El sabio busca la luz y los locos se la dan




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TU SIGUES HERMANO ¡
Entendí claramente que se refería a que yo era el sucesor espiritual de su Institución G. F. U. Línea Solar.

Estaba sorprendido y consciente. No podía creer lo que me estaba afirmando, como él percibió mi duda, enseguida me transportó a una visión siguiente donde podía ver a un hombre vestido de blanco y más o menos joven pero que en realidad no tenía ningún grado real. Al contacto con esta imagen pude percibir con claridad que en la G.F.U. Línea Solar él o los que estaban al frente de esta no alcanzaban la carga de un Iniciado Real. Esta fue la sensación que me transmitió.

Con mi mente quise ver al Maestro Estrada y de inmediato ya estaba otra vez aquí frente a mí.

Era algo real y estaba consciente, no soñando.

Me acompañó al siguiente nivel dimensional inferior, precisamente donde ocurren los sueños. Conforme avanzábamos pude ver a mis hijos y a la madre de ellos que se encontraban en el interior de una combi de transporte colectivo. El maestro seguía hablando:

No te preocupes por ellos estarán bien.

Estaba dejando de ver al Maestro, me alejé un poco de esa combi de transporte colectivo y entonces pude ver a la gente en las calles caminando entre el lodo, batiéndose por ahí, se levantaba y seguían caminando, ensuciándolo todo con lodo. Todo esto me estremeció. Hice un esfuerzo y trate de subir caminado hacia un montículo cuesta arriba, vi una piedra roja y me esforcé por tocarla, para aferrarme a ella y escapar de todo ese lodo.

Volví a escuchar la voz del Maestro cuando me acercaba a mí despertar físico:

-Recuerda siempre vestirte de traje, no lo olvides hermano.

Con estas últimas palabras desperté.
Recordé que en la masonería siempre me dijeron que un Iniciado debe vestirse bien, vestirse de traje y así acostumbrarse a manejar su vida, hablando de la Fraternidad Universal.

Estaba tan emocionado que lo primero que se me ocurrió fue contárselo mi compañera. Me escuchó y conforme le estaba contando, ella se ponía mal. Estaba enrojeciendo de envidia.

Nunca más le volví a dar detalles de esta VISIÓN.

Recordé que el Maestro Estrada había tenido la visión del Cristho de la nueva era antes de que llegara el doctor de la Ferriere a América y por eso fue que lo esperó durante diez años.

Era exactamente lo que me había ocurrido pero ahora me estaba dando una Misión con la que, por lo pronto, no tenía nada que hacer.

Decidí guardarla en mi corazón porque además era imposible olvidarla. Había algo que tenía que hacer y no sabía cómo comenzar.
Era el tiempo en que ya había decidido salirme de la G.F.U., porque me parecía una tontería que no se dirigiera sino a una burocracia disfrazada de fraternidad. Nunca juzgue ni me molestó una persona en particular y menos los maestros, en realidad fue aquí donde me sentía bien como en mi familia, pero lo que yo sentía y percibía de todos y cada uno con los que trataba y tenía que ver, lo sopesaba con honestidad, sin apasionamientos sectarios o a apriorísticos y me daba cuenta que este lugar ya no era para mí.

Fue esta capacidad de imparcialidad en que principalmente me educó mi práctica como Astrólogo por la que estaba siendo capaz de tener un juicio científico real de la vida y el invaluable poder de buscar La Verdad.

Me refiero específicamente a que el verdadero astrólogo como Iniciado Real logra desarrollar la capacidad de ser uno con el alma de la persona que esta estudiando en una carta natal horoscópica. Y tal como todo psicólogo auténtico puede sentir, ver y captar toda la circunstancia existencial del paciente permaneciendo impersonal en el estudio que realiza. Es un arte que muy pocos logran dominar completamente.
Ya se habían publicado los libros del Maestro Marcelli donde él contaba sus memorias. Me había dado cuenta que conoció varia mujeres aparte de su esposa y se había enamorado pero que nunca dejó a su esposa. Hasta llegué a pensar que la hermana acupunturista que regresaba de China, era la misma que mencionaba el Maestro Marcelli en sus libros; así como otras mujeres que fueron muy especiales en su vida.

Pero lo más delicado para mí fue que me puse a PENSAR que si el maestro estaba realmente enamorado debería haber dejado a su esposa aunque hubiera hijos de por medio, puesto que el amor de pareja es lo más importante para ser felices y poder cumplir una misión verdaderamente. Era evidente que el maestro Estrada no iba a permitir que un Acuariano y menos aún alguien que va a convertirse en Gurú, dejara a su esposa, porque como es natural, el maestro Estrada deseaba matrimonios acuarianos ejemplares. Pero por mi propia experiencia sabía que sin verdadero amor el MATRIMONIO ACUARIANO es un mito.

