Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa




descargar 431.55 Kb.
títuloFinalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa
página1/13
fecha de publicación10.08.2016
tamaño431.55 Kb.
tipoDocumentos
med.se-todo.com > Documentos > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13

Proyecto de etapa de Filosofía I

ÍNDICE

  1. El Bachillerato.

    1. Consideraciones generales

    2. El proyecto curricular

  2. Materia de Filosofía

    1. Introducción

    2. Objetivos generales

    3. Metodología

    4. Distribución de los objetivos, contenidos y criterios de evaluación

  3. Materiales curriculares


Coordinador: D. Miguel Vicente Prados.


  1. EL BACHILLERATO




    1. CONSIDERACIONES GENERALES.




El Bachillerato constituye una etapa educativa con unas características específicas y unos fines propios en el conjunto de la Educación Secundaria no Obligatoria.

Al situarse entre la Educación Obligatoria y la Enseñanza Superior se convierte en un punto en el que convergen tendencias contrapuestas. Ello exige abordar la etapa desde una perspectiva integradora y dinámica para poder captar sus peculiaridades y caracteres específicos. Es en el equilibrio entre las etapas anteriores y las posteriores donde radica la originalidad del Bachillerato.


Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa



«El Bachillerato pretende favorecer la madurez intelectual y humana de los alumnos, dotarles de los conocimientos y habilidades necesarios para desarrollar sus funciones sociales con responsabilidad y competencia, y prepararles para proseguir estudios superiores o incorporarse a la vida activa.»
De estas finalidades deriva el carácter propedéutico y terminal de esta etapa.

  • El Bachillerato tiene un carácter de preparación para estudios posteriores; pero ello no significa convertirlo en un simple prólogo de los estudios universitarios, ni trasladar a la Educación Secundaria postobligatoria esquemas científicos y didácticos específicos de niveles superiores. Se trata, más bien, de adoptar unos planteamientos que, siendo coherentes con los de la etapa educativa anterior, contribuyan a profundizar y ampliar los conocimientos desarrollados, y a incorporar la perspectiva analítica propia de las disciplinas científicas, así como un mayor rigor en la formulación del conocimiento.

  • El Bachillerato tiene, además, una función terminal, con un valor educativo en sí mismo. El Bachillerato ofrece el nivel superior de cualificación general que la sociedad actual exige a sus ciudadanos. La formación que proporciona tiene interés tanto por las posibilidades de promoción laboral como por ampliar el propio bagaje cultural.


Otro aspecto que define al Bachillerato es el equilibrio entre comprensividad y diversidad:

  • La comprensividad supone la garantía de que todos los alumnos y alumnas van a tener acceso a un tronco cultural básico y común. Se expresa en los objetivos generales de etapa, que son comunes a todas las modalidades y a las materias que las configuran, y confieren la unidad necesaria al currículo de la etapa.

  • La diversidad apunta a la posibilidad de ofrecer una respuesta educativa ajustada a la progresiva diferenciación de intereses, aptitudes y posibilidades del alumnado. La atención a la diversidad se concreta, por una parte, en las distintas modalidades del Bachillerato y en los itinerarios dentro de cada una de ellas. Por otra parte, el currículo abierto y flexible permite unas programaciones de aula diversas que respondan a las características y necesidades de los alumnos. Finalmente, la optatividad posibilita profundizar en una determinada opción, o bien, abordar temáticas más generales y menos especializadas.


El actual Bachillerato trata de corregir la orientación excesivamente academicista que había caracterizado esta etapa en épocas anteriores, para dar entrada a elementos formativos relativos a la actividad técnico-profesional. El ritmo de cambios tecnológicos que se producen en nuestra sociedad y el hecho de que el Bachillerato es la vía que conecta los dos niveles de la Educación técnico-profesional justifican esta nueva orientación.
Los alumnos y alumnas del Bachillerato
Entre los 16 y 18 años, los chicos y chicas continúan con el proceso de acentuación y afianzamiento de los cambios fisiológicos, psicológicos y sociales que marcan su transición hacia la vida adulta.


  • En el ámbito cognitivo, el desarrollo del pensamiento formal les permite asumir nuevas habilidades y otros papeles sociales, y adquirir valores morales superiores. El razonamiento formal les permitirá operar sobre proposiciones y no sólo sobre objetos reales y concretos; les posibilitará enfocar la resolución de un problema atendiendo a todas las situaciones y relaciones posibles, formular hipótesis explicativas y verificarlas sistemáticamente mediante procesos deductivos y experimentales, así como someter los resultados a las pruebas de un análisis deductivo.




  • Los ámbitos de desarrollo de la autonomía personal y la inserción social aparecen muy ligados en esta etapa. Los chicos y chicas de estas edades suelen estar muy preocupados por agradar a los demás y por conformar sus actitudes y acciones a las normas sociales, sobre todo a las que rigen el grupo de iguales. Paralelamente, muestran un marcado interés por diferenciarse, por construir su propia imagen y personalidad, y su propio proyecto de vida. Es el período de consolidación de la identidad personal, que se concreta en la adquisición de una conciencia moral autónoma, de reciprocidad; en la adopción de valores significativos; y en la elaboración de un concepto de sí mismo acompañado de una autoestima básica.


