El sabio busca la luz y los locos se la dan




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De paso puedo recordar que movido por mis sueños de una solvencia social que no tenía, me inscribí con mi credencial de estudiante para poder asistir a la alberca de la Universidad a la cual solamente puede visitar una vez.


En fin con la salida de la Universidad mi destino comenzó a escribirse.

INAUGURANDO LA CASA SEDE MUNDIAL



En el Instituto Aeropuerto adherido a la G.F.U. la dueña de la casa era mi instructora de Yoga. Se trataba de una mujer de signo Capricornio, muy exigente en que estuviéramos diez minutos antes de empezar la sesión matutina.

Debido a la inestabilidad del transporte yo llegaba a veces cuarenta minutos antes y esto significaba que estaba allí antes del amanecer, pues la clase comenzaba a las 6:30.

Aproximadamente después de un año se me invito para asistir a la llamada “Escuela de Yamines”. Curiosamente por aquel entonces todos los miembros de la G.F.U. en México fueron convocados por el Maestro Estrada para que hicieran una aportación personal a fin de comprar la Casa Sede Mundial ubicada en calle Eugenia. Esa casa se inauguró con la primera sesión de Yamines en la cual yo estaba incluido. Esto se me hizo muy simbólico, pues “la hermandad” entera trabajó para que fuéramos un puñado de chiquillos quienes estrenáramos la casa.

Recuerdo que ese día cuando entre al salón que yo consideraba sagrado, vi la foto del maestre de la Ferriere y me pareció que nos conocíamos de siglos atrás y le dije:

- ¡Ya estoy aquí Maestro!

Me sorprendió no haberle llamado Maestre (MAESTRO de Maestros), sino con más familiaridad le dije Maestro, simplemente.

Ingresamos en esta escuela alrededor de 40 “Yamines”.

La subdirectora era una mujer que yo admiraba mucho y que recién había recibido el grado de Getuls, estaba muy contenta y nos dijo que todos teníamos cara de Misioneros.

Efectivamente con el tiempo todas estas personas empezaron a ocupar puestos claves dentro del movimiento G.F.U. en México, o bien entraron a otros movimientos espirituales del mundo, pues algunos se fueron a países extranjeros.

Nuestro primer director sería el que al poco tiempo nos ofrecería enseñarnos a realizar nuestro “horóscopo”.


ESTUDIANDO PARA ASTRÓLOGO Y LA MARCA DEL ELEGIDO
Así que por estos días comencé a asistir cada seis meses al Asrham de Cuautla o al de Coatepec, Veracruz.

El último día que asistí a la Universidad como estudiante tenía que entrar a algunas clases pero a la misma hora tenía la cita con mi instructor de Yamines para aprender a hacer mi carta natal horoscópica, y en ese instante preferí dejar la Universidad de forma definitiva.

Por este año fue que tuve un sueño en que veía salir del mar al “abominable hombre de las nieves” y me mostraba los terremotos en la parte de Baja California, luego me veía a la

altura de Venezuela en un gran castillo. Estaba yo encerrado entre sus gruesos muros, pero por mi gran fe se abrían sus enormes portones que me permitían ver hacia el mar y ya venían hombres en grandes canoas o barcos. Al llegar a la orilla ellos me veían la marca en la frente y decían que era elegido. Así que me mostraban un manto rojo y decían:

- ¡Adoremos el manto de Cristo!

Este sueño me impresionó especialmente porque en aquellos días fuimos como escuela de Yamines a recibir al Maestro Estrada en el aeropuerto de México. Había realizado su único viaje a Europa y Jerusalén en medio oriente. Poco después me platicó una compañera de Yamines, signo astrológico Cáncer que mientras estaba llegando el Maestro Estrada a la recepción, un turista que había visto a mucha gente esperando a alguien especial estaba como un curioso espectador y luego cuando se acercó un hombre anciano vestido de blanco a la usanza de los templarios. Dijo en tono burlón y sarcástico:

- Es el abominable hombre de las Nieves.

Pero yo había soñado precisamente que el “abominable hombre de las nieves salía del mar”; así que comprendí que el abominable hombre de las nieves es realmente el ancestro original de la raza humana y que estaba representado por el Maestro Estrada.

José Marcelli recibió en Cuautla el grado de Gurú y pude estar en ese lugar para presenciar el acto. Por estas fechas el Maestro Estrada ya se veía cansado, pero especialmente ese día, su mirada y la mía hicieron un contacto profundo. Es una mirada que nunca olvidaré, como si estuviese detectándome como un igual.

