Asociación de las naciones unidas venezuela




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¿Qué han hecho las Naciones Unidas para mejorar el mantenimiento de la paz desde el decenio de 1990?

En 1999, habiendo decidido que era imperativo reformar las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, el Secretario General Kofi Annan emprendió una evaluación amplia de los acontecimientos que condujeron a la caída de Srebrenica y encomendó la realización de una investigación independiente de la actuación de las Naciones Unidas durante el genocidio de Rwanda en 1994. Esas evaluaciones pusieron de relieve la necesidad de mejorar la capacidad de las Naciones Unidas para llevar a cabo operaciones de mantenimiento de la paz y en particular para garantizar el despliegue rápido y mandatos que atendieran las necesidades sobre el terreno. Era necesario establecer normas claras para entablar combate, una mejor coordinación entre la Secretaría de las Naciones Unidas en Nueva York y los organismos de las Naciones Unidas en la planificación y el despliegue de las operaciones de mantenimiento de la paz, y una mejor cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales. Las Naciones Unidas también necesitaban reforzar las actividades para proteger a los civiles en los conflictos.

Por la misma época, comenzaron a aumentar nuevamente, tanto en cuanto al tamaño como al alcance, las solicitudes de intervención de las Naciones Unidas: las operaciones de mantenimiento de la paz se ampliaron para incluir el imperio de la ley, la administración civil, el desarrollo económico y los derechos humanos. En 1999, se encomendó a las Naciones Unidas la tarea de establecer una administración provisional en Timor Oriental para preparar el camino hacia la independencia. El mismo año, las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas emprendieron una misión de administración provisional en Kosovo, tras la conclusión de los bombardeos de la OTAN sobre la República Federativa de Yugoslavia. En 1999 y 2000, el Consejo de Seguridad decidió establecer tres nuevas operaciones en África (en Sierra Leona, la República Democrática del Congo, y Eritrea y Etiopía).

El informe Brahimi

En marzo de 2000, el Secretario General pidió a un grupo de expertos encabezados por su asesor de larga data Lakhdar Brahimi (un antiguo Ministro de Relaciones Exteriores de Argelia) que examinara las operaciones de paz de las Naciones Unidas y determinara dónde y cuándo podían ser más eficaces y cómo podían mejorarse.

En el informe1 del Grupo sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas - conocido como el informe Brahimi - se presentaba una orientación clara acerca de los requisitos mínimos para que una misión de las Naciones Unidas resultara fructífera. Ellos incluían un mandato claro y concreto, el consentimiento de las partes en conflicto para el despliegue de la misión y los recursos adecuados.

Como resultado del informe, las Naciones Unidas y los Estados Miembros adoptaron una serie de medidas para mejorar las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. Se autorizó al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz a aumentar su personal en la Sede en apoyo de las misiones sobre el terreno. El Departamento fortaleció las oficinas de los asesores militares y de policía. Creó una Dependencia de Prácticas Recomendadas de Mantenimiento de la Paz para analizar la experiencia adquirida y asesorar a las misiones en cuestiones de género, la conducta del personal de mantenimiento de la paz, la planificación de los programas de desarme, desmovilización y reintegración, el imperio de la ley y otros asuntos. Se estableció un mecanismo de financiación anterior al establecimiento del mandato para garantizar que se contaría con un presupuesto para el inicio de la nueva misión, y la base logística del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz en Brindisi (Italia) recibió fondos para adquirir existencias para el despliegue estratégico. Se fortaleció el adiestramiento permanente para aumentar la capacidad de respuesta rápida.

El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz reorganizó el sistema relativo a las fuerzas de reserva de las Naciones Unidas, una enumeración de los recursos concretos de los Estados Miembros, que incluía el personal militar y civil especializado, el material y el equipo disponible para las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. En el nuevo sistema relativo a las fuerzas de reserva se dispone que, para el establecimiento de una nueva operación, las fuerzas deben poder facilitarse en un período de 30 a 90 días. También ha avanzado la labor relacionada con el establecimiento de mandatos claros y realistas por parte del Consejo de Seguridad.

1 A/55/305-S/2000/809

¿Cuáles son los desafíos actuales que se plantean a una labor de mantenimiento de la paz con resultados satisfactorios?

 

