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Universidad Pablo de Olavide

Departamento de Humanidades

La Exposición


Belén Foncueva García.

Claudia Schmitt Baeza.

Composición y análisis de textos españoles.

Penélope Recio Garrido. 2º MT1 TEI Alemán.

17/12/09

Índice


  1. Resumen. 4

  2. Introducción. 4

  3. Parte teórica. 4-24

3.1. ¿Qué es la exposición? 4-5

3.2. Desarrollo de los textos expositivos. 6-7

3.3. Estructuras de los textos expositivos. 7-13

3.3.1. La exposición de estructura narrativa. 7-9

3.3.2. La exposición de estructura descriptiva. 9-11

3.3.3. La exposición de estructura argumentativa. 11-13

3.4. Modalidades de textos expositivos. 13-15

3.4.1. Modalidad divulgativa o informativa. 13-14

3.4.2. Modalidad especializada o argumentativa. 14-15

3.5. La descripción como elemento de la exposición. 15-17

3.5.1. Tipos. 16

3.5.2. Características de la descripción técnica. 17

3.6. Técnicas más frecuentes empleadas en la exposición. 18-19

3.6.1. Disposición. 18

3.6.2. Ejemplos. 18

3.6.3. Guión y resumen. 18-19

3.7. Características lingüísticas. 19-20

3.7.1. Estructuras sintácticas. 19

3.7.2. Léxico. 19-20

3.8. Tipos de textos expositivos orales. 20

3.9. Tipos de textos expositivos escritos. 20-23

4. Parte práctica. 24-39

5. Conclusión. 39

6. Bibliografía. 40

1. Resumen.
En este trabajo tratamos los textos expositivos partiendo de su definición y continuando con un desglose de sus características y estructuras. Cada nueva característica o estructura es estudiada siempre del mismo modo: partiendo de una definición y prosiguiendo luego con algún ejemplo que ayude a su comprensión.

Hemos intentado organizar la información de la forma más esquematizada posible, ya que esto ayuda a una mejor asimilación de la información. Atendiendo a este factor organizativo, hemos dividido el trabajo en dos grandes apartados, un primer apartado teórico y un segundo práctico. Este segundo apartado práctico consiste en cuatro actividades que nos ayudarán a asentar los conocimientos adquiridos de este trabajo.

2. Introducción.
Los textos expositivos son un tipo de textos muy utilizados en la vida cotidiana. Por ejemplo, es el tipo de textos más usados por los estudiantes en sus exámenes. También encontramos textos expositivos en las recetas de cocina, en los libros de historia, en las descripciones técnicas de los coches, en los reportajes de los países, etc.

En este trabajo describimos las diferencias existentes entre cada uno de los textos expositivos nombrados explicando sus características y aportando ejemplos para comprenderlos mejor y de este modo poder evitar los problemas que nos puedan surgir a la hora de redactar textos expositivos.

3. Parte teórica.
3.1. ¿Qué es la exposición?
Para definir qué es la exposición debemos remontarnos la definición de la palabra exponer que sugiere la noción de explicar un tema sobre cualquier asunto con el fin de que los receptores de nuestra explicación lleguen a conocerlo o a comprenderlo mejor. De este modo, es posible definir la exposición como el tipo de texto o discurso cuyo objetivo es transmitir información de forma clara, ordenada y concisa. Requiere un conocimiento global de lo que se pretende explicar, y exige un desarrollo progresivo y articulado de las ideas que contribuyen a su manifestación.

Debido a esta definición, la exposición es la forma más habitual de expresión de las ideas, conocimientos, noticias... La exposición es la que se exige en la mayoría de los exámenes y, por lo tanto, es el tipo de escrito al que los estudiantes suelen acudir más frecuentemente. También expositivos son los tratados científicos y técnicos, los libros didácticos, las instrucciones de uso, los prospectos de medicamentos y todo aquel texto cuyo objetivo sea informar sobre hechos, conceptos o formas de hacer. Textos de este tipo son encontrados mayoritariamente en obras de divulgación, manuales, textos científicos especializados y artículos periodísticos.