Este proceso de afirmación personal tiene lugar mediante la inserción en una «cultura de edad», que se caracteriza por un estilo de vida peculiar y unos hábitos y valores propios. Las nuevas potencialidades cognitivas les permiten reflexionar sobre sí mismos, sobre su entorno; así como una posible apertura al diálogo con los demás si se propicia un clima de participación democrática, tanto en el entorno escolar como en el familiar.


  • La etapa se presenta como el momento de la elección vocacional, de la adopción de creencias y actitudes, del compromiso con valores, del proyecto de vida y, sobre todo, de la formación de la identidad personal y el afianzamiento de una personalidad capaz de autoevaluarse y rectificar, según el proyecto de vida trazado.



La metodología en el Bachillerato
La forma de organizar la acción didáctica en el aula y el carácter que se otorga a cada uno de los elementos del currículo configuran un singular estilo educativo y un clima escolar que tienen una repercusión directa en el desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Si bien existen metodologías diversas que permiten desarrollar intenciones educativas similares, puede resultar conveniente considerar algunas orientaciones que guíen la toma de decisiones metodológicas en esta etapa.
Si consideramos el aprendizaje como un proceso social y personal que el alumno construye al relacionarse de forma activa con las personas y con la cultura, es fácil comprender la importancia que la interacción social y el lenguaje tienen en el aprendizaje. Por ello, será conveniente que el diálogo, el debate y la confrontación de ideas e hipótesis constituyan un elemento importante en la práctica en el aula.
La progresiva consolidación del pensamiento abstracto permite que la investigación como método de trabajo adopte procedimientos y formulaciones conceptuales más próximos a los modelos científicos. Por ello, la aplicación del método científico debería cobrar especial relevancia en esta etapa, y de este modo, potenciarse las técnicas de indagación e investigación. Por otra parte, será conveniente que el profesorado contemple su labor docente como un trabajo fundamentado, sometido a revisión y contraste.
Aprender supone modificar y enriquecer los esquemas de conocimiento de que disponemos para comprender mejor la realidad y actuar sobre ella. Convendrá, por lo tanto:

  • Partir de lo que los alumnos y alumnas conocen y piensan sobre un tema concreto.

  • Conectar con sus intereses y necesidades.

  • Proponerles, de forma atractiva, una finalidad y una utilidad claras para los nuevos aprendizajes, que justifiquen el esfuerzo y la dedicación personal que se les va a exigir.

  • Mantener una coherencia entre las intenciones educativas y las actividades que se realizan en el aula.

  • Favorecer la aplicación y transferencia de los aprendizajes a la vida real.


El progreso científico y tecnológico de la sociedad en que vivimos reclama una diversificación de los medios didácticos que se utilizan en el aula. La acción docente debería aprovechar las variadas y sugerentes posibilidades que ofrecen los medios didácticos para favorecer, enriquecer y motivar el aprendizaje. La actividad en el aula también es un espacio adecuado para realizar un análisis crítico de estos medios.
Conviene señalar que estos medios están al servicio del proyecto educativo que se quiere llevar a cabo, y no al revés; por lo tanto, deben adaptarse a las finalidades educativas que se persigan.
La distribución de espacios y tiempos en el aula, la modalidad de agrupamientos de los alumnos, el tipo de actividades... deben entenderse de una forma dinámica, adaptándose en cada momento a las necesidades e intenciones educativas que se persigan, con el fin de crear un entorno que posibilite el aprendizaje.
El desarrollo del currículo del Bachillerato reclama al profesor un papel de guía y facilitador del aprendizaje, y hará realidad el conjunto de normas y decisiones que regularán la acción en el aula. Dada la complejidad de las variables que entran en juego, es muy necesario el trabajo en equipo de todos los implicados.

El aprender a aprender en el Bachillerato. Las estrategias de aprendizaje
La consolidación de la autonomía de los alumnos, que está presente en el horizonte educativo del Bachillerato, supone que éstos adquieran unas estrategias personales para hacer frente a las distintas situaciones de la vida, tanto en el terreno cognitivo como en el social y moral.
En el ámbito intelectual, el alumno autónomo delimita unos objetivos para cada aprendizaje que inicia y unos mecanismos e indicadores que le permitirán valorar al final si ha conseguido los fines previstos. Asimismo, traza un plan, un recorrido de aprendizaje y selecciona las técnicas más adecuadas para conseguir el objetivo fijado y las que mejor se adaptan a las características de la materia y a su propia manera de aprender, a sus habilidades y limitaciones.
A medida que avanza en su aprendizaje va controlando el proceso que sigue y comprueba si cumple las metas previstas, rectificando cuando es necesario y ajustando su actuación al logro de los fines establecidos.