¿De que sirve un matrimonio acuariano sin amor?

También sabía que el Maestro Díaz Porta tenía varias mujeres con hijos y que con justa razón eso molestaba mucho al Maestro Marcelli.

Por ese tiempo fue que al Maestro Díaz Porta se le formó un Consejo de Jerarcas para ponerle en duda su grado iniciático de Sat Chella ó Sat Arhat (no recuerdo bien) y solamente dejarlo con el grado de Gurú. Esto porque una de las “Reverendo” lo acusó abiertamente de que siendo Gurú y encontrándose en Bramacharia (celibato) había tenido relaciones sexuales con ella.

Por supuesto que el maestro Díaz Porta no aceptó tal degradación y ni quiso, según se comentaba, dar explicaciones de sus actos.

Por mi parte, me comenzó a sonar como dogma religioso la cuestión del periodo de Bramacharia, sobretodo si hay verdaderamente amor en las parejas. No estaba de acuerdo con el asunto de la abstinencia sexual. Pensé que ese período sí existe pero es algo que la vida nos impone por naturaleza en periodos de nuestra existencia y es un error querer imponerlo, cuarenta meses para todo Gurú.

Así que en este sentido era ridículo levantarle un juicio al maestro Díaz Porta por haber tenido sexo en su período de celibato, más bien se debió reprobar sus actos de poligamia irresponsable. Porque parece ser que el verdadero amor florece mejor con una relación monogámica y si eso termina entonces hay que volver a intentarlo siempre con creciente responsabilidad.

Otro de los escándalos era que el maestro Díaz Porta permitía rituales basados en tradiciones antiguas de México pero en ellos se consumía pellote (una droga). Luego también pude enterarme de otros chismes como el de que algunos grupos de temperamento extremo habían caído en ciertas orgías con una mal versión de estos rituales sagrados y además en otros sitios dentro de la misma corriente indigenista se daba cierto tipo de masajes eróticos que acababan en corrupción sexual.

Muchas de estas cosas no pude comprobarla directamente ni me interesaba. Aparte de mantenerme lejos de las disputas entré el Maestro Marcelli y Domingo Díaz Porta. Pero por otra parte yo tenía mi propia cabeza y podía pensar.

En mi escuela pre-iniciática se hizo evidente la formación de camarillas a favor o en contra de un maestro.

Los directores insistían en su fanatismo por las enseñanzas del maestro Estrada y negaban por completo al Maestre de la Ferriere.

Algunos declaraban abiertamente que el Maestre de la Ferriere era un fracasado incluso verdaderamente un alcohólico antes de desencarnar en 1962. Otros decían que probablemente no habría desencarnado sino simplemente desaparecido.

Pero no supe de alguien que pensara con seriedad en la posibilidad de que hubiera Ascendido. Yo mismo no lo pensé categóricamente, pero jamás lo negué.

Este carisma del Maestro Estrada en la formación de su G.F.U. Línea Solar había dejado en la sombra al Maestro de la Ferriere. En general era considerado pero nadie en serio, quería al maestro de la Ferriere. La Institución se estaba perdiendo en un sectarismo inútil y se estaba olvidando de una misión mundial con la humanidad.

Yo había estudiado al maestro Estrada y aunque no conocía todo de él como su esposa y sus discípulos más queridos, sin embargo, a pesar del amor profundo que le tengo y le tenía entonces, me daba claramente cuenta que cuando el Maestre de la Ferriere se fue a Europa el Maestro Estrada comenzó la fundación de la G.F.U. Línea Solar donde ya no existía un contacto que incluyera al Maestre de la Ferriere sino sólo con el Maestro Estrada y su manera de ver las cosas.

Era cuestión de tiempo para que pudiera madurar que probablemente el maestro Estrada se equivocó cuando no obedeció al Maestre de la Ferriere; me refiero a cuando el Maestre le dijo que se retirara y se vistiera simplemente como cualquier ciudadano civil para así servir a la Institución y no estorbarle; pero el Maestro Estrada había entendido que la orden de retiro dada por el Maestre se refería solamente a que iniciara su retiro de cuarenta meses.

El Maestre de la Ferriere con esta orden, en realidad pudo haberse referido a ambas cosas al mismo tiempo, es decir, retirarse por cuarenta meses y también que ya manejara su vida de una forma verdaderamente impersonal y dejara de vestirse al modo Nazareno, como lo hizo el mismo maestre de la Ferriere.