Los desafíos que encaran las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz en 2004 son inmensos. En la República Democrática del Congo, por ejemplo, las Naciones Unidas están apoyando un gobierno de transición en un país de gran extensión con una infraestructura mínima y poca cohesión nacional. Están preparando las conversaciones sobre el estatuto definitivo de Kosovo con la participación de las partes. Están fortaleciendo su misión en Liberia y ocupándose de la gestión de la reducción de sus operaciones en Timor-Leste y Sierra Leona. Al mismo tiempo, han estallado nuevas crisis y se han firmado nuevos acuerdos de paz. Algunos de las fuerzas militares más competentes del mundo están decididamente comprometidas con la labor de las Naciones Unidas en esa esfera - principalmente en el Iraq y el Afganistán, mientras que los países en desarrollo, que tienen medios limitados, incluyen a los 10 principales contribuyentes de las operaciones de mantenimiento de la paz.
En julio de 2004, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz gestionaba 17 operaciones sobre el terreno (16 operaciones de mantenimiento de la paz y una misión política) en todo el mundo, con inclusión de una operación ampliada recientemente en Côte d'Ivoire y de dos nuevas misiones establecidas en Burundi y Haití. Además, las Naciones Unidas se hallaban ante la perspectiva de iniciar al menos una nueva misión en el Sudán. En consecuencia, se prevé que el contingente de personal uniformado desplegado en operaciones de mantenimiento de la paz aumentará de 51.000 efectivos a principios de 2004 a unos 78.000 en el transcurso del año con la adición de 25.000 soldados, 2.500 agentes de policía civil y 1.500 observadores militares. Podrían necesitarse 42 altos funcionarios -civiles, militares y del cuerpo de policía- para gestionar esas operaciones sobre el terreno, así como 6.500 civiles (que se agregarían a los aproximadamente 9.700 que ya se desplegaron a principios de 2004) además de los indispensables recursos materiales, como vehículos y equipo de oficina y comunicaciones. Por consiguiente, tal vez se duplique el presupuesto de las operaciones de mantenimiento de la paz: las misiones adicionales podrían requerir, según las estimaciones, otros 2.380 millones de dólares que se sumarían a los 2.650 millones asignados en el actual proyecto de presupuesto para 2004-2005.

El desarrollo de las operaciones de mantenimiento de la paz en África ha sido particularmente notable y podría indicar que tras decenios de intensos conflictos en el continente éstos están llegando a su fin. Actualmente, en África hay siete operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y prosiguen los planes para iniciar otra en el Sudán. En Somalia también se está avanzando hacia la conclusión de acuerdos de paz que podrían requerir operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
Factores clave

La comunidad internacional tiene que estar preparada para seguir apoyando estas actividades. Por tanto, es preciso que los Estados Miembros demuestren la voluntad política de respaldar a las Naciones Unidas en el ámbito político, financiero y operacional a fin de que la Organización sea verdaderamente creíble como fuerza de paz. Lograr una paz verdadera requiere tiempo, crear la capacidad en los países requiere tiempo y la restauración de la confianza también requiere tiempo. El personal internacional de mantenimiento de la paz debe llevar a cabo sus labores con profesionalismo, competencia e integridad.

Entre las cuestiones fundamentales que encaran actualmente las Naciones Unidas en la esfera del mantenimiento de la paz se encuentran:

  • Personal: Encontrar contingentes de tropas para el número cada vez mayor de operaciones de mantenimiento de la paz - con una participación creciente de países "del Norte"-es una gran preocupación. Sin embargo, el mayor desafío es satisfacer la demanda de reclutamiento de miles de oficiales de policía adiestrados y personal civil con experiencia en las esferas de la justicia, la administración civil, el desarrollo económico y otras esferas especializadas. Las operaciones de mantenimiento de la paz también tienen que garantizar otros tipos de capacidad, como el apoyo aéreo táctico, las instalaciones y los servicios médicos sobre el terreno y la circulación de las operaciones de control - recursos que generalmente proporcionan los Estados Miembros dispuestos a hacerlo.
    En condiciones ideales, este personal tendría algunos conocimientos del idioma, la cultura y la situación políticas del país de que se trate. También debe estar en condiciones de desplazarse con corto tiempo de aviso previo. Las Naciones Unidas han ampliado recientemente la reserva de policías civiles elegibles a efectos de incluir a los oficiales retirados. Además, ha incluido entre sus principales prioridades el adiestramiento y la elaboración de listas de personal calificado que esté en condiciones de ser desplegado con rapidez.

  • La necesidad de restaurar los servicios básicos y la administración gubernamental: En el pasado, los donantes internacionales se han mostrado renuentes a pagar los sueldos de la administración pública o del equipo de oficina básico en las administraciones locales. Sin embargo, en la actualidad existe un consenso cada vez mayor de que es necesario reforzar los servicios estatales básicos, incluida la administración de justicia, la administración civil y los servicios de electricidad, gas, y otros y restablecer lo más pronto posible la normalidad en las sociedades que salen de un conflicto.

  • El orden público: Las Naciones Unidas han incluido el orden público como elemento crítico de la planificación de las misiones y han avanzado considerablemente en el establecimiento de una capacidad para apoyar las actividades realizadas por la policía, la judicatura y el sistema penitenciario en operaciones en curso. En sociedades que salen de conflictos, el sistema judicial - marcos jurídicos, tribunales, magistrados y fiscales, prisiones - tienen que poder aplicar una justicia equitativa e independiente en una etapa temprana. Si la fuerza de policía local ha perdido credibilidad ante la población, tal vez sea necesario desplegar una fuerza internacional con carácter temporal o emprender un programa amplio de readiestramiento. La situación puede exigir el establecimiento de un tribunal dedicado a reparar crímenes de guerra pasados, o de una comisión de la verdad y la reconciliación.