El Maestro Estrada me dio varias veces su bendición tocando con su mano la coronilla de mi cabeza, como se acostumbra. Y el Maestro Marcelli había dicho que cuando se da éste contacto directo de un maestro a una persona, éste acto es la base de una sucesión de maestro a discípulo. Porque el contacto es directo.

Empecé a realizar acercamientos francos hacia el Maestro Marcelli y él, en ese entonces, siempre fue paciente.

Pero las limitaciones económicas en mi vida me hacían consciente de la necesidad de fundar empresas. Eso lo exponía ante el grupo de Yamines a que pertenecía tratando de animarlos a que creáramos pequeñas empresas dentro de la G.F.U. Fué uno de estos días que una compañera de Yamines que era mi amiga me acompañó a presentarle mi proyecto al Maestro Marcelli. Él quedó impresionado y sin embargo, su respuesta fue que no quería hormigas en la G.F.U.; que la Institución sólo se ocupaba de la consciencia no de una infraestructura materialista. Que por eso los Templarios en la edad media habían sido perseguidos, debido a que tenían muchas propiedades.

Me retiré un poco triste pero acataba lo que el Maestro me decía.

El Maestro Marcelli me había dicho que de todas maneras mis ideas eran interesantes, así que le llevara más de ellas por escrito. A los quince días se las hice llegar. Como es natural, tenía muchos asuntos que tratar a sí que a través de su esposa hizo llegar mis apuntes a mi director de la escuela de Yamines.

Pero el Maestro Marcelli era uno de los dos más adelantados discípulos del Maestro Estrada y la institución ya estaba reconocida en alrededor de 21 países, así que sana o insanamente, muchos querían ser discípulos de Marcelli. Ésta era la razón por la que cuando el Maestro Marcelli dio su orden en el pequeño grupo de Yamines del que formaba parte, hubo admiración y recelo. Por lo que por supuesto no se cumplió lo mandado por el Maestro Marcelli.

Pero aún entonces no podía evitar siempre en Yamines, sentirme contento a pesar de la gran inseguridad económica que ensombrecía mi vida; y era natural que estuviera feliz en la G.F.U., pues en mi existencia lo era todo: Mi Universidad, familia espiritual, destino, en fin, mi todo.

¡Bueno excepto cada cierre de mensualidad en que me veía muy apurado por cubrir mi pago!
Fue un 18 de enero (natalicio del Dr. de la Ferriere) de 1980 o del 81, que hice examen de “posturas de Yoga y teoría” para pasar al segundo grupo de instructores. Todos se admiraron porque de los aspirantes a dicho examen, ese día de unos 8 aspirantes, solamente yo me presente y pase el examen. Entonces, el esposo de la instructora que también era de la G. F. U. con una sinceridad profunda, dijo ante los demás alumnos:

- Muchos somos los llamados y pocos los elegidos.
Uno de estos días el Maestro Estrada llegó del aeropuerto y se quedo esa noche en el Instituto Aeropuerto. Cuando llegué a la clase de yoga fuimos a verlo. Nos recibió y mientras platicaba se puso a mirar a través de la ventana diciendo:

- Ustedes hacen yoga, tienen una alimentación vegetariana, se bañan con agua natural, etc., por eso son la nueva raza, todo lo de allá afuera es basura.

Le pedimos su bendición y cuando me tocó postrarme ante este Maestro lo hice con toda mi devoción, es la vez que con mayor fuerza sentí que era Cristo quien me bendecía, no puedo olvidar ese instante. Al poco tiempo el Maestro Estrada falleció.


DECESO DEL MAESTRO ESTRADA, Y EL JURAMENTO PARA DEFENDER LA ORDEN DE ACUARIO
Fué una noche que recibí una llamada en casa vecina y me dijo la hija de mi instructora de aeropuerto que el Maestro Estrada acababa de fallecer.

Todavía lo había visto físicamente cuando inauguró la Casa Sede Mundial de Eugenia. Ese día mientras él hablaba del “arca de salvación”, una de mis compañeras me dijo que junto al Maestro Estrada se encontraba el doctor de la Ferriere ayudándole a dar bendiciones a los asistentes. Solamente que el doctor de la Ferriere ya tenía veinte años de haber desaparecido.

