El sabio busca la luz y los locos se la dan




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Mis Comunicados”, donde el maestro Estrada daba toda su enseñanza concentrada, sobre todo, sus famosos “Comunicados de orientación”.

En la mañana salía del Quinto Sol y me iba a la biblioteca que esta junto a Rectoría en la UNAM, y allí mismo me puse a leer párrafo por párrafo y línea por línea toda la enseñanza del maestro Estrada, hasta saber cuál era su mensaje en su importante MISIÓN.

Cada día yo veía más claro en esta especie de retiro a contracorriente que continuaba su marcha dentro de mí y que nunca se detuvo.
Cuando llegaba el fin de semana había que regresar con nuestros hijos a la casa en Netzahualcoyotl, pero el director no se inmutaba por saber que comeríamos ese fin de semana. Esto no estaba dentro de su conciencia, así que muy temprano mientras ellos aún dormían nos levantábamos el día sábado, entraba a la panadería y a la cocina y robaba lo necesario tratando de que no fuera muy evidente. Seguro que con el tiempo se llegaban a dar cuenta de lo que ocurría pero ellos se quedaban callados y trataban de ser fraternales con la situación.
Por ese entonces, el Maestro Marcelli había dicho que no tuviéramos más niños, pues teníamos dos. Mi compañera había asistido a un centro de salud social donde le pusieron un diafragma en su matriz para que no tuviera más bebés; pero una tarde su cuerpo lo rechazó y por falta de dinero, premura y hasta irresponsabilidad ya no fue a ponérselo otra vez. Con el paso del tiempo volvería a quedar en estado de gestación y nacerían los otros dos niños.

Continuando en la escuela Quinto Sol las sorpresas no se detuvieron. Por esta época mi familia materna me comentó que uno de ellos había visto a mi compañera con un hombre, muy abrazados y abordando un camión. Ella vio a este familiar y le pidió que por favor no dijera nada. Pero él se quedó asombrado y fue de inmediato a comentárselo a su esposa, luego lo sabía todo mundo en la familia.

Me lo dijeron pero guarde silencio y seguí defendiéndola. Insistía en llegar al final de todo esto, pero ahora ya no sabía si existía un final ni si sería el correcto.

Después de más de seis meses el negocio con la escuela Quinto Sol finalmente terminó.

La maestra-sirvienta que trabajaba incansablemente en esta escuela de tiempo completo y que tenía su esposo budista (ambos pertenecían a la G.F.U.), también agotó sus fuerzas en esta desigual lucha contra la forma de ser del hermano director y terminó por no poder soportar más la situación. Habló conmigo, la orienté con una consulta astrológica explicándole un poco de su vida, luego, tuvo la suerte de que alguien le pusiera una escuelita-internado a las orillas de la ciudad llamada ORO, en Michoacán.

Cuando logro estabilizarse, por temporadas me invitaba allá a pasar algún día y una noche enseñándoles a sus niños, pero el sueldo que me daba era mísero. Ella lo hacía con buena intención, sin embargo, los resultados no decían lo mismo.
A veces, cuando iba a la escuelita de internos de los hermanos que también habían dejado la Escuela Quinto Sol, me gustaba bajarme en el pueblecito llamado el ORO y caminar de allí hasta el colegio de la hermana que me esperaba.

Ella aprendió a quererme de forma amistosa y cuando yo le insinuaba algo más que amistad sutilmente me preguntaba por mi compañera.

En realidad la hermana no me atraía profundamente, así que me fue fácil aceptarla y llegar a quererla como una buena amiga.

Su compañero estaba también un poco loco en un sentido positivo.

Recuerdo que cuando los visitaba me sentía muy bien, como Misionando. Sobre todo cuando después de darle yoga a los niños de este lugar la hermana me ofrecía una cama para dormir y un lugar agradable con sábanas limpias.

Una noche llegó mi amigo budista que también era Gegnian en la G.F.U. y comenzó a platicarme de sus aventuras, ya que como catedrático en la Universidad lo habían becado para que visitara algunos países de Europa. De regreso hizo escala en la frontera sur de México y en circunstancias casi risibles y accidentales le habían regalado droga y luego, llegaba un policía corrupto y se la compraba. Así fue como de un momento a otro tuvo dinero sin casi darse cuenta.

También me contaba que había atravesado una parte de la selva en Chiapas y una vez que no alcanzaba a saltar por un lugar muy escarpado estuvo a punto de caer, pero entonces una mano invisible lo salvo.

Posteriormente cuando ya se encontraba en su casa del Oro, tenía que viajar necesariamente a México abordando un camión foráneo, pero una vez este vehículo sufrió un accidente y se volcó. Hubo más de veinte muertos, sin embargo, él se abrazó al asiento que estaba delante y eso le salvó la vida, pues el camión dio varias volteretas.

Muchas cosas milagrosas le pasaban a este hermano y me daba cuenta que algo superior lo protegía.

UN DISCÍPULO MÁS MADURO
Por este tiempo apareció en mi vida otro amigo que quería aprender cosas de mí. Él también pertenecía a la fraternidad y no era tan joven como el masón que me cambio por el iniciador. En realidad ya tenía un trabajo estable y aunque no ganaba mucho se había acostumbrado a su modo de vida. Tendría unos 27 años cuando se interesó en lo que podía enseñarle.

Él y su novia nos citábamos en casa de alguna amiga de la G.F.U. para que en familia yo le diera una enseñanza especial. Quedaban admirados cuando les hablaba del origen del Universo y cosas a si, por supuesto, principalmente manejaba el tema a nivel filosófico porque no me considero un sabio como mis Maestros, como los Ascendidos y ni siquiera como un simple catedrático en astronomía o algo parecido. Mi sabiduría venía de una combinación entre lo que vivía y lo que pensaba, con fórmulas elementales pero científicas.

Éste amigo no me soltaba y fue una especie de discípulo, al poco tiempo se casó con su novia.

En nuestra relación fraternal hubo momentos felices, por ejemplo, alguna vez en el coche de ella nos llevaron con los niños a un día de campo en un balneario de las afueras de la ciudad. Recuerdo que comimos muchas hamburguesas vegetarianas. Él fue el que nos regaló las dos cunitas y mamelucos de los últimos dos niños.

Fue un trato que duro cerca de tres años, hasta que ellos se fueron a vivir a provincia en busca de mejores horizontes.


LA SELVA DE NAYARIT Y LOS DELIRIOS DE MISIONERO
La persona que años atrás había dado posada a la que se convertiría en madre de mis hijos y que luego la llevó a mi casa me fue a visitar, esta vez con la noticia de que había vendido ya su casa a un precio que me pareció ridículamente barato.

El compañero de mi amiga también era de la G.F.U. y le gustaba “andar” con las señoras que iban eventualmente a las clases de yoga en la casa de ella y parece ser que mi amiga no se daba cuenta, después concluí que en realidad ella no deseaba darse cuenta con tal de no perder a su pareja.

La noticia era que quería nos fuéramos a Tepic, Nayarit.

Mi compañera se puso molesta por la premura con que ella deseaba que partiéramos, sobre todo porque la invitación directa no era a mi compañera, sino a mí.

Pero en vista de las circunstancias no tuvo más remedio que aceptar que yo fuera solo con estos amigos para tratar de reconocer la posibilidad de trasladarnos para allá.

Estos hermanos si que me la ganaban de idealistas pues así como así, habían tirado su casa a la basura y sin haberse asegurado del lugar donde pretendían irse a radicar, estaban ya en la calle y sólo con unos cuantos pesos en la bolsa. Imposible comprar con su dinero otra casa en Tepic.

Su idea era mucho más tonta de la que se me hubiera ocurrido a mí. Ellos pretendían llegar a la casa de los mejores Jerarcas de la G.F.U. Solar de ese lugar y que inmediatamente el compañero de mi amiga fuese reconocido como un gran maestro, de modo que se le ofreciera todo como quien dice “en charola de plata”.

Llegamos con estos hermanos jerarcas, futuros amantes de nuestra increíble potestad o estupidez. Se nos quedaron viendo como “a bichos raros”, luego de este profundo análisis, de mala manera comprendieron que estábamos un poco locos pero que los buenos modales de la fraternidad impedían manifestarlo; así que por esa noche nos ofrecieron quedarnos en un lugar de su propiedad. Lo aceptemos gustosos.

Al día siguiente mis amigos dudaban si echar o no un vistazo a la costa en Puerto Vallarta que quedaba a unos kilómetros de Tepic. Me dí cuenta que el dinero de todos modos ya era poco, así que como ellos dudaban pero lo deseaban dije:
- Hay que pasárnosla bien y de paso probar suerte.

Ellos aceptaron y consideraron un tanto intrépida mi decisión.

Estuvimos contentos junto al mar. Estos hermanos me apreciaban pero realmente ellos no podían ayudarme ni yo a ellos.

Cuando regresamos de la costa en Puerto Vallarta, mi amigo me dijo a escondidas que los hermanos que nos habían ofrecido su casa forzadamente nos habían robado. Cuando mi amigo revisó sus cosas ya no se encontraban libros valiosos que pensaba vender para ayudarnos un poco en lo de los pasajes.

Evidentemente los hermanos que aparentemente nos habían ofrecido su casa, mientras nos ausentamos apenas por un día nos habían asaltado; pero debido a las circunstancias tuvimos que actuar como si nada pasara.

Mi amiga estaba tan loca que ya le urgía traer todas sus cosas y ponerse a vivir en Tepic, Nayarit. A sí que a la brevedad estando en Nayarit fuimos a visitar a la persona recomendada para que nos vendiera un terreno.

Era un hermano que le gustaba vivir en la selva de Nayarit, se trataba de otro soñador quien a como de lugar tenía la idea de fundar un Asrham para la G.F.U. en esa zona donde todavía había víboras, manadas de animales salvajes y otros ejemplares propios de un boscaje.

Hacía un calor muy fuerte en la época en que visitamos al hermano y el río estaba completamente seco. Él nos explicó que el caudal de agua sería enorme cuando llegara la temporada correspondiente. Tratando de portarse amable el hermano se ofreció a llevarnos a conocer un poco el sitio; así que caminamos varias horas por el gran canal del río sin agua. Después de más de dos horas de camino llegamos a una especie de alberca de manantial formada con agua natural, con un especial paisaje a la vista y dijo él:

- Sientan la naturaleza; refrésquense un poco

Lo tomé muy en serio porque de inmediato me quite toda la ropa, incluida la interior, para realmente tratar de sentir la naturaleza. Y sin ningún pudor me fui a meter al agua. Mi amiga se quedó sorprendida igual que mi amigo por la naturalidad con que actué.

En realidad era un lugar donde era posible experimentar de manera especial el contacto con la selva y la naturaleza.

Después me comentó mi amiga que me admiro más por mi forma natural de comportarme en esa ocasión.

Ese día el hermano nos mostró una casita que podríamos habitar si nos decidíamos a venirnos a vivir aquí, pero para eso primero había que arreglar un cierto trámite con el hijo del Gurú Marcelli cuyos intereses también estaban metidos en el área proyectada para el futuro Asrham de la G.F.U. en Nayarit.

Esto estaba un poco raro, el hermano no era claro y nos decía que esperáramos; pero mis amigos ya no podían esperar.

Finalmente tuvimos que regresar a la ciudad que México entre tristes y contentos.

Mi amiga prácticamente había votado la casa y no tenían nada. No sé exactamente como se las arregló, solo supe que trabajaba haciendo comida vegetariana y servicios por el estilo.

A los pocos días de haber llegado de Nayarit, en la ciudad de México tratamos de contactar al hijo del Maestro Marcelli y el resultado fue que tuvimos que asistir a una cita propuesta por el Consejo Supremo de la G.F.U. Línea Solar. El lugar de reunión sería en la Casa Sede Mundial en Eugenia.

Llegamos y me pareció que todos en el Consejo estaban muy serios y en cambio, el hijo del Maestro Marcelli se encontraba sonriente y positivo ante la situación del hermano de Nayarit.

El hermano de Nayarit no llegó a la entrevista. Los del Consejo dijeron que era evidente que actuara de tal manera ya que él se estaba tratando de apropiar el terreno de Nayarit, cuando que el hijo del gurú Marcelli tenía también documentos de propiedad del lugar.

El hijo del Maestro Marcelli se portó tolerante y seguro de su situación. Pero el caso era que no se podía hacer nada por nosotros dado que el pleito por el terreno seguía.

Esta puerta se estaba cerrando y yo junto con mis amigos idealistas sufríamos las consecuencias. Cada cual debíamos de intentar sobrevivir como pudiera.

Pero la amistad tiene sus propios caminos y no sabemos cuando las personas o grupos van a volverse a reunir. Ya en el pasado la había ayudado a ella con el fin de que su esposo la respetara un poco más, motivo por el cual le permití vivir en mi casa, a escondidas de mi amigo. Le cedí mi humilde cuarto y logramos darle una lección a mi compañero que lloraba para que le dijera donde estaba ella y finalmente lo hice. Luego tuvieron una hermosa niña que no sabían como mantener y les dije que me la regalaran. Realmente estuvieron a punto de hacerlo, pero no fue así.

Con esta perdida de su casa y la forma de ser de mi amigo, la relación como pareja se hizo aún más insostenible.

DESPERTANDO LA ENERGÍA Y DOS HUMANIDADES EN UN MISMO . PLANETA
No podía convertirme en humano-máquina y menos aún en un iniciado-máquina. Eso lo había demostrado y por esto, simplemente se me dejaba solo.

No lo comprendía perfectamente pero me daba cuenta que conforme se entra a una disciplina donde las glándulas endocrinas buscan su equilibrio y empezamos a tener una capacidad de sentirnos felices pero también se desatan inusuales retos en nuestro destino

El amor no podía forzarlo, aunque lo intentaba por eso es que comencé a comprender a los hermanos de la fraternidad de una forma diferente y bastante original, pues conforme empiezan a avanzar dentro de una jerarquía Iniciática, en vez de ir hacia adelante parece que comienzan a retroceder, empezando a cometer errores moral o físicamente “horribles”. Tal vez porque empiezan a participar de lo que verdaderamente es la humanidad en el planeta y lo que tiene como herencia a través de millones de años de evolución.

Cuando se hacen disciplinas de transmutación de energías físicas en psíquicas como es el caso de la práctica de Hatha Yoga, lo que básicamente se despierta es la energía sexual y lógicamente la pasión se desata de una bella manera, pero al mismo tiempo surgen muchas “tentaciones” porque esta energía no puede quedarse aquí, tiene que ir a alguna parte y si no tenemos orientación y valor entonces esa misma energía tiende a ponerse contra nosotros.

No podía comprender como es que no todos los humanos somos iguales si ante los ojos de Dios los somos.

Todavía era muy “tibio” y quería tratar a toda la gente y particularmente a las mujeres de la misma forma.

Agreguemos a esto que conforme acrecentamos el deseo de ser mejores, muchas veces empezamos a creer que ya tenemos maestría completa en todo y por lo tanto, control de nosotros mismos cuando apenas estamos conociéndonos a nosotros mismos.


En efecto, estaba empezando a enfrentarme a dos naturalezas diferentes en que se desenvuelve la humanidad; se trata de dos humanidades mezcladas. Una corresponde a la genética biológica de la humanidad y la otra a su genética celestial. No había entendido todavía que el colectivo inconsciente es un experimento que responde simplemente a una humanidad mecánica creada para ser explotada y se les llama en el argot esotérico: “Seres humanos SIN ESFERAS MENTALES”.

Mientras que los que desarrollan su individualidad gozan de ESFERAS MENTALES y tienen la capacidad de ser conscientes. A sí no todos éramos iguales.

No es lo mismo las personas carentes de individualidad y muy apegada a “lo biológico”, que las que se apegan a la realidad Cósmica.

En este sentido, no esta bien darle “a todo mundo” nuestro mismo apoyo y amor, por lo menos, no de la misma manera. Y esta errónea actitud es peor si actuamos a sí; no porque eso nos haga esencialmente felices, sino porque nos preocupa la opinión de la gente, la familia y principalmente porque eso nos llena de un extraño orgullo basado en nuestra egolatría.

La felicidad no es algo forzado, y menos cuando si ese alguien insiste en usurpar el lugar de otros.

Esta debilidad por cierto tipo de personas que entran en nuestra vida podía notarlo especialmente en mi trato con lo femenino. Por ejemplo, cuando recientemente había ingresado al instituto Aeropuerto y quise defender a una alumna de un inoportuno pretendiente provocó que, en adelante, la hermana se entusiasmara conmigo y no me atrevía a desilusionarla, entonces en vez de ayudarla la afecte mas hasta el punto de que ella buscó todas las formas sutiles para atraerme, pero en realidad no la amaba y ni siquiera la deseaba.

Esto es una muestra de que aunque sea instintivamente, todos tenemos ciertos principios o modos de vida, y muchas son las veces en que no debemos ayudar directamente a quien no debemos si no queremos pagar precios impagables que pueden incluir nuestra propia vida, que de todas maneras, podemos entregar a plazos o de una sola vez.

Ciertamente, algunos conscientes imitan a los inconscientes y muchos inconscientes a los conscientes, pero hagamos lo que hagamos, nadie puede dejar de ser lo que es.
BUSCANDO UN EMPLEO
Después de que un hermano de la G.F.U., que tenía un puesto clave en el sindicato del ISSSTE nos había ayudado a que se nos diera el servicio en uno de los hospitales del Sur de la ciudad para que naciera mi primer hijo y en vista de mi situación, lo que se me ocurrió fue ir a visitarlo para tratar de que me consiguiera un buen empleo, por lo menos que fuera estable. Pero los amigos no siempre son lo que parecen o tal vez nuestro destino no es el que nosotros queremos; sobre todo cuando hay un PLAN CÓSMICO quien nos está dirigiendo cada vez más directamente.

Después de varios intentos en mi vida en este sentido puede llegar a la categórica conclusión de que no era para mí un empleo dentro de una institución oficial.

Desde que nací nunca jamás tuve un horario sino que mi padre trabajando por su cuenta le ofrecía a los clientes que teníamos, a que hora y en que día se le entregarían sus pedidos.

Todavía antes de conocer a mi compañera tuve experiencias sobresalientes al respecto. Durante mi acelerada adolescencia, un día discutí con mi padre que bloqueaba nuestro progreso personal debido a pasajeras crisis de celos y egoísmos mezquinos y entonces fuí a buscarme un trabajo, lo intenté con un ingeniero al que antes le habíamos hecho trabajos en el tallercito de mi padre. Lo escogí a él pensando que por este motivo me respetaría, pero en realidad me ofreció un sueldo “desde abajo”. Solamente duré un día trabajando como empleado. Era ridículo aceptar ganar en dos meses lo que yo antes con mi padre, cuando le hacíamos un trabajo a ese mismo ingeniero, lo ganábamos en cuatro días.

Recuerdo que le di las gracias al hijo del ingeniero, una persona apenas unos años mayor que yo y él me dijo muy serio:

- Está bien puedes irte pero nada más quiero decirte una cosa: Al final vas a tener que ceder, no vas a poder vivir sin sujetarte.

Sin embargo, ese mismo día cuando salí de allí miraba a la gente y los lugares sintiéndome el hombre más libre del mundo. Tal vez no estaba hecho para trabajar en una “galera” o quizás el hijo del ingeniero tenía razón.

Poco después, cuando recién había salido de la preparatoria intenté entrar a trabajar en la UNAM porque mi cuñado (divorciado de la hija de un prominente político mexicano, antes de conocer a mi hermana) era una persona que tenía buenas relaciones y siendo maestro del colegio donde yo había estudiado preparatoria, además de toda su popularidad de político estudiantil me recomendó en el área de empleos en la UNAM pero a pesar de todo, me encontré con que todo mundo se peleaba los puestos de forma deshonesta, a sí que en esa ocasión, aún con mi buena disposición no fue posible conseguirme un empleo estable.
Así que era una gran cosa que motivado por el nacimiento de mi primer hijo estuviera dispuesto a ceder al ver que quienes necesitaban el dinero era mi propia familia. Cuando me convertí en papá llegó incluso el momento en que intente contactar a más de una persona del sindicato del ISSSTE con el deseo de que me ayudaran a entrar a trabajar a esta institución aunque fuera como asistente o como parte del personal de limpieza. Estaba dispuesto a todo.
Y estando ya en escuela de Gegnian fue que me encontré a un amigo que era miembro del sindicato del ISSSTE y encargado de revisar los requisitos de todos aquellos que solicitaban puestos dentro de esta institución. Estaba segurísimo de que me aceptaría.

Esa vez que llegué a la cita estaba allí también mi compadre de la G.F.U (el esposo de la sobrina o ahijada del maestro Estrada.) Era una persona muy agradable, realmente éramos amigos.

Esta amistad se afianzo desde el día en que otro amigo me había llevado a las oficinas donde él laboraba como técnico en diseño y dibujo. Esa vez el motivo de mi visita fue que me comprara pan y motivara a sus compañeros a que hicieran lo mismo y así sucedió.

Esta persona que ese día me llevó con mi compadre también había hecho cosas por mí pues ya me había ayudado a que me permitieran vender pan en La Escuela Superior de Educación Física donde él estaba a punto de salir egresado. Podía haberme quedado ahí como vendedor de pan integral pero mi situación de vendedor ambulante estaba muy discutida y además, mi necesidad de permanecer apegado a la G.F.U. requería poderosamente mi atención y mi tiempo.

A sí que cuando llegué con los hermanos del sindicato del ISSSTE y me encontré con mi compadre haciendo fila en espera para hablar con los miembros del sindicato, después de saludarlo le pregunté:

- ¿Qué haces aquí?

- Lo mismo que tú, busco trabajo –respondió.

Me dí cuenta que en realidad había sido influido a dejar, a sí como a sí, su trabajo “seguro” para lanzarse a buscar nuevos horizontes.

Mientras platicamos y esperábamos a ser atendidos él seguía dibujando en unas hojas una historieta de enseñanzas esotéricas, con dibujos en caricaturas.

Con el paso del tiempo mi comadre lo iba a dejar por otro que tenía delirios de grandeza y que decía ser elegido para una era posterior a la de Acuarius. Esto fue lo que supe.

A mi compadre ya no volví a verlo porque después de esta decepción amorosa se sintió tan triste que se fue a vivir a provincia con una jovencita.

En fin, cuando entré a visitar al jefe que iba a darme trabajo en el ISSSTE, con el que me encontré fue con uno que entonces tenía grado de Getuls (novicio) en la G.F.U., también trabajaba en esta oficina y había hecho su casa después de veinte años de servicio ininterrumpido a esta institución. Me dio un consejo:

- No es que no quiera que trabajes aquí, pero estas joven y en realidad no te conviene venderle tu vida a una institución. Cuida lo más preciado para ti que es tu propia libertad. Si yo estuviera en tu situación y pudiera escoger otra vez, preferiría quedarme con la libertad que ser una persona sin opción.

Lo escuche con atención pues la idea no me era ajena, pero de todas maneras hice el trámite necesario para trabajar en el ISSSTE. Pasaron los días y el hermano de la G.F.U. encargado de repartir en empleos en esa institución le dio tantas vueltas al asunto que termine mareado. A la mayoría de los hermanos que se acercaban a él les sucedía algo similar.

Pensé que a la mejor yo no le simpatizaba y hable con mi compañera al respecto, entonces ella me dijo que probaría suerte. Fue a visitarlo y comenzó el tramite de solicitud de empleo, pero una tarde me dio la sorpresa de que el hermano no le completaría el tramite y me explico porque.

El hermano le dijo que las cosas no iban a ser tan fáciles pues él había sufrido mucho para conquistar el puesto que ocupaba y no iba a permitir que nadie entrara a trabajar sin sufrir lo que él.

Aquí terminaron mis sueños de entrar a este tipo de trabajo.

Con la experiencia me he ido convenciendo que generalmente los sujetos llaman, “tener trabajo” al hecho de que haya bajo su mando personas a quien CONTROLAR. Por lo menos en una burocracia, esto es lo que sucede.

Cuando una empresa grande o pequeña no puede controlar a una persona entonces la rechaza.
Todo ser humano tiene la capacidad de sujetarse a un horario de trabajo, pero conforme desarrolla una verdadera libertad tiende a salirse del poder de ser CONTROLADO, simplemente porque ha dejado de ser una máquina y por lo mismo ya es capaz de pensar por sí mismo y tomar sus propias decisiones.

EL SINDICATO DE LAS COSTURERAS Y LA BUENA AMIGA DE LOS MASONES

Como no había prosperidad en dar clases cada 10 o 15 días junto al pueblo del ORO, movido por la necesidad y el deseo de hacer las cosas a mi modo, por estos días decidí ir al sindicato que se encontraba frente al local donde tiempo atrás, había establecido mi pequeña panadería en la mala sociedad con mi amiga.

Lo dispuse pensando en mi horóscopo, según el cual yo tenía que ver con sindicatos o algo parecido. De modo que llegué a hablar directamente con el encargado y líder de este sindicato. Se trataba de una persona madura pero aún joven y le dije:

- Me gustaría darles clases de yoga a las personas trabajadoras que usted tiene a su cargo, si me lo permite.

Él se me quedó viendo y comentamos algunas cosas para que después de media hora aceptara.

El trato fue que ganaría dinero de una cooperación módica que les pediría a las costureras después de cada clase.

No había espacio suficiente en el lugar de modo que cuando terminaban su horario de trabajo, hacíamos las máquinas maquiladoras a un lado y a sí comencé mis clases de yoga con alrededor de 20 costureras.

Una de ellas, la que se sentía más atractiva estaba dispuesta a tener relaciones sexuales conmigo. Pero a mí no me agradaba ni estaba dispuesto a ser infiel a mi compañera.
Por aquellos días asistía a mi sesión en la escuela de Gegnian y recuerdo que casi accidentalmente empecé a bromear con una hermana que era unos 15 años mayor que yo. Entre risas y cariñitos le comente:

- No eres fea en realidad te ves bien ¡Muy bien!

Ella empezó también a reírse siguiendo el jueguito.

Todo parecía como otras veces, pues pertenecíamos a la misma escuela de Gegnian y juntos llegamos a dar conferencias en Casa Sede a un público más o menos nutrido, sobre todo porque toda la escuela de Gegnian participaba en la organización de este tipo de eventos.

Después de haber coqueteado con la hermana cuando nos encontrábamos en la G.F.U. y además, ella supo que yo estaba dando clases en un sindicato y me dijo:

- Estaría bien que fuera por ti y platicamos un rato.

Eso me pareció increíble, principalmente porque inocentemente pensé que se interesaba sinceramente por mi trabajo, por lo que contesté con alegría:

- ¡Sería bueno que me visitaras en este lugar para que veas lo que estoy haciendo!

Esta amiga me había permitido dar unas sesiones de astrología esotérica y mitología en su casa ubicada dentro del conjunto habitacional en Tlatelolco. Mi pequeño auditorio estaba formado por gente mas o menos inteligente, pues se trataba de unos hermanos 30 ó 40 hermanos masones, no solamente de logias blancas sino de otras fuera de nuestra Institución G.F.U.

Al hacer mis exposiciones se quedaron impresionados por las aplicaciones prácticas de mis conocimientos generales asociados a la astrología de una manera diferente a la acostumbrada.

Fue una de estas ocasiones cuando me encontré aquí a mi antiguo maestro de matemáticas de nivel preparatoria que ahora resulto ser masón. Después de presentarme le recordé que había sido su alumno en el colegio donde estudié, pero que él me había reprobado en matemáticas y me contestó:

- Te pasó a ti lo mismo que le sucedió a Einstein quien reprobó matemáticas pero finalmente resultó ser un genio.

Muchos de ellos eran mayores que yo y eran pretendientes de mi amiga que me había invitado a darles la charla.

Como era ya natural en mi necesitaba dinero, pero cuando accedí a darles la charla a sus invitados no habíamos establecido nada en concreto, afortunadamente por la iniciativa de alguno de ellos, circularon entre el auditorio la bandeja especial para las colectas masónicas a fin de que todos cooperaran.

Se junto una cantidad relacionada precisamente al número 33, cifra muy simbólica dentro del esoterismo. Fue este el motivo principal por el que salí feliz del lugar.
Un día que me encontraba en el sindicato de las costureras terminé de dar la clase y apareció mi amiga de la G.F.U., estaba muy risueña y más amigable que de costumbre pues comenzó a abrazarme. Me invito a su casa de Tlatelolco y allí se volvió más cariñosa todavía.

En realidad ella era entusiasta estudiante de Kabala y esoterismo, lo cual le había permitido ganar buenas relaciones con los masones (no sé que tan buenas) y con los hermanos del sindicato del ISSSTE. Todo esto fue uno de los motivos por el que deje llevarme, pues deseaba asociarme con alguien que pudiera “relacionarme”. Pero también había otro por qué y era que realmente ya estaba cansado de la situación con mi compañera. Estaba llegando a mí límite en una fidelidad inútil y una vida sin sentido, pues por naturaleza amo a la mujer como un principio universal y humano.

Mi pícara amiga tomó la iniciativa y tuve sexo con esta hermana, o mejor dicho, ella tuvo sexo conmigo. Yo le gustaba y siempre me reconoció como alguien que sabía mucho. Dentro de la original charla que tuvimos esa tarde ella me hizo saber que tenía un grado de Sacerdotisa y cosas por el estilo, creo que mas que nada para impresionarme.

La relación íntima que tuvimos no fue muy larga porque realmente no existía un lazo profundo sin embargo, como no eyacule, me admiraba mucho más. Todavía mi tonta postura de no dejar de ser un caballero y que siempre la mujer se sintiera bien, había hecho que me dejara llevar. No distinguía a una diosa de una simple mujer.

Cuando me acompañaba a la estación del sistema de transporte, “metro”, ella prometió ayudarme y por algún motivo ambos entendimos que esta relación sexual no se volvería a repetir.

Para completar el asunto en este enredo de pasiones y fracasos, las cosas no iban bien en el sindicato de las costureras, principalmente porque el jefe del lugar comenzó a ponerse celoso de mi naciente liderazgo y además porque a las costureras les faltaba mucha cultura. Hablaban como “parlanchines” y se reían como tontas, sin realmente poderse interesar por el mensaje de la nueva era que les llevaba, que como quien dice, me quedaba hablando solo respecto a la sabiduría universal e Iniciática, y finalmente tuve que desistir en este empeño.

HACIÉNDOLA DE MAMÁ
Mi compañera ahora sí se encontraba desesperada y me consideró un inepto. Si hubiera podido despedirme lo hubiera hecho, pero ni siquiera estábamos casados y nuestro vínculo principal eran los niños.

Por otro lado su actitud comenzaba a permitirme, de una manera única, provocar que saliera a “flor de piel” la verdad, por ejemplo, el que realmente nunca sentimos nada uno por el otro, pero sobre todo que el amor que ella tenía por mi se basaba principalmente en un frío interés sustentado por la idea de que yo me convertiría en maestro y ella quería estar presente cuando eso ocurriera para administrar tal empresa.

Me sorprendió darme cuenta que yo mismo, inconscientemente aparte de muchos motivos, en realidad no estaba dispuesto a “hacer dinero” como para quedar atado a una relación donde ella pretendía tener el control total de mi prosperidad económica.

De alguna manera sentí que no era digna y que por más que me esforzara, nunca quedaría satisfecha porque algo en ella no podía llenarse.

Todavía platicábamos y como de todas maneras me la pasaba cargando con el trabajo domestico, le propuse que cambiáramos los papeles y ahora fuera ella misma a trabajar mientras yo me quedaría cuidando a los niños.

Sacó valor de sí misma, midió el provecho de quedar liberada de una situación doméstica que odiaba y me dijo que estaba bien.

Encontró un trabajo como ayudante de cocina. Sabía por los hechos de su comportamiento que ella no iba a resistir a las “tentaciones” que de por sí la dominaban.

A sí fue como comencé a vivir otra forma de retiro pues gran parte del día me la pasaba en casa trabajando en lo doméstico.

Me gustaba sentarme en el sillón después de haberme apurado a lavar la ropa y darles un poco de comer a los niños. Ellos jugaban en el patio de la casa de Netzahualcoyotl mientras yo me ponía a leer.

Seguido escuchaba algún chillido de uno de ellos que entraba corriendo, lo consolaba, ponía el orden y nuevamente el chiquillo salía hacía el patio a seguir jugando. Mientras tanto yo intentaba estudiar.

Esta situación se prolongaría por unos cuatro meses.

Fue el tiempo en que uno de mis jóvenes seguidores le gustaba estar conmigo lo más que podía y a veces el precio era tener que ayudarme a lavar bastantes pañales no muy limpios.

Antes de un mes note a mi compañera muy preocupada por las tardes y yo como siempre condescendiente le preguntaba, que le ocurría. Entonces ella, como era de esperarse, me platicó la historia de que en un Reverendo Gag-pa (Afiliado) se había enamorado de ella desde la primera vez que la vio en el lugar donde trabajaba. Él se lo hizo saber y al siguiente día volvió a visitarla en su trabajo.

Según su descripción, se trataba de un hombre increíble. Cuando me dio el nombre de esta persona pude reconocerlo, era arquitecto, con una solvente posición económica de clase media, estaba casado y ya entrado a edad madura.

Al día siguiente me siguió contando que había salido de trabajar y se encontró nuevamente con él, según ella solamente la abrazo. Era evidente que estaba tratando de decirme algo mas al referirse al “solamente me abrazo”, pero ya estaba acostumbrado a sus historias, así que nunca me interesó comprobarlo.

Me limité a decirle:

- Está bien que te ame y si en verdad es a sí, dile que deje a su esposa y se quede contigo. Yo te doy mi autorización y me quito para que tú estés bien con él, con los niños o sin los niños.

No supo que contestar, porque evidentemente ese hermano no iba a dejar a su familia y el status social por una simple hermana espiritual.

Más adelante el hermano Reverendo asistía a la Casa Sede, y a los lugares de la G.F.U. con su verdadera esposa. Según la versión de ella, él había tenido que renunciar de quien se había enamorado (o sea, de mi compañera) porque su deber de esposo lo retuvo.

Por mi parte comenzaba a madurar y a quitarme la venda de los ojos (¡por fin!), de tal forma que yo no entendía que le veían a esta mujer, porque ya la estaba conociendo realmente a un precio muy elevado y en realidad no era bonita en la forma sino lo que sucedía es que era tremendamente engañosa en su actitud mística.

Después de unas semanas más, el cansancio físico y la desilusión la hicieron renunciar a este lugar de trabajo y consiguió empleo como ayudante de cocinera en la Casa Sede Nacional de la G.F.U.

Todo mundo en el medio, continuaba viéndonos como una familia acuariana pero yo ya sabía la verdad de este tipo de situaciones, para nada estaba de acuerdo, pero no sabía que rumbo tomar.

Quería una señal divina que me moviera a reintentar mi camino.

Algunas veces nos llegaron a invitar a ella y a mí para que diéramos una platica en Casa Sede Nacional, respecto a la familia acuariana y aún me emocionaba con el tema.


CHISPAZOS DE PASIÓN
Por aquel entonces yo había conocido a una señora que había fundado un nuevo centro de yoga para la Institución. Una vez en el Asrham de Coatepec, ella me pidió que le hiciera su carta natal porque tenía problemas difíciles con su esposo y a sí lo hice y le comenté que su problema consistía principalmente en que no estaba satisfecha sexualmente en la relación que tenía con su esposo, pues su temperamento de signo Escorpión la hacía muy apasionada. Se quedó sorprendida y dijo que era verdad. La dejé de ver algunos días y cuando la volví a encontrar, estaba a punto de entrar a su clase en escuela pre-Iniciática me abrazó y por la situación que yo mismo estaba viviendo correspondí a esto con un apasionado beso. Eso se volvió a repetir cuando casualmente me volví a tropezar con ella.

No hubo sexo, porque con el paso de los días ella reaccionó y entro en razón que ambos teníamos nuestras propias familias, a sí que opto por alejarse y yo en realidad no la amaba, era solamente deseo, de modo que no hice ningún intento por buscarla.


CONSULTORIO DE ASTROLOGÍA, UN PUEBLO PERDIDO CAMINO A TOLUCA Y EL APRENDIZ DE LOCUTOR
Conocía a un Gegnian Ingeniero a quien yo consideraba un verdadero astrólogo. Él ya se había cansado de estar encerrado trabajando como burócrata y se asoció con otra persona también astrólogo con cierto renombre. Cuando me enteré del asunto renacieron en mí las esperanzas. Le hablé por teléfono a mi amigo ingeniero y le dije que yo quería también asociarme a ellos. Al día siguiente tuve la respuesta: Me habían aceptado.

Tuve una cita con ellos y descubrí que ya tenían un consultorio cerca del instituto de Eugenia. Desde el principio intentamos hacer cartas natales horoscópicas como una especie de servicio de psicología profesional profunda.

Mi amigo elaboró varias cartas natales de artistas mexicanas famosas como formatos de muestra de nuestro trabajo, el otro astrólogo estaba dedicado a terminar de componer varias “baladas” de 12 canciones, cada una referida a un signo del zodíaco, fue un trabajo respetable. Por mi parte escribí un drama poético sobre los 12 signos que titulamos “Eros, fantasía planetaria”, además de folletos para parejas jóvenes, etc.

Logramos realizar varias cartas horoscópicas y el plan era meternos en el mundo artístico para dar asesorías, pues el amigo astrólogo que no pertenecía a la G.F.U. había demostrado tener facilidad para cantar y tocar la guitarra, de hecho ya había dado algunos conciertos y trabajado en televisión en la provincia.

Este astrólogo era, sin embargo, una persona que había dejado a su esposa con un hijo y que ahora se dedicaba a ayudar especialmente a clientas (mujeres de “buen ver”), incluyendo gratis y como parte fundamental de la terapia, el tener relaciones sexuales con ellas, siempre que era posible.

El que nos rentaba este lugar lo hacía casi sin cobro de renta, era un francés que parecía de unos 60 años y tenía por amante a una jovencita de unos dieciocho años. Nuestro socio astrólogo cantante no perdió el tiempo y en cuanto pudo tuvo sexo con ella.

La jovencita estaba descontrolada y en realidad a mi no me interesó cuando ella quiso de alguna manera acercárseme.

A pesar de todo, esta sociedad me brindó momentos agradables, pues estaba haciendo lo que realmente me gusta. Aprendí mucho más de astrología y adquirí muchísima mayor confianza en mí.

Mi compañera estaba desencajada, quizás fue mi optimismo en lo que estaba haciendo, tal vez la pobreza o los celos. El caso es que contactó a los hermanos de la Escuela Quinto Sol. Ellos tenían un lugar que era como “tierra perdida” en Toluca. Había allí unos cuartos muy rústicos y prácticamente el lugar estaba retirado de cualquier ciudad, el pueblo era muy pequeño y aislado lo que más podía apreciarse era la única tiendita del lugar muy humilde.

El sueño del director de la Escuela Quinto Sol era llegar a formar allí una escuela interna para niños Nazarenos. De hecho ya lo había intentado tiempo atrás.

Mi compañera arregló los trámites y los hermanos de la Escuela Quinto Sol la aceptaron para que fuera a vivir en ese lugar. Ella se llevó a los niños que estaban todavía muy pequeños. Por mi parte, la apoye en todo.

Mi amigo astrólogo que era de la G.F.U. me apoyo mucho y me dio ánimos de seguir adelante; pero de todas maneras veía en este socio muchas deficiencias debido a su necesidad de manipular la sociedad a su conveniencia.

Visitaba a los niños cada que podía lo cual generalmente ocurría cada mes.

Mi amigo astrólogo tenía un poco más de dinero, pues sus padres le habían facilitado un departamento para que viviera allí con su esposa.

Otra vez estaba viviendo una especie de retiro. Me llenaba muchos de alegría cuando mi amigo astrólogo forzando un poco su presupuesto me invitaba a comer a un restaurante.

Un día su esposa se fue de vacaciones y él me invitó a quedarme en su casa. Lo hice con gusto y compartimos una buena y oportuna amistad por un tiempo. Seguía aprendiendo mucho respecto a la astrología y respecto a lo extraño que pueden ser algunas amistades. Acostumbraba a dormirme en el suelo para no molestarlo y prefería hacerlo en la sala. Pero un día se sintió compadecido y me dijo que compartiríamos la misma cama. Lo hice y cuando estaba por amanecer, él se levantó rápidamente y fue a la cocina a beber mas de un litro de agua, porque estaba con la garganta seca. Me dijo que tenía yo una energía demasiado fuerte y que eso le había hecho este efecto que él mismo no podía comprender.

Me dí cuenta que era sincero, a sí que en adelante decidí seguir durmiendo sobre la alfombra.

Años después este amigo iba a quedar paralítico pero gracias al desarrollo de una sobresaliente voluntad iba a lograr curarse y volver a caminar cuando los médicos no opinaban lo mismo.

Su matrimonio se vino abajo pero mas adelante encontraría a otra compañera que ya tenía hijos.

Por lo pronto yo estaba haciendo lo que me gustaba pero las cosas en el consultorio astrológico no dejaban dinero ya que la gente en general tiene a la astrología en un concepto totalmente negativo. Tuvimos que ir dejando nuestro consultorio pero mi amigo insistió en que no nos daríamos por vencidos, tomó el teléfono y le llamó a un antiguo conocido que era el dueño de una radiodifusora en San Martín Puebla. Cada fin de semana íbamos a la radio de ese lugar y hablábamos de una a dos horas a la gente de Puebla a través de la radiodifusora.

Mi amigo me trataba muy mal porque no sabía hablar ante el micrófono y fue así como tuve que perderle el miedo y concentrarme para lograr hacerlo mas o menos mejor.

En el trayecto del viaje San Martín-Ciudad de México pasábamos momentos agradables comentando de esoterismo y astrología; a sí como chismes relacionados a nuestros amigos, Pero un día comenzó a llover de una forma inusual. La carretera no se veía porque había desaparecido bajo un gran torrente de agua y lodo. Por un momento pensamos que el agua se metería dentro del auto. Seguimos adelante muy lentamente, pues el coche se había convertido en una canoa. Él me dijo muy serio:

-Esto es el símbolo de lo que estamos enfrentando al tratar de enseñarle a la gente todo lo que sabemos.

Pensé que tenía razón pues también lo estaba viviendo en carne propia.

A este amigo lo quería mucho y veía que detrás de su inexpugnable caparazón al estilo de un sacerdote apolillado había una persona muy amorosa con mis hijos. Lo apreciaba pero no por eso dejaba de estar consciente que nunca aceptaría ser menos que yo.

No estaba siendo productiva la situación a pesar de que le hablábamos a una gran extensión de gente a través del radio. Así que empezó a insistir en que yo debía ir solo a San Martín. Lo hice por unas semanas pero no podía ser por siempre y un día terminó.

Cuando llegaba a Toluca a ver a mi compañera ella me recibía generalmente de mala manera. Se encontraban acompañados de una familia, se trataba de un hermano que pertenecía a la corriente llamada “Kundalini Yoga” él tenía también tendencias yoghistas y por razones parecidas a la mía, visitaba periódicamente a su esposa e hijos. Eran personas de gran corazón pero tan llenos de fantasías en pro de una nueva humanidad como nos ocurría a nosotros, también habían sido desarraigados de la sociedad.

Mi compañera comenzaba a manifestar cada vez mas abiertamente su rechazo sexual hacia mí y eso me ponía triste. Aunque en realidad ya no me ilusionaba con ella en cuestiones de amor sino más bien, lo que no podía controlar era saber que necesitaba sexo y cariño y no lo tenía.

Un día traje a los niños a Netzahualcoyotl y cuando regresábamos a Toluca ya era un poco tarde. Bajamos del camión en plena carretera y teníamos que caminar unos 3 kilómetros para llegar al lugar donde vivía mi compañera y nuestros amigos. Llevaba a un niño en brazos y el otro caminando pero cuando hice mi primer intento por internarme por el camino, descubrí que éste estaba completa y absolutamente todo oscuro, no podía ver ni mis propios pies. Todo esto era un símbolo aterrador de lo que estaba viviendo:
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