  • Elecciones y el restablecimiento de la democracia: Varias misiones de mantenimiento de la paz han recibido el mandato de organizar elecciones. Sin embargo, las elecciones no pueden celebrarse instantáneamente, y las Naciones Unidas han aprendido que es importante crear primeramente las condiciones favorables, incluido un nivel aceptable de seguridad, un marco jurídico, un proceso transparente de inscripción de votantes y en ocasiones hasta una constitución, con el consenso de todas las partes interesadas.

  • Seguridad: Un entorno inseguro entorpece la labor de mantenimiento y consolidación de la paz. El éxito de una operación de mantenimiento de la paz a menudo requiere un número elevado de efectivos militares, particularmente en el período inicial de la misión. Su presencia puede proporcionar cierto grado de estabilidad y seguridad hasta que se pueda establecer una fuerza de policía local.
    La seguridad y protección del personal de las Naciones Unidas sobre el terreno se ha llegado a convertir en una gran preocupación en las Naciones Unidas tras el ataque sin precedentes a la sede de las Naciones Unidas en Bagdad el 19 de agosto de 2003, que dio lugar a una revisión de todo el sistema de las Naciones Unidas por el Secretario General. Se están introduciendo mejoras, que requieren el apoyo continuo de los Estados Miembros.

  • Medidas colectivas: Las Naciones Unidas, por conducto del Consejo de Seguridad, han proporcionado un foro a los países del mundo para que decidan juntos cómo responder ante las amenazas a la paz y la seguridad. El polémico preludio diplomático de la guerra del Irak llevó al Secretario General a nombrar un Grupo de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio, encargado de examinar las principales amenazas y desafíos que encara el mundo en la esfera de la paz y la seguridad y de formular recomendaciones sobre la forma de responder eficazmente mediante la adopción colectiva de medidas.



¿Quién decide el envío de una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y quién está a cargo?

El Consejo de Seguridad normalmente establece y define las operaciones de mantenimiento de la paz. Para ello asigna un mandato a la misión, es decir, una descripción de sus tareas. Para establecer una nueva misión de mantenimiento de la paz o modificar el mandato de una misión existente, nueve de los 15 Estados miembros del Consejo tienen que votar a favor.

Sin embargo, la propuesta fracasa si alguno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad - China, los Estados Unidos, la Federación de Rusia, Francia y el Reino Unido-vota en contra.

El Secretario General dirige y administra las operaciones de mantenimiento de la paz e informa al Consejo de Seguridad sobre la evolución de la situación. Las misiones más numerosas están encabezadas por un Representante Especial del Secretario General. El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz presta asistencia al Secretario General en la formulación de políticas y procedimientos para las operaciones de mantenimiento de la paz, y formula recomendaciones sobre el establecimiento de nuevas misiones y la gestión de las misiones en curso. El Departamento también apoya un pequeño número de misiones políticas, como la misión de las Naciones Unidas en el Afganistán.

Los oficiales militares de alto grado, los oficiales de estado mayor y los observadores militares que desempeñan funciones en misiones de las Naciones Unidas son empleados directamente por las Naciones Unidas - a menudo como adscriptos de sus fuerzas armadas nacionales. Los soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz, popularmente conocidos como los "cascos azules", participan en operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en condiciones que son negociadas cuidadosamente por sus gobiernos y permanecen bajo la autoridad de esos gobiernos. Las tropas y sus comandantes se despliegan en contingentes nacionales, que están bajo las órdenes del Comandante de la Misión en lo atinente a las cuestiones operacionales y, por su conducto, del Representante Especial del Secretario General.

La autoridad para enviar o retirar a los contingentes de mantenimiento de la paz está en manos del gobierno que los aporta, al igual que la responsabilidad en relación con la paga y cuestiones disciplinarias y de personal.

Los oficiales de policía civil también son aportados por los Estados Miembros y desempeñan sus funciones sobre la misma base que los observadores militares, es decir como expertos en misión pagados por las Naciones Unidas.

El Consejo de Seguridad puede autorizar operaciones de mantenimiento de la paz llevadas a cabo por otros órganos. Esas operaciones no están bajo el mando de las Naciones Unidas. En 1999, por ejemplo, una vez concluida la campaña de bombardeo de la OTAN, el Consejo autorizó a la OTAN a mantener la paz en Kosovo. Al mismo tiempo, el Consejo estableció la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK) - una operación de mantenimiento de la paz - y le encomendó la administración del territorio, el aseguramiento del orden público y la creación de instituciones democráticas de gobierno propio, incluida una policía civil eficaz. El mismo año, el Consejo autorizó una fuerza internacional encabezada por Australia para restablecer la seguridad en Timor Oriental, que actualmente se donomina Timor-Leste. Esa fuerza fue reemplazada al año siguiente por una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. En 2001, el Consejo autorizó que una coalición internacional mantuviera una presencia militar en el Afganistán, al tiempo que estableció una misión política de las Naciones Unidas para apoyar al gobierno de transición.

Costo del mantenimiento de la paz

 

Las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz son altamente rentables. En sus operaciones de mantenimiento de la paz en todo el mundo, las Naciones Unidas gastan menos por año que lo que gasta la ciudad de Nueva York en los presupuestos anuales de sus departamentos de bomberos y de policía. Por lo demás, la labor de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz es mucho más barata que la opción alternativa, que es la guerra. El costo de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz fue de cerca de 2.600 millones de dólares en 2002. En el mismo año, los gobiernos del mundo gastaron más de 794.000 millones de dólares en armas - cifra que representa el 2,5% del producto interno bruto del mundo y no hay indicios de que esa cifra vaya a reducirse.