A los tres días de esta inauguración, en éste mismo lugar, asistí a su última conferencia donde se trató el tema de su próximo deceso y la sucesión apostólica que dejaría. Todo esto a partir de que en esa misma conferencia estaba presente una hermana que había soñado que él fallecía y como estaba preocupada, le preguntó si habría un sucesor en el elevado cargo que ocupaba (primer Discípulo del Maestre del la Ferriere) y el Maestro Estrada contestó que no nos preocupáramos, que había un Cuerpo Colegiado (grupo rector formado por Reverendos).

Sin embargo, en el ambiente se quedó la idea de que alguien individualmente debía ser el sucesor y además, el mismo Maestro Estrada no negó realmente esa posibilidad.

Participé en la velación en cuerpo presente del Maestro Estrada en el sur de la ciudad, en uno de los velatorios del ISSSTE. Su único hijo y su esposa Carlota estaban serenos y sonrientes, ésto me lleno de admiración.
Pero aún más especial resultaría lo que viviría al día siguiente.

Llegamos muchos de la G.F.U. a los velatorios, y entusiasmado busqué a mi instructora del instituto Aeropuerto para poder ir con ella hacia el entierro del Maestro. Pero ella con su severidad acostumbrada me dijo que yo tenía que estar con el grupo de Yamines.

Todos, en general, estábamos vestidos de blanco y buscando a mi grupo de Yamines me encontré avanzando hacia donde se encontraba el féretro del Maestro Estrada. Subí las escaleras y entre a este lugar. Hay quien vigilaba la puerta pero esto lo supe después, ese vigilante debió estar peor que yo porque no me dijo nada cuando yo pase hacia el interior de esa gran habitación. Una especie de cerca alambrada se encontraba de por medio, pero todos estamos participando en un acto solemne hasta la severidad, por lo menos a sí me pareció. Nos hicieron levantar la mano al estilo del ejército alemán en tiempos de Hitler y entonces el que dirigía el juramento dijo:

- Juramos defender LA ORDEN, en Nombre de La Sagrada Tradición Iniciática, etcétera.

Quedé impresionado porque fue mi ser superior quien seguramente me condujo aquí y actuó. Terminado el acto bajé como todo un Señor, así de concentrado y especial me sentía porque en el momento en que hice el juramento en verdad me volví adulto.

Finalmente encontré a mi grupo y en el camión correspondiente fuimos transportados hacia el panteón llamado: “El Jardín de los Recuerdos “.

Un enorme Cristo de piedra parecía estarnos esperando en medio de ese panteón. Muchos cientos de personas vestidos de blanco iban hacia el lugar donde sería enterrado el Maestro Estrada. Justo a la derecha del gran Cristo de piedra. Esto me recordó aquello de que: “Estará a la diestra del Padre Celestial” y, también que “Pedro de la nueva era es La piedra angular de la nueva iglesia”.

Dentro de la ceremonia de entierro empezamos a cantar el himno a la alegría, ayudándonos con un papel que se nos había entregado. Fue un momento muy emotivo.

A los pocos días estaba escribiendo y una energía superior tomo el mando de mi mano y garabateé:

- Pídele al Gurú Marcelli o a Reverendo Carlota todo lo relacionado a Negocios Adheridos e Internos de la G.F.U.

Fui y se lo comenté al Maestro Marcelli y él dijo que eso era posible. Pero no me dio nada de lo relacionado a eso.

También me impresionó cuando subrayé:

- ¡Toma tu cruz y sígueme!
El sábado siguiente después del fallecimiento del Maestro Estrada, cuando asistimos a la escuela de Yamines y cerramos la sesión, se acostumbra preguntarle a la Biblia un mensaje. Ese mediodía salió aquella parte del evangelio donde dice Jesucristo:

- Vayan por el mundo bendiciendo a todos en el nombre del Padre, Hijo y el Espíritu Santo.

Esto no hubiese sido tan importante de no ser porque hacía menos de una semana que el Maestro Estrada había desencarnado y todos estábamos conmocionados. Así que el mensaje era claro respecto a que nos convirtiéramos en Apóstoles de la Orden de Acuario fundada por el Maestre de la Ferriere y su primer discípulo, Estrada.
En un tiempo récord de no más de un mes, un grupo de hermanos se esforzó por sacar un libro con los comunicados más importantes que el Maestro Estrada había dado a lo largo de su vida como Iniciado REAL. Se trataba del libro titulado:

“Mis Comunicados”.

También inmediatamente de que el Maestro Estrada había fallecido, LA JERARQUÍA de la G.F.U. Línea Solar fundada por el Maestro Estrada en 21 países, estaba tan inspirada que se esforzaron en llegar a México.
Todos en general sabían que el deseo principal del Maestro era que se fundara un Cuerpo Colegiado formado por Reverendos de todos los países donde estaba establecida la Institución. Era una especie de Gobierno Iniciático Mundial para guiar el destino espiritual del mundo.