Debido a estos propósitos comunicativos, es comprensible que en los textos expositivos se exija extrema claridad en la construcción textual de párrafos y oraciones, y la necesidad de que los conceptos desarrollados se expresen, obviamente, de manera ordenada. La claridad, el orden y la objetividad son, por tanto, las principales características del discurso expositivo, además del empleo de un vocabulario acorde con el tema tratado y la sencillez en la elaboración de enunciados.

Toda exposición tiene como propósito dar a conocer a los receptores una información que el emisor posee.

El texto expositivo, por tanto, refleja la naturaleza del emisor, del posible destinatario o receptor y de la relación existente entre ambos:
a. El emisor es la persona que realiza la exposición. Es, por tanto, la persona que va a transmitir unos conocimientos que tiene de la manera más fiel y objetiva posible.
Además del simple objetivo de informar, el emisor puede perseguir con la exposición algún otro fin. Puede, por ejemplo, tratar de influir sobre el comportamiento de los demás, como es el caso del legislador que promulga una ley; o puede tratar de enseñar, como es el caso del profesor que explica, por ejemplo, una teoría científica a sus nuevos alumnos que aún no dominan el tema.

El emisor puede ser individual, esto es, una sola persona, o colectivo, una entidad o un grupo; también puede ser particular, una persona o entidad privada; o institucional, un representante de una institución pública como el Estado.
Dentro de la definición de emisor es importante hacer hincapié en la diferencia entre emisor y hablante, conceptos que suelen confundirse y que la pragmática lingüística se ocupó de delimitar. Así, hablante es un término abstracto que se refiere al todo sujeto que posee una determinada lengua, la utilice o no. Mientras, el emisor es aquel que produce intencionadamente una expresión lingüística concreta en una situación comunicativa concreta, el sujeto real capaz de relacionarse con su entorno, el hablante que hace uso de la palabra en un momento determinado.
b. El destinatario o receptor es la persona, o el grupo de personas, a quien va dirigida la exposición. El receptor puede ser tanto un experto en la materia tratada o tratarse de una persona interesada por el tema que carece de conocimientos referentes al tema. A veces son un grupo con características bien definidas por la edad a la que pertenezcan, por el nivel cultural que posean, por el sexo, por la profesión que ejerzan o por otro rasgo cualquiera.

Sea cual sea el tipo de receptor que el emisor tenga, el tono y el léxico de la exposición debe estar adaptado a la naturaleza y el nivel de conocimientos de los receptores a los que se dirige la exposición.

Igualmente necesario que delimitar las nociones de emisor y hablante, es delimitar las fronteras que separan nociones tan cercanas como destinatario, receptor u oyente. Así, mientras que el destinatario es la persona a la que el emisor dirige su enunciado y con la que incluso puede intercambiar su papel en la comunicación, receptor puede ser cualquier mecanismo de descodificación y no necesariamente una persona. El oyente, por su parte, es quien tiene la capacidad abstracta de comprender un determinado código lingüístico. Por tanto, lo que diferencia al destinatario de los otros conceptos es la intencionalidad que le confiere el hecho de que el emisor dirija su mensaje, en este caso un texto expositivo, a él.
En resumen, un texto expositivo es un tipo de discurso cuyo objetivo no es más que ofrecer un tema que el emisor conozca en profundidad al receptor, que puede conocerlo o no, de forma clara y ordenada.


3.2. Desarrollo de los textos expositivos.
A la hora de ponernos a desarrollar un texto expositivo debemos tener muy claros los pasos que hay que seguir para que el resultado de nuestro trabajo sea correcto. Antes de empezar la búsqueda de los datos necesarios para realizar un texto expositivo tenemos que definir de forma clara y concisa los elementos de la situación comunicativa, ya que ésta determinará en gran medida la forma que presentará nuestra exposición. Estos elementos son:

a. El tema que pretendemos desarrollar: según de qué tema se trate deberemos tratar nuestro discurso de un modo u otro.

b. El propósito que perseguimos: de igual forma que distintos temas deben ser tratados de formas distintas, diferentes propósitos deben ser tratados de diferentes formas.


c. El destinatario: según el destinatario que reciba nuestra exposición, deberemos encarar nuestro texto de distintas formas para hacer así que nuestro mensaje llegue mejor.