En 1993, los costos anuales de las Naciones Unidas en sus operaciones de mantenimiento de la paz alcanzaron su nivel más alto al situarse en unos 3.600 millones de dólares, cifra que incluía los gastos de las operaciones en la ex Yugoslavia y Somalia. Para 1998, los costos se habían reducido a menos de 1.000 millones de dólares. Con el resurgimiento de las operaciones en gran escala, los costos de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz ascendieron a 3.000 millones de dólares en 2001.

El proyecto de presupuesto aprobado para las operaciones de mantenimiento de la paz correspondiente al período 2004-2005 es de 2.800 millones de dólares. Sin embargo, con las necesidades adicionales de las misiones nuevas y de reciente ampliación, y ante la posibilidad de llevar a cabo una nueva misión en el Sudán, el monto total podría aumentar en unos 2.380 millones de dólares.

Todos los Estados Miembros tienen la obligación legal de pagar la parte que les corresponde del costo de las actividades de mantenimiento de la paz en el marco de una fórmula compleja que ellos mismos establecieron. A pesar de esa obligación, en junio de 2004, los Estados Miembros adeudaban aproximadamente 1.200 millones de dólares en concepto de operaciones de mantenimiento de la paz realizadas y en curso.
Remuneración del personal de mantenimiento de la paz

Los soldados de las operaciones de mantenimiento de la paz reciben la paga de sus propios gobiernos, con arreglo a su propio grado y escala de sueldos nacional. Los países que aportan voluntariamente personal uniformado a las operaciones de mantenimiento de la paz son reembolsados por las Naciones Unidas a una tasa fija de un poco más de 1.000 dólares por soldado por mes. Las Naciones Unidas también reembolsan a los países por el equipo que aportan. En ocasiones los reembolsos se han visto aplazados debido al déficit de caja causado por la falta de pago a tiempo de las cuotas de los Estados Miembros. Como los países en desarrollo aportan la gran mayoría de los contingentes de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, esa situación añade una carga financiera adicional sobre los Estados Miembros que menos pueden encararla. Los sueldos de la policía civil y el personal civil de otro tipo se pagan con cargo al presupuesto de mantenimiento de la paz establecido para la operación de que se trate.
Quién aporta personal

 

En la Carta de las Naciones Unidas se estipula que para contribuir al mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo, todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas deben poner a disposición del Consejo de Seguridad las fuerzas armadas y las facilidades necesarias. Desde 1948, cerca de 130 naciones han aportado personal militar y de policía civil a las operaciones de paz. Aunque no se dipone de registros de todo el personal que ha desempeñado sus funciones en las misiones de mantenimiento de la paz desde 1948, se estima que hasta un millón de soldados, oficiales de policía y civiles han estado bajo la bandera de las Naciones Unidas en los últimos 56 años. En junio de 2004, el contingente de personal uniformado aportado por 97 países rebasó los 56.000 efectivos, la cifra más elevada registrada desde 1995.

A pesar del gran número de países que aportan contingentes, la mayor carga sigue recayendo en un grupo básico de países en desarrollo. En junio de 2002, los 10 principales países que aportaban contingentes a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas eran el Pakistán, Bangladesh, Nigeria, Ghana, la India, Etiopía, Sudáfrica, el Uruguay, Jordania y Kenya. Alrededor del 10% de los contingentes y de los agentes de la policía civil desplegados en las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas proceden de la Unión Europea y el 1% de los Estados Unidos.

El Sr. Jean-Marie Guéhenno, Secretario General Adjunto y jefe del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, ha recordado a los Estados Miembros que el aporte de personal militar y de policía civil bien equipado, bien adiestrado y disciplinado a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas constituye una responsabilidad colectiva de los Estados Miembros y que no cabría esperar que los países del Sur deban ni tengan que llevar solos esa carga sobre sus hombros.

En mayo de 2004, además del personal militar y de los agentes de policía, trabajaban en misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas más de 3.400 funcionarios civiles internacionales, 1.500 Voluntarios de las Naciones Unidas y cerca de 6.500 miembros del personal civil local.
¿Pueden las fuerzas de mantenimiento de la paz emplear la fuerza?

 

Con arreglo al concepto tradicional de las operaciones de mantenimiento de la paz, los miembros de esas operaciones están desarmados o provistos de armas ligeras y sólo en defensa propia pueden hacer uso de la fuerza. Sin embargo, en los últimos años los acontecimientos han dado lugar a un debate sobre la forma en que se puede aumentar la eficacia de las fuerzas de mantenimiento de la paz en misiones peligrosas y complejas, sin dejar de garantizar su imparcialidad.