Otra inquietud se refería a que para el maestre de la Ferriere los 7 grados de Iniciación Real se aplicaban por igual a hombres que a mujeres. Pero el maestro Estrada basándose sabiamente en que Tierra se encuentra en la mitad de su edad por lo cual como el sistema Tierra-Luna tiene una relación directa con La Mujer, entonces, ella no puede tener un verdadero contacto con el Sol. Su mismo diseño anatómico no tiene la actividad seminal que si tiene un hombre y que es fundamental para ese CONTACTO. Por lo tanto, según el maestro Estrada su grado de evolución no puede ser mayor al segundo grado de Iniciación Real.


UN NUEVO CAMINO Y EL REVERENDO CHAYA MICHAN
Desde que me encontraba en Yamines me di cuenta que en la G.F.U. también estaban surgiendo consultorios naturalistas para curar a la gente. Uno de estos doctores era Reverendo Chaya Michan. Llamaba la atención que siempre se vistiera de blanco a pesar de ser un poco emocional, sin embargo, se notaba su gran amor por la medicina natural. Él hablaba de haberla aprendido directamente de un discípulo cuyo maestro había atendido a la familia Gandhi en la India.

Comentaba que doctores como éste podían curar enfermedades que la medicina alopática no era capaz de hacerlo.

Chaya-Michan era un hombre muy versátil, se excitaba con el tema del naturismo y una vez al año, siguiendo la tradición de su maestro en naturismo, hacía ayunos de cuarenta días a base de una sola fruta y tés.

Tenía un gran carisma y sobresalía del resto de los doctores naturistas.

La gente seguía sus conferencias con entusiasmo y estaba ayudando mucho a la G.F.U. para traerle personas. Pero el ambiente en la G.F.U. era ya de una guerra campal por querer ocupar los puestos de la Jerarquía basados en siete grados de Iniciación Real y que se simbolizan con una cruz llamada del Acuarius del tamaño correspondiente al grado. La premura surgió principalmente porque los puestos más elevados en la jerarquía son para más poco personal, pues la graduación tiene forma de pirámide y hasta arriba quedan solamente los “meros jefes” de la empresa, es decir, Los Sat Gurús. Así que comenzó una especie de psicosis porque los puestos podían agotarse y los aspirantes a la institucionalización de la conciencia quedar, como quien dice, “fuera de la jugada”.

Pero afortunadamente algunos no cayeron en estos afanes y entre éstos se encontraba este sabio doctor.

Por eso cuando me sentí incomprendido en la G.F.U. y veía que mis ideales de hacer congruente a la institución con los intereses económicos y productivos de la vida humana no fueron cubiertos, me di cuenta que este reverendo, quizás por su ascendencia judía, si estaba dispuesto a conciliar la evolución esotérica con la prosperidad económica. Era muy criticado por muchos jerárquicas y sin embargo, para mí no pasaba desapercibido, al contrario, lo admiraba.

En su clínica ambulante atendía a la gente. Pero parecía mas bien un loco soñador porque no tenía “ni un solo peso”, todo eran ideas y esperanzas y su consultorio eventualmente se le prestaba en las instalaciones de la G.F.U.

Le gustaba dar consulta en la Casa Sede Nacional, en Insurgentes casi esquina con Colima y muy cerca de la glorieta Insurgentes. Y uno de esos días en que yo todavía era Yamín, lo vi trabajando con su particular entusiasmo y con tal de acercarme a él e hice una pregunta cualquiera y él a su vez, me pregunto:

-¿Qué es usted?

Soy Yamín –contesté muy orgulloso.

Él se limitó a afirmar con la cabeza y luego se quedo pensativo y volvió a dirigirme la palabra:

-¡Ya me acorde que en la esquina están vendiendo un terreno! Es antes de llegar a la calle de Durango, de esta parte de la acera. Quiero que vaya y copie el teléfono que está pintado en la barda protectora, porque quiero comprarlo.

Así lo hice y regrese feliz con el resultado la inusitada misión que me había dado.

Meses después me encontraba en la librería de la Ferriere platicando con el encargado que era mi amigo, y el tema versaba sobre el hecho de que en la Institución no había oportunidades para personas que quisieran integrar la sociología política, derecho, el alma, teología, etc., con la consecuente carencia de empresas verdaderas. Todo porque según ellos, las cosas del mundo eran del mundo y la disciplina que a través del yoga nos hace evolucionar, eso era diferente.

En eso estábamos cuando vi pasar al doctor Chaya Michan y le dije a mi amigo:

- Tengo que hablar con él.

-Pues apúrate antes de que se vaya -me animó.

Salí corriendo y le dio alcance.

Siempre dos o tres personas eran sus asistentes. Era una especie de guardia judicial y era algo que le gustaba mucho al doctor. Esta vez traspase la alineación defensora y le dije al Reverendo:

-¿Puedo hablar con usted?