Por último, evalúa los resultados obtenidos, el grado de consecución de los objetivos, la validez de las técnicas utilizadas, de la estrategia seguida y del recorrido trazado, y extrae conclusiones para futuras actuaciones.

Este perfil de alumno autónomo, que sabe estudiar, que sabe aprender, encaja con total fidelidad con el del alumno estratégico. El siguiente cuadro presenta de forma esquemática el proceso de toma de decisiones del estudiante estratégico.
Antes:

Proyecto (¿Qué haré?): ¿Qué pretendo con este material? ¿Qué sé y qué no sé de este asunto? ¿Cómo funciono en el aprendizaje?

Planifico (¿Cómo lo haré?): ¿Qué pasos tengo que dar? ¿Por qué? ¿De qué echaré mano?
Durante:

Regulo (¿Cómo controlo si voy bien?): ¿Cómo sabré si voy bien, si estoy siguiendo el plan y si va dando resultado?
Después:

Evalúo (Compruebo si he conseguido lo que pretendía.): ¿Cómo sabré que he conseguido lo que pretendía?

Reviso el recorrido (Obtengo experiencia para otros casos y estudios.): ¿Cómo ha ido todo el proceso?
Como cualquier otro aprendizaje, la adquisición de estrategias responde a un proceso en el que el profesor tiene un papel determinante.

El profesor puede contribuir de una forma muy activa a que sus alumnos sean estratégicos. Con el empleo de diversos procedimientos (modelado, representaciones gráficas, explicaciones...) muestra a sus alumnos las estrategias que él utiliza para desarrollar una unidad didáctica: qué pretende, qué recorrido va a seguir, por qué selecciona unas actividades u otras, por qué utiliza unos recursos u otros, cómo sabe si se han conseguido los objetivos, etc.

Esta manera de proceder, cuando es puesta en práctica por todo el equipo de profesores, ofrece a los alumnos una amplia muestra de posibles estrategias ante distintas situaciones de aprendizaje. Poco a poco éstos las irán incorporando de una manera consciente a su forma de proceder, sabrán cuáles utilizar, cuándo, cómo y por qué, y estarán en condiciones de escoger las que mejor se adapten a sus características personales, estilos de aprendizaje y las intenciones que persiguen.

Modalidades y materias en el Bachillerato
El Bachillerato contempla la posibilidad de que el alumno pueda elegir entre diferentes modalidades:

  1. Artes

  2. Ciencias de la Naturaleza y de la Salud

  3. Humanidades y Ciencias Sociales

  4. Tecnología


Con esto se pretende dar respuesta a la diversidad de intereses, motivaciones y aptitudes de los alumnos y alumnas de estas edades.
Las enseñanzas del Bachillerato se organizan en materias comunes, materias propias de cada modalidad y materias optativas.


  • Las materias comunes del Bachillerato son las siguientes:




    1. En primer curso:

      • Educación Física

      • Filosofía I

      • Lengua Castellana y Literatura I

      • Primera Lengua Extranjera I




    1. En segundo curso:




      • Filosofía II

      • Historia

      • Lengua Castellana y Literatura II

      • Primera Lengua Extranjera II




  • Las materias propias de la modalidad de Artes son las siguientes:




    1. En el primer curso:

      • Dibujo Artístico I

      • Dibujo Técnico I

      • Volumen




    1. En el segundo curso:

      • Dibujo Artístico II

      • Dibujo Técnico II

      • Fundamentos de Diseño

      • Historia del Arte

      • Imagen

      • Técnicas de Expresión Gráfico-Plásticas




  • Las materias propias de la modalidad de Ciencias de la Naturaleza y de la Salud son las siguientes:




    1. En el primer curso:

      • Matemáticas I

      • Física y Química

      • Biología y Geología

      • Dibujo Técnico I




    1. En el segundo curso:

      • Matemáticas II

      • Física

      • Dibujo Técnico II

      • Biología

      • Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente

      • Química




  • Las materias propias de la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales son las siguientes:




    1. En el primer curso:

      • Historia del Mundo Contemporáneo

      • Latín I

      • Griego I

      • Economía

      • Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales.




    1. En el segundo curso:

      • Economía y Organización de Empresas

      • Geografía

      • Griego II

      • Historia del Arte

      • Historia de la Música

      • Latín II

      • Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales II




  • Las materias propias de la modalidad de Tecnología son las siguientes:




    1. En el primer curso:

      • Matemáticas I

      • Física y Química

      • Tecnología Industrial I

      • Dibujo Técnico I




    1. En el segundo curso:

      • Matemáticas II

      • Física

      • Tecnología Industrial II

      • Dibujo Técnico II

      • Electrotecnia

      • Mecánica.


En cada curso del Bachillerato los alumnos y alumnas cursarán cuatro materias comunes, tres materias propias de la modalidad elegida y dos materias optativas. De las dos materias optativas, una será Segunda Lengua Extranjera (I y II), y la otra deberá elegirse entre:

  • Las restantes materias propias de la modalidad cursada.