Las operaciones de mantenimiento de la paz que no cuentan con los recursos y el tamaño suficientes y cuyas normas para entablar combate sean endebles han resultado ser poco adecuadas para contener a las facciones armadas que surgen en el período posterior a las guerras civiles. En algunos casos, las propias fuerzas de mantenimiento de la paz han sido blanco de ataques y han sufrido bajas. El Consejo de Seguridad ha establecido en número creciente operaciones de mantenimiento de la paz sobre la base del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas en que permite a los miembros de esas operaciones adoptar una posición firme con armamentos para crear un efecto de disuasión. Se han fortalecido las normas para entablar combate que rigen el uso de la fuerza para que los integrantes de las fuerzas de mantenimiento de la paz puedan utilizar todos los medios necesarios en las misiones en que se justifique a fin de proteger a los civiles que estén en su entorno inmediato y prevenir la violencia contra los funcionarios y el personal de las Naciones Unidas. Actualmente, las misiones de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo, Liberia, Sierra Leona, Kosovo, Timor-Leste, Burundi, Haití y Côte d'Ivoire realizan sus operaciones en el marco de mandatos con arreglo al "Capítulo VII".

Sin dejar de afirmar el derecho de los cascos azules a defenderse y defender a los que deben proteger con arreglo a su mandato, el Secretario General ha destacado que esta nueva "doctrina" no debe interpretarse como un medio de transformar las Naciones Unidas en un mecanismo para pelear guerras y que el recurso a la fuerza siempre deberá considerarse una medida de última instancia.

Nota: El Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas se titula "Acción en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión". El Capítulo VI se refiere al "Arreglo pacífico de controversias". En el Capítulo VII se explica someramente cuándo puede el Consejo de Seguridad autorizar las fuerzas armadas para "hacer efectivas sus decisiones" en relación con las amenazas a la paz, los quebrantamientos de la paz o actos de agresión.

¿Cómo cooperan las Naciones Unidas con otras organizaciones que se ocupan del mantenimiento de la paz y la seguridad?

A partir del decenio de 1990, las Naciones Unidas han participado cada vez más en asociaciones con organizaciones regionales para llevar a cabo su labor de mantenimiento de la paz. Esas asociaciones serán particularmente importantes en 2004, pues las Naciones Unidas emprenden nuevas operaciones que pondrán a prueba su capacidad actual.

Las Naciones Unidas establecieron su primera operación en despliegue conjunto con una fuerza regional de mantenimiento de la paz en Libera en 1993. Esa fuerza regional fue desplegada por la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO). En 1994, la operación de las Naciones Unidas en Georgia comenzó a trabajar con la fuerza de mantenimiento de la paz de la Comunidad de Estados Independientes. En la segunda mitad del decenio de 1990, operaciones como la UNMIBH en Bosnia y Herzegovina y la UNMIK en Kosovo trabajaron conjuntamente con la OTAN, la Unión Europea y la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa. En el Afganistán, la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad encabezada por la OTAN trabaja estrechamente con la misión de apoyo político de las Naciones Unidas.

En los últimos tiempos, otros asociados en el mantenimiento de la paz han comenzado a prestar asistencia a las Naciones Unidas en esa esfera en momentos críticos para satisfacer las necesidades no atendidas en materia de despliegue y efectivos y contribuir a la creación de capacidad de respuesta rápida. En julio de 2003, la Operación Artemis, una fuerza de la Unión Europea encabezada por Francia, estabilizó la situación en Bunia, en la provincia de Ituri de la República Democrática del Congo, donde las facciones enfrentadas estaban atacando a los civiles. La fuerza, que fue autorizada por el Consejo de Seguridad, contuvo la violencia, retiró las armas de las calles y salvó a miles de civiles. También preparó el camino para el despliegue de la Brigada de Ituri por la MONUC, la operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el Congo, antes de que la fuerza de la Unión Europea se retirara. En Liberia, en octubre de 2003, y más recientemente en Côte d'Ivoire, las fuerzas de la CEDEAO allanaron el camino para el despliegue de tropas de las Naciones Unidas. Se han tomado disposiciones similares con la misión de mantenimiento de la paz en Burundi y la Fuerza Multinacional Provisional en Haití. Además, se están formando brigadas regionales en África en el marco de la Fuerza de Reserva Africana, iniciativa de la Unión Africana aceptada y apoyada por las Naciones Unidas

Esos acuerdos de cooperación con organizaciones regionales y otras organizaciones internacionales para el fomento de la seguridad han fortalecido los esfuerzos de la comunidad internacional para poner fin a los conflictos en algunas zonas y contribuido a restablecer la confianza internacional en la utilidad de la labor que realizan las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. También ponen de manifiesto la necesidad de seguir consolidando y apoyando la paz con posterioridad a los conflictos.
¿Qué medidas se están adoptando para hacer frente al VIH/SIDA en las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz?

 

Las Naciones Unidas basan su política actual sobre el VIH/SIDA en la no discriminación y el respeto del derecho relativo a los derechos humanos a escala internacional. La prevención de la transmisión del VIH entre el personal de mantenimiento de la paz y los países anfitriones constituye una prioridad fundamental de las Naciones Unidas, que alientan firmemente al personal de mantenimiento de la paz a que se haga pruebas de detección con carácter voluntario y confidencial y haga uso de los servicios de asesoramiento, tanto antes del despliegue como en la zona de la misión. Se ha elaborado un programa uniformado de capacitación para los países que aportan contingentes para asegurar que todo el personal uniformado de mantenimiento de la paz obtenga información sobre el VIH/SIDA antes de su despliegue. Actualmente existen componentes de capacitación en las misiones y asesores sobre el VIH/SIDA en muchas operaciones de mantenimiento de la paz.