Se me quedó mirando unos momentos y se dio cuenta que era Yamin o algo así, es decir, que hacía yoga y él siempre le daba su cariño a esta gente de la G.F.U. Por ejemplo, asistiendo los sábados a darles la meditación en las instalaciones de la G.F.U. Así como otras cosas. A pesar de su egoísmo había una mezcla de amor en este hombre.

-¿Qué es lo que usted quiere hermano? –Me pregunto.

-Lo que pasa es que yo no entiendo como aquí, (en la G.F.U.) no les interesa la cuestión del dinero, me parece que esto no es correcto y necesito que alguien me oriente. Ahora que lo vi quise hablarle para ver si usted podía ayudarme en esto.

Sus “asistentes-judiciales” se comenzaron a inquietar por las boberías que siempre accedía a atender el doctor y le empezaron a llamar.

Chaya se rasco su cabeza calva, hizo unos movimientos nerviosos mientras trataba de pensar y comenzaba a caminar, de pronto chispeo en sus ojos su natural tendencia emotiva y me dijo:

-¡Vengase conmigo y en el coche me va platicando porque tengo una cita muy importante con el gerente de un banco, pero quiero que termine de contarme lo que le pasa!.

Me puse feliz y ante las desconfiadas muecas de sus vigilantes me trepe a su automóvil como todos los demás. No hubo más remedio que hacerme un lugarcito.

Le hable de mis inquietudes con la G.F.U. y de la necesidad de que hubiese una integración hacia la sociedad, lo cual se estaba perdiendo, pues ya no sentía que hubiera una proyección de la G.F.U. hacia la sociedad.

Entre interrupciones por escuchar sugerencias de los otros y dar órdenes al chofer a fin de que tomara la ruta correcta, el doctor Chaya Michan me escuchaba con atención. Nos acercábamos rápidamente al lugar de la cita en un sitio céntrico de la ciudad de México y con su acostumbrada locuacidad comentó:

-Hermano primero hay que apegarse a Dios hay que perseguir el reino de los cielos y todo nos será dado por añadidura. ¡Entiende!, TODO HERMANO.

Bajó apresuradamente y entró a un banco importante de México. Sobresalía por su manera de ser y porque estaba, como siempre, con su atavío blanco entre el resto de aquellos empresarios vestidos de traje que lo recibieron casi a la entrada, él reía y parloteaba como si fuesen amigos de toda la vida por que él siempre se ha caracterizado por su habilidad para cultivar este tipo de relaciones.

A los diez minutos a lo sumo, bajó con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba contento y nos dijo a todos.

- Este hombre es un gran amigo estoy seguro que si me va a prestar el dinero -afirmó.

Luego, se acordó otra vez de mí y concluyo:

-Todo siempre se puede hermano.

Me dejaron por allí y ellos siguieron su camino.

Sentía que una fuerza superior me estaba moviendo, ya no volvería a tratar de cerca al doctor Chaya sino unos diez años después, para entonces ya había fundado centros naturalistas en edificios propios de hasta cuatro pisos, ubicados en distintos puntos de la ciudad.

Mientras tanto sentía que mi tiempo de alguna manera se acortaba dentro de la institución G. F. U. Sentía claramente como me rechazaba; pero como mi rumbo era incierto insistía en encontrar la manera de quedarme.

Me enteré que mi ex director de Yamines, a quien admiraba mucho se había convertido en el director del instituto de calle Monterrey, uno de los importantes centros de la G.F.U. en la ciudad de México. Fuí a visitarlo y escuchó mi planteamiento de que muchos institutos se estaban cayendo debido a la apatía que han despertado cierto grupo de hermanos. Además de que me puse a su disposición para ver si podía dar allí clases de astrología o algo así. En respuesta él comenzó a hablarme de sus proyectos que estaban apoyados por el Gurú Marcelli:

El Maestro Marcelli le había encomendado una misión claramente delineada que consistía en primero conquistar el instituto de Monterrey y luego Aurobindo (el de Insurgentes) y así otros importantes.

Mi situación de pareja estaba en su fase terminal, aunque todavía no había tenido la visión de sucesión apostólica que el maestro Estrada me encomendaría.

A los pocos días volví a intentar contactar a mí ex director de Yamines, me invito al radio porque estaban promocionando al instituto Monterrey, fué una de estas veces que encontré a mi ex amante la acupunturista y ella procedió de lo más frio. A ella si le permitieron hablar. Otro día el agraciado fue mi ex socio de astrología y el caso es que solamente una vez me permitieron pasar a la cabina sin dejarme tomar el micrófono. En realidad no existía para ellos, no había forma que me reconocieran. Mi amigo intentaba defenderme y dar a conocer lo valioso que realmente era, pero era inútil.