En alrededor de quince días se dieron cita en la casa sede mundial Reverendos de todos esos países y de una manera verdaderamente fraternal y espiritual, con la presencia del Maestro Marcelli, los Reverendos establecieron el Cuerpo Colegiado. Ellos comentaron con entusiasmo como vencieron las dificultades para llegar a la cita en México.

Muchos estábamos realmente confiados de que este Cuerpo Colegiado funcionaría adecuadamente conservando su actitud de visión mundial, para que la G. F. U. ocupara el lugar que le corresponde en el planeta. Pero todo era resultado de la inspiración que produjo el deceso del Maestro Estrada y, en poco tiempo esa asamblea sería simplemente un “decorado” de la Institución.

Todavía faltaba un poco más de un año para que me uniera a la que sería la madre de mis cuatro hijos y ese año para mí fue de cambios importantes en que iba a madurar y a desilusionarme de todo aquello que comenzó a suceder dentro de esta Fraternidad.

Mi situación económica no mejoraba; pero además miles de hermanos jóvenes, lo mismo que yo, habíamos quedado huérfanos al “jugarnos nuestro destino” con la G.F.U. Línea Solar. Quedamos en manos de una Jerarquía bastante flaca en anhelos y lo más peligroso de todo, era que ésta Jerarquía tendía rápidamente hacia una extraña burocracia.

Por ese tiempo la enseñanza del Maestro Marcelli parecía clara en todos los aspectos, aunque básicamente él predicaba que todos los que eran discípulos aspirantes a Gurús deberían primero de disfrutar el dinero, estimular y crecer con esta ambición. A fin de que cuando fueran Gurús ya tuvieran esa experiencia superada.

Pero, como muchos otros de los hermanos “sin Jerarquía”, me preguntaba: ¿Pero qué ocurre si una persona ya ha sido millonaria en varias vidas y ahora el dinero no le desata una emoción fundamental como para vivirlo como simples humanos ambiciosos, sino en un contexto filosófico realmente espiritual? ¿Cómo deberían comportarse tales hermanos?

SITUACIÓN FAMILIAR
Por aquel tiempo mi padre volvió a su triste racha de enfermarse cada año o año y medio y era detenido en el hospital. Desde el año 68 había sufrido un accidente y sus huesos largos de una pierna no soldaron correctamente, de manera que una de sus piernas era más corta que la otra y eso le hacía cojear un poco al caminar. Luego debido al alcohol y a inhalar gases tóxicos que se desprendían cuando soldaba haciendo trabajos de herrería o metálicos, se le formaron ulceras en el esófago. Cuando se rompían vomitaba sangre. Nos sorprendía a todos y había que llevarlo al hospital para que cauterizaran esas heridas.

Eran momentos como estos en que los más aptos de la familia debíamos hacernos cargo de las responsabilidades usuales correspondientes a mi padre. Cuando él regresaba del hospital, generalmente no era capaz de actuar con madures y entonces se ponía celoso por su pequeño mundo, de manera que volvía a reasumir sus responsabilidades de padre de forma desordenada. Podía ser tan incontrolable su actitud que momentáneamente nos dejaba sin trabajo. No era una persona mala, sino que a veces actuaba con inmadurez. Este fue “el cuento de nunca acabar” en su amado tallercito y, en esas condiciones ningún progreso económico era posible. En general, mi padre fue una persona muy amorosa pero apasionado y con pocos estudios.

Desde muy pequeño había empezado a trabajar junto con mi padre. Recuerdo que antes de los siete años ya él me daba indicaciones de cómo llegar al taller. No podía siquiera alcanzar con mi mano el timbre del camión y le pedía a alguna persona que me hiciera el favor de hacerlo. También, desde entonces, comencé a realizar algunos “mandados”, más o menos lejos dentro de la ciudad.

Cuando nos fuimos a vivir a Netzahualcoyotl estaba por cumplir quizás unos nueve años de edad y en el lugar donde vivíamos a la entrada, trabajaba un tío marcando piezas metálicas en moldes con la tierra, en los que luego vaciaba metal derretido a enorme temperatura, a veces aluminio, a veces hierro. En ésta fundición trabajé un tiempo desde los 10 años de edad. Cuando terminaba la fundición de piezas, con una pala tenía que juntar la tierra deshaciendo las bolas que había dejado el gran calor y juntarla junto a la pared para que al siguiente día estuviera lista. Era un trabajo arduo para mi edad. Además mi padre me hacía pequeños encargos como sacarle cuerda a ciertos fierros redondos y luego cortarlos, esto generalmente me dejaba con las manos ampolladas o sangrando. Fue un trabajo periódico que duro más de veinte años.