El personal de mantenimiento de la paz también lleva tarjetas del Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) que contienen información básica sobre la transmisión y el carácter de la enfermedad con el fin de fomentar la sensibilización. Además, la seguridad de la sangre y los productos sanguíneos para las transfusiones en los dispensarios de la misión se garantiza mediante la utilización de suministros procedentes de fuentes vigiladas por la Organización Mundial de la Salud.
¿Qué medidas se están adoptando para hacer frente a la trata de personas en las zonas en que se despliegan operaciones de mantenimiento de la paz?

 

En muchos casos, la trata de seres humanos es apoyada por la delincuencia organizada y por personas que están en una posición que les permite manipular las vulnerabilidades con posterioridad a los conflictos para obtener ingresos. Las Naciones Unidas están trabajando para impedir que el personal de mantenimiento de la paz se convierta en una fuente de demanda que pueda ser objeto del interés de los traficantes. Se están ejecutando programas de sensibilización destinados al personal militar y civil en las misiones nuevas y en curso, y también se están elaborando materiales de capacitación con fines concretos. Otras herramientas comprenden la orientación para la detección e identificación de esas actividades y la elaboración de legislación modelo para los planes de acción nacionales. Cualquier tipo de participación del personal de mantenimiento de la paz en la trata de seres humanos o cualquier otra forma de abuso o explotación sexual constituye una falta grave de conducta y acarrea medidas disciplinarias.

También se están realizando esfuerzos en la Sede de las Naciones Unidas y con los Estados Miembros para fortalecer los mecanismos de detección e investigación de los problemas de disciplina, así como la realización de los procesos disciplinarios y su seguimiento en las misiones..

¿Qué están haciendo las Naciones Unidas para alentar la participación de las mujeres en el mantenimiento de la paz?

 

En su resolución 1325 de 31 de octubre de 2000, el Consejo de Seguridad expresó su disposición a incorporar una perspectiva de género en las operaciones de mantenimiento de la paz e instó a que se incluyera un componente de cuestiones de género en las misiones de paz. Se han establecido oficinas que se ocupan de las cuestiones de género en misiones de paz multidimensionales y de gran tamaño y coordinadores de las cuestiones de género en las misiones pequeñas. Además, en algunas misiones se han adoptado medidas para promover el equilibrio entre los géneros en las fuerzas de policía locales y para trabajar con las fuerzas de policía recientemente reestructuradas en cuestiones relacionadas con la violencia en el hogar y la trata de seres humanos.

La necesidad de aumentar la participación de la mujer en todos los aspectos de las operaciones de paz y a todos los niveles, particularmente a los niveles más elevados del proceso de adopción de decisiones, sigue ocupando un lugar prioritario. La primera Representante Especial del Secretario General fue nombrada en 1992 en la Misión de las Naciones Unidas en Angola. Actualmente, años después, solamente hay dos mujeres que son Representantes Especiales del Secretario General (en la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Georgia - UNOMIG y en la Operación de las Naciones Unidas en Burundi (ONUB)). El Secretario General ha exhortado a los Estados Miembros a que incrementen la contratación de mujeres como observadoras militares, integrantes de las fuerzas de mantenimiento de la paz y de la policía civil.
¿Por qué deben los países aportar contigentes a las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz?

 

Todos los Estados Miembros han convenido, con arreglo a la Carta de las Naciones Unidas, en proporcionar fuerzas armadas con el fin de mantener la paz y la seguridad internacionales: el mantenimiento de la paz es una responsabilidad internacional colectiva. Las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz son una de las herramientas concretas y excepcionales de que dispone la comunidad internacional para ayudar a resolver los conflictos y evitar que las guerras internas desestabilicen a regiones enteras, cuando existen las condiciones propicias para que se obtengan resultados satisfactorios. El mantenimiento de la paz por las Naciones Unidas también es rentable cuando se compara con los costos financieros de los conflictos y su costo en vidas humanas y devastación económica.

Como inversión, las operaciones de mantenimiento de la paz encabezadas por las Naciones Unidas, en comparación con las llevadas a cabo por coaliciones especiales, tienen la clara ventaja de contar con un mecanismo incorporado para la distribución de los gastos financieros, materiales y de personal a nivel mundial. Además, el tiempo necesario para el despliegue de los recursos iniciales para las nuevas misiones se ha reducido considerablemente gracias a la capacidad de las Naciones Unidas para responder con rapidez.
¿Cuáles son algunas de las recientes operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas?