Poco a poco me fuí convenciendo de que esto no estaba funcionando. Las estrategias de mí ex director de Yamines no eran las mejores y además su relación matrimonial empezó a tambalearse cuando él se volvió medio loco, teniendo amantes en la G.F.U., por aquí y por allá como perrito en celo. Las jovencitas que tanto lo habían deseado comenzaron a “fulminarlo”.

EL ADIOS A LA MUJER DE FUEGO
En estas condiciones me encontraba cuando platicaba con mi amigo astrólogo y estábamos a punto de dejar de vernos, pues nuestro consultorio astrológico recién había dejado de existir.

Por algún motivo supe que mi amiga administradora que estaba enamorada de mí se encontraba como gerente en el centro naturista Chaya Michan ubicado en la calle de Tabasco, esto me entusiasmo de tal forma que le dije a mi amigo:

-Tengo que verla de inmediato.

-¿La conoces?

-Si, la conozco de mucho tiempo

Él comenzó a hacer muecas respecto a lo que éramos uno para el otro y luego, con una risa pícara me pregunto:

-¿Cómo es ella?

-Esta “re bien” - contesté entusiasmado.

Comenzamos a reírnos y a comentar sobre sus formas físicas y otros detalles que trataban de explicar lo que ella era para mí. No le conté todo pero fue suficiente para que a él también se le alegrara el corazón; así que le llamé al centro de Chaya donde ella era gerente y de inmediato me reconoció con gran alegría. De inmediato concertamos una cita para esa misma tarde.

Mi amigo tenía curiosidad de verla de lejos y me acompañó hacia el Samborns donde nos quedamos de ver. Cuando llegamos comencé a buscarla con la mirada para enseñársela. Estaba ella de pie por allí y en cuanto la descubrí se lo hice notar a mi amigo, señalándola. Él no pudo dejar de apreciarla y en un tono un tanto vulgar:

-¡Esta “re bien caballona”!

Me reí con él pero ya no me hacia tanta gracia el asunto. Mi amigo me estaba desesperando a sí que lo empuje y le dije con firmeza:

-Vete ya.

Él obedeció pero mientras se alejaba seguía bromeando.

La miré desde lejos y otra vez encontré a una mujer agradable, con sus formas llamativas y su manera de vestir de acuerdo a una clase social media.

Me acerqué y nos saludamos con mucho agrado pues hacía mucho tiempo que nos habíamos dejado de ver.

Enseguida me comento lo especial de nuestro reencuentro porque cuando ella me contestó sintió que era un símbolo ya que momentos antes de que la llamara el doctor Chaya-Michan en conjunto con sus asistentes que tenían fuerte influencia sobre él le habían notificado que estaba despedida, y como era costumbre en la política empresarial “de la selva”, ella sabía que no fue despedida porque hubiera hecho mal su trabajo sino precisamente porque lo estaba haciendo muy bien. Ella se sentía mal de manera que cuando la llamé recupero el ánimo e inmediatamente aceptó la cita.

Estuvimos platicando y finalmente notó que yo no había prosperado mucho en lo material, así que pago nuestras bebidas.

Salimos a caminar por las calles y era tanta la atracción entre los dos, que de pronto ya estábamos abrazados y besándonos con la ternura que se otorgan mutuamente dos novios. Eran momentos en que necesitábamos cariño y parecía que al mundo no le importábamos, de modo que solamente nos teníamos el uno para el otro.

Ella me platicaba que seguía legalmente casada pero que todo había fracasado en un breve tiempo y que ahora vivía sola y llena de desesperanza.

Cuando me pregunto por mi vida le expliqué que necesitaba trabajar para ganar un poco de dinero.

-¿Por qué no vas con Chaya Michan? –Fue su inusitada respuesta.

-¿Chaya Michan?

-¡Seguro! El te dará trabajo.

No lo había pensado de esta manera cuando la cité. Mi idea principal era poder tenerla cerca y contarle lo que sentía. Pero ahora que mencionaba esto, la idea de visitar a Chaya se quedó resonando muy profundo dentro de mí. Para entonces, ya no estaba en la G.F.U., en realidad ya no asistía a mi escuela pre Iniciática.

El tiempo transcurrió rápidamente mientras permanecíamos muy juntos, pero finalmente llegó el momento en que ella debía decidir si daba el paso conmigo en una relación o no. No sé que paso por su mente pero cuando llegamos a una esquina y la abrace de pronto se separo de mí y simplemente dijo:

-.Adiós

Se fue caminando y de acuerdo a mi manera de ser solo la veía alejarse, reverente ante su decisión pero me dolía el alma. Se detuvo en el otro lado de la acera. Me miró con lagrimas en sus ojos y me grito con todas sus fuerzas:

-¡Te amo!

No pude evitar que un sollozo de mis ojos la acompañara. Ví como se perdió su silueta a lo lejos y cuando por fin desapareció, volví a la vida de vigilia tratando de ubicar en donde me encontraba para regresar a mi casa.


CATEDRÁTICO EN ASTROLOGÍA INICIÁTICA
Al poco tiempo decidí visitar el centro naturista de Chaya-Michan llamado El Oro. No tuve que hacer muchos intentos para que la gerente de este centro (que estaba casada con uno de los Michan) me recibió con agrado. Era una señora de porte distinguido que tendría unos 40 años de edad, pero juguetona e ilusa como una niña. Me veía con atención mientras yo hablaba y hablaba tratando de explicarle todo mi plan de poner una escuela de astrología. Luego, llegó el subgerente que si me conocía, pues también pertenecía a una escuela pre-iniciática en la G.F.U. y empecé a interactuar con él de una forma más directa. Me agrado que antes de levantar un juicio pasara a los hechos. A sí que en menos de una semana ya estaba programado para participar activamente dentro del equipo de Chaya Michan en el centro del ORO y por lo tanto, para asistir al radio a fin de anunciar directamente mis conferencias invitando al público en general.

Con el tiempo le estaba hablando a la gente promocionando mi Escuela de Astrología Transformativa de la que era el director y fundador.

El doctor Chaya Michan escuchó de mí y como tenía fuertes problemas con sus matrimonios anteriores y con las jovencitas que lo perseguían tratando de quedarse con él, comenzó a entusiasmarse por mis servicios de astrólogo hasta que me dio la oportunidad de hacer la carta natal de una de sus ex esposas, luego con la adolescente que le había dado un hijo, etc. Como no tenía un estudio para grabar los cassetes de estas cartas natales, tuve que hacerlo en mi casa y mi compañera a veces escuchaba, aunque eso no le hacía bien porque generalmente su rostro se ponía lívido al comprobar que yo podía ver y desnudar el alma humana, tal vez con lo cual se preguntaba que tanto vería el alma de ella.

Mientras tanto mi compañera al darse cuenta que nuestra relación terminaría pronto y deseando que le perdonara su manera de ser, no se como ni cuando consiguió una carta del maestro Domingo Díaz Porta en la que el Venerable me dirigía unas palabras hablándome de la fraternidad y de lo grande que es perdonar y amar sugiriéndome que eso hiciera con ella, que la perdonara en nombre del amor.

Esto sonaba muy bien pero el maestro no tenía información de cómo estaban realmente las cosas, a sí que ignoré un mensaje tan unilateral.

La vida íntima de Chaya con sus compañeras no era nada halagadora y se parecía en mucho a la vida con mi propia pareja; aunque desde luego, ninguna vida es igual a otra.

El doctor Chaya me tomó un gran respeto y admiración, tanto que casi de inmediato me convertí en su astrólogo de cabecera. Por mi parte seguía portándome con él y la gente tan natural como siempre, sólo que ahora más feliz pues ya contaba con la posibilidad de tener un poco de dinero en la bolsa, además de poder vender algo de material que yo mismo escribía a los alumnos y asistentes de los centros Chaya-Michan.

Mi nombre comenzó a ser conocido en estos lugares y algunos de ellos comenzaban a buscarme.

Cuando las visitas al radio se estabilizaron para los días sábado, después de la sesión de radio me tocaba trasladarme junto con el doctor Chaya y su comitiva hacia el centro del Oro a fin de hablarles a unas 300 personas reunidas allí y a sí finalmente logré formar mi grupo bajo el rubro de “Escuela de Astrología Transformativa”.

Cuando la escuela comenzó, Chaya Michan pensaba que iba a haber mucha gente pero en realidad el grupo que se formó no pasaba de treinta personas y con el tiempo fuí descubriendo que esto era así por falta de experiencia en mí; pero sobre todo porque mis enseñanzas estaban ligadas a aún proceso iniciático-astrológico y la gente no siempre lo resistía, así que la cantidad disminuía lentamente al mismo tiempo que los que iban quedando se convertían mas y mas en verdaderos discípulos.

A pesar de que Chaya Michan se desanimó un poco porque mis grupos no eran grandes, sin embargo, la necesidad y la sincera admiración que sentía por mí, lo llevó a respetarme.

Un día me invitaría a participar en un programa de televisión en Pachuca. A la locutora de ese lugar le gustó mi exposición y me invitó para otro programa más.

Por aquel entonces Chaya ya me consideraba su amigo y me hacía confidencias personales. Sus pruebas eran duras, pues como es natural en este mundo las personas que iban ocupando ciertos puestos de poder querían sacar provecho de manera ilícita entonces Chaya recurría a su familia. En realidad, sus hijas y ex esposas dependían fuertemente de él en lo económico, así que ellas fueron colocándose en diversos centros naturistas y el resultado fue ahora ellas eran las que tenían conflictos con los instructores, administradores y curadores de los centros de Chaya Michan.

La familia de Chaya Michan no eran administradores profesionales, ni gerentes o abogados y mucho menos podían comprender a instructores metafísicos, ocultistas, esotéricos, astrólogos, etc., que eran los que estaban laborando en los diversos centros. Estaban allí para cuidar “lo material”, pero muy desinformados respecto a lo que debe de ser el verdadero naturismo y la iniciación real tipo G.F.U.

La vez que el doctor Chaya me llevó a la televisora de Pachuca sus asistentes que le rodeaban se perturbaron un poco más de lo usual cuando dijo que yo me iría a recoger unas cosas con él a su hotel y que los veía en México.

A mí también me sorprendió porque nunca ví ni traté al doctor Chaya con un afán exagerado de que sintiera que lo amaba o que era “mi amado maestro”. Nunca manifesté esa adulación que era propia de la generalidad de sus asistentes. Así que me asombró que me invitara a su hotel.

Cuando llegamos me pidió lo acompañara a asolearse junto a la alberca.

Entonces, quiso relajarse un poco de sus falsos modales y me platicó como El Hermano Mayor (el maestro Estrada) lo regañó muchas veces porque terminaba una relación con una pareja y comenzaba con otra al poco tiempo.

-Lo que usted construye con la cabeza lo destruye con los pies. -le había manifestado el maestro Estrada una de estas veces que lo regañó.

También me comentó que había curado casos de SIDA y alguno que estaba enfermo le habían prometido que le daría un coche si lo curaba de esta mortal enfermedad, pero en cuanto lo curó desconoció la promesa que había hecho, hasta llegó a creer que fueron los médicos que lo habían declarado enfermo quienes equivocaron el veredicto de su diagnóstico y que realmente nunca estuvieron enfermos. El doctor me comento que cosas como ésta le sucedían seguido.

Por la tarde de ese día, subí a la habitación del doctor acompañándolo a que recogiera sus cosas personales y Chaya me hacía preguntas para tratar de descubrir que anhelaba yo de la vida. No entendía muy bien a que se refería y entonces dejo de preparar su maleta y me miró muy serio diciéndome con una sinceridad que le nacía de corazón:

-Usted hermano va para arriba yo ya no.

Esto es algo que no se me olvida porque lo dijo con mucha honestidad.

Yo quería realmente ayudarlo como astrólogo sin ningún deseo personal por su dinero, jamás me interesó como para que me regalara algo, solamente apreciar muchísimo la
oportunidad que me estaba dando de poder darle cauce a mi conocimiento como forma de trabajo.

Por eso una vez afuera de la cabina de la radio, cuando él dudaba de su valía yo le dije:

-!Qué pasa! Usted va a llegar a ser maestro (Gurú) ¿O no?

Él se negaba un poco y quería bromear pero me miraba no tan convencido.

A sí que se lo reafirmé:

-Usted debe llegar a ser maestro.

No dio muestras de estar convencido, pero confiaba en mí.

Dentro de este proceso la gerente del centro del oro me tomó mucho cariño y un gran respecto como nunca lo había tenido en mi vida profesional. Esto me estaba abriendo las puertas “de par en par”, comenzaba a tener dinero en mi bolsa. La gerente se entusiasmaba y quería que abriéramos brecha en las escuelas primarias empezando por la de enfrente, también me organizaba a mis alumnos de la escuela de astrología transformativa y a veces me invitaba a comer. La pasábamos bien sobre todo porque a ella le costaba entender estas cosas horoscópicas a pesar de pertenecer a la G.F.U. A veces intentó ser mi alumna pero no alcanzaba a captar todo lo que yo explicaba.

Recuerdo muy bien que un día fue tanta mi confianza hacia ella que le confesé no tener ropa adecuada para dar las conferencias en público, principalmente porque tenía presente lo que me había advertido El Hermano Mayor en LA VISIÓN que tuve con él en que me dio la orden:

-¡Vístase de traje!

Cuando se lo hice saber, mi amiga gerente se quedó pensativa y luego de un rato externo:

-No se preocupe profesor déjeme intentarlo.

A los quince días me dijo que fuera a ver a una de sus familiares porque me iban a entregar unos trajes. Me advirtió que se trataba de unos millonarios.

Vivían junto a plaza San Ángel. Llegué allí y efectivamente me tope con una dama muy seria y difícil de tratar, en realidad aquí no existía “el profesor en astrología” ni nada por el estilo, simplemente un pobre ropavejero que iba a recoger una indumentaria que estos ricos estaban apuntó de tirar a la basura.

Esto me hizo recordar que no todos podían ver en mi los que algunos sí.

La gerente festejo a carcajada abierta que ya tenía ropa y agrego:

-Ahora sí que le va a ir bien hermano porque al ponerse la ropa de esos millonarios le traerá suerte.

El doctor Chaya Michan vivía entre sus necesidades económicas y su maravillosa habilidad para levantar centros en virtud de su buen manejo del dinero, pero además, tenía conflictos emocionales fuertes entre estar bien con su propia familia involucrada en los puestos claves de sus centros y a la vez responder con altruismo a la G.F.U.. A esto había que agregar a todos los que estaban laborando en esta empresa porque verdaderamente amaban una misión para la nueva era y los que simplemente querían sacar todo el provecho personal que se pudiera de un hombre que había sido capaz de levantarse económicamente cuando la G.F.U. de antemano, despreciaba esta visión.

Fue en este tipo de debates dentro de sus mismos centros naturistas que para mi fortuna el doctor Chaya Michan no encontraba un director para su escuela de naturismo y me escogió a mí.

Ciertamente había una persona que fungía como director, era una persona de buenos sentimientos y no quería desbancarlo. Por este motivo no hacía mucho caso al pedido del doctor Chaya-Michan respecto a que me convirtiera en director de su escuela de naturismo.

Asistí a dicha escuela como profesor de una materia más y allí se encontraba la que se iba a convertir en mi compañera de retiro pero aún no lo sospechaba porque ella actuaba silenciosamente a pesar de ser tan diferente al resto de los asistentes.

Ante los alumnos de la escuela de naturismo el doctor Chaya insistió abiertamente en que aceptara ser el director de la escuela de naturismo y le dijo al que todavía era director:

-Usted no se preocupe porque sin bajarle el sueldo quiero que se vaya conmigo para que me ayude con el hotel de Tepoztlan.

Así que quedé nombrado director de la escuela de naturismo con un sueldo mensual fijo y a la vez continuaba con mi grupo de Escuela de Astrología Transformativa.

Después del primer día de estar oficialmente como director de la escuela de naturismo, apareció Chaya para preguntarles como estaban con su nuevo director y les pregunto:

-¿Verdad que no me equivoque?

Todos comenzaron a aplaudir por lo atinado de su decisión.

Una luz nunca experimentada empezó a llenarme en todas partes. La etapa de mi vida en los centros de Chaya estaba adquiriendo su sello particular. Todo comenzó a tomar color.

Uno de estos días cuando yo salía del instituto Tabasco donde me desempeñaba como director y también como maestro de la materia de astro-diagnosis en la escuela de naturismo y vi a una de mis alumnas haciendo una llamada en el teléfono de la esquina. No parecía muy atractiva pues no llevaba maquillaje y su vestimenta consistía en una especie de faldón que le llegaba más abajo de la rodilla o tal vez eran pantalones “bombachos”. Yo estaba platicando con otros alumnos mientras ella le hablaba por teléfono a su madre, según después me confesó. Me interesaba hablarle porque estaba yo en la etapa en que me sentía respetado por alumnos de algo que si me gustaba impartir; mí Catedra de Astrología. Por esa razón quería que todos estuvieran felices como lo estaba yo mismo.

Cuando mi estudiante terminó su llamada, la note un poco perturbada, tratando de no mirarme y se fue caminando hacia Insurgentes, en tanto di fin a la charla con las personas con quien estaba platicando, como siempre después de la clase y me fui caminando atrás de esa inquieta pupila. Se puso un poco nerviosa y me miraba de reojo. Cuando estuve cerca la salude y este fue el inicio de mi relación con una mujer inolvidable.

Comencé a sentirme inspirado como nunca, en una búsqueda de la verdad y la felicidad por sobre todas las cosas. Tal era la fuerza con la que esta mujer comenzó a atraerme que estaba dispuesto a hacerlo todo dentro de lo correcto. Pero no por poseerla ciegamente, sino porque su energía era muy parecida a la mía y necesitaba estar con ella.

Ciertamente estaba experimentando un apasionado amor, pero de ninguna manera una ciega pasión.

Las rosas comenzaban a florecer de forma incontenible y mi corazón saltaba de alegría cada vez que iba a mi clase de naturismo y ahí estaba una mujer verdadera. Al principio quería tratarla como a las demás, pero poco a poco iba despertando en un mundo maravilloso y desconocido.
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