Pero además había obligaciones caseras, principalmente la de las mañanas en que era mi deber y la de mi hermano un poco menor, para que acarreáramos agua, pues no había sisterna de agua instalada en las casas, en ese entonces.

Por esos tiempos en Netzahualcoyotl había que ir a las esquinas donde se encontraban piletas públicas y allí todo mundo formábamos nuestras cubetas por más de dos horas hasta poder obtener un poco de agua. Cuando pasaron unos años ya solamente había que acarrearla desde la puerta del terreno hacia una gran tina. La cosa no era imposible pero no se piensa lo mismo cuando se convierte en una situación que puede durar por más de quince años.

Cuando mi padre era hospitalizado había que sacar los pequeños compromisos, así que algunas veces me vi obligado a sustraer algún insignificante pero valioso material de la ferretería por medio de una propina a los empleados o bien cambiando algo en el ticket con el que se debía recoger la mercancía. Fueron pocas veces pero no era una tarea agradable.

Otras veces con mi padre o sin él algunos de mis hermanos o parientes me acompañaban a trabajar en restaurantes para ponerles instalaciones de aire acondicionado en sus cocinas. Llegamos a trabajar incluso a la medianoche o la madrugada.

Sin embargo, era feliz por naturaleza, por eso le daba siempre mas valor a las experiencias gratas que a las ingratas, por ejemplo, cuando comencé a volverme vegetariano a mi padre le gustaba invitarme al viejo mercado Hidalgo, para que pudiera comerme un cóctel de frutas.

Cuando él deseaba alguna herramienta que facilitaría nuestro trabajo yo ponía de mi parte para que se adquiriera. En realidad era barata pero para nuestro estado económico a veces parecía realmente imposible.

Cuando él deseó una televisión a color y luego, una vídeo de películas caseras, le dije que la tendríamos y así fue.

Detalles como éste no eran reconocidos por mi entorno familiar, se habían acostumbrado tanto a mí que llegaron a actuar como si todo esto fuera mi obligación y fuera un segundo papá o “papá emergente”. Pero cuando los extremos del menosprecio familiar me calaban profundo, entonces mis emociones se ponían en crisis.

Además, a la larga, todo éste ambiente y ésta situación general de mi vida iba a empujarme a que tomara decisiones cruciales en mi vida y parecía que “el toque de gracia” de un fracaso total en mi existencia se desataría con la relación donde tendría cuatro hijos.

Durante toda mi adolescencia y parte de mi juventud, era usual que caminara por la calle siempre cargado de algún artefacto metálico, generalmente de lámina que tenía que llevarse a maquilar. Era evidente que, al igual que millones en el mundo, estaba atrapado en una miseria de la cual no es posible escapar. Era estar condenado por la eternidad a un mismo modo de vida y humanamente, no podía hacer nada.

Así que vivía “al día” y con el deceso del Maestro Estrada y la institucionalización de la conciencia en la G.F.U. no podía tener ya grandes esperanzas para mi realización.


MOZO EN CASA SEDE MUNDIAL Y VENDEDOR DE PAN INTEGRAL
En medio de la pobreza fue que los administradores de la casa sede mundial me ofrecieron un pago miserable porque hiciera la limpieza general de todo el edificio. Me entusiasmo de sobremanera. El Maestro Estrada no tenía mucho que había fallecido y poder barrer y trapear los pisos en ese lugar para mí era todo lo que tenía en mis aspiraciones espirituales. Fue “un honor” ésta oportunidad de trabajo casi sin paga. Me las ingeniaba para sobrellevar a mi padre enfermo y siempre estaba eufórico, positivamente “fuera de control”, con mis amigos en la casa sede mundial.

Pero nada se me reconocía de manera especial, más bien se me trataba como lo que era oficialmente, un simple mozo sin nada particular. Me daba cuenta que hasta uno de los administradores con tendencias homosexuales aspiraba a ser Iniciado y yo “no existía”. Recuerdo muy bien una tarde en que me habló por teléfono este hermano “amanerado”, a la Casa Sede y me pregunto:

- ¿Ya terminaste de trapear y barrer los pisos de arriba y de abajo? – y sin esperar a que le respondiera continuó:

- Por que tienes que preparar el salón de conferencias en una hora máximo.