 

A diferencia de los fracasos de algunas misiones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz , que han recibido una amplia publicidad, las ocasiones en que los resultados han sido positivos no han despertado la misma atención. No es frecuente que la ausencia de conflictos ocupe los principales titulares de la prensa. Entre los ejemplos recientes de operaciones de mantenimiento de la paz que han tenido resultados satisfactorios se encuentran:
Bosnia y Herzegovina

Cuando concluyó la Misión de las Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina (UNMIBH) en diciembre de 2002, se había completado el proyecto más amplio de reestructuración y reforma de la policía emprendido por las Naciones Unidas. La UNMIBH había adiestrado y acreditado a una fuerza de policía nacional integrada por 17.000 efectivos. Además de mantener la seguridad interna, esta fuerza ha logrado avances en la lucha contra el contrabando, el tráfico de drogas y la trata de seres humanos.
Timor-Leste

A fines de 1999 se solicitó la presencia de las Naciones Unidas en Timor Oriental (actualmente Timor-Leste) para orientar a los timorenses a constituirse en un Estado, tras los actos de violencia y la devastación que se produjeron tras la celebración de una consulta encabezada por las Naciones Unidas sobre la integración con Indonesia. La Administración de Transición de las Naciones Unidas en Timor Oriental (UNTAET) desempeñó sus funciones con arreglo a un mandato multidimensional para proporcionar seguridad y mantener el orden público, mientras trabajaba con los timorenses para sentar las bases de la gestión gubernamental democrática. Las Naciones Unidas establecieron una administración efectiva, facilitaron el retorno de los refugiados, ayudaron a desarrollar los servicios civiles y sociales, aseguraron la asistencia humanitaria, apoyaron la creación de capacidad para el gobierno propio y contribuyeron a establecer condiciones para el desarrollo sostenible.

Las Naciones Unidas aún tienen una presencia de mantenimiento de la paz en Timor-Leste independiente (la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Timor Oriental, UNMISET) para prestar asistencia en la creación de las estructuras administrativas, la organización de la policía y el mantenimiento de la seguridad.
Sierra Leona

Los esfuerzos de la comunidad internacional para poner fin a 11 años de guerra civil e impulsar al país hacia la paz han permitido que Sierra Leona inicie un período de transición democrática y mejor gestión gubernamental con la asistencia de la Misión de las Naciones Unidas en Sierra Leona (UNAMSIL). Desde las elecciones de mayo de 2002, Sierra Leona ha mejorado su clima de seguridad considerablemente y sigue trabajando con miras a consolidar la paz. Entre los acontecimientos destacados que pueden mencionarse están la conclusión del desarme y la desmovilización de unos 75,000 combatientes, incluidos cerca de 7.000 niños, y la destrucción de sus armas. El personal de mantenimiento de la paz de la UNAMSIL ha construido carreteras, renovado y construido escuelas, lugares de culto y dispensarios médicos, e iniciado proyectos agrícolas y programas de bientestar social. Se prevé que la UNAMSIL se retire del país para fines de 2004, con sujeción a una evaluación cuidadosa de la seguridad regional e interna.


República Democrática del Congo

También se han logrado progresos en la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC) que, si en el año 2000 era una pequeña misión de observación, ha pasado a ser, en un primer tiempo, una misión de separación de las fuerzas y supervisión de la situación y, posteriormente, una misión de asistencia y verificación de los programas de desarme, desmovilización, repatriación, reintegración y reasentamiento, y en la actualidad una misión compleja encargada de facilitar el proceso de transición mediante la celebración de elecciones nacionales en 2005. Al mantenerse en contacto con todas las partes del gobierno de transición, la MONUC ha contribuido a crear un entorno propicio para la aprobación de leyes fundamentales relacionadas con la reforma del ejército y la policía y la competencia de los diversos ministerios e instituciones de la transición.

Una buena parte del país disfruta actualmente de un clima de paz, y se han dado pasos hacia la reunificación: la nueva bandera nacional ondea en territorios que antes estaban controlados por partes beligerantes; el río Congo se ha abierto nuevemente a la circulación; las aerolíneas comerciales vuelan entre Kinshasa y ciudades que una vez estuvieron bajo el control de los rebeldes; las redes de correos y telefonía celular se han ampliado. Ello ha permitido a la MONUC, cuyos efectivos autorizados ascienden a 10.800 soldados, desplegar contingentes hacia el distrito nororiental de Ituri, donde los disturbios proseguían a principios de 2004.
Liberia

En Liberia, la misión de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, la UNMIL, fue despachada en un tiempo récord para prestar asistencia en la aplicación de un acuerdo amplio de paz. Aun antes de que la UNMIL alcanzara el número autorizado del personal uniformado, ascendente a 15.000 efectivos, la situación de seguridad en el país mejoró considerablemente. Disminuyeron la violencia y las violaciones de la cesación del fuego, y el personal de mantenimiento de la paz allanó el camino para la prestación de asistencia humanitaria y para la desmovilización, el desarme y la reintegración de los excombatientes. Durante 2004 proseguirá el despliegue de tropas y de personal de policía civil y de asuntos civiles para facilitar el restablecimiento de la administración civil y la gestión gubernamental.

¿Por qué resulta esencial la labor de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz?