  • Las materias propias de las demás modalidades que se imparten en el centro.

  • Materias propias de otras modalidades no impartidas en el centro (siempre que se cuente con autorización para ello).

  • Cualquiera de la incluidas en la siguiente relación:

    • Ciencia, Técnica y Sociedad

    • Ecología

    • Estética

    • Geografía de Andalucía

    • Geografía General

    • Informática aplicada

    • Música

    • Medios de comunicación

    • Psicología

    • Talleres Artísticos y de Orientación Profesional



    1. EL PROYECTO CURRICULAR


Los centros docentes concretarán y completarán el currículo del Bachillerato elaborando proyectos curriculares que respondan a las necesidades de los alumnos. Con ello se dota a los centros de la autonomía pedagógica necesaria para desarrollar el currículo y adaptarlo a las características del entorno social y cultural.

Algunos de los elementos que pueden formar parte de estos proyectos son los siguientes:

  1. Organización de las materias propias de las modalidades impartidas en el centro y de las materias optativas ofrecidas.

  2. Criterios sobre la evaluación de los alumnos, en particular, sobre el modo de llevar a efecto su evaluación colegiada.

  3. Criterios sobre la evaluación del desarrollo del currículo en las enseñanzas del Bachillerato.

  4. Plan de orientación educativa y profesional.

  5. Las programaciones elaboradas por los distintos departamentos o seminarios.


Adecuación de los objetivos generales de etapa
Los profesores adecuarán los objetivos generales de etapa al contexto socioeconómico y cultural del centro y a las características de los alumnos, teniendo en cuenta lo establecido en el proyecto educativo, y realizarán una interpretación de las capacidades implícitas en ellos y su repercusión en las distintas materias. De esta manera, los objetivos generales podrán convertirse en un útil referente para la evaluación, para decidir la opción metodológica, para determinar el enfoque de los contenidos... A título orientativo, Edebé ofrece un ejemplo de interpretación de los objetivos del Bachillerato que pueda servir como material de partida para el trabajo en los centros.
Objetivo


  1. Profundizar en el conocimiento de la lengua castellana, atendiendo a las peculiaridades del habla andaluza y al desarrollo de la competencia lingüística necesaria para comprender y producir mensajes orales y escritos, adecuados a diferentes contextos, con propiedad, autonomía y creatividad.


Interpretación
Ello implica:

  • Comprender y valorar críticamente el sustrato que subyace en el idioma.

  • Comprender y elaborar mensajes ajustados a diferentes intenciones y contextos comunicativos, con el empleo de las posibilidades y los recursos expresivos del lenguaje de forma autónoma y creativa.

  • Obtener, seleccionar y analizar críticamente la información procedente de fuentes diversas, contrastándola y valorando su utilidad en función de las finalidades previstas.

  • Mostrar inquietud por mejorar y progresar en las propias capacidades expresivas.

  • Desarrollar estrategias para elaborar y transmitir informaciones de forma estructurada y ajustada al método de las distintas materias.

  • Conocer y utilizar correctamente el habla andaluza como vehículo de expresión propio de la comunicación cotidiana en Andalucía, respetarla y valorarla.



  1. Expresarse con fluidez y corrección en una lengua extranjera, así como comprender y comunicar mensajes en una segunda lengua extranjera.


Expresarse con fluidez y corrección supone:


  • Obtener la información global y específica de producciones orales y escritas, captando el sustrato cultural propio de la sociedad en que se produce.

  • Dominar los recursos expresivos básicos y utilizarlos con precisión y autonomía en diferentes contextos e intenciones comunicativos.

  • Mostrar interés por progresar en el dominio de la lengua, manifestando inquietud por actualizar los conocimientos y utilizarlos reflexivamente para controlar y corregir las propias producciones.



  1. Desarrollar hábitos de vida saludable, especialmente los que se relacionan con la práctica habitual del ejercicio físico y el deporte, comprendiendo y valorando la incidencia que tienen diversos actos y decisiones personales en la salud individual y colectiva.


Ello implica:

  • Conocer y valorar críticamente las repercusiones que sobre la salud y la calidad de vida tienen determinadas prácticas (vida sedentaria, dieta desequilibrada, consumo de drogas...) y adquirir unos hábitos relacionados con el ocio constructivo y con la práctica regular del ejercicio físico y deportivo.

  • Comprender el funcionamiento del cuerpo humano, de manera que contribuya a una mejor aceptación de los cambios propios de la adolescencia que facilite el desarrollo de una sexualidad sana y responsable.

  • Adquirir un comportamiento responsable en la vía pública tanto en la condición de peatón, como en la de conductor (sobre todo de motocicletas).



  1. Analizar y valorar críticamente las realidades del mundo contemporáneo y los antecedentes y factores que influyen en él.


Con este objetivo se pretende:

  • Caracterizar las sociedades humanas como realidades complejas, a través de la identificación de la pluralidad de modelos organizativos, el análisis de la diversidad de factores implicados y la valoración de la riqueza de los distintos sistemas culturales.