Traté de explicarle la imposibilidad de esto pero eso no era su problema.

Estas son cosas que ocurren en la mayoría de las empresas, pero en una Institución como ésta se espera algo diferente. Sin embargo, como en los templos religiosos muchas veces los individuos son peores, quizás precisamente porque uno desea “gente normal”.

Muchos se volvieron fanáticos del Maestro Estrada, lo veían como un Dios y no estudiaban sus enseñanzas sino que tomaban literalmente algunas pequeñas frases, para convertirlas en dogmas de vida o para ejercer poder sobre otros.
Una tarde siendo mozo de Casa Sede, tenía mucha hambre, ya que generalmente sólo contaba con las monedas precisas para regresar a casa.

Era el tiempo en que el doctor naturista, “Reverendo” Chaya Michan estaba siendo reconocido en la G.F.U. porque lograba curar casos que la medicina oficial declaraba incurables.

El Reverendo Chaya seguía siendo muy filantrópico, desde la época en que le regaló al Maestro Estrada el terreno para que fundara el Asrham de Coatepec.

Por estos días en que laboraba en Casa Sede, había donado muchas cajas de mango a la G.F.U. Todas esas cajas fueron embodegadas en la estancia de abajo y los encargados no se ponían de acuerdo que hacer con esta mercancía. Fue la tarde que tenía hambre cuando decidí entrar a la bodega, como estaba cerrada, salté por la ventanilla donde apenas cabía y una vez adentro, llené una bolsa grande con mangos. Cosa insignificante pues había muchas cajas en una gran estancia.

Comí varias de éstas frutas dulces y lo demás me los lleve a mi casa.

Asistía a mis clases de Yamines con muchas ilusiones y había gente que tenía muchos años realizando las prácticas de yoga y el vegetarianismo y se notaban distintas al resto de la gente. Pero también conforme iban adquiriendo una “cruz” más grande (era el reconocimiento que se va dando gradualmente a los que escalan en la Jerarquía), la mayoría se iban volviendo más ambiciosos en lo espiritual de una manera deformada, es decir, querían ser misioneros para, sabiéndolo o no, convertirse en burócratas de la nueva era.

Corazones que en el principio había visto florecer con humildad y verdadero deseo de servir a la humanidad, conforme más se vestían de blanco y crecía su cruz que se colgaban a la altura del pecho más serios e inaccesibles se tornaban. Buscaban convertirse en discípulos de los actuales Gurús para en consecuencia, entrar a formar parte de las “camarillas”, como si se tratara de un partido político y no de un colegio de sabiduría. Esto se convirtió en un asunto inevitable.

El SABER dejó de ser algo original en los aspirantes y comenzó a convertirse en un resultado del cumplimiento incondicional de los estatutos del Consejo de la Institución y de las enseñanzas literales del Maestro Estrada.

Una tarde comprobaría “en carne propia” sus actitudes unilaterales.

Estaba tratando de vender un poco de pan casero que fabricaba con un horno construido por mi propia mano y con herramienta de mi padre. Así que, llegaba un poco antes a mi sesión de escuela pre-Iniciática y abría mis dos o tres cajitas con “pan integral” entonces, mis amigos se acercaban y lo compraban con la doble alegría de que les vendía a buen precio y además me ayudaban económicamente. Con esto me ganaba un poco de dinero que necesitaba siempre urgentemente, incluso para pagar las cuotas mismas que mensualmente me imponía la escuela. También intentaba venderles un poco de café vegetariano casero, realizado también de modo doméstico.

Pero al poco tiempo, me mando llamar una de estas personas que yo había visto cálidas hace años y poco a poco se endurecieron. Era el encargado y vocero del Consejo en la Casa Sede Mundial y me dijo:

- Hermano no podemos permitirle que siga usted vendiendo sus productos aquí. Si lo hiciéramos llegaría el momento en que esto se convertiría en un mercado. Se ensuciaría la instalación y eso no puede ser.

Como yo le expuse algunos puntos de vista, por los que era necesario que en la Institución se apoyara el crecimiento comercial y monetario para beneficio de algunos de sus miembros él me prometió considerar el asunto:

- Vamos a ver la manera de que un día a la semana ustedes puedan vender sus productos, pero con orden (desde luego que esto nunca lo cumplió, ni le interesaba seriamente).

Acepte de mala gana y lamentando que el hermano no pudiera entender lo que es “el hambre”.

Probablemente así era pues éste hermano en particular tenía un puesto de trabajo en el gobierno y por lo tanto podía esperar “con gran objetividad”, a fin de llegar a vender productos caseros como un pasatiempo. Pero mi situación era desesperada, como siempre que de dinero se trataba. A sí que me di cuenta lo lejos que estaban algunos de comprender verdaderamente lo que es “el hambre de la humanidad”.

Me entristecía saber que hasta mi propio Maestro Marcelli no estaba comprendiéndolo. Y eso que él lleva votos como el de no “tocar dinero”.

Sin embargo, la diferencia de clases sociales seguía vigente dentro de la Institución como en cualquier empresa del mundo, pues algunos, fueran Gurús o simples estudiantes del lugar lograban llegar a tener alguna seguridad con “la comida”, aunque oficialmente “no tocaban dinero”.

Pero dadas las circunstancias me consideraba afortunado, pues prefería mil veces estar en mi situación que vivir soñando en convertirme en un iniciado “a medias”.
REPROBADO EN YAMINES
Por aquellos tiempos en que el Maestro Estrada falleció, tenía una amiga que se apego mucho a mi y con ella me la pasaba feliz en la escuela de Yamines. Se casó pronto y me invitaba a su casa a comer. Eran fines de semana agradables porque su esposo también me quería. Era el día de la semana en que comía bien y en abundancia.

Pero en la escuela había celos casi por todo, en mi caso porque yo era demasiado infantil y emocional. Como quien dice “nadie daba un peso por mí “. Naturalmente todos en general nos dábamos ínfulas de Gurú y las mujeres aspiraban a tener un esposo como el director de la escuela. En general esto es lo que percibía y lo que pude comprobar cuando se acercó (después de en año y medio de permanecer en escuela de Yamines) el día en que nos promocionarían al siguiente nivel escolar iniciático (escuela de medio Gegnian) y se dijo que yo no iba a pasar a la escuela de medio Gegnian. No se me explicó por que.

Me confundía mucho porque pensé que había hecho las cosas bien, además de que iba recomendado por el Maestro Marcelli para que se estudiaran mis ideas en la escuela.

Quise atribuir esta decisión a que desde hace algunos meses me había revelado a mi instructora del instituto aeropuerto, la dueña de este lugar. Ella verdaderamente tratando de seguir al Maestro Estrada y sus lineamientos mandó una carta acusándome de desertor del instituto de Aeropuerto. En realidad había deseado salir de allí para evitar fricciones con ella y quise trasladarme al instituto de la casa sede mundial pero ella se negaba a dejar libres a personas que había formado y promocionado a la escuela de Yamines.

De hecho, igual que la mayoría de los que habíamos aprendido a amar a la G.F.U., mis reacciones eran muy emocionales y en cierta forma apasionadas. El director de Yamines me ordenó regresar al Instituto Aeropuerto, me levante y le dije:

- El Maestro Estrada ha dicho que sólo los militares obedecen ciegamente pero que no somos militares sino seres conscientes y mi conciencia me dice que debo estar en otro lugar.

Creo que lo que dije no le agrado al director porque empezó a cambiar de color primero pálido y luego rojo, se puso furioso y con voz fuerte me prohibió cuestionar sus ordenes.

Me senté de mala gana, confundido y molesto.

Mi amiga se me quedó mirando profundamente y continuó con el regaño:

- Te estás viendo muy mal, lo más conveniente es que vayas y pidas una disculpa al Director. - La escuché con atención porque sabía que me quería realmente y acepte su sugerencia.

Fuí con el director y le pedí disculpas asegurándole que regresaría al Instituto Aeropuerto. Él se puso contento y me agradeció. Así que por órdenes del director de Yamines tuve que regresar al Instituto Aeropuerto. Pero contrario a lo esperado, cuando llegué y me disponía a realizar mi sesión de yoga mi instructora dijo que no podía quedarme, mi respuesta fue que traía órdenes de la dirección de mi escuela de Yamines.

Ella mandó otra carta y dijo que no quería gente que no quisiera estar en su instituto. El director volvió a llamarme la atención y me pidió que ya no causara mas problemas. Ahora lo que me rogaba era que ya no volviera a ese lugar, entonces le dije:

- Pero si usted me ordenó que fuera. Así que creo debo quedarme.

Él ya no supo que decir y simplemente siguió con sus ocupaciones.

La vez que entregaron las cruces de medio Gegnian yo decidí asistir como una prueba de humildad, para mí mismo, sabiendo que en seis meses más estaría con ellos en la misma escuela de medio Gegnian. Los hermanos recibieron la cruz de manos del Maestro Marcelli

Pronto me enteré de que en realidad se me acusaba de que era amante de mi amiga recién casada y que ambos engañábamos a su esposo. ¡Simplemente chismes!

Ésto tenía que aclararlo de inmediato con el director. Lo busque y cuando lo localicé, le aseguré que eso de que era amante de mi amiga no era cierto, él se disculpó y simplemente agregó que lo lamentaba mucho pues le habían informado mal.

Me pareció esto como la reacción de algunas autoridades policiales que después de tener a un acusado en la cárcel y se descubre su inocencia, simplemente se disculpan amablemente con él y lo liberan. Y es que para mi forma de ser, eso de tener que darle cuentas a una escuela, pagar cuota mensual, cooperar para organizar eventos, llevar un platillo vegetariano pagado de nuestro bolsillo, etc., era ya bastante. Pero no estaba preparado para otra opción, así que tuve que esperarme seis meses más antes de pasar a medio Gegnian.

LA CRUZ DE MEDIO GEGNIAN
Al poco tiempo mi padre, que no escuchaba bien de un oído, fue arroyado por un camión y por segunda vez se le volvió a romper el hueso largo de su pierna. Llegó una ambulancia y lo trasladaron a un hospital de emergencia. Él estaba en el hospital padeciendo dolores horribles debido a la negligencia o el exceso de trabajo del personal en servicio gratuito. Y mientras esto ocurría tuve que ir a Cuautla para recibir mi cruz de medio Gegnian.
Para entonces mi amiga de Yamines estaba metiéndose en problemas con su esposo porque era frígida y su esposo, muy apasionado. Así que un día decidieron separarse, quedándose ella con una niña de pocos meses, fruto de esa relación matrimonial. Esto fue muy fuerte para mi amiga que decidió alejarse por un tiempo de la Institución.

La volvería a ver después de algunos años cuando estando en la escuela de Gegnian, estaba yo intentando re-incorporarme a la Institución.

OJAS
Un compañero de escuela estaba tratando de formar un grupo piloto para el movimiento que llamaba OJAS (palabra oriental que se traduce como: SEMEN) y que se refería a un movimiento para “Jóvenes Acuarianos”.

Una vez el Maestro Marcelli nos dio una plática a los jóvenes de OJAS y yo le hacía muchas preguntas sobre sexualidad, hasta que le pregunte directamente sobre que posiciones sexuales deben tenerse. Él contestó con firmeza:

- Esto es algo que el maestro enseña a su discípulo de labio ha oído.

Me hubiera gustado que nos hablara a los jóvenes acuarianos de manera más franca y directa respecto a la sexualidad.

UN AMIGO ESPECIAL
Durante mi estancia en la escuela de medio Gegnian conocí a un amigo muy especial de aquellos que veían en mí un Maestro aunque mutuamente nos tratábamos como amigos.

Siempre ha ocurrido algo a sí en mi vida, hasta ahora, me refiero a que aparece un compañero en mi camino tratando de comprender mis enseñanzas.

Esto ocurrió con este amigo y entre plática y plática, tocábamos diversos temas.

Él, que no era mal parecido, me confesaba que trabajaba en lugares especiales dando masajes a mujeres, lo demás podía yo imaginármelo. A veces me contaba que últimamente había llevado a un baño de alquiler a alguna alumna del instituto de yoga de Eugenia, pero todo había sido sólo sexo.

Sin embargo, este compañero tenía inquietudes por lo espiritual aunque no se decidía a “entrarle de lleno”. Me escuchaba con atención cuando le hablaba del valor mundial de la institución G. F. U. Su honesto interés me agradaba.

Una vez nos tocó ir juntos al Asrham de Coatepec y durante el camino me platicó que había tenido sueños donde se le indicaba que tenía dos caminos de los cuales uno estaba tentado por las fuerzas del mal y otro por Jesucristo. También me comentó que tenía un amigo que un día lo llevó a su casa e invocó a huestes de demonios y ellos a través de ese amigo comenzaron a hablar de una manera “diabólica”.

Durante nuestra estancia en el Asrham de Coatepec se encontraba Reverendo Carlota, viuda de Estrada. A ella le llamó especialmente la atención la presencia de mi amigo y lo invito a que la acompañara hacia su casa que se localizaba dentro del mismo Asrham, cerca de
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