 

Allí donde las estructuras políticas inadecuadas no aseguren la transferencia de poder de una manera ordenada, donde las poblaciones insatisfechas y vulnerables sean objeto de manipulación y la competencia por los limitados recursos intensifique la ira y la frustación entre las personas atrapadas en la pobreza, los conflictos armados seguirán estallando. Esos elementos dan pábulo a la violencia en el interior de los Estados o entre ellos, y el número incontable de armas, que se pueden obtener fácilmente en todo el mundo, proporcionan los medios. Los resultados son el sufrimiento humano, en ocasiones en escala masiva, las amenazas a la paz y la seguridad internacionales más amplias, y la destrucción de la vida social y económica de poblaciones enteras.

Muchos de los conflictos de hoy pueden parecer remotos a los que no están directamente en la línea de fuego. Pero las naciones del mundo tienen que sopesar los riesgos de las medidas que se adopten contra los peligros comprobados de la inacción. El fracaso de la comunidad internacional en intentar controlar los conflictos y resolverlos por medios pacíficos puede provocar conflictos mayores en que intervengan más actores. La historia reciente ha puesto de manifiesto con qué rapidez las guerras civiles entre diferentes partes en un país pueden desestabilizar a los países vecinos y extenderse por regiones enteras. Pocos son los conflictos modernos que puedan considerarse verdaderamente "locales". A menudo generan una multitud de problemas-como el tráfico ilícito de armas, el terrorismo, el tráfico de drogas, las corrientes de refugiados, y los daños al medio ambiente. Sus repercusiones se sienten mucho más allá de la zona de conflicto inmediata. Se necesita la cooperación internacional para hacer frente a ésos y otros problemas de alcance mundial. La labor de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, basada en medio siglo de experiencia en esa esfera, es una herramienta indispensable. Su legitimidad y universalidad son excepcionales y se derivan del hecho de ser una acción emprendida en nombre de una organización mundial integrada por 191 Estados Miembros. Las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz pueden abrir puertas que de otra forma permanecerían cerradas a los esfuerzos que se realizan en la esfera del establecimiento y la consolidación de la paz para garantizar una paz duradera.

Los Estados Miembros conceden importancia a la diplomacia preventiva y el establecimiento de la paz, considerándolos como los medios más económicos para prevenir posibles controversias, impedir que las que ya existen se conviertan en conflictos y controlar y resolver conflictos existentes. El Secretario General continúa la labor encomendada por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de mantener los esfuerzos actuales y emprender nuevas acciones en este terreno. El Secretario General -- a través de sus representantes y enviados especiales, y otros emisarios, en régimen de residentes o visitantes -- participa activamente en la aplicación de estos mandatos políticos en varios países.
La diplomacia preventiva es objeto de un particular apoyo por parte de los Estados Miembros como medio de prevenir el sufrimiento humano y como alternativa a costosas operaciones político-militares para solucionar conflictos que ya han estallado. Aunque la diplomacia ha demostrado ser un buen medio para prevenir conflictos, la experiencia de las Naciones Unidas en los últimos años indica que diversas medidas pueden ejercer un efecto preventivo beneficioso: despliegue preventivo; desarme preventivo; acción humanitaria preventiva; y actividades preventivas para la consolidación de la paz, que con el consentimiento del Gobierno o Gobiernos afectados, pueden dar lugar a una amplia variedad de acciones en esferas relacionadas con la buena gobernabilidad, los derechos humanos y el desarrollo económico y social. Por este motivo, el Secretario General ha decidido que la actividad conocida como "diplomacia preventiva" pase a denominarse "acción preventiva".
El Establecimiento de la paz hace referencia al uso de medios diplomáticos para persuadir a las partes en conflicto de que cesen sus hostilidades y negocien un arreglo pacífico de sus controversias. Como ocurre con la acción preventiva, las Naciones Unidas solamente pueden actuar si las partes en conflicto así lo deciden. El establecimiento de la paz excluye pues el uso de la fuerza contra una de las partes para poner fin a las hostilidades, actividad denominada en el lenguaje de las Naciones Unidas como "imposición de la paz".
La Consolidación de la Paz se refiere a las actividades dirigidas ayudar a las naciones para cultivar la paz después de un conflicto.

La responsabilidad principal de la acción preventiva y establecimiento de la paz recae en el Departamento de Asuntos Políticos (DAP) dirigido por el Secretario General Adjunto Kieran Prendergast. 
Algunos ejemplos de medidas preventivas:

Diplomacia Preventiva / Establecimiento de la Paz

  • Identificación de posibles zonas de crisis a través de la alerta temprana.

  • Notificación oportuna y precisa al Secretario General.

  • Buenos oficios del Secretario General.

  • Mediación/Negociaciones

  • Declaraciones públicas e informes del Secretario General

  • Esclarecimiento de los hechos, misiones de buena voluntad y otras

  • Orientación y apoyo político a representantes especiales y otros oficiales superiores designados por el Secretario  General para realizar misiones especiales *

  • Asociaciones con fondos y programas así como con otros organismos del sistema de las Naciones Unidas

  • Apoyo a los órganos legislativos de las Naciones Unidas (Consejo de Seguridad, Asamblea General)

  • Valor disuasorio de las sanciones

  • Apoyo a las iniciativas de Curso II allí donde las Naciones Unidas no pueden desempeñar una función directa

 
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