  • Desarrollar la sensibilidad ante las desigualdades que afectan a las personas y a los pueblos en la actualidad, y rechazar cualquier tipo de violencia o discriminación, valorando la libertad, la justicia y la vida de los seres humanos.



  1. Comprender los elementos fundamentales de la investigación y del método científico, utilizándolos con rigor en el estudio de los objetos de conocimiento específicos de las diferentes disciplinas y en situaciones relacionadas con la experiencia cotidiana, personal o social.


Ello significa:

  • Adquirir unas estrategias de razonamiento y trabajo que favorezcan una autonomía intelectual y permitan a los alumnos controlar y regular sus propios procesos de aprendizaje.

  • Ser riguroso, preciso y sistemático en el trabajo de los contenidos específicos de las diferentes materias, y en el análisis y en la valoración de situaciones de su entorno o de la sociedad en general.

  • Familiarizarse con la manera habitual del trabajo científico y de la elaboración del conocimiento, huyendo de la improvisación y de la superficialidad y desarrollando actitudes de reflexión en la búsqueda de la verdad.

  • Adquirir capacidades para identificar y definir problemas, formular y verificar hipótesis, y establecer, argumentar y contrastar conclusiones en relación con los distintos campos del conocimiento.




  1. Posibilitar una madurez personal, social y moral que permita actuar de forma responsable y autónoma, valorando el esfuerzo y la capacidad de iniciativa.


Tal madurez representa:

  • Ser capaz de adquirir compromisos en el estudio, en la relación social, consigo mismo; poner los medios para llevarlos a cabo, y asumir las responsabilidades que conlleven.

  • Adoptar una actitud positiva y tenaz hacia la superación de las dificultades, desarrollar estrategias para la resolución de conflictos, y abrirse a las aportaciones y sugerencias de otros, así como a la ayuda y a la solidaridad hacia los demás.

  • Afianzar la identidad y la autoestima personales, mostrando inquietud por indagar en el sentido último de las cosas y de la propia existencia, y adoptar un sistema ético de valores que permitan el crecimiento personal y social.



  1. Analizar los mecanismos básicos que rigen el funcionamiento del medio físico y natural, valorar las repercusiones que sobre él tienen las actividades humanas y participar de forma solidaria en el desarrollo, defensa, conservación y mejora del medio socionatural.


Ello supone:

  • Comprender el funcionamiento del medio físico y natural para poder analizar y valorar la incidencia que sobre él tiene la actividad humana.

  • Asumir actitudes responsables y comprometidas en la conservación y en la mejora del entorno social, y un conocimiento fundamentado de su problemática.

  • Adoptar hábitos de consumo racional, y mostrar actitudes solidarias hacia los colectivos más desprotegidos. Debe valorarse la importancia de participar en iniciativas solidarias.

  • Consolidar una conciencia clara sobre la importancia de la conservación del patrimonio social y cultural, y mostrarse críticos hacia modelos de desarrollo basados en la explotación abusiva de los recursos.



  1. Conocer y valorar el patrimonio natural, cultural e histórico de Andalucía, y contribuir a su conservación y mejora, así como entender la diversidad lingüística y cultural como un derecho y un valor de los pueblos y de los individuos, en el marco de su inserción en la diversidad de comunidades del Estado español y en la comunidad de naciones.


Con este objetivo se pretende:

  • Desarrollar en los alumnos la conciencia de pertenecer a una comunidad e implicarle como ciudadano activo en los proyectos y en las iniciativas culturales de su comunidad.

  • Fomentar una actitud favorable hacia el conocimiento y la valoración del patrimonio andaluz. Para ello, debe adquirir compromisos relacionados con la conservación y la mejora de esa riqueza cultural.

  • Entender la diversidad lingüística y cultural como un derecho y un deber de los pueblos y de los individuos; valorarla como elemento enriquecedor de su patrimonio y reconocer la riqueza personal que representa la relación con personas pertenecientes a otras culturas y a otras lenguas.



  1. Dominar los conocimientos científicos y tecnológicos fundamentales y las habilidades básicas propias de la modalidad escogida, así como sus aplicaciones e incidencia en el medio físico, natural y social.


Dominar los conocimientos y las habilidades significa:

  • Captar la organización y la estructura de los contenidos de las distintas materias, estableciendo relaciones entre ellos y con otros conocimientos, y utilizarlos eficazmente en las situaciones pertinentes; así como para realizar nuevos aprendizajes.

  • Conocer las técnicas y los procedimientos propios del trabajo intelectual en las distintas materias, seleccionarlos conscientemente en función del objetivo previsto y aplicarlos correctamente, con la autorregulación del proceso seguido.

  • Desarrollar el sentido crítico respecto al progreso científico y técnico, con la valoración ponderada de su contribución a la mejora de la calidad de vida y con el rechazo a posibles aplicaciones que atenten contra las personas o el entorno.