Las ideas expuestas en los textos expositivos deben llevar también un orden. Lo normal es organizar las ideas en tres grupos:

a. Idea general: aquella que recoge lo que se trata en el texto.

b. Idea principal: lo más importante tratado en el texto. Está relacionada con la idea general, ya que la idea principal debe estar incluida en la idea general.
c. Ideas secundarias: aquellas que apoyan lo expuesto en la idea principal.

Una vez tengamos claro el tema que vamos a tratar, el propósito que buscamos con nuestro discurso, el tipo de receptores que recibirán nuestra exposición y las ideas que vamos a transmitir, es importante la realización de un resumen. Un resumen no es más que la exposición de las ideas más importantes contenidas en el tema que tratamos. Para realizarlo hay que seguir un orden y debe imperar en él la concisión y la objetividad. El resumen debe seguir el mismo orden que el esquema que debimos hacer previamente. Basándonos en este esquema, partiremos de las ideas generales y principales continuando luego con las secundarias. Todo esto debe llevarse a cabo siempre evitando hacer algún tipo de referencia a las opiniones personales del autor, ya que esto restaría objetividad a nuestro discurso.

En el resumen las ideas deben estar redactadas y deben ser unidas entre sí mediante nexos que establezcan relaciones de dependencia entre unas y otras haciendo así evidente, de este modo, cuales son las ideas secundarias, cual la principal y cual la general.

Realizados todos los pasos previos al desarrollo del texto expositivo, lo que nos falta es desarrollar el texto propiamente dicho. Para esto suele seguirse el siguiente esquema general:

a. La introducción, que presenta de forma breve un resumen del contenido del texto de la exposición.

b. El desarrollo, con la exposición de los principales contenidos.

c. La conclusión o resumen final de las ideas fundamentales, que puede completarse con la opinión personal del tema y con la valoración de los resultados obtenidos.

3.3. Estructuras de la exposición.
Los textos o discursos expositivos pueden adoptar diferentes estructuras según el tema que se va a tratar, pudiendo distinguirse tres formas de exposición básicas:

3.3.1. La exposición de estructura narrativa: en los textos con este tipo de estructura se tratan hechos o acontecimientos que se producen en el tiempo y, por esto, a la hora de desarrollar estos textos expositivos la narración juega un papel de vital importancia. El elemento característico de este tipo de textos es, obviamente, el desarrollo temporal. Además, estos textos adoptan una estructura secuencial en la que los hechos expuestos se muestran ordenados atendiendo, principalmente, a dos criterios: el tiempo en el que se producen dichos acontecimientos (por ejemplo los textos de carácter histórico en los que se observa una exposición de hechos ordenados, claramente, cronológicamente) y el orden en el que se suceden (por ejemplo en un texto con instrucciones para montar un aparato o una receta de cocina).
En los textos expositivos de estructura narrativa abundan, como es obvio, los conectores temporales u ordinales para indicar la sucesión de los acontecimientos (a continuación, por último, después, seguidamente, etc.).
Al fracasar el golpe de Estado y preverse una guerra de larga duración, el primer problema con el que se enfrentan los sublevados es un problema logístico. El Ejército de África está en Marruecos, y debe pasar a la península, la flota republicana bloquea el estrecho de Gibraltar impidiendo su paso y el ejército de Mola está escaso de municiones. Se pone en marcha inmediatamente un puente aéreo, al principio sólo con medios propios, y luego apoyado por aviones italianos y alemanes, entre Marruecos y Sevilla. Con los pocos aviones de ataque y bombardeo disponibles, se hostiga a la escuadra republicana en el estrecho, permitiendo el paso de un primer convoy naval prácticamente desprotegido entre Ceuta y Algeciras, y se inicia la Campaña de Extremadura para tratar de unir las dos zonas en poder de los sublevados, lo que se consigue con la toma de Badajoz a mediados de agosto de 1936, menos de un mes después del alzamiento militar. La rapidez con que cayeron una tras otra las poblaciones en el avance por Extremadura y el Tajo puede atribuirse al avance del Ejército de África de Franco, las tropas mejor entrenadas y curtidas en combate, quizá las únicas verdaderamente profesionales en los primeros caóticos meses de guerra.

