvería a saber hasta varios meses después.

Mi compañera se hallaba en apatía y se negaba a que yo apareciera en el centro. Estaba confusa con eso de mí Iluminación. Por otra parte, no se veía dispuesta y mucho menos entusiasmada, a seguir pagando la renta en el lugar donde vivíamos.

Me di cuenta de los juegos absurdos de mi mente y lo ridículo de atender mensajes contradictorios dentro de ésta.

Tenía que tomar mis decisiones rápidamente y el 22 de febrero con la entrada del Sol en Piscis me dije severamente:

- ¡Esto se acabó! ¡Hasta aquí termina mi Retiro, tengo que regresar al mundo!

Actué sorpresivamente incluso para mí mismo. Tambaleándome, pues me encontraba muy débil por la lucha interior que había enfrentado al no estar completamente listo prácticamente ningún Iniciado lo está de manera suficiente, me vestí y me puse una chamarra. Revise que tuviera un poco de dinero en el bolsillo, abrí la puerta de mí otrora querida casa que tanto amé y salí a la calle, para ya no volver a esta casa sino como un visitante para finiquitar mis últimos compromisos.

La noche era fresca y en el cielo brillaba una nave OVNI en la cual mi mente confusa no sabía si confiar o no.

Entré al metro y la presión interior crecía con amenazas que reprobaban mi osadía, molestándome físicamente el corazón que parecía me iba a estallar. Todo en la cabeza me daba vueltas y sin embargo, estaba perfectamente consciente y con una claridad y fortaleza que había desarrollado durante todo este tiempo.

Primero me dirigí rumbo a Arboledas con el deseo de verla a ella. Camino hacia la casa del centro Ave Fénix, tuve que hacer un trasbordo por el metro Rosario, que es un enorme paradero con gente moviéndose sin cesar de un lugar a otro. Tenía mucha sed y me acerque a uno de los puestos ambulantes. Había una tina llena de refrescos y hielo. Pedí el refresco que deseaba y cuando el dueño de la tina lo tomó para entregármelo, la botella de vidrio le estallo en las manos sin ningún motivo real. Algunos fragmentos pequeños golpearon su rostro y comenzó a sangrar. Me quede asombrado pero sobre todo alerta por lo que estaba presenciando y en cuanto me di cuenta que se trataba de heridas leves, me olvide del refresco y trate de conservarme consciente, di media vuelta y continué mi camino.

Llegue al centro de Arboledas y como mi compañera no se encontraba decidí continuar a no sé donde, pero de ninguna manera regresar a la casa de mi Retiro, pues una fuerza superior me estaba guiando.

Serían alrededor de las 11 P M. y a pesar de lo agotador que fue para mi este viaje de mas de una hora, decidí dirigirme a terreno conocido.

Encontré que ya existía otra línea del metro a la altura de la estación “salto del agua”. Aquí quise bajarme y luego, salí a la calle, pensando rápidamente “quien merecería recibirme”.

Estaba cerca la casa de una tía que me quería mucho y considere que era bueno llegar primero a este lugar. Nunca se me ocurrió dirigirme directamente a Netzahualcoyotl, necesitaba irme con cuidado. Cuando llegué, mis primos y mi tía se sorprendieron de verme en un estado “tan extraño” y después de los saludos correspondientes les pregunte si sabían donde estaban mis hijos, pues no sabía si mi madre todavía los conservaba. Ellos se me quedaron mirando como si fuera un extranjero que viniera de tierras lejanas. Evidentemente, mi madre se había esforzado en guardar las apariencias, respecto a mi desaparición misteriosa. Cuando se medio recuperaron de la confusión, me informaron que como siempre, los niños estaban en casa con mis padres. Entonces, les pedí que me permitieran hacer una llamada telefónica a casa de mi madre. Ella me contestó con gran calma que le admire en este momento crucial de mi existencia y me dijo que iría por mí. El trayecto que ella tenía que cubrir desde Netzahualcoyotl a la colonia obrera era como de cincuenta minutos por lo menos y lo realizaría en casi media hora.

Yo creo que no me veía muy bien pues mi prima, unos años mayor que yo, se puso nerviosa porque era muy perceptiva y me parece que tuvo la idea de que me había vuelto loco o algo así, debido a que el hijo de su actual compañero sufría retraso mental y eso le hizo asociarlo conmigo, tal vez por la expresión de mi rostro.

Tratando de actuar lo más normal posible le pedí a mi tía que me permitiera bañarme y muy sonriente pero a la vez preocupada, accedió. Entré al baño y mientras me desnudaba no atinaba a controlar por completo mi mente, así que una fuerza maléfica formidable intento, de una manera directa, arrebatarme el control de mi vehículo físico. Pero luche seguro de que sólo la luz estaba en mí y que me había preparado para gozar de este control maravilloso que Dios me confiaba. Por una fracción de segundo esa entidad indeseable tomó el control de mi persona tratando con todo de intimidarme, riendo a través de mi boca de una manera espeluznante. Pero inmediatamente dije:

- ¡No pasarás porque sólo la luz está en mí!

De inmediato volví a ser yo. Y éste fue el único momento en mi experiencia que una fuerza indeseable tuvo por un instante control de mí. Nunca, a lo largo de esta adaptación a mi nuevo estado de conciencia, perdí el control de mi propia vigilia. Sólo lo haría meses más adelante cuando fui agredido físicamente por el director, mi otrora alumno, del centro Ave Fénix.

Salí del baño y mis parientes de inmediato me metieron a una de las recámaras de su casa para que tratara de descansar, mientras llegaba mi familia. Pero eso no era posible el corazón me dolía más. Así que en cuanto se descuidaron salí a la calle, porque necesitaba respirar aire fresco. Y mientras mis parientes se inquietaban al ver que salía a la calle, aparecieron como en “un dos por tres”, todos mis hermanos carnales, cuñado y mi madre. Mientras yo me debatía en mi mismo por la ansiedad de caminar y que me diera el aire, para sentirme un poco mejor y mi prima insistía en que descansara y durmiera.

Mis hermanos me abrazaron con alegría después de por lo menos tres años sin verlos. Pero tenía esa molestia en el corazón y comencé a recorrer algunas calles tratando de controlarme. De pronto, mi madre dijo:

-Ven caminemos hacia el lugar donde vivíamos cuando naciste.

En efecto, aunque nací en Netzahualcoyotl la casa de mis padres no se encontraba allí sino en la colonia obrera. Así que dejándome llevar, pues no tenía fuerzas para más, caminamos unas seis cuadras y llegamos a la puerta del lugar donde había vivido desde que nací. Fue un símbolo interesante. Mientras tanto por el otro extremo de la calle nos dio alcance mi cuñado con un vehículo. Me dijo que me recostara adentro de él, mientras extendía el asiento trasero. Obedecí.

Comenzaron a discutir mi hermana y mi cuñado que eran médicos y llegaron a la conclusión de que eso de la molestia en el corazón le pasaba a los locos que ellos habían visitado y observado en los manicomios y que por eso les ponían vendas alrededor del cuerpo a la altura del corazón, con el fin de apaciguar un poco su molestia en este órgano. Según el diagnóstico de mi cuñado yo estaba irreversiblemente en esa situación y no había esperanza para mí. Pero mi hermana, para mi fortuna, se comportó de una manera sobresaliente y dijo:

- ¡No lo acepto!

Recordó que a veces, cuando se daban estos casos había una manera de sacar “la porquería que se encontraba en el corazón” y era succionando con la boca el pecho, justo sobre el corazón. Le llamaba “hacer una ventosa”. Descubrí mi pecho y ella comenzó a succionar. Al minuto de succionar con fuerza y mucha fe, bajó muy apresurada del auto como semi asfixiada y se dirigió hacia la coladera más cercana, escupiendo sangre fétida o un líquido sanguinolento. ¿Cómo es que tenía sangre fétida en su boca si yo no tenía herida alguna en mi pecho?

Mientras se recuperaba ordeno que mi madre tomara su lugar y luego, quien deseara ayudar. Mi madre tomo su lugar y al poco tiempo también salió del automóvil a escupir. Luego lo intentó mi hermano, pero su reacción ya fue mas leve.

Después de esto encontré un poco de reposo.

No sé exactamente lo que me hicieron pero me ayudo, aunque no completamente. Mucho de lo que podía curarme estaba en mi mismo, pero evidentemente fue muy importante la ayuda que me estaban dando.

Llegué a la casa de Netzahualcoyotl y pude ver a los niños que se pusieron felices de tenerme otra vez con ellos. Mi padre me abrazó y comenzó a llorar. Yo por mi parte estaba agotado y no podía dormir muy bien.

Me consintieron como a un rey, toda esa semana y no me preguntaron porqué o el qué y como de lo que había vivido. Simplemente todos me trataron como debiéramos tratarnos en las familias todos los días de nuestra vida.
Había un estado que ya no podía perder y era el profundo amor por la vida, como cuando volvemos a nacer después de haber estado en peligro de muerte.

Mi compañera misma, cuando salí de mi Retiro le hable por teléfono desde mi casa, quedó sorprendida.

A ella no podría juzgarla, tal vez porque aprendí que una mujer cósmica no se equivoca aunque aparentemente parezca equivocarse. Cuando un humano esta envuelto en la gracia divina no puede fallar.

Además yo mismo le demostré que no podemos seguir adelante en nuestro Sendero, si primero no logramos vivir todo como humanos. Y eso fue precisamente lo que ella decidió.

Ella y yo nos convenceríamos que si persistíamos en estar cerca uno del otro, cuando ya nuestros caminos se estaban separando, todo lo que ocasionaríamos sería complicar las cosas. Pues al estar juntos, nuestra mutua atracción se tornaba en irresistible, pues los Maestros nos habían ajustado en el plano físico, emocional y mental. Necesitábamos distancia para controlar nuestra irresistible atracción sexual.

Ella decidió vivir todo lo que necesitaba todavía en su camino antes de pensar en convertirse en esposa de un Misionero de la Luz.

Nuestros caminos empezaban a seguir sus propias sendas y ya no era posible mantenernos juntos. Pero no fue fácil asimilarlo iba a pasar casi un año para lograrlo.

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