  1. Desarrollar la sensibilidad artística y literaria como fuente de formación y enriquecimiento cultural.


Desarrollar la sensibilidad requiere:

  • Conocer los diferentes códigos y las técnicas propios de la expresión artística y literaria, y saberlos identificar y valorar en una obra.

  • Mostrar inquietud por enriquecer la formación que se posee y actualizarla, interesándose por las innovaciones y las nuevas tendencias que aparecen en la sociedad.

  • Disfrutar de la obra artística o con la lectura, y desarrollar el sentido crítico para captar los valores que encierran o para dar argumentos contra el fraude, la mediocridad u otro tipo de carencias.



  1. Conocer las creencias, actitudes y valores básicos de nuestro patrimonio cultural para valorarlos críticamente y poder actuar de forma autónoma desarrollando actitudes solidarias, tolerantes y que promuevan la igualdad frente a todo tipo de discriminaciones.




  • Conocer las creencias, las actitudes y los valores básicos de nuestra tradición y patrimonio cultural, identificarlos en sus manifestaciones cotidianas y valorarlos con rigor.

  • Asumir los valores propios de la sociedad que les rodea, y desarrollar una progresiva autonomía moral que les permita elegir sus propios códigos éticos y morales, y comprometerse con ellos.

  • Apreciar la herencia cultural recibida y asumir compromisos responsables de mejora de uno mismo y del entorno de relación, de modo que la solidaridad, la tolerancia, etc., se conviertan en práctica habitual en su vida cotidiana.



Las enseñanzas transversales en el Bachillerato
En una concepción integral de la educación, la educación social y la educación moral son fundamentales para procurar que los alumnos adquieran comportamientos responsables en la sociedad, siempre con un respeto hacia las ideas y creencias de los demás.

El carácter integral del currículo implica también la necesidad de incluir elementos educativos básicos (enseñanzas transversales) en las diferentes áreas, tales como la Educación moral para la convivencia y la paz, la Educación para la salud, el Tratamiento de la coeducación, la Educación ambiental, la Educación del consumidor y usuario, la Educación vial, que no están limitados a ninguna área concreta, sino que afectan a los diferentes ámbitos de la vida.

Tratamiento de las enseñanzas transversales
La incorporación de estas enseñanzas en las materias supone que se les va a dar un tratamiento sistemático, planificado y pedagógicamente graduado como a todos los demás contenidos. Consecuentemente, habrá que comenzar por su inclusión en el proyecto curricular, delimitando su alcance y tomando decisiones en torno a su tratamiento, orientación y sentido. Para ello pueden seguirse estos pasos:


  1. Clarificación del alcance y significado de cada enseñanza transversal.


Supone definir desde la propia línea educativa del centro la concepción que se tiene de las distintas enseñanzas transversales. Ello conducirá a la formulación de unos objetivos, contenidos y criterios de evaluación para cada una de ellas.


  1. Distribución por áreas de los contenidos de cada enseñanza transversal.


Implica asignar a las diversas áreas la parte que cada una de ellas puede realizar (sin forzarse ni deformarse) en el trabajo sobre la enseñanza transversal, sea en los aspectos de concepto, procedimiento o actitud. Se constatará que algunos de estos contenidos ya estaban inicialmente incluidos en el currículo del área.

A partir de este momento, el desarrollo y concreción de los contenidos de la enseñanza transversal sigue paralelo al de los contenidos propios de cada área:

  • Distribución por cursos, determinando la extensión y profundidad con que se trabajará cada enseñanza transversal en cada curso en concreto, atendiendo al momento evolutivo de los alumnos y al proceso de aprendizaje.

  • Concreción y programación de las unidades didácticas. El trabajo específico y concreto se realiza con la elaboración de unidades didácticas en las que se delimitan con el resto de contenidos del área en cuestión, y se favorece un trabajo integrado y progresivo de los distintos procesos de aprendizaje.



Metodología
En el trabajo de las enseñanzas transversales, y de los valores en general, es especialmente importante respetar la libertad del alumno/a y su ritmo de progreso, buscando siempre una respuesta libre y personal.

Como en todo aprendizaje, también en el trabajo de las enseñanzas transversales han de combinarse de forma armónica conceptos, procedimientos y actitudes.

Las enseñanzas transversales tienen carácter de valor. La asunción de un valor como norma habitual de conducta requiere un proceso apropiado:

  1. Acercamiento al valor, para conocerlo, descubrirlo como tal y apreciarlo.

  2. El segundo paso comporta escoger las creencias y conductas entre varias alternativas, después de una consideración de las consecuencias, y adherirse a ellas; es decir, una elección y adhesión realizada libremente.

  3. Incorporación del valor en la conducta, hasta obrar habitualmente de acuerdo con él. La asunción de un valor es completa cuando se hace norma de actuación que la persona comprende y acepta razonadamente, cuando se convierte en conducta consistente, constante y mantenida, que llega a caracterizar a la persona.