Una vez unidas las dos fuerzas, se inicia el avance sobre Madrid, como intento de subsanar la contienda lo antes posible. En esta serie de acciones, pasó a la mitología de la guerra la liberación de los rebeldes asediados en el Alcázar de Toledo el 28 de septiembre, que bajo el mando del coronel José Moscardó soportaban los ataques republicanos desde el 22 de julio; al recibir Moscardó a Varela (encabezando al Ejército de África) éste le dijo la famosa frase: Mi general, sin novedad en el Alcázar. Franco ordenó desviarse hacia Toledo en contra de la opinión de sus consejeros que le recomendaron tomar Madrid; hoy en día hay quienes piensan que de haber tomado Madrid de inmediato la guerra se habría acortado sustancialmente de no haberse liberado el Alcázar toledano, pues de todos modos las tropas sitiadoras tenían que defender a la capital, pero el hecho levantó la moral franquista. El 8 de noviembre empieza la Batalla de Madrid pero los rebeldes no logran su objetivo (la toma de la capital), estabilizándose el frente el día 23.

Por otra parte, el Gobierno de la República pasa sucesivamente de las manos de Santiago Casares Quiroga, quien dimite tras el alzamiento, a las de Diego Martínez Barrio, que ni siquiera jura el cargo. Tras él llegan José Giral, dirigente de Izquierda Republicana, y el miembro del PSOE Francisco Largo Caballero.

En el norte, las tropas nacionales toman Irún el 5 de septiembre y San Sebastián el 13 de septiembre, quedando el norte republicano rodeado por tierra por los nacionalistas. El 17 de octubre se rompe el cerco de Oviedo.
Como podemos observar, este texto presenta una estructura narrativa en la que los hechos se presentan ordenados cronológicamente, esto es, siguiendo el primer criterio que hemos nombrado anteriormente en este mismo punto. El tiempo en el que ocurren los hechos es un factor de vital importancia en la narración del texto. Además, es observable la presencia de abundantes conectores temporales que ayudan a cohesionar el texto y a que este presente las ideas ordenadas.
Tortas de aceite con vino.

Preparación:

-Trocee las almendras en el vaso durante 10 segundos, vel. 3 ½. Retírelas y resérvelas. Deben quedar pequeñitas.

-Pulverice el azúcar en vel. 5-7-9 progresivo durante 30 segundos. Incorpore la piel de limón y programe 1 minuto a las mismas velocidades. Añada el aceite, el vino, el ajonjolí, la canela y los anises y mezcle todo programando 5 segundos, vel. 2.

-Incorpore la harina y la sal, mezcle todo 10 segundos, vel. 6 y, a continuación, programe 1 minuto vel. Espiga, ayudándose con la espátula. Deje reposar la masa durante 15 minutos.

-Retire la masa del vaso y haga bolitas, aplástelas con los dedos y espolvoréelas con las almendras picadas y el azúcar humedecido. Colóquelas en una bandeja de horno engrasada o cubierta de papel vegetal o lámina antiadherente e introduzca la bandeja en el horno, precalentado a 180º C, durante 10 o 15 minutos. Tienen que quedar doradas.


En este texto nos encontramos ante una estructura narrativa referente al segundo criterio explicado anteriormente en este mismo punto. Se exponen los hechos conforme se suceden y gracias a conectores como “a continuación” nos podemos hacer una idea de que aquello que el texto expone se desarrolla en el tiempo después de algo que ya ha contado y antes de algo que contará seguidamente.
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