A continuación exponemos la interpretación que cabe hacer de cada una de las enseñanzas transversales y detallamos sus objetivos generales y los de la etapa:


EDUCACIÓN MORAL

1. Sentido y alcance
La Educación moral no tiene por qué ser una imposición externa de valores y normas de conducta, pero tampoco se reduce a la adquisición de habilidades personales para adoptar decisiones puramente subjetivas.

La Educación moral pretende la formación de personas autónomas y dialogantes, capaces de elaborar sus propios juicios morales. Debe ser un ámbito de reflexión individual y colectiva que permita elaborar racional y autónomamente principios generales de valor y normas de conducta contextualizadas, asimismo debe capacitar a los educandos para adoptar un tipo de conductas personales coherentes con los principios y normas que hayan construido.

2. Objetivos generales
Los principales objetivos que se le asignan son:

  • Desarrollar las estructuras universales de juicio moral que permitan la adopción de principios generales de valor tales como la justicia o la solidaridad.

  • Adquirir las competencias dialógicas que predisponen al acuerdo justo y a la participación democrática.

  • Construir una imagen de sí mismo y del tipo de vida que se desea llevar acorde con los valores personales deseados.

  • Formar las capacidades y adquirir los conocimientos necesarios para comprometerse en un diálogo crítico y creativo con la realidad que permita elaborar normas y proyectos contextualizados y justos.

  • Adquirir las habilidades necesarias para hacer coherente el juicio y la acción moral, y para impulsar la formación de una manera de ser deseada.

3. Objetivos en el Bachillerato


  • Desarrollar un proyecto personal diseñado de acuerdo con valores y principios para impulsar una personalidad consciente de su identidad, autónoma y coherente con sus criterios.

  • Asumir las estructuras universales de juicio moral que conduzcan a la acción justa y solidaria.

  • Utilizar las habilidades dialógicas necesarias como criterio de acuerdo y respecto de las actuaciones interpersonales y como compromiso de entendimiento en las situaciones conflictivas.

  • Analizar los mecanismos y valores que rigen el funcionamiento de la sociedad a partir del análisis de la realidad social y adoptar una actitud crítica de acuerdo con principios y normas éticas.

  • Valorar y asimilar elementos positivos de otros patrones culturales en un proceso de enriquecimiento personal y social.

  • Desarrollar hábitos de conducta social y habilidades de comportamiento cívico para participar de manera activa en un proyecto de convivencia dentro de una sociedad pluricultural.



EDUCACIÓN CÍVICA

1. Sentido y alcance
La Educación cívica pretende la formación de personas dispuestas a comprometerse en una relación personal y en una participación social basada en el uso crítico de la razón, la apertura a los demás y el respeto por los Derechos Humanos.


2. Objetivos generales
Los principales objetivos que se le asignan son:

  • Potenciar el compromiso del sujeto en la comprensión crítica de la realidad personal y social y en la mejora de esta realidad.

  • Comprender, respetar y construir normas de convivencia justas que regulen la vida colectiva.

3. Objetivos en el Bachillerato


  • Desarrollar el compromiso personal de participación en proyectos sociales relativos al respecto a los Derechos Humanos, defensa del medio ambiente y del patrimonio cultural, solidaridad y cooperación con grupos sociales y comunidades desfavorecidas.

  • Relacionarse con otras personas y participar en actividades de grupo, valorando como enriquecedoras las diferencias entre las personas y manteniendo una actitud activa de rechazo de cualquier tipo de discriminación.

  • Comprender, respetar, elaborar y adoptar como criterios de actuación proyectos y normas de convivencia que regulen la vida colectiva de una manera realista y justa.



EDUCACIÓN PARA LA PAZ

1. Sentido y alcance
La Educación para la paz debe interpretarse atendiendo a dos aspectos básicos que la sustentan:

  • La paz debe ser entendida como una paz positiva, no como la no guerra (paz defensiva). Si bien tras las guerras mundiales se habla de una educación para la no violencia, para el desarme..., el actual concepto de educación para la paz se apoya en la concepción gandhiana de la paz positiva (años sesenta) que persigue la formación en valores de la persona y entiende por no violencia la búsqueda de la verdad a través del desarrollo de la autonomía y la autoafirmación personal.

  • La perspectiva creativa del conflicto, que entiende el conflicto como una situación natural, que debe resolverse por las vías de la no violencia y dar oportunidad de desarrollar aspectos humanitarios.

2. Objetivos generales
Los principales objetivos que se le asignan son:

  • Educar para la autonomía y la autoafirmación de la persona.

  • Educar en la solidaridad (no indiferencia, compromiso, acción pedagógica y social).

  • Educar en la tolerancia (aceptación de la diversidad, no discriminación, vivencia de los Derechos Humanos).

  • Educar en el afrontamiento no violento de los conflictos (cooperación, diálogo, técnicas de resolución y lucha no violentas).


3. Objetivos en el Bachillerato


  • Valorar positivamente la autoestima, la seguridad y la libertad personales como elementos indispensables para ponerlos al servicio de los otros y para contribuir a la autoafirmación, desarrollo y enriquecimiento armónico de la humanidad.

  • Analizar conflictos sociales (injusticia, violencia, subdesarrollo) que se viven alrededor, considerando sus causas, para desarrollar las capacidades y actitudes que promueven la resolución no violenta de los conflictos.

  • Desarrollar actitudes dialogantes y tolerantes a partir de las bases éticas del sistema democrático, para predisponerse al acuerdo justo y a la participación democrática.

  • Reflexionar sobre los derechos fundamentales de la persona, su reconocimiento en la Declaración Universal de los Valores Humanos, y su importancia en el mundo actual.

  • Aceptar la diversidad (lingüística, étnica y cultural) rechazando críticamente cualquier forma de discriminación.

  • Comprometerse en la defensa activa de los derechos y deberes de las personas como base para el respeto y la dignidad de los seres humanos.


EDUCACIÓN PARA LA SALUD

1. Sentido y alcance
Tradicionalmente la salud se ha considerado como la ausencia de enfermedades. Este concepto en los últimos años ha sufrido una profunda evolución.

La Organización Mundial de la Salud, en 1946, la definió como un estado completo de bienestar físico, mental y social. Posteriormente, en 1985, conceptualizaba la salud como la capacidad de realizar el propio potencial personal y responder de forma positiva a los retos del ambiente. Esta segunda aproximación al concepto de salud parece la más aceptada socialmente.

Reflexionemos sobre qué es y cómo se entiende la salud, y estas reflexiones nos permitirán fundamentar las bases sobre las que proyectar el programa de educación para la salud.

La salud no es estática, es una conquista continua. No se trata de algo acabado, sino de un proceso continuo y permanente.

La salud supone un estilo o calidad de vida del que cada personas es responsable.

La salud implica un cuidado corporal tanto físico como mental, una buena alimentación e higiene, una naturaleza cuidada y limpia, unas relaciones afectivas equilibradas, una autoestima, seguridad y confianza en uno mismo.

La salud es un reto y un proyecto para la solidaridad. La salud tiene una proyección de carácter social: es la conquista de la calidad de vida para todos.

La salud es adaptarse al entorno y modificarlo para hacerlo más humano y saludable.

2. Objetivos generales
La Educación para la salud en la escuela tiene como objetivos:

  • Adquirir hábitos sanos, valorándolos como un aspecto de la calidad de vida.

  • Favorecer una interacción positiva con las personas.

  • Desarrollar la autoestima y la autonomía necesarias para construir un proyecto de vida saludable.

  • Contribuir a la toma de conciencia de todo lo que no conduce a un bienestar físico y mental de las personas y rechazarlo.

3. Objetivos en el Bachillerato


  • Identificar y evaluar el propio estilo de vida para establecer cambios en aquellas prácticas nocivas para la salud.

  • Tomar conciencia de la responsabilidad de las propias acciones en la creación de relaciones mentalmente sanas basadas en la empatía, la ayuda y la tolerancia.

  • Ampliar la comprensión de la imagen de uno mismo e identificar las influencias sociales y mediáticas en la formación de una imagen sana y equilibrada que le permita superar las dificultades y tomar decisiones con autonomía y responsabilidad.

  • Adquirir una actitud crítica y de rechazo de las prácticas individuales y colectivas nocivas para transformarlas en más saludables a través de acciones consistentes y progresivas desde un enfoque global de la salud.

  • Valorar y reflexionar sobre las causas y las consecuencias individuales y sociales relacionadas con las drogodependencias para favorecer la elaboración de valores fundamentales y, como consecuencia, actitudes críticas y de rechazo.

  • Mantener una actitud crítica constructiva y continuada con las prácticas individuales o colectivas relacionadas con el tiempo libre.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13

similar:

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconFinalidades del Bachillerato. Carácter de la etapa
«El Bachillerato pretende favorecer la madurez intelectual y humana de los alumnos, dotarles de los conocimientos y habilidades necesarios...

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconFinalidades del Bachillerato. Carácter de la etapa
«El Bachillerato pretende favorecer la madurez intelectual y humana de los alumnos, dotarles de los conocimientos y habilidades necesarios...

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconContenidos que se imparten en el Área de Tecnología a lo largo de...

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconObligacion aduanera –Surge por la introducción de mercancías extranjeras...

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconCon reconocimiento oficial de la secretaria de educacion del departamento...

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconCalendarización del evento nacional estudiantil de ciencias básicas 2016, Etapa Local

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconLos signos del Zodíaco y su carácter

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconEstablecer las pautas a seguir en la aplicación del régimen de Admisión...

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconDirección: Av. Los Fresnos 1233 1ra Etapa Urb. Portada del Sol, La Molina. Lima 33 Perú

Finalidad del Bachillerato. Carácter de la etapa iconA el ruido: sordera profesional b vibraciones y trepidaciones